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Obras de Diego Catalán

7. OTROS TESTIMONIOS DEL S. XIII. LOS POEMAS EN ROMANCE DEL MESTER DE CLERECÍA Y UNA CRÓNICA LOCAL.

7. OTROS TESTIMONIOS DEL S. XIII. LOS POEMAS EN ROMANCE DEL MESTER DE CLERECÍA Y UNA CRÓNICA LOCAL.

7. OTROS TESTIMONIOS DEL S. XIII. LOS POEMAS EN ROMANCE DEL MESTER DE CLERECÍA Y UNA CRÓNICA LOCAL.

a. El Poema de la Fundación de San Pedro de Arlanza.

------7.1. El monje del monasterio castellano de San Pedro de Arlanza, que, a fin de poner de manifiesto la estrecha vinculación del primer conde autónomo de Castilla al cenobio arlantino, escribe, c. 1250-1260 70, en cuaderna vía, una vida del conde Fernan González, tiene como modelos básicos para su creación el Libro de Alexandre y las vidas de santos. Desde luego, no pretende componer un relato en el género de los cantares de gesta: Su obra es un libro o historia que en nada se atiene, en cuanto a estructura, a las dramáticas narraciones cantadas por los juglares. No tiene, por lo tanto, cabida en una historia del género épico medieval. Pero, al igual que otras obras históricas (crónicas, libros de linajes, genealogías, anales), nos puede ser de utilidad para conocer algunos detalles acerca de los cantares de gesta que existían en el s. XIII y que el monje-poeta alcanzó a conocer.

b. El Roncesvalles del monje poeta de Arlanza.

------7.2. En una arenga del conde se cita a Carlos y a los doce caudillos francos que alcanzaron fama perdurable por sus “buenos fechos” (estr. 352, eds. Marden y Zamora Vicente; 358, ed. Menéndez Pidal):

Carlos, Valdovinos, Rroldán e don Ojero,
Terr´yn e Gualdabuey e Vernalde e Olivero,
Torp´yn e don Rri[n]aldos e el gascón Angelero,
Estol e Salamón (e) el otro su conpañero,
estos e otrros muchos que vos he nonbrado[s],
sy tan buenos non fueran, oy seryén olvidados...

y en otra estrofa (ed. Marden, estr. 512; ed. Menéndez Pidal, estr. 518) se compara al alférez Orbita, portador de la seña del conde, con el que se supone máximamente famoso entre los alféreces de todos los tiempos:

“nunca mejor la tovo el buen Terr´yn d’Ardenna”.

------Esa nómina de los doce pares y la consideración de que el alférez imperial es Thierry d’Ardenne revelan el conocimiento de una tradición ajena al Roland, tanto en su versión asonantada, como en sus versiones rimadas. Se ha pretendido (Horrent, 1951a, págs. 459-460) 71 explicar la nómina de pares como entresacada arbitrariamente de entre la extensa lista de principales guerreros de Carlomagno que incluye el Pseudo-Turpín, suponiéndola tomada a través de algún texto intermediario que tuviera presente la famosa institución de los doce pares (de la cual la lista turpiniana no se preocupa); pero el recurso a esa arbitraria selección entre los treinta y cuatro nombres citados indiscriminadamente por el Pseudo-Turpín me parece un expediente que sólo se fundamenta en la resistencia a admitir que en tierras meridionales se desarrollaron, desde una época bastante temprana, tradiciones épicas divergentes de las conservadas en los manuscritos del Roland llegados hasta nosotros, tradiciones que, de forma insistente y variada, se manifiestan a lo largo de varios siglos.
------En efecto, la consideración de Thierry d’Ardenne como alférez imperial reaparece en el Poema de Alfonso XI (1348) de Rodrigo Yáñez 72, obra en que se incluyen dos comparaciones entre el valor de que dan muestra el Arzobispo de Toledo don Gil de Albornoz y el alférez de Alfonso XI en la batalla del Salado y el paradigmático valor en la batalla de Roncesvalles de sus homólogos que les permitió ganar fama duradera:

[Non] fue mejor cavallero
el arçobispo d[on] Torpín,
nin el cortés Olivero
nin e[l] Roldán palaçín.
(estr. 1742)

El su cuerpo bien guardado
de las sus armas guarnido,
el pendón muy preçïado
por la sierra bien tendido;
el alférez sin pavor,
coraçón commo de peña,
nunca lo tovo mejor
aquel buen Terrín d’Ardeña,
que fue otra vegada alférez
de Carlos enperador
e vixnieto del rrey Fieles
del reyno de Anglia señor.
(estrs. 1714-1716)

y el mismo dato vuelve a aparecer en el siglo siguiente, cuando Lope García de Salazar (poco después de 1471), al nombrar a los pares muertos en Roncesvalles, explica:

“...e el Terrín de Ardena, que tra´ya la vandera de los pares”.

------El origen de esta distinción otorgada a Thierry entre los doce pares pudiera hallarse en el Mainet, ya que en esa gesta un joven Thierry es personaje antiguo y, según la refundición de Girard d’Amiens, en el libro I de su Charlemagne, cuando Mainete acude al combate con Braimant actúa como su portaestandarte (f. 31r-v del ms. 778 de la Bibl. Nationale, Paris, olim 7188); por más que, en opinión de Jacques Horrent (1979, pág. 54), “este Thierry no parece haber tenido posteridad épica; es imposible relacionarlo con el héroe de Roland”, parece evidente que, en la tradición hispana, por influjo del Mainete, ese alférez Thierry del joven Carlos debió de identificarse en un solo personaje con el que actuaba en Roncesvalles.
------La continuidad plurisecular de una tradición hispana, que observamos respecto al alferezadgo de Thierry d’Ardenne, se extiende, paralelamente, a la extraña nómina de pares, pues los nueve nombres de origen épico que, según arriba ya vimos, consignaban los manuscritos derivados de la Versión crítica (1282-1284) y los otros nueve que cita Lope García de Salazar (c. 1471), según más adelante detallaremos, aparecen todos ellos reunidos en la lista de los doce que incluye, completa, la arenga de Fernan González (c. 1260) 73. La coincidencia nos parece muy significativa, toda vez que la nómina es muy discordante respecto a la que figura en el Roland asonantado (ms. de Oxford) y en la refundición rimada de la segunda mitad del s. XII e incluye nombres, como los de Renaud de Montauban, Bérart? (Vernalde) y Gondelbuef, cuya presencia entre los doce pares resulta notable en una obra del s. XIII 74.
------La cita de los pares incluida en la arenga de Fernan González y la alusión a Terrín de Ardeña como alférez no son las únicas referencias del poema arlantino a la materia épica en torno a Roncesvalles. El monje-poeta prologó la biografía del héroe castellano con un rápido resumen de la historia de España, para el cual tomó como guía el esbozo trazado por el autor del Libro de las generaciones (Liber regum) entre 1196 y 1209 (Cintra, 1952), obra en que se aceptaba un origen castellano, desconectado de la monarquía neo-gótica ovetense, para el reino de España; pero, de cuando en cuando, abandonó esa fuente estructural para dar cabida a algunos episodios legendarios, que desarrolló más o menos demoradamente (Cintra, 1952). Entre ellos destaca el relato de la victoria española sobre Carlomagno, relato que le dará ocasión para detenerse en el topos de la excelencia de España 75 y, a partir de él, comentar la superioridad, dentro de España, de Castilla, en general, y de Castilla la Vieja, en particular.
Según la versión poetizada por el monje arlantino, la derrota de Carlos fue parte de los siguientes hechos:

------El rey Carlos se propone ganar España, lo cual notifica al rey Alfonso; pero el rey Alfonso rechaza el pagar tributo e ironiza sobre el propósito de los franceses de ganar España en cinco años. Carlos reúne su ejército y trata de conquistar España llegando con su ejército al “puerto de mar” de Fuenterrabía; pero Vernaldo del Carpio, con gentes del rey Alfonso se lo impide, haciendo gran mortandad en los franceses (“mato (a)y de frrançeses rreyes e potestades / commo diz(e) la escrytura syete fueron (que) sepades”), quienes se ven forzados a tornar “al puerto de Marsilla”. En un segundo intento, se dirigen al puerto de Gitarea y cruzan a España por los puertos de Aspa. Vernaldo, con un ejército de españoles (que “sy sobre moros fuese era buena provada”), se dirige a tierras del Ebro, a Zaragoza, donde se pone al servicio del rey Marsil. Al mando de la delantera, con los “pueblos castellanos”, vence de nuevo a “los doze pares, essos pueblos loçanos”, para gloria de España, en general, de Castilla, en particular, y, especialmente, de Castilla la Vieja, “çimiento” de España.

------El relato tiene similitudes con la versión de las leyendas de Roncesvalles y de Bernardo del Carpio de Lucas de Túy y, aunque el Tudense no sea la fuente estructural del esbozo de historia de España del monje arlantino, como habían creído Menéndez Pidal (1899) y Marden (1904), parece seguro que conoció y utilizó circunstancialmente el Chronicon mundi (Cintra, 1952); en consecuencia, algunas de esas similitudes pudieran ser debidas a influjo directo de Lucas; pero las peripecias narradas por el poeta clérigo de Arlanza no se explican fácilmente como fabulaciones inspiradas únicamente en la lectura del Chronicon mundi (Cintra, 1952, pág. 309)76. Quizá la repetición, que en el poema se produce, del intento francés de invadir España, frustrado en ambos casos por Bernaldo, tenga una relación indirecta con la extraña duplicación de la hazaña de Bernardo al rechazar a dos reyes Carlos de Francia, que encontrábamos en el historiador leonés y que atribuimos a un arreglo “erudito”. Si los dos episodios bélicos formaban parte de un mismo relato tradicional, don Lucas pudo haber optado por separalos en el tiempo atribuyéndolos a dos reinados distintos. La referencia en el poema de clerecía no sólo a las dos “puertas” tradicionales de ingreso en España desde Francia (las de Cisarea > “Gitarea” y “Aspa”), en el Pirineo, sino a la marítima de Fuenterrabia, refleja una adaptación de la leyenda a las nuevas rutas de peregrinación surgidas en la primera mitad del s. XIII. Tras la incorporación de Álava y Guipúzcoa a Castilla (1200), Alfonso VIII había dado un fuero (1203) a Fuenterrabía; pero será Alfonso X quien desarrolle la vida urbana a lo largo de la ruta que desde Fuenterrabía conduce a Burgos, con la fundación, en 1256, de las villas de Segura, Salvatierra y Tolosa y, en 1268, de la de Villafranca de Guipúzcoa. Sin duda, esas fundaciones responden a que los peregrinos de la Via aquitana venían en los últimos tiempos dando preferencia a la ruta Burdeos-Bayona-Burgos para entrar en Castilla 77. Sea como fuere, el testimonio del poema de Fernan González tiene el interés de mostrarnos que la participación de Bernardo del Carpio, en días de Alfonso II el Casto, en la famosa derrota del ejército de Carlomagno por los moros de Marsil pudiera no ser una invención historiográfica del diácono leonés hecha famosa por obra del arzobispo don Rodrigo, sino un intento de relacionar los dos temas épicos anterior al Chronicon mundi que había ya generado un relato difundido con variantes de importancia durante el segundo tercio del s. XIII.

c. Leyendas no épicas en el poema arlantino.

