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Obras de Diego Catalán

39.- 2. CAUSAS DEL DIALECTALISMO RO­MÁNICO

39.- 2. CAUSAS DEL DIALECTALISMO RO­MÁNICO

2. CAUSAS DEL DIALECTALISMO RO­MÁNICO. III. ESPAÑA EN LA ROMANIA

      Esta gran diversidad dialectal de la Romania, y sobre todo el haber surgido de ella con el tiempo varias lenguas con una literatura de primer orden, es algo extraordinario. Como dificultad para comprenderlo, se cita la uniformidad lingüística que se observa en Rusia o en América sobre te­rritorios mucho más extensos; pero tal comparación no es útil. Fijándonos en la América española las diferencias son notables 8.

      En primer lugar, la latinización en la Romania se inició con intervalo de tres siglos y medio. Sicilia fue constituida en provincia en 241 a.C.; Cerdeña, en 238; España del Sureste (Citerior), en 197 9; la Galia Cisalpina, tras su con­quista en 191 10; Iliria hacia 167; África en 146; la Galia Narbonense, en 120; el resto de la Galia 11, en 50; la Re­da, en 15 a.C. 12; la Dacia 13, en 107 d.C. Así, la lengua importada a Dacia, cuando ya había terminado hacía mu­cho el período clásico de la literatura, cuando escribían Plinio el joven y Suetonio, tuvo que ser muy distinta de la importada a Sicilia y Cerdeña, cuando aún no habían co­menzado a escribir los más antiguos autores latinos. La analogía con la colonización española existiría si las Anti­llas hubiesen recibido un español preliterario, anterior al Poema del Cid, y Chile hubiese sido conquistado por los contemporáneos de Calderón y de Gracián. Pero no; en el espacio de sesenta años está hecha la conquista total de América, en el breve tiempo de la lengua escrita que va desde la Celestina y Gil Vicente hasta Garcilaso y el Lazari­llo, cuando la literatua entra en su edad de oro, llegando ya el idioma a punto de perfección, fijado por un cultivo floreciente, así como por los trabajos gramático-lexicográ­ficos de Nebrija y sus continuadores. La fecha tan diferen­te de la primera latinidad llevada a las provincias contri­buye pues a diferenciar mucho los diversos romances, tanto que G. Gröber 14 los caracterizaba fundamentalmente colo­cándolos por orden de su arcaísmo: sardo, español, portu­gués, provenzal, francés, rético, rumano e italiano. Sin embargo, esta clasificación es demasiado simplista, no te­niendo bastante en cuenta que las provincias más antiguas siguieron recibiendo el influjo lingüístico de la metrópoli, y evolucionaron en gran parte a la vez que ella. Es verdad que el sardo mantiene hoy el gran arcaísmo de pronunciar kerbu < cervu, kena < cena, cuando los otros romances palatalizan o asibilan la c; pero esto se debe al gran aisla­miento en que vivió Cerdeña, tanto como al arcaísmo del latín recibido, pues la misma pronunciación ke, ki recibie­ron Sicilia y España, cuyos romances palatalizaron la c, y en cambio Dalmacia, conquistada después que España, conser­vó ke, ki 15. Que el aislamiento es la causa principal lo com­prueba el habla de los judíos salidos de España en 1492, el mismo año que partían los primeros colonizadores para América: unos y otros eran portadores de una pronuncia­ción arcaica de ciertas consonantes (ss-s, x-j, h, etc.), y los judíos, que interrumpieron su comunicación con España, conservaron fielmente esa manera de pronunciar, mientras los colonizadores de América, que continuaron en contac­to con la metrópoli, evolucionaron al par de ésta, adoptando la nueva pronunciación que hacia 1600 se hizo prepon­derante. Hecha esta salvedad, siempre es evidente que una fecha remota de romanización implica algún arcaísmo en el romance de la provincia; siempre queda firme que Cerdeña ofrece el romance más arcaizante de todos; que el es­pañol mantiene varios arcaísmos latinos; que el rumano representa una latinidad tardía; y que el italiano arranca del latín más espontáneo, más evolucionado, del más mo­derno.

      Las relaciones de la provincia con la metrópoli, subsi­guientes a la colonización, tienen, como hemos dicho, gran importancia, y aquí el latín provincial también comportaba sin duda más diferencias que el español de América. El español colonial, además de haber emigrado en estado de fijeza y de gran cultivo literario, se difundió en tiempo de comunicaciones más activas que las de la Antigüedad, y sobre todo en tiempo de la imprenta, gran agente de uniformación lingüística: en 1536 ya funcionaba la impren­ta en América y el comercio de libros con España fue siempre regular; por el contrario, en el mundo antiguo el libro era rarísimo y su comercio llegó a cesar hasta el pun­to de que en el siglo VII la importación de un libro de Italia a España se negociaba como acontecimiento extraor­dinario.

      En tercer lugar, hay que tener presente que los pueblos civilizados por Roma tenían más vigorosa personalidad his­tórica que los civilizados por España, lo cual hacía que sus reacciones sobre el latín aprendido pudiesen ser mayores. Los dos pueblos americanos más adelantados, los aztecas y los incas, no conocían ni el alfabeto, ni la moneda, ni la minería, ni la navegación, ni la actividad comercial, cosas todas que tuvieron los íberos. Además, mientras los pueblos americanos aprendían el español como lengua totalmente inconexa con las suyas, tanto España como Si­cilia y Cerdeña participaban de las culturas y lenguas mediterráneas que mantenían relaciones antiquísimas con la lengua y cultura de Roma (ya hemos observado alguna comunidad de sufijos, por ejemplo), y por su parte los celtas hablaban un idioma indo-europeo pariente próximo del latín, de modo que al adoptar esta lengua la podían manejar con cierta familiaridad. Todo esto nos explica que las reacciones de substrato sobre el latín provincial puedan ser mucho mayores que las observables sobre el español de América.

Por último, importa mucho la región de procedencia de los colonos, y se comprende que ésa tuvo que ser muy va­ria en una colonización de tan distintas épocas como fue la latina; en tanto que la rápida colonización de América tiene una procedencia regional más uniforme.

Diego Catalán: Historia de la Lengua Española de Ramón Menéndez Pidal (2005)

NOTAS

8  W. Meyer-Lübke, Introducción,  1926, §§  18-19.

9  Tras las conquistas de los Escipiones en 217.

10  Venecia se había dado voluntariamente a Roma en 215.

11  Tras las campañas de César.

12  Erigida en provincia por Augusto.

13  Conquistada por Trajano.

14 Gröber, G., en Archiv für lateinische Lexicographic und Grammatik, I, fase. 2.

15 Meyer-Lübke, Gram. I, § 403. En Introducción, § 144, sólo ad­mite la conservación en ke, no en ki; pero contradice Gram. I, p. 340 cinĕre > vegliota kanaissa.

CAPÍTULOS ANTERIORES:

PARTE PRIMERA: DE IBERIA A HISPANIA
A. EL SOLAR Y SUS PRIMITIVOS POBLADORES

CAPÍTULO I. LA VOZ LEJANA DE LOS PUEBLOS SIN NOMBRE.

