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Obras de Diego Catalán

14.- 5. LA PRESENCIA AL SUR DE LOS PIRINEOS DE LAS GESTAS FRANCESAS A MEDIADOS DEL S. XII Y LA TRADICIÓN ÉPICA DEL MEDIODÍA EUROPEO


5
. LA PRESENCIA AL SUR DE LOS PIRINEOS DE LAS GESTAS FRANCESAS A MEDIADOS DEL S. XII Y LA TRADICIÓN ÉPICA DEL MEDIODÍA EUROPEO.

a. El Ensenhamen de Guerau de Cabrera.

------5.1. La continuidad cultural existente a mediados del siglo XII entre los condados catalanes y Provenza, así como la lejanía en que, por entonces, se hallan las tierras de lengua catalana del espacio cultural castellano-gallego (a pesar de la estrecha colaboración política y militar de Alonso VII y su cuñado y feudatario Ramón Berenguer IV) resulta patente en el Ensenhamen dirigido por el trovador Guerau de Cabrera (o Guiraut de Cabreira, a la provenzal) a su juglar Cabra.
------En ese Ensenhamen, fechable (según se deduce de sus referencias internas) c. 1150 (Cluzel, 1954-56; Riquer, 1957, págs. 332-338), Guerau, identificable con Guerau III Ponç de Cabrera, vizconde de Gerona y Urgell, cuya última documentación es de 1168 (Riquer, 1957, págs. 338-354), fustiga a su juglar echándole en cara, no sólo deficiencias en el arte musical y poética, sino también las debidas a su localismo (“Jes gran saber/ non potz aver / si fors non eis de ta reion”), que le impide tener un repertorio digno; y, para subrayar la lección, le abruma seguidamente con una impresionante serie de alusiones a “trovadores, romans, fabliaux, novelas referentes a la antigüedad y, sobre todo, chansons de geste y relatos sobre personajes que aparecen en la epopeya” (Riquer, 1957, pág. 332). Según la nómina establecida por Riquer, tras un cuidadoso examen de los nombres citados en el Ensenhamen, las chansons de geste cuyo conocimiento exige Guerau a Cabra serían (por orden alfabético): Aigar et Maurin, Aiol et Mirabel, Amis et Amile, Anseïs de Cartage, Aye d’Avignon, Beuve de Hantone, Daurel et Beton, Elie de Saint-Gilles, Girart de Rossilho, Gormont et Isembart, Mainet, Ogier, Raoul de Cambrai, Roncevaux, Saisnes. En ningún caso el trovador catalán considera existente una tradición épica en el Occidente peninsular (o, en verdad, ningún otro tipo de manifestación literaria digna de ser conocida por un juglar catalán).
------La importancia del Ensenhament para la historia de la épica francesa es notable, ya que alude a personajes épicos que nos obligan a admitir la existencia a mediados del s. XI de chansons que hoy no conocemos sino en refundiciones muy posteriores. Respecto a Cataluña, tiene el doble interés de testimoniarnos, de una parte, un alto grado de familiaridad (al menos entre la aristocracia cultivadora de la literatura) con la producción épica francesa y, de otra, la inexistencia o irrelevancia de una tradición temática propia. Las alusiones de Guerau no nos permiten, en cambio, saber el grado de adaptación lingüística que las chansons transpirenaicas sufrían en Cataluña cuando pasaban por la memoria y la boca de juglares como Cabra (¿hubo textos en una mixtura lingüística franco-catalana similares a los franco-italianos de la Lombardía o a la versión franco-provenzal de Fierabras?); tampoco nos informa acerca de la posible mediación de la lengua occitana (en que el noble trovador catalán se expresa) como forma de introducir la poesía épica francesa ante un público de lengua catalana.
------Una cuestión particular que merece atención en el reproche a Cabra es la fuente o fuentes de información de Guerau sobre tema rolandiano. Además de una extensa alusión, (f. 203r) en que dice (vv. 34-57):

