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Obras de Diego Catalán

71.- 5. EL PATRONÍMICO EN -Z

71.- 5. EL PATRONÍMICO EN -Z

5. EL PATRONÍMICO EN -Z. III. LOS PUEBLOS INDOCTOS DEL NORTE

      El gran suceso onomástico de esta época es la aparición de patronímico terminado en -z que hoy seguimos emplean­do convertido en gentilicio.

      El sistema romano del triple nombre 69 había llegado a olvidarse a fines del Imperio, hacia el siglo V 70, por la preferencia dada al simple nombre bautismal y por el uso germánico del nombre también único. Así en la España visigoda y en la asturiana del siglo VIII las personas se designan con un solo nombre. Pero un solo nombre viene por fuerza a repetirse en multitud de personas y a ser de­signación insuficiente, y por eso nació la costumbre de añadirle el nombre del padre 71 con el sufijo ibérico -z, de pertenencia o posesión, tal como ese sufijo se usaba en toponimia, con vocal variable.

      Los primeros ejemplos aceptables 72 del sufijo -z como patronímico ocurren en Castilla. El poblador de Brañosera (Palencia) en 824, reinando Alfonso II en Oviedo, se llama «ego Monnio Nunniz ... comite Monni Nunniz» 73. Una do­nación a la Catedral de Oviedo, año 853, nombra: «in Castella, in territorio de Amaia ... partem de Asur Fannez ... termino de Asur Fanniz ... termino de Annaia Roiç»; es una escritura conservada en copia del siglo XII que, sin duda, moderniza en la forma Roiç; va confirmada por el rey Ordoño y cuatro civiles, designadas por un solo nom­bre cada una 74. En el valle de Lora, al Norte de Burgos, se nombra en 882 a «Vermude Albarez 75; en Álava, en 873, al «senior Sarrazini Munnioz» 76.

      Pero también aparece tempranamente en Galicia «Domina Exsemena Moniiz... fazio libertate Mariane Monizi», Lugo 837 77; «Pelagius Pelviz», 883, «Munnio Muniz comes», 889 78; y en Portugal: «Vutierre Mendiz» entre 850 y 866, «Menendus Menendiz, Teodila Gudiniz, Gudinus Gundizalbiz» 897 79 .

      Contra lo que alguna vez se ha creído 80, el uso del pa­tronímico no surgió entre los nobles interesados en osten­tar su prosapia, pues a mediados del s. IX una mayoría de las caserías de siervos que la Catedral de Oviedo tenía en Pravia son identificadas citando el nombre seguido del patronímico: «casata de Veremundo Ectaz debent sedere piscatores, casata de Flayno Guntriguiz debent sedere cana­lizos et totum seruitium facere ... Citi Fagilaz genuit Garcia Citiz, [Garcia] Citi genuit Vellit Garciaz quorum progenie debent esse canaliegos ... et leuare noces ad Oueto81. Lo mismo ocurrirá con una lista de panaderos que hacia 940 servían al monasterio gallego de Celanova 82.

      En los textos historiográficos del reino asturiano, los con­des palatinos y demás magnates se nombran con un solo nombre Piniolus, Sanctius, Lupus, Nunius y, si alguna vez añaden el nombre del padre, lo hacen en genitivo, «Nunus Fredenandi», «Didacus filius Rodena comes in Castella»; sólo encuentro una excepción: en el Epitome histórico Ove­tense acabado el año 883 (conocido con el nombre de Chro­nica Albendensia) se dice al hablar de la invasión musulma­na en Castilla del año 882: «Uigila Scemeniz erat tunc comes in Alaba ... Didacus filius Roderici erat comes in Castella, Castrum quoque Sigerici ob adventu sarrazenorum Munnio filius Nunni heremum dimisit». El escritor ovetense se mues­tra refractario a usar la terminación -z para el conde de Castrogeriz, probablemente hijo del Monnio Nunniz que otorga el fuero de Brañosera, y le llama «filius Nunni»; de forma análoga nombra al Conde de Castilla y sólo cree que un conde alavés va mejor con -z, quizá por ser Álava en­tonces tierra no romanizada, vascohablante, en que el sufi­jo bárbaro, popular, le pareció más natural 83.