1.- 1.  LOS PRIMITIVOS POBLADORES Y SUS LENGUAS

2.- 2. INDICIOS DE UNA CIERTA UNIDAD LINGÜÍSTICA MEDITERRÁNEA

3.- 3. PUEBLOS HISPÁNICOS SIN NOMBRE; PIRENAICOS Y CAMÍTICOS

CAPÍTULO II. PUEBLOS PRERROMANOS, PREINDOEUROPEOS E INDOEUROPEOS

4.- 1. FUERZA EXPANSIVA DE LOS PUEBLOS DE CULTURA IBÉRICA

5.- 2. NAVEGACIÓN DE FENICIOS Y DE GRIEGOS EN ESPAÑA

6.- 3. LOS ÍBEROS Y LA IBERIZACIÓN DE ESPAÑA, PROVENZA Y AQUITANIA

7.- 4. FRATERNIDAD ÍBERO-LÍBICA

*   8.- 5. LOS LÍGURES O AMBRONES

*   9.- 6. LOS ILIRIOS

*   10.- 7. LOS CELTAS

*   11.- 8. «NOS CELTIS GENITOS ET EX IBERIS» (MARCIAL)

12.- 9. PERSISTENCIA DE LAS LENGUAS IN­DÍGENAS EN LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA

B. LAS HUELLAS DE LAS LENGUAS PRERROMANAS EN LA LENGUA ROMANCE

CAPÍTULO III. RESTOS DE LAS LENGUAS PRIMITIVAS EN EL ESPAÑOL

13.- 1. VOCABLOS DE LAS LENGUAS PRERRO­MANAS

14.- 2. SUFIJOS PRERROMANOS EN EL ESPAÑOL

15.- 3. LAS LENGUAS DE SUBSTRATO EN LA FONÉTICA ESPAÑOLA

16.- 4. RESUMEN DE LOS INFLUJOS DEL SUBSTRATO

PARTE SEGUNDA: LA HISPANIA  LATINA
A. LA COLONIZACIÓN ROMANA Y LA ROMANIZACIÓN

CAPÍTULO I. HISPANIA PROVINCIA ROMANA

* 17.- 1. CARTAGO Y ROMA. LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA Y SU EXPANSIÓN DESDE EL ESTE AL OESTE

18.- 2. LA ROMANIZACIÓN

19.- 3. ESPAÑA Y LA PROVINCIALIZACIÓN DEL IMPERIO

20.- 4. PREDOMINIO DEL ORIENTE. EL CRISTIANISMO

CAPÍTULO II. EL NUEVO LATÍN

21.- 1. ¿LATÍN VULGAR?

22.- 2. EL LATÍN NUEVO

23.- 3. INFLUJO DEL CRISTIANISMO

24.- 4. NEOLOGISMOS DEL VOCABULARIO DOCTO

25.- 5. NEOLOGISMOS DE ESTILÍSTICA COLEC­TIVA

26.- 6. ACEPCIONES NUEVAS

27.- 7. FRASEOLOGÍA

28.- 8. MÓVILES DEL NEOLOGISMO GRAMA­TICAL

29.- 9. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SINTAXIS DEL NOMBRE

30.- 10. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SIN­TAXIS DEL VERBO

31.- 11. PREPOSICIONES Y ADVERBIOS

32.- 12. COLOCACIÓN DE LAS PALABRAS

*   33.- 13. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA VOCÁLICO

34.- 14. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA CONSO­NÁNTICO

*   35.- 15. OTRAS SIMPLIFICACIONES FONÉTICAS

*   36.- 16. LARGA LUCHA ENTRE INNOVACIÓN Y PURISMO

*   37.- 17. LAS INSCRIPCIONES

B. EL LATÍN DE HISPANIA

CAPÍTULO III. ESPAÑA EN LA ROMANIA

*   38.- 1. LA ROMANIA

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38.- 1. LA ROMANIA

38.- 1. LA ROMANIA

B. EL LATÍN DE HISPANIA

1. LA ROMANIA. III. ESPAÑA EN LA ROMANIA. 

      La ciudadanía romana, el derecho romano, la cultura y la lengua latinas hicieron unos a todos los hombres; como dijo el galo Rutilio Namatiano, a comienzos del s. V d.C. Roma extendió su urbe a todo el orbe: «urbem fecisti quod prius orbis erat»1. La gran obra lingüística de Roma fue mirada como divina por paganos y por cristia­nos: Plinio hace férvido elogio de Italia, escogida por los dioses para la alta misión civilizadora que unió con el vín­culo del idioma tantos pueblos separados por salvajes len­guas discordes 2, haciéndose patria única de todas las gentes del orbe 3, y por otra parte Prudencio, argumentando contra el senador pagano Símaco, y san Agustín en La Ciu­dad de Dios, piensan que Roma unificó los pueblos por de­creto celeste imponiéndoles con la paz la lengua latina para preparar la universalidad del Cristianismo.

      Esa grandiosa unidad de cultura y de lengua, que se extendía desde Siria, patria de los mayores jurisconsultos del Digesto, hasta España, cuna del primer poeta y del primer historiador filósofo de la Cristiandad, recibió, como en bautismo in extremis, cuando ya iba a disolverse por comen­zar la ruina del Imperio, el nombre de Romania4, nom­bre que Paulo Orosio pone en boca del rey Ataúlfo contra­puesto al de la Gothia bárbara, y que es usado por el poeta Fortunato en el siglo VI en parecido contraste: «hinc Barbaries, illinc Romania».

      Pero al fin la barbarie prevaleció y dio fin a tan magní­fica unidad. En el Occidente, durante el siglo V, visigodos, francos y ostrogodos fundan reinos germánicos en España, en Galia y en Italia, acabando para siempre con la unifor­midad evolutiva del latín en estos países. Además, dos im­portantes territorios perdieron la latinidad: la Britania, invadida en el mismo siglo V por los anglos y los sajones, y el África Menor (así como la Mauritania), donde la inva­sión árabe del siglo VIl acabó con la lengua que tanto ha­bía florecido por obra de los grandes padres de la Iglesia. En cuanto a la mitad oriental del Imperio, la Dalmacia, a partir de las invasiones eslavas del siglo VII, sólo en la cos­ta mantuvo su latinidad en lugares aislados, en especial en la isla de Veglia 5, y tan sólo conservó el latín la Dacia; los restantes países, unificados antes por el helenismo, posee­dores de una lengua de cultura superior a la latina, nunca abandonaron del todo el uso del griego, y lo volvieron a reentronizar, a partir de los siglos VI y VIl, para la literatura y para la administración del imperio bizantino, desechan­do poco a poco el latín.

      Ya hemos enumerado 6 causas por las que el latín impe­rial evolucionó más profundamente que de ordinario evo­lucionan las grandes lenguas literarias. Sin embargo, a no haber sobrevenido circunstancias extraordinarias, concurren­tes con la invasión de los bárbaros, el nuevo latín habría conservado su unidad y su esencial identidad con el anti­guo, como la conservan el español, el inglés u otras len­guas de gran difusión geográfica, a pesar de sus mudanzas en las diversas épocas. Pero aquellas circunstancias extraor­dinarias sobrevinieron (ya hablaremos de ellas), y una gran fragmentación se produjo.

      En España (además de conservarse una lengua prerroma­na, el vasco) nacieron tres grandes variedades dialectales: al Oeste, el gallego-portugués, en el centro, el español pro­piamente dicho, en su triple forma asturo-leonesa, castellana y navarro-aragonesa; al Este, el catalán.

      En Francia (además del vasco y del bretón, éste impor­tado de Britania entre los siglos V y VI) se hablan: al Nor­te, el valón-picardo-normando; en el centro, el francés pro­piamente dicho, champañés, borgoñón, etc.; al Sureste, el franco-provenzal, o sea, el lionés-saboyano-delfinés; al Sur, el provenzal con las variedades languedociana, lemosina, gascona 7.

      En Italia se hablan: al Norte, el rético, el véneto y el galo-itálico, en sus variedades genovesa, piamontesa, lombarda y emiliana; en el centro, el toscano, el umbro-romano y el dia­lecto de las Marcas; al Sur, el abruzés, el napolitano, el apuliense, el calabro-siciliano y, en el Oeste insular, el sardo.

      Todos estos y algunos otros dialectos, existentes en las que fueron provincias del Imperio, son resultado en gran parte de variedades que sin duda apuntaban ya en el latín hablado durante la época imperial por bajo de la relativa unidad que ofrece el latín escrito.

Diego Catalán: Historia de la Lengua Española de Ramón Menéndez Pidal (2005)

NOTAS

1 Rutilius Namatianus, Itinerarios, verso 66.

2 «... et tot populorum discordes ferasque linguas sermonis commercio contraheret».

3  «...una cunctarum gentium in toto orbe patria» (Natur. Hist., Ill, 6).

4  Nombre del que quedan restos varios: la Romagna en Italia, Romaña (pueblo de Vizcaya), o con acento griego Romanía, de donde Rumanía, la región balcánica.

5  Donde el último hablante del dálmata murió en 1898.

6  Aquí atrás, cap. Ill, § 2.

7  W. Meyer-Lübke, Introducción, 1926, pp. 46-47.

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2.- 2. INDICIOS DE UNA CIERTA UNIDAD LINGÜÍSTICA MEDITERRÁNEA

3.- 3. PUEBLOS HISPÁNICOS SIN NOMBRE; PIRENAICOS Y CAMÍTICOS

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4.- 1. FUERZA EXPANSIVA DE LOS PUEBLOS DE CULTURA IBÉRICA

5.- 2. NAVEGACIÓN DE FENICIOS Y DE GRIEGOS EN ESPAÑA

6.- 3. LOS ÍBEROS Y LA IBERIZACIÓN DE ESPAÑA, PROVENZA Y AQUITANIA

7.- 4. FRATERNIDAD ÍBERO-LÍBICA

*   8.- 5. LOS LÍGURES O AMBRONES

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14.- 2. SUFIJOS PRERROMANOS EN EL ESPAÑOL

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16.- 4. RESUMEN DE LOS INFLUJOS DEL SUBSTRATO

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CAPÍTULO I. HISPANIA PROVINCIA ROMANA

* 17.- 1. CARTAGO Y ROMA. LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA Y SU EXPANSIÓN DESDE EL ESTE AL OESTE

18.- 2. LA ROMANIZACIÓN

19.- 3. ESPAÑA Y LA PROVINCIALIZACIÓN DEL IMPERIO

20.- 4. PREDOMINIO DEL ORIENTE. EL CRISTIANISMO

CAPÍTULO II. EL NUEVO LATÍN

21.- 1. ¿LATÍN VULGAR?

22.- 2. EL LATÍN NUEVO

23.- 3. INFLUJO DEL CRISTIANISMO

24.- 4. NEOLOGISMOS DEL VOCABULARIO DOCTO

25.- 5. NEOLOGISMOS DE ESTILÍSTICA COLEC­TIVA

26.- 6. ACEPCIONES NUEVAS

27.- 7. FRASEOLOGÍA

28.- 8. MÓVILES DEL NEOLOGISMO GRAMA­TICAL

29.- 9. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SINTAXIS DEL NOMBRE

30.- 10. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SIN­TAXIS DEL VERBO

31.- 11. PREPOSICIONES Y ADVERBIOS

32.- 12. COLOCACIÓN DE LAS PALABRAS

*   33.- 13. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA VOCÁLICO

34.- 14. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA CONSO­NÁNTICO

*   35.- 15. OTRAS SIMPLIFICACIONES FONÉTICAS

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*   37.- 17. LAS INSCRIPCIONES

B. EL LATÍN DE HISPANIA

CAPÍTULO III. ESPAÑA EN LA ROMANIA

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37.- 17. LAS INSCRIPCIONES

37.- 17. LAS INSCRIPCIONES

17. LAS INSCRIPCIONES. II. EL NUEVO LATÍN

      Una de las manifestaciones más espontáneas de la len­gua escrita se da en el latín de las inscripciones. Sin em­bargo, aunque redactadas por no literatos y grabadas por quienes tenían más de canteros que de escribas, no las consideraremos, según Mohl, como latín hablado puesto en ortografía tradicional110, pues todo el que escribe quiere usar una lengua de amplitud superior a la de la conversa­ción ordinaria; veremos simplemente en las inscripciones el latín escrito más próximo al latín hablado. Y la distinción tiene importancia. Si consideráramos el latín de las inscrip­ciones como reflejo directo del hablado, la rareza, unicidad o falta de ejemplos de cualquier fenómeno en millares de inscripciones indicaría la rareza o la no existencia del mis­mo; mientras si consideramos ese latín como el latín escri­to menos literario, un ejemplo único puede significar que aquella forma vivía rechazada por la lengua escrita, es decir, en estado latente 111, y la falta de ejemplos nunca servi­rá como prueba negativa.

      Las inscripciones oficiales suelen estar en puro latín lite­rario; las particulares ofrecen preciosas excepciones de in­corrección; pero, en suma, unas y otras vienen a mostrar unidad de particularidades en todas las provincias del im­perio sin que descubran ningún fraccionamiento dialec­tal 112. De aquí no puede concluirse que la unidad del latín imperial fuese absoluta, sino que las variedades locales, sin duda existentes, se hallaban ahogadas por las fuerzas co­rrectoras y no podían penetrar en la lengua escrita ni aun en la de las inscripciones. Así se explica que, habiendo 7.000 inscripciones de España, en ellas no aparecen nin­guno de los rasgos que caracterizan particularmente el es­pañol; aun de los fenómenos más generales en los varios romances, como la sonorización de la consonante sorda intervocálica, sólo aparece en una palabra latina aislada 113.

 Diego Catalán: Historia de la Lengua Española de Ramón Menéndez Pidal (2005)

NOTAS

110 Mohl, Chronologie, p. 37.

111 Por eso aceptamos (arriba, n. 87) los dos testimonios de diptongación, generalmente desatendidos.

112  Mohl, Chronologie, p. 20.

113  Véase Parte 1ª, cap. III, § 3. No obstante, las inscripciones revelan bien la distinta intensidad de romanización de la Penín­sula (véase adelante, cap. III, § 4): las de la Bética y Levante, casi siempre son cuidadas y correctas, la antroponimia romana es general en ellas; las de la región central y Lusitania contienen las principales cacografías y abundan en antroponimia barbara (Carnoy, Latin d’Espagne, pp. 11, 41-42). Además, son muchas menos en número.

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3.- 3. PUEBLOS HISPÁNICOS SIN NOMBRE; PIRENAICOS Y CAMÍTICOS

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5.- 2. NAVEGACIÓN DE FENICIOS Y DE GRIEGOS EN ESPAÑA

6.- 3. LOS ÍBEROS Y LA IBERIZACIÓN DE ESPAÑA, PROVENZA Y AQUITANIA

7.- 4. FRATERNIDAD ÍBERO-LÍBICA

*   8.- 5. LOS LÍGURES O AMBRONES

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*   10.- 7. LOS CELTAS

*   11.- 8. «NOS CELTIS GENITOS ET EX IBERIS» (MARCIAL)

12.- 9. PERSISTENCIA DE LAS LENGUAS IN­DÍGENAS EN LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA

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13.- 1. VOCABLOS DE LAS LENGUAS PRERRO­MANAS

14.- 2. SUFIJOS PRERROMANOS EN EL ESPAÑOL

15.- 3. LAS LENGUAS DE SUBSTRATO EN LA FONÉTICA ESPAÑOLA

16.- 4. RESUMEN DE LOS INFLUJOS DEL SUBSTRATO

PARTE SEGUNDA: LA HISPANIA  LATINA
A. LA COLONIZACIÓN ROMANA Y LA ROMANIZACIÓN

CAPÍTULO I. HISPANIA PROVINCIA ROMANA

* 17.- 1. CARTAGO Y ROMA. LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA Y SU EXPANSIÓN DESDE EL ESTE AL OESTE

18.- 2. LA ROMANIZACIÓN

19.- 3. ESPAÑA Y LA PROVINCIALIZACIÓN DEL IMPERIO

20.- 4. PREDOMINIO DEL ORIENTE. EL CRISTIANISMO

CAPÍTULO II. EL NUEVO LATÍN

21.- 1. ¿LATÍN VULGAR?

22.- 2. EL LATÍN NUEVO

23.- 3. INFLUJO DEL CRISTIANISMO

24.- 4. NEOLOGISMOS DEL VOCABULARIO DOCTO

25.- 5. NEOLOGISMOS DE ESTILÍSTICA COLEC­TIVA

26.- 6. ACEPCIONES NUEVAS

27.- 7. FRASEOLOGÍA

28.- 8. MÓVILES DEL NEOLOGISMO GRAMA­TICAL

29.- 9. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SINTAXIS DEL NOMBRE

30.- 10. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SIN­TAXIS DEL VERBO

31.- 11. PREPOSICIONES Y ADVERBIOS

32.- 12. COLOCACIÓN DE LAS PALABRAS

*   33.- 13. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA VOCÁLICO

34.- 14. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA CONSO­NÁNTICO

*   35.- 15. OTRAS SIMPLIFICACIONES FONÉTICAS

*   36.- 16. LARGA LUCHA ENTRE INNOVACIÓN Y PURISMO

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36.- 16. LARGA LUCHA ENTRE INNOVACIÓN Y PURISMO

36.- 16. LARGA LUCHA ENTRE INNOVACIÓN Y PURISMO

16. LARGA LUCHA ENTRE INNOVACIÓN Y PURISMO. II. EL NUEVO LATÍN

      No se vaya a creer que cada una de estas innovaciones en la pronunciación que caracterizan al nuevo latín surge y se generaliza en el espacio de 25 o de 100 años. Hay que desechar este error tan frecuente respecto a la duración de los cambios fonéticos, y para ello nos puede ilustrar la re­ducción bien conocida del diptongo au. Ya se pronunciaba au como o en el latín arcaico y en el popular; en el año 58 a.C. Claudius Pulcher, el enemigo de Cicerón, para poder ser tribuno de la plebe, se hace plebeyo por adopción y cambia su nombre en Clodius; pero también el mismo Cicerón, igual que Trogo y otros escritores clásicos, usaba a veces oricla por auricula, plodo por plaudo 107; una lucha inacabable venía sosteniéndose entre la norma purista que exigía au y la norma neologista que prefería la asimilación o. Suetonio nos hace asistir a una escaramuza de esa lucha, ocurrida un siglo después de Cicerón: el em­perador Vespasiano, un itálico, un sabino cerrado, usaba la pronunciación familiar en la palabra que designaba la ca­rreta, plōstrum, y como un día el senador Floro le adviertiese  que debía decirse plaustrum, Vespasiano, para reírse del purista, le saludó llamándole Flauro, po­niendo un au ultracorrecto que jamás tuvo el nombre Floro. Dos siglos después de Vespasiano, el gramático Festo califica de pronunciación arcaica y rústica orum por aurum y oricula por auricula 108; la corrección triunfó por todas partes; el purismo de los innumerables Flauros se impuso en toda la Romania, así que todas las lenguas románicas parten, no de la pronunciación vulgar, sino de la clásica paucu,  auca,  causa 109. Es cierto que de nue­vo renació la lucha, y que los Flauros fueron vencidos, y que se llegó otra vez a la monoptongación y hoy decimos cosa, oro, oreja, pero cuando se formaron las lenguas roman­ces, cuando se sonorizaron las consonantes sordas intervo­cálicas, se pronunciaba todavía au, pues hoy decimos poco, oca, coto, derivados de pawcu, awca que, si derivasen de pocu, oca hubiera resultado *pogo, *oga. Hasta los rudos vascones tomaron las palabras latinas con au, por ejemplo, gauza 'cosa'. En suma, que por ocho o más siglos (no sabe­mos desde cuándo) la pronunciación o estuvo luchando con au hasta conseguir imponerse.

      A su vez, la -s final, caduca desde el latín arcaico (ya en el sepulcro de los Escipiones se usa el nominativo Cornelio por Cornelius), se restaura y hace general en Hispania y en Galia. Sólo Italia deja correr el vulgarismo y lo transporta a Dacia en el siglo II. El español y el fran­cés arrancan de un latín con -s, y el italiano y el rumano de un latín sin -s.

 

 Diego Catalán: Historia de la Lengua Española de Ramón Menéndez Pidal (2005)

NOTAS

101  En inscripciones del siglo VII (Carnoy, Lat. d’Esp., p.  158).

102  En inscripción oficial del año 180 (Carnoy, Lat. d’Esp., p. 160).

103  CIL, II, 3493. Véase en Homenaje Menendez Pelayo, II, p. 354. Ya en el latín arcaico aparece cosol, cesor en el epitafio de los Escipiones (Mohl, Chronologie, p.  183).

104  Y el Appendix Probi advierte: «auctor,   non  autor».

105  Véase adelante, cap. III, § 3.

106 Grandgent, Lat. Vulg.,  § 267.

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A. EL SOLAR Y SUS PRIMITIVOS POBLADORES

CAPÍTULO I. LA VOZ LEJANA DE LOS PUEBLOS SIN NOMBRE.

1.- 1.  LOS PRIMITIVOS POBLADORES Y SUS LENGUAS

2.- 2. INDICIOS DE UNA CIERTA UNIDAD LINGÜÍSTICA MEDITERRÁNEA

3.- 3. PUEBLOS HISPÁNICOS SIN NOMBRE; PIRENAICOS Y CAMÍTICOS

CAPÍTULO II. PUEBLOS PRERROMANOS, PREINDOEUROPEOS E INDOEUROPEOS

4.- 1. FUERZA EXPANSIVA DE LOS PUEBLOS DE CULTURA IBÉRICA

5.- 2. NAVEGACIÓN DE FENICIOS Y DE GRIEGOS EN ESPAÑA

6.- 3. LOS ÍBEROS Y LA IBERIZACIÓN DE ESPAÑA, PROVENZA Y AQUITANIA

7.- 4. FRATERNIDAD ÍBERO-LÍBICA

*   8.- 5. LOS LÍGURES O AMBRONES

*   9.- 6. LOS ILIRIOS

*   10.- 7. LOS CELTAS

*   11.- 8. «NOS CELTIS GENITOS ET EX IBERIS» (MARCIAL)

12.- 9. PERSISTENCIA DE LAS LENGUAS IN­DÍGENAS EN LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA

B. LAS HUELLAS DE LAS LENGUAS PRERROMANAS EN LA LENGUA ROMANCE

CAPÍTULO III. RESTOS DE LAS LENGUAS PRIMITIVAS EN EL ESPAÑOL

13.- 1. VOCABLOS DE LAS LENGUAS PRERRO­MANAS

14.- 2. SUFIJOS PRERROMANOS EN EL ESPAÑOL

15.- 3. LAS LENGUAS DE SUBSTRATO EN LA FONÉTICA ESPAÑOLA

16.- 4. RESUMEN DE LOS INFLUJOS DEL SUBSTRATO

PARTE SEGUNDA: LA HISPANIA  LATINA
A. LA COLONIZACIÓN ROMANA Y LA ROMANIZACIÓN

CAPÍTULO I. HISPANIA PROVINCIA ROMANA

* 17.- 1. CARTAGO Y ROMA. LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA Y SU EXPANSIÓN DESDE EL ESTE AL OESTE

18.- 2. LA ROMANIZACIÓN

19.- 3. ESPAÑA Y LA PROVINCIALIZACIÓN DEL IMPERIO

20.- 4. PREDOMINIO DEL ORIENTE. EL CRISTIANISMO

CAPÍTULO II. EL NUEVO LATÍN

21.- 1. ¿LATÍN VULGAR?

22.- 2. EL LATÍN NUEVO

23.- 3. INFLUJO DEL CRISTIANISMO

24.- 4. NEOLOGISMOS DEL VOCABULARIO DOCTO

25.- 5. NEOLOGISMOS DE ESTILÍSTICA COLEC­TIVA

26.- 6. ACEPCIONES NUEVAS

27.- 7. FRASEOLOGÍA

28.- 8. MÓVILES DEL NEOLOGISMO GRAMA­TICAL

29.- 9. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SINTAXIS DEL NOMBRE

30.- 10. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SIN­TAXIS DEL VERBO

31.- 11. PREPOSICIONES Y ADVERBIOS

32.- 12. COLOCACIÓN DE LAS PALABRAS

*   33.- 13. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA VOCÁLICO

34.- 14. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA CONSO­NÁNTICO

*   35.- 15. OTRAS SIMPLIFICACIONES FONÉTICAS

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35.- 15. OTRAS SIMPLIFICACIONES FONÉTICAS

35.- 15. OTRAS SIMPLIFICACIONES FONÉTICAS

15. OTRAS SIMPLIFICACIONES FONÉTICAS. II. EL NUEVO LATÍN

      Los grupos consonanticos tendían a simplificarse asimilan­do sus elementos. De ello se encuentran muchos ejemplos en las inscripciones del Imperio; en las de España hallamos varios, como settembres y setembris, en vez de septembris101; susum en vez de sursum 102; un epita­fio métrico de Cartagena elogia pomposamente al abogado Marco Oppio: «foresis ars hie est sita» ’aquí yace el arte forense’ 103; y todas estas simplificaciones se hicieron ge­nerales en el romance (septem > siete; ansa > asa; us sus> osso, oso). La s de rs era doble ss por lo que permaneció sorda en los romances que sonorizan las intervocálicas, mien­tras que la s de ns era sencilla (la n se perdía sin duda des­pués de nasalizar la voz) y pudo sonorizarse.

      En cuanto al grupo ct las inscripciones de Pompeya ofre­cen ya su simplificación en t (fata, otogentos)104, mien­tras el edicto de Diocleciano de 301 escribe lattucae; pero los romances de substrato céltico evolucionaron el grupo de forma distinta 105.

      En los grupos de tres consonantes se perdió también la implosiva, acaso ya en el siglo I: santus, defuntus 106.

Diego Catalán: Historia de la Lengua Española de Ramón Menéndez Pidal (2005)

NOTAS

101  En inscripciones del siglo VII (Carnoy, Lat. d’Esp., p.  158).

102  En inscripción oficial del año 180 (Carnoy, Lat. d’Esp., p. 160).

103  CIL, II, 3493. Véase en Homenaje Menendez Pelayo, II, p. 354. Ya en el latín arcaico aparece cosol, cesor en el epitafio de los Escipiones (Mohl, Chronologie, p.  183).

104  Y el Appendix Probi advierte: «auctor,   non  autor».

105  Véase adelante, cap. III, § 3.

106 Grandgent, Lat. Vulg.,  § 267.

CAPÍTULOS ANTERIORES:

PARTE PRIMERA: DE IBERIA A HISPANIA
A. EL SOLAR Y SUS PRIMITIVOS POBLADORES

CAPÍTULO I. LA VOZ LEJANA DE LOS PUEBLOS SIN NOMBRE.

1.- 1.  LOS PRIMITIVOS POBLADORES Y SUS LENGUAS

2.- 2. INDICIOS DE UNA CIERTA UNIDAD LINGÜÍSTICA MEDITERRÁNEA

3.- 3. PUEBLOS HISPÁNICOS SIN NOMBRE; PIRENAICOS Y CAMÍTICOS

CAPÍTULO II. PUEBLOS PRERROMANOS, PREINDOEUROPEOS E INDOEUROPEOS

4.- 1. FUERZA EXPANSIVA DE LOS PUEBLOS DE CULTURA IBÉRICA

5.- 2. NAVEGACIÓN DE FENICIOS Y DE GRIEGOS EN ESPAÑA

6.- 3. LOS ÍBEROS Y LA IBERIZACIÓN DE ESPAÑA, PROVENZA Y AQUITANIA

7.- 4. FRATERNIDAD ÍBERO-LÍBICA

*   8.- 5. LOS LÍGURES O AMBRONES

*   9.- 6. LOS ILIRIOS

*   10.- 7. LOS CELTAS

*   11.- 8. «NOS CELTIS GENITOS ET EX IBERIS» (MARCIAL)

12.- 9. PERSISTENCIA DE LAS LENGUAS IN­DÍGENAS EN LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA

B. LAS HUELLAS DE LAS LENGUAS PRERROMANAS EN LA LENGUA ROMANCE

CAPÍTULO III. RESTOS DE LAS LENGUAS PRIMITIVAS EN EL ESPAÑOL

13.- 1. VOCABLOS DE LAS LENGUAS PRERRO­MANAS

14.- 2. SUFIJOS PRERROMANOS EN EL ESPAÑOL

15.- 3. LAS LENGUAS DE SUBSTRATO EN LA FONÉTICA ESPAÑOLA

16.- 4. RESUMEN DE LOS INFLUJOS DEL SUBSTRATO

PARTE SEGUNDA: LA HISPANIA  LATINA
A. LA COLONIZACIÓN ROMANA Y LA ROMANIZACIÓN

CAPÍTULO I. HISPANIA PROVINCIA ROMANA

* 17.- 1. CARTAGO Y ROMA. LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA Y SU EXPANSIÓN DESDE EL ESTE AL OESTE

18.- 2. LA ROMANIZACIÓN

19.- 3. ESPAÑA Y LA PROVINCIALIZACIÓN DEL IMPERIO

20.- 4. PREDOMINIO DEL ORIENTE. EL CRISTIANISMO

CAPÍTULO II. EL NUEVO LATÍN

21.- 1. ¿LATÍN VULGAR?

22.- 2. EL LATÍN NUEVO

23.- 3. INFLUJO DEL CRISTIANISMO

24.- 4. NEOLOGISMOS DEL VOCABULARIO DOCTO

25.- 5. NEOLOGISMOS DE ESTILÍSTICA COLEC­TIVA

26.- 6. ACEPCIONES NUEVAS

27.- 7. FRASEOLOGÍA

28.- 8. MÓVILES DEL NEOLOGISMO GRAMA­TICAL

29.- 9. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SINTAXIS DEL NOMBRE

30.- 10. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SIN­TAXIS DEL VERBO

31.- 11. PREPOSICIONES Y ADVERBIOS

32.- 12. COLOCACIÓN DE LAS PALABRAS

*   33.- 13. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA VOCÁLICO

34.- 14. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA CONSO­NÁNTICO

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34.- 14. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA CONSO­NÁNTICO

34.- 14. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA CONSO­NÁNTICO

14. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA CONSO­NÁNTICO. II. EL NUEVO LATÍN.