.............................
Pauc as apres
que non sabs jes
de la gran jesta de Carlon
con eu, tras portz,
per son esfortz
intret en Espaigna a bandon;
de Ronsasvals
los colps mortals
que fero-l .XII. compaignon
can foron mort
e pres a tort,
traït pel trachor Guanelon
al amirat,
per gran pechat,
et al bon rei Marselion.
Del Saine cu[i]t
c’ajas perdut
et oblidat los motz e-l son:
ren no-n diçetz
ni no-n sabetz,
pero no-i ha meillor chanson.
E de Rollan
sabs atretan
coma d’aiso que anc non fon,

Guerau comenta más adelante (f. 203v, vv. 82-88):

De Vezia
non sabs co-s va,
ni de Guondalbon lo Frizon,
del duc Augier,
ni d’Olivier,
ni d’Estout ni de Salomon,
ni de Loer...

------El primer resumen evidencia el conocimiento de una Chanson de Roland (con el episodio de Baligant, el almirante 33), que puede haber sido adquirido incluso a través de la vieja redacción asonantada; pero el bloque de personajes siguiente no aparece en la tradición de Roncesvalles hasta más tarde, en los Roland rimados, y una mayoría de ellos (Gondelbuef, Salomon, Ogier) no forma parte de los combatientes muertos junto a Olivier en la batalla, sino que actuarán en el juicio y castigo de Ganelon después del desastre. Es cierto, que según enseguida veremos, el Pseudo-Turpin, apartándose de la tradición rolandiana, enumera entre los enterrados en Belin a “Gandelbodus” y “Otgerius”, al lado de “Oliverus” y entre los enterrados en Arles a “Estultus” y a “Salomon”, su compañero (socius), como en otro lugar lo llama; pero esos nombres aparecen junto a otros, sin conceder a Gondelbuef, Ogier, Estout y Salomon relieve especial; en cambio, ya hemos visto (c. I, § 1.c y § 7.b) y notaré más adelante (c. III, § 5.b) la inclusión de todos ellos en la lista de los doce pares muertos en la batalla que dan varias fuentes hispanas, así como la importancia adquirida por Gondelbuef le Frison (a quien, como Guerau, llama también el Ronsasval “Gandelbuon”, coincidencia importante destacada por Riquer, 1956 y 1968, págs. 194-195) en las narraciones meridionales sobre el tema de Roncesvalles (tanto en Provenza, como en Vizcaya, como en Castilla), y, por otra parte, la existencia de la pareja de compañeros Estout-Salomon en la enumeración de los pares que hace el poema arlantino de Fernan González. Una vez más la documentación de la Península parece favorecer la hipótesis la existencia al Sur del Loire, desde tiempos notablemente anteriores a los de los dos poemas provenzales del s. XIV llegados hasta nosotros, Rollan à Saragossa y Ronsasvals, de una tradición épica sobre Roncesvalles llena de novedades.

b. El testimonio de Guilhem de Berguedá.

------5.2. La preexistencia en varios siglos de la tradición provenzal representada por Rollan à Saragossa y el Ronsasvals a la documentación de estos poemas nos la confirma otro trovador catalán del mismo siglo, Guilhem de Berguedá, en sus composiciones Amics Marques (denigrando a Pons de Mataplana) y Consiros (planto por el mismo personaje), compuestas en torno a 1180. En Amics Marques, enqera non a gaire remite claramente a la primera gesta (Roncaglia, 1950), cuando dice:

Ja del tornei no .us cal gabar ni feigner
c’anc non valc tant Rotlans a Serragosa

y en el planh desea a su antiguo enemigo Pons de Mataplana, muerto heroicamente, un lugar en un Paraíso al que, sin duda, él mismo desearía acceder:

En paradis el luoc melhor
lai o .l bon rei de Fransa es,
prop de Roland, sai qe l’arm’es
de Mon Marqes de Mataplana;
e mon joglar de Ripoles
e mon Sabata eisamens,
estan ab las domnas gensors
sobr’u pali cobert de flors,
josta N’Olivier de Lausana.

------La consideración de Olivier como paradigma de los caballeros deseables por las damas parece recuerdo de la “proeza” que dio lugar al nacimiento de Galien (como consecuencia de los famosos gaps contados en el Pélérinage de Charlemagne), “proeza” recordada en el Ronsasvals (ed. Roques, vv. 860-868), y el apelativo “de Lausana”, que le da Guilhem de Berguedà, vincula estrechamente el recuerdo a esta gesta provenzal, pues es el único texto en que se afirma (v. 846) que “Olivier es de Lauzana la gran”, contra toda otra tradición francesa conocida 34 (Horrent, 1951a, págs. 444-445; Riquer, 1956 y 1968, pág. 196). También muestra Guilhem conocer la gesta de Buf d’Antona (adelante, cap. VIII, n. 263).

c. La épica carolingia, el camino
francés y el culto jacobeo.

------5.3. Aunque la continuidad cultural entre los “francos” de Cataluña y de la Galia Gótica era, a ojos de los restantes peninsulares (moros y cristianos), mucho más evidente que los lazos que unían a Aragón con Bearne y Bigorre, la empresa acometida por Alfonso I el Batallador de feudalizar la cuenca del Ebro, recientemente arrebatada al poder almorávide con la ayuda de los señores transpirenaicos, había ligado estrechamente a todo el reino aragonés con las tierras vecinas del Sur de Francia. No hubo, ni en la organización civil ni en la eclesiástica del engrandecido reino, traba alguna que, en la primera mitad del s. XII, obstaculizara la expansión hacia el Sur de gentes, costumbres y valores socio-culturales procedentes de la Francia meridional. Los puertos de Aspa, con su famoso hospital de Santa Cristina, fueron un paso siempre franco hacia Huesca, Zaragoza, Tudela y Calatayud.
------En cambio, más al Occidente, entre la Aquitania y la Gascuña bordelesa, de un lado, y los territorios de lengua romance que constituían el imperio leonés (Castilla, Tierra de Campos, la Extremadura del Duero, Toledo y Galicia), de otro, se interponía, a caballo de los pasos pirenaicos, una nación de lengua y cultura primitivas, la de los vascones y navarros, que hacía especialmente difícil la plena integración de la “Tierra del apóstol Santiago” en el mundo de la cultura europea occidental. La lectura de la “Guía del peregrino a Santiago” (incluida como libro Vº en el Iacobus o Liber beati Iacobi) escrita, según veremos, c. 1131-1134, basta para ponérnoslo bien de manifiesto. No obstante, pese a ese obstáculo y a la rudeza de los mesetarios nativos de Hispania, el “camino”, por excelencia, conducente a la tumba del Apóstol estaba bordeado por un rosario de burgos y de santuarios donde la colonización “franca” (francesa, o europea en general) garantizaba al viajero peregrino o mercader una continuidad de intereses, una comunidad de cultura. La Europa de entre las dos primeras cruzadas (1099-1147) se prolongaba ideológicamente a lo largo de la ruta jacobea y en torno a las diócesis y cenobios de Hispania regidas por la clerecía colonial franca. La primera mitad del siglo XII es una edad dorada para la peregrinación a Compostela y es, a la vez, el tiempo en que se consuma el proyecto eclesiástico y regio de reemplazar la decadente tradición cultural isidoriana y mozárabe por una cultura reformada a la francesa. En esa coyuntura está claro que la épica vulgar de temática carolingia, cada vez más controlada por la clerecía durante esa edad de las cruzadas, no pudo encontrar cerrada la “puerta de España”, el puerto de Cízara hacia Roncesvalles.
------Si, abandonando las presuposiciones, nos atenemos a los testimonios existentes, encontraremos un punto de apoyo de excepcional valor en una curiosísima obra fruto del culto jacobeo, el Iacobus o Liber beati Iacobi arriba mencionado, en que las bases ideológicas y culturales de la España colonial de la primera mitad del s. XII hallan cumplida representación.
------Dada la complejidad de los problemas que el estudio de esa obra suscita me veo precisado a dedicar a su análisis un espacio que podría, a primera vista, parecer excesivo dado el evidente origen “franco” de su autor.

Diego Catalán: "La épica española. Nueva documentación y nueva evaluación" (2001)

NOTAS

33 Con Horrent (1951a, pág. 453, n. 3) creo que no es preciso tomar a la letra la afirmación de que la traición de Ganelon consistió en hacer entrega de los doce no sólo a Marsile sino al almirante y buscar apoyo en el Pseudo-Turpín para explicar esa supuesta variante.

 34 Sólo la Gesta Karoli Magni ad Carcassonam et Narbonam, también de indudable procedencia meridional, da esa naturaleza al padre de Olivier (Raynero Losaine).

ÍNDICE DEL CAPÍTULO I: TEMA I: LA ÉPICA EN LENGUA VULGAR AL SUR DE LOS PIRINEOS. TESTIMONIOS DEL SIGLO XIII

* 1. LA ÉPICA ESPAÑOLA. NUEVA DOCUMENTACIÓN Y NUEVA EVALUACIÓN (I)
* 2. EL TESTIMONIO ALFONSÍ. TEMAS CAROLINGIOS DE LA ÉPICA HISPANA
* 3. EL TESTIMONIO ALFONSÍ. TEMAS ESPAÑOLES DE LA ÉPICA HISPANA
*
4. EVALUACIÓN DEL TESTIMONIO ALFONSÍ
* 5. HUELLAS DE LA ÉPICA EN LOS DOS GRANDES HISTORIADORES LATINOS DE LA PRIMERA MITAD DEL S. XIII: EL ARZOBISPO DON RODRIGO Y DON LUCAS.
* 6. EL TESTIMONIO DE FRAY JUAN GIL DE ZAMORA: VERSIONES VARIAS DE UNA MISMA GESTA EN EL S. XIII
* 7. OTROS TESTIMONIOS DEL S. XIII. LOS POEMAS EN ROMANCE DEL MESTER DE CLERECÍA Y UNA CRÓNICA LOCAL
* 8. EVALUACIÓN DE LOS TESTIMONIOS DEL S. XIII COMPLEMENTARIOS DEL TESTIMONIO ALFONSÍ.
* 9. LAS COPIAS POÉTICAS TARDO-MEDIEVALES DE CANTARES DE GESTA A LA LUZ DE LOS TESTIMONIOS INDIRECTOS DEL S. XIII SOBRE LA EPOPEYA.

CAPÍTULO II: TEMA II: TESTIMONIOS DE LA POESÍA ÉPICA AL SUR DE LOS PIRINEOS ANTERIORES AL SIGLO XIII

* 10 II TESTIMONIOS DE LA POESÍA ÉPICA AL SUR DE LOS PIRINEOS ANTERIORES AL SIGLO XIII
* 11 2. LA HISTORIOGRAFÍA EN LATÍN EN EL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XII Y LA ÉPICA ORAL: LA HISTORIA DE CASTILLA EN LA CHRONICA NAIARENSIS.

*
12 3. ¿ALCANZÓ LA HISTORIOGRAFÍA ÁRABE DE LA PRIMERA MITAD DEL S. XII A CONOCER UN CANTO ÉPICO CASTELLANO?
*
13 4. LA ÉPICA CASTELLANA Y LA ÉPICA FRANCA EN LA ESPAÑA DE ALFONSO VII
* 14 5. LA PRESENCIA AL SUR DE LOS PIRINEOS DE LAS GESTAS FRANCESAS A MEDIADOS DEL S. XII Y LA TRADICIÓN ÉPICA DEL MEDIODÍA EUROPEO
*
15 6. LA GESTA DEI PER FRANCOS EN COMPOSTELA: EL IACOBUS.
*
16 7. LA ÉPICA CAROLINGIA AL SUR DE LOS PIRINEOS A PRINCIPIOS DEL S. XII

* 17 8. LA ÉPICA CAROLINGIA AL SUR DE LOS PIRINEOS EN EL S. XI.
*
18 9. EVALUACIÓN SUMARIA DE LOS TESTIMONIOS DE LOS SIGLOS XI Y XII.

