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Obras de Diego Catalán

39.- 2. CAUSAS DEL DIALECTALISMO RO­MÁNICO

39.- 2. CAUSAS DEL DIALECTALISMO RO­MÁNICO

2. CAUSAS DEL DIALECTALISMO RO­MÁNICO. III. ESPAÑA EN LA ROMANIA

      Esta gran diversidad dialectal de la Romania, y sobre todo el haber surgido de ella con el tiempo varias lenguas con una literatura de primer orden, es algo extraordinario. Como dificultad para comprenderlo, se cita la uniformidad lingüística que se observa en Rusia o en América sobre te­rritorios mucho más extensos; pero tal comparación no es útil. Fijándonos en la América española las diferencias son notables 8.

      En primer lugar, la latinización en la Romania se inició con intervalo de tres siglos y medio. Sicilia fue constituida en provincia en 241 a.C.; Cerdeña, en 238; España del Sureste (Citerior), en 197 9; la Galia Cisalpina, tras su con­quista en 191 10; Iliria hacia 167; África en 146; la Galia Narbonense, en 120; el resto de la Galia 11, en 50; la Re­da, en 15 a.C. 12; la Dacia 13, en 107 d.C. Así, la lengua importada a Dacia, cuando ya había terminado hacía mu­cho el período clásico de la literatura, cuando escribían Plinio el joven y Suetonio, tuvo que ser muy distinta de la importada a Sicilia y Cerdeña, cuando aún no habían co­menzado a escribir los más antiguos autores latinos. La analogía con la colonización española existiría si las Anti­llas hubiesen recibido un español preliterario, anterior al Poema del Cid, y Chile hubiese sido conquistado por los contemporáneos de Calderón y de Gracián. Pero no; en el espacio de sesenta años está hecha la conquista total de América, en el breve tiempo de la lengua escrita que va desde la Celestina y Gil Vicente hasta Garcilaso y el Lazari­llo, cuando la literatua entra en su edad de oro, llegando ya el idioma a punto de perfección, fijado por un cultivo floreciente, así como por los trabajos gramático-lexicográ­ficos de Nebrija y sus continuadores. La fecha tan diferen­te de la primera latinidad llevada a las provincias contri­buye pues a diferenciar mucho los diversos romances, tanto que G. Gröber 14 los caracterizaba fundamentalmente colo­cándolos por orden de su arcaísmo: sardo, español, portu­gués, provenzal, francés, rético, rumano e italiano. Sin embargo, esta clasificación es demasiado simplista, no te­niendo bastante en cuenta que las provincias más antiguas siguieron recibiendo el influjo lingüístico de la metrópoli, y evolucionaron en gran parte a la vez que ella. Es verdad que el sardo mantiene hoy el gran arcaísmo de pronunciar kerbu < cervu, kena < cena, cuando los otros romances palatalizan o asibilan la c; pero esto se debe al gran aisla­miento en que vivió Cerdeña, tanto como al arcaísmo del latín recibido, pues la misma pronunciación ke, ki recibie­ron Sicilia y España, cuyos romances palatalizaron la c, y en cambio Dalmacia, conquistada después que España, conser­vó ke, ki 15. Que el aislamiento es la causa principal lo com­prueba el habla de los judíos salidos de España en 1492, el mismo año que partían los primeros colonizadores para América: unos y otros eran portadores de una pronuncia­ción arcaica de ciertas consonantes (ss-s, x-j, h, etc.), y los judíos, que interrumpieron su comunicación con España, conservaron fielmente esa manera de pronunciar, mientras los colonizadores de América, que continuaron en contac­to con la metrópoli, evolucionaron al par de ésta, adoptando la nueva pronunciación que hacia 1600 se hizo prepon­derante. Hecha esta salvedad, siempre es evidente que una fecha remota de romanización implica algún arcaísmo en el romance de la provincia; siempre queda firme que Cerdeña ofrece el romance más arcaizante de todos; que el es­pañol mantiene varios arcaísmos latinos; que el rumano representa una latinidad tardía; y que el italiano arranca del latín más espontáneo, más evolucionado, del más mo­derno.

      Las relaciones de la provincia con la metrópoli, subsi­guientes a la colonización, tienen, como hemos dicho, gran importancia, y aquí el latín provincial también comportaba sin duda más diferencias que el español de América. El español colonial, además de haber emigrado en estado de fijeza y de gran cultivo literario, se difundió en tiempo de comunicaciones más activas que las de la Antigüedad, y sobre todo en tiempo de la imprenta, gran agente de uniformación lingüística: en 1536 ya funcionaba la impren­ta en América y el comercio de libros con España fue siempre regular; por el contrario, en el mundo antiguo el libro era rarísimo y su comercio llegó a cesar hasta el pun­to de que en el siglo VII la importación de un libro de Italia a España se negociaba como acontecimiento extraor­dinario.

      En tercer lugar, hay que tener presente que los pueblos civilizados por Roma tenían más vigorosa personalidad his­tórica que los civilizados por España, lo cual hacía que sus reacciones sobre el latín aprendido pudiesen ser mayores. Los dos pueblos americanos más adelantados, los aztecas y los incas, no conocían ni el alfabeto, ni la moneda, ni la minería, ni la navegación, ni la actividad comercial, cosas todas que tuvieron los íberos. Además, mientras los pueblos americanos aprendían el español como lengua totalmente inconexa con las suyas, tanto España como Si­cilia y Cerdeña participaban de las culturas y lenguas mediterráneas que mantenían relaciones antiquísimas con la lengua y cultura de Roma (ya hemos observado alguna comunidad de sufijos, por ejemplo), y por su parte los celtas hablaban un idioma indo-europeo pariente próximo del latín, de modo que al adoptar esta lengua la podían manejar con cierta familiaridad. Todo esto nos explica que las reacciones de substrato sobre el latín provincial puedan ser mucho mayores que las observables sobre el español de América.

Por último, importa mucho la región de procedencia de los colonos, y se comprende que ésa tuvo que ser muy va­ria en una colonización de tan distintas épocas como fue la latina; en tanto que la rápida colonización de América tiene una procedencia regional más uniforme.

Diego Catalán: Historia de la Lengua Española de Ramón Menéndez Pidal (2005)

NOTAS

8  W. Meyer-Lübke, Introducción,  1926, §§  18-19.

9  Tras las conquistas de los Escipiones en 217.

10  Venecia se había dado voluntariamente a Roma en 215.

11  Tras las campañas de César.

12  Erigida en provincia por Augusto.

13  Conquistada por Trajano.

14 Gröber, G., en Archiv für lateinische Lexicographic und Grammatik, I, fase. 2.

15 Meyer-Lübke, Gram. I, § 403. En Introducción, § 144, sólo ad­mite la conservación en ke, no en ki; pero contradice Gram. I, p. 340 cinĕre > vegliota kanaissa.

CAPÍTULOS ANTERIORES:

PARTE PRIMERA: DE IBERIA A HISPANIA
A. EL SOLAR Y SUS PRIMITIVOS POBLADORES

CAPÍTULO I. LA VOZ LEJANA DE LOS PUEBLOS SIN NOMBRE.

1.- 1.  LOS PRIMITIVOS POBLADORES Y SUS LENGUAS

2.- 2. INDICIOS DE UNA CIERTA UNIDAD LINGÜÍSTICA MEDITERRÁNEA

3.- 3. PUEBLOS HISPÁNICOS SIN NOMBRE; PIRENAICOS Y CAMÍTICOS

CAPÍTULO II. PUEBLOS PRERROMANOS, PREINDOEUROPEOS E INDOEUROPEOS

4.- 1. FUERZA EXPANSIVA DE LOS PUEBLOS DE CULTURA IBÉRICA

5.- 2. NAVEGACIÓN DE FENICIOS Y DE GRIEGOS EN ESPAÑA

6.- 3. LOS ÍBEROS Y LA IBERIZACIÓN DE ESPAÑA, PROVENZA Y AQUITANIA

7.- 4. FRATERNIDAD ÍBERO-LÍBICA

*   8.- 5. LOS LÍGURES O AMBRONES

*   9.- 6. LOS ILIRIOS

*   10.- 7. LOS CELTAS

*   11.- 8. «NOS CELTIS GENITOS ET EX IBERIS» (MARCIAL)

12.- 9. PERSISTENCIA DE LAS LENGUAS IN­DÍGENAS EN LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA

B. LAS HUELLAS DE LAS LENGUAS PRERROMANAS EN LA LENGUA ROMANCE

CAPÍTULO III. RESTOS DE LAS LENGUAS PRIMITIVAS EN EL ESPAÑOL

13.- 1. VOCABLOS DE LAS LENGUAS PRERRO­MANAS

14.- 2. SUFIJOS PRERROMANOS EN EL ESPAÑOL

15.- 3. LAS LENGUAS DE SUBSTRATO EN LA FONÉTICA ESPAÑOLA

16.- 4. RESUMEN DE LOS INFLUJOS DEL SUBSTRATO

PARTE SEGUNDA: LA HISPANIA  LATINA
A. LA COLONIZACIÓN ROMANA Y LA ROMANIZACIÓN

CAPÍTULO I. HISPANIA PROVINCIA ROMANA

* 17.- 1. CARTAGO Y ROMA. LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA Y SU EXPANSIÓN DESDE EL ESTE AL OESTE

18.- 2. LA ROMANIZACIÓN

19.- 3. ESPAÑA Y LA PROVINCIALIZACIÓN DEL IMPERIO

20.- 4. PREDOMINIO DEL ORIENTE. EL CRISTIANISMO

CAPÍTULO II. EL NUEVO LATÍN

21.- 1. ¿LATÍN VULGAR?

22.- 2. EL LATÍN NUEVO

23.- 3. INFLUJO DEL CRISTIANISMO

24.- 4. NEOLOGISMOS DEL VOCABULARIO DOCTO

25.- 5. NEOLOGISMOS DE ESTILÍSTICA COLEC­TIVA

26.- 6. ACEPCIONES NUEVAS

27.- 7. FRASEOLOGÍA

28.- 8. MÓVILES DEL NEOLOGISMO GRAMA­TICAL

29.- 9. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SINTAXIS DEL NOMBRE

30.- 10. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SIN­TAXIS DEL VERBO

31.- 11. PREPOSICIONES Y ADVERBIOS

32.- 12. COLOCACIÓN DE LAS PALABRAS

*   33.- 13. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA VOCÁLICO

34.- 14. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA CONSO­NÁNTICO

*   35.- 15. OTRAS SIMPLIFICACIONES FONÉTICAS

*   36.- 16. LARGA LUCHA ENTRE INNOVACIÓN Y PURISMO

*   37.- 17. LAS INSCRIPCIONES

B. EL LATÍN DE HISPANIA

CAPÍTULO III. ESPAÑA EN LA ROMANIA

*   38.- 1. LA ROMANIA

Diseño gráfico:
 
La Garduña Ilustrada

Imagen: letra H, siglo XVI

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