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Obras de Diego Catalán

12.- 4. EL TESTIMONIO DE LA GENERAL ESTORIA

4. EL TESTIMONIO DE LA GENERAL ESTORIA.  II LA HISTORIA ANTIGUA DE ESPAÑA EN EL CÓDICE REGIO ALFONSÍ Y EN LA TRADICIÓN MANUSCRITA

      La diferencia lingüística en el empleo de la apócope extrema entre los 116 primeros capítulos del ms. E1(orig) de la Estoria de España y los siguientes no se explicaría, se­gún Menéndez Pidal, "por una gran diferencia cronológica" en la composición de la obra69, pues las secciones que siguen al supuesto núcleo más antiguo de la Estoria no pueden fecharse mucho después que los 116 primeros capítulos.

       La aproximada contemporaneidad de todos los capítulos que componen el ms. E1 era para Menéndez Pidal indudable en vista de dos datos de diferente carácter. En enero y febrero de 1270,  Alfonso X pedía en préstamo al prior de Santa María de Nájera y al cabildo de la colegiata de Albelda varios libros para hacerlos copiar ("e otorgo de os los enviar tanto que los aia fecho escrevir"70), y entre ellos "algunos necesarios para la redacción de la Crónica, ... en especial el códice de la Farsalia de Lucano, tomado de Albelda, y el de las Heroidas de Ovidio tomado a Nájera, ambos utilizados para com­poner algunos de los 100 primeros capítulos de la obra". Si este dato puede proporcio­nar un terminus post quem para la elaboración de los primeros cien capítulos de la Estoria de España, pues "es de suponer que estos libros que intentaba copiar en 1270 no existían en la cámara real, y que su petición en préstamo precedió a la redacción de la Crónica"71, tres citas de esta obra en la General estoria del propio rey don Alfonso constituirían un terminus ante quo de extraordinaria precisión.

     Ya J. Amador de los Ríos había llamado la atención respecto a estas remisiones72 ; pero Menéndez Pidal, con un mejor conocimiento de la tradición manuscrita de la Estoria de España, intentó matizar el alcance de las auto-citas. Según su argumentación, el pasaje de la Parte Iª, libro 3º, cap. 2, de la Grande e general estoria, en que se remi­te a "los capítulos donde la Crónica trata del origen de los vándalos, alanos, silingos, suevos y godos (capítulo 365, etc.)", "basta para saber que, no sólo los 108 primeros capítulos más arcaicos, sino 300 otros subsiguientes, de lenguaje más moderno, son to­dos del tiempo de Alfonso X"73 y, probablemente, anteriores a 1272, "año en que es de presumir se comenzó la primera parte de la Grande Estoria"74.

      La argumentación pidalina no me parece enteramente convincente. Por una parte, no está tan claro que Alfonso X pidiese esos libros en préstamo acuciado por necesidades bibliográficas directamente creadas por la redacción de sus obras, según mostró Solalinde75, ni que considerase superfluo poder consultar más de un códice de una obra historiográfica prestigiosa; el rigor con que sus equipos de trabajo llevaron a cabo el proceso de incorporación de pormenores al relato que compilaban me lleva a sospechar que nunca despreciarían una posible fuente de información adicional. Por ello no creo seguro que hasta después de llegados los códices de Nájera y Albelda los historiadores alfonsíes de su cámara permanecieran inactivos, ya que varios datos (a que en el curso de nuestro estudio aludiremos) apuntan hacia una preparación de la bibliografía esen­cial de la Estoria de España algo más temprana de lo admitido por Menéndez Pidal.

      Por otra parte, las auto-citas de Alfonso X no aseguran, tan claramente como pensaba Menéndez Pidal, que la historia del señorío de los bárbaros en España estuviera ya redactada cuando se escri­bió la Parte Iª de la General estoria.

      La cita incluida en el cap. 2 del libro 3º de esa Parte Iª de la General estoria dice así:

    "Los de Gomer e de Magog poblaron Scançia e las otras yslas que dixiemos de la parte de septentrion ... E destos uinieron los godos, como contaremos adelante en las razones de la quinta e de la sexta edat, los uandalos, los alanos, e con estos fueron los hugnos e los silin­gos, como lo auemos Nos ya departido en la nuestra Estoria de Espanna"(GE, I, p. 57b8-21).

      Esta remisión pudiera referirse simplemente al capítulo 3 de la Estoria de España, dedicado a contar "De cuemo fue Europa poblada de los fijos de Japhet", ya que sólo en ese capítulo introduc­torio (y no al tratar del señorío de los pueblos bárbaros en España) se nombra a Gomer y Magoch:

   "De Gomer fijo de Japhet uinieron los que poblaron Galacia, e fueron por end llamados gallogreci. De Magoch, ell otro hermano, uinieron los cithas, e los godos, e los vuandalos, e los seuos, e los alanos" (PCG, p. 5b38.43)

y no falta en ese cap. 3 una alusión a los silingos como pobladores de España:

    "los alanos, que poblaron aquella tierra que agora llaman Alaua... e los silingos que po­blaron otra tierra cabo el rio que llamauan Cil..." (PCG, p. 6b32.36).

      Es verdad que la primera mención de los "hugnos" o "ugnos" no ocurre, en la Estoria de España, sino en el capítulo 358 de PCG y que sólo en el capítulo 401 se habla "del fecho de los vgnos, que gentes fueron et de que linage..."76; pero en favor de que la remisión se refiera, simplemente, al capítulo 3 de PCG habla el hecho de que los hunos figuren en el pasaje de la Historia Gothica del arzobispo don Rodrigo que constituye la fuente de ese capítulo 3 de la Estoria de España:

   "De Gomer filio laphet Galatae... qui latine Gallograeci dicuntur... de Magog Scytae qui et Massagetae appellantur, et Gothi secundum Isidorum, Vandali, Suevi, Alani atque Hugni"77.

       Otra remisión de la General estoria (Parte Ia, Libro 3º, cap. 3) a la Estoria de España apunta cla­ramente al capítulo 8 de PCG:

    "mas desque uino el rey Espann pusol nonbre Espanna del su nonbre del, assi como lo auemos Nos departido en la nuestra Estoria de Espanna en el comienço e lo departire­mos aun en esta en su logar adelante"78.

      Una tercera remisión (Parte Iª, Libro 3º, capítulo 2) deja bien explícito el lugar de la Estoria de España a que hace referencia:

   "Los de Thogorma, el tercero fijo de Gomer, apartaron se de las otras sus generationes, e passaron a Affrica, e poblaron y; e d’aqui fueron los tigratheos del regno de Tigran de qui fablamos Nos en la nuestra Estoria que fiziemos en Espanna, en las razones de las conquistas que contamos de Ponpeo el Grand"79.

      El pasaje aludido forma parte del cap. 84 de PCG (p. 61b20), dentro, por lo tanto, aún del supuesto núcleo inicial de la Estoria. Esta remisión tiene, sin embargo, el interés de referirse a uno de los tres capítulos que en el ms. E1 (orig) fueron copiados en una hoja suelta (de dos folios) intercalada entre dos cuadernos regulares (constituidos por los folios 31-38 y 41-48). Gracias a ella podemos afirmar que, si esos dos folios se escribieron en el ms. E1 (orig) con independencia de los que preceden y si­guen, su incorporación a la Estoria de España fue una iniciativa alfonsí.

       Las tres remisiones citadas se acumulan en dos capítulos consecutivos del libro 3º de la Primera Parte de la General estoria. Parecen ser las únicas remisiones explícitas exis­tentes en toda la obra; [pero no son las únicas alusiones a la Estoria de España, ya que en la Parte IVª de la General estoria aparece una nueva referencia no tenida en cuenta por la crítica hasta que recientemente Inés Fernández Ordóñez llamó la atención sobre ella 80. En este caso no se trata de una remisión a lo ya historiado, sino una advertencia acerca de los diferentes modos de utilizar las fuentes que exige una obra historial de ám­bito regional y una obra historial ecuménica. En efecto, en la General estoria Alfonso, después de anunciar que va a hacer la historia de "la afincada contienda de los rromanos e de los de Cartago" se demora en explicar cuáles fueron "los quatro prinçipales rregnos del mundo" y, con este motivo, expone los diferentes propósitos historiales de la General estoria y de la Estoria de España, para que el lector comprenda mejor las di­ferencias entre el relato de una y de otra cuando tratan de unos mismos hechos:

    "E Nos en la historia que fezimos apartada de los señorios e de los grandes fechos que fizieron todos aquellos prinçipes e gentes que vinieron a poblar España e por esta rrazon tomamos de vnos lugares e de otros en las historias los dichos que pertenesçen para ello; mas aquí avernos a fazer de otra guisa, que tomaremos las rrazones de los fechos destos dos rregnos e de sus gue­rras e batallas que ovieron, assi como dize la Historia rromana, e traeremos y dichos de otras historias" (ms. Σ, f. 241r).

