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Obras de Diego Catalán

57.- 10. ORÓSPEDA, CANTABRIA Y VASCONIA

57.- 10. ORÓSPEDA, CANTABRIA Y VASCONIA

10. ORÓSPEDA, CANTABRIA Y VASCONIA. I. EL REINO TOLOSANO Y EL TOLEDANO

      Leovigildo, tan apasionado del nacionalismo godo como de la unificación política de la monarquía, emprendió va­rias guerras contra todos los pueblos rebeldes a la organización del nuevo reino. En esos pueblos hemos de ver, a la vez, los más refractarios a las corrientes uniformadoras que comenzaban a irradiar una lengua común desde las principales ciudades.

      En 577 somete Leovigildo a los rústicos del Oróspeda, hacia las fuentes del Betis; de la lengua de este pueblo nada ha quedado, a causa de la invasión árabe. En 574 vence a los rebeldes de la Cantabria, ocupa su capital Amaya y pacifica la provincia (Oriente de Asturias, Santander y Norte de Pa­lenda y Burgos). Esta provincia cántabra, solar de lo que después se llamará Castilla vieja o primitiva, nos va a ofrecer una latinidad singular, rebelde también, que hemos de su­poner tuvo ya existencia en tiempos visigóticos: no aprendió a pronunciar la f- latina, la cual iberizó en h-. De la lengua común toledana recibió sólo los neologismos más generales como la diptongación incondicionada (tierra; rueda; etc.), pero no los más especiales como la diptongación condicionada por yod (tiengo, huey) o la persona Ellos del perfecto -orón. Fermen­taba, sin duda ya, en esa pequeña Cantabria una disidencia lingüística, llamada a grandes destinos. No sabemos si los rebeldes contra Leovigildo eran ya godos; quizá no lo fuesen, y entonces sería Leovigildo el que germanizó esa provincia que bajo el nombre de Castilla en el siglo X se nos mostrará en sus costumbres con un fuerte carácter germánico.

      Los vascones más meridionales y demás pueblos ibéricos del Pirineo estaban romanizados hacía mucho, desde las ciudades de Gracchurris fundada en 179 a.C. (hoy Alfaro), de Calagurris, de Cesaraugusta y Osca, to­das unidas por la via Augusta que conducía a Tarraco 123. Pero al Norte de la zona atravesada por esta vía quedaban pueblos sin romanizar y sin someter comple­tamente aunque existían vías accesorias que llevaban al Norte de los Pirineos por Pamplona y por Jaca. Leovigildo ocupó la parte occidental de la Vasconia y fundó a Victoriacum Vitoria (581); pero ello no supone que los sometidos abandonaran su lengua autóctona. Entre los siglos VI y VII es época de gran efervescencia expansiva de los vascones. En 587 ocurre el gran desbordamiento de los vascones por la Aquitania, la cual ocupan hasta el Garona dando al país el nombre de Wasconia (la inicial w pronun­ciada por los francos queda en los nombres modernos Gascogne, Gascuña). Estos vascones caían sobre el pueblo aquitano que era afín a ellos racial y lingüísticamente, así que no puede decirse si el vasco francés es resto lingüístico de la invasión de 587 y otras semejantes o resto de la lengua ibero-aquitana. Tanto vascos como aquitanos carecían total o parcialmente de romanización como muestra su toponi­mia abundante en nombres ibéricos 124. Ahora en tiempos visigóticos debió de ser romanizada la región Norte de la vía romana, es decir, la región de Benabarre, Jaca y San­güesa de los ilergetes y vascones orientales, donde los to­pónimos ibéricos se romanizaron en tiempo en que aún se practicaba la diptongación: Javierre, Javier < «echabe-rri» ’casa nueva’, Lumbier < irumberri ’villa nueva’, Láscuarre < latz-corri ’arroyo rojo’, Ardanué < ardanoi ’vi­ñedo’?, Laguarres, Araguás, etc. formándose también nom­bres híbridos, de latín + sufijo ibérico, como Aquilué < Aquila + oi ’aguilera’, Paternué < paternu + oi (cfr. Villa Padierna, Paterna). Probablementre parte de esta zona per­tenecía a los vascones, que hacían incursiones en la Tarra­conense (a la vez que en Aquitania) y fueron vencidos por Recaredo hacia 588, por Gundemaro hacia 610, por Suíntila hacia 623 y por Wamba en 675 125. Esa región al Sur de los Pirineos, romanizada según parece en los siglos VI-VII, se prolonga al otro lado de la cordillera por los valles del Pau, Ossau y Aspe, al N.E. del País vasco francés. En esos territorios aquitanos y en los alto-aragoneses, desde Benasque y Huesca, la lengua romance no sonorizó las oclu­sivas sordas y aún hoy se conservan restos abundantes en la lengua común como collata o cochata ’collada’, mediata ’ma­jada’, escopallo ’escobajo’, forato ’agujero, horado’, gayato ’ca­yado’, napo ’nabo’, espatiella o espatiecha, berruca, lacunas, caxico ’cajiga, quejigo’, etc. 126. En estos tiempos visigóticos debió de ocurrir la gran latinización que se observa en el léxico vasco, mayor que la del germánico, el celta, el albanés o el griego 127. Estos préstamos latinos entraron sin sonorizar la oclusiva sorda, sea por influjo de esa zona li­mítrofe 128, sea por haber recibido los latinismos en forma culta debido a influjo eclesiástico: biku < ficu, praca < braca ’pantalón’, sakratu de sacrare jurar’, kereta < cleta, errota < rota ’molino’, aprilia < aprilis 129, atxeter < archiater ’médico’, helenismo del Bajo Imperio 130. Tampoco ce ci, ge gi se adaptaron palatalizadas: bake < pace, neke < n e c e, kipula < cepulla, keriza < ceresea, lege (pronunciado «legue») ’ley’, zartagin < *sartagine ’sartén’. Sin duda estos préstamos no son en su mayoría de la época imperial; una palabra como errege (pronunciado «erregue») < rege ’rey’ se recibiría en época goda ya que durante el Imperio tal voz era inusitada en la lengua ordi­naria y aun políticamente vitanda. En cambio, topónimos como Liquiñano < Lĭcinianus Guipúzcoa, Luquiano < Lucianu son testimonios de una colonización de época imperial131. En cuanto a las vocales latinas, las breves no las recibió diptongadas, la final (según vemos en las voces arriba citadas) naturalmente se conservaba, el diptongo au permanecía sin monoptongar (causa > gauza ’cosa’, cautu > kautu ’asegurado’, cfr. port, couto, esp. coto), y también, en la generalidad de los préstamos, se mantenía -ariu (mercatári ’mercader’, tratulári < *tractulariu ’tra­tante’ 132 jokolári < iocularis ’gracioso, truhanesco’, el neologismo hispano *lucrariu 133 lukurári ’logrero’), aun­que tomó ya algún diptongo decreciente de origen romá­nico como soláiru ’entarimado’, mortáiru (Roncal) o morteiro (Baja Navarra) ’mortero, almirez’, kereiza (Alta Navarra) o gerezi (Guipúzcoa, Vizcaya) ’cereza’. Esta penetración de vocabulario latino no impidió que las ciudades de Victoriacum y Pompaelone (nombre híbrido, ya que Estrabón lo interpreta ’Pompeiopolis’, esto es Pompeius + ili, = iri, ’ciudad’)134 siguieran estando rodeadas de población de lengua vascona (Pamplona con­servó hasta hoy su nombre autóctono de Iruña) y, aunque Pamplona fuera ciudad episcopal, no tuvo fuerza para irra­diar romanidad, sino apenas para abrigarla en sus calles y en sus arrabales. La penetración del romance en estas zonas viene del Sur y es muy tardía, como se ve en las co­marcas de Tafalla y Estella, donde los nombres vascos se romanizaron sin diptongos: Iriberri ’villa nueva’, Baigorri ’río rojo’, contrariamente a lo sucedido en la zona romanizada antes 135. En los siglos IX-X, mucho después de la desaparición del reino visigodo, el vascuence predominaba aún bien al Sur del Ebro, hasta tierra de Juarros y los Picos de Urbión 136.

Diego Catalán: Historia de la Lengua Española de Ramón Menéndez Pidal (2005)

NOTAS

123 Menéndez Pidal, «Sobre las vocales ibéricas», RFE, V, 1918, p. 250, Orígenes del esp., p. 486 (ed.  1950, p. 462).

124  Menéndez Pidal, «Sobre las vocales ibéricas», RFE, V, 1918, pp. 225 ss. y, con correcciones importantes, Topón. prerrom., 1952, 7-48 y mapa.

125  A. Schulten, «Referencias sobre los vascones», RIEV, XVIII, 1927, pp. 235-240. Rohlfs, RIEV, XXIV, 1933, p. 329; cree que la romanización es anterior al s. X (!), fundándose en la diptongación de los topónimos.

126  Menéndez Pidal, Orígenes del esp., 258-259 (ed. 1950, pp. 251-252); W. D. Elcock, Aragonais et Béarnais, pp. 37-130.

127  Rohlfs, en RIEV, XXIV, 1933, p. 345. El tema fue iniciado por M. de Unamuno, «El elemento alienígena», Zeit. f. rom. Phil, XVII (1893).

128  J. Saroïhandy (RIEV, VII, 1913, pp. 475-497) y varios que le siguen miran como rasgo de fonética ibérica la conservación de la sorda en las inmediaciones del País Vasco. Entendamos que se trata de fonética latina, conservación de un sonido latino; el influjo ibérico se limita a rechazar una evolución céltica, como la rechaza el Sur de Italia.

129  Rohlfs (RIEV, XXIV, 1933) cita abundantes ejemplos.

130  De donde también el alemán Arzt.

131  Véase Parte IIª, cap. II, § 2 (p. 96).

132  Forma influida acaso por -aris.

133  Esp. logrero, cat. llogrer, port, logreiro (Rohlfs en RIEV XXIV, 1933, p. 336; REW, 5146 no da el correspondiente término vasco).

134  Rohlfs en RIEV, XXIV, 1933, p. 328.

135  Menéndez Pidal, «Sobre las vocales ibér.», RFE, V, 1918, p. 225, y Top. prerrom. 1952, p. 43. Baigorri, llamado ya así en do­cumentos del siglo XIII, al sureste de Estella, está en área castellanizada bastante antes del siglo XVI; la castellanización al Oeste y Nordeste de Burgos fue mucho más temprana, pero todavía los vecinos de Ojacastro en La Rioja, entre las ciudades de Logroño y Burgos, tenían por fuero, confirmado entre 1234 y 1239, el poder deponer «en bascuençe» ante los tribunales cas­tellanos (J. B. Merino Urrutia, El vascuence en el valle de Ojacastro, con una adición sobre el vascuence en Burgos, 1936).

136 Véanse los mapas que publico en Top. prerrom., 1952, p. 48 y Orígenes del esp.,  1950, p. 464.

CAPÍTULOS ANTERIORES:

PARTE PRIMERA: DE IBERIA A HISPANIA
A. EL SOLAR Y SUS PRIMITIVOS POBLADORES

CAPÍTULO I. LA VOZ LEJANA DE LOS PUEBLOS SIN NOMBRE.

1.- 1.  LOS PRIMITIVOS POBLADORES Y SUS LENGUAS

2.- 2. INDICIOS DE UNA CIERTA UNIDAD LINGÜÍSTICA MEDITERRÁNEA

3.- 3. PUEBLOS HISPÁNICOS SIN NOMBRE; PIRENAICOS Y CAMÍTICOS

CAPÍTULO II. PUEBLOS PRERROMANOS, PREINDOEUROPEOS E INDOEUROPEOS

4.- 1. FUERZA EXPANSIVA DE LOS PUEBLOS DE CULTURA IBÉRICA

5.- 2. NAVEGACIÓN DE FENICIOS Y DE GRIEGOS EN ESPAÑA

6.- 3. LOS ÍBEROS Y LA IBERIZACIÓN DE ESPAÑA, PROVENZA Y AQUITANIA

7.- 4. FRATERNIDAD ÍBERO-LÍBICA

*   8.- 5. LOS LÍGURES O AMBRONES

*   9.- 6. LOS ILIRIOS

*   10.- 7. LOS CELTAS

*   11.- 8. «NOS CELTIS GENITOS ET EX IBERIS» (MARCIAL)

12.- 9. PERSISTENCIA DE LAS LENGUAS IN­DÍGENAS EN LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA

B. LAS HUELLAS DE LAS LENGUAS PRERROMANAS EN LA LENGUA ROMANCE

CAPÍTULO III. RESTOS DE LAS LENGUAS PRIMITIVAS EN EL ESPAÑOL

13.- 1. VOCABLOS DE LAS LENGUAS PRERRO­MANAS

14.- 2. SUFIJOS PRERROMANOS EN EL ESPAÑOL

15.- 3. LAS LENGUAS DE SUBSTRATO EN LA FONÉTICA ESPAÑOLA

16.- 4. RESUMEN DE LOS INFLUJOS DEL SUBSTRATO

PARTE SEGUNDA: LA HISPANIA  LATINA
A. LA COLONIZACIÓN ROMANA Y LA ROMANIZACIÓN

CAPÍTULO I. HISPANIA PROVINCIA ROMANA

* 17.- 1. CARTAGO Y ROMA. LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA Y SU EXPANSIÓN DESDE EL ESTE AL OESTE

18.- 2. LA ROMANIZACIÓN

19.- 3. ESPAÑA Y LA PROVINCIALIZACIÓN DEL IMPERIO

20.- 4. PREDOMINIO DEL ORIENTE. EL CRISTIANISMO

CAPÍTULO II. EL NUEVO LATÍN

21.- 1. ¿LATÍN VULGAR?

22.- 2. EL LATÍN NUEVO

23.- 3. INFLUJO DEL CRISTIANISMO

24.- 4. NEOLOGISMOS DEL VOCABULARIO DOCTO

25.- 5. NEOLOGISMOS DE ESTILÍSTICA COLEC­TIVA

26.- 6. ACEPCIONES NUEVAS

27.- 7. FRASEOLOGÍA

28.- 8. MÓVILES DEL NEOLOGISMO GRAMA­TICAL

29.- 9. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SINTAXIS DEL NOMBRE

30.- 10. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SIN­TAXIS DEL VERBO

31.- 11. PREPOSICIONES Y ADVERBIOS

32.- 12. COLOCACIÓN DE LAS PALABRAS

*   33.- 13. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA VOCÁLICO

34.- 14. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA CONSO­NÁNTICO

*   35.- 15. OTRAS SIMPLIFICACIONES FONÉTICAS

*   36.- 16. LARGA LUCHA ENTRE INNOVACIÓN Y PURISMO

*   37.- 17. LAS INSCRIPCIONES

B. EL LATÍN DE HISPANIA

CAPÍTULO III. ESPAÑA EN LA ROMANIA

*   38.- 1. LA ROMANIA

*   39.- 2. CAUSAS DEL DIALECTALISMO RO­MÁNICO

*   40.- 3. ROMANIA OCCIDENTAL, ROMANIA MERIDIONAL

*   41.- 4. TRES ZONAS DE COLONIZACIÓN DE ESPAÑA

*   42.- 5. ESPAÑA Y LA ITALIA MERIDIONAL

*   43.- 6. ARCAÍSMO PURISTA DEL LATÍN DE ESPAÑA

*   44.- 7. RELACIONES ENTRE EL LATÍN HISPA­NO Y EL DE LA ROMANIA MERIDIONAL: VOCABULARIO Y FORMACIÓN DE PALABRAS

45.- 8. FONÉTICA DIALECTAL EN EL LATÍN DEL SUR DE ITALIA Y DE LA HISPANIA CITERIOR

*   46.- 9. UNIDAD Y DIVERSIDAD EN EL LA­TÍN DE HISPANIA

*   47.- 10. TOPONIMIA CRISTIANA

PARTE TERCERA: HACIA LA NACIONALIZACIÓN LINGÜÍSTICA DE HISPANIA
A. DESMEMBRACIÓN DE LA ROMANIA. ÉPOCAS VISIGÓTICA Y ARÁBIGA

CAPÍTULO I. EL REINO TOLOSANO Y EL TOLEDANO

*   48.- 1. DISOLUCIÓN Y RUINA DEL IMPERIO DE OCCIDENTE. CRISIS DE ROMANIDAD

*   49.- 2. NACIONALIZACIÓN DEL REINO VISI­GODO

*   50.- 3. REINO VISIGODO TOLEDANO

*   51.- 4. ONOMÁSTICA GERMÁNICA

*   52.- 5. CAUSAS DE LA FRAGMENTACIÓN ROMÁNICA

*   53.- 6. LA LENGUA COMÚN QUE NO SE ESCRIBE

*   54.- 7. CENTROS DIRECTIVOS DE LA HISPANIA VISIGÓTICA

*   55.- 8. LENGUA CORTESANA VISIGODA

*   56.- 9. EL MAPA LINGÜÍSTICO DEL REINO GODO

Diseño gráfico:
 
La Garduña Ilustrada

Imagen: letra P, alfabeto anglosajón, siglo VIII-IX

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