      La documentación de nombres dobles con patronímico en -z es escasa en el siglo IX; pero desde un principio se registra en ella la variabilidad en la vocal que la toponi­mia revelaba en los nombres que indicaban poseedor 84 y hemos de suponer que también la variabilidad en el acen­to (Núñiz, Núñez, Nuñúz; Álvarez, Alvaróz, Alvaráz). Poco a poco estas grandes fluctuaciones irán desapareciendo y prevalecerá la vocal -e y el acento llano, pero el poema de Mio Cid usa todavía Vermudóz, Gustióz, Garciáz, junto a Antolínez, Gonçález, Gómez, y aún hoy subsiste alguna vacilación, como Sanchíz junto a Sánchez,  que en el siglo X se decía también Sanchóz.

      A comienzos del s. X el uso del patronímico con -z se extendía desde Portugal hasta Aragón. Al Oriente de Ara­gón, desde Ribagorza hacia el Levante, ya el patronímico con -z es desusado, empleándose únicamente en los diplo­mas el nombre del padre en genitivo, o en terminación románica, acompañado o no de la palabra filius. No obs­tante, debemos recordar el topónimo kasa Muniz en Léri­da, año 839, hoy Carmeníu, que parece conservarnos un pa­tronímico usado en época remota 85.

Diego Catalán: Historia de la Lengua Española de Ramón Menéndez Pidal (2005)

NOTAS

69  Sistema constituido en la época republicana: Praenomen individual; nomen de la gens (casi siempre acabado en -ius) y cognomen.

70  W. Schulze, Lat. Eigennamen, p. 488, señala que el dicho de Ausonio tria nomina nobiliorum, denota que el sistema ya estaba desde antes en decadencia. Véase atrás, Parte IIa, cap. I, § 2.

71  La adición del nombre del padre en genitivo, normalmente con la indicación filius, reaparece contemporáneamente en el si­glo IX, en el reino asturiano y en Aquitania (o Wasconia). Eginhardo (muerto en 840) en sus Annali, hablando de la rebe­lión en 819 del Duque de Wasconia, le nombra como «quídam wasco Lupus Centulli cognomento»; es la única persona a quien el historiador carolingio designa con dos nombres. Desde fines del siglo X el doble nombre formado con el del padre y gene­ralmente acompañado de la palabra filius aparece en Languedoc. En la Francia del Norte se introduce en el siglo XI. Véase A. Giry, Manuel de Diplomatique,  1894, pp. 359-361.

72  No aduzco la dotación de la iglesia de Valpuesta, año 804, porque sus subscripciones son muy posteriores a esa fecha (ver Barrau-Dihigo, Rev. Hisp., VII, p. 293, n. 4, y 287-289, n. y XLVI, p. 4).

73  Del original, que se conservaba en el monasterio de Arlanza, subsisten buenas copias (L. Serrano, Cartul. de Arlanza, pp. 1-3). La fecha es irreprochable (da bien el día del mes y de la semana) y Sandoval (Cinco Obispos, 1634, p. 293), que vio aún el Fuero en «notable escritura», reproduce las confirmaciones originales (ya que incluye en cada una un signo o cruz testifical) y nota que las subs­cripciones que el Fuero tiene del s. X eran también originales de letra diversa («en la misma piel de esta escritura están las confir­maciones siguientes», ver Bol. Acad. Hist., CXXXIV, 1954, p. 15 n.). Es una actitud hipercrítica la de Floriano (Diplomática española, 1949, p. 61) el rechazar, por ser la primera manifestación de una costumbre, este testimonio, ya que necesariamente tendrá que ha­ber un primer testimonio singular de cada costumbre.

74  Becerro got. 3 de la Catedral de Oviedo, fol. 15v.

75  Serrano, Cartul. de San Millán, pp. 10-19.

76  Serrano, Cartul. de San Millán, p. 19.

77  Ferreiro, Hist. Iglesia de Santiago, II, Apénd., pp. 28 y 46.

78  PMH, Dipl. 2 y 12.

79  C. Sánchez Albornoz, en Cuad. Hist, de Esp., I y II, 1944, p. 323, nota.

80  Meyer-Lübke, Introd., trad. A. Castro, 1926, p. 367, piensa en altas clases sociales para el uso del apellido; pero el patroní­mico con sufijo es cosa aparte.

81  T. Muñoz, Colección de Fueros, 1847, p. 424. La fecha aproxi­mada nos la da el que el documento figure en el Tumbo gótico de la Catedral de Oviedo detrás de un documento del año 818 y delante de otro del año 866.

