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Obras de Diego Catalán

I.- HISTORIA DE LA LENGUA ESPAÑOLA DE RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL

101.- 3. ESTADO LATENTE DE UNA POESÍA ÉPICA

101.- 3. ESTADO LATENTE DE UNA POESÍA ÉPICA

 

3. ESTADO LATENTE DE UNA POESÍA ÉPICA. VIII. LA LITERATURA DEL MILENIO

      Siempre he sostenido como postulado asentado en una lógica elemental que todo hecho de carácter social, sea li­terario, lingüístico, institucional, etc., en sus orígenes sue­le tener una larga etapa de vida latente, en que nadie fija en él la atención para dejar constancia a los venideros de que aquel fenómeno existe. Negar la existencia de un hecho cualquiera antes de la primera documentación a nues­tro alcance es hipótesis más arriesgada que la contraria 23. El descubrimiento de los villancicos en aljamía de los si­glos XI y XII idénticos a los villancicos tres y cuatro siglos posteriores cantados en Castilla (de los cuales sólo alguna muestra remonta hasta el siglo XIII) y la evidente relación entre las «canciones andaluzas de habib» y las «cantigas de amigo» gallego-portuguesas de los siglos XIII y XIV nos pone bien de manifiesto lo muy faltas de fundamento que eran las posiciones de los romanistas que creían posible negar una lírica románica primitiva por el «hecho» de que no se conservaran textos escritos de ella24.

      Teniendo bien presente lo ocurrido respecto a la lírica primitiva, bien podemos afianzarnos en nuestra interpreta­ción respecto a la oscuridad en que se hallan envueltos los orígenes de la poesía narrativa de carácter épico con ante­rioridad al siglo XII. Esa oscuridad puede deberse al esta­do latente en que la épica vive, no a su inexistencia. En todo género de poesía tradicional hemos de admitir, ade­más de los textos conservados, una producción ignorada de textos efímeros; hemos de reconocer la posibilidad de muy largos períodos de vida sin manifestación alguna evidente 25. Esta latencia no la podemos evidenciar respecto a la épica; pero contamos con datos laterales y argumentos que nos permiten sospecharla.

Diego Catalán: Historia de la Lengua Española de Ramón Menéndez Pidal (2005)

NOTAS

23  Sobre el estado «latente» de multitud de fenómenos lingüísticos, esto es, sobre su existencia indocumentada, hemos tratado repetidamente en este libro (véase, además, Menéndez Pidal, «Modo de obrar el substr. ling.», 1950, pp. 4-8). Acerca de ese mismo hecho en la literatura insisto en «Cantos rom. andalusíes», 1951, pp. 262-267.

24  Menéndez Pidal, «Cantos rom. andalusíes», 1951, pp. 188-195.

25  Según razono en mi libro (inédito) La épica medieval españo­la, cap. II, § «Brillantez y ocultación de la épica» [ed. postuma de 1992, pp. 164-166].

CAPÍTULOS ANTERIORES:

PARTE PRIMERA: DE IBERIA A HISPANIA
A. EL SOLAR Y SUS PRIMITIVOS POBLADORES

CAPÍTULO I. LA VOZ LEJANA DE LOS PUEBLOS SIN NOMBRE.

1.- 1.  LOS PRIMITIVOS POBLADORES Y SUS LENGUAS

2.- 2. INDICIOS DE UNA CIERTA UNIDAD LINGÜÍSTICA MEDITERRÁNEA

3.- 3. PUEBLOS HISPÁNICOS SIN NOMBRE; PIRENAICOS Y CAMÍTICOS

CAPÍTULO II. PUEBLOS PRERROMANOS, PREINDOEUROPEOS E INDOEUROPEOS

4.- 1. FUERZA EXPANSIVA DE LOS PUEBLOS DE CULTURA IBÉRICA

5.- 2. NAVEGACIÓN DE FENICIOS Y DE GRIEGOS EN ESPAÑA

6.- 3. LOS ÍBEROS Y LA IBERIZACIÓN DE ESPAÑA, PROVENZA Y AQUITANIA

7.- 4. FRATERNIDAD ÍBERO-LÍBICA

*   8.- 5. LOS LÍGURES O AMBRONES

*   9.- 6. LOS ILIRIOS

*   10.- 7. LOS CELTAS

*   11.- 8. «NOS CELTIS GENITOS ET EX IBERIS» (MARCIAL)

12.- 9. PERSISTENCIA DE LAS LENGUAS IN­DÍGENAS EN LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA

B. LAS HUELLAS DE LAS LENGUAS PRERROMANAS EN LA LENGUA ROMANCE

CAPÍTULO III. RESTOS DE LAS LENGUAS PRIMITIVAS EN EL ESPAÑOL

13.- 1. VOCABLOS DE LAS LENGUAS PRERRO­MANAS

14.- 2. SUFIJOS PRERROMANOS EN EL ESPAÑOL

15.- 3. LAS LENGUAS DE SUBSTRATO EN LA FONÉTICA ESPAÑOLA

16.- 4. RESUMEN DE LOS INFLUJOS DEL SUBSTRATO

PARTE SEGUNDA: LA HISPANIA  LATINA
A. LA COLONIZACIÓN ