Blogia
Obras de Diego Catalán

I.- HISTORIA DE LA LENGUA ESPAÑOLA DE RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL

37.- 17. LAS INSCRIPCIONES

37.- 17. LAS INSCRIPCIONES

17. LAS INSCRIPCIONES. II. EL NUEVO LATÍN

      Una de las manifestaciones más espontáneas de la len­gua escrita se da en el latín de las inscripciones. Sin em­bargo, aunque redactadas por no literatos y grabadas por quienes tenían más de canteros que de escribas, no las consideraremos, según Mohl, como latín hablado puesto en ortografía tradicional110, pues todo el que escribe quiere usar una lengua de amplitud superior a la de la conversa­ción ordinaria; veremos simplemente en las inscripciones el latín escrito más próximo al latín hablado. Y la distinción tiene importancia. Si consideráramos el latín de las inscrip­ciones como reflejo directo del hablado, la rareza, unicidad o falta de ejemplos de cualquier fenómeno en millares de inscripciones indicaría la rareza o la no existencia del mis­mo; mientras si consideramos ese latín como el latín escri­to menos literario, un ejemplo único puede significar que aquella forma vivía rechazada por la lengua escrita, es decir, en estado latente 111, y la falta de ejemplos nunca servi­rá como prueba negativa.

      Las inscripciones oficiales suelen estar en puro latín lite­rario; las particulares ofrecen preciosas excepciones de in­corrección; pero, en suma, unas y otras vienen a mostrar unidad de particularidades en todas las provincias del im­perio sin que descubran ningún fraccionamiento dialec­tal 112. De aquí no puede concluirse que la unidad del latín imperial fuese absoluta, sino que las variedades locales, sin duda existentes, se hallaban ahogadas por las fuerzas co­rrectoras y no podían penetrar en la lengua escrita ni aun en la de las inscripciones. Así se explica que, habiendo 7.000 inscripciones de España, en ellas no aparecen nin­guno de los rasgos que caracterizan particularmente el es­pañol; aun de los fenómenos más generales en los varios romances, como la sonorización de la consonante sorda intervocálica, sólo aparece en una palabra latina aislada 113.

 Diego Catalán: Historia de la Lengua Española de Ramón Menéndez Pidal (2005)

NOTAS

110 Mohl, Chronologie, p. 37.

111 Por eso aceptamos (arriba, n. 87) los dos testimonios de diptongación, generalmente desatendidos.

112  Mohl, Chronologie, p. 20.

113  Véase Parte 1ª, cap. III, § 3. No obstante, las inscripciones revelan bien la distinta intensidad de romanización de la Penín­sula (véase adelante, cap. III, § 4): las de la Bética y Levante, casi siempre son cuidadas y correctas, la antroponimia romana es general en ellas; las de la región central y Lusitania contienen las principales cacografías y abundan en antroponimia barbara (Carnoy, Latin d’Espagne, pp. 11, 41-42). Además, son muchas menos en número.

CAPÍTULOS ANTERIORES:

PARTE PRIMERA: DE IBERIA A HISPANIA
A. EL SOLAR Y SUS PRIMITIVOS POBLADORES

CAPÍTULO I. LA VOZ LEJANA DE LOS PUEBLOS SIN NOMBRE.

1.- 1.  LOS PRIMITIVOS POBLADORES Y SUS LENGUAS

2.- 2. INDICIOS DE UNA CIERTA UNIDAD LINGÜÍSTICA MEDITERRÁNEA

3.- 3. PUEBLOS HISPÁNICOS SIN NOMBRE; PIRENAICOS Y CAMÍTICOS

CAPÍTULO II. PUEBLOS PRERROMANOS, PREINDOEUROPEOS E INDOEUROPEOS

4.- 1. FUERZA EXPANSIVA DE LOS PUEBLOS DE CULTURA IBÉRICA

5.- 2. NAVEGACIÓN DE FENICIOS Y DE GRIEGOS EN ESPAÑA

6.- 3. LOS ÍBEROS Y LA IBERIZACIÓN DE ESPAÑA, PROVENZA Y AQUITANIA

7.- 4. FRATERNIDAD ÍBERO-LÍBICA

*   8.- 5. LOS LÍGURES O AMBRONES

*   9.- 6. LOS ILIRIOS

*   10.- 7. LOS CELTAS

*   11.- 8. «NOS CELTIS GENITOS ET EX IBERIS» (MARCIAL)

12.- 9. PERSISTENCIA DE LAS LENGUAS IN­DÍGENAS EN LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA

B. LAS HUELLAS DE LAS LENGUAS PRERROMANAS EN LA LENGUA ROMANCE

CAPÍTULO III. RESTOS DE LAS LENGUAS PRIMITIVAS EN EL ESPAÑOL

13.- 1. VOCABLOS DE LAS LENGUAS PRERRO­MANAS

14.- 2. SUFIJOS PRERROMANOS EN EL ESPAÑOL

15.- 3. LAS LENGUAS DE SUBSTRATO EN LA FONÉTICA ESPAÑOLA

16.- 4. RESUMEN DE LOS INFLUJOS DEL SUBSTRATO

PARTE SEGUNDA: LA HISPANIA  LATINA
A. LA COLONIZACIÓN ROMANA Y LA ROMANIZACIÓN

CAPÍTULO I. HISPANIA PROVINCIA ROMANA

* 17.- 1. CARTAGO Y ROMA. LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA Y SU EXPANSIÓN DESDE EL ESTE AL OESTE

18.- 2. LA ROMANIZACIÓN

19.- 3. ESPAÑA Y LA PROVINCIALIZACIÓN DEL IMPERIO

20.- 4. PREDOMINIO DEL ORIENTE. EL CRISTIANISMO

CAPÍTULO II. EL NUEVO LATÍN

21.- 1. ¿LATÍN VULGAR?

22.- 2. EL LATÍN NUEVO

23.- 3. INFLUJO DEL CRISTIANISMO

24.- 4. NEOLOGISMOS DEL VOCABULARIO DOCTO

25.- 5. NEOLOGISMOS DE ESTILÍSTICA COLEC­TIVA

26.- 6. ACEPCIONES NUEVAS

27.- 7. FRASEOLOGÍA

28.- 8. MÓVILES DEL NEOLOGISMO GRAMA­TICAL

29.- 9. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SINTAXIS DEL NOMBRE

30.- 10. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SIN­TAXIS DEL VERBO

31.- 11. PREPOSICIONES Y ADVERBIOS

32.- 12. COLOCACIÓN DE LAS PALABRAS

*   33.- 13. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA VOCÁLICO

34.- 14. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA CONSO­NÁNTICO

*   35.- 15. OTRAS SIMPLIFICACIONES FONÉTICAS

*   36.- 16. LARGA LUCHA ENTRE INNOVACIÓN Y PURISMO

Diseño gráfico:
 
La Garduña Ilustrada

Imagen: letra K, siglo XVI

36.- 16. LARGA LUCHA ENTRE INNOVACIÓN Y PURISMO

36.- 16. LARGA LUCHA ENTRE INNOVACIÓN Y PURISMO

16. LARGA LUCHA ENTRE INNOVACIÓN Y PURISMO. II. EL NUEVO LATÍN

      No se vaya a creer que cada una de estas innovaciones en la pronunciación que caracterizan al nuevo latín surge y se generaliza en el espacio de 25 o de 100 años. Hay que desechar este error tan frecuente respecto a la duración de los cambios fonéticos, y para ello nos puede ilustrar la re­ducción bien conocida del diptongo au. Ya se pronunciaba au como o en el latín arcaico y en el popular; en el año 58 a.C. Claudius Pulcher, el enemigo de Cicerón, para poder ser tribuno de la plebe, se hace plebeyo por adopción y cambia su nombre en Clodius; pero también el mismo Cicerón, igual que Trogo y otros escritores clásicos, usaba a veces oricla por auricula, plodo por plaudo 107; una lucha inacabable venía sosteniéndose entre la norma purista que exigía au y la norma neologista que prefería la asimilación o. Suetonio nos hace asistir a una escaramuza de esa lucha, ocurrida un siglo después de Cicerón: el em­perador Vespasiano, un itálico, un sabino cerrado, usaba la pronunciación familiar en la palabra que designaba la ca­rreta, plōstrum, y como un día el senador Floro le adviertiese  que debía decirse plaustrum, Vespasiano, para reírse del purista, le saludó llamándole Flauro, po­niendo un au ultracorrecto que jamás tuvo el nombre Floro. Dos siglos después de Vespasiano, el gramático Festo califica de pronunciación arcaica y rústica orum por aurum y oricula por auricula 108; la corrección triunfó por todas partes; el purismo de los innumerables Flauros se impuso en toda la Romania, así que todas las lenguas románicas parten, no de la pronunciación vulgar, sino de la clásica paucu,  auca,  causa 109. Es cierto que de nue­vo renació la lucha, y que los Flauros fueron vencidos, y que se llegó otra vez a la monoptongación y hoy decimos cosa, oro, oreja, pero cuando se formaron las lenguas roman­ces, cuando se sonorizaron las consonantes sordas intervo­cálicas, se pronunciaba todavía au, pues hoy decimos poco, oca, coto, derivados de pawcu, awca que, si derivasen de pocu, oca hubiera resultado *pogo, *oga. Hasta los rudos vascones tomaron las palabras latinas con au, por ejemplo, gauza 'cosa'. En suma, que por ocho o más siglos (no sabe­mos desde cuándo) la pronunciación o estuvo luchando con au hasta conseguir imponerse.

      A su vez, la -s final, caduca desde el latín arcaico (ya en el sepulcro de los Escipiones se usa el nominativo Cornelio por Cornelius), se restaura y hace general en Hispania y en Galia. Sólo Italia deja correr el vulgarismo y lo transporta a Dacia en el siglo II. El español y el fran­cés arrancan de un latín con -s, y el italiano y el rumano de un latín sin -s.

 

 Diego Catalán: Historia de la Lengua Española de Ramón Menéndez Pidal (2005)

NOTAS

101  En inscripciones del siglo VII (Carnoy, Lat. d’Esp., p.  158).

102  En inscripción oficial del año 180 (Carnoy, Lat. d’Esp., p. 160).

103  CIL, II, 3493. Véase en Homenaje Menendez Pelayo, II, p. 354. Ya en el latín arcaico aparece cosol, cesor en el epitafio de los Escipiones (Mohl, Chronologie, p.  183).

104  Y el Appendix Probi advierte: «auctor,   non  autor».

105  Véase adelante, cap. III, § 3.

106 Grandgent, Lat. Vulg.,  § 267.

CAPÍTULOS ANTERIORES:

PARTE PRIMERA: DE IBERIA A HISPANIA
A. EL SOLAR Y SUS PRIMITIVOS POBLADORES

CAPÍTULO I. LA VOZ LEJANA DE LOS PUEBLOS SIN NOMBRE.

1.- 1.  LOS PRIMITIVOS POBLADORES Y SUS LENGUAS

2.- 2. INDICIOS DE UNA CIERTA UNIDAD LINGÜÍSTICA MEDITERRÁNEA

3.- 3. PUEBLOS HISPÁNICOS SIN NOMBRE; PIRENAICOS Y CAMÍTICOS

CAPÍTULO II. PUEBLOS PRERROMANOS, PREINDOEUROPEOS E INDOEUROPEOS

4.- 1. FUERZA EXPANSIVA DE LOS PUEBLOS DE CULTURA IBÉRICA

5.- 2. NAVEGACIÓN DE FENICIOS Y DE GRIEGOS EN ESPAÑA

6.- 3. LOS ÍBEROS Y LA IBERIZACIÓN DE ESPAÑA, PROVENZA Y AQUITANIA

7.- 4. FRATERNIDAD ÍBERO-LÍBICA

*   8.- 5. LOS LÍGURES O AMBRONES

*   9.- 6. LOS ILIRIOS

*   10.- 7. LOS CELTAS

*   11.- 8. «NOS CELTIS GENITOS ET EX IBERIS» (MARCIAL)

12.- 9. PERSISTENCIA DE LAS LENGUAS IN­DÍGENAS EN LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA

B. LAS HUELLAS DE LAS LENGUAS PRERROMANAS EN LA LENGUA ROMANCE

CAPÍTULO III. RESTOS DE LAS LENGUAS PRIMITIVAS EN EL ESPAÑOL

13.- 1. VOCABLOS DE LAS LENGUAS PRERRO­MANAS

14.- 2. SUFIJOS PRERROMANOS EN EL ESPAÑOL

15.- 3. LAS LENGUAS DE SUBSTRATO EN LA FONÉTICA ESPAÑOLA

16.- 4. RESUMEN DE LOS INFLUJOS DEL SUBSTRATO

PARTE SEGUNDA: LA HISPANIA  LATINA
A. LA COLONIZACIÓN ROMANA Y LA ROMANIZACIÓN

CAPÍTULO I. HISPANIA PROVINCIA ROMANA

* 17.- 1. CARTAGO Y ROMA. LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA Y SU EXPANSIÓN DESDE EL ESTE AL OESTE

18.- 2. LA ROMANIZACIÓN

19.- 3. ESPAÑA Y LA PROVINCIALIZACIÓN DEL IMPERIO

20.- 4. PREDOMINIO DEL ORIENTE. EL CRISTIANISMO

CAPÍTULO II. EL NUEVO LATÍN

21.- 1. ¿LATÍN VULGAR?

22.- 2. EL LATÍN NUEVO

23.- 3. INFLUJO DEL CRISTIANISMO

24.- 4. NEOLOGISMOS DEL VOCABULARIO DOCTO

25.- 5. NEOLOGISMOS DE ESTILÍSTICA COLEC­TIVA

26.- 6. ACEPCIONES NUEVAS

27.- 7. FRASEOLOGÍA

28.- 8. MÓVILES DEL NEOLOGISMO GRAMA­TICAL

29.- 9. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SINTAXIS DEL NOMBRE

30.- 10. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SIN­TAXIS DEL VERBO

31.- 11. PREPOSICIONES Y ADVERBIOS

32.- 12. COLOCACIÓN DE LAS PALABRAS

*   33.- 13. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA VOCÁLICO

34.- 14. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA CONSO­NÁNTICO

*   35.- 15. OTRAS SIMPLIFICACIONES FONÉTICAS

Diseño gráfico:
 
La Garduña Ilustrada

Imagen: letra L, siglo XVI

35.- 15. OTRAS SIMPLIFICACIONES FONÉTICAS

35.- 15. OTRAS SIMPLIFICACIONES FONÉTICAS

15. OTRAS SIMPLIFICACIONES FONÉTICAS. II. EL NUEVO LATÍN

      Los grupos consonanticos tendían a simplificarse asimilan­do sus elementos. De ello se encuentran muchos ejemplos en las inscripciones del Imperio; en las de España hallamos varios, como settembres y setembris, en vez de septembris101; susum en vez de sursum 102; un epita­fio métrico de Cartagena elogia pomposamente al abogado Marco Oppio: «foresis ars hie est sita» ’aquí yace el arte forense’ 103; y todas estas simplificaciones se hicieron ge­nerales en el romance (septem > siete; ansa > asa; us sus> osso, oso). La s de rs era doble ss por lo que permaneció sorda en los romances que sonorizan las intervocálicas, mien­tras que la s de ns era sencilla (la n se perdía sin duda des­pués de nasalizar la voz) y pudo sonorizarse.

      En cuanto al grupo ct las inscripciones de Pompeya ofre­cen ya su simplificación en t (fata, otogentos)104, mien­tras el edicto de Diocleciano de 301 escribe lattucae; pero los romances de substrato céltico evolucionaron el grupo de forma distinta 105.

      En los grupos de tres consonantes se perdió también la implosiva, acaso ya en el siglo I: santus, defuntus 106.

Diego Catalán: Historia de la Lengua Española de Ramón Menéndez Pidal (2005)

NOTAS

101  En inscripciones del siglo VII (Carnoy, Lat. d’Esp., p.  158).

102  En inscripción oficial del año 180 (Carnoy, Lat. d’Esp., p. 160).

103  CIL, II, 3493. Véase en Homenaje Menendez Pelayo, II, p. 354. Ya en el latín arcaico aparece cosol, cesor en el epitafio de los Escipiones (Mohl, Chronologie, p.  183).

104  Y el Appendix Probi advierte: «auctor,   non  autor».

105  Véase adelante, cap. III, § 3.

106 Grandgent, Lat. Vulg.,  § 267.

CAPÍTULOS ANTERIORES:

PARTE PRIMERA: DE IBERIA A HISPANIA
A. EL SOLAR Y SUS PRIMITIVOS POBLADORES

CAPÍTULO I. LA VOZ LEJANA DE LOS PUEBLOS SIN NOMBRE.

1.- 1.  LOS PRIMITIVOS POBLADORES Y SUS LENGUAS

2.- 2. INDICIOS DE UNA CIERTA UNIDAD LINGÜÍSTICA MEDITERRÁNEA

3.- 3. PUEBLOS HISPÁNICOS SIN NOMBRE; PIRENAICOS Y CAMÍTICOS

CAPÍTULO II. PUEBLOS PRERROMANOS, PREINDOEUROPEOS E INDOEUROPEOS

4.- 1. FUERZA EXPANSIVA DE LOS PUEBLOS DE CULTURA IBÉRICA

5.- 2. NAVEGACIÓN DE FENICIOS Y DE GRIEGOS EN ESPAÑA

6.- 3. LOS ÍBEROS Y LA IBERIZACIÓN DE ESPAÑA, PROVENZA Y AQUITANIA

7.- 4. FRATERNIDAD ÍBERO-LÍBICA

*   8.- 5. LOS LÍGURES O AMBRONES

*   9.- 6. LOS ILIRIOS

*   10.- 7. LOS CELTAS

*   11.- 8. «NOS CELTIS GENITOS ET EX IBERIS» (MARCIAL)

12.- 9. PERSISTENCIA DE LAS LENGUAS IN­DÍGENAS EN LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA

B. LAS HUELLAS DE LAS LENGUAS PRERROMANAS EN LA LENGUA ROMANCE

CAPÍTULO III. RESTOS DE LAS LENGUAS PRIMITIVAS EN EL ESPAÑOL

13.- 1. VOCABLOS DE LAS LENGUAS PRERRO­MANAS

14.- 2. SUFIJOS PRERROMANOS EN EL ESPAÑOL

15.- 3. LAS LENGUAS DE SUBSTRATO EN LA FONÉTICA ESPAÑOLA

16.- 4. RESUMEN DE LOS INFLUJOS DEL SUBSTRATO

PARTE SEGUNDA: LA HISPANIA  LATINA
A. LA COLONIZACIÓN ROMANA Y LA ROMANIZACIÓN

CAPÍTULO I. HISPANIA PROVINCIA ROMANA

* 17.- 1. CARTAGO Y ROMA. LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA Y SU EXPANSIÓN DESDE EL ESTE AL OESTE

18.- 2. LA ROMANIZACIÓN

19.- 3. ESPAÑA Y LA PROVINCIALIZACIÓN DEL IMPERIO

20.- 4. PREDOMINIO DEL ORIENTE. EL CRISTIANISMO

CAPÍTULO II. EL NUEVO LATÍN

21.- 1. ¿LATÍN VULGAR?

22.- 2. EL LATÍN NUEVO

23.- 3. INFLUJO DEL CRISTIANISMO

24.- 4. NEOLOGISMOS DEL VOCABULARIO DOCTO

25.- 5. NEOLOGISMOS DE ESTILÍSTICA COLEC­TIVA

26.- 6. ACEPCIONES NUEVAS

27.- 7. FRASEOLOGÍA

28.- 8. MÓVILES DEL NEOLOGISMO GRAMA­TICAL

29.- 9. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SINTAXIS DEL NOMBRE

30.- 10. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SIN­TAXIS DEL VERBO

31.- 11. PREPOSICIONES Y ADVERBIOS

32.- 12. COLOCACIÓN DE LAS PALABRAS

*   33.- 13. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA VOCÁLICO

34.- 14. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA CONSO­NÁNTICO

Diseño gráfico:
 
La Garduña Ilustrada

Imagen: letra M, siglo XVI

34.- 14. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA CONSO­NÁNTICO

34.- 14. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA CONSO­NÁNTICO

14. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA CONSO­NÁNTICO. II. EL NUEVO LATÍN.

      Respecto a las consonantes, la nueva pronunciación del latín en el siglo V se distinguía por la creación de varias prepalatales. La causa de esta evolución es también el rit­mo más rápido que la lengua adquiere. En razón de esa rapidez, la i o la e seguida de otra vocal deja de formar sílaba independiente 90: no se articula ya mulĭ-ĕ-re, sino mu-lĭé-re, dejando la i de ser vocal para hacerse semiconsonante, y su cerrazón palatal palatalizó la l 91: prov. molher, port, mulher, gall, muller (después, leonés muyer, cast, mujer). Lo mis­mo aranea se silabeó a-ra-nia, de donde esp. araña, ital. aragna, etc. Tenemos aquí dos extrañas consonantes   y ñ que, como notaba Nebrija, faltan, no sólo al latín clásico sino al griego, hebreo y al árabe. Igual palatalización ocu­rre con otras consonantes: cortĭcĕa no se silabeó kor-ti-ke-a, sino , y se palatalizó en  de donde el esp. corteza, ital. corteccia, etc.; ra-ti-o-ne se silabeó y la t se palatalizó, esp. razón, port, razão, etc. 92. La sibi­lante de era algo diversa de la de , a pesar de muchas confusiones que se cometen en los siglos III y IV 93, pues el italiano las distingue 94, a diferencia del español que, ya según Nebrija, las confundía 95. En las sonoras, y vi­nieron a pronunciarse como una africada dz o ŷ o como simple fricativa y; hodie se escribe en alguna inscripción oze, esto es, hože, hoye, esp. hoy, port, hoje, ital. oggi, etc.96. En español prevaleció la fricativa: podium > poyo, fagea > haya; pero quedó africada tras consonante: hordeŏlu > orçuelo, verecundia > vergüença 97. Todas las citadas son consonantes dentales o velares del latín clásico que se palatalizan atraídas en la pronunciación rápida hacia el punto de articulación de la semiconsonante puesto que ésta se halla en medio de la articulación velar y de la den­tal.

      Análogamente a lo ocurrido con la i o la e seguidas de otra vocal, la u en hiato tendió a perder su carácter silábi­co, así el Appendix Probi advierte «vacua non v aqua», esto es ’va-ku-a no . También la velar c ante e o ante i se atrajo a la pronunciación palatal de la vocal; pace dejó de pronunciarse pake, ya en una inscripción del año 383 aparece in paθe, y otras veces paze, de donde el esp. y port, paz, prov. patz 98. Y anterior es la palatalización de la velar sonora g ante e, o ante i, confundida con j: genuarius, septuazinta en inscripción española de 566 99, que llegaba a perderse confundida con la vocal palatal si­guiente 100.

      En conclusión, el latín nuevo formó varias consonantes prepalatales, articulación desconocida al latín clásico, con­tinuada en el sistema fónico de las lenguas romances: la lateral  (palea > gallego palla); la nasal ñ (vinea > esp. viña) la africada sorda ĉ, ts, primero palatal, después den­tal (florescit > esp. floreçe, dulcis > esp. dulçe); la fri­cativa sorda š (dixi > esp. dixe dije; axis > exe eje) con la correspondiente sonora ž o y (radia > raya; iam > ya).

Diego Catalán: Historia de la Lengua Española de Ramón Menéndez Pidal (2005)

NOTAS

90 En Ennio y Plauto, lo mismo que en Horacio o Virgilio, la i podía perder su carácter silábico, pronunciándose dormio, vindemiator:  Lucrecio usa deorsum, y en el siglo III d.C. la e en hiato era corrientemente una semiconsonante, por lo que Appendix Probi corrige  «vinea non vinia, cavea non cavia,  lancea  non lancia, pelearium non peliarium», en una inscripción oficial de Mallorca, del año 6 d.C., se escribe Baliarum (Carnoy, Latin d’Espagne, p. 38).

91 En inscripciones imperiales se halla Aureia, Corneius, fiios  que   parecen representar   esa   articulación palatal (Grandgent, Lat. Vulg., § 274).

92  Crescentsianus inscripción de 140 d. C.; Marsianesses por Martianenses, en una inscripción de la Bética, siglo III; Servio, hacia 400, dice que ti seguido de vocal, lo mismo que di, se pronuncian con silbido «in sibilum transeunt» (Grandgent, Lat. Vulg., § 277). Por otra parte, se halla Μαρσιανος por Marcianus, año 225; judigsium en inscripción española del siglo VI.

93  Mendatium, justicia, etc.

94  Titione > tizzone, uitiu > vezzo, iustitia > giustezza, acutiare > aguzzare, tristitia > tristezza, puteau > pozzo; frente a aciariu > acciaio, setaceu > staccio, *cortĭcea > corteccia, minacia > minaccia, laq(u)eu > laccio, ericiu > riccio.

95  Tizón, vezo, tristeza, aguzar, pozo igual que azero, corteza, ame­naza, lazo, erizo (Menéndez Pidal, Gram, hist., § 534).

96  Las cacografías análogas abundan: zaconus por diaconus, zunior por iunior. A fines del s. IV, Servio, co­mentando las Georgicas advierte que Media debe pronunciarse «sine sibilo» ’sin silbido’ y da la razón «porque es un nom­bre griego» (Grandgent, Lat. Vulg., § 272). Por ultracorrección, en una inscripción española del año 612 aparece la cacografía baptidiatus en vez de baptizatus, y esta confusión de la z griega con la consonante africada o fricativa procedente de di es el origen del ant. esp. batear, catalán batejar, ant. fr. batoyer.

97  En italiano también: orzo, pranzo (< prandiu).

98  Pronunciándose como africada, de forma que pudo escribirse con la grafía tc: intcitamento (Mohl, Chronologie, p. 290), o con s: fesit (Grandgent, Lat.  Vulg., § 260).

99  Carnoy, Latin d’Espagne, p.  156.

100  «Calcostegis, non calcosteis», Appendix Probi, sien­do corriente en todo el Imperio maester por magĭster, reina por regina (Grandgent, Lat. Vulg., f. 260), sexa(g)inta, ru(g)itu (Menéndez Pidal, Gram. Hist., § 43, 1).

CAPÍTULOS ANTERIORES:

PARTE PRIMERA: DE IBERIA A HISPANIA
A. EL SOLAR Y SUS PRIMITIVOS POBLADORES

CAPÍTULO I. LA VOZ LEJANA DE LOS PUEBLOS SIN NOMBRE.

1.- 1.  LOS PRIMITIVOS POBLADORES Y SUS LENGUAS

2.- 2. INDICIOS DE UNA CIERTA UNIDAD LINGÜÍSTICA MEDITERRÁNEA

3.- 3. PUEBLOS HISPÁNICOS SIN NOMBRE; PIRENAICOS Y CAMÍTICOS

CAPÍTULO II. PUEBLOS PRERROMANOS, PREINDOEUROPEOS E INDOEUROPEOS

4.- 1. FUERZA EXPANSIVA DE LOS PUEBLOS DE CULTURA IBÉRICA

5.- 2. NAVEGACIÓN DE FENICIOS Y DE GRIEGOS EN ESPAÑA

6.- 3. LOS ÍBEROS Y LA IBERIZACIÓN DE ESPAÑA, PROVENZA Y AQUITANIA

7.- 4. FRATERNIDAD ÍBERO-LÍBICA

*   8.- 5. LOS LÍGURES O AMBRONES

*   9.- 6. LOS ILIRIOS

*   10.- 7. LOS CELTAS

*   11.- 8. «NOS CELTIS GENITOS ET EX IBERIS» (MARCIAL)

12.- 9. PERSISTENCIA DE LAS LENGUAS IN­DÍGENAS EN LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA

B. LAS HUELLAS DE LAS LENGUAS PRERROMANAS EN LA LENGUA ROMANCE

CAPÍTULO III. RESTOS DE LAS LENGUAS PRIMITIVAS EN EL ESPAÑOL

13.- 1. VOCABLOS DE LAS LENGUAS PRERRO­MANAS

14.- 2. SUFIJOS PRERROMANOS EN EL ESPAÑOL

15.- 3. LAS LENGUAS DE SUBSTRATO EN LA FONÉTICA ESPAÑOLA

16.- 4. RESUMEN DE LOS INFLUJOS DEL SUBSTRATO

PARTE SEGUNDA: LA HISPANIA  LATINA
A. LA COLONIZACIÓN ROMANA Y LA ROMANIZACIÓN

CAPÍTULO I. HISPANIA PROVINCIA ROMANA

* 17.- 1. CARTAGO Y ROMA. LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA Y SU EXPANSIÓN DESDE EL ESTE AL OESTE

18.- 2. LA ROMANIZACIÓN

19.- 3. ESPAÑA Y LA PROVINCIALIZACIÓN DEL IMPERIO

20.- 4. PREDOMINIO DEL ORIENTE. EL CRISTIANISMO

CAPÍTULO II. EL NUEVO LATÍN

21.- 1. ¿LATÍN VULGAR?

22.- 2. EL LATÍN NUEVO

23.- 3. INFLUJO DEL CRISTIANISMO

24.- 4. NEOLOGISMOS DEL VOCABULARIO DOCTO

25.- 5. NEOLOGISMOS DE ESTILÍSTICA COLEC­TIVA

26.- 6. ACEPCIONES NUEVAS

27.- 7. FRASEOLOGÍA

28.- 8. MÓVILES DEL NEOLOGISMO GRAMA­TICAL

29.- 9. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SINTAXIS DEL NOMBRE

30.- 10. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SIN­TAXIS DEL VERBO

31.- 11. PREPOSICIONES Y ADVERBIOS

32.- 12. COLOCACIÓN DE LAS PALABRAS

*   33.- 13. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA VOCÁLICO

Diseño gráfico:
 
La Garduña Ilustrada

Imagen: letra N, siglo XVI

33.- 13. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA VOCÁLICO

33.- 13. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA VOCÁLICO

13. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA VOCÁLICO. II. EL NUEVO LATÍN

      El latín nuevo había evolucionado bastante en su fonéti­ca, pero continuaba escribiéndose como en tiempo de Ci­cerón y de Virgilio. No se hizo en él una reforma ortográ­fica como las varias que se hicieron en cada una de las lenguas modernas, intentando poner de acuerdo la escri­tura con los cambios de la pronunciación.

      Las vocales habían sufrido durante los siglos del perío­do imperial un cambio profundo. El latín clásico, como las otras lenguas indoeuropeas antiguas, tenía un ritmo vocálico cuantitativo, pues distinguía una a breve y una a de doble duración, una e y una ee, etc.; pero esta diferencia cuantitativa se fue perdiendo en el latín nuevo, lo mismo que en las otras lenguas indoeuropeas, y la cantidad fue sustituida por una diferencia de timbre; el ritmo más rápi­do que la lengua fue adquiriendo sustituyó la longitud de la vocal por mayor tensión muscular articulatoria, y así las vocales largas se pronunciaron más cerradas, a diferencia de las breves más relajadas, más abiertas: una ō larga, ce­rrada, se vino a confundir con una ŭ breve, abierta, (flōre > flor, como bŭcca > boca); una ē larga vino a coincidir con una ĭ breve (arēna > arena, como pĭlu > pelo), de modo que el latín tardío vino a distinguir siete timbres de vocal /a/ę ẹ i/ǫ ọ u/en vez de los cinco que, tanto en las sílabas largas como en las breves, el latín clásico conocía 85. Posteriormente, en la mayor parte de la Romania 86 las dos vocales breves hechas abiertas tendieron a bimatizarse 87 con n comienzo más cerrado y un final más abierto ę > ẹ ę > ie, ǫ > ọǫ > uo (mĕtum) miedo, rŏtam > ruoda, rueda)88. Esta distinción de siete timbres vocálicos no se dio o no se mantuvo en todas las sílabas, ya que, junto a la sustitución del ritmo cuantitativo por la diferenciación cualitativa de las vocales se produjo el realce acentual de una sílaba tó­nica rodeada de sílabas inacentuadas. La distinción entre ę y ẹ (mĕtum > mętu >miedo y plēnum > plẹno y lleno) y entre ǫ y ọ (pŏrtam > pǫrta > puerta y vōcem > vọce > voz) se conservó sólo en sílabas acentuadas; en las inacen­tuadas se confundieron en e y o medias (sĕniore > señor, mēnsura > mesura, pĭscare > pescar; cŏlorem > co­lor, plōrare > llorar, sŭperbia > soberbia) y en la síla­ba final la ī y la ū tendían a indiferenciarse de la e y la o medias 89.

      La lengua poética se altera con este profundo cambio en la pronunciación. Cae por su base el verso cuantitativo de la poesía clásica y le sustituye otro verso rítmico, acentual y silábico. Los himnos de san Ambrosio y de Prudencio siguen fieles a la cantidad, pero en el Salmo Abecedario de san Agustín y en los Acrósticos de Comodiano se hallan los primeros ensayos de la nueva rítmica.

Diego Catalán: Historia de la Lengua Española de Ramón Menéndez Pidal (2005)

NOTAS

 

85  El sardo, por su aislamiento, conserva el sistema vocálico pri­mitivo de los cinco timbres únicos a, e (= ĕ, ē), i (= ĭ, ī), o (= ŏ, ō), u (= ŭ, ū) (Meyer-Lübke, Introducción a la lingüística románica (3ª ed., § 119, trad. A. Castro, 1926). El rumano distingue ĕ de ē, ĭ, como el español, el italiano y el francés, pero confunde ŏ y ō, a la vez que ŭ y ū, como el sardo (Meyer-Lübke, Gram., I, § 46 y 18). Por esto se ve que cuando se romanizó la Dacia (siglo II), las vocales palatales breves habían tomado ya el timbre nue­vo abierto, pero las vocales de la serie posterior, no: ĕ > ĕ˛,>ẹ̣̆ ; pero ŏ = ō, ŭ= ū, conservando las cuatro su timbre antiguo cerrado.

86  No diptongan el portugués, provenzal, catalán y una parte del siciliano (Meyer-Lübke, Introducción, pp. 219-220).

87  La bimatización extrema de ẹę, ọǫ en ie, uo sólo por rarísi­mo descuido de un grabador aparece testimoniada en alguna ins­cripción: poco antes de 120 d.C, en Roma (CIL, XV, 1118), se halla escrito Niepos (junto a Nepotis) el nombre de un es­clavo (nótese que la diptongación se da sólo en sílaba acentua­da) y en la época pagana imperial en Mauritania Cesariense (Argel) «Dieo sancto Saturno sacrum» (CIL, VIII, 9181); también en Mauritania del año 419 vobit, por obiit (Renier, Inscriptions romaines de l’Algerie). En Galia del Norte y el Piamonte, Genova y Emilia, también la ẹ y ọ se bimatizaban, pero en bimatización decreciente: ẹ > ei y ọ > ou (Meyer-Lübke, Gram., pp. 86 y 94), es decir, exagerando la cerrazón, aumentando la tensión en su segunda parte, al revés de la diptongación de las breves o abiertas, que es primero relajando la segunda parte y después haciendo más tensa la primera: ǫ > ọǫ > uo y, con ma­yor relajación final, ua ue. Pero nótese que las dos diptongaciones coinciden en exagerar el timbre fundamental en la parte segun­da de la articulación: las vocales cerradas, más cerradas en la parte segunda ei ou, y las vocales abiertas, más abiertas en la parte última ie, uo.

    Ello se debe a que estos cambios fonéticos no son por ne­gligencia articulatoria, sino como resultado de un énfasis ex­presivo.

88  Primitivamente cada sílaba tenía una importancia rítmica se­gún su longitud o brevedad, independiente del acento; en el latín nuevo la sílaba acentuada se hace centro rítmico de la palabra, al cual se subordinan todas las demás sílabas; las vocales inacentuadas tendrán un tratamiento distinto al de la vocal acen­tuada, cosa que no sucede ni en latín antiguo ni en griego ni en sánscrito (Meillet, Hist. Lot., p. 244).

89  Ya Quintiliano advierte que en la final de here (por herī  ’ayer’) ni se oye claramente e ni i, y observa que Livio escribía sibe y quase. No obstante, las lenguas románicas guardan recuerdo de la -ī final, la cual (a diferencia de la e y de la ĭ.) influye sobre la vocal acentuada cerrándola (en español sĭbī> si, frente a fĭde > fe; el imperativo vĕnī > ven, a diferencia de vĕnit > viene).

CAPÍTULOS ANTERIORES:

PARTE PRIMERA: DE IBERIA A HISPANIA
A. EL SOLAR Y SUS PRIMITIVOS POBLADORES

CAPÍTULO I. LA VOZ LEJANA DE LOS PUEBLOS SIN NOMBRE.

1.- 1.  LOS PRIMITIVOS POBLADORES Y SUS LENGUAS

2.- 2. INDICIOS DE UNA CIERTA UNIDAD LINGÜÍSTICA MEDITERRÁNEA

3.- 3. PUEBLOS HISPÁNICOS SIN NOMBRE; PIRENAICOS Y CAMÍTICOS

CAPÍTULO II. PUEBLOS PRERROMANOS, PREINDOEUROPEOS E INDOEUROPEOS

4.- 1. FUERZA EXPANSIVA DE LOS PUEBLOS DE CULTURA IBÉRICA

5.- 2. NAVEGACIÓN DE FENICIOS Y DE GRIEGOS EN ESPAÑA

6.- 3. LOS ÍBEROS Y LA IBERIZACIÓN DE ESPAÑA, PROVENZA Y AQUITANIA

7.- 4. FRATERNIDAD ÍBERO-LÍBICA

*   8.- 5. LOS LÍGURES O AMBRONES

*   9.- 6. LOS ILIRIOS

*   10.- 7. LOS CELTAS

*   11.- 8. «NOS CELTIS GENITOS ET EX IBERIS» (MARCIAL)

12.- 9. PERSISTENCIA DE LAS LENGUAS IN­DÍGENAS EN LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA

B. LAS HUELLAS DE LAS LENGUAS PRERROMANAS EN LA LENGUA ROMANCE

CAPÍTULO III. RESTOS DE LAS LENGUAS PRIMITIVAS EN EL ESPAÑOL

13.- 1. VOCABLOS DE LAS LENGUAS PRERRO­MANAS

14.- 2. SUFIJOS PRERROMANOS EN EL ESPAÑOL

15.- 3. LAS LENGUAS DE SUBSTRATO EN LA FONÉTICA ESPAÑOLA

16.- 4. RESUMEN DE LOS INFLUJOS DEL SUBSTRATO

PARTE SEGUNDA: LA HISPANIA  LATINA
A. LA COLONIZACIÓN ROMANA Y LA ROMANIZACIÓN

CAPÍTULO I. HISPANIA PROVINCIA ROMANA

* 17.- 1. CARTAGO Y ROMA. LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA Y SU EXPANSIÓN DESDE EL ESTE AL OESTE

18.- 2. LA ROMANIZACIÓN

19.- 3. ESPAÑA Y LA PROVINCIALIZACIÓN DEL IMPERIO

20.- 4. PREDOMINIO DEL ORIENTE. EL CRISTIANISMO

CAPÍTULO II. EL NUEVO LATÍN

21.- 1. ¿LATÍN VULGAR?

22.- 2. EL LATÍN NUEVO

23.- 3. INFLUJO DEL CRISTIANISMO

24.- 4. NEOLOGISMOS DEL VOCABULARIO DOCTO

25.- 5. NEOLOGISMOS DE ESTILÍSTICA COLEC­TIVA

26.- 6. ACEPCIONES NUEVAS

27.- 7. FRASEOLOGÍA

28.- 8. MÓVILES DEL NEOLOGISMO GRAMA­TICAL

29.- 9. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SINTAXIS DEL NOMBRE

30.- 10. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SIN­TAXIS DEL VERBO

31.- 11. PREPOSICIONES Y ADVERBIOS

32.- 12. COLOCACIÓN DE LAS PALABRAS

Diseño gráfico:
 
La Garduña Ilustrada

Imagen: letra O, siglo XVI

32.- 12. COLOCACIÓN DE LAS PALABRAS

32.- 12. COLOCACIÓN DE LAS PALABRAS

12. COLOCACIÓN DE LAS PALABRAS. II. EL NUEVO LATÍN

      Un cambio muy importante ocurrido en la sintaxis es la desaparición de la gran libertad que el latín clásico, lo mismo que el griego y el sánscrito, tenía para la colocación de las palabras en la frase. Concebida ésta como un con­junto de sintética totalidad, dentro de él no era preciso que fuesen contiguas las palabras que lógicamente se comple­tan formando grupos en el interior de la frase, sino que podían enunciarse separadas, según el diverso grado de interés con que se ofrecían al espíritu del hablante 84, y su entrecruzamiento robustecía la unidad total. Pero el natural progreso de las lenguas trajo el retroceso gradual de esa libertad primitiva, y el orden sintético, dócil a la libre es­pontaneidad del hablante, cedió al orden analítico, más racional, que busca perfección en la más clara comprensi­bilidad. Esta tendencia analítica moderna obró además ayu­dada por causas morfológicas, pues una vez desaparecida la flexión nominal, se dificultaba el reconocer la relación del adjetivo con su sustantivo, o la del sujeto o el régimen del verbo cualquiera que fuese su colocación. En consecuen­cia, las lenguas románicas perdieron casi completamente la libertad de colocación; sólo en estilo poético, y especialmen­te en el artificioso, buscaron elegancia en la imitación del hipérbaton clásico, aun contrariando a veces la índole moderna del idioma.

Diego Catalán: Historia de la Lengua Española de Ramón Menéndez Pidal (2005)

NOTAS

84 Claro está que el latín hablado no podía tener la amplitud de hipérbaton que el escrito, sobre todo el de la poesía.

CAPÍTULOS ANTERIORES:

PARTE PRIMERA: DE IBERIA A HISPANIA
A. EL SOLAR Y SUS PRIMITIVOS POBLADORES

CAPÍTULO I. LA VOZ LEJANA DE LOS PUEBLOS SIN NOMBRE.

1.- 1.  LOS PRIMITIVOS POBLADORES Y SUS LENGUAS

2.- 2. INDICIOS DE UNA CIERTA UNIDAD LINGÜÍSTICA MEDITERRÁNEA

3.- 3. PUEBLOS HISPÁNICOS SIN NOMBRE; PIRENAICOS Y CAMÍTICOS

CAPÍTULO II. PUEBLOS PRERROMANOS, PREINDOEUROPEOS E INDOEUROPEOS

4.- 1. FUERZA EXPANSIVA DE LOS PUEBLOS DE CULTURA IBÉRICA

5.- 2. NAVEGACIÓN DE FENICIOS Y DE GRIEGOS EN ESPAÑA

6.- 3. LOS ÍBEROS Y LA IBERIZACIÓN DE ESPAÑA, PROVENZA Y AQUITANIA

7.- 4. FRATERNIDAD ÍBERO-LÍBICA

*   8.- 5. LOS LÍGURES O AMBRONES

*   9.- 6. LOS ILIRIOS

*   10.- 7. LOS CELTAS

*   11.- 8. «NOS CELTIS GENITOS ET EX IBERIS» (MARCIAL)

12.- 9. PERSISTENCIA DE LAS LENGUAS IN­DÍGENAS EN LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA

B. LAS HUELLAS DE LAS LENGUAS PRERROMANAS EN LA LENGUA ROMANCE

CAPÍTULO III. RESTOS DE LAS LENGUAS PRIMITIVAS EN EL ESPAÑOL

13.- 1. VOCABLOS DE LAS LENGUAS PRERRO­MANAS

14.- 2. SUFIJOS PRERROMANOS EN EL ESPAÑOL

15.- 3. LAS LENGUAS DE SUBSTRATO EN LA FONÉTICA ESPAÑOLA

16.- 4. RESUMEN DE LOS INFLUJOS DEL SUBSTRATO

PARTE SEGUNDA: LA HISPANIA  LATINA
A. LA COLONIZACIÓN ROMANA Y LA ROMANIZACIÓN

CAPÍTULO I. HISPANIA PROVINCIA ROMANA

* 17.- 1. CARTAGO Y ROMA. LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA Y SU EXPANSIÓN DESDE EL ESTE AL OESTE

18.- 2. LA ROMANIZACIÓN

19.- 3. ESPAÑA Y LA PROVINCIALIZACIÓN DEL IMPERIO

20.- 4. PREDOMINIO DEL ORIENTE. EL CRISTIANISMO

CAPÍTULO II. EL NUEVO LATÍN

21.- 1. ¿LATÍN VULGAR?

22.- 2. EL LATÍN NUEVO

23.- 3. INFLUJO DEL CRISTIANISMO

24.- 4. NEOLOGISMOS DEL VOCABULARIO DOCTO

25.- 5. NEOLOGISMOS DE ESTILÍSTICA COLEC­TIVA

26.- 6. ACEPCIONES NUEVAS

27.- 7. FRASEOLOGÍA

28.- 8. MÓVILES DEL NEOLOGISMO GRAMA­TICAL

29.- 9. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SINTAXIS DEL NOMBRE

30.- 10. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SIN­TAXIS DEL VERBO

31.- 11. PREPOSICIONES Y ADVERBIOS

Diseño gráfico:
 
La Garduña Ilustrada

Imagen: letra P, siglo XVI

31.- 11. PREPOSICIONES Y ADVERBIOS

31.- 11. PREPOSICIONES Y ADVERBIOS

11. PREPOSICIONES Y ADVERBIOS. II. EL NUEVO LATÍN

      La ruina de la declinación trae continuos yerros en el uso de los casos con la preposición que a cada uno asignaba el latín clásico. En las inscripciones de todas las provincias se halla la mayor confusión: lo mismo se graba pro salutem en dos exvotos de la Lusitania 77, que post morte en un epitafio de la Bética 78, cum era muy usado con acusativo 79 («cum filios eorum» 80) de forma que hasta un maestro del s. I en Pompeya escribía «Saturninus cum discentes» 81; in confunde sus usos con acusativo y con ablativo («iacet in locum Campaniensem» 82, «in hoc sepulcro uiua nomen inscripsi»83. Iguales confusiones en Egeria.

      Además resulta que, mientras el uso de las preposiciones aumenta mucho al perderse la noción de los casos, el nú­mero de ellas disminuye, por la fundamental tendencia simplificadora; se va desusando a b, a pud, eis, erga, ex, ob, prae, propter, hasta olvidarse en las lenguas románicas; per elimina a pro, o viceversa, según las regiones. De re­sultas, extendieron su significado las preposiciones conser­vadas, como ad, per/pro, circa, muy particularmente de, que vino a ser la preposición predilecta en el nuevo latín, por ejemplo en san Jerónimo, llegando su frecuen­cia en los romances a degenerar en vicio molesto. Por otra parte, las pérdidas se compensaron con muchas formacio­nes perifrásicas: «ab ante», «de super», «de inter», «de in ante» > ant. denante, mod. delante, «in contra», etcétera.

      El sistema de perífrasis enriquece sobre todo el campo del adverbio: ab ante, in ante > enantes, a foras > afuera, de foris, ad horam > ahora, de intro > den­tro, de  post, *de  ex  post > después.

Diego Catalán: Historia de la Lengua Española de Ramón Menéndez Pidal (2005)

NOTAS

77  CIL, II, 177, 5207.

78  CIL, II, 1367.

79  Grandgent, Lat. Vulg., § 95.

80  CIL, II, 736, Lusitania, Cáceres.

81  CIL, IV, 275 (Mal citado por Meyer-Lübke, Gram., II, p. 29, que añade «suos»).

82  CIL, II, 3354, Convento Cartaginense, Jaén.

83  CIL, II, 1222, Hispalis. Indicado por Hübner, CIL, II, Suppi., p.  1190a.

CAPÍTULOS ANTERIORES:

PARTE PRIMERA: DE IBERIA A HISPANIA
A. EL SOLAR Y SUS PRIMITIVOS POBLADORES

CAPÍTULO I. LA VOZ LEJANA DE LOS PUEBLOS SIN NOMBRE.

1.- 1.  LOS PRIMITIVOS POBLADORES Y SUS LENGUAS

2.- 2. INDICIOS DE UNA CIERTA UNIDAD LINGÜÍSTICA MEDITERRÁNEA

3.- 3. PUEBLOS HISPÁNICOS SIN NOMBRE; PIRENAICOS Y CAMÍTICOS

CAPÍTULO II. PUEBLOS PRERROMANOS, PREINDOEUROPEOS E INDOEUROPEOS

4.- 1. FUERZA EXPANSIVA DE LOS PUEBLOS DE CULTURA IBÉRICA

5.- 2. NAVEGACIÓN DE FENICIOS Y DE GRIEGOS EN ESPAÑA

6.- 3. LOS ÍBEROS Y LA IBERIZACIÓN DE ESPAÑA, PROVENZA Y AQUITANIA

7.- 4. FRATERNIDAD ÍBERO-LÍBICA

*   8.- 5. LOS LÍGURES O AMBRONES

*   9.- 6. LOS ILIRIOS

*   10.- 7. LOS CELTAS

*   11.- 8. «NOS CELTIS GENITOS ET EX IBERIS» (MARCIAL)

12.- 9. PERSISTENCIA DE LAS LENGUAS IN­DÍGENAS EN LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA

B. LAS HUELLAS DE LAS LENGUAS PRERROMANAS EN LA LENGUA ROMANCE

CAPÍTULO III. RESTOS DE LAS LENGUAS PRIMITIVAS EN EL ESPAÑOL

13.- 1. VOCABLOS DE LAS LENGUAS PRERRO­MANAS

14.- 2. SUFIJOS PRERROMANOS EN EL ESPAÑOL

15.- 3. LAS LENGUAS DE SUBSTRATO EN LA FONÉTICA ESPAÑOLA

16.- 4. RESUMEN DE LOS INFLUJOS DEL SUBSTRATO

PARTE SEGUNDA: LA HISPANIA  LATINA
A. LA COLONIZACIÓN ROMANA Y LA ROMANIZACIÓN

CAPÍTULO I. HISPANIA PROVINCIA ROMANA

* 17.- 1. CARTAGO Y ROMA. LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA Y SU EXPANSIÓN DESDE EL ESTE AL OESTE

18.- 2. LA ROMANIZACIÓN

19.- 3. ESPAÑA Y LA PROVINCIALIZACIÓN DEL IMPERIO

20.- 4. PREDOMINIO DEL ORIENTE. EL CRISTIANISMO

CAPÍTULO II. EL NUEVO LATÍN

21.- 1. ¿LATÍN VULGAR?

22.- 2. EL LATÍN NUEVO

23.- 3. INFLUJO DEL CRISTIANISMO

24.- 4. NEOLOGISMOS DEL VOCABULARIO DOCTO

25.- 5. NEOLOGISMOS DE ESTILÍSTICA COLEC­TIVA

26.- 6. ACEPCIONES NUEVAS

27.- 7. FRASEOLOGÍA

28.- 8. MÓVILES DEL NEOLOGISMO GRAMA­TICAL

29.- 9. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SINTAXIS DEL NOMBRE

30.- 10. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SIN­TAXIS DEL VERBO

Diseño gráfico:
 
La Garduña Ilustrada

Imagen: letra Q, siglo XVI

30.- 10. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SIN­TAXIS DEL VERBO

30.- 10. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SIN­TAXIS DEL VERBO

10. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SIN­TAXIS DEL VERBO. II. EL NUEVO LATÍN

      Nueva voz pasiva. ― La flexión pasiva, que no fue primitiva indo-europea sino desarrollo particular de las varias lenguas, era complicación excesiva para una expresión infrecuente. Tan poco se usaba que, a principios del siglo V, sus desinencias eran ininteligibles para el común de las gentes, cuando san Agustín, al encontrar en el texto bíblico el verbo depo­nente feneratur, se ve forzado a cambiarlo: «mas llana­mente diremos fenerat, porque mejor es que nos entendáis con nuestro barbarismo, que no mostrarnos disertos dejan­do desierta vuestra inteligencia» 61. Añádase que en sí mismo el giro pasivo, al enunciar la acción sin pensar en el agente, sino atendiendo sólo al resultado de ella, o al objeto que la sufre, es concepción más impresionista que lógica y propende a la expresividad. Ya la flexión pasiva latina mezclaba con las formas sintéticas (amor, amaris, amamini, etc.) algunas analíticas (amatus sum, amatus erat...) y éstas, más cla­ras y eficaces que las otras, sirvieron de punto de partida para rehacer toda la conjugación pasiva mediante el partici­pio pasivo y el verbo sum. No es que la mentalidad del ha­blante vulgar careciese de aptitud para concebir el sentido de la voz pasiva, pues el latín hablado utilizó además una segun­da forma de pasiva con el reflexivo se.

      Nuevo futuro.
―También varios autores dicen, F. Hanssen uno de ellos 62, que el futuro sintético latino se perdió a causa de no poseer el habla popular la idea abstracta de lo porvenir y expresarla por el presente: sólo las necesida­des del estilo literario habrían abierto camino a un nuevo futuro románico. Pero es que el futuro románico presenta formas iguales a las que ya aparecen en la literatura lati­na, y entre unas y otras no es probada ni probable una solución de continuidad. Las razones tienen que ser otras, y la principal es que mientras el pretérito se presenta al hablante como realidad bien determinada, el porvenir in­cierto se concibe bajo una reacción subjetiva ante lo desea­do o lo fatal, incitadora de expresividad, y así las lenguas modernas, aunque se han creado un futuro sintético, con­tinúan usando perífrasis muy varias: deseo ver, quisiera ver, espero ver, debo ver, tengo que ver, etc., en vez de veré.  Lo mismo el latín literario que el habla vulgar usaban, con sig­nificación próxima a la de futuro, perífrasis con uolo (ire uolo, uolo dicere 63) y más corrientemente con habeo en el sentido de ’debeo’:  «habeo dicere» Cicerón: «mandare... habebam» Ovidio 64. Los escritores africa­nos desde comienzos del siglo III, desde Tertuliano hasta san Agustín, dan a esta perífrasis con habeo un desarro­llo extraordinario 65; ya en la versión Ítala de la Biblia se observan bastantes casos como «occidere se habet» (Jo. VIII, 22), en español antiguo ’matar se ha’, ’se matará’, ca­sos que la Vulgata sustituye por el futuro simple: «interficiet semetipsum» 66. Pronto desde África se propaga el gusto por esta perífrasis a los escritores de to­das las provincias occidentales del Imperio. En España puede señalarse un ejemplo de Prudencio (hacia 400): «habet discernere» 67, con sentido más bien de ’discer­nirá’ que de ’ha de discernir’. En suma, durante la crisis renovadora del nuevo latín, sin que la idea del futuro des­apareciese, la forma sintética fue muy competida por va­rias formas de perífrasis de las que surgieron diversos ti­pos románicos nuevos, con olvido del futuro latino: en español, el futuro cantar-he > cantaré, y el condicional cantar-hía > cantaría.

      Juntamente con el futuro surge el condicional, compues­to con el imperfecto habebam más el participio. San Cipria­no y san Hilario ofrecen ya ejemplos como «Herodes principes sacerdotum ubi nasci habebat Christus interrogat»68.