82  Cartulario de Celanova, lib. II, núm. 60 del Archivo Históri­co  (copiado en M.  Serrano y Sanz, Noticias del Condado de Ribagorza, 1912, p. 24). Sobre otros siervos con patronímico de los siglos X-XI en regiones varias, véase Menéndez Pidal/Tovar, «Los sufijos esp. en -z», Bol. Acad. Esp., XLII, 1962, p. 404.

83  Menéndez Pidal/Tovar, «Los sufijos esp. en -z», 1962, pp. 403 y 141-142.

84  Menéndez Pidal/Tovar, «Los sufijos esp. en -z», 1962, cua­dro estadístico de la p. 405 y cuadro resumen de los datos re­unidos por Diez Melcón, Apellidos castellano-leoneses, 1957 (pp. 201 y ss) en la p. 406, nota 104.

85 Menéndez Pidal/Tovar, «Los sufijos esp. en -z»,  1962, pp. 433-434.

CAPÍTULOS ANTERIORES:

PARTE PRIMERA: DE IBERIA A HISPANIA
A. EL SOLAR Y SUS PRIMITIVOS POBLADORES

CAPÍTULO I. LA VOZ LEJANA DE LOS PUEBLOS SIN NOMBRE.

1.- 1.  LOS PRIMITIVOS POBLADORES Y SUS LENGUAS

2.- 2. INDICIOS DE UNA CIERTA UNIDAD LINGÜÍSTICA MEDITERRÁNEA

3.- 3. PUEBLOS HISPÁNICOS SIN NOMBRE; PIRENAICOS Y CAMÍTICOS

CAPÍTULO II. PUEBLOS PRERROMANOS, PREINDOEUROPEOS E INDOEUROPEOS

4.- 1. FUERZA EXPANSIVA DE LOS PUEBLOS DE CULTURA IBÉRICA

5.- 2. NAVEGACIÓN DE FENICIOS Y DE GRIEGOS EN ESPAÑA

6.- 3. LOS ÍBEROS Y LA IBERIZACIÓN DE ESPAÑA, PROVENZA Y AQUITANIA

7.- 4. FRATERNIDAD ÍBERO-LÍBICA

*   8.- 5. LOS LÍGURES O AMBRONES

*   9.- 6. LOS ILIRIOS

*   10.- 7. LOS CELTAS

*   11.- 8. «NOS CELTIS GENITOS ET EX IBERIS» (MARCIAL)

12.- 9. PERSISTENCIA DE LAS LENGUAS IN­DÍGENAS EN LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA

B. LAS HUELLAS DE LAS LENGUAS PRERROMANAS EN LA LENGUA ROMANCE

CAPÍTULO III. RESTOS DE LAS LENGUAS PRIMITIVAS EN EL ESPAÑOL

13.- 1. VOCABLOS DE LAS LENGUAS PRERRO­MANAS

14.- 2. SUFIJOS PRERROMANOS EN EL ESPAÑOL

15.- 3. LAS LENGUAS DE SUBSTRATO EN LA FONÉTICA ESPAÑOLA

16.- 4. RESUMEN DE LOS INFLUJOS DEL SUBSTRATO

PARTE SEGUNDA: LA HISPANIA  LATINA
A. LA COLONIZACIÓN ROMANA Y LA ROMANIZACIÓN

CAPÍTULO I. HISPANIA PROVINCIA ROMANA

* 17.- 1. CARTAGO Y ROMA. LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA Y SU EXPANSIÓN DESDE EL ESTE AL OESTE

18.- 2. LA ROMANIZACIÓN

19.- 3. ESPAÑA Y LA PROVINCIALIZACIÓN DEL IMPERIO

20.- 4. PREDOMINIO DEL ORIENTE. EL CRISTIANISMO

CAPÍTULO II. EL NUEVO LATÍN

21.- 1. ¿LATÍN VULGAR?