------7.3. Ninguno de los restantes relatos legendarios con que el monje poeta amplía las noticias heredadas del Libro de las generaciones sobre la historia de España antes del primer conde castellano puede aspirar a tener orígenes cantados 78. En cuanto a la referencia a los “alcaldes” de Castilla, está claramente basada en el propio Libro de las generaciones (Liber regum), fuente fundamental de la introducción histórica con que el monje encabeza su poema, según pone bien de manifiesto la estr. 164 (ed. Marden; 165 ed. Menéndez Pidal) en que el poeta se hace eco de las preocupaciones genealógicas propias del autor navarro de esa fuente.

d. La gesta de La libertad de Castilla
utilizada por el monje de Arlanza
.

------7.4. El núcleo esencial de la biografía del conde en el poema arlantino de Fernan González es una creación del propio monje-poeta. Los episodios interrelacionados de las conversaciones del conde con fray Pelayo y sus grandes hazañas bélicas contra el moro “Almozor” (batalla de Lara y Hacinas) son, obviamente, fruto de la invención del monje. Constituyen la razón de ser de este su Poema de la fundación de San Pedro de Arlanza, como debiéramos más propiamente llamarlo, pues explican el glorioso origen del cenobio y por qué se halla permanentemente vinculada a él la casa condal y regia castellana (estrs. 183-279 y 380-563 ed. Marden, 1904, o 184-284 y 386-573 ed. Menéndez Pidal, 1951a). Son temas que nunca formaron parte de la epopeya castellana.
------Pero, para hacer posible el desarrollo poético de esa nueva biografía de Fernan González, el monje de Arlanza recogió de la tradición otra trama narrativa, que enlazó con la que a él le interesaba presentar. Según más adelante veremos, varios episodios y motivos incluidos en el poema arlantino, en los que la confrontación con el Islam no es lo relevante, formaban parte, en el siglo anterior, de un relato, el cual, cuando reaparezca en tiempos posteriores, nos es dado probar que tenía carácter poético. Las secuencias que componen esa trama narrativa tradicional sobre La libertad de Castilla cuentan lo siguiente:

------El rey de Navarra don Sancho corre tierras castellanas, por lo que el conde le desafía. Se enfrentan en la Era Degollada y el rey don Sancho muere en la batalla. El Conde de Tolosa, pariente del rey navarro, acude a vengarle y, en el vado del Ebro, pelea con el conde castellano. El Conde de Tolosa muere en el combate y su cadáver es entregado a sus vasallos por Fernan González, su vencedor (estrs. 280-379, ed. Marden o 285-385, ed. Menéndez Pidal).
Convocadas cortes en León por el rey Sancho Ordóñez, el conde castellano acude a ellas. Durante la estancia del conde castellano en León, el rey se encapricha con el azor y el caballo de don Fernando y acuerda con él pagárselos en un plazo dado, a partir del cual el precio se doblaría cada día que trascurriese. La Reina de León, que era hermana del rey navarro muerto en la Era Degollada, trata la perdición del Conde ofreciéndole en matrimonio a su sobrina y confabulándose con el rey García de Navarra hermano de la pretendida novia. Cuando el Conde acude a vistas a Cirueña, con sólo cinco infanzones, es preso traicioneramente y sacrílegamente, ya que, al percatarse de la traición, intentó refugiarse en una ermita. Estando el Conde preso en Castro Viejo, un conde de Lombardía, que iba peregrino a Santiago, se interesa por su suerte y consigue conmover a la infanta navarra doña Sancha, quien visita al Conde en su prisión y, previa promesa de que le sea siempre un esposo fiel, se fuga con él. En medio del monte, aprovechándose de que el Conde va aún aherrojado, un arcipreste cazador, que les sorprende e identifica, intenta gozar sexualmente de la dueña. Ella le engaña y, sujetándole “a la boruca” 79, hace posible que el conde lo mate con un cuchillo.
------Entre tanto, los castellanos fabrican una imagen de piedra del Conde a la cual prestan juramento y marchan contra Navarra liderados por ella. En el camino, encuentran a los fugitivos y, tras reconocer a la infanta como señora, llevan a Bilforado al Conde para librarle de sus hierros.
Habiéndose celebrado las bodas en Burgos, el rey don García invade Castilla en busca de venganza. El conde castellano hiere en la lid a su cuñado, lo hace preso y lo lleva a Burgos; pero, a instancias de la Condesa, le deja irse libre.
El rey moro de Córdoba corre la tierra de Campos y cerca Sahagún. El Conde, rechazando la colaboración con los leoneses, levanta el cerco y persigue al ejército fugitivo. Llegado a León, la reina aprovecha la hostilidad de los leoneses hacia los castellanos para suscitar contienda entre ellos. El Conde se marcha airado y reclama al rey leonés el pago de su deuda; pero el rey se demora tres años en satisfacer su demanda.
El rey don García de Navarra, después de reunir cortes en Estella, emprende de nuevo la guerra, corriendo Burueva, Piedralada, Montes de Oca y Rio de Ovierna, hasta llegar a las puertas de Burgos. El Conde, vuelto a Castilla, desafía al rey navarro y, junto al Ebro, en Valpirre, vence de nuevo al rey don García.
------El Rey de León conmina al Conde a que acuda a cortes en León o le entregue el condado. Tras aconsejarse con los suyos, don Fernando decide ir a las cortes con siete caballeros. El rey le acusa de haber dejado de ir a sus cortes por tres años y, cuando el Conde justifica su amenaza por el maltrato que sufrió en su última estancia en León y le reclama la deuda pendiente, lo aprisiona.
De nuevo es la condesa doña Sancha quien logra la libertad de su marido; esta vez, recurriendo a cambiar de vestidos con él cuando consigue visitarle en la prisión durante una simulada romería a Santiago. El rey, al enfrentarse con la Condesa, que se ha quedado en la prisión a causa del engaño, reconoce su razón y la pone en libertad.
------Finalmente, el rey leonés, amenazado por las acciones bélicas del Conde, que le reclama el pago del caballo y el azor, y ante la imposibilidad económica de hacer frente al enorme monto que la deuda ha alcanzado en su diaria progresión geométrica, concede la libertad al condado de Castilla, de forma que el Conde y sus castellanos dejaron de tener que besar la mano a los reyes de León.

