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Obras de Diego Catalán

8.- 7. ANTES DE LAS «CRÓNICAS». IMPORTANCIA DE LAS VARIAS «VERSIONES» DE LA ESTORIA DE ESPAÑA

 

7. ANTES DE LAS «CRÓNICAS». IMPORTANCIA DE LAS VARIAS «VERSIONES» DE LA ESTORIA DE ESPAÑA.   I. INTRODUCCIÓN. LAS CRÓNICAS GENERALES DE ESPAÑA HEREDERAS DE LA ESTORIA ALFONSÍ 

      En mis trabajos de los años 60 llamé ya la atención acerca de la utilización, por la tradición cronística descendiente de la Estoria de España, de "versiones" varias de es­ta obra, que resultaban ser preexistentes a la formación de las familias de textos o "cró­nicas" que tradicionalmente venían estudiándose.

      En la parte anterior a la invasión musulmana, junto a la Versión regia, lujosamente co­piada en un códice del scriptorium alfonsí anterior a 1274, la tradición manuscrita re­velaba la existencia de una Versión enmendada después de 1274, también adscribible a tiempos de Alfonso X. Respecto a los reinados que van desde Pelayo a Vermudo III, las crónicas generales evidenciaban la existencia, no sólo de una Versión concisa alfonsí, si­no de una Versión crítica, elaborada a partir de ella, pero cuyo entronque en el "árbol textual" se situaba en un tiempo anterior al del prototipo de todas los manuscritos en que se nos conserva (más o menos extensamente) esa Versión concisa; a partir del reinado de Ramiro I, con esas versiones competía, además, una Versión amplificada en 1289 de la Versión concisa, esto es un texto amplificado retóricamente en el reinado de Sancho IV. Aunque, a partir de la historia del reinado de Fernando I, sólo sobrevivan en la tradición textual conocida derivados de la Versión crítica y de la Versión amplificada, la compleja relación entre ambas es, a lo que parece, la misma que en la parte anterior. Cuando, más adelante en la historia, estas relaciones se alteran, todavía podemos com­probar que, junto a una traducción muy amplificada de la obra del arzobispo don Ro­drigo que tiene su origen, quizá remoto, en un cuaderno de trabajo alfonsí anterior a 1271, existió, con anterioridad a las "crónicas" de Veinte reyes y de Castilla, una com­pilación, cuya estructura y, en cierto modo, cuyo texto podemos reconstruir.

      Esta actividad historiográfica previa a la formación de las "crónicas", tanto de las es­tructuras más difundidas identificadas por Menéndez Pidal, como de las sobrevivientes en manuscritos singulares, tiene mucha mayor importancia que la de permitirnos acce­der, por vías reconstructivas, a los "nudos" en que se van separando de la tradición troncal las diferentes ramas textuales, ya que la investigación más reciente ha podido ir poniendo de manifiesto que es entonces y no en el acto de creación de los prototipos de las familias cronísticas (salvo la relativa excepción que representa la crónica de don Pedro de Barcelos) cuando se producen trabajos creativos o reelaborativos fundados en determinados principios, cuando la labor historiográfica refleja cambiantes evaluacio­nes sobre cómo realizar la exposición de la Historia o de un determinado conjunto de hechos considerados materia histórica. Y, según veremos a lo largo del presente libro, ese período anterior a la formación de las diversas "crónicas" tiene el interés adicional de pertenecer al tiempo histórico en que los equipos de redactores de la Estoria de Es­paña trabajaban directamente bajo la guía de Alfonso X o, por lo menos, en que el pa­tronazgo científico del Rey Sabio no pertenecía a una edad pretérita.

      La nueva etapa investigadora, de que el presente libro es deudor, tiene su punto de arranque en el deseo de ofrecer al público una construcción positiva que recogiera el "es­tado de la cuestión", acerca de la historiografía sobre España en lengua vulgar heredada de la labor realizada por los equipos alfonsíes, en una exposición lo suficientemente completa como para poder substituir a la "verdad oficial" que el magisterio de Ramón Menéndez Pidal impuso por doquier durante tres cuartos de siglo. Dado que esa nueva construcción, aunque representa una reforma radical, se apoya históricamente en la pre­cedente construcción pidalina sin negar su validez y viene a ser una natural transforma­ción de ella, pensé, hace años, integrarla en la nueva reimpresión de la Primera crónica general de España (1977), como parte de un volumen tercero de la misma62, y, dado el avanzado estado en que, al comenzar esa reimpresión, estaba mi manuscrito, me atreví a anunciar en el título de la obra que esa "tercera reimpresión" de la edición pidalina lle­varía "un estudio actualizador de Diego Catalán". La vida hizo, al cabo del tiempo, men­tirosa esa titulación, pues el estudio no llegó a ser completado y el tercer volumen de la edición nunca vio la luz, para engaño de quienes adquirieran entonces la obra63.