22.- 2. EL LATÍN NUEVO

23.- 3. INFLUJO DEL CRISTIANISMO

24.- 4. NEOLOGISMOS DEL VOCABULARIO DOCTO

25.- 5. NEOLOGISMOS DE ESTILÍSTICA COLEC­TIVA

26.- 6. ACEPCIONES NUEVAS

27.- 7. FRASEOLOGÍA

28.- 8. MÓVILES DEL NEOLOGISMO GRAMA­TICAL

29.- 9. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SINTAXIS DEL NOMBRE

30.- 10. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SIN­TAXIS DEL VERBO

31.- 11. PREPOSICIONES Y ADVERBIOS

32.- 12. COLOCACIÓN DE LAS PALABRAS

*   33.- 13. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA VOCÁLICO

34.- 14. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA CONSO­NÁNTICO

*   35.- 15. OTRAS SIMPLIFICACIONES FONÉTICAS

*   36.- 16. LARGA LUCHA ENTRE INNOVACIÓN Y PURISMO

*   37.- 17. LAS INSCRIPCIONES

B. EL LATÍN DE HISPANIA

CAPÍTULO III. ESPAÑA EN LA ROMANIA

*   38.- 1. LA ROMANIA

*   39.- 2. CAUSAS DEL DIALECTALISMO RO­MÁNICO

*   40.- 3. ROMANIA OCCIDENTAL, ROMANIA MERIDIONAL

*   41.- 4. TRES ZONAS DE COLONIZACIÓN DE ESPAÑA

*   42.- 5. ESPAÑA Y LA ITALIA MERIDIONAL

*   43.- 6. ARCAÍSMO PURISTA DEL LATÍN DE ESPAÑA

*   44.- 7. RELACIONES ENTRE EL LATÍN HISPA­NO Y EL DE LA ROMANIA MERIDIONAL: VOCABULARIO Y FORMACIÓN DE PALABRAS

45.- 8. FONÉTICA DIALECTAL EN EL LATÍN DEL SUR DE ITALIA Y DE LA HISPANIA CITERIOR

*   46.- 9. UNIDAD Y DIVERSIDAD EN EL LA­TÍN DE HISPANIA

*   47.- 10. TOPONIMIA CRISTIANA

PARTE TERCERA: HACIA LA NACIONALIZACIÓN LINGÜÍSTICA DE HISPANIA
A. DESMEMBRACIÓN DE LA ROMANIA. ÉPOCAS VISIGÓTICA Y ARÁBIGA

CAPÍTULO I. EL REINO TOLOSANO Y EL TOLEDANO

*   48.- 1. DISOLUCIÓN Y RUINA DEL IMPERIO DE OCCIDENTE. CRISIS DE ROMANIDAD

*   49.- 2. NACIONALIZACIÓN DEL REINO VISI­GODO

*   50.- 3. REINO VISIGODO TOLEDANO

*   51.- 4. ONOMÁSTICA GERMÁNICA

*   52.- 5. CAUSAS DE LA FRAGMENTACIÓN ROMÁNICA

*   53.- 6. LA LENGUA COMÚN QUE NO SE ESCRIBE

*   54.- 7. CENTROS DIRECTIVOS DE LA HISPANIA VISIGÓTICA

*   55.- 8. LENGUA CORTESANA VISIGODA

*   56.- 9. EL MAPA LINGÜÍSTICO DEL REINO GODO

*   57.- 10. ORÓSPEDA, CANTABRIA Y VASCONIA

*   58.- 11. NACIONALIZACIÓN LITERARIA. SAN ISIDORO

*   59.- 12. LA ESCUELA ISIDORIANA

CAPÍTULO II.  AL-ANDALUS. EL ÁRABE Y LA ALJAMÍA

*   60.- 1. LA ARABIZACIÓN DE HISPANIA

*   61.- 2. LOS MOZÁRABES EN SU ÉPOCA HE­ROICA

*   62.- 3. MUSULMANES DE HABLA ROMANCE

*   63.- 4. LA ALJAMÍA O LENGUA ROMANCE HABLADA EN AL-ANDALUS

*   64.- 5. TOPONIMIA ÁRABE

*   65.- 6. TOPONIMIA MOZÁRABE

*   66.- 7. TOPONIMIA LATINA EN BOCA ÁRABE

CAPÍTULO III. LOS PUEBLOS INDOCTOS DEL NORTE

*   67.- 1. UNA NUEVA BASE PARA LA NUE­VA ROMANIDAD HISPANA

*   68.- 2. GRANDES TRASIEGOS DE POBLACIÓN

*   69.- 3. TOLEDANISMO OVETENSE. EL DIALEC­TO ASTURIANO Y LEONÉS

*   70.- 4. ONOMÁSTICA NUEVA

Diseño gráfico:
 
La Garduña Ilustrada

Imagen: letra A, alfabeto anglosajón, siglo VIII-IX

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