------Aunque el modo tradicional de iniciar una gesta fue, en la época áurea de la epopeya, el de poner en escena el momento en que se inicia el conflicto dramático objeto del relato y no establecer la genealogía y orígenes del personaje central, más adelante, la curiosidad biográfica hizo necesario inventar prólogos “históricos”. Por ello, no está claro, si las estrofas del monje de Arlanza referentes a Gonçalo Núñez y sus tres hijos varones (166-169 ed. Marden) y las relativas a la crianza del menor por “un pobreçyllo que labrava carbón” (176-183 ed. Marden) son pura invención del monje arlantino, lo cual no sería de extrañar, o basadas en un “prólogo épico”, antecesor del que, en tiempos tardíos utilizará el Rodrigo (véase adelante, cap. IV, § 4), y del que habría dado lugar al romance tradicional del s. XVI “En Castilla no avié rey ni menos enperador” (véase adelante, cap. VIII, § 2b) 80. Dado el paralelismo que el episodio de la crianza por un carbonero tiene con otros relatos de mocedades propios de la epopeya francesa (Menéndez Pidal, 1963b, 287-288 y n. 8; cfr. Wolfzettel, 1973-1974), el origen épico no es hipótesis desechable.

e. Conocimiento de otras gestas castellanas
por el monje de Arlanza
.

------7.5. Al margen de la trabada estructura destinada a explicar el “derecho” de los castellanos a no reconocer señorío a los reyes de León, el monje de Arlanza muestra su familiaridad con algunos linajes hechos famosos por los cantares de gesta. En episodios de su invención, como son las batallas con Almanzor, hace intervenir, de una parte, a “Gustio Gonçalez, el que de Salas era”, con “sus fijos”, y, junto a él, a “don Velasco”, también de esa misma comarca (estr. 448 ed. Marden o 454 ed. Menéndez Pidal), de otra, a “don Diego Laynez con amos sus hermanos” (estr. 501 ed. Marden o 507 ed. Menéndez Pidal); de estos caballeros, los primeros nombrados son identificables con los padres de los personajes épicos Gonzalo Gustioz y Ruy Velázquez, propios de la gesta de los Infantes de Salas 81, y los segundos, con la familia del Cid, esto es, con los hermanos hijos de don Layno que figuran en las Mocedades de Rodrigo y en el Rodrigo (donde los hermanos son cuatro) 82. Evidentemente, el monje arlantino recurrió a esos nombres para conferir autoridad a sus invenciones clericales (y no por conocer la existencia de tales personajes por intermedio de una “fuente” legendaria local, según supone Escalona, 2000, págs. 158-159).

f. Roldán y Olivero recordados por Berceo.

------7.6. Aunque muy alejado, en sus fuentes inmediatas y propósitos, de la temática épica, Gonzalo de Berceo, en la primera mitad del s. XIII, no puede por menos de recordar a los héroes franceses por excelencia cuando necesita contar una gesta bélica, la que está en los orígenes de los productivos Votos de San Millán que permitían a su monasterio recaudar las “parias” de los pueblos castellanos (al igual que la iglesia del apóstol Santiago recaudaba las suyas en el reino de León), y quiere, en el curso de su relato, exaltar al buen rey don Ramiro, vencedor junto con el conde Fernan González de la batalla de Clavijo (S. Millán, estr. 412):

“El rey don Remiro, un noble cavallero,
que nol’ venzrién de esfuerzo Roldán nin Olivero...”.

------Ello no puede extrañarnos. Los clérigos poetizadores en lengua vulgar, pese a su constante descalificación de los relatos cantados tildándolos de poco dignos de crédito, no podían evitar las referencias contextuales a la epopeya por todos oída.

g. Roldán y Olivero recordados en Ávila.

