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Obras de Diego Catalán

I.- HISTORIA DE LA LENGUA ESPAÑOLA DE RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL

61.- 2. LOS MOZÁRABES EN SU ÉPOCA HE­ROICA

61.- 2. LOS MOZÁRABES EN SU ÉPOCA HE­ROICA

2. LOS MOZÁRABES EN SU ÉPOCA HE­ROICA. II. AL-ANDALUS. EL ÁRABE Y LA ALJAMÍA

      Los cristianos sometidos, los «mozárabes», conservaron sin embargo para el uso familiar la incipiente lengua románi­ca, y para la escritura el latín, a la par del árabe, como conservaron su religión y sus leyes góticas, junto con sus obispos, sus condes y sus jueces.

      El siglo IX fue una época de gran exaltación nacionalis­ta de los cristianos sometidos 2, que, aunque empobrecidos y vejados, fueron a menudo un importante apoyo para los muladíes o hispanos convertidos al Islam que desde fines del s. VIII se amotinaban o insurreccionaban en los princi­pales centros de población de al-Andalus frente a las autoridades oficiales del emirato cordobés.

      El Concilio de Córdoba de 839, donde asisten tres arzobis­pos y cinco obispos, muestra el celo del clero andaluz por mantener la unidad religiosa contra la herejía de los que llamaban «acephalos» o, con prosodia romance, acebaleos 3. Enseguida, la degollación de san Perfecto en Córdoba (año 850) abre la era de los martirios. Los calabozos cordobeses, donde yacían amontonados los confesores de la fe cristiana, entre ellos las santas Flora y María, resonaban en himnos eclesiásticos, y allí, en la prisión, san Eulogio, gran cultiva­dor del heroísmo, escribía el Documentum martyriale (año 851) para esforzar a las vírgenes en el tremendo sacrificio de la muerte. La Cristiandad admiró a los nuevos mártires, y cier­tos monjes de Saint-Germain-des-Prés de París peregrinaron a Córdoba para llevar a su abadía cuerpos y reliquias de esos santos mozárabes, prometiendo darles gran culto y honra, y el rey de Asturias Alfonso III obtuvo del califa de Córdoba el cuerpo de san Eulogio, que llevó a Oviedo, junto con un códice de las obras del santo, documento capital de mozarabismo (año 883) 4. En aquel siglo florecen, además de san Eulogio, los otros grandes escritores religiosos mozárabes: Álvaro Cordobés y el abad Samsón.

      El latín de este grupo de escritores hispanos de al-An­dalus es el último eco de la lengua hablada latina, aún viva en tiempos isidorianos, y termina su curso agotándose en supremo esfuerzo literario de barroquismo y oscuridad. La Crónica Mozárabe de 754, escrita en Toledo, practica un es­tilo crespo, enrevesado y tenebroso, frecuentemente rima­do, cuya monstruosa cerrazón hará decir al humanista Vaseo que más parecía lengua gótica que latín 5. Y sin tan mal gusto, el gran patriota mozárabe Álvaro de Córdoba se nos muestra como un biznieto de Lucano, bisabuelo de Mena y de Góngora 6, un eslabón más, aunque sea de bronce, en la áurea cadena del culteranismo cordobés. La prosa de trozos rimados, que en obras especiales habían cultivado san Isidoro y san Ildefonso 7, está ahora muy al uso: la similicadencia era recurso habitual del habla elegante 8 con el cual se embellecía a trechos toda buena prosa, según también se ve, en la España cristiana del Norte, en las inscrip­ciones votivas de la catedral de Oviedo, redactadas a nom­bre de Alfonso II hacia 802 9.

      Mas a pesar de esta resonancia alcanzada por la entusias­ta resistencia de los mozárabes, los motivos de decadencia eran enormes. Álvaro Cordobés, en su Indiculus luminosus, escrito en 854, lamenta la gran desnacionalización que entre ellos cundía: los jóvenes cristianos adoptaban hasta tal pun­to las costumbres de los dominadores que se circuncidaban por evitar denuestos y, enamorados de la erudición musul­mana, sólo se deleitaban en los versos y las fábulas árabes, sólo leían los libros de los infieles, así que desconocían los textos latinos, olvidando su propio idioma: «¡Heu, pro dolor! linguam suam nesciunt christiani et linguam propriam non advertunt latini!»;«... en la gente de Cristo apenas hallarás uno entre mil que pue­da escribir razonablemente una carta a su hermano, y en cambio los hay innumerables que os sabrán declarar la pompa de las voces arábigas y que conocen los primores de la métrica árabe mejor que los infieles» 10.

      Y, en efecto, hasta entre el alto clero había proliferado una gran rusticidad latina. El abad Samsón, combatiendo en su Apologeticus (hacia 864) al perverso obispo de Málaga Hostegesi (a quien llama, por juego de palabras, Hostis Jesu) se reía del mal latín que gastaba el tal obispo al es­cribir contempti por contenti 11 y quidam pestis por quaedam pestis, explicándole que «quidam dicitur vir, e t quaedam mulier» y, al propósito, le suministra­ba otra larga lección gramatical de concordancia 12.

      Estos datos han hecho creer a algunos que el romanismo se había perdido o se estaba perdiendo entre los mo­zárabes; pero sólo nos autorizan a afirmar que entonces no aprendían el latín sino el árabe como lengua de cultura; familiarmente hablaban el romance. Sólo los más cultos entre ellos serían bilingües, como el mártir San Perfecto, que habló en árabe ante el tribunal que le sentenció 13.

Diego Catalán: Historia de la Lengua Española de Ramón Menéndez Pidal (2005)

NOTAS

2  Menéndez Pidal, Orígenes del esp., ed.  1950, § 87.

3  Menéndez Pidal, Orígenes del esp., ed.  1950, § 464.

4  Orígenes del esp., pp. 436 y 475 [ed. 1950, pp. 417, 452].

5  Véase edic. Mommsen, p. 328.

6  «Nieto de Lucano y precursor de Góngora» le llama Menéndez Pelayo, Ideas estéticas, II, pp. 75 y 76; en la p. 73 (abajo) nota grecismos extravagantes: engloge, eufrasia, etc.

7  Véase atrás, cap. I, § 11.

8  Tres y cuatro miembros similicadentes caracterizan el estilo de la Crónica mozárabe de 734. Ejemplos en R. Dozy, Recherches sur l’histoire de l’Espagne pendant le Moyen-Age, I, 1881, pp. 5 y 6; no son empero aceptables muchos de los casos de prosa rimada que aduce.

9  Esp. Sagr., XXXVII, pp. 140-141: «dirutum... contaminatum... fundatum... renovatum... accepimus... offerimus», al terminar una y otra inscripción.

10  En Esp. Sagr, XI, pp. 273-275.

11  Ultracorrección por huir del vicio contrario frecuente en las Inscriptiones Hispaniae Christianae, 361: contemserat, promtus, sumsit, etc.

12  En la Esp. Sagr., XI, pp. 404-408.

13  F. J. Simonet, Hist, de los mozár.,  1897-1903, p. 385.

 CAPÍTULOS ANTERIORES:

PARTE PRIMERA: DE IBERIA A HISPANIA
A. EL SOLAR Y SUS PRIMITIVOS POBLADORES

CAPÍTULO I. LA VOZ LEJANA DE LOS PUEBLOS SIN NOMBRE.

1.- 1.  LOS PRIMITIVOS POBLADORES Y SUS LENGUAS

2.- 2. INDICIOS DE UNA CIERTA UNIDAD LINGÜÍSTICA MEDITERRÁNEA

3.- 3. PUEBLOS HISPÁNICOS SIN NOMBRE; PIRENAICOS Y CAMÍTICOS

CAPÍTULO II. PUEBLOS PRERROMANOS, PREINDOEUROPEOS E INDOEUROPEOS

4.- 1. FUERZA EXPANSIVA DE LOS PUEBLOS DE CULTURA IBÉRICA

5.- 2. NAVEGACIÓN DE FENICIOS Y DE GRIEGOS EN ESPAÑA

6.- 3. LOS ÍBEROS Y LA IBERIZACIÓN DE ESPAÑA, PROVENZA Y AQUITANIA

7.- 4. FRATERNIDAD ÍBERO-LÍBICA

*   8.- 5. LOS LÍGURES O AMBRONES

*   9.- 6. LOS ILIRIOS

*   10.- 7. LOS CELTAS

*   11.- 8. «NOS CELTIS GENITOS ET EX IBERIS» (MARCIAL)

12.- 9. PERSISTENCIA DE LAS LENGUAS IN­DÍGENAS EN LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA

B. LAS HUELLAS DE LAS LENGUAS PRERROMANAS EN LA LENGUA ROMANCE

CAPÍTULO III. RESTOS DE LAS LENGUAS PRIMITIVAS EN EL ESPAÑOL

13.- 1. VOCABLOS DE LAS LENGUAS PRERRO­MANAS

14.- 2. SUFIJOS PRERROMANOS EN EL ESPAÑOL

15.- 3. LAS LENGUAS DE SUBSTRATO EN LA FONÉTICA ESPAÑOLA

16.- 4. RESUMEN DE LOS INFLUJOS DEL SUBSTRATO

PARTE SEGUNDA: LA HISPANIA  LATINA
A. LA COLONIZACIÓN ROMANA Y LA ROMANIZACIÓN

CAPÍTULO I. HISPANIA PROVINCIA ROMANA

* 17.- 1. CARTAGO Y ROMA. LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA Y SU EXPANSIÓN DESDE EL ESTE AL OESTE

18.- 2. LA ROMANIZACIÓN

19.- 3. ESPAÑA Y LA PROVINCIALIZACIÓN DEL IMPERIO

20.- 4. PREDOMINIO DEL ORIENTE. EL CRISTIANISMO

CAPÍTULO II. EL NUEVO LATÍN

21.- 1. ¿LATÍN VULGAR?

22.- 2. EL LATÍN NUEVO

23.- 3. INFLUJO DEL CRISTIANISMO

24.- 4. NEOLOGISMOS DEL VOCABULARIO DOCTO

25.- 5. NEOLOGISMOS DE ESTILÍSTICA COLEC­TIVA

26.- 6. ACEPCIONES NUEVAS

27.- 7. FRASEOLOGÍA

28.- 8. MÓVILES DEL NEOLOGISMO GRAMA­TICAL

29.- 9. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SINTAXIS DEL NOMBRE

30.- 10. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SIN­TAXIS DEL VERBO

31.- 11. PREPOSICIONES Y ADVERBIOS

32.- 12. COLOCACIÓN DE LAS PALABRAS

*   33.- 13. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA VOCÁLICO

34.- 14. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA CONSO­NÁNTICO

*   35.- 15. OTRAS SIMPLIFICACIONES FONÉTICAS

*   36.- 16. LARGA LUCHA ENTRE INNOVACIÓN Y PURISMO

*   37.- 17. LAS INSCRIPCIONES

B. EL LATÍN DE HISPANIA

CAPÍTULO III. ESPAÑA EN LA ROMANIA

*   38.- 1. LA ROMANIA

*   39.- 2. CAUSAS DEL DIALECTALISMO RO­MÁNICO

*   40.- 3. ROMANIA OCCIDENTAL, ROMANIA MERIDIONAL

*   41.- 4. TRES ZONAS DE COLONIZACIÓN DE ESPAÑA

*   42.- 5. ESPAÑA Y LA ITALIA MERIDIONAL

*   43.- 6. ARCAÍSMO PURISTA DEL LATÍN DE ESPAÑA

*   44.- 7. RELACIONES ENTRE EL LATÍN HISPA­NO Y EL DE LA ROMANIA MERIDIONAL: VOCABULARIO Y FORMACIÓN DE PALABRAS

45.- 8. FONÉTICA DIALECTAL EN EL LATÍN DEL SUR DE ITALIA Y DE LA HISPANIA CITERIOR

*   46.- 9. UNIDAD Y DIVERSIDAD EN EL LA­TÍN DE HISPANIA

*   47.- 10. TOPONIMIA CRISTIANA

PARTE TERCERA: HACIA LA NACIONALIZACIÓN LINGÜÍSTICA DE HISPANIA
A. DESMEMBRACIÓN DE LA ROMANIA. ÉPOCAS VISIGÓTICA Y ARÁBIGA

CAPÍTULO I. EL REINO TOLOSANO Y EL TOLEDANO

*   48.- 1. DISOLUCIÓN Y RUINA DEL IMPERIO DE OCCIDENTE. CRISIS DE ROMANIDAD

*   49.- 2. NACIONALIZACIÓN DEL REINO VISI­GODO

*   50.- 3. REINO VISIGODO TOLEDANO

*   51.- 4. ONOMÁSTICA GERMÁNICA

*   52.- 5. CAUSAS DE LA FRAGMENTACIÓN ROMÁNICA

*   53.- 6. LA LENGUA COMÚN QUE NO SE ESCRIBE

*   54.- 7. CENTROS DIRECTIVOS DE LA HISPANIA VISIGÓTICA

*   55.- 8. LENGUA CORTESANA VISIGODA

*   56.- 9. EL MAPA LINGÜÍSTICO DEL REINO GODO

*   57.- 10. ORÓSPEDA, CANTABRIA Y VASCONIA

*   58.- 11. NACIONALIZACIÓN LITERARIA. SAN ISIDORO

*   59.- 12. LA ESCUELA ISIDORIANA

CAPÍTULO II.  AL-ANDALUS. EL ÁRABE Y LA ALJAMÍA

*   60.- 1. LA ARABIZACIÓN DE HISPANIA

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Imagen: letra L, alfabeto anglosajón, siglo VIII-IX

60.- 1. LA ARABIZACIÓN DE HISPANIA

60.- 1. LA ARABIZACIÓN DE HISPANIA

1. LA ARABIZACIÓN DE HISPANIA. II. AL-ANDALUS. EL ÁRABE Y LA ALJAMÍA

      La formación de un romance común irradiado principal­mente desde la urbe regia de Toledo fue interrumpida bruscamente con la invasión árabe de 711. Los primeros testimonios históricos nos presentan a gran parte de los directores de la sociedad hispana puestos en relación de inferioridad con los invasores: los provocadores de la inva­sión, los enemigos políticos del rey Rodrigo desaparecido en la batalla decisiva, la viuda misma de Rodrigo y aque­llas otras damas hispano-godas que en Hispalis por el año 715 atraían a Abdalaciz y demás nobles árabes en torno a una conspiración nacionalista, los colaboracionistas del alto clero como el obispo Oppa y otros así, todos entraban en trato íntimo con los advenedizos. Y los nuevos conquista­dores no venían romanizados como vinieron los godos; por el contrario, su lengua era servidora de una política y una religión dotadas de ímpetu expansivo sin segundo en la historia, lengua en carrera ascendente, que cuando poco después empezó a asimilar los productos de las civilizaciones helénica, persa e india, mostraría en los siglos IX a XII, enorme superioridad sobre el latín, entonces muy empobre­cido a causa de su aislamiento respecto del Imperio de Oriente depositario de la esencia y cultura helénicas. Ésta es la razón de que el superestrato árabe haya influido muchísimo más que el superestrato germánico en la cultu­ra y en la lengua. Los hispanos, lejos de imponer su latín y su incipiente romance a los invasores musulmanes, como lo impusieron a los godos, tuvieron que aprender el árabe como segunda lengua y lengua de cultura; y eso no sólo los que islamizaron, sino incluso los cristianos que, signifi­cativamente, recibieron el nombre de «mozárabes» o 'arabizados'. Una crónica latino-mozárabe del siglo VIII al lamentar en un trozo elegíaco la invasión africana destructora de la nobleza goda, evoca la cuestión lingüística entre las grandes calamidades que sufrió la patria: «Olvidados le son sus cantares, y su lenguaje tornado es ya en ajeno y en palabra extraña» 1.

Diego Catalán: Historia de la Lengua Española de Ramón Menéndez Pidal (2005)

NOTAS

1  La Estoria de España de Alfonso X (Menéndez Pidal, Primera crón. gen., pp. 312a42), traduciendo el texto de una crónica mozárabe conocida por el Arzobispo Rodrigo de Toledo, De rebus Hispaniae: «lam extincta et oblita cantica in loquela labii, iam lingua loquitur peregrina», texto más amplio que el conocido según la Crónica mozárabe de 754 (ed. Mommsen, p. 353).

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A. EL SOLAR Y SUS PRIMITIVOS POBLADORES

CAPÍTULO I. LA VOZ LEJANA DE LOS PUEBLOS SIN NOMBRE.

1.- 1.  LOS PRIMITIVOS POBLADORES Y SUS LENGUAS

2.- 2. INDICIOS DE UNA CIERTA UNIDAD LINGÜÍSTICA MEDITERRÁNEA

3.- 3. PUEBLOS HISPÁNICOS SIN NOMBRE; PIRENAICOS Y CAMÍTICOS

CAPÍTULO II. PUEBLOS PRERROMANOS, PREINDOEUROPEOS E INDOEUROPEOS

4.- 1. FUERZA EXPANSIVA DE LOS PUEBLOS DE CULTURA IBÉRICA

5.- 2. NAVEGACIÓN DE FENICIOS Y DE GRIEGOS EN ESPAÑA

6.- 3. LOS ÍBEROS Y LA IBERIZACIÓN DE ESPAÑA, PROVENZA Y AQUITANIA

7.- 4. FRATERNIDAD ÍBERO-LÍBICA

*   8.- 5. LOS LÍGURES O AMBRONES

*   9.- 6. LOS ILIRIOS

*   10.- 7. LOS CELTAS

*   11.- 8. «NOS CELTIS GENITOS ET EX IBERIS» (MARCIAL)

12.- 9. PERSISTENCIA DE LAS LENGUAS IN­DÍGENAS EN LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA

B. LAS HUELLAS DE LAS LENGUAS PRERROMANAS EN LA LENGUA ROMANCE

CAPÍTULO III. RESTOS DE LAS LENGUAS PRIMITIVAS EN EL ESPAÑOL

13.- 1. VOCABLOS DE LAS LENGUAS PRERRO­MANAS

14.- 2. SUFIJOS PRERROMANOS EN EL ESPAÑOL

15.- 3. LAS LENGUAS DE SUBSTRATO EN LA FONÉTICA ESPAÑOLA

16.- 4. RESUMEN DE LOS INFLUJOS DEL SUBSTRATO

PARTE SEGUNDA: LA HISPANIA  LATINA
A. LA COLONIZACIÓN ROMANA Y LA ROMANIZACIÓN

CAPÍTULO I. HISPANIA PROVINCIA ROMANA

* 17.- 1. CARTAGO Y ROMA. LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA Y SU EXPANSIÓN DESDE EL ESTE AL OESTE

18.- 2. LA ROMANIZACIÓN

19.- 3. ESPAÑA Y LA PROVINCIALIZACIÓN DEL IMPERIO

20.- 4. PREDOMINIO DEL ORIENTE. EL CRISTIANISMO

CAPÍTULO II. EL NUEVO LATÍN

21.- 1. ¿LATÍN VULGAR?

22.- 2. EL LATÍN NUEVO

23.- 3. INFLUJO DEL CRISTIANISMO

24.- 4. NEOLOGISMOS DEL VOCABULARIO DOCTO

25.- 5. NEOLOGISMOS DE ESTILÍSTICA COLEC­TIVA

26.- 6. ACEPCIONES NUEVAS

27.- 7. FRASEOLOGÍA

28.- 8. MÓVILES DEL NEOLOGISMO GRAMA­TICAL

29.- 9. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SINTAXIS DEL NOMBRE

30.- 10. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SIN­TAXIS DEL VERBO

31.- 11. PREPOSICIONES Y ADVERBIOS

32.- 12. COLOCACIÓN DE LAS PALABRAS

*   33.- 13. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA VOCÁLICO

34.- 14. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA CONSO­NÁNTICO

*   35.- 15. OTRAS SIMPLIFICACIONES FONÉTICAS

*   36.- 16. LARGA LUCHA ENTRE INNOVACIÓN Y PURISMO

*   37.- 17. LAS INSCRIPCIONES

B. EL LATÍN DE HISPANIA

CAPÍTULO III. ESPAÑA EN LA ROMANIA

*   38.- 1. LA ROMANIA

*   39.- 2. CAUSAS DEL DIALECTALISMO RO­MÁNICO

*   40.- 3. ROMANIA OCCIDENTAL, ROMANIA MERIDIONAL

*   41.- 4. TRES ZONAS DE COLONIZACIÓN DE ESPAÑA

*   42.- 5. ESPAÑA Y LA ITALIA MERIDIONAL

*   43.- 6. ARCAÍSMO PURISTA DEL LATÍN DE ESPAÑA

*   44.- 7. RELACIONES ENTRE EL LATÍN HISPA­NO Y EL DE LA ROMANIA MERIDIONAL: VOCABULARIO Y FORMACIÓN DE PALABRAS

45.- 8. FONÉTICA DIALECTAL EN EL LATÍN DEL SUR DE ITALIA Y DE LA HISPANIA CITERIOR

*   46.- 9. UNIDAD Y DIVERSIDAD EN EL LA­TÍN DE HISPANIA

*   47.- 10. TOPONIMIA CRISTIANA

PARTE TERCERA: HACIA LA NACIONALIZACIÓN LINGÜÍSTICA DE HISPANIA
A. DESMEMBRACIÓN DE LA ROMANIA. ÉPOCAS VISIGÓTICA Y ARÁBIGA

CAPÍTULO I. EL REINO TOLOSANO Y EL TOLEDANO

*   48.- 1. DISOLUCIÓN Y RUINA DEL IMPERIO DE OCCIDENTE. CRISIS DE ROMANIDAD

*   49.- 2. NACIONALIZACIÓN DEL REINO VISI­GODO

*   50.- 3. REINO VISIGODO TOLEDANO

*   51.- 4. ONOMÁSTICA GERMÁNICA

*   52.- 5. CAUSAS DE LA FRAGMENTACIÓN ROMÁNICA

*   53.- 6. LA LENGUA COMÚN QUE NO SE ESCRIBE

*   54.- 7. CENTROS DIRECTIVOS DE LA HISPANIA VISIGÓTICA

*   55.- 8. LENGUA CORTESANA VISIGODA

*   56.- 9. EL MAPA LINGÜÍSTICO DEL REINO GODO

*   57.- 10. ORÓSPEDA, CANTABRIA Y VASCONIA

*   58.- 11. NACIONALIZACIÓN LITERARIA. SAN ISIDORO

*   59.- 12. LA ESCUELA ISIDORIANA

CAPÍTULO II.  AL-ANDALUS. EL ÁRABE Y LA ALJAMÍA

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59.- 12. LA ESCUELA ISIDORIANA

59.- 12. LA ESCUELA ISIDORIANA

12. LA ESCUELA ISIDORIANA. I. EL REINO TOLOSANO Y EL TOLEDANO

      En torno a san Isidoro durante el siglo VII, se produce por primera vez sobre el suelo peninsular un grupo de escritores denso y coherente. No sólo Sevilla, sino otras grandes ciudades episcopales como Zaragoza y Braga eran activos centros de este movimiento, y más que ninguna To­ledo, cuyos metropolitanos fueron todos ilustres escritores: san Eugenio (646-657), san Ildefonso (657-667) de familia goda, san Julián (680-690). También son escritores en la­tín otros godos: el gobernador de la Septimania, el conde Bulgarano (muerto en 672) y los reyes Sisebuto (muerto en 621), Khindasvinto (muerto en 621) y Recesvinto (muerto en 672). La provincialización del imperio ha venido a pa­rar a una nacionalización de las provincias cuyo primer fruto es la formación de estos grupos nacionales de escri­tores.

      Entre los de la escuela isidoriana se revelan ya ciertos ca­racteres hispanos de los que reaparecen en toda época pro­picia, y ninguna podía serlo más que la de este primer flo­recimiento de españoles en España (los Sénecas y Lucano florecieron en Roma), tanto por la inexperta espontaneidad del grupo como por su aislamiento, privado de compañía y de influjos en otros países. El principal de esos rasgos dis­tintivos es el gusto por la expresión exuberante y barroca. Ya de uno de los más antiguos escritores de este grupo, el rey Sisebuto (612-621), se ha dicho que tiene mucho de «gongorino» 143; luego, el biógrafo de los Padres Emeritenses, h. 633, califica el estilo usual, del que quiere prescindir, como abun­dante en enjoyadas pompas de la palabra, en «gárrulas espu­mas de la facundia» 144. Además, otro metropolitano de To­ledo, san Eugenio (646-675), en su Lamento por la llegada de la vejez, muestra cierto realismo tétrico, hermano del de mu­chas obras maestras de la literatura y del arte españoles; y más notable en la historia de la lengua poética es que el ci­tado Lamento cambie cuatro veces de metro en sólo cien versos que tiene; extraña inquietud del sentimiento rítmico de ese Eugenio, de cuerpo enfermizo y de espíritu bullente, como lo retrata san Ildefonso, que, aunque instruido en la poesía clásica y en la desusada cantidad silábica, es el primer rebelde hispano contra la uniformidad estrófica, rigurosa­mente impuesta por los poetas de la Antigüedad a los veni­deros; esta rebeldía polimétrica de Eugenio se repetirá a tra­vés de toda la literatura española, con otras rebeldías de tipos diversos que dan al arte peninsular su fisonomía pro­pia frente al de los pueblos hermanos.

      Con san Valerio, abad del Bierzo, muerto en 695, que vive muy lejos de la docta Toledo y se muestra ajeno a todo influjo de la Antigüedad clásica, acaba la vida de este gru­po importante. Enriscado en las montañas de León, revi­ve los recuerdos de los padres orientales de la Tebaida, pa­deciendo las mismas horrendas tentaciones vencidas por los antiguos eremitas y gozando en fantásticas apariciones las paradisíacas amenidades a la vez que contempla los horro­res del infierno. Con él se extingue la vida intelectual de los hispano-romanos.

      La España del siglo VII, la de Sisebuto y Recesvinto, pro­duce la última actividad de los romanos provinciales, como la España del siglo I, la de Nerón y Trajano, había produ­cido el primer florecimiento provincial. Pero esa actividad hispano-romana, última de Occidente, llevaba en sí ener­gías que prometían fecundidad prolongada: no sólo con­taba en sus comienzos con el valor duradero de san Isido­ro, sino que mostraba vigor en su final: la restauración de las formas clásicas de la historiografía llevada a cabo por san Julián, tan por cima del estilo «rústico» y descosido de su predecesor san Gregorio de Tours, denunciaba fuertes reservas de la tradición clásica en España, y dejaba esperar, cuando toda lumbre se había apagado en Italia, en Galia y en África, que el reino Toledano pudiese guiar la incorporación de los germanos a la misma, incorporación iniciada por Juan de Bíclaro, seguida por Ildefonso y pro­tegida por reyes germanos como Sisebuto, Khindasvinto y Recesvinto. Pero sobrevinieron turbulencias interiores, rema­tadas con la invasión árabe, y toda esperanza acabó. Ha­brá que dejar transcurrir un siglo, continuación de los tiempos de esterilidad general, salvo en Britania, para que otro rey de los pueblos invasores, Carlomagno, despierte la nueva vida cultural; entonces el resurgimiento no correrá ya a cargo de provinciales romanos, sino de los germanos, para ser continuado más tarde por los hombres mezclados de las naciones modernas, que ya no se acuerdan de si pro­ceden del imperio o de los invasores 145.

 

 

Diego Catalán: Historia de la Lengua Española de Ramón Menéndez Pidal (2005)

NOTAS

143  M. Menéndez Pelayo, Ideas estéticas, II, p. 56 n.

144  España Sagrada, XIII, p. 345. «Omittentes phaleratas verborum pompas, et praetermittentes garrulas facundiae spunnas ... simpliciter veraciterque narranens...»; la oscuridad del lenguaje fatiga a los oyentes en vez de instruirlos.

145 Menéndez Pidal, «La cultura en la Edad Media», en Hist. de la nación Argentina, II, 1937, pp.  133-135.

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A. EL SOLAR Y SUS PRIMITIVOS POBLADORES

CAPÍTULO I. LA VOZ LEJANA DE LOS PUEBLOS SIN NOMBRE.

1.- 1.  LOS PRIMITIVOS POBLADORES Y SUS LENGUAS

2.- 2. INDICIOS DE UNA CIERTA UNIDAD LINGÜÍSTICA MEDITERRÁNEA

3.- 3. PUEBLOS HISPÁNICOS SIN NOMBRE; PIRENAICOS Y CAMÍTICOS

CAPÍTULO II. PUEBLOS PRERROMANOS, PREINDOEUROPEOS E INDOEUROPEOS

4.- 1. FUERZA EXPANSIVA DE LOS PUEBLOS DE CULTURA IBÉRICA

5.- 2. NAVEGACIÓN DE FENICIOS Y DE GRIEGOS EN ESPAÑA

6.- 3. LOS ÍBEROS Y LA IBERIZACIÓN DE ESPAÑA, PROVENZA Y AQUITANIA

7.- 4. FRATERNIDAD ÍBERO-LÍBICA

*   8.- 5. LOS LÍGURES O AMBRONES

*   9.- 6. LOS ILIRIOS

*   10.- 7. LOS CELTAS

*   11.- 8. «NOS CELTIS GENITOS ET EX IBERIS» (MARCIAL)

12.- 9. PERSISTENCIA DE LAS LENGUAS IN­DÍGENAS EN LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA

B. LAS HUELLAS DE LAS LENGUAS PRERROMANAS EN LA LENGUA ROMANCE

CAPÍTULO III. RESTOS DE LAS LENGUAS PRIMITIVAS EN EL ESPAÑOL

13.- 1. VOCABLOS DE LAS LENGUAS PRERRO­MANAS

14.- 2. SUFIJOS PRERROMANOS EN EL ESPAÑOL

15.- 3. LAS LENGUAS DE SUBSTRATO EN LA FONÉTICA ESPAÑOLA

16.- 4. RESUMEN DE LOS INFLUJOS DEL SUBSTRATO

PARTE SEGUNDA: LA HISPANIA  LATINA
A. LA COLONIZACIÓN ROMANA Y LA ROMANIZACIÓN

CAPÍTULO I. HISPANIA PROVINCIA ROMANA

* 17.- 1. CARTAGO Y ROMA. LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA Y SU EXPANSIÓN DESDE EL ESTE AL OESTE

18.- 2. LA ROMANIZACIÓN

19.- 3. ESPAÑA Y LA PROVINCIALIZACIÓN DEL IMPERIO

20.- 4. PREDOMINIO DEL ORIENTE. EL CRISTIANISMO

CAPÍTULO II. EL NUEVO LATÍN

21.- 1. ¿LATÍN VULGAR?

22.- 2. EL LATÍN NUEVO

23.- 3. INFLUJO DEL CRISTIANISMO

24.- 4. NEOLOGISMOS DEL VOCABULARIO DOCTO

25.- 5. NEOLOGISMOS DE ESTILÍSTICA COLEC­TIVA

26.- 6. ACEPCIONES NUEVAS

27.- 7. FRASEOLOGÍA

28.- 8. MÓVILES DEL NEOLOGISMO GRAMA­TICAL

29.- 9. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SINTAXIS DEL NOMBRE

30.- 10. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SIN­TAXIS DEL VERBO

31.- 11. PREPOSICIONES Y ADVERBIOS

32.- 12. COLOCACIÓN DE LAS PALABRAS

*   33.- 13. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA VOCÁLICO

34.- 14. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA CONSO­NÁNTICO

*   35.- 15. OTRAS SIMPLIFICACIONES FONÉTICAS

*   36.- 16. LARGA LUCHA ENTRE INNOVACIÓN Y PURISMO

*   37.- 17. LAS INSCRIPCIONES

B. EL LATÍN DE HISPANIA

CAPÍTULO III. ESPAÑA EN LA ROMANIA

*   38.- 1. LA ROMANIA

*   39.- 2. CAUSAS DEL DIALECTALISMO RO­MÁNICO

*   40.- 3. ROMANIA OCCIDENTAL, ROMANIA MERIDIONAL

*   41.- 4. TRES ZONAS DE COLONIZACIÓN DE ESPAÑA

*   42.- 5. ESPAÑA Y LA ITALIA MERIDIONAL

*   43.- 6. ARCAÍSMO PURISTA DEL LATÍN DE ESPAÑA

*   44.- 7. RELACIONES ENTRE EL LATÍN HISPA­NO Y EL DE LA ROMANIA MERIDIONAL: VOCABULARIO Y FORMACIÓN DE PALABRAS

45.- 8. FONÉTICA DIALECTAL EN EL LATÍN DEL SUR DE ITALIA Y DE LA HISPANIA CITERIOR

*   46.- 9. UNIDAD Y DIVERSIDAD EN EL LA­TÍN DE HISPANIA

*   47.- 10. TOPONIMIA CRISTIANA

PARTE TERCERA: HACIA LA NACIONALIZACIÓN LINGÜÍSTICA DE HISPANIA
A. DESMEMBRACIÓN DE LA ROMANIA. ÉPOCAS VISIGÓTICA Y ARÁBIGA

CAPÍTULO I. EL REINO TOLOSANO Y EL TOLEDANO

*   48.- 1. DISOLUCIÓN Y RUINA DEL IMPERIO DE OCCIDENTE. CRISIS DE ROMANIDAD

*   49.- 2. NACIONALIZACIÓN DEL REINO VISI­GODO

*   50.- 3. REINO VISIGODO TOLEDANO

*   51.- 4. ONOMÁSTICA GERMÁNICA

*   52.- 5. CAUSAS DE LA FRAGMENTACIÓN ROMÁNICA

*   53.- 6. LA LENGUA COMÚN QUE NO SE ESCRIBE

*   54.- 7. CENTROS DIRECTIVOS DE LA HISPANIA VISIGÓTICA

*   55.- 8. LENGUA CORTESANA VISIGODA

*   56.- 9. EL MAPA LINGÜÍSTICO DEL REINO GODO

*   57.- 10. ORÓSPEDA, CANTABRIA Y VASCONIA

*   58.- 11. NACIONALIZACIÓN LITERARIA. SAN ISIDORO

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58.- 11. NACIONALIZACIÓN LITERARIA. SAN ISIDORO

58.- 11. NACIONALIZACIÓN LITERARIA. SAN ISIDORO

11. NACIONALIZACIÓN LITERARIA. SAN ISIDORO. I. EL REINO TOLOSANO Y EL TOLEDANO

      En el reino toledano se produce el postrer florecimiento de la literatura post-imperio. Cuando los últimos represen­tantes de esa literatura imperial póstuma habían desapare­cido lo mismo en África que en Galia o en Italia 137, cuan­do en todas partes el cultivo de la lengua literaria cesa, mostrando los romanos provinciales un general agotamien­to, cuando los germanos invasores permanecen en todas partes ajenos a la vida intelectual latina, España se distin­gue por la colaboración de los visigodos que tan romani­zados llegaron a la Península. Cuando aún los invasores germanos se mantenían extraños a la mortecina literatura latina, hallamos ya en España una excepción en el abad de familia goda Juan de Bíclaro, «el Biclarense»: es el primer germano que en el Occidente escribe en latín. Educado en Constantinopla hasta 575, aprende de otro godo, el bizan­tino Jordanes, el culto de la historia de la nación goda y escribe, desde Béjar, una continuación de la crónica univer­sal de San Jerónimo hasta el año 590, en que, junto al imperio de los romanos en Oriente, sólo tiene una relevan­cia en Occidente el reino de los godos. Este nacionalismo godo, que en Juan de Bíclaro no nos sorprende, se mani­fiesta de forma nunca antes vista en un hispano-romano (ya del s. VII), san Isidoro, el primer escritor que, al lado de una historia universal de las seis edades del mundo, conci­be, segregada de ella, una historia nacional de un pueblo, el godo, lo cual viene a ser una historia de Hispania, pues considera que esta «reina de todas las provincias» tuvo per­sonalidad preexistente a Roma. Es ésta su obra más original, pues pone en ella la teoría providencialista judeo-cristiana al servicio de una nación nueva.