      Nuevos tiempos del pretérito.― El perfecto latino se conser­vó, y sin embargo el nuevo latín creó también un perfecto perifrástico; buena confirmación de lo dicho respecto al futuro y a la pasiva. Al lado de feci, praeparaui, el tiempo propio para la narración de hechos realizados, el latín arcaico y el clásico podían insistir en el resultado de una acción pretérita disfrutado o poseído actualmente, para lo cual usaba habeo ’tener, poseer’ más el participio -tus 69. Tito Livio, contando el suicidio de Aníbal, escribe «uenenum   quod   multo   antea   praeparatum habebat»70; la preparación del veneno había sido hecha tiempo atrás, pero se tenía disponible ahora: ’el veneno que de mucho antes tenía preparado’, y por eso no escribe sim­plemente praeparauerat ’preparara, había preparado’. La frecuencia de esta perífrasis hace que habeo vaya des­gastando u oscureciendo su sentido posesivo, y llegue a con­vertirse en mero verbo auxiliar, pudiéndose aplicar a cosas inmateriales o actos mentales, impropios para la idea de posesión: «spem positam habere in aliquo»71 scriptum habeo, cognitum habeo, giros que en Cicerón y César llegan a su máximo empleo. Después, la perífrasis decae y es evitada por los escritores de la época imperial, sin duda porque se prodigaba demasiado en la lengua hablada, como nos lo prueba el hecho de haberla heredado los varios romances. Sólo los jurisconsultos aún la utilizan bastante para dar claridad a su lenguaje profe­sional. Ulpiano escribe: «si miles, qui habebat iam factum testamentum, aliud fecisset...» 72, donde podía haber empleado el pluscuamperfecto simple fecerat, y en otro curioso pasaje se mete en distingos legales, discutiendo esa útil perífrasis 73. Pero en general, los siglos III, IV y V son refractarios a esta construcción: san Jerónimo quizá no la usa más que una vez; de Egeria, en su Peregrinatio  (hacia 400)  podemos citar «ubi   ipsi castra posita habebant» y «castra ibi fixa habuissent»74; curioso estado semilatente después de un período de regular boga. Más tarde, en el siglo VI, vuelven de pronto a abundar los ejemplos, sobre todo en los escri­tores de la Galia 75, y la perífrasis se hace general. Nuevo caso en que las formaciones del llamado latín vulgar no son sino desarrollo natural de usos propios del latín escrito en todos los tiempos.

      Recomposición de las formas verbales para mantener la identi­dad del tema y darles claridad etimológica.
― Multitud de per­fectos fuertes se hacían, a veces, débiles ya en latín clásico; salui > salīvi, praestĭti > praestavi, etc.76. No se consiente el acento en el prefijo, y la vocal temática inflexio­nada se reintegra a su estado etimológico rétĭnet > *retęnet, réfĭcit > refácit, défĭcit > desfácit, ten­dencia vulgar que no trasciende a la lengua escrita. Cuan­do la composición del vocablo no era percibida por no usarse el verbo simple, permanece siempre el estado anti­guo: cómpŭto (esp. cuento) collŏco (esp. cuelgo), cónsuo (esp. coso).

Diego Catalán: Historia de la Lengua Española de Ramón Menéndez Pidal (2005)

NOTAS

61  In Psalm., 36, 26; cfr. Migne, Patrol. XXXVI, col. 386.

62  Gramática Histórica de la Lengua Castellana, Halle, 1913, § 575. También Vossler, Geist und Kultur, p. 67 supone que el latín vulgar perdió la noción del futuro.

63  La perífrasis de ire en Plauto; la de dicere en Thielman, «Habere», Arch. f. lat. Lex., II (1885), p. 168.

64  «In multis hoc rebus dicere habemus» Lucrecio, VI, 712. Véase Grandgent, Lat. Vulg., 127; Rönsch, Ital. und Vulg., p. 449.

65  Abundan con infinitivo pasivo. El primer ejemplo de la voz activa con clara significación de futuro aparece en un texto afri­cano de hacia 300 (versión del griego del Pastor de Hermas): velle habetis ’querréis’ (citado por Thielman, «Habere», Arch, f. lat. Lex., II, 1885, p. 176).

66  Rönsch, Ital. und Vulg., p. 448.

67  Contra Symmach., 2, 795 (Arch. f. lat. Lexic, II, p.  184).

68  Grandgent, Lat. Vulg., §  130.

69  En Plauto se hallan ya varios casos, como «cibum coctum habeo», Thielman, «Habere», Arch. f. lat. Lexic, II, p. 394 (Grandgent, Lat.  Vulg., §  121).

70  Thielman, «Habere», Arch. f. lat. Lex., II, p. 392.

71  Cicerón y Livio (Thielman, «Habere», Arch. f. lat. Lex., II, 408).

72  Digesto, 29º, 1, 19.

73  Ulpiano advierte que «is qui aliquid fecit» puede ser distinto de «is qui factum habet», cuando uno hizo una cosa y otro tiene lo hecho por él (Digesto, 43º, 8, 2, 27; y en 9º, 3, 5, 10 insiste en la diferencia de ponere y positum habere); es decir, el sujeto de habere puede ser distinto del sujeto del participio. Siendo esto excepcional, parece que esta explicación o distingo profesional se hace necesaria porque en el lenguaje cotidiano factum habet tenía ya corrientemente el significa­do de perfecto (Arch. f. lat. Lex., II, pp. 538 y 408 y E. Herzog, «Das -to Partizip im Altromanischen», Beiheft zur Zeit. f. rom. Phil. XXVI, 1910, pp. 120-121).

74  Ed. S. Silviae «Peregrinatio» por E. A. Bechtel, Chicago, 1902, pp. 25, 30 y 19,7.

75  Ph. Thielman, «Habere mit dem Part. Perf. Pass.», Arch. f. lat. Lexic, II, p. 540 ss.

76  Grandgent, Lat. Vulg, § 428 y 430.

CAPÍTULOS ANTERIORES:

PARTE PRIMERA: DE IBERIA A HISPANIA
A. EL SOLAR Y SUS PRIMITIVOS POBLADORES

CAPÍTULO I. LA VOZ LEJANA DE LOS PUEBLOS SIN NOMBRE.

1.- 1.  LOS PRIMITIVOS POBLADORES Y SUS LENGUAS

2.- 2. INDICIOS DE UNA CIERTA UNIDAD LINGÜÍSTICA MEDITERRÁNEA

3.- 3. PUEBLOS HISPÁNICOS SIN NOMBRE; PIRENAICOS Y CAMÍTICOS

CAPÍTULO II. PUEBLOS PRERROMANOS, PREINDOEUROPEOS E INDOEUROPEOS

4.- 1. FUERZA EXPANSIVA DE LOS PUEBLOS DE CULTURA IBÉRICA

5.- 2. NAVEGACIÓN DE FENICIOS Y DE GRIEGOS EN ESPAÑA

6.- 3. LOS ÍBEROS Y LA IBERIZACIÓN DE ESPAÑA, PROVENZA Y AQUITANIA

7.- 4. FRATERNIDAD ÍBERO-LÍBICA

*   8.- 5. LOS LÍGURES O AMBRONES

*   9.- 6. LOS ILIRIOS

*   10.- 7. LOS CELTAS

*   11.- 8. «NOS CELTIS GENITOS ET EX IBERIS» (MARCIAL)

12.- 9. PERSISTENCIA DE LAS LENGUAS IN­DÍGENAS EN LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA

B. LAS HUELLAS DE LAS LENGUAS PRERROMANAS EN LA LENGUA ROMANCE

CAPÍTULO III. RESTOS DE LAS LENGUAS PRIMITIVAS EN EL ESPAÑOL

13.- 1. VOCABLOS DE LAS LENGUAS PRERRO­MANAS

14.- 2. SUFIJOS PRERROMANOS EN EL ESPAÑOL

15.- 3. LAS LENGUAS DE SUBSTRATO EN LA FONÉTICA ESPAÑOLA

16.- 4. RESUMEN DE LOS INFLUJOS DEL SUBSTRATO

PARTE SEGUNDA: LA HISPANIA  LATINA
A. LA COLONIZACIÓN ROMANA Y LA ROMANIZACIÓN

CAPÍTULO I. HISPANIA PROVINCIA ROMANA

* 17.- 1. CARTAGO Y ROMA. LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA Y SU EXPANSIÓN DESDE EL ESTE AL OESTE

18.- 2. LA ROMANIZACIÓN

19.- 3. ESPAÑA Y LA PROVINCIALIZACIÓN DEL IMPERIO

20.- 4. PREDOMINIO DEL ORIENTE. EL CRISTIANISMO

CAPÍTULO II. EL NUEVO LATÍN

21.- 1. ¿LATÍN VULGAR?

22.- 2. EL LATÍN NUEVO

23.- 3. INFLUJO DEL CRISTIANISMO

24.- 4. NEOLOGISMOS DEL VOCABULARIO DOCTO

25.- 5. NEOLOGISMOS DE ESTILÍSTICA COLEC­TIVA

26.- 6. ACEPCIONES NUEVAS

27.- 7. FRASEOLOGÍA

28.- 8. MÓVILES DEL NEOLOGISMO GRAMA­TICAL

29.- 9. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SINTAXIS DEL NOMBRE

Diseño gráfico:
 
La Garduña Ilustrada

Imagen: letra R, siglo XVI