------7.7. La llamada Crónica de la población de Ávila puede fecharse, con toda seguridad, en 1256 o poco después, esto es, en los primeros años del reinado de Alfonso X 83. Tiene por objeto justificar históricamente los privilegios de que gozaban en Ávila los “serranos”, componentes de una de las etnias que formaban el vecindario de la ciudad y que se consideraban descendientes de los pobladores que vinieron a ella de las Cinco Villas (si se trata de Mombeltrán y Cuevas, Villarejo, San Esteban y Santa Cruz del Valle, al pie del Puerto del Pico, en el entorno de la calzada romana, estos pobladores de Ávila serían mozárabes); y la justificación consiste en mostrar su constante superioridad en el arte de la guerra respecto a los restantes pobladores y vecinos. Entre los “serranos” cuyas hazañas enaltecen al clan destacan los adalides Sancho Ximeno (el llamado por los musulmanes “el Giboso”) y Gómez Ximeno, quienes, en el curso de una correría por tierras sevillanas, vencieron a Abû Yacqûb Yûsuf (Aben Jacob) en una batalla, ocurrida en 1158, donde dieron muerte a Abû-l-Gamr b.cAzzûn y a Muhammad b.cAli b.al-Haŷŷân, hecho del que tenemos noticia a través de fuentes varias cristianas y musulmanas 84, y, junto a ellos, Çorraquín Sancho, de quien se nos cuenta que acudió esforzadamente, en solitario, a auxiliar en aquella ocasión a sus coterráneos cuando los creía cercados. De este último personaje se recuerda otra singular hazaña, cuando peleó él solo con 60 caballeros moros y consiguió liberar a los pastores que la algara mora lleva cautivos. A propósito de esta anécdota, reveladora de su extraordinaria valentía, se nos dice que inmediatamente después de haberse hecho pública “cantavan en los corros” en Avila la siguiente canción paralelística enaltecedora de su nombre:

Cantan de Roldán, cantan de Olivero,
non de Çorraquín Sancho que fue buen cavallero.
Cantan de Olivero, cantan de Roldán,
e non de Çorraquín Sancho que fue buen barragán 85.

------Aunque no podamos asentir, sin grandes dudas, a la explicación que da el cronista de c. 1256 del origen del cantar como una celebración “noticiera” surgida a raíz de un suceso concreto fechable en el tercer cuarto del s. XII (según establece Rico, 1975), el carácter tradicional que indudablemente tienen estos versos es dato importante, confirmativo de la universal fama que ya gozaba en el interior de España, durante la segunda mitad de. s. XII o primera mitad del s. XIII, la pareja épica inmortalizada por la gesta de Roland.
------El reconocimiento, en los ámbitos más diversos, de que los héroes del pueblo franco constituyen, junto a los bíblicos y clásicos, el listón con el que cualquier héroe local debe medirse es un hecho tan evidente que no puedo comprender el empeño de los críticos en hacer extensivas al común de los hispanos medievales las actitudes nacionalistas galofóbicas privativas de ciertos eruditos eclesiásticos. Y, desde luego, me parece claro que, cuando en un parangón se exalta por encima del modelo elegido como referencia al personaje objeto de la alabanza, se trata, en realidad, de una figura hiperbólica (comparación superlativa) que no supone la más mínima minusvaloración del héroe escogido para establecer la medida de la heroicidad ponderada, sino todo lo contrario 86.

Diego Catalán: "La épica española. Nueva documentación y nueva evaluación" (2001)

NOTAS

70 Marden (1904, pp. XXIX-XXXI) situó la redacción del poema c. 1250, en vista de dos datos muy decisivos: el verso 640d (ed. Menéndez Pidal 652d) “plogo’ l(e) mas que sy ganase a Acre e [D]amia[t]a” en que, obviamente, se recuerda su conquista por los cruzados en 1249, y la anacrónica suposición de que Fernan González tuviera que enfrentarse (v. 328a ed. Marden, v. 334a ed. Menéndez Pidal) con un conde de Piteos y conde de Tolosa, pariente del rey de Navarra, debido a que en 1250-1271 tenía ese doble título (de Tolouse-Poitou) Alfonso, hijo de Luis VIII de Francia, personaje famoso durante la Sexta Cruzada. La utilización del poema como fuente por la Versión concisa de la Estoria de España, antes de 1271, confina también el tiempo en que pudo redactarse a las décadas de los 50 y los 60.

71 Horrent (1951a, pp. 459-461) apoyándose en Marden (1904, págs. XXXIV-XXXV) y éste en Milà i Fontanals (1896, pág. 329) considera que la lista de los doce pares que contiene el Fernan González procede del Codex Calixtinus, pues el Pseudo-Turpín cita, entre otros muchos personajes, a los aquí nombrados y, en cierta ocasión (ed. Whitehill, pág. 312), define a Salomon como compañero (socius) de Estol (igual que el último verso de la cuarteta del poema arlantino); pero reconoce que la relación entre uno y otro texto tendría que ser indirecta, puesto que el Pseudo-Turpín no habla nunca de la institución de los doce pares y los nombres utilizados por el poema de Fernan González se basan en las formas vulgares, no en las latinas. Sorprende que a Horrent le baste en otra ocasión (p. 453, n. 3) el que una obra cite los doce pares para rechazar como fuente del pasaje la historia latina del Pseudo-Turpín, mientras aquí la da como segura, aunque la crea indirecta. Suponer, como Milà (1896, pág. 145, n. 3), que la cifra de los siete “reyes e potestades” muertos en Fuenterrabía por Bernardo derive de haber descontado de los “doce pares” a Roland, Balduino, Turpín, Tedrico y Ganalón, que según el Pseudo-Turpín sobrevivieron hasta el fin del combate de Roncesvalles, es inadmisible visto que en la estrofa arriba citada (352, ed. Marden, 358 ed. Menéndez Pidal) no se considera par a Ganalón. De hecho, nada hay en el poema que exija un conocimiento del Codex Calixtinus.