      Sólo en 1983-84 pude volver a interesarme en sacar adelante el "inédito de Chamartín" de 197764, como actividad paralela a la enseñanza superior en la Universidad Autónoma de Madrid y en el Instituto Universitario "Seminario Menéndez Pidal" de la Universidad Complutense de Madrid. Los cursos de doctorado y seminarios especiales que enseñé de 1983 a 1987 fueron parte esencial para la constitución de un pequeño grupo heterogéneo de personas interesadas en el estudio de aspectos varios de la His­toriografía medieval y, posteriormente, de la iniciación de una etapa de investigación colaborativa sobre la tradición manuscrita de la obra alfonsí. La "aparición" en 1984, en la Caja de Ahorros de Salamanca, de dos nuevos manuscritos, con sendas crónicas generales y la pertenencia de ellos a la importante y hasta entonces sólo parcialmente conocida Versión crítica representó un estímulo adicional para la creación de un equi­po investigador sobre la historiografía de Alfonso X apoyado en la infraestructura del Instituto Universitario "Seminario Menéndez Pidal"64. Los frutos de la labor en equi­po propiciaron, posteriormente, que la Fundación Ramón Areces apoyara la labor del mismo, incluyendo los trabajos del "Laboratorio de Fuentes Cronísticas de la Historia de España" entre las actividades del "Proyecto de Investigación de los Laboratorios Humanísticos Ramón Menéndez Pidal" durante el trienio 1991-1994" subvencionadas con una "Ayuda puntual" y, asimismo, que la Universidad Autónoma de Madrid vinie­ra a colaborar con la "Fundación Ramón Menéndez Pidal" en la publicación de cuatro de los libros surgidos al socaire de dicho "Laboratorio".

      En el curso de esta última etapa de investigaciones sobre la historiografía "alfonsí" se han elaborado tres memorias de licenciatura (1985, 1986), tres tesis doctorales (1989,1994 y 1995) y han visto ya la luz tres libros: Inés Fernández-Ordóñez, Las "estorias" de Alfonso el Sabio, Madrid: Istmo, 1992; Diego Catalán, La Estoria de Espa­ña. Creación y evolución, Madrid: Universidad Autónoma de Madrid y Fundación Ramón Menéndez Pidal, 1992; Inés Fernández-Ordóñez, Versión crítica de la Estoria de España. Estudio y edición parcial desde Pelayo hasta Ordoño II, Madrid: Universi­dad Autónoma de Madrid y Fundación Ramón Menéndez Pidal, 199365.

      Gracias a la colaboración de los diversos miembros del equipo, el conocimiento en sus más pequeños detalles de todos y cada uno de los numerosísimos manuscritos des­cendientes de la compilación alfonsí ha podido ser del dominio de cuantos participá­bamos en la investigación colectiva y ello ha permitido el estudio exhaustivo del proceso de diversificación de la Estoria de España, siguiendo, paso a paso, sus princi­pales etapas: la composición de "versiones" varias, la creación de diversos prototipos cronísticos y la combinación o colación de tradiciones textuales dispares en nuevas co­pias, hasta dar lugar a las múltiples individualidades de los manuscritos-objeto llega­dos a nuestras manos.

      Aunque en los capítulos que siguen a esta introducción se recogen y comentan de­bidamente las conclusiones y datos pertinentes a lo tratado en el presente libro que aportan los diversos trabajos y publicaciones arriba nombrados, creo necesario desta­car aquí la importancia de la contribución de Inés Fernández-Ordóñez al estudio de los criterios y directrices compositorias y organizativas de la Historia que presidieron el gran esfuerzo historial del rey don Alfonso y, asimismo, de las independientes y dife­rentes interpretaciones prácticas de esos criterios y directrices por distintos historiado­res o equipos de historiadores del taller alfonsí que se descubren al contrastar la Estoria de España con la General Estoria y al comparar entre sí secciones varias de la propia Estoria de España, que podemos considerar indubitablemente alfonsíes pues se copia­ron ensambladas en un mismo códice de su scriptorium real. Los libros de Fernández-Ordóñez son un buen ejemplo de cómo, en los estudios medievales, para no caer en la mera reverbalización de lugares comunes, es preciso el conocimiento directo de las fuentes y que es en la lectura de los manuscritos que la Edad Media nos ha dejado (y no en la de ediciones y comentaristas modernos) donde el estudioso de la literatura me­dieval puede hacer descubrimientos que justifiquen la profesión de investigador en las Humanidades.

Diego Catalán, De la silva textual al taller historiográfico alfonsí (1997)

NOTAS

62   En que se reproducirían, además, con correcciones, los capítulos de la segunda edición de la Pri­mera crónica general de Menéndez Pidal, sobre "Descripción de manuscritos" y "Fuentes de cada capí­tulo en particular".

63  Sobre las razones que contribuyeron a la inconclusión de ese proyecto y al abandono temporal de mi actividad en el campo de la historiografía, véase "La Historiografía medieval. Renacimiento de un campo de estudios", en Romancero e historiografía medieval Dos campos de investigación del Seminario "Me­néndez Pidal", Madrid: Fundación Ramón Areces y Fundación Ramón Menéndez Pidal, 1989, pp. 98-100.

64  Contemporánea de ese trabajo es la publicación "Los modos de producción y ’reproducción’ del tex­to literario y la noción de apertura", en Homenaje a Julio Caro Baroja, ed. A. Carreira, J. A. Cid, M. Gutié­rrez Esteve y R. Rubio, Madrid: Centro de Investigaciones Sociológicas, 1978, pp. 245-270, en que, con algunos ejemplos, traté de mostrar cómo y por qué se transforman, en el curso de su reproducción manus­crita, los textos cronísticos. La obra que (aceptando una denominación irónica de las nuevas generaciones de investigadores del "Seminario Menéndez Pidal") denomino aquí "inédito de Chamartín" y que constituye una primera redacción del libro que ahora publico sirvió de punto de apoyo a las investigaciones en equipo de que a continuación hablo y fue citada en las memorias de licenciatura y tesis leidas en los años 1985-1989. Más tarde, en la reelaboración de mi "inédito" he incorporado datos y citas de esos trabajos de los años 80.

65   Acerca de este periodo de investigación en equipo, véase "La Historiogr. med. Renacimiento", en Romancero e historiografía medieval (1989), pp. 101-109.

CAPÍTULOS ANTERIORES:

DE LA SILVA TEXTUAL AL TALLER HISTORIOGRÁFICO ALFONSÍ. CÓDICES, CRÓNICAS, VERSIONES Y CUADERNOS DE TRABAJO.

1.- DE LA SILVA TEXTUAL AL TALLER HISTORIOGRÁFICO ALFONSÍ. CÓDICES, CRÓNICAS, VERSIONES Y CUADERNOS DE TRABAJO

I. INTRODUCCIÓN. LAS CRÓNICAS GENERALES DE ESPAÑA HEREDERAS DE LA ESTORIA ALFONSÍ

*    2.- 1. LA SELVA TEXTUAL Y LA ERUDICIÓN PRE-PIDALINA

*    3. 2. DESLINDE Y CLASIFICACIÓN POR MENÉNDEZ PIDAL, A FINES DEL SIGLO XIX, DE LAS CRÓNICAS GENERALES DE ESPAÑA

*     4.- 3. REFORMAS EN LA CONSTRUCCIÓN PIDALINA

*   5.- 4. LOS CRÍTICOS FAVORABLES A LA PRIORIDAD DE LA "CRÓNICA DE VEINTE REYES": LANG, BABBITT Y GÓMEZ PÉREZ

*   6.- 5. LA APORTACIÓN DE LINDLEY CINTRA: LA CRÓNICA DE 1344 EXIGE ANTEDATAR LA ACTIVIDAD REFUNDIDORA

*    7.- 6. LA VUELTA AL MANUSCRITO

  Diseño gráfico:

La Garduña Ilustrada

Imagen: "Moysen escriuio un libro que a nombre Génesis...". Fol. 3 del ms. E15 con la miniatura del arca de Noe:


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