      La referencia, aunque nada concreta, supone redactados los capítulos de la Estoria de España relativos a la "Estoria del sennorio que los de Affrica ouieron en Espanna" (PCG, caps. 16-22) y los primeros capítulos (PCG c. 23 y siguientes) sobre la "Esto­ria del sennorio que los romanos ouieron en Espanna". La explicación de Alfonso bas­ta, por otra parte, para justificar la diversidad de las dos historias, la general y la "apartada" de España, al contar las guerras púnicas].

      La Estoria de España, al ir exponiendo sucesivamente la historia de los señoríos que sobre la Península ejercen diversos pueblos, explica la ocasión y razones por las que los de "Carthago la de Dido que es en Affrica" obtuvieron el señorío de España; pero, con ese motivo, no se detiene a contar por lo largo la historia de Cartago81. En cambio, más adelante, al hablar de la destrucción de Numancia (identificada con "Çamora") por Scipión y al aludir al sobrenombre de "Affricano" que este cónsul ganó anteriormente "por que conquiriera a Affrica... e d’aquella yda quemo e destruyo la grand cibdat de Carthago de guisa que numqua iamas assi fue poblada com ante", abre un largo parén­tesis en la historia de España para "mostrar... mas complidamientre... como fue primeramientre poblada Cartago e quales fueron los que la poblaron" y contarnos la historia de Dido y la tercera guerra púnica (PCG, caps. 49-70). Buena parte de lo rela­tado en esta digresión reaparece verbatim en la Parte IIª de la General estoria, Libro de los Juyzes: los caps. 51-55 de PCG se corresponden, palabra por palabra y capítulo por capítulo, con los caps. 370-374 de la ed. Solalinde et al. de la General estoria (Parte IIª, vol. 1, pp. 431-437) y los caps. 57-58 de PCG con los caps. 619-620 de la General estoria (Parte IIª, vol. 2, pp. 170-172). Aunque la índole de los capítulos pudiera inducirnos a pensar que se redactaron para la General estoria y que su inclusión en la Estoria de España es debida a una impertinente interpolación, su presencia en la sección nuclear del manuscrito E1 (orig), obra del scriptorium alfonsí, no deja lugar a duda so­bre su primitiva pertenencia a la historia "apartada" de España. La dirección del prés­tamo resulta, por otra parte, evidente en los caps. 619-620 de la General estoria, 57-58 de PCG. El comienzo del primero de ellos, "Estando la reyna Dido en Cartago muy po­derosa e mucho onrrada, segunt ya oystes, Eneas, que escapara del destruymiento de Troya traye consigo a su padre Anchises e vn su fiio que dezien Ascanio, e queriese yr para Ytalia, e arribo en Çeçilia, e murió y su padre Anchises e soterrolo alli", no pudo tener su origen en la General estoria, que está narrando la historia de Troya y acaba de contar en el capítulo anterior quiénes escapan de la ciudad después de su destrucción, y sí en la Estoria de España, que está contando la historia de Cartago la de Dido y que en los capítulos inmediatamente anteriores ha hablado de las riquezas y poderío de la reina. La adición de la alusión a lo que se acaba de contar es en la Estoria de España el tránsito exigido para dar entrada a un relato (procedente de la Historia Romanorum del Toledano) en que el punto de vista difería, ya que el centro de su interés era Eneas y la creación del reino latino y no la Cartago de Dido; la General estoria no tenía por qué anticipar aquí el nombre de Dido, ya que venía hablando de Eneas, y el "segunt ya oystes" apuntaba a algo contado hacía 250 capítulos. A su vez, el estudio de la tradi­ción textual de las dos historias confirma, por la forma en que se emparentan entre sí, la directa y primitiva dependencia de la General estoria respecto a la Estoria de Espa­ña en estos capítulos referentes a la historia de Dido. Tras una comparación minucio­sa de los textos puedo afirmar que la General estoria va de acuerdo con el manuscrito de la Estoria de España copiado en el scriptorium de Alfonso X siempre que otros manuscritos se apartan de él en pequeñas variantes. [Esta observación mía ha sido confir­mada por Inés Fernández Ordóñez y completada con otra de no menos significación: dentro de la tradición manuscrita de la General estoria el ms. K es el que más se acer­ca al texto de la Estoria de España82. Ello me parece muy natural, pues este manuscri­to representa en solitario la rama de la tradición más fiel al arquetipo de la obra83, frente a lo sostenido por los editores modernos de esta parte de la General estoria84]. Dada la construcción de la General estoria, la omisión en ella de varios capítulos de la historia de Dido presentes en la Estoria de España no creo que permita suponer que los redactores de la historia universal heredaran esa historia en una etapa de su elaboración an­terior a la conservada en el manuscrito E1 (orig) de la Estoria de España85; [tampoco me parece conflictiva la presencia en la General estoria de una sincronía no consigna­da en la historia nacional86].

      Muy distinta es la relación entre una y otra compilación historial en otro tema histórico común, el de Hércules, y en las referencias a su sucesor como señor de España, Espán. En una primera aproximación, lo que salta a la vista es la independencia de las dos historias, la hispánica y la universal87. El manuscrito alfonsí E1(orig), en su núcleo más antiguo, incluye un capítulo, el IIII, titulado "De los tres Hercules que ouo en el mundo, e por que se pusieron assi nombre" (PCG, c. 4) y en varios capítulos sucesivos (V-VIII) traza la historia de los hechos en España de "Hercules el tercero", cabeza de la dinastía de los señores griegos de España; la General estoria, en su IIª Parte, dedica muchos capítulos (393-435 de la ed. Solalinde et al) a la Estoria de Ercules como par­te del "Libro de los Juyzes" y en ella volvemos a encontrar discutido el problema de la pluralidad de personajes históricos llamados Hércules y narrados los hechos de "Ercu­les el Grande" en España. Ambas obras hablan, después, del sucesor de Hércules en el señorío de España, Espán. Sin embargo, la General estoria no aprovecha ninguno de los capítulos de la Estoria de España; y, lo que es más notable, una y otra obra se apar­tan entre sí por incluir datos de las fuentes que no se recogen en la otra y por conocer materiales históricos que la otra ignora.

      [Pero una lectura más atenta88 nos obliga a reconocer que el relato sobre Hércules de la Estoria de España coincide con el de la General estoria en presentar una organización muy similar de datos procedentes de fuentes muy diversas, y que, si bien pres­cinde de muchos elementos que los redactores consideraron impropios de (o, a lo menos, innecesarios en) una historia de España, reproduce también interpretaciones de los textos de las fuentes (y alguna vez incluso errores) que caracterizan asimismo al re­lato más completo de la General estoria.

      En efecto, si en la General estoria se dice que "El primero Ercules salio bueno e fizo grandes fechos asaz; e nascio ante que Moysen" (Parte IIa. 2, p. 1a), la Estoria de Espa­ña consigna igualmente: "E el primero fue en tiempo de Moyses, pero nació ante que el. Y este fizo grandes fechos e buenos, mas no son contados en estorias" (PCG, p. 7b5-8).

      Respecto al segundo Hércules, tomando como punto de partida a Eusebius-Hyeronimus ("Hercules cognomento Desanaus in Phoenice clarus habetur, unde ad nostram usque memoriam a Cappadocibus et Heliensibus Desanaus adhuc dicitur"), tanto la Estoria de España (PCG, p. 7b>9-24) como la General estoria (Parte IIª. 2, p. 1a-b) van de acuerdo en sus interpretaciones y en sus glosas de la fuente: "Hercules el segundo fue otrossi de Grecia e fue muy nombrado por su saber mas que por otra cosa" (EE) ~ "Er­cules el segundo fue vn sabio que ovo otrossi grand nonbre por su saber commo este otro Ercules por sus fechos", "E deste non fallamos que diga ninguno mas en los libros latinos ca fue griego, sinon que dizen que era filosofo" (GE); "e fue natural duna cibdat que dixieron Fenis" (EE) ~ "e fue natural de la cibdat a que dixeron Fenix, segunt cuentan Eusebio e Gerónimo" (GE); "Et esta cibdat pobló Fenis, fijo d’Agenor, que fue rey de las grandes dos cibdades que llamauan all una Tiro e all otra Sidon, e fue padre de Europa, la que leuo robada el rey Jupiter, e de Cadino, el que pobló Thebas que es en Europa" (EE) ~ "E esta cibdat fue la que pobló el rey Cadino e Fenix su hermano, fiios de Agenor, rey de la qibdat de Tebas de Egipto, padre de Europa, de la que deximos en el libro de Josue que leuara robada el rey Júpiter" (GE); "Y este segundo Her­cules llamaronle por sobrenombre Sanao" (EE) ~ "E cuenta Eusebio e Gerónimo que a este Ercules llamauan Desanao por sobre nombre a departimiento de los otros Ercu­les por que quando fablasen de alguno de ellos que sopiesen los omnes de qual dezien, e asi diz que le dixeron Ercules Desanao después en sus escritos e en sus estorias los sabios de tierra de Capadoçia e los otros que fablaron del" (GE). Y ambas historias se apartan de Eusebius-Hieronymus al situarlo en el tiempo, pues dicen "e fue otrossi en tiempo de Moysen, seys annos ante que sacasse el pueblo de Israel de Egipto" (EE) ~ "E fallamos que seys annos ante que Moysen sacase el pueblo de Ysrael de Egipto fue, segunt cuenta Eusebio e Gerónimo", cuando el Chronicorum Canonum Liber (p. 29) menciona a este sabio Hércules cuatro años después de la salida de Egipto.

      La semejanza entre los dos textos se extiende también al resumen que, en la Estoria de España, encabeza la historia de Hércules el grande, del que "fablaron todos los sabios".

      Esta similitud de estructura y estas coincidencias, puestas de relieve por I. Fernández Ordóñez, sólo parecen explicables suponiendo que ambos relatos, el de la Estoria de España y el de la IIª Parte de la General estoria derivan de una misma tradición textual, hecho que no deja de ser sorprendente si tenemos en cuenta que, como acabamos de adelantar, cada una de esas historias añade, de forma independiente, a esa estructu­ra común información desconocida por los redactores de la otra.

      En efecto, la General estoria representa una etapa más avanzada en el conocimien­to de los hechos cuando sabe de la existencia de cuatro Hércules, mientras la Estoria de España sólo conoce tres; de resultas, Hércules el grande, que viene a España, es pa­ra la Estoria de España "el tercero" y para la General estoria "el quarto". En otra es­fera de conocimientos, la General estoria, al tratar de Espán, sucesor de Hércules en el señorío de España, muestra saber que Alfonso X restauró el acueducto de Segovia:

    "...e este fizo y aquella puente que es y agora por do viniese el agua a la vi­lla, que se yua ya destruyendo e el rey don Alfonso fizola refazer e adobar que viniese el agua por ella a la villa commo solia, ca auia ya grant tienpo que non venie por y" (GE, I, p. 34a8-14);

mientras la Estoria de España pasa por alto este hecho89 al traducir el pasaje procedente de la Historia Gothica del arzobispo don Rodrigo90 que hizo posible la alusión a los trabajos de restauración alfonsíes en la General estoria, seguramente porque cuan­do se compuso esa sección de la historia peninsular Alfonso X aún no había empren­dido esos trabajos91.

       Por su parte, la Estoria de España se hace cargo de que, entre el señorío de los griegos y el de los romanos, España estuvo cuarenta años bajo el señorío de los "almuiuces" (al-maŷus, los magos adoradores del fuego), que ese linaje de señores de España fue destruido por "los de las yslas", "de Flandes e d’Inglaterra", y que, después, vinie­ron "los d’Affrica", desde "Carthago la de Dido", y fueron señores de España hasta la llegada de los romanos (PCG, caps. 14-22); en cambio, la General estoria reproduce la información de don Rodrigo Ximénez de Rada (Historia Gothica I. 7, p. 12):

     "Graecorum ergo servitute Hispania remansit oppresa usque ad témpora Romanorum"

y constata (IIª Parte, 2, p. 35a), en abierta contradición con la Estoria de España:

    "E duro Espanna apremiada so la seruidunbre de los griegos del tienpo de Ercules fasta el sennorio de los romanos, que fue esto mas de quatroçientos annos".

      El perfeccionamiento de la historia de los señoríos de España, propio de la historia "apartada" de la Península, se debe principalmente a la consulta de una fuente árabe, no identificada por la crítica92, que proporcionó la mayor parte de la historia de Espán y toda la historia de su yerno Pirus, la historia de la fundación de Toledo (con la larga digresión sobre Rocas), la noticia de la gran seca de 26 años y el consiguiente despoblamiento de España, la historia de la invasión de los almuiuces y, seguidamente, la de "todos los de las yslas". El conocimiento de esa fuente es, además, la razón por la cual la Estoria de España substituye las fuertes torres que, según el arzobispo don Rodrigo (Historia Gothica, I. 4, p. 9), contruye Hércules en Cádiz (de las que también habla la General estoria, II- Parte. 2, p. 31b), por una sola torre, que tiene en su cima una esta­tua de cobre, con un letrero en la palma de una mano donde se hace saber que "fasta aqui llego Hercules" y la otra mano apuntando con el dedo a las letras de la tabla93, es también la razón por la cual no acepta la fundación de Sevilla por Hércules (consigna­da en la General estoria, IIª Parte, 2, p. 33a, siguiendo al Toledano, I. 5, p. 9) y sólo cuenta que Hércules, aconsejado por "Allas el estrellero", marcó con seis pilares y una tabla escrita el lugar en que habría de ser poblada una gran ciudad por un "omne onrado e mas poderoso que el e de grandes fechos", pilares y tabla que, andado el tiempo, darán lugar a que Julio César cumpla la profecía del estrellero (PCG, p. 8b16-25), y es también la razón por la cual retoca la historia de Gerión y supone que es Hércules quien realiza la construcción de la torre de la Coruña, en cuyos cimientos entierra la cabeza del gigante (PCG, p. 96), atribuyendo únicamente a Espán la conclusión de la obra, con la fabricación del famoso faro (PCG, p. 11a 27-34).

      Tan extraña forma de asemejarse y diferir entre sí las dos compilaciones alfonsíes podría, quizá, explicarse suponiendo que, con anterioridad a la redacción de los primeros capítulos de la Estoria de España y de la IIª Parte de la General estoria, se hu­biera preparado en el taller alfonsí una "estoria de Ercules" con destino a ellas y que, después, en el acto de redacción de una y otra compilación, los redactores la utilizaran independientemente seleccionando los pasajes y datos que consideraban pertinentes para sus diferentes propósitos historiales94. Esta hipótesis tropieza con un dato digno de tenerse en cuenta: la Iª Parte de la General estoria, en la cual se citan según ya sabemos de forma insistente los primeros capítulos de la Estoria de España como obra ya escrita, habla una vez más de los varios Hércules, acudiendo a las mismas fuentes latinas que constituyen el espinazo de la supuesta "estoria de Ercules" del taller alfon­sí, pero desconoce las particularidades de esta "estoria" y reproduce el texto de las fuentes con mayor fidelidad que la IIª Parte y que la Estoria de España   .

La cuestión de las relaciones entre la Estoria de España y la General estoria no pue­de restringirse a las partes de esta historia universal publicadas en letra de imprenta.

      En el Prólogo de la IIIª Parte de la General Estoria, al enumerar el contenido, se anuncia que se contará "el comiendo de la ystoria de los godos y de las mugeres dellos a que llaman amazonas", inmediatamente antes de "la estoria de los sicanbrios y de Priamo el mancebo". El historiador, para ese comienzo, acudió como fuente básica a la Historia Gothica del arzobispo don Rodrigo Ximénez de Rada, al igual que el redac­tor del "Prólogo" de la historia de los godos en la Estoria de España alfonsí; pero, en un principio, la traducción del texto latino es, claramente, independiente en las dos his­toria romances. Sirva de ejemplo el pasaje que a continuación confronto.

     Donde el Toledano (Lib. I, c. 8) dice:

    "In cuius Scandiae quadam parte tanta est frigiditas, quod apes nusquam reperiuntur, et circa solstitium aestivale XL. diebus et noctibus continue lux habetur, et in solstitio hiemali eodem dierum et noctium numero nox conti­nua tenebrescit. Sunt et ibi aliae gentes, qui velut Turingi eximiis utuntur equis, et pelles sapphirinas cum aliis gentibus commercantur, et decora nigredine pellium, cum vivant inopes, ditissime vestiuntur: Ostrogothi item et Dani, qui ex ipsorum stirpe progressi Herulos propriis sedibus expulere. Hae itaque gentes corpore et animo grandiores pugnabant saevitia belluina. Ex hac ergo Scandia Ínsula quasi gentium officina, et nationum vagina, Gothi cum Rege suo nomine Veric quondam memorantur egressi, et quam cito terram exeuntes a navibus attigerunt, dedere illico nomen loco Gothiscandiam nominantes, et locus Ule hodie Gothiscandia appellatur. Et inde venientes ad sedes Ulmerrugorum qui tune in ripis Occeani habitabant, commisso proelio, eos a propriis sedibus pepulere, eorumque vicinos Vandalos subiugantes suis victoriis applicarunt, et diversos Reges ex suo genere habuerunt",

la Estoria de España traduce (PCG, p. 216a37-b27):

    "Et tan grand es la friura de la partida daquella tierra de Scançia, que numqua fallan y abeias, por que las non dexa y criar el grand frio que las mata; et otrossi en el mes de junio et en los otros meses de cerca ell en que ua el sol mas alto sobre la tierra, dura y quarenta dias et quarenta noches que numqua annochesce; e en el mes de diziembre et en los otros cerca ell en que ua mas baxo, diez dias dura que no amanesçe. Et sin estas siete yentes ay otros pueblos menores a que dizen los turingos; et estos auien buenos cauallos de que usauan, et pennas safirinas, que son muy nobles et de color negro et muy fermoso; e estos turingos fazien sus mercados desta pennas et dotras cosas con las yentes sus uezinas; et eran y ente que fazien pobre uida dotra guisa, mas uistien se noblemientre. Destos uinieron los estrogodos et los danos que echaron luego en el comienço de la salida de su tierra a los erulos de sus mo­radas et de sos logares. E estas yentes eran mayores que las otras de cuer­pos et de coraçones, et lidiauan cruelmente cuemo bestias saluages. Desta ysla de Scantia, que era cuemo fuente criadera de yentes de departidas ma­neras, salieron los godos con so rey que auie nombre Bueric; e luego que arribaron a la primera tierra que fallaron saliendo de las naues, pusieronle nombre dessi mismos et de la su ysla dond salien, et llamaron le Gothiscançia, et aun agora assi a nombre. Empos esto, uiniendo adelant, llegaron a la tierra duna yent que dizien los vlmerrugos, et que morauan en las ribe­ras de la grand mar, et lidiaron con ellos, et fue la batalla muy grand; et uencieron los godos a los vlmerrugos, et echaron los de toda su tierra, et conquirieron a los vuandalos que eran fronteros destas, et ouieron de so linage reyes departidos",

mientras la General Estoria (ms. S, f. 92v-93, en el ms. XCII, XCIIII) vierte el texto latino al romance diciendo:

    "Y alli en aquella ysla de Stançia es la friura que deximos do se non cria abeja y en el tienpo que el sol sube a lo mas alto sobre la tierra dura quarenta dias e quarenta noches que non anochesçe; e otrosy quando en el ynuierno desçiende a lo mas baxo atantos dias y noches pasan que nunca amanesçe y syenpre es tiniebra.
    
    De otras gentes de aquella ysla y de sus costunbres.

     En aquella isla de Estançia ha estas otras gentes segunt cuenta el arçobispo: Los turungos, y estos en tierra de nobles cauallos y nobles peñas de vnas ani­malias a que llaman alla sasfrinas y de aquella tierra lieuan los mercaderes de aquellas peñas a otras tierras y son aquellas peñas negras y muy fermosas; e maguer que son gentes pobres, vistense muy bien. Y los estrogodos y los da­nos que salieron del linaje de los thurungos y a los erulos de su tierra misma. Y estas gentes eran mas grandes de cuerpos y de conpañas que los otros de aquella ysla y lidiauan como bestias saluajes segunt cuenta el arçobispo.

     De la salida de los godos de su tierra.

     De aquella ysla Stançia, que fue como fazedora de gentes y como vayna de naçiones dellas, dizen que salieron los godos de su tierra con su rrey que avie nonbre Hueric, y fue la su sallida desta guisa: Ellas eran grandes conpañas y por tierra non podien sallir a otras tierras, ca lo estoruaua la mar que tenie çer­cada toda la ysla, y para su pasada ouieron menester nauios y fizieron muchos dellos. Y asy como los nauios fueron guisados y llegados al puerto, guisaron­los ellos de armas y de todas las otras cosas asaz que menester eran para yr a tierra agena a ganar algo; et desy entraron luego todos en sus nauios y enllenaronlas y ouieron buenos vientos y fueron su carrera la mar adelante fasta que llegaron a la tierra conteniente y tierra conteniente llaman en sus escri­turas los sabios aquella que no es ysla. E asy como arribaron y salieron a te­rreño a la tierra de la rribera do se asentaron alli, luego le posieron nonbre de sy mismos y llamaronla Gotistançia, e este nobre Gotistançia ayuntaron destas dos palabras godos y Estançia la su ysla donde ellos salieron y de alli conposieron ellos este nonbre Gotistançia que posieron a aquel logar do pri­meramente se asentaron en la tierra agena. E segunt el arçobispo don Rrodrigo cuenta avn oy en dia llaman a aquella tierra Gotistançia. Y de aquel do se ellos asentaron primero y ordenaron todas sus cosas para yr su camino ade­lante eran primeros los pueblos de las gentes que avien nonbre almerrugos y morauan estonçes los almerrugos en la rribera de la mar oçeano. Y asy como llegaron a la tierra dellos, los godos cometieron los de batalla. Y los amerrugos, como nunca avn fasta en aquel tienpo sopieran de lid, nin de fronteros nin de entresy, nin estauan dende aperçibidos, no se podieron conponer con­tra ellos por armas nin por ninguna otra cosa y fueron les dexando la tierra, y los godos en pos ellos fasta que los echaron de toda su tierra. Y en pos esto llegaron a los vandalos, que eran vezinos de los almerrugos, y conquirieronlos por batallas y tornaron los asy y ouieron rreyes departidos de su linage".

      Aunque el trabajo de amplificación retórica de la General estoria oscurece la rela­ción entre los textos, es evidente que las historias romances se acercan más al texto la­tino cada una por su lado que entre sí.

      La independencia de los dos textos romances cesa, sin embargo, más adelante, en medio del relato de la separación de los godos de Filimer en dos pueblos a causa del hundimiento del puente por el que cruzaban. Tras continuar claramente diferentes cuando cuentan:

    "et andando ueyendo la tierra cuemo qui la prueua qual es, llegaron a un grand rio que auie y una puent, et parescioles muy bien la tierra dalent et pagaron se della, et quisieron passar pora andalla por ueer si era aun meior que aquella en que estauan; et passando la huest, tan grand fue la yent que, dell uso et de la pesadura de los omnes et de las bestias" ms. E1 (orig), f. 134v (PCG, pp. 216b50-217a8);

    "andando a vnas y a otras partes fallo vna puente en vn grant rrio que corrie por alli y comento la hueste a pasar por aquella puente y los que yuan pasando yuan catando la tierra y veyen la muy buena y pagauanse della, y tanta era la gente mucha y las bestias y el vso grande de los pies" General estoria, ms. S, f. 93 (XCIIII, por error, en el ms.)

siguiendo la narración de la Historia Gothica (Tol., De rebus Hispaniae, Lib. I, c. 9):

    "Et cum terram requireret ut explorans, et pontem in vasto flumine reperisset, et regionem ultra placidam perspexisset, decrevit regionis intima pera­grare: et parte exercitus iam transmissa, pontis structura corruit transeuntium pedibus conquassata...",

de pronto pasan a coincidir textualmente:

    "ouo la puent a falleçer en medio et caer; et partiosse la huest et fincaron muchos de la una part et muchos de la otra, de guisa que nin pudieron los unos passar nin los otros tornar se a ellos nin por puent nin por uado, ca non lo auie y; ca segund dizen tod aquel logar era cercado dunos lagunares grandes que tremien, et si omne nin bestia y entrasse, assi affondarie que numqua en­de podrie salir. Et cuentan deste logar los que cerca el passan, que oyen aun agora alli bramidos de uacas et sennales de pala­bras de omnes que fablan cuemo aluen", ms. E1(orig), f. 134v.

    "que ovo la puente a falleçer en medio y caer; y partióse la hueste y fincaron mu­chos de la vna parte y muchos de la otra, de guisa que nin los vnos podieron pasar nin los otros tornarse a ellos nin por puente nin por vado, ca non lo avie y; ca segunt dizen todo aquel logar era çercado de vnos lagu­nares grandes y tremien, y sy onbre nin bestia ay entrase, asy afondarie que nunca ende podrie sallir. E cuentan deste logar los que çerca del pasan, que oyen alli avn ago­ra bramidos de vacas y señales de palabras de onbres que fablan como alueñe", ms. S, f. 93 (XCIIII en el ms.) r y v.

sin que el texto de la fuente justifique esa identidad:

    "...pontis structura corruit transeuntium pedibus conquassata, nec transmissis licuit remeare, nec aliis transvadere. Is enim locus (ut fertur) paludibus tremulus concluditur voragine circumiecta, qui utraque confusione impervius invenitur: verumtamen adhuc hodie et voces armentorum audiri, et in­dicia hominum deprehendi quamvis a longe commeantium, relatio protestetur"

      La coincidencia textual con la Estoria de España continúa desde este punto hasta el locus criticus correspondiente a PCG, p. 217b33:


    "...et segund cuenta ell arçobispo don Rodrigo, en esta laguna se acaba este rio, ca y pierde el nombre. E la primera yente de Sciçia de part de orient son unos que llaman gepidas; de aguilon, que es la parte del cierço, tierra de Misia con sus pueblos; del uiento abrego, que es me­diodía, el grand rio Danubio; de occident las Veneçias con muchos pueblos que an muchos nombres, que maguer que son agora departidos por compannas et por tierras, pero todos an nombre los sclauos, et la tierra, Sclauonia" ms. E1(orig), f. 135.

    "Segunt cuenta el arçobispo don Rrodrigo, en esta laguna se acaba este y ay pierde el nonbre. Y la primera gente de Siçia de par­te de oriente eran vnos que llamauan gopidas; e de aquilón, que es la parte del Çierço, tierra de Masia con sus pueblos; del viento abrego, que es mediodia, el grant rrio Da­nubio; de oçidente las Venecias con mu­chos pueblos que han muchos nonbres, que maguer que son agora departidos por con­pañas y por tierras, pero todos han nonbre los sclauos, y la tierra Sclauonia", ms. S, f. 93 (XCIIII en el ms.) v.

en que se abandona la Historia Gothica del arzobispo don Rodrigo (Lib. I, c. 10):

     "...qui in palude Maeotica finem facit. In Scythia autem prima gens ab Oriente sunt Gepidae, ad Aquilonem Mysia, ab Africo magnus Danubius, ab Occidente Venetiarum natio populosa, quorum nomina, licet nunc per varias familias et loca mutentur, principaliter tamen Sclavi nominantur".

      La hipótesis defendida por I. Fernández Ordóñéz al estudiar la relación entre la IIIª Parte de la General Estoria y la Estoria de España (Las estorias, pp. 138-148) de que uno y otro historiador adaptaron a sus propósitos diversos una misma traducción del Toledano no me parece ni necesaria ni suficiente como explicación del hecho observado en los pasajes citados (ni de las relaciones entre los tres textos tal como pueden ob­servarse en la confrontación por extenso del pasaje que ella realiza en el "Apéndice" de las pp. 149-156). Mientras ambas "Estorias", difieren textualmente, no veo forma de explicar sus divergencias a partir de un solo texto romance; tampoco resulta compren­sible un súbito cambio estilístico en el modo de utilizar esa supuesta traducción común al llegar ambas a un mismo punto del relato.

      La General Estoria abre a continuación un capítulo, en que incorpora la información del capítulo 3 de la Hunnorum, Vandalorum, Suevorum, Alanorum, et Silinguorum Historia del Toledano; pero, de nuevo el texto romance coincide literalmente con el de la Estoria de España (PCG, c. 365):

    "Segund cuentan las estorias de los sabios antigos, los vuandalos et los silingos natu­rales fueron de tierra de Scicia, et de co­mienço todos fueron una gente et un sennorio et todos eran llamados vuanda­los; mas a tiempo partieron se en dos huestes, e la una partida dellos llamaron se silingos et por sobre nombre vuandalos, e los de la otra ouieron siempre nombre uvandalos...", ms. E1(orig), f. 126;

    "Segunt cuentan las ystorias de los sabios antiguos, los vandalos y los sylinguos naturales fueron de tierra de Syçia, y de comienço todos fueron vna gente y un señorío y todos eran llamados vandalos; mas a tienpo partieronse en dos huestes y la vna partida dellos llamáronse sylin­guos y por sobre nonbre vandalos, y los de la otra ovieron syenpre nonbre vanda­los...", ms. S, f. 94;

hasta que se abandona esta historia del comienzo de los godos en el locus criticus, PCG, p. 208a4:

     "...que numqua iamas fueron osados de morar aderredor de tierra de Scitia, nin de se llegar a ella, ni yr en ninguna guisa contra la nobleza de los godos", ms. E1(orig), f. 126v.

    "...que nunca jamas fueron osados de morar aderredor de tierra de Siçia, nin de llegar a ella, nin yr en ninguna cosa con­tra la nobleza de los godos", ms. S, f. 94.

      Sólo prescinde la General estoria de la sincronía consignada por la Estoria de España que sitúa el comienzo del reinado de Geberit, rey de los godos, en la era de 347 años, en tiempo del emperador "Costantino el grand, el fijo de Elena" (PCG, p. 207b38-42), pues la referencia hubiera tornado fuera del tiempo historiado todo el pasaje.

      En estos capítulos de la IIIª Parte de la General Estoria en que las dos historias romances coinciden, la dirección del préstamo resulta, en mi opinión, evidente, dada la continuidad de la "Historia de los godos" y de la "Historia de los vándalos" en la Es­toria de España y su utilización esporádica en la General estoria.

      A pesar del anuncio inicial de que en este punto iba a tratarse no sólo "del comiendo de la ystoria de los godos", sino también "de las mugeres dellos a que llaman amazonas", la General estoria pospone el resto de la narración para más adelante:

    "Agora dexamos aqui esta rrazon de los godos ca despues tornaremos a ella y diremos de la rrazon de los sycanbrios".

      Y, por desgracia, no conocemos el final de la Parte III de la General estoria, ya que los manuscritos existentes se interrumpen en un mismo punto (cfr I. Fernández Ordóñez, Las estorias, pp. 157-158).

      Gracias a Inés Fernández Ordóñez contamos con un riguroso examen de los puntos de contacto entre las dos compilaciones en la Vª Parte de la General estoria96.

      Algunos, aunque muy escasos, capítulos de la Estoria de España referentes al dominio romano antes de Augusto interesaron a los redactores de la Vª Parte de la Gene­ral estoria. Todos ellos tienen de común el no ser propiamente narrativos. Son los capítulos referentes a "los nombres de los príncipes et de los principados de Roma" (PCG, caps. 108-109), al "nombre cesar de que palabras es tomado et por quales razo­nes, et a quien le llamaron primeramientre et a quales después, et que quier dezir" (PCG, cap. 113) y el que trata "dond fue tomado este nombre emperador et que quie­re dezir" (PCG, cap. 114). En el ms. Γ de la Vª Parte de la General estoria estos capí­tulos se transcribieron respectivamente en los folios 199-202v97 (con el propósito de explicar la novedad que supuso la titulación "cesar augusto" dada a Octaviano), 186v-187 (como parte de un conjunto de capítulos complementarios de la historia de Julio) y 203r y v (al exponer los diversos nombres dados a Octaviano). Como argumenta bien Inés Fernández Ordóñez, la dirección del préstamo es clara. En primer lugar, porque en la General estoria el capítulo dedicado al título de "cesar" repite innecesariamente la narración del nacimiento de Julio, "ampliamente desarrollada en el capítulo ante­rior"98. También es muestra de la posterioridad de la General estoria el que la historia de los nombres utilizados por los príncipes de Roma haya sido en ella trasladada, des­de los tiempos de Julio (donde la incluía la Estoria de España), a los tiempos de Octa­viano, pues ese traslado depende de una precisión desconocida de los redactores de la Estoria de España que los de la General estoria interpolaron en el texto heredado de la compilación histórica anterior: la distinción entre los títulos de "césar" y de "empe­rador"99. En efecto, donde la Estoria de España argumentaba:

    "Et uinieron los cesares luego, despues de los consules et de los dictadores et aun en uno con ellos, que aqui no ouo en medio tiempo ninguno departido, ca fallamos que Julio, que fue el primero cesar, se llamo consul et dictador, con otorgamiento de la corte de Roma, pero seyendo lo el solo en el sennorio et non otro compannero con el; et aun dizen las estorias que otrossi fizo Octa­viano Cesar Augusto en so comienzo, que se llamo dictador. Los emperado­res uinieron otrossi en uno con los cesares, et los unos se llamaron cesares, los otros emperadores et los que quisieron lo uno et lo al" (PCG, p. 87a14-27),

la General estoria interpola:

    "...et no otro compannero con el. Et començaron los çesares en Jullio Çesar, commo es dicho, andados de la puebla de Rroma seteçientos e tres años; e el comienço de los emperadores, que se començo en Octauiano, fue andados otrosy seteçientos e seys años. Et avn dizen..." (ms. Γ, f. 202).

      Estos capítulos de la Vª Parte de la General estoria tomados de la Estoria de España siguen procediendo todos ellos del núcleo más antiguo de esta obra, de sus primeros 116 capítulos en que se utiliza la apócope extrema; pero, según luego veremos, en esta Vª Parte hay otro capítulo (referente al tributo impuesto por Augusto que dio origen al cóm­puto por la era hispánica) que está claramente tomado de la Estoria de España y que se halla, en esta obra, en la historia imperial fuera de ese núcleo inicial de la historia refe­rente a los primeros dominadores, esto es, en una sección en que el manuscrito regio E1(orig) no admite el uso de la apócope extrema (en el fol. 62r y v., cap. 125 de PCG)100.

      Aparte de estos capítulos sueltos en que la Vª Parte es evidentemente deudora de la la­bor historiográfica ya realizada para la Estoria de España, hay que considerar otros ca­sos de relación entre las dos compilaciones históricas de carácter más complejo. A. G. Solalinde101, examinó la forma en que Alfonso aprovechó la Farsalia en los caps. 91 a 101, 102 y 104 de la PCG; pero nada dijo sobre la más detenida versión del poema de Lucano incluida en la Parte Va de la General estoria y, en consecuencia, la crítica poste­rior ignoró, por lo general, este hecho102 y, desde luego, no llegó a plantearse la cuestión de las relaciones entre las dos versiones romances alfonsíes de Lucano. La confrontación de los pasajes de la Estoria de España basados en la Farsalia con la prosificación de es­ta obra incluida en la Vª Parte de la General estoria, recientemente realizada por Inés Fernández Ordóñez103, resulta muy interesante, dado el hecho evidente de que la compi­lación histórica de ámbito universal utilizó a Lucano de forma más completa y fiel que la compilación histórica de ámbito nacional104 y por tanto queda desde el primer momento excluida la posibilidad de que la General estoria siga en este caso a la Estoria de España. En vista de la independencia de la General estoria, resulta sorprendente com­probar que la Estoria de España, tanto en las secciones en que ofrece un relato porme­norizado basado en la Farsalia, como en aquellas en que se limita a resumir de forma rápida la narración de Lucano, coincide notoriamente con el relato contenido en la Vª Parte de la General estoria, observación que hace preciso aceptar que ambas compila­ciones acuden a una misma versión romance del poema latino. En efecto, en las seccio­nes referentes a la campaña de Lérida, la coincidencia textual basta para probar que las dos obras descienden de un mismo romanzamiento, y en las otras, pese a la discrepante redacción, hay casos evidentes de derivación común. Sirva de ejemplo el que a conti­nuación cito (PCG, p. 79a10-12). Donde Lucano (Farsalia, III, vv. 285-286) decía:

    "Non, cum Memnoniis deducens agmina regnis Cyrus et effusis numerato milite telis descendit Perses",

en la General estoria (ms. Γ, fols. 28v-29v) se lee:

    "Ni el rey Creso contra Thamiris reyna de las amazonas, ni el rey Xerxes so­bre Egipto"

y en la Estoria de España (ms. E1, f. 50):

    "Ni el rey Creso contra Thamaris reyna de las amazonas, ni el rey Xerses so­bre Egypto".

     Como comprobación de que la elaboración de una versión completa romance de la Farsalia no esperó a que la historia universal de Alfonso X alcanzara, paso a paso, los tiempos históricos de Julio César tenemos un hecho, también observado por Inés Fernández Ordóñez105: en la Iª Parte de la General estoria, a propósito del río Nilo, los glosadores alfonsíes cumplen su promesa y anuncio de "dezir en este logar quanto en­de fallamos, e contaremos lo que diz Lucano por si e por el obispo Acoreo" (GE, I, p.  114a) y, en efecto, anticipan allí (GE, I, Lib. V, caps. 10-16, pp. 115-120), en toda su extensión, lo que luego se contará en la Vª Parte (ms. Γ, f. 160r) al dar noticia de los hechos relatados por Lucano en el Libro X de la Farsalia106.

      La ponderación de las relaciones entre la Vª Parte de la General estoria y la Estoria de España requiere tener presente una última observación. En un par de ocasiones, se deslizan en la Vª Parte alusiones a pasajes de la historia de los primeros dominadores de España desconocidos de la IIª Parte de la General estoria y que, en cambio, quedan aclarados por la Estoria de España, pues proceden de la fuente árabe utilizada en esta obra para completar y corregir lo dicho por el arzobispo don Rodrigo Ximénez de Ra­da: Una de ellas es una mención de la fundación de Roma por "Rocas", incluida en uno de los capítulos tomados directamente de la Estoria de España, que remite a PCG, pp. 12b33-13a25. La otra resulta más sorprendente, pues se halla inserta en la traducción del libro IX de La Farsalia, al hablar de Medusa:

    "Et esta torno en monte e en piedra al rrey Atalant en África, que rreynava en los pilares de España. E los pilares de España de que dize aqui son los que Ercoles y puso, et segunt dizen los sabidores son aquellos que están en Seuilla la nueua que pobló después Jullio Çesar por aquellos pilares que fallo y" (ms. Γ, f. 144r).

      La referencia sólo tiene correspondencia en el pasaje de la Estoria de España en que se cuenta que Hércules, navegando con Allas el estrellero, siguiendo el curso del Bethis arriba, llegó a aquel lugar "o agora es poblada Seuilla" y "puso alli seys pilares de piedra muy grandes, e puso en somo una muy grand tabla de marmol escripta de gran­des letras que dizien assi: aqui sera poblada la grant cibdat" (PCG, p. 8b16-48), y que, en tiempos muy posteriores, Julio César, llegado a "aquel logar o primeramientre fue poblada la cibdat de Ythalica" "en un logar que llaman Almedina, que es cabo Caliz", decidió "buscar o la assentasse de nueuo", y, habiendo topado con los pilares y la tabla de mármol, ya rota, que había puesto en su día Hércules, "fizo la mudar daquel logar e poblóla alli o agora es" (PCG, p. 9a15.30).

      Aunque el panorama de las relaciones entre las dos grandes compilaciones alfonsíes resulte mucho más complejo y confuso de lo que anteriormente se suponía, la comparación de la Estoria de España con la General estoria permite inferir que, cuando se elaboró la Vª Parte de esta obra, el texto regio E1(orig) sería ya accesible al equipo de redactores de la historia universal junto con un conjunto de fuentes previamente acon­dicionadas para su utilización en una y otra historia por los equipos historiográficos alfonsíes; pero que, al tiempo de ser compiladas la Iª y la IIª  Partes, la Estoria de España, iniciada con anterioridad, no estaba textualmente cerrada, ni siquiera en la historia de los primeros dominadores, aunque algunos de sus capítulos tenían ya un texto idéntico al que después se copiaría en el códice del scriptorium alfonsí.

      La comparación de las dos historias, la peninsular y la ecuménica, nos lleva, por otra parte, a defender una nueva imagen del proceso redactor, que puede resumirse en los siguientes puntos:

a) La General estoria fue seguramente concebida al mismo tiempo que la Estoria de España y el acopio y preparación de los materiales historiográficos de interés para una y otra obra no esperó a que se avanzara en la redacción de cualquiera de las dos compilaciones.

b) La redacción de la compilación de historia universal no esperó a la conclusión de la historia particular de España, ni supuso una interrupción en la labor de redacción de ella.

c) Las varias secciones en que naturalmente se subdividen las dos historias pudieron estar a cargo de equipos de redacción distintos y esos equipos trabajar simultáneamente.

d) Entre la redacción de un primer borrador compilatorio y la copia en el scriptorium alfonsí de un "original" definitivo de determinada parte o sección de una y otra historia debió pasar, en general, un tiempo, durante el cual el texto provisional era más o menos accesible para ser consultado y copiado y el "arquetipo" de la obra seguía enriqueciéndose mediante actualizaciones y adiciones basadas en la consulta de nuevas fuentes o, incluso quizá, de otros manuscritos de una fuente ya utilizada.

      Sólo concibiendo de esta forma el proceso de elaboración de las obras alfonsíes desaparecen, a mi parecer, las aparentes contradicciones observadas en las relaciones en­tre la General estoria y la Estoria de España y entre las partes o secciones varias de una y otra obra.]

Diego Catalán, De la silva textual al taller historiográfico alfonsí (1997)

NOTAS

69  Menéndez Pidal, Crón. General-Discurso (1916), p. 20.

70  Los recibos de Alfonso X fueron publicados en el Memorial Histórico Español, I, Madrid: R. Acade­mia de la Historia, 1851, pp. 257 y 258 (según copia existente en la Academia de la Historia, Colección del Conde de Mora, tomo XXIII, O 15). En el primero de ellos,  el rey reconoce "que tengo de vos el Cavildo de Alvela quatro libros de letra antigua que me emprestastes, et el uno dellos es el libro de los Canones, et el otro el Esidoro De Ethimologias, et el otro el libro de Casiano de las Collaciones de los Santos Padres, et el otro el Lucan" y promete "Yo tengo de vos los embiar tanto que los aia fecho escrevir". La carta está dada en Santo Domingo de la Calzada, a 22 de Febrero de la era de 1308 (a. 1270). En el segundo Alfonso declara: "Otorgo que tengo de vos el Prior e Convento de Santa Maria de Najera quince libros de letra antigua que me emprestastes, e los libros son aquestos: la Editiones de Donato, Statio de Tobas, el Catalogo de los Reyes Godos, El libro juzgo de ellos, Boecio De Consolacion, Un libro de Justicia, Prudencio, Ge­orgicas de Vergilio, Ovidio epístolas, La historia de los Reyes de Isidoro el menor, Donato De Barbarisio, Vocolicas de Vergilio, Liber illustr[or]um virorum, Preciano maior, Boecio sobre los diez predicamentos, El comento de Cicerón sobre el sueño de Scipion. E otorgo de os los embiar tanto que los aia fecho escrevir". Esta otra carta está dada igualmente en Santo Domingo de la Calzada, a 25 de febrero de la era de 1308 (a. 1270). El Archivo de Albelda pasó, en su día, al Archivo de la Colegiata de Logroño.

71 Menéndez Pidal, Primera crón², pp. XX-XXI; peor en Crón. General-Discurso (1916), pp. 15-16.

72 Amador de los Ríos, Historia crítica, III, 567-569, 581 n. 2, 590-591 n. 1, 592 n.

73 Cito por la redacción corregida del estudio que figura en Menéndez Pidal, Primera crón.2, p. XXIV; en Crón. General-Discurso (1916), p. 20, decía "100 primeros".

74 Menéndez Pidal, Primera crón. 2 sin explicar la razón de ser de esa presunción; en Crón. General-Dis­curso (1916), p. 20, decía: "es decir, antes de 1280", fundándose en que "en 1280 está terminada la copia de la segunda (sic, léase "cuarta") parte de la Grande Estoria con el códice original vaticano" (p. 20, n. 2).

75  La petición de libros no sólo incluye obras que podrían ser de interés para la redacción de la Esto­ria de España y de la General Estoria, sino libros de derecho útiles para la redacción de las Las Partidas, cuando consta que éstas "se habían comenzado en 1256 y terminado en 1265 (consta la fecha en el título del prólogo, véase ed. de la R. Acad. Hist., Madrid, 1807, tomo I, pág. 1); si el código alfonsino no hu­biera estado fechado, ante estos documentos nos inclinaríamos a poner también su redacción después de 1270" (A. G. Solalinde, General Est., I, 1930, p. XXIII, n. 1).

76  PCG, P. 225b47 y ss.

77  De rebus Hispaniae, Lib. I, cap. II. Sin embargo, no se menciona a los "ugnos" en ninguno de los manuscritos de la Estoria de España que he consultado (que, por otra parte, ofrecen algunas diferencias en la lista de los pueblos descendientes de Magog).

78  GE, I, p. 58a23.28.

79  GE, I, p. 57a53-b5.

80   [Inés Fernández Ordóñez, "La Versión crítica de la EE", III, p. 73, n. 60 y p. 97; o, mejor, Las estorias de Aº X, III, § 1].

81   Como, guiado por las fuentes, hará en el caso de los señoríos posteriores. [I. Fernández Ordóñez, "La EE y la GE, criterios" (1988), pp. 18-20, ha llamado la atención acerca de la vacilación en los talle­res historiográficos alfonsíes entre el criterio de atenerse al relato del "fecho" puntual a que la ordenación cronológica obliga y el de informar "cumplidamente" remontando a los antecedentes del "fecho", y ha aducido el caso de Cartago como muestra de esa superposición de criterios].

82  ["La Versión crítica de la EE", pp. 111-113 y n. 97 o Las estorias de Aº X, III, 2.2, n. 20: "La anti­güedad del estado textual heredado por este manuscrito se comprueba porque su historia de Dido coinci­de con la que leemos en la EE frente al resto de los mss. de la GE. Leen: fablo lo con K, EE (II, 1, p. 432a38) : om. lo resto; rey a ayuso K, EE (p. 432a j) : om. a resto; miedo que auien K, EE (p. 432a40) : ouieron resto; lieda K, EE (p. 434a27): leda resto; grandes tormentas en K, EE (p. 483b21): tormentos res­to". Sólo cuando K yerra por su cuenta, "otros manuscritos apoyan las lecturas de la EE"].

83   [Como en varias ocasiones he indicado de pasada, los mss. F, E de la Ia Parte y el ms. K de la IIa Parte de la General estoria (postergados por los editores en su stemma) constituyen, cada cual para su Par­te, una rama de la tradición textual independiente, más fiel al arquetipo que la fronda constituida por los restantes manuscritos, ya que en ella el texto aún no ha sido "censurado" por razones de decoro historiográfico. Véase la p. 268 y las nn. 84, 85 de Catalán, "Los modos de producción y ’reprodución’ del texto literario y la noción de apertura", en Homenaje a Julio Caro Baroja, ed. A. Carreira et al., Madrid: Cen­tro de Investigaciones Sociológicas, 1978, pp. 245-270 y "Alfonso X historiador", c. I, 3 y nn. 51, 52, en Catalán, La Estoria de España de Alfonso X Creación y evolución, "Fuentes Cronísticas de la Historia de España", V, Madrid: Seminario Menéndez Pidal, 1991].

84  [A. G. Solalinde et al., General estoria, Parte IIa, pp. LXII-LXIII. I. Fernández Ordóñez, lugar cit. en la n. 82, apoya esta corrección mía al stemma propuesto por los editores de la IIa Parte].

85  La General estoria omite el cap. 56 de PCG en que se habla de la muerte de Dido dando como cau­sa de su suicidio el deseo de substraerse a la promesa de casamiento con el rey de los "masilitanos". Ello es lógico, ya que en la General estoria la historia de Dido se cuenta en función de la de Eneas. Más sor­prendente es el hecho de que, al contar cómo Eneas abandona Cartago, se desinterese de Dido y omita, tanto la carta que dirige a Eneas, como la historia de su suicidio al ser abandonada por Eneas. La omisión de la carta no se justifica ni por desconocimiento de la fuente, ni por razones literarias, ya que la General estoria incluye buena parte de las epístolas ovidianas; pero creo que ello se debe a que está contando la historia de Eneas y, en consecuencia, prosigue con ella sin detenerse demasiado a hablar de la abandona­da Dido. Por ello, se conforma con resumir el contenido de la carta de Dido en un breve pasaje (sin base en la Historia Romanorum del Toledano): "E ella, quando lo oyo, pesole tan de coraçon que mas non podrie, e llorando muy fuerte antel rogole que non lo fiziese, diziendole que non podrie yr a ninguna tierra do tanta onrra le fiziesen commo en aquella, nin de que tan sennor fuese; e otrosí que non podrie yr a nin­guna parte do fallase tal çibdat commo aquella nin fazer la de nueuo, nin muger que tantas onrras le fi­ziese, nin que tanto ouiese fecho por el. E demas, que bien sabie las juras e el pleyto que ouiera con ella quando casaran que nunca la dexase" (II, 2, p. 172a). Es de notar que la carta de Dido a Eneas fue tam­bién incluida por Leomarte, en la Suma de historia troyana (ed. A. Rey en RFE Anejo XV, Madrid: CEH, 1932, "titulo CCV", pp. 305-309); aunque en el episodio de los pilares con que Hércules señala la futura locación de Sevilla (cap. XLIX, p. 137) la utilización por Leomarte de la Estoria de España (cap. 5) es evidente, en este pasaje de la carta de Dido y en toda la historia de ella la relación entre la Suma de histo­ria troyana y la Estoria de España no es la supuesta por el editor, ya que no está nada clara la depen­dencia de Leomarte respecto a la obra alfonsí ni en la revuelta de los siervos de Tiro, ni en la carta, ni en otros episodios que A. Rey (p. 36) considera tomados por Leomarte de la Primera crónica general.

86   [Al comenzar la historia de Dido (siguiendo a Pompeius Trogus, XVIII, 4) ambas historias acuden a Eusebius-Hieronymus y consignan la sincronía "Andados ochocientos e diez annos que nasciera Abraham" (GE, IIa Parte, 1, p. 431b]6 y PCG, c. 51, p. 33a24) antes de empezar el relato "seyendo la çibdat de Tiro..."; pero sólo la General estoria incorpora la referencia "et diez del tienpo de Jayr juyz de Israel, assi como dize Philisto e lo retraen por ell Eusebio e Jheronimo, pobló la reyna Dido la çiudat de Cartago, segunt aqui contaremos", procedente también de los Chronici canones, año 10º de Jair, 807 de Abraham ("Filistus scribit a Zoro et Chartagine Tyriis hoc tempore Chartaginem conditam"), según ha destacado I. Fernández Ordóñez, "La Versión crítica de la EE", p. 112, n. 98 o Las estorias de Aº X, III, 2.2, n. 22].

87  [La General estoria sigue más de cerca a las fuentes latinas que la Estoria de España: su "estoria de Ercoles" no sólo es más completa, sino mucho más fiel al detalle de lo dicho por las fuentes; no cabe atri­buir parte alguna de su texto a la exclusiva consulta de la Estoria de España. Por su parte la Estoria de Es­paña complementa y modifica los datos de las fuentes latinas recurriendo, con toda seguridad, a una fuente árabe, que le proporciona una estructura nueva de la historia de los primeros señoríos que se suceden en Es­paña; además, mantiene ocasionalmente algún pormenor de las fuentes latinas perdido en la redacción de la General Estoria. No hay, pues, posibilidad de explicar su texto como procedente de la General estoria].

88 [A la que me ha obligado el cuidadoso estudio de la cuestión por I. Fernández Ordóñez, "La Ver­sión crítica de la EE", pp. 98-107; véase ahora, mejor, Las estorias de Aº X, III, 2.1].

89  [La Estoria de España (PCG, p. 11a24-26) se limita a decir: "...e alli fizo muy marauillosa obra po­ra adozir ell agua a la cibdat, assi cuemo oy dia parece"].

90   [El pasaje completo del Toledano (Historia Gothica, I. 7, pp. 11-12) decía que Hispan "civitatem iuxta iugum Dorii aedificavit in loco subiecto promontorio quod Cobia dicitur, et quia secus Cobiam si­ta, Secobia nuncupatur, ubi aquaeductum construxit qui miro opere civitati aquarum iniectionibus famulatur"].

91   [Llamó ya la atención sobre este pasaje F. Rico, Alfonso el Sabio y la "General estoria", Barcelo­na: Ariel, 1972; 2a ed., Barcelona: Ariel, 1984, pp. 42, n. 12 y 120].

92  [Sobre la tradición historiográfica árabe referente al pasado de al-Andalus a que esta fuente perdida pertenece véase mi Introducción en D. Catalán y M. S. de Andrés, ed. Crón. del moro Rasis (1974), pp. LXXI-CI].

93  [Este "ídolo" de Cádiz, frecuentemente descrito por los historiadores y geógrafos musulmanes, fue derribado, en torno a 1145, por Abū’l-Ḥasan cAlī ibn cIsā ibn Maimūn, el almirante almorávide que se in­dependizó en Cádiz a la muerte de Ibn Tašufīn, según nos informa al-Ḥimyarī (Kitāb al-Raw al-mi cār fī jabar al-aqar, ed. y trad. fr. en E. Lévi Provencal, La Péninsule Ibérique au Moyen-Age d’aprés le Kitāb ar-Raw  ai-Mi ctār fī ḩabar al-aār d’Ibn cAbd al-Muncim al-imyarī, Leiden: E. J. Brill, 1938, pp. 173-178). Ha reunido las descripciones árabes Beatriz Malia Nieves, "El templo de Cádiz en los geógrafos ára­bes". Tesina de Licenciatura, Barcelona, 1972. También  describe el "ídolo" Aimeri Picaud en el Líber beati lacobi (Codex Calixtinus), fol. 166r y v; ed. W. M. Whitehill, Líber sancti Jacobi  Codex Calixtinus. I. Texto, Santiago de Compostela, 1944, pp. 305-306)].

94  [Es la hipótesis que propone I. Fernández Ordóñez en la exposición citada en la n. 88].

95 [Como nota I. Fernández Ordóñez ("La Versión crítica de la EE", pp. 99 y 101 y Las estorias de Aº  X, III, § 2.1), la Ia Parte (pp. 305-306), de acuerdo con Eusebius-Hieronymus ("Hercules primus fertur Anteum luctae uicisse certamine", a. 443 a. Abr., p. 25), atribuye al primer Hércules la batalla con el rey An­teo, dato desconocido de la IIa Parte y de la Estoria de España cuando reúnen noticias sobre ese personaje. Por otra parte, respecto al segundo Hércules, reproduce con mayor exactitud y fidelidad el pasaje de Eu­sebius-Hieronymus, citado en la n. 88, que tanto deforman y tan ampliamente glosan la IIa Parte y la Es­toria de España, ya que se conforma con consignar: "Andados otrossi .c. e xxxviij annos de la seruidumbre... començo Hercules el sabio a ser noble e muy mas nombrado que antes por su saber en el regno de Ffenicia, que yaze cerca de Tiro e cerca de Sidon. E este fue ell Hercules de quien Nos auemos departido ya quel dixieran por sobre nombre Desanao, e fue estonces alçado por maestro e dado por philosopho en Athenas: e cuentan del Eusebio e Jheronimo que los griegos ellenos... e los de Capadoçia que aun agora le llaman en sus escriptos Desanao" (Ia Parte, p. 370a)].

96  [I. Fernández Ordóñez, "La Versión crítica de la EE", pp. 107-111, 117-120; peor en n. 61 (donde se avanza una opinión luego contradicha). Véase ahora, mejor, Las estorias de Aº X, III, §§ 3 y 4].

97   [Repartiendo la información de los capítulos 108-109 de PCG entre siete capítulos que se corres­ponden así con la ed. de Menéndez Pidal: a, pp. 84b47-85a34; b, pp. 85a34-b22; c, p. 85b23-52; d, pp. 85b52-86a21; e, p 86a21-51;f, p. 86a51-b51 (incluido el anuncio o titular de lo que sigue, líneas b46-51 de la ed. de Menéndez Pidal); g, p. 86b52-87b28. La General estoria prescinde de lo que sigue].

98  [Titulado "De las señales que cuentan las estorias que aparecieron con Jullio Cesar"].

99  [Sobre el comportamiento de los manuscritos de la Estoria de España pertenecientes a la Versión vulgar, véase más adelante, § 5].

100   [Dado que la IVa Parte de la General estoria fue copiada el año 1280 en un manuscrito del scriptorium alfonsí (el ms. U = Bibl. Vaticana Urbina, lat. 539, que lleva el explicit "Este libro fue acabado en era de mil e trezientos e dieziocho annos") por el escribano Martín Pérez de Maqueda, puede argumen­tarse que la Va Parte sería posterior a esa fecha y que, por lo tanto, es muy natural que se refleje en ella cualquier sección de la Estoria de España. Pero hoy tenemos datos suficientes para afirmar que las obras alfonsíes se reprodujeron, a veces, en copias sacadas antes de que se creara en el scriptorium un "origi­nal" regio. La composición de la IVa y de la Va Parte puede ser más antigua que el año 1280].

101   [A. G. Solalinde, "Una fuente de la Primera Crónica General: Lucano", artículo publicado postu­mamente, HR, IX (1941), 235-242].

102   [Los medievalistas que estudiaron posteriormente la General estoria no creyeron necesario acudir a los manuscritos y consideraron suficiente el comentar los textos ya impresos. Entre las escasas excep­ciones destacan B. Brancaforte, en el libro cit. en la n. 134, y dos estudiosos de la utilización de Lucano por Alfonso: V. Herrero Llorente, "Influencia de Lucano en la obra de Alfonso el Sabio. Una traducción anónima e inédita", RABM, LVII. 2 (1959), 697-715, y V. Almazán, Lucan in der "Primera Crónica Ge­neral" und der "General Estoria" Alfons der Weiser, Köln: Universität y Windsor Press, 1963].

103 [ I. Fernández Ordóñez, "La Versión crítica de la EE", pp. 107-111].

104 [La Estoria de España comienza a citar a Lucano en PCG, cap. 91, incorporando su información a las que proporcionan otras fuentes; pero hasta PCG, cap. 95, abrevia mucho el relato de la Farsalia, Libs. I, II, III. En cambio, en la General estoria la Farsalia se utiliza integramente, sin abreviaciones y sin al­terar el orden expositivo de la fuente. Sólo en los caps. 96 a 100, referentes a la campaña de Lérida, la Estoria de España da un resumen detallado de lo contado por Lucano, resumen que coincide en líneas ge­nerales con el incluido en la Va Parte de la General estoria (ms. T, fols. 35 a 45). En esta sección, basada en el Lib. IV de la Farsalia, la Estoria de España se aparta también más de la fuente que la General esto­ria, al incluir (en PCG, pp. 69b29-70a5) un pasaje en que usa información del Lib. I de la Farsalia para completar la del Lib. IV, al resumir drásticamente la descripción de las condiciones climáticas que obligan a la posposición de la campaña contra Petreyo y Afranio (PCG, pp. 71a44-b8) y al omitir la invocación a los dioses que sigue a continuación en la General estoria (fs. 36v-37). Más adelante, en el cap. 102 de PCG, la Estoria de España aprovecha la noticia de los pueblos que ayudaron a Pompeyo contra César da­da en la Farsalia, Lib. III, 169-297, pero con grandes omisiones (según notó ya Solalinde, "Una fuente: Lucano", p. 241), especialmente en las definiciones de los pueblos, comarcas y ríos].

105  [Fernández Ordóñez, "La Versión crítica de la EE", pp. 110-111 y n. 96 y Las estorias de Aº X, III, § 3 y n. 38].

106  [Los capítulos se corresponden literalmente con los que luego se introducen en la Va Parte al usar la Farsalia como fuente básica en la historia de César. Sólo se apartan en los pasajes introductorios refe­rentes a las circunstancias en que Acoreo transmite la información].

CAPÍTULOS ANTERIORES:

DE LA SILVA TEXTUAL AL TALLER HISTORIOGRÁFICO ALFONSÍ. CÓDICES, CRÓNICAS, VERSIONES Y CUADERNOS DE TRABAJO.

1.- DE LA SILVA TEXTUAL AL TALLER HISTORIOGRÁFICO ALFONSÍ. CÓDICES, CRÓNICAS, VERSIONES Y CUADERNOS DE TRABAJO

I. INTRODUCCIÓN. LAS CRÓNICAS GENERALES DE ESPAÑA HEREDERAS DE LA ESTORIA ALFONSÍ

*    2.- 1. LA SELVA TEXTUAL Y LA ERUDICIÓN PRE-PIDALINA

*    3. 2. DESLINDE Y CLASIFICACIÓN POR MENÉNDEZ PIDAL, A FINES DEL SIGLO XIX, DE LAS CRÓNICAS GENERALES DE ESPAÑA

*     4.- 3. REFORMAS EN LA CONSTRUCCIÓN PIDALINA

*   5.- 4. LOS CRÍTICOS FAVORABLES A LA PRIORIDAD DE LA "CRÓNICA DE VEINTE REYES": LANG, BABBITT Y GÓMEZ PÉREZ

*   6.- 5. LA APORTACIÓN DE LINDLEY CINTRA: LA CRÓNICA DE 1344 EXIGE ANTEDATAR LA ACTIVIDAD REFUNDIDORA

*    7.- 6. LA VUELTA AL MANUSCRITO

*    8.- 7. ANTES DE LAS «CRÓNICAS». IMPORTANCIA DE LAS VARIAS «VERSIONES» DE LA ESTORIA DE ESPAÑA

 II LA HISTORIA ANTIGUA DE ESPAÑA EN EL CÓDICE REGIO ALFONSÍ Y EN LA TRADICIÓN MANUSCRITA.

*    9.- 1. EL MANUSCRITO E1, CÓDICE DEL SCRIPTORIUM ALFONSÍ

10.- 2. LA HISTORIA GÓTICA NO SE INTERRUMPÍA CON LA INVASIÓN MUSULMANA

11.- 3. EL MANUSCRITO E1 (ORIG) NO ES DE FACTURA UNITARIA. EL «PRÓLOGO» Y EL NÚCLEO MÁS ANTIGUO DE LA ESTORIA DE ESPAÑA

  Diseño gráfico:

La Garduña Ilustrada

Imagen: manuscrito miniado.

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