72 Aunque Rodrigo Yáñez tuvo presente el poema de Fernan González (Catalán, 1953, págs. 84-87), el pasaje revela familiaridad directa con el motivo.

73 Cfr. atrás, cap. I, § 2.c y, adelante, cap. III, § 5.b.

74 Sobre Rynalte de Montalbán como uno de los pares combatientes al lado de Roldán en la tradición épica hispana del Roncesvalles tenemos en el s. XIII el testimonio inequívoco de los versos de esta gesta conservados y del apoyo indirecto del romance épico sobre la Fuga del rey Marsín derivado de esa misma obra. En el Roncesvalles Beart va junto a Carlomagno no siendo, por lo tanto, uno de los pares (véase adelante cap. VII, § 1.b y c ). Sobre Gondelbuef cfr. cap. III, § 5.b.

75 La crítica ha venido señalando (especialmente desde que trató la cuestión Menéndez Pidal, 1899) que el monje de Arlanza utilizó el Chronicon mundi para desarrollar este topos; pero ya Marden (1904, págs. XXXV-XXXVI) observó que el loor de España arlantino contenía varios significativos pormenores presentes en el De Laude Hispaniae de San Isidoro que Lucas desechó.

76 La identificación del Libro de las generaciones (Liber regum) como la fuente básica de la introducción histórica del monje-poeta reduce la utilización del Chronicon mundi a un conjunto muy limitado de “reminiscencias” (Cintra, 1952, págs. 294, 298, 307, 308-309, 310). En el episodio de la invasión francesa rechazada por Bernardo (interpolado a la historia tomada del Liber regum) las semejanzas no le parecieron a Cintra (1952, pág. 309) probatorias de una “influencia directa de la historia latina sobre el poema romance”, sino fruto del conocimiento de tradiciones similares. Sin embargo, encuentro una muy probable reminiscencia del texto latino en el comentario del v. 140b (ed. Marden; 141b, ed. Menéndez Pidal), “sy sobre moros fuesse, era buena provada”, que revela la misma valoración de la alianza de Bernardo con Marsil que el inciso de Lucas, “pospuesto el temor de Dios”; esta curiosa coincidencia en el comentario de la colaboración del héroe con los moros me inclina a considerar como posible influjo del Chronicon mundi las cartas en que Carlos insta a Alfonso II a ser su vasallo, ya que, según arriba explicamos (§ 5.a), tienen un origen erudito y se basan en fuentes historiográficas ajenas a la cultura del monje de Arlanza.

77 Lacarra, 1948, II, págs. 31-32 y cap. XIX.

78 La Leyenda de Bamba, que quizá heredase el monje incorporada ya a la versión del Libro de las generaciones (Liber regum) que manejaba  (Catalán, 1962, págs. 357-360), se identifica con la Leyenda de Hispán recogida por la historiografía árabe desde época temprana (Catalán, 1974a, págs. LXXXV-LXXXVI). La de El conde don Julián y la invasión musulmanacombina (cfr. Menéndez Pidal, 1924b, recog. 1925) componentes de la historiografía árabe (culpabilidad de Rodrigo, venganza de don Yllán, traición de los hijos de Vitiza, simulacro de canibalismo) con otros de origen cristiano (envío del conde a cobrar las parias, consejo traidor de destruir las armas y de que los guerreros trabajen el campo, reunión de una asamblea en que se acepta ese consejo); la poesía épica no acudía a semejante tipo de fuentes ni contaba entre sus recursos con “motivos” como los que desarrollan esas fuentes. La de Las cien doncellas entregadas a Almanzor y la del Milagro de las armas en Covadonga son, a su vez, de clara procedencia clerical y escrita, aunque el monje pudo recibirlas ya de oídas. Desde la publicación del estudio de Cintra (1952) en que, por primera vez, se precisa la utilización del Libro de las generaciones (Liber regum) como el hilo en que se ensartan otros conocimientos, los estudios anteriores (Tailhan, 1885; Milà i Fontanals, 1874; Marden, 1904; Menéndez Pidal, 1905; Lida, 1945; Zamora Vicente, 1946) sobre las fuentes del poema han quedado obsoletos y deben ser revisados en casi todos sus supuestos.

79 Para comprender esta forma vasca de lucha, véase Guillelmus Petri de Calciata, Rithmi de Iulia romula seu Ispalensi urbe, a. 1250 (ed. Catalán y Gil, 1968), estr. 11.