      La obra principal de Isidoro fue, sin embargo, las Etymologiae (627-630). Es un esfuerzo inmenso por refrescar el vigor de las palabras evocando su sentido originario; la eti­mología es necesaria para interpretar rectamente el vocablo y para penetrar la esencia de las cosas: «nam cum uideris unde ortum est nomen, citius uim ejus intelligis». Entre la multitud de etimologías exac­tas (negotium de nec-otium, accusator que lleva a otro a la causa judicial, etc.) merecen notarse aquellas en que la relación exacta de las dos palabras es violentada en algo para obtener la explicación filosófica, «homo quiasit ex humo», «uir a uirtute», etimologías aproximativas, alguna de las cuales impone rígidos principios éticos a Isi­doro: «reges a recte agendo uocati sunt» y, por lo tanto, no obrando rectamente, se pierde el nombre de rey («peccarrdo regis nomen amittitur»)138, sentencia aplicada en el Concilio IVo Toledano, del año 633, presidi­do por el mismo Isidoro, que sancionó como destronamiento por respetos etimológicos la singular deposición del rey Suíntila «quien temiendo sus propios delitos se privó a sí mismo del reino». Claro que en muchos casos la etimología isidoriana es impresionista, es lo que la voz puede sugerir al hablante, no lo que el lingüista descubre con su linterna: semĭta 'medio camino' «a semi itu»; vinum porque al beberlo se dilatan las venas llenándose de sangre; «solem dixerunt quasi  solum» juego de palabras que aún  puede repetir Gracián: «él solo campea» 139. Estas interpreta­ciones isidorianas, sean exactas, sean erróneas pero sugesti­vas, aplicadas a todas las cosas divinas y humanas, ordena­das por materias en gigantesco conjunto, fueron guía semántica de todos los pueblos durante toda la Edad Media. No hay novedad en nada de lo que compiló; pero fue mucha novedad el concebir la necesidad de tender hacia el pasado un vínculo que sólo él podía tender como estudioso de tantas materias que hacía mucho habían caído en olvido y ser capaz de organizar ingentes masas de nociones que habían tenido expresión en las tres lenguas (hebrea, griega y latina) de la Antigüedad: artes liberales, medicina, leyes, religiones, santos padres, herejías, libros y bibliotecas, escue­las filosóficas, poetas, historia natural, cosmografía, agricul­tura, milicia, navegación, trajes, comidas, juegos... Su curio­sidad por el extinguido mundo antiguo nada excluye: informa sobre los dioses de los gentiles, sobre los atroces juegos circenses, sobre los lupanarios teatros, las lascivas comedias, aunque añada, claro es, alguna precautoria adver­tencia: «cristiano, debes odiar estos espectáculos de los de­monios», «los pronósticos de los astros son supersticiosos y los cristianos deben ignorarlos».

      Entre las otras obras de san Isidoro tiene también ten­dencia lexicográfica, a la vez que estilística singular, la de Synonyma. De lamentatione animae peccatricis, toda escrita a fuerza de sinonimias, de tautologías y de frases similicadentes o paronomásticas. «Quaes o te, anima, obsecro te, deprecor te, imploro te, ne quid ultra leviter agas, ne quid inconsulte geras...»; «O mors, quam suavis es amare viventibus! quam jocunda es, o mors, tristibus atque moerentibus!»140. Este estilo de excepción, no usado en las de­más obras isidorianas, fue imitado enseguida por san Ilde­fonso, metropolitano de Toledo (657-667), en su libro De virginitate Sanctae Mariae («more synonymorum conscriptus») y fue admiradísimo en la Edad Media, llamán­dolo «estilo isidoriano», aunque lo habían usado otros an­tes, empezando por san Agustín, sobre todo en sus sermones 141. Como las de Isidoro, algunas similicadencias de Ildefonso parecen guevarescas, hasta en la mayor lon­gitud del último período; así por ejemplo describe a la Vir­gen ante el ángel «turbata in sermone, attonita in cogitation e, stupefacta in salutatione, admirata in dictorum enuntiatione» 142. No que­remos con esto decir que Guevara imitase concretamente a san Ildefonso o a san Isidoro, aunque ello es, desde luego, posible.

Diego Catalán: Historia de la Lengua Española de Ramón Menéndez Pidal (2005)

NOTAS

137  Véase atrás, § 5 y mi artículo en «La Nación» de Buenos Aires, 15-dic.-1963, «San Isidoro, lazo de unión entre la cultura antigua y la moderna».

138 Sentent., III. 48.

139 Criticón, 1ª, 2ª. Según nota L. Spitzer, en RFE, XVII, 1930, p. 179.

140 Synonyma, I, 19.

141  E. Norden, Die antike Kuntsprose, 2ª ed., 1909, pp. 622, 626, etc. A. Schiaffini, Tradizione e Poesía nella prosa d'arte italiana, 1930, p. 30 ss.

142  Véase la edición de San Ildefonso, De Virginitate, por Blan­co García, 1937, pp. 4 y 251.

 CAPÍTULOS ANTERIORES:

PARTE PRIMERA: DE IBERIA A HISPANIA
A. EL SOLAR Y SUS PRIMITIVOS POBLADORES

CAPÍTULO I. LA VOZ LEJANA DE LOS PUEBLOS SIN NOMBRE.

1.- 1.  LOS PRIMITIVOS POBLADORES Y SUS LENGUAS

2.- 2. INDICIOS DE UNA CIERTA UNIDAD LINGÜÍSTICA MEDITERRÁNEA

3.- 3. PUEBLOS HISPÁNICOS SIN NOMBRE; PIRENAICOS Y CAMÍTICOS

CAPÍTULO II. PUEBLOS PRERROMANOS, PREINDOEUROPEOS E INDOEUROPEOS

4.- 1. FUERZA EXPANSIVA DE LOS PUEBLOS DE CULTURA IBÉRICA

5.- 2. NAVEGACIÓN DE FENICIOS Y DE GRIEGOS EN ESPAÑA

6.- 3. LOS ÍBEROS Y LA IBERIZACIÓN DE ESPAÑA, PROVENZA Y AQUITANIA

7.- 4. FRATERNIDAD ÍBERO-LÍBICA

*   8.- 5. LOS LÍGURES O AMBRONES

*   9.- 6. LOS ILIRIOS

*   10.- 7. LOS CELTAS

*   11.- 8. «NOS CELTIS GENITOS ET EX IBERIS» (MARCIAL)

12.- 9. PERSISTENCIA DE LAS LENGUAS IN­DÍGENAS EN LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA

B. LAS HUELLAS DE LAS LENGUAS PRERROMANAS EN LA LENGUA ROMANCE

CAPÍTULO III. RESTOS DE LAS LENGUAS PRIMITIVAS EN EL ESPAÑOL

13.- 1. VOCABLOS DE LAS LENGUAS PRERRO­MANAS

14.- 2. SUFIJOS PRERROMANOS EN EL ESPAÑOL

15.- 3. LAS LENGUAS DE SUBSTRATO EN LA FONÉTICA ESPAÑOLA

16.- 4. RESUMEN DE LOS INFLUJOS DEL SUBSTRATO

PARTE SEGUNDA: LA HISPANIA  LATINA
A. LA COLONIZACIÓN ROMANA Y LA ROMANIZACIÓN

CAPÍTULO I. HISPANIA PROVINCIA ROMANA

* 17.- 1. CARTAGO Y ROMA. LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA Y SU EXPANSIÓN DESDE EL ESTE AL OESTE

18.- 2. LA ROMANIZACIÓN

19.- 3. ESPAÑA Y LA PROVINCIALIZACIÓN DEL IMPERIO

20.- 4. PREDOMINIO DEL ORIENTE. EL CRISTIANISMO

CAPÍTULO II. EL NUEVO LATÍN

21.- 1. ¿LATÍN VULGAR?

22.- 2. EL LATÍN NUEVO

23.- 3. INFLUJO DEL CRISTIANISMO

24.- 4. NEOLOGISMOS DEL VOCABULARIO DOCTO

25.- 5. NEOLOGISMOS DE ESTILÍSTICA COLEC­TIVA

26.- 6. ACEPCIONES NUEVAS

27.- 7. FRASEOLOGÍA

28.- 8. MÓVILES DEL NEOLOGISMO GRAMA­TICAL

29.- 9. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SINTAXIS DEL NOMBRE

30.- 10. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SIN­TAXIS DEL VERBO

31.- 11. PREPOSICIONES Y ADVERBIOS

32.- 12. COLOCACIÓN DE LAS PALABRAS

*   33.- 13. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA VOCÁLICO

34.- 14. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA CONSO­NÁNTICO

*   35.- 15. OTRAS SIMPLIFICACIONES FONÉTICAS

*   36.- 16. LARGA LUCHA ENTRE INNOVACIÓN Y PURISMO

*   37.- 17. LAS INSCRIPCIONES

B. EL LATÍN DE HISPANIA

CAPÍTULO III. ESPAÑA EN LA ROMANIA

*   38.- 1. LA ROMANIA

*   39.- 2. CAUSAS DEL DIALECTALISMO RO­MÁNICO

*   40.- 3. ROMANIA OCCIDENTAL, ROMANIA MERIDIONAL

*   41.- 4. TRES ZONAS DE COLONIZACIÓN DE ESPAÑA

*   42.- 5. ESPAÑA Y LA ITALIA MERIDIONAL

*   43.- 6. ARCAÍSMO PURISTA DEL LATÍN DE ESPAÑA

*   44.- 7. RELACIONES ENTRE EL LATÍN HISPA­NO Y EL DE LA ROMANIA MERIDIONAL: VOCABULARIO Y FORMACIÓN DE PALABRAS

45.- 8. FONÉTICA DIALECTAL EN EL LATÍN DEL SUR DE ITALIA Y DE LA HISPANIA CITERIOR

*   46.- 9. UNIDAD Y DIVERSIDAD EN EL LA­TÍN DE HISPANIA

*   47.- 10. TOPONIMIA CRISTIANA

PARTE TERCERA: HACIA LA NACIONALIZACIÓN LINGÜÍSTICA DE HISPANIA
A. DESMEMBRACIÓN DE LA ROMANIA. ÉPOCAS VISIGÓTICA Y ARÁBIGA

CAPÍTULO I. EL REINO TOLOSANO Y EL TOLEDANO

*   48.- 1. DISOLUCIÓN Y RUINA DEL IMPERIO DE OCCIDENTE. CRISIS DE ROMANIDAD

*   49.- 2. NACIONALIZACIÓN DEL REINO VISI­GODO

*   50.- 3. REINO VISIGODO TOLEDANO

*   51.- 4. ONOMÁSTICA GERMÁNICA

*   52.- 5. CAUSAS DE LA FRAGMENTACIÓN ROMÁNICA

*   53.- 6. LA LENGUA COMÚN QUE NO SE ESCRIBE

*   54.- 7. CENTROS DIRECTIVOS DE LA HISPANIA VISIGÓTICA

*   55.- 8. LENGUA CORTESANA VISIGODA

*   56.- 9. EL MAPA LINGÜÍSTICO DEL REINO GODO

*   57.- 10. ORÓSPEDA, CANTABRIA Y VASCONIA

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57.- 10. ORÓSPEDA, CANTABRIA Y VASCONIA

57.- 10. ORÓSPEDA, CANTABRIA Y VASCONIA

10. ORÓSPEDA, CANTABRIA Y VASCONIA. I. EL REINO TOLOSANO Y EL TOLEDANO

      Leovigildo, tan apasionado del nacionalismo godo como de la unificación política de la monarquía, emprendió va­rias guerras contra todos los pueblos rebeldes a la organización del nuevo reino. En esos pueblos hemos de ver, a la vez, los más refractarios a las corrientes uniformadoras que comenzaban a irradiar una lengua común desde las principales ciudades.

      En 577 somete Leovigildo a los rústicos del Oróspeda, hacia las fuentes del Betis; de la lengua de este pueblo nada ha quedado, a causa de la invasión árabe. En 574 vence a los rebeldes de la Cantabria, ocupa su capital Amaya y pacifica la provincia (Oriente de Asturias, Santander y Norte de Pa­lenda y Burgos). Esta provincia cántabra, solar de lo que después se llamará Castilla vieja o primitiva, nos va a ofrecer una latinidad singular, rebelde también, que hemos de su­poner tuvo ya existencia en tiempos visigóticos: no aprendió a pronunciar la f- latina, la cual iberizó en h-. De la lengua común toledana recibió sólo los neologismos más generales como la diptongación incondicionada (tierra; rueda; etc.), pero no los más especiales como la diptongación condicionada por yod (tiengo, huey) o la persona Ellos del perfecto -orón. Fermen­taba, sin duda ya, en esa pequeña Cantabria una disidencia lingüística, llamada a grandes destinos. No sabemos si los rebeldes contra Leovigildo eran ya godos; quizá no lo fuesen, y entonces sería Leovigildo el que germanizó esa provincia que bajo el nombre de Castilla en el siglo X se nos mostrará en sus costumbres con un fuerte carácter germánico.

      Los vascones más meridionales y demás pueblos ibéricos del Pirineo estaban romanizados hacía mucho, desde las ciudades de Gracchurris fundada en 179 a.C. (hoy Alfaro), de Calagurris, de Cesaraugusta y Osca, to­das unidas por la via Augusta que conducía a Tarraco 123. Pero al Norte de la zona atravesada por esta vía quedaban pueblos sin romanizar y sin someter comple­tamente aunque existían vías accesorias que llevaban al Norte de los Pirineos por Pamplona y por Jaca. Leovigildo ocupó la parte occidental de la Vasconia y fundó a Victoriacum Vitoria (581); pero ello no supone que los sometidos abandonaran su lengua autóctona. Entre los siglos VI y VII es época de gran efervescencia expansiva de los vascones. En 587 ocurre el gran desbordamiento de los vascones por la Aquitania, la cual ocupan hasta el Garona dando al país el nombre de Wasconia (la inicial w pronun­ciada por los francos queda en los nombres modernos Gascogne, Gascuña). Estos vascones caían sobre el pueblo aquitano que era afín a ellos racial y lingüísticamente, así que no puede decirse si el vasco francés es resto lingüístico de la invasión de 587 y otras semejantes o resto de la lengua ibero-aquitana. Tanto vascos como aquitanos carecían total o parcialmente de romanización como muestra su toponi­mia abundante en nombres ibéricos 124. Ahora en tiempos visigóticos debió de ser romanizada la región Norte de la vía romana, es decir, la región de Benabarre, Jaca y San­güesa de los ilergetes y vascones orientales, donde los to­pónimos ibéricos se romanizaron en tiempo en que aún se practicaba la diptongación: Javierre, Javier < «echabe-rri» ’casa nueva’, Lumbier < irumberri ’villa nueva’, Láscuarre < latz-corri ’arroyo rojo’, Ardanué < ardanoi ’vi­ñedo’?, Laguarres, Araguás, etc. formándose también nom­bres híbridos, de latín + sufijo ibérico, como Aquilué < Aquila + oi ’aguilera’, Paternué < paternu + oi (cfr. Villa Padierna, Paterna). Probablementre parte de esta zona per­tenecía a los vascones, que hacían incursiones en la Tarra­conense (a la vez que en Aquitania) y fueron vencidos por Recaredo hacia 588, por Gundemaro hacia 610, por Suíntila hacia 623 y por Wamba en 675 125. Esa región al Sur de los Pirineos, romanizada según parece en los siglos VI-VII, se prolonga al otro lado de la cordillera por los valles del Pau, Ossau y Aspe, al N.E. del País vasco francés. En esos territorios aquitanos y en los alto-aragoneses, desde Benasque y Huesca, la lengua romance no sonorizó las oclu­sivas sordas y aún hoy se conservan restos abundantes en la lengua común como collata o cochata ’collada’, mediata ’ma­jada’, escopallo ’escobajo’, forato ’agujero, horado’, gayato ’ca­yado’, napo ’nabo’, espatiella o espatiecha, berruca, lacunas, caxico ’cajiga, quejigo’, etc. 126. En estos tiempos visigóticos debió de ocurrir la gran latinización que se observa en el léxico vasco, mayor que la del germánico, el celta, el albanés o el griego 127. Estos préstamos latinos entraron sin sonorizar la oclusiva sorda, sea por influjo de esa zona li­mítrofe 128, sea por haber recibido los latinismos en forma culta debido a influjo eclesiástico: biku < ficu, praca < braca ’pantalón’, sakratu de sacrare jurar’, kereta < cleta, errota < rota ’molino’, aprilia < aprilis 129, atxeter < archiater ’médico’, helenismo del Bajo Imperio 130. Tampoco ce ci, ge gi se adaptaron palatalizadas: bake < pace, neke < n e c e, kipula < cepulla, keriza < ceresea, lege (pronunciado «legue») ’ley’, zartagin < *sartagine ’sartén’. Sin duda estos préstamos no son en su mayoría de la época imperial; una palabra como errege (pronunciado «erregue») < rege ’rey’ se recibiría en época goda ya que durante el Imperio tal voz era inusitada en la lengua ordi­naria y aun políticamente vitanda. En cambio, topónimos como Liquiñano < Lĭcinianus Guipúzcoa, Luquiano < Lucianu son testimonios de una colonización de época imperial131. En cuanto a las vocales latinas, las breves no las recibió diptongadas, la final (según vemos en las voces arriba citadas) naturalmente se conservaba, el diptongo au permanecía sin monoptongar (causa > gauza ’cosa’, cautu > kautu ’asegurado’, cfr. port, couto, esp. coto), y también, en la generalidad de los préstamos, se mantenía -ariu (mercatári ’mercader’, tratulári < *tractulariu ’tra­tante’ 132 jokolári < iocularis ’gracioso, truhanesco’, el neologismo hispano *lucrariu 133 lukurári ’logrero’), aun­que tomó ya algún diptongo decreciente de origen romá­nico como soláiru ’entarimado’, mortáiru (Roncal) o morteiro (Baja Navarra) ’mortero, almirez’, kereiza (Alta Navarra) o gerezi (Guipúzcoa, Vizcaya) ’cereza’. Esta penetración de vocabulario latino no impidió que las ciudades de Victoriacum y Pompaelone (nombre híbrido, ya que Estrabón lo interpreta ’Pompeiopolis’, esto es Pompeius + ili, = iri, ’ciudad’)134 siguieran estando rodeadas de población de lengua vascona (Pamplona con­servó hasta hoy su nombre autóctono de Iruña) y, aunque Pamplona fuera ciudad episcopal, no tuvo fuerza para irra­diar romanidad, sino apenas para abrigarla en sus calles y en sus arrabales. La penetración del romance en estas zonas viene del Sur y es muy tardía, como se ve en las co­marcas de Tafalla y Estella, donde los nombres vascos se romanizaron sin diptongos: Iriberri ’villa nueva’, Baigorri ’río rojo’, contrariamente a lo sucedido en la zona romanizada antes 135. En los siglos IX-X, mucho después de la desaparición del reino visigodo, el vascuence predominaba aún bien al Sur del Ebro, hasta tierra de Juarros y los Picos de Urbión 136.

Diego Catalán: Historia de la Lengua Española de Ramón Menéndez Pidal (2005)

NOTAS

123 Menéndez Pidal, «Sobre las vocales ibéricas», RFE, V, 1918, p. 250, Orígenes del esp., p. 486 (ed.  1950, p. 462).

124  Menéndez Pidal, «Sobre las vocales ibéricas», RFE, V, 1918, pp. 225 ss. y, con correcciones importantes, Topón. prerrom., 1952, 7-48 y mapa.

125  A. Schulten, «Referencias sobre los vascones», RIEV, XVIII, 1927, pp. 235-240. Rohlfs, RIEV, XXIV, 1933, p. 329; cree que la romanización es anterior al s. X (!), fundándose en la diptongación de los topónimos.

126  Menéndez Pidal, Orígenes del esp., 258-259 (ed. 1950, pp. 251-252); W. D. Elcock, Aragonais et Béarnais, pp. 37-130.

127  Rohlfs, en RIEV, XXIV, 1933, p. 345. El tema fue iniciado por M. de Unamuno, «El elemento alienígena», Zeit. f. rom. Phil, XVII (1893).

128  J. Saroïhandy (RIEV, VII, 1913, pp. 475-497) y varios que le siguen miran como rasgo de fonética ibérica la conservación de la sorda en las inmediaciones del País Vasco. Entendamos que se trata de fonética latina, conservación de un sonido latino; el influjo ibérico se limita a rechazar una evolución céltica, como la rechaza el Sur de Italia.

129  Rohlfs (RIEV, XXIV, 1933) cita abundantes ejemplos.

130  De donde también el alemán Arzt.

131  Véase Parte IIª, cap. II, § 2 (p. 96).

132  Forma influida acaso por -aris.

133  Esp. logrero, cat. llogrer, port, logreiro (Rohlfs en RIEV XXIV, 1933, p. 336; REW, 5146 no da el correspondiente término vasco).

134  Rohlfs en RIEV, XXIV, 1933, p. 328.

135  Menéndez Pidal, «Sobre las vocales ibér.», RFE, V, 1918, p. 225, y Top. prerrom. 1952, p. 43. Baigorri, llamado ya así en do­cumentos del siglo XIII, al sureste de Estella, está en área castellanizada bastante antes del siglo XVI; la castellanización al Oeste y Nordeste de Burgos fue mucho más temprana, pero todavía los vecinos de Ojacastro en La Rioja, entre las ciudades de Logroño y Burgos, tenían por fuero, confirmado entre 1234 y 1239, el poder deponer «en bascuençe» ante los tribunales cas­tellanos (J. B. Merino Urrutia, El vascuence en el valle de Ojacastro, con una adición sobre el vascuence en Burgos, 1936).

136 Véanse los mapas que publico en Top. prerrom., 1952, p. 48 y Orígenes del esp.,  1950, p. 464.

CAPÍTULOS ANTERIORES:

PARTE PRIMERA: DE IBERIA A HISPANIA
A. EL SOLAR Y SUS PRIMITIVOS POBLADORES

CAPÍTULO I. LA VOZ LEJANA DE LOS PUEBLOS SIN NOMBRE.

1.- 1.  LOS PRIMITIVOS POBLADORES Y SUS LENGUAS

2.- 2. INDICIOS DE UNA CIERTA UNIDAD LINGÜÍSTICA MEDITERRÁNEA

3.- 3. PUEBLOS HISPÁNICOS SIN NOMBRE; PIRENAICOS Y CAMÍTICOS

CAPÍTULO II. PUEBLOS PRERROMANOS, PREINDOEUROPEOS E INDOEUROPEOS

4.- 1. FUERZA EXPANSIVA DE LOS PUEBLOS DE CULTURA IBÉRICA

5.- 2. NAVEGACIÓN DE FENICIOS Y DE GRIEGOS EN ESPAÑA

6.- 3. LOS ÍBEROS Y LA IBERIZACIÓN DE ESPAÑA, PROVENZA Y AQUITANIA

7.- 4. FRATERNIDAD ÍBERO-LÍBICA

*   8.- 5. LOS LÍGURES O AMBRONES

*   9.- 6. LOS ILIRIOS

*   10.- 7. LOS CELTAS

*   11.- 8. «NOS CELTIS GENITOS ET EX IBERIS» (MARCIAL)

12.- 9. PERSISTENCIA DE LAS LENGUAS IN­DÍGENAS EN LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA

B. LAS HUELLAS DE LAS LENGUAS PRERROMANAS EN LA LENGUA ROMANCE

CAPÍTULO III. RESTOS DE LAS LENGUAS PRIMITIVAS EN EL ESPAÑOL

13.- 1. VOCABLOS DE LAS LENGUAS PRERRO­MANAS

14.- 2. SUFIJOS PRERROMANOS EN EL ESPAÑOL

15.- 3. LAS LENGUAS DE SUBSTRATO EN LA FONÉTICA ESPAÑOLA

16.- 4. RESUMEN DE LOS INFLUJOS DEL SUBSTRATO

PARTE SEGUNDA: LA HISPANIA  LATINA
A. LA COLONIZACIÓN ROMANA Y LA ROMANIZACIÓN

CAPÍTULO I. HISPANIA PROVINCIA ROMANA

* 17.- 1. CARTAGO Y ROMA. LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA Y SU EXPANSIÓN DESDE EL ESTE AL OESTE

18.- 2. LA ROMANIZACIÓN

19.- 3. ESPAÑA Y LA PROVINCIALIZACIÓN DEL IMPERIO

20.- 4. PREDOMINIO DEL ORIENTE. EL CRISTIANISMO

CAPÍTULO II. EL NUEVO LATÍN

21.- 1. ¿LATÍN VULGAR?

22.- 2. EL LATÍN NUEVO

23.- 3. INFLUJO DEL CRISTIANISMO

24.- 4. NEOLOGISMOS DEL VOCABULARIO DOCTO

25.- 5. NEOLOGISMOS DE ESTILÍSTICA COLEC­TIVA

26.- 6. ACEPCIONES NUEVAS

27.- 7. FRASEOLOGÍA

28.- 8. MÓVILES DEL NEOLOGISMO GRAMA­TICAL

29.- 9. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SINTAXIS DEL NOMBRE

30.- 10. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SIN­TAXIS DEL VERBO

31.- 11. PREPOSICIONES Y ADVERBIOS

32.- 12. COLOCACIÓN DE LAS PALABRAS

*   33.- 13. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA VOCÁLICO

34.- 14. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA CONSO­NÁNTICO

*   35.- 15. OTRAS SIMPLIFICACIONES FONÉTICAS

*   36.- 16. LARGA LUCHA ENTRE INNOVACIÓN Y PURISMO

*   37.- 17. LAS INSCRIPCIONES

B. EL LATÍN DE HISPANIA

CAPÍTULO III. ESPAÑA EN LA ROMANIA

*   38.- 1. LA ROMANIA

*   39.- 2. CAUSAS DEL DIALECTALISMO RO­MÁNICO

*   40.- 3. ROMANIA OCCIDENTAL, ROMANIA MERIDIONAL

*   41.- 4. TRES ZONAS DE COLONIZACIÓN DE ESPAÑA

*   42.- 5. ESPAÑA Y LA ITALIA MERIDIONAL

*   43.- 6. ARCAÍSMO PURISTA DEL LATÍN DE ESPAÑA

*   44.- 7. RELACIONES ENTRE EL LATÍN HISPA­NO Y EL DE LA ROMANIA MERIDIONAL: VOCABULARIO Y FORMACIÓN DE PALABRAS

45.- 8. FONÉTICA DIALECTAL EN EL LATÍN DEL SUR DE ITALIA Y DE LA HISPANIA CITERIOR

*   46.- 9. UNIDAD Y DIVERSIDAD EN EL LA­TÍN DE HISPANIA

*   47.- 10. TOPONIMIA CRISTIANA

PARTE TERCERA: HACIA LA NACIONALIZACIÓN LINGÜÍSTICA DE HISPANIA
A. DESMEMBRACIÓN DE LA ROMANIA. ÉPOCAS VISIGÓTICA Y ARÁBIGA

CAPÍTULO I. EL REINO TOLOSANO Y EL TOLEDANO

*   48.- 1. DISOLUCIÓN Y RUINA DEL IMPERIO DE OCCIDENTE. CRISIS DE ROMANIDAD

*   49.- 2. NACIONALIZACIÓN DEL REINO VISI­GODO

*   50.- 3. REINO VISIGODO TOLEDANO

*   51.- 4. ONOMÁSTICA GERMÁNICA

*   52.- 5. CAUSAS DE LA FRAGMENTACIÓN ROMÁNICA

*   53.- 6. LA LENGUA COMÚN QUE NO SE ESCRIBE

*   54.- 7. CENTROS DIRECTIVOS DE LA HISPANIA VISIGÓTICA

*   55.- 8. LENGUA CORTESANA VISIGODA

*   56.- 9. EL MAPA LINGÜÍSTICO DEL REINO GODO

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56.- 9. EL MAPA LINGÜÍSTICO DEL REINO GODO

56.- 9. EL MAPA LINGÜÍSTICO DEL REINO GODO

9. EL MAPA LINGÜÍSTICO DEL REINO GODO. I. EL REINO TOLOSANO Y EL TOLEDANO

      La distribución territorial de estos fenómenos tiene una explicación topográfica. La región central visigótica de Mérida y Toledo tenía como grandes medios de comunicación dos principales vías que en forma de V arrancaban de Mérida hacia el Norte 117: una, la calzada llamada de Quinea o «de la Plata», que conducía a Astorga, León y Gijón; otra, la «vía Galiana», que se dirigía a las Galias por Tole­do, Zaragoza y Jaca, y por cima de Toledo se bifurcaba de nuevo en V hacia occidente para buscar la vía de la Plata. A uno y otro extremo de esa bifurcación vemos hoy coinci­dir rasgos dialectales que faltan en el medio; prueba de que el foco uniformador se hallaba en el vértice de esa V, en Mérida o Toledo. Lo cual se ve aún mejor en otros casos. Más ceñidamente a las inmediaciones de las dos grandes vías en su extremo norte vemos hoy coincidencias de los dos dialectos asturo-leonés y navarro-aragonés en rasgos del todo singulares, como la persona Ellos del Perfecto en -orón. Ellos comproron, metioron (con ó tomada de la persona Él compró): tal coincidencia se da sólo junto a la vía de la Pla­ta, hacia Salamanca, Astorga y Gijón, pero no se da lejos de ellas, no en Galicia, no en Castilla; e igualmente junto a la vía Galiana, hacia Jaca, pero no ya lejos de ella, y lo mismo que no se da en Castilla, tampoco en Cataluña. Semejante situación a los dos extremos de las vías de la Plata y Galiana tiene hoy la vacilación del diptongo incondicionado de ĕy de ŏ: siella, sialla; puorta, puarta, puerta, extraña a Castilla, donde desde muy pronto se fijó en las formas ié, ué 118, y extraña a Galicia y Cataluña, que no diptongan.

      También los tres rasgos representados por uello, llengua y les cases se extienden sólo en las inmediaciones de la vía de la Plata, León-Gijón, alguno como les cases, cantaben muy ceñida­mente a ambos lados de ella 119. En fin, entre los rasgos que no son peculiares a la Península y que debieron de ser propa­gados desde Toledo hacia el Norte, cabe citar uno de la Ro­mania del Sureste, la persona Él *ĕt, del presente indicativo del verbo esse, que en leonés y en aragonés hace iet antiguo, ye o e moderno, y en gallego-portugués he, como el italiano è, rumano e; mientras se conserva el clásico est en la Romania Septentrional, francés, provenzal, catalán y castellano, Él es 120.

      Combinando así los escasos datos mozárabes con las co­incidencias entre los dialectos occidentales y orientales, lle­gamos a saber algo de la lengua hablada en tiempos visi­godos. Los varios romances peninsulares de entonces estaban distribuidos en forma muy diversa de la que des­pués estuvieron. En el mapa lingüístico del siglo XIII acá los dos extremos, es decir, el portugués con el leonés al occidente y el catalán con el aragonés al oriente, aunque presentan entre sí notables semejanzas, están en absoluto incomunicados por la interposición del castellano; por el contrario en el mapa antiguo esos dos extremos no sólo se acercaban más por el Norte, sino que se unían por el Sur mediante los dialectos del centro, análogos a los de los extremos 121. Desde la ciudad regia comenzaba a formarse un romance común, y esa habla toledana usada en la corte del rey Rodrigo se parecía mucho más al asturiano y al aragonés que al castellano, más que nada se parecía al as­turiano, aun al asturiano occidental, pues los mozárabes toledanos todavía en el siglo XIII seguían pronunciando el diptongo ei gallego-astur: veiga, carreira 122. Si la invasión árabe no hubiese venido a despojar a Toledo de su ascen­diente lingüístico uniformador, la Carpetania de Eugenio Ildefonso y Julián, en unión con la Bética de Isidoro, habrían consumado la formación de la lengua literaria. Po­dríamos así bromear que de haberse escrito el Quijote sin que Cid Hamete se asentara en la Mancha habría co­menzado: «En un llugar de la Mancha», y usando les cases, uello, vinioron, Él ye, fillo, feito y demás rasgos en que el asturiano y el aragonés pirenaico se distinguen del caste­llano. Pero hondas conmociones históricas hicieron que la urbe regia visigoda, decayendo de su dignidad, olvidase su romance originario, y cuando rodando los siglos recobró la jerarquía de ciudad imperial y volvió a ser norma del buen decir, como afirmaba Cervantes, fue norma del puro caste­llano, una lengua allí advenediza.

      La Bética, con Hispalis, Corduba, Iliberris y demás ciuda­des episcopales, y toda la costa levantina de la Cartaginen­se y la Tarraconense, tierras todas ellas herederas de la más antigua romanidad y cultura urbana más desarrollada, se destacarían, sin duda, en la España visigótica como áreas refractarias a ciertos neologismos de pronunciación, como la diptongación de las vocales ǫ, ę surgida para extremar su di­ferenciación respecto a ọ, ẹ, que el centro del reino toledano practicaba. También ya entonces se iniciaron las singularida­des lingüísticas de los núcleos bracarense y tarraconense y, asimismo, debieron de formarse multitud de variedades dia­lectales en las zonas montañosas, más aisladas de influjos uniformadores; en algunas de ellas ni siquiera se había com­pletado la romanización de los pueblos autóctonos.

Diego Catalán: Historia de la Lengua Española de Ramón Menéndez Pidal (2005)

NOTAS

117  Véase Menéndez Pidal, Historia y Epopeya, 1934, pp. 272-274.

118 Orígenes del esp.,  1950, § 1002.

119 A lo largo de los tiempos he vacilado en considerar a los pueblos de San Ciprián de Sanabria (Zamora) y de El Payo (Salamanca), islotes en que se reproduce esta pronunciación, como colonias lingüísticas debidas a la repoblación con asturianos, o como últimos restos de un dialectalismo leonés con rasgos que hoy sólo perduran en el asturiano central. Ambos pueblos se hallan retirados al Occidente de la calzada de Quinea rodeados de hablantes que no dicen Ellos canten, les gallines, etc. aunque comparten los restantes aspectos dialectales de su habla. Véase, por ejemplo, «Pasiegos y vaqueiros», 1954, pp. 22-23 (primera hi­pótesis) y «Dos problemas iniciales», 1960, pp. XLVII-XLIX.

120  La pareja leonesa y aragonesa Tú yes, Él ye es análoga, salvo que se trata de lenguas que diptongan la ĕ acentuada, a la portu­guesa Tú es, Él he. El catalán y el provenzal van por otro camino: Tú ets, ęst (o s), Él es. El castellano considera ambas personas átonas y parte de tipos etimológicos diversos: Tú eres, Él es (sin diptongar la ĕ). Las formas diptongadas de Tú yes remontan a ĕs vulgar y primi­tivo, no al clásico ēs (Meyer-Lübke, Gram. II, p. 277 nota).

121  Véase el mapa resumen (nº 7) que incluyo en Orígenes del esp.,  1950, § 1012.

122  Sobre ai, ei entre los mozárabes trato demoradamente en Orígenes del esp.,  1950, § 482, con muy amplía documentación.

CAPÍTULOS ANTERIORES:

PARTE PRIMERA: DE IBERIA A HISPANIA
A. EL SOLAR Y SUS PRIMITIVOS POBLADORES

CAPÍTULO I. LA VOZ LEJANA DE LOS PUEBLOS SIN NOMBRE.

1.- 1.  LOS PRIMITIVOS POBLADORES Y SUS LENGUAS

2.- 2. INDICIOS DE UNA CIERTA UNIDAD LINGÜÍSTICA MEDITERRÁNEA

3.- 3. PUEBLOS HISPÁNICOS SIN NOMBRE; PIRENAICOS Y CAMÍTICOS

CAPÍTULO II. PUEBLOS PRERROMANOS, PREINDOEUROPEOS E INDOEUROPEOS

4.- 1. FUERZA EXPANSIVA DE LOS PUEBLOS DE CULTURA IBÉRICA

5.- 2. NAVEGACIÓN DE FENICIOS Y DE GRIEGOS EN ESPAÑA

6.- 3. LOS ÍBEROS Y LA IBERIZACIÓN DE ESPAÑA, PROVENZA Y AQUITANIA

7.- 4. FRATERNIDAD ÍBERO-LÍBICA

*   8.- 5. LOS LÍGURES O AMBRONES

*   9.- 6. LOS ILIRIOS

*   10.- 7. LOS CELTAS

*   11.- 8. «NOS CELTIS GENITOS ET EX IBERIS» (MARCIAL)

12.- 9. PERSISTENCIA DE LAS LENGUAS IN­DÍGENAS EN LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA

B. LAS HUELLAS DE LAS LENGUAS PRERROMANAS EN LA LENGUA ROMANCE

CAPÍTULO III. RESTOS DE LAS LENGUAS PRIMITIVAS EN EL ESPAÑOL

13.- 1. VOCABLOS DE LAS LENGUAS PRERRO­MANAS

14.- 2. SUFIJOS PRERROMANOS EN EL ESPAÑOL

15.- 3. LAS LENGUAS DE SUBSTRATO EN LA FONÉTICA ESPAÑOLA

16.- 4. RESUMEN DE LOS INFLUJOS DEL SUBSTRATO

PARTE SEGUNDA: LA HISPANIA  LATINA
A. LA COLONIZACIÓN ROMANA Y LA ROMANIZACIÓN

CAPÍTULO I. HISPANIA PROVINCIA ROMANA

* 17.- 1. CARTAGO Y ROMA. LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA Y SU EXPANSIÓN DESDE EL ESTE AL OESTE

18.- 2. LA ROMANIZACIÓN

19.- 3. ESPAÑA Y LA PROVINCIALIZACIÓN DEL IMPERIO

20.- 4. PREDOMINIO DEL ORIENTE. EL CRISTIANISMO

CAPÍTULO II. EL NUEVO LATÍN

21.- 1. ¿LATÍN VULGAR?