CAPÍTULO III: TEMA III: LOS TESTIMONIOS POST-ALFONSÍES DE LA CONTINUIDAD DE LA EPOPEYA

* 19  III LOS TESTIMONIOS POST-ALFONSÍES DE LA CONTINUIDAD DE LA EPOPEYA
* 20 2. LA CRÓNICA DE CASTILLA SE HACE CIDIANA: LAS “ENFANCES” DE RODRIGO
*
21 3. LA CRÓNICA FRAGMENTARIA Y LAS LEYENDAS CAROLINGIAS.
* 22 4. LA OBRA HISTORIAL DEL CONDE DON PEDRO DE BARCELOS Y LA EPOPEYA

* 23 5. LA HISTORIOGRAFÍA POSTERIOR A 1344 Y LA SOBREVIVENCIA DE LOS CANTARES DE GESTA.
*
24  6. EVALUACIÓN SUMARIA DE LOS TESTIMONIOS TARDO-MEDIEVALES ACERCA DE LA LONGEVIDAD DE LA POESÍA ÉPICA

CAPÍTULO IV: TEMA IV: LA ÉPICA MEDIEVAL ESPAÑOLA Y ROMÁNICA. LA HERENCIA DE UNA ORALIDAD PRIMITIVA

* 25 1. ÉPICA DE ORÍGENES ORALES Y ÉPICA CULTA
* 26
2.LOS MODELOS CONTEMPORÁNEOS DE POESÍA NARRATIVA ORAL Y LA ÉPICA MEDIEVAL
* 27 3. EL MODO DRAMÁTICO DE LA NARRACIÓN ÉPICA
* 28 4. EL MOLDE PROSÓDICO Y LA GENERACIÓN DEL DISCURSO ÉPICO
* 29 5. LO FORMULARIO ÉPICO Y LA CREACIÓN ORAL
* 30 6. CREACIÓN Y REFUNDICIÓN
* 31 7. LA ETAPA ÁGRAFA DE LA PRODUCCIÓN ÉPICA. RAÍCES DEL GÉNERO.
* 32 8. LA ESCUELA ÉPICA ESPAÑOLA

* 33 9. CARACTERES DE LA ÉPICA ESPAÑOLA. LA VERSIFICACIÓN.
* 34 10. CARACTERES DE LA ÉPICA ESPAÑOLA. TEMAS Y CONTENIDOS IDEOLÓGICOS
* 35 11. LA INTEGRACIÓN DE LA TEMÁTICA CAROLINGIA EN LA TRADICIÓN ÉPICA ESPAÑOLA

CAPÍTULO V: TEMA V: EL MIO CID

* 36 1. EL MANUSCRITO DE VIVAR Y LA GESTA
* 37 2. EL MIO CID, GESTA CABEZA DE SERIE

* 38 3. EL POETA DEL “MIO CID” ANTE LAS CONVENCIONES FORMALES DEL GÉNERO
* 39 4. EL POETA DEL “MIO CID” ANTE LAS CONVENCIONES TEMÁTICAS DEL GÉNERO

* 40 5. EL POETA DEL “MIO CID” ANTE LA MEMORIA DE LAS GESTAS HISTÓRICAS DE RODRIGO
* 41 6. LA “PASIÓN” COMO FUERZA REESTRUCTURADORA DE LA HISTORIA. INTENCIONALIDAD POLÍTICA DEL CANTO ÉPICO
* 42 7. ¿DESDE CUÁNDO SE CANTÓ EL MIO CID?

CAPÍTULO VI: TEMA VI. FORMACIÓN Y DESARROLLO DEL CICLO CIDIANO

* 43 1. LA CREACIÓN DEL PERSONAJE LITERARIO. EL MIO CID Y LAS PARTICIONES DEL REY DON FERNANDO
* 44 2. LAS RECREACIONES JUGLARESCAS Y EL PASADO DE RODRIGO

Diseño gráfico:


La garduña ilustrada

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