80 El romance (incluido en un cartapacio poético del s. XVI) conserva la crianza del futuro Conde por un ayo carbonero: “hurtado le ha un carbonero de los que hacen carbón / no le muestra a cortar leña ni menos açer carbón / muéstrale a jugar las cañas y mué[s]trale justador / también a jugar los dados y las tablas muy mejor” (ed. Menéndez Pidal, 1963b, pág. 283). En el Poema arlantino se hace también alusión a esa crianza del futuro conde castellano en las “cavañas” de la “montaña”:

“Enante que entrremos delante en la rrazón
dezir vos he ( ) del Conde quál fue su cryazón:
furtol’ un pobrezyllo que labrava carvón,
tovol’ en la montaña una gran[de] sazón.
Quanto podía el amo ganar de su me( )ster
a [e]l su buen cryado dava( )lo ( ) volunter;
de qual linax venía fazía ( )lo entender,
el moço, quando lo oya, av´ya ( ) grran plazer.

Como Menéndez Pidal ha señalado (1963b, págs. 283-290), el episodio está en el poema clerical únicamente esbozado, lo que parece indicar que el “motivo” no ha sido inventado por el monje de San Pedro de Arlanza, sino, más bien, heredado de un relato que lo desarrollara más plenamente. El romance, al describir el adiestramiento caballeresco que el “carbonero” da al “infante niño”, parece, a su vez, recoger el tema de una narración más extensa, en que se diera explicación de por qué ese “carbonero” era maestro en las prácticas caballerescas. El parentesco indudable entre los dos relatos sería, no directo, sino a través de la tradición épica.

81 Los hábitos onomásticos medievales permiten reconocer las filiaciones; muy posiblemente el monje poeta inventó ambos personajes a partir de sus ya famosos hijos Gonzalo Gustioz de Salas y Rodrigo Velázquez.

82 Otro de los hermanos es, seguramente, el Nuño La´yno (de la estr. 654, ed. Marden; 666, ed. Menéndez Pidal) que propone el juramento a la estatua de piedra. El nombre debe de ser invención del monje arlantino.

83 Según señala Gómez Moreno (1943, pág. 16). Cfr. Ballesteros-Beretta (1963, págs. 122-128 y 146-153). Evidentemente, fue escrita con ocasión (o todo lo más, a raíz) de la participación de los de Ávila en la campaña de Alfonso X contra Jaime I de Aragón.

84 Aparte de Ibn cIdarı-e Ibn Jaldûn y de los Anales toledanos Io, que cita Rico (1975, págs. 538-539), puedo añadir el testimonio de los Anales toledanos perdidos utilizados en la Estoria de España (cfr. Catalán, 1992a, c. II, § 4; cap. IV, § 2 y nn. 31, 50 y 67): “En este año lidió Sancho Ximeno de Avila en Siete Vados con Afia Aueomar e con Abofali el fijo de Alhange e vençiolos”.

85 Me inclino, con Margit Frenk (Rico, 1975, n. 23), a respetar el esquema métrico de los manuscritos de la Crónica, frente a la cita con omisión de “Sancho” que ofrece Argote de Molina, preferida por Rico.

86 Me parece, por tanto, inapropiado hablar, según hace Rico (1975, págs. 550-551), de que haya una “irritación patente en las coplas de Çorraquín” ante la fama de la cual gozan entre las gentes los héroes francos, o de que “las mismas fuentes [aludiendo a la Vida de San Millán de Berceo y al Poema de Alfonso XI de Rodrigo Yáñez] enaltecen y rebajan la gloria de Roldán y Oliveros”.

ÍNDICE DEL CAPÍTULO I: TEMA I: LA ÉPICA EN LENGUA VULGAR AL SUR DE LOS PIRINEOS. TESTIMONIOS DEL SIGLO XIII

* 1. LA ÉPICA ESPAÑOLA. NUEVA DOCUMENTACIÓN Y NUEVA EVALUACIÓN (I)
* 2. EL TESTIMONIO ALFONSÍ. TEMAS CAROLINGIOS DE LA ÉPICA HISPANA
* 3. EL TESTIMONIO ALFONSÍ. TEMAS ESPAÑOLES DE LA ÉPICA HISPANA
*
4. EVALUACIÓN DEL TESTIMONIO ALFONSÍ
* 5. HUELLAS DE LA ÉPICA EN LOS DOS GRANDES HISTORIADORES LATINOS DE LA PRIMERA MITAD DEL S. XIII: EL ARZOBISPO DON RODRIGO Y DON LUCAS.
* 6. EL TESTIMONIO DE FRAY JUAN GIL DE ZAMORA: VERSIONES VARIAS DE UNA MISMA GESTA EN EL S. XIII
* 7. OTROS TESTIMONIOS DEL S. XIII. LOS POEMAS EN ROMANCE DEL MESTER DE CLERECÍA Y UNA CRÓNICA LOCAL
* 8. EVALUACIÓN DE LOS TESTIMONIOS DEL S. XIII COMPLEMENTARIOS DEL TESTIMONIO ALFONSÍ.
* 9. LAS COPIAS POÉTICAS TARDO-MEDIEVALES DE CANTARES DE GESTA A LA LUZ DE LOS TESTIMONIOS INDIRECTOS DEL S. XIII SOBRE LA EPOPEYA.