      Respecto a las consonantes, la nueva pronunciación del latín en el siglo V se distinguía por la creación de varias prepalatales. La causa de esta evolución es también el rit­mo más rápido que la lengua adquiere. En razón de esa rapidez, la i o la e seguida de otra vocal deja de formar sílaba independiente 90: no se articula ya mulĭ-ĕ-re, sino mu-lĭé-re, dejando la i de ser vocal para hacerse semiconsonante, y su cerrazón palatal palatalizó la l 91: prov. molher, port, mulher, gall, muller (después, leonés muyer, cast, mujer). Lo mis­mo aranea se silabeó a-ra-nia, de donde esp. araña, ital. aragna, etc. Tenemos aquí dos extrañas consonantes   y ñ que, como notaba Nebrija, faltan, no sólo al latín clásico sino al griego, hebreo y al árabe. Igual palatalización ocu­rre con otras consonantes: cortĭcĕa no se silabeó kor-ti-ke-a, sino , y se palatalizó en  de donde el esp. corteza, ital. corteccia, etc.; ra-ti-o-ne se silabeó y la t se palatalizó, esp. razón, port, razão, etc. 92. La sibi­lante de era algo diversa de la de , a pesar de muchas confusiones que se cometen en los siglos III y IV 93, pues el italiano las distingue 94, a diferencia del español que, ya según Nebrija, las confundía 95. En las sonoras, y vi­nieron a pronunciarse como una africada dz o ŷ o como simple fricativa y; hodie se escribe en alguna inscripción oze, esto es, hože, hoye, esp. hoy, port, hoje, ital. oggi, etc.96. En español prevaleció la fricativa: podium > poyo, fagea > haya; pero quedó africada tras consonante: hordeŏlu > orçuelo, verecundia > vergüença 97. Todas las citadas son consonantes dentales o velares del latín clásico que se palatalizan atraídas en la pronunciación rápida hacia el punto de articulación de la semiconsonante puesto que ésta se halla en medio de la articulación velar y de la den­tal.

      Análogamente a lo ocurrido con la i o la e seguidas de otra vocal, la u en hiato tendió a perder su carácter silábi­co, así el Appendix Probi advierte «vacua non v aqua», esto es ’va-ku-a no . También la velar c ante e o ante i se atrajo a la pronunciación palatal de la vocal; pace dejó de pronunciarse pake, ya en una inscripción del año 383 aparece in paθe, y otras veces paze, de donde el esp. y port, paz, prov. patz 98. Y anterior es la palatalización de la velar sonora g ante e, o ante i, confundida con j: genuarius, septuazinta en inscripción española de 566 99, que llegaba a perderse confundida con la vocal palatal si­guiente 100.

      En conclusión, el latín nuevo formó varias consonantes prepalatales, articulación desconocida al latín clásico, con­tinuada en el sistema fónico de las lenguas romances: la lateral  (palea > gallego palla); la nasal ñ (vinea > esp. viña) la africada sorda ĉ, ts, primero palatal, después den­tal (florescit > esp. floreçe, dulcis > esp. dulçe); la fri­cativa sorda š (dixi > esp. dixe dije; axis > exe eje) con la correspondiente sonora ž o y (radia > raya; iam > ya).

Diego Catalán: Historia de la Lengua Española de Ramón Menéndez Pidal (2005)

NOTAS

90 En Ennio y Plauto, lo mismo que en Horacio o Virgilio, la i podía perder su carácter silábico, pronunciándose dormio, vindemiator:  Lucrecio usa deorsum, y en el siglo III d.C. la e en hiato era corrientemente una semiconsonante, por lo que Appendix Probi corrige  «vinea non vinia, cavea non cavia,  lancea  non lancia, pelearium non peliarium», en una inscripción oficial de Mallorca, del año 6 d.C., se escribe Baliarum (Carnoy, Latin d’Espagne, p. 38).

91 En inscripciones imperiales se halla Aureia, Corneius, fiios  que   parecen representar   esa   articulación palatal (Grandgent, Lat. Vulg., § 274).

92  Crescentsianus inscripción de 140 d. C.; Marsianesses por Martianenses, en una inscripción de la Bética, siglo III; Servio, hacia 400, dice que ti seguido de vocal, lo mismo que di, se pronuncian con silbido «in sibilum transeunt» (Grandgent, Lat. Vulg., § 277). Por otra parte, se halla Μαρσιανος por Marcianus, año 225; judigsium en inscripción española del siglo VI.

93  Mendatium, justicia, etc.

94  Titione > tizzone, uitiu > vezzo, iustitia > giustezza, acutiare > aguzzare, tristitia > tristezza, puteau > pozzo; frente a aciariu > acciaio, setaceu > staccio, *cortĭcea > corteccia, minacia > minaccia, laq(u)eu > laccio, ericiu > riccio.

95  Tizón, vezo, tristeza, aguzar, pozo igual que azero, corteza, ame­naza, lazo, erizo (Menéndez Pidal, Gram, hist., § 534).

96  Las cacografías análogas abundan: zaconus por diaconus, zunior por iunior. A fines del s. IV, Servio, co­mentando las Georgicas advierte que Media debe pronunciarse «sine sibilo» ’sin silbido’ y da la razón «porque es un nom­bre griego» (Grandgent, Lat. Vulg., § 272). Por ultracorrección, en una inscripción española del año 612 aparece la cacografía baptidiatus en vez de baptizatus, y esta confusión de la z griega con la consonante africada o fricativa procedente de di es el origen del ant. esp. batear, catalán batejar, ant. fr. batoyer.

97  En italiano también: orzo, pranzo (< prandiu).

98  Pronunciándose como africada, de forma que pudo escribirse con la grafía tc: intcitamento (Mohl, Chronologie, p. 290), o con s: fesit (Grandgent, Lat.  Vulg., § 260).

99  Carnoy, Latin d’Espagne, p.  156.

100  «Calcostegis, non calcosteis», Appendix Probi, sien­do corriente en todo el Imperio maester por magĭster, reina por regina (Grandgent, Lat. Vulg., f. 260), sexa(g)inta, ru(g)itu (Menéndez Pidal, Gram. Hist., § 43, 1).

CAPÍTULOS ANTERIORES:

PARTE PRIMERA: DE IBERIA A HISPANIA
A. EL SOLAR Y SUS PRIMITIVOS POBLADORES

CAPÍTULO I. LA VOZ LEJANA DE LOS PUEBLOS SIN NOMBRE.

1.- 1.  LOS PRIMITIVOS POBLADORES Y SUS LENGUAS

2.- 2. INDICIOS DE UNA CIERTA UNIDAD LINGÜÍSTICA MEDITERRÁNEA

3.- 3. PUEBLOS HISPÁNICOS SIN NOMBRE; PIRENAICOS Y CAMÍTICOS

CAPÍTULO II. PUEBLOS PRERROMANOS, PREINDOEUROPEOS E INDOEUROPEOS

4.- 1. FUERZA EXPANSIVA DE LOS PUEBLOS DE CULTURA IBÉRICA

5.- 2. NAVEGACIÓN DE FENICIOS Y DE GRIEGOS EN ESPAÑA

6.- 3. LOS ÍBEROS Y LA IBERIZACIÓN DE ESPAÑA, PROVENZA Y AQUITANIA

7.- 4. FRATERNIDAD ÍBERO-LÍBICA

*   8.- 5. LOS LÍGURES O AMBRONES

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14.- 2. SUFIJOS PRERROMANOS EN EL ESPAÑOL

15.- 3. LAS LENGUAS DE SUBSTRATO EN LA FONÉTICA ESPAÑOLA

16.- 4. RESUMEN DE LOS INFLUJOS DEL SUBSTRATO

PARTE SEGUNDA: LA HISPANIA  LATINA
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CAPÍTULO I. HISPANIA PROVINCIA ROMANA

* 17.- 1. CARTAGO Y ROMA. LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA Y SU EXPANSIÓN DESDE EL ESTE AL OESTE

18.- 2. LA ROMANIZACIÓN

19.- 3. ESPAÑA Y LA PROVINCIALIZACIÓN DEL IMPERIO

20.- 4. PREDOMINIO DEL ORIENTE. EL CRISTIANISMO

CAPÍTULO II. EL NUEVO LATÍN

21.- 1. ¿LATÍN VULGAR?

22.- 2. EL LATÍN NUEVO

23.- 3. INFLUJO DEL CRISTIANISMO

24.- 4. NEOLOGISMOS DEL VOCABULARIO DOCTO

25.- 5. NEOLOGISMOS DE ESTILÍSTICA COLEC­TIVA

26.- 6. ACEPCIONES NUEVAS

27.- 7. FRASEOLOGÍA

28.- 8. MÓVILES DEL NEOLOGISMO GRAMA­TICAL

29.- 9. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SINTAXIS DEL NOMBRE

30.- 10. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SIN­TAXIS DEL VERBO

31.- 11. PREPOSICIONES Y ADVERBIOS

32.- 12. COLOCACIÓN DE LAS PALABRAS

*   33.- 13. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA VOCÁLICO

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33.- 13. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA VOCÁLICO

33.- 13. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA VOCÁLICO

13. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA VOCÁLICO. II. EL NUEVO LATÍN

      El latín nuevo había evolucionado bastante en su fonéti­ca, pero continuaba escribiéndose como en tiempo de Ci­cerón y de Virgilio. No se hizo en él una reforma ortográ­fica como las varias que se hicieron en cada una de las lenguas modernas, intentando poner de acuerdo la escri­tura con los cambios de la pronunciación.

      Las vocales habían sufrido durante los siglos del perío­do imperial un cambio profundo. El latín clásico, como las otras lenguas indoeuropeas antiguas, tenía un ritmo vocálico cuantitativo, pues distinguía una a breve y una a de doble duración, una e y una ee, etc.; pero esta diferencia cuantitativa se fue perdiendo en el latín nuevo, lo mismo que en las otras lenguas indoeuropeas, y la cantidad fue sustituida por una diferencia de timbre; el ritmo más rápi­do que la lengua fue adquiriendo sustituyó la longitud de la vocal por mayor tensión muscular articulatoria, y así las vocales largas se pronunciaron más cerradas, a diferencia de las breves más relajadas, más abiertas: una ō larga, ce­rrada, se vino a confundir con una ŭ breve, abierta, (flōre > flor, como bŭcca > boca); una ē larga vino a coincidir con una ĭ breve (arēna > arena, como pĭlu > pelo), de modo que el latín tardío vino a distinguir siete timbres de vocal /a/ę ẹ i/ǫ ọ u/en vez de los cinco que, tanto en las sílabas largas como en las breves, el latín clásico conocía 85. Posteriormente, en la mayor parte de la Romania 86 las dos vocales breves hechas abiertas tendieron a bimatizarse 87 con n comienzo más cerrado y un final más abierto ę > ẹ ę > ie, ǫ > ọǫ > uo (mĕtum) miedo, rŏtam > ruoda, rueda)88. Esta distinción de siete timbres vocálicos no se dio o no se mantuvo en todas las sílabas, ya que, junto a la sustitución del ritmo cuantitativo por la diferenciación cualitativa de las vocales se produjo el realce acentual de una sílaba tó­nica rodeada de sílabas inacentuadas. La distinción entre ę y ẹ (mĕtum > mętu >miedo y plēnum > plẹno y lleno) y entre ǫ y ọ (pŏrtam > pǫrta > puerta y vōcem > vọce > voz) se conservó sólo en sílabas acentuadas; en las inacen­tuadas se confundieron en e y o medias (sĕniore > señor, mēnsura > mesura, pĭscare > pescar; cŏlorem > co­lor, plōrare > llorar, sŭperbia > soberbia) y en la síla­ba final la ī y la ū tendían a indiferenciarse de la e y la o medias 89.

      La lengua poética se altera con este profundo cambio en la pronunciación. Cae por su base el verso cuantitativo de la poesía clásica y le sustituye otro verso rítmico, acentual y silábico. Los himnos de san Ambrosio y de Prudencio siguen fieles a la cantidad, pero en el Salmo Abecedario de san Agustín y en los Acrósticos de Comodiano se hallan los primeros ensayos de la nueva rítmica.

Diego Catalán: Historia de la Lengua Española de Ramón Menéndez Pidal (2005)

NOTAS

 

85  El sardo, por su aislamiento, conserva el sistema vocálico pri­mitivo de los cinco timbres únicos a, e (= ĕ, ē), i (= ĭ, ī), o (= ŏ, ō), u (= ŭ, ū) (Meyer-Lübke, Introducción a la lingüística románica (3ª ed., § 119, trad. A. Castro, 1926). El rumano distingue ĕ de ē, ĭ, como el español, el italiano y el francés, pero confunde ŏ y ō, a la vez que ŭ y ū, como el sardo (Meyer-Lübke, Gram., I, § 46 y 18). Por esto se ve que cuando se romanizó la Dacia (siglo II), las vocales palatales breves habían tomado ya el timbre nue­vo abierto, pero las vocales de la serie posterior, no: ĕ > ĕ˛,>ẹ̣̆ ; pero ŏ = ō, ŭ= ū, conservando las cuatro su timbre antiguo cerrado.

86  No diptongan el portugués, provenzal, catalán y una parte del siciliano (Meyer-Lübke, Introducción, pp. 219-220).

87  La bimatización extrema de ẹę, ọǫ en ie, uo sólo por rarísi­mo descuido de un grabador aparece testimoniada en alguna ins­cripción: poco antes de 120 d.C, en Roma (CIL, XV, 1118), se halla escrito Niepos (junto a Nepotis) el nombre de un es­clavo (nótese que la diptongación se da sólo en sílaba acentua­da) y en la época pagana imperial en Mauritania Cesariense (Argel) «Dieo sancto Saturno sacrum» (CIL, VIII, 9181); también en Mauritania del año 419 vobit, por obiit (Renier, Inscriptions romaines de l’Algerie). En Galia del Norte y el Piamonte, Genova y Emilia, también la ẹ y ọ se bimatizaban, pero en bimatización decreciente: ẹ > ei y ọ > ou (Meyer-Lübke, Gram., pp. 86 y 94), es decir, exagerando la cerrazón, aumentando la tensión en su segunda parte, al revés de la diptongación de las breves o abiertas, que es primero relajando la segunda parte y después haciendo más tensa la primera: ǫ > ọǫ > uo y, con ma­yor relajación final, ua ue. Pero nótese que las dos diptongaciones coinciden en exagerar el timbre fundamental en la parte segun­da de la articulación: las vocales cerradas, más cerradas en la parte segunda ei ou, y las vocales abiertas, más abiertas en la parte última ie, uo.

    Ello se debe a que estos cambios fonéticos no son por ne­gligencia articulatoria, sino como resultado de un énfasis ex­presivo.

88  Primitivamente cada sílaba tenía una importancia rítmica se­gún su longitud o brevedad, independiente del acento; en el latín nuevo la sílaba acentuada se hace centro rítmico de la palabra, al cual se subordinan todas las demás sílabas; las vocales inacentuadas tendrán un tratamiento distinto al de la vocal acen­tuada, cosa que no sucede ni en latín antiguo ni en griego ni en sánscrito (Meillet, Hist. Lot., p. 244).

89  Ya Quintiliano advierte que en la final de here (por herī  ’ayer’) ni se oye claramente e ni i, y observa que Livio escribía sibe y quase. No obstante, las lenguas románicas guardan recuerdo de la -ī final, la cual (a diferencia de la e y de la ĭ.) influye sobre la vocal acentuada cerrándola (en español sĭbī> si, frente a fĭde > fe; el imperativo vĕnī > ven, a diferencia de vĕnit > viene).

CAPÍTULOS ANTERIORES:

PARTE PRIMERA: DE IBERIA A HISPANIA
A. EL SOLAR Y SUS PRIMITIVOS POBLADORES

CAPÍTULO I. LA VOZ LEJANA DE LOS PUEBLOS SIN NOMBRE.

1.- 1.  LOS PRIMITIVOS POBLADORES Y SUS LENGUAS

2.- 2. INDICIOS DE UNA CIERTA UNIDAD LINGÜÍSTICA MEDITERRÁNEA

3.- 3. PUEBLOS HISPÁNICOS SIN NOMBRE; PIRENAICOS Y CAMÍTICOS

CAPÍTULO II. PUEBLOS PRERROMANOS, PREINDOEUROPEOS E INDOEUROPEOS

4.- 1. FUERZA EXPANSIVA DE LOS PUEBLOS DE CULTURA IBÉRICA

5.- 2. NAVEGACIÓN DE FENICIOS Y DE GRIEGOS EN ESPAÑA

6.- 3. LOS ÍBEROS Y LA IBERIZACIÓN DE ESPAÑA, PROVENZA Y AQUITANIA

7.- 4. FRATERNIDAD ÍBERO-LÍBICA

*   8.- 5. LOS LÍGURES O AMBRONES

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13.- 1. VOCABLOS DE LAS LENGUAS PRERRO­MANAS

14.- 2. SUFIJOS PRERROMANOS EN EL ESPAÑOL

15.- 3. LAS LENGUAS DE SUBSTRATO EN LA FONÉTICA ESPAÑOLA

16.- 4. RESUMEN DE LOS INFLUJOS DEL SUBSTRATO

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A. LA COLONIZACIÓN ROMANA Y LA ROMANIZACIÓN

CAPÍTULO I. HISPANIA PROVINCIA ROMANA

* 17.- 1. CARTAGO Y ROMA. LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA Y SU EXPANSIÓN DESDE EL ESTE AL OESTE

18.- 2. LA ROMANIZACIÓN

19.- 3. ESPAÑA Y LA PROVINCIALIZACIÓN DEL IMPERIO

20.- 4. PREDOMINIO DEL ORIENTE. EL CRISTIANISMO

CAPÍTULO II. EL NUEVO LATÍN

21.- 1. ¿LATÍN VULGAR?

22.- 2. EL LATÍN NUEVO

23.- 3. INFLUJO DEL CRISTIANISMO

24.- 4. NEOLOGISMOS DEL VOCABULARIO DOCTO

25.- 5. NEOLOGISMOS DE ESTILÍSTICA COLEC­TIVA

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27.- 7. FRASEOLOGÍA

28.- 8. MÓVILES DEL NEOLOGISMO GRAMA­TICAL

29.- 9. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SINTAXIS DEL NOMBRE

30.- 10. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SIN­TAXIS DEL VERBO

31.- 11. PREPOSICIONES Y ADVERBIOS

32.- 12. COLOCACIÓN DE LAS PALABRAS

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32.- 12. COLOCACIÓN DE LAS PALABRAS

32.- 12. COLOCACIÓN DE LAS PALABRAS

12. COLOCACIÓN DE LAS PALABRAS. II. EL NUEVO LATÍN

      Un cambio muy importante ocurrido en la sintaxis es la desaparición de la gran libertad que el latín clásico, lo mismo que el griego y el sánscrito, tenía para la colocación de las palabras en la frase. Concebida ésta como un con­junto de sintética totalidad, dentro de él no era preciso que fuesen contiguas las palabras que lógicamente se comple­tan formando grupos en el interior de la frase, sino que podían enunciarse separadas, según el diverso grado de interés con que se ofrecían al espíritu del hablante 84, y su entrecruzamiento robustecía la unidad total. Pero el natural progreso de las lenguas trajo el retroceso gradual de esa libertad primitiva, y el orden sintético, dócil a la libre es­pontaneidad del hablante, cedió al orden analítico, más racional, que busca perfección en la más clara comprensi­bilidad. Esta tendencia analítica moderna obró además ayu­dada por causas morfológicas, pues una vez desaparecida la flexión nominal, se dificultaba el reconocer la relación del adjetivo con su sustantivo, o la del sujeto o el régimen del verbo cualquiera que fuese su colocación. En consecuen­cia, las lenguas románicas perdieron casi completamente la libertad de colocación; sólo en estilo poético, y especialmen­te en el artificioso, buscaron elegancia en la imitación del hipérbaton clásico, aun contrariando a veces la índole moderna del idioma.

Diego Catalán: Historia de la Lengua Española de Ramón Menéndez Pidal (2005)

NOTAS

84 Claro está que el latín hablado no podía tener la amplitud de hipérbaton que el escrito, sobre todo el de la poesía.

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3.- 3. PUEBLOS HISPÁNICOS SIN NOMBRE; PIRENAICOS Y CAMÍTICOS

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4.- 1. FUERZA EXPANSIVA DE LOS PUEBLOS DE CULTURA IBÉRICA

5.- 2. NAVEGACIÓN DE FENICIOS Y DE GRIEGOS EN ESPAÑA

6.- 3. LOS ÍBEROS Y LA IBERIZACIÓN DE ESPAÑA, PROVENZA Y AQUITANIA

7.- 4. FRATERNIDAD ÍBERO-LÍBICA

*   8.- 5. LOS LÍGURES O AMBRONES

*   9.- 6. LOS ILIRIOS

*   10.- 7. LOS CELTAS

*   11.- 8. «NOS CELTIS GENITOS ET EX IBERIS» (MARCIAL)

12.- 9. PERSISTENCIA DE LAS LENGUAS IN­DÍGENAS EN LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA

B. LAS HUELLAS DE LAS LENGUAS PRERROMANAS EN LA LENGUA ROMANCE

CAPÍTULO III. RESTOS DE LAS LENGUAS PRIMITIVAS EN EL ESPAÑOL

13.- 1. VOCABLOS DE LAS LENGUAS PRERRO­MANAS

14.- 2. SUFIJOS PRERROMANOS EN EL ESPAÑOL

15.- 3. LAS LENGUAS DE SUBSTRATO EN LA FONÉTICA ESPAÑOLA

16.- 4. RESUMEN DE LOS INFLUJOS DEL SUBSTRATO

PARTE SEGUNDA: LA HISPANIA  LATINA
A. LA COLONIZACIÓN ROMANA Y LA ROMANIZACIÓN

CAPÍTULO I. HISPANIA PROVINCIA ROMANA

* 17.- 1. CARTAGO Y ROMA. LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA Y SU EXPANSIÓN DESDE EL ESTE AL OESTE

18.- 2. LA ROMANIZACIÓN

19.- 3. ESPAÑA Y LA PROVINCIALIZACIÓN DEL IMPERIO

20.- 4. PREDOMINIO DEL ORIENTE. EL CRISTIANISMO

CAPÍTULO II. EL NUEVO LATÍN

21.- 1. ¿LATÍN VULGAR?

22.- 2. EL LATÍN NUEVO

23.- 3. INFLUJO DEL CRISTIANISMO

24.- 4. NEOLOGISMOS DEL VOCABULARIO DOCTO

25.- 5. NEOLOGISMOS DE ESTILÍSTICA COLEC­TIVA

26.- 6. ACEPCIONES NUEVAS

27.- 7. FRASEOLOGÍA

28.- 8. MÓVILES DEL NEOLOGISMO GRAMA­TICAL

29.- 9. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SINTAXIS DEL NOMBRE

30.- 10. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SIN­TAXIS DEL VERBO

31.- 11. PREPOSICIONES Y ADVERBIOS

Diseño gráfico:
 
La Garduña Ilustrada

Imagen: letra P, siglo XVI