22.- 2. EL LATÍN NUEVO

23.- 3. INFLUJO DEL CRISTIANISMO

24.- 4. NEOLOGISMOS DEL VOCABULARIO DOCTO

25.- 5. NEOLOGISMOS DE ESTILÍSTICA COLEC­TIVA

26.- 6. ACEPCIONES NUEVAS

27.- 7. FRASEOLOGÍA

28.- 8. MÓVILES DEL NEOLOGISMO GRAMA­TICAL

29.- 9. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SINTAXIS DEL NOMBRE

30.- 10. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SIN­TAXIS DEL VERBO

31.- 11. PREPOSICIONES Y ADVERBIOS

32.- 12. COLOCACIÓN DE LAS PALABRAS

*   33.- 13. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA VOCÁLICO

34.- 14. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA CONSO­NÁNTICO

*   35.- 15. OTRAS SIMPLIFICACIONES FONÉTICAS

*   36.- 16. LARGA LUCHA ENTRE INNOVACIÓN Y PURISMO

*   37.- 17. LAS INSCRIPCIONES

B. EL LATÍN DE HISPANIA

CAPÍTULO III. ESPAÑA EN LA ROMANIA

*   38.- 1. LA ROMANIA

*   39.- 2. CAUSAS DEL DIALECTALISMO RO­MÁNICO

*   40.- 3. ROMANIA OCCIDENTAL, ROMANIA MERIDIONAL

*   41.- 4. TRES ZONAS DE COLONIZACIÓN DE ESPAÑA

*   42.- 5. ESPAÑA Y LA ITALIA MERIDIONAL

*   43.- 6. ARCAÍSMO PURISTA DEL LATÍN DE ESPAÑA

*   44.- 7. RELACIONES ENTRE EL LATÍN HISPA­NO Y EL DE LA ROMANIA MERIDIONAL: VOCABULARIO Y FORMACIÓN DE PALABRAS

45.- 8. FONÉTICA DIALECTAL EN EL LATÍN DEL SUR DE ITALIA Y DE LA HISPANIA CITERIOR

*   46.- 9. UNIDAD Y DIVERSIDAD EN EL LA­TÍN DE HISPANIA

*   47.- 10. TOPONIMIA CRISTIANA

PARTE TERCERA: HACIA LA NACIONALIZACIÓN LINGÜÍSTICA DE HISPANIA
A. DESMEMBRACIÓN DE LA ROMANIA. ÉPOCAS VISIGÓTICA Y ARÁBIGA

CAPÍTULO I. EL REINO TOLOSANO Y EL TOLEDANO

*   48.- 1. DISOLUCIÓN Y RUINA DEL IMPERIO DE OCCIDENTE. CRISIS DE ROMANIDAD

*   49.- 2. NACIONALIZACIÓN DEL REINO VISI­GODO

*   50.- 3. REINO VISIGODO TOLEDANO

*   51.- 4. ONOMÁSTICA GERMÁNICA

*   52.- 5. CAUSAS DE LA FRAGMENTACIÓN ROMÁNICA

*   53.- 6. LA LENGUA COMÚN QUE NO SE ESCRIBE

*   54.- 7. CENTROS DIRECTIVOS DE LA HISPANIA VISIGÓTICA

*   55.- 8. LENGUA CORTESANA VISIGODA

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55.- 8. LENGUA CORTESANA VISIGODA

55.- 8. LENGUA CORTESANA VISIGODA

8. LENGUA CORTESANA VISIGODA. I. EL REINO TOLOSANO Y EL TOLEDANO

      Pero ¿podemos saber algo del carácter lingüístico de esta región toledana y emeritense? El viejo romance de la mayor parte de España se perdió por completo, sofocado primero por el árabe de los invasores en el siglo VIII y sustituido des­pués por el romance de los reconquistadores castellanos del siglo XI y siguientes. Los mozárabes, o sea los hispanos y godos que se quedaron a vivir entre los invasores, escribían en latín (y, andando el tiempo, lo harían en árabe) y su len­gua hablada se perdió: las lenguas de origen latino que hoy se hablan en lo que fue al-Andalus, la España islamizada, no son continuadoras del romance allí hablado en época visigó­tica. Refiere Jordanes, el historiador de los godos, que, cuan­do éstos emigraban a la Escitia, una gran parte del pueblo se sumergió trágicamente en las lagunas y tremedales de aque­lla tierra, y aún hoy, añade el historiógrafo, los que por allí pasan oyen confusas palabras, como de hombres que hablan a lo lejos. Leyenda nacional bien aplicable a la ruina poste­rior del reino godo toledano, hundido en la batalla de 711 junto a la laguna de la Janda; la cultura toledana desapare­ció, anegada por la floreciente civilización árabe, pero algu­nas palabras, frasecillas y canciones de los mozárabes pasa­ron a la pluma de los escritores de la España arabizada, tanto musulmanes como judíos, y hoy podemos percibir confusa­mente, a través del extraño consonantismo y del impreciso vocalismo de los alfabetos orientales, los sonidos que moros y judíos oían a la población románica que entre ellos vivía, cristiana o conversa al Islam, y así podemos tener una idea de la lengua hablada en el reino visigodo el día de su ruina.

      Por esas voces de los mozárabes, que los autores que es­cribían en árabe y en hebreo nos transmiten, sabemos que el romance toledano y andaluz no tenía los caracteres que son peculiares del Español moderno y que, más bien, po­seía los de los dialectos del Este y del Oeste, según más adelante veremos.

      El botánico Ben Buclárix de Zaragoza (hacia 1100) nos transmite una palabra de los mozárabes del Ebro, welyo ’ojo’ 106 < oc’lu, por donde sabemos que allí se diptonga­ba la ŏ ante yod, y lo mismo hacían los mozárabes de la región toledana, porque el antiguo Caracŏi es hoy Caracuey, Caracuel en Ciudad Real107. Esta diptongación, ex­traña al castellano, se usa hoy en asturiano y leonés, ueyo o uello ’ojo’; nueite o nueche ’noche’ < nŏcte. Lo mismo en navarro-aragonés, uello, nueite 108, y en catalán antiguo *uoll (provenzal uelh), moderno ull, *nuoit (provenzal nueit) nit; también diptongan el francés y los dialectos cisalpinos. Pues bien, la coincidencia del occidental ueyo o uello, nueite o nueche con el oriental uello, nueite, estando hoy comple­tamente aislados por el castellano ojo, noche, se explica sólo sabiendo que esas dos áreas, hoy separadas, estaban primi­tivamente unidas por el territorio gótico-mozárabe; sin duda fue la acción de la corte toledana la que uniformó los dos extremos occidental y oriental109.

      Otros casos hay semejantes. Por el cordobés Ben Jóljol (s. X) sabemos que los mozárabes del Sur pronunciaban yengua 110 en vez del castellano «lengua», palatalizando (con yeísmo) la l- inicial de lingua. Lo mismo hacen hoy el as­turiano y el leonés, llengua, lluna, lleche..., y el aragonés oriental y el catalán llengua, lluna, llet... 111. Este fenómeno correlativo a la palatalización de la -ll- intervocálica y como ésta procedente de Italia 112 debió de ser propagado desde Toledo al extremo occidental. Lo mismo debió de suceder con la palatalización de la -a seguida de consonante final, illas casas > les cases, canta bant > (Ellos) cantaben 113, común al asturiano central114, al catalán y a antiguos dia­lectos mozárabes donde se documentan voces como magranex en Ben Buclárix 115) ’granadas’ y topónimos como Ca­banes 116.

Diego Catalán: Historia de la Lengua Española de Ramón Menéndez Pidal (2005)

NOTAS

106  Como nombre de cierta ortiga «welyo negro», que otro botá­nico sevillano, también de hacia 1100, nombra «walyo neger», y «en la aljamía de la Frontera» (que puede ser la zaragozana o la toledana) dice llamarse el abrojo «abre walyo». Menéndez Pidal, Orígenes del esp.,  1950, § 253.

107  Menéndez Pidal, Orígenes del esp.,  1950, § 253.

108  Meyer-Lübke, Das Katalanische, § 2, consideró la dip­tongación ante yod de Aragón como irradiada desde Cataluña. Rebatí ya esa opinión en Orígenes del esp., p. 523 (ed. 1950, p. 496).

109  Véase el pequeño mapa, nº 5, sobre la antigua extensión del diptongo ante yod que incluyo en Orígenes del esp., 1950, § 1011.

110  Da como designación de la planta lingua bubula ’len­gua de buey’ el nombre de yengua buba. Véase Menéndez Pidal, Orígenes del esp., 1950, § 44. Ello explica la existencia de topónimos como Los Llamosos en Soria (cfr. Lamoso en Portugal; Llamoso en Asturias).

111  Sobre el área antigua y moderna de la palatalización, véa­se el pequeño mapa (nº 6) que incluyo en Orígenes del esp., 1950, § 1011.

112  Véase Menéndez Pidal, «Dos problemas iniciales», en Enc. Ling. Hisp., I, 1960, pp. LXXXVII-CIV.

113  Y Tú cantabes, Vosotros cantabeis.

114  Desde Aviles a Ribadesella, aproximadamente. Véase el mapa que publiqué en El dialecto leonés (2ª ed.), 1962, p.  151.

115  Según el códice de Nápóles; marganetex o marganatax en el de Madrid. Hoy se llama a la granada magrana, mangrana, magraneta en Cataluña y Valencia, migrana, mingrana en Aragón; malgranada se halla en Berceo, Milg. 39, y malgranar en la Razón de Amor (Menéndez Pidal, Orígenes del esp.,  1950, § 822).

116  En el Repartimiento de Valencia.

CAPÍTULOS ANTERIORES:

PARTE PRIMERA: DE IBERIA A HISPANIA
A. EL SOLAR Y SUS PRIMITIVOS POBLADORES

CAPÍTULO I. LA VOZ LEJANA DE LOS PUEBLOS SIN NOMBRE.

1.- 1.  LOS PRIMITIVOS POBLADORES Y SUS LENGUAS

2.- 2. INDICIOS DE UNA CIERTA UNIDAD LINGÜÍSTICA MEDITERRÁNEA

3.- 3. PUEBLOS HISPÁNICOS SIN NOMBRE; PIRENAICOS Y CAMÍTICOS

CAPÍTULO II. PUEBLOS PRERROMANOS, PREINDOEUROPEOS E INDOEUROPEOS

4.- 1. FUERZA EXPANSIVA DE LOS PUEBLOS DE CULTURA IBÉRICA

5.- 2. NAVEGACIÓN DE FENICIOS Y DE GRIEGOS EN ESPAÑA

6.- 3. LOS ÍBEROS Y LA IBERIZACIÓN DE ESPAÑA, PROVENZA Y AQUITANIA

7.- 4. FRATERNIDAD ÍBERO-LÍBICA

*   8.- 5. LOS LÍGURES O AMBRONES

*   9.- 6. LOS ILIRIOS

*   10.- 7. LOS CELTAS

*   11.- 8. «NOS CELTIS GENITOS ET EX IBERIS» (MARCIAL)

12.- 9. PERSISTENCIA DE LAS LENGUAS IN­DÍGENAS EN LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA

B. LAS HUELLAS DE LAS LENGUAS PRERROMANAS EN LA LENGUA ROMANCE

CAPÍTULO III. RESTOS DE LAS LENGUAS PRIMITIVAS EN EL ESPAÑOL

13.- 1. VOCABLOS DE LAS LENGUAS PRERRO­MANAS

14.- 2. SUFIJOS PRERROMANOS EN EL ESPAÑOL

15.- 3. LAS LENGUAS DE SUBSTRATO EN LA FONÉTICA ESPAÑOLA

16.- 4. RESUMEN DE LOS INFLUJOS DEL SUBSTRATO

PARTE SEGUNDA: LA HISPANIA  LATINA
A. LA COLONIZACIÓN ROMANA Y LA ROMANIZACIÓN

CAPÍTULO I. HISPANIA PROVINCIA ROMANA

* 17.- 1. CARTAGO Y ROMA. LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA Y SU EXPANSIÓN DESDE EL ESTE AL OESTE

18.- 2. LA ROMANIZACIÓN

19.- 3. ESPAÑA Y LA PROVINCIALIZACIÓN DEL IMPERIO

20.- 4. PREDOMINIO DEL ORIENTE. EL CRISTIANISMO

CAPÍTULO II. EL NUEVO LATÍN

21.- 1. ¿LATÍN VULGAR?

22.- 2. EL LATÍN NUEVO

23.- 3. INFLUJO DEL CRISTIANISMO

24.- 4. NEOLOGISMOS DEL VOCABULARIO DOCTO

25.- 5. NEOLOGISMOS DE ESTILÍSTICA COLEC­TIVA

26.- 6. ACEPCIONES NUEVAS

27.- 7. FRASEOLOGÍA

28.- 8. MÓVILES DEL NEOLOGISMO GRAMA­TICAL

29.- 9. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SINTAXIS DEL NOMBRE

30.- 10. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SIN­TAXIS DEL VERBO

31.- 11. PREPOSICIONES Y ADVERBIOS

32.- 12. COLOCACIÓN DE LAS PALABRAS

*   33.- 13. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA VOCÁLICO

34.- 14. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA CONSO­NÁNTICO

*   35.- 15. OTRAS SIMPLIFICACIONES FONÉTICAS

*   36.- 16. LARGA LUCHA ENTRE INNOVACIÓN Y PURISMO

*   37.- 17. LAS INSCRIPCIONES

B. EL LATÍN DE HISPANIA

CAPÍTULO III. ESPAÑA EN LA ROMANIA

*   38.- 1. LA ROMANIA

*   39.- 2. CAUSAS DEL DIALECTALISMO RO­MÁNICO

*   40.- 3. ROMANIA OCCIDENTAL, ROMANIA MERIDIONAL

*   41.- 4. TRES ZONAS DE COLONIZACIÓN DE ESPAÑA

*   42.- 5. ESPAÑA Y LA ITALIA MERIDIONAL

*   43.- 6. ARCAÍSMO PURISTA DEL LATÍN DE ESPAÑA

*   44.- 7. RELACIONES ENTRE EL LATÍN HISPA­NO Y EL DE LA ROMANIA MERIDIONAL: VOCABULARIO Y FORMACIÓN DE PALABRAS

45.- 8. FONÉTICA DIALECTAL EN EL LATÍN DEL SUR DE ITALIA Y DE LA HISPANIA CITERIOR

*   46.- 9. UNIDAD Y DIVERSIDAD EN EL LA­TÍN DE HISPANIA

*   47.- 10. TOPONIMIA CRISTIANA

PARTE TERCERA: HACIA LA NACIONALIZACIÓN LINGÜÍSTICA DE HISPANIA
A. DESMEMBRACIÓN DE LA ROMANIA. ÉPOCAS VISIGÓTICA Y ARÁBIGA

CAPÍTULO I. EL REINO TOLOSANO Y EL TOLEDANO

*   48.- 1. DISOLUCIÓN Y RUINA DEL IMPERIO DE OCCIDENTE. CRISIS DE ROMANIDAD

*   49.- 2. NACIONALIZACIÓN DEL REINO VISI­GODO

*   50.- 3. REINO VISIGODO TOLEDANO

*   51.- 4. ONOMÁSTICA GERMÁNICA

*   52.- 5. CAUSAS DE LA FRAGMENTACIÓN ROMÁNICA

*   53.- 6. LA LENGUA COMÚN QUE NO SE ESCRIBE

*   54.- 7. CENTROS DIRECTIVOS DE LA HISPANIA VISIGÓTICA

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54.- 7. CENTROS DIRECTIVOS DE LA HISPANIA VISIGÓTICA

54.- 7. CENTROS DIRECTIVOS DE LA HISPANIA VISIGÓTICA

7. CENTROS DIRECTIVOS DE LA HISPANIA VISIGÓTICA. TOLEDO, URBE REGIA. I. EL REINO TOLOSANO Y EL TOLEDANO

      Las tres partes en que la administración visigoda solía considerar dividido el reino eran Gallaecia o antiguo reino suevo, cuya capital era Bracara; Hispania, capi­tal Toletum; Gallia capital Narbona 104. Estas gran­des partes no nos explican la futura repartición dialectal del suelo hispánico; la tripartición sólo nos es útil para notar que la Gallaecia tiene una personalidad destacada; pero ni aun Gallaecia coincide con el área que luego vendría a ocupar el gallego, dado que la provincia incluía también en gran parte Asturias y León hasta el río Esla. Las anti­guas provincias romanas Gallaecia, Lusitania, Betica, Cartaginensis y Celtiberia o Tarraconensis tampoco representa ninguna unidad lingüística.

      Los núcleos urbanos de la época romana continuaron, sin duda, siendo centros de iniciativas, modelo de vida y de expresión, encrucijada de vías comerciales, concurrencia de negociadores y visitantes de toda clase, en suma, centros uniformadores de una lengua común. Si combinamos el dato que nos proporcionó la abundancia respectiva de ins­cripciones romanas con los mayores agrupamientos de ciu­dades episcopales de la España visigoda, vemos que se mantiene en líneas generales la geografía cultural de la Península, con algunas modificaciones. En el Sur se desta­ca, con una densidad máxima de sedes episcopales (desde Itálica a Carthago Spartaria) el Sureste de la Bética y Suroeste de la Cartaginense.

      Dentro de esa área, Hispalis se ha alzado con la capi­talidad metropolitana, que en tiempos romanos tenía Corduba. Con esa área compite decididamente otra cen­tral, en las cuencas del Tajo y el Guadiana, con dos sedes metropolitanas: Toletum en la Cartaginense y Emerita en la Lusitania. En el extremo Noroeste de la Península y en el extremo Nordeste, en torno a las ciudades metropo­litanas de Bracara yTarraco, se agrupan otros núcleos de sedes episcopales y, con mayor densidad que ninguna otra región peninsular sobresale la Narbonense o Galia gótica entre el Ródano y los Pirineos.

      Pero el área central toledano-emeritense, menos impor­tante que la bética en la época romana, es ahora en la Hispania visigótica la principal. Toledo hacia 550 se hace la «urbs regia»; luego es la ciudad de los concilios na­cionales llamados la «luz del reino»; la ciudad de los me­tropolitanos escritores y santos, Eugenio (646-657), Ildefon­so (657-667), Julián (680-690); la corte de los reyes literatos y protectores de las letras, Sisebuto, Khindasvinto, Recesvinto. Un repertorio de la época, enumerando las cosas célebres de España, la escanda de Asturias, los higos de Baeza, los mulos de Hispalis, el trigo de los Campos Góti­cos, sólo menciona una riqueza espiritual, la de Toledo: «disciplina atque scientia de Toleto». Además, Mérida, en esta región interior, sigue con su importancia romana, como gran centro comercial, político y religioso, al que da incomparable vigor el culto de la virgen Eulalia; al lado de los Padres toledanos mencionados, los Padres emeritenses descuellan muy principalmente en la vida intelectual de entonces 105.

Diego Catalán: Historia de la Lengua Española de Ramón Menéndez Pidal (2005)

NOTAS

104  Actas de los Concilios Toledanos III (año 589) y XIII (año 683). Más comúnmente no se distinguen sino dos partes, Hispania y Gallia, Concilios IV, VI, XV y al comienzo del mismo Concilio III.

105 De vita Patrum Emeritensium (en Esp. Sagr., XIII).

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PARTE PRIMERA: DE IBERIA A HISPANIA
A. EL SOLAR Y SUS PRIMITIVOS POBLADORES

CAPÍTULO I. LA VOZ LEJANA DE LOS PUEBLOS SIN NOMBRE.

1.- 1.  LOS PRIMITIVOS POBLADORES Y SUS LENGUAS

2.- 2. INDICIOS DE UNA CIERTA UNIDAD LINGÜÍSTICA MEDITERRÁNEA

3.- 3. PUEBLOS HISPÁNICOS SIN NOMBRE; PIRENAICOS Y CAMÍTICOS

CAPÍTULO II. PUEBLOS PRERROMANOS, PREINDOEUROPEOS E INDOEUROPEOS

4.- 1. FUERZA EXPANSIVA DE LOS PUEBLOS DE CULTURA IBÉRICA

5.- 2. NAVEGACIÓN DE FENICIOS Y DE GRIEGOS EN ESPAÑA

6.- 3. LOS ÍBEROS Y LA IBERIZACIÓN DE ESPAÑA, PROVENZA Y AQUITANIA

7.- 4. FRATERNIDAD ÍBERO-LÍBICA

*   8.- 5. LOS LÍGURES O AMBRONES

*   9.- 6. LOS ILIRIOS

*   10.- 7. LOS CELTAS

*   11.- 8. «NOS CELTIS GENITOS ET EX IBERIS» (MARCIAL)

12.- 9. PERSISTENCIA DE LAS LENGUAS IN­DÍGENAS EN LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA

B. LAS HUELLAS DE LAS LENGUAS PRERROMANAS EN LA LENGUA ROMANCE

CAPÍTULO III. RESTOS DE LAS LENGUAS PRIMITIVAS EN EL ESPAÑOL

13.- 1. VOCABLOS DE LAS LENGUAS PRERRO­MANAS

14.- 2. SUFIJOS PRERROMANOS EN EL ESPAÑOL

15.- 3. LAS LENGUAS DE SUBSTRATO EN LA FONÉTICA ESPAÑOLA

16.- 4. RESUMEN DE LOS INFLUJOS DEL SUBSTRATO

PARTE SEGUNDA: LA HISPANIA  LATINA
A. LA COLONIZACIÓN ROMANA Y LA ROMANIZACIÓN

CAPÍTULO I. HISPANIA PROVINCIA ROMANA

* 17.- 1. CARTAGO Y ROMA. LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA Y SU EXPANSIÓN DESDE EL ESTE AL OESTE

18.- 2. LA ROMANIZACIÓN

19.- 3. ESPAÑA Y LA PROVINCIALIZACIÓN DEL IMPERIO

20.- 4. PREDOMINIO DEL ORIENTE. EL CRISTIANISMO

CAPÍTULO II. EL NUEVO LATÍN

21.- 1. ¿LATÍN VULGAR?

22.- 2. EL LATÍN NUEVO

23.- 3. INFLUJO DEL CRISTIANISMO

24.- 4. NEOLOGISMOS DEL VOCABULARIO DOCTO

25.- 5. NEOLOGISMOS DE ESTILÍSTICA COLEC­TIVA

26.- 6. ACEPCIONES NUEVAS

27.- 7. FRASEOLOGÍA

28.- 8. MÓVILES DEL NEOLOGISMO GRAMA­TICAL

29.- 9. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SINTAXIS DEL NOMBRE

30.- 10. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SIN­TAXIS DEL VERBO

31.- 11. PREPOSICIONES Y ADVERBIOS

32.- 12. COLOCACIÓN DE LAS PALABRAS

*   33.- 13. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA VOCÁLICO

34.- 14. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA CONSO­NÁNTICO

*   35.- 15. OTRAS SIMPLIFICACIONES FONÉTICAS

*   36.- 16. LARGA LUCHA ENTRE INNOVACIÓN Y PURISMO

*   37.- 17. LAS INSCRIPCIONES

B. EL LATÍN DE HISPANIA

CAPÍTULO III. ESPAÑA EN LA ROMANIA

*   38.- 1. LA ROMANIA

*   39.- 2. CAUSAS DEL DIALECTALISMO RO­MÁNICO

*   40.- 3. ROMANIA OCCIDENTAL, ROMANIA MERIDIONAL

*   41.- 4. TRES ZONAS DE COLONIZACIÓN DE ESPAÑA

*   42.- 5. ESPAÑA Y LA ITALIA MERIDIONAL

*   43.- 6. ARCAÍSMO PURISTA DEL LATÍN DE ESPAÑA

*   44.- 7. RELACIONES ENTRE EL LATÍN HISPA­NO Y EL DE LA ROMANIA MERIDIONAL: VOCABULARIO Y FORMACIÓN DE PALABRAS

45.- 8. FONÉTICA DIALECTAL EN EL LATÍN DEL SUR DE ITALIA Y DE LA HISPANIA CITERIOR

*   46.- 9. UNIDAD Y DIVERSIDAD EN EL LA­TÍN DE HISPANIA

*   47.- 10. TOPONIMIA CRISTIANA

PARTE TERCERA: HACIA LA NACIONALIZACIÓN LINGÜÍSTICA DE HISPANIA
A. DESMEMBRACIÓN DE LA ROMANIA. ÉPOCAS VISIGÓTICA Y ARÁBIGA

CAPÍTULO I. EL REINO TOLOSANO Y EL TOLEDANO

*   48.- 1. DISOLUCIÓN Y RUINA DEL IMPERIO DE OCCIDENTE. CRISIS DE ROMANIDAD

*   49.- 2. NACIONALIZACIÓN DEL REINO VISI­GODO

*   50.- 3. REINO VISIGODO TOLEDANO

*   51.- 4. ONOMÁSTICA GERMÁNICA

*   52.- 5. CAUSAS DE LA FRAGMENTACIÓN ROMÁNICA

*   53.- 6. LA LENGUA COMÚN QUE NO SE ESCRIBE

Diseño gráfico:
 
La Garduña Ilustrada

Imagen: letra S, alfabeto anglosajón, siglo VIII-IX