CAPÍTULO II: TEMA II: TESTIMONIOS DE LA POESÍA ÉPICA AL SUR DE LOS PIRINEOS ANTERIORES AL SIGLO XIII

* 10 II TESTIMONIOS DE LA POESÍA ÉPICA AL SUR DE LOS PIRINEOS ANTERIORES AL SIGLO XIII
* 11 2. LA HISTORIOGRAFÍA EN LATÍN EN EL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XII Y LA ÉPICA ORAL: LA HISTORIA DE CASTILLA EN LA CHRONICA NAIARENSIS.

*
12 3. ¿ALCANZÓ LA HISTORIOGRAFÍA ÁRABE DE LA PRIMERA MITAD DEL S. XII A CONOCER UN CANTO ÉPICO CASTELLANO?
*
13 4. LA ÉPICA CASTELLANA Y LA ÉPICA FRANCA EN LA ESPAÑA DE ALFONSO VII
* 14 5. LA PRESENCIA AL SUR DE LOS PIRINEOS DE LAS GESTAS FRANCESAS A MEDIADOS DEL S. XII Y LA TRADICIÓN ÉPICA DEL MEDIODÍA EUROPEO
*
15 6. LA GESTA DEI PER FRANCOS EN COMPOSTELA: EL IACOBUS.
*
16 7. LA ÉPICA CAROLINGIA AL SUR DE LOS PIRINEOS A PRINCIPIOS DEL S. XII

* 17 8. LA ÉPICA CAROLINGIA AL SUR DE LOS PIRINEOS EN EL S. XI.
*
18 9. EVALUACIÓN SUMARIA DE LOS TESTIMONIOS DE LOS SIGLOS XI Y XII.

CAPÍTULO III: TEMA III: LOS TESTIMONIOS POST-ALFONSÍES DE LA CONTINUIDAD DE LA EPOPEYA

* 19  III LOS TESTIMONIOS POST-ALFONSÍES DE LA CONTINUIDAD DE LA EPOPEYA
* 20 2. LA CRÓNICA DE CASTILLA SE HACE CIDIANA: LAS “ENFANCES” DE RODRIGO
*
21 3. LA CRÓNICA FRAGMENTARIA Y LAS LEYENDAS CAROLINGIAS.
* 22 4. LA OBRA HISTORIAL DEL CONDE DON PEDRO DE BARCELOS Y LA EPOPEYA

* 23 5. LA HISTORIOGRAFÍA POSTERIOR A 1344 Y LA SOBREVIVENCIA DE LOS CANTARES DE GESTA.
*
24  6. EVALUACIÓN SUMARIA DE LOS TESTIMONIOS TARDO-MEDIEVALES ACERCA DE LA LONGEVIDAD DE LA POESÍA ÉPICA

CAPÍTULO IV: TEMA IV: LA ÉPICA MEDIEVAL ESPAÑOLA Y ROMÁNICA. LA HERENCIA DE UNA ORALIDAD PRIMITIVA

* 25 1. ÉPICA DE ORÍGENES ORALES Y ÉPICA CULTA
* 26
2.LOS MODELOS CONTEMPORÁNEOS DE POESÍA NARRATIVA ORAL Y LA ÉPICA MEDIEVAL
* 27 3. EL MODO DRAMÁTICO DE LA NARRACIÓN ÉPICA
* 28 4. EL MOLDE PROSÓDICO Y LA GENERACIÓN DEL DISCURSO ÉPICO
* 29 5. LO FORMULARIO ÉPICO Y LA CREACIÓN ORAL
* 30 6. CREACIÓN Y REFUNDICIÓN
* 31 7. LA ETAPA ÁGRAFA DE LA PRODUCCIÓN ÉPICA. RAÍCES DEL GÉNERO.
* 32 8. LA ESCUELA ÉPICA ESPAÑOLA

* 33 9. CARACTERES DE LA ÉPICA ESPAÑOLA. LA VERSIFICACIÓN.
* 34 10. CARACTERES DE LA ÉPICA ESPAÑOLA. TEMAS Y CONTENIDOS IDEOLÓGICOS
* 35 11. LA INTEGRACIÓN DE LA TEMÁTICA CAROLINGIA EN LA TRADICIÓN ÉPICA ESPAÑOLA

CAPÍTULO V: TEMA V: EL MIO CID

* 36 1. EL MANUSCRITO DE VIVAR Y LA GESTA
* 37 2. EL MIO CID, GESTA CABEZA DE SERIE

* 38 3. EL POETA DEL “MIO CID” ANTE LAS CONVENCIONES FORMALES DEL GÉNERO
* 39 4. EL POETA DEL “MIO CID” ANTE LAS CONVENCIONES TEMÁTICAS DEL GÉNERO

* 40 5. EL POETA DEL “MIO CID” ANTE LA MEMORIA DE LAS GESTAS HISTÓRICAS DE RODRIGO
* 41 6. LA “PASIÓN” COMO FUERZA REESTRUCTURADORA DE LA HISTORIA. INTENCIONALIDAD POLÍTICA DEL CANTO ÉPICO
* 42 7. ¿DESDE CUÁNDO SE CANTÓ EL MIO CID?

CAPÍTULO VI: TEMA VI. FORMACIÓN Y DESARROLLO DEL CICLO CIDIANO

* 43 1. LA CREACIÓN DEL PERSONAJE LITERARIO. EL MIO CID Y LAS PARTICIONES DEL REY DON FERNANDO
* 44 2. LAS RECREACIONES JUGLARESCAS Y EL PASADO DE RODRIGO

Diseño gráfico :

La Garduña ilustrada  y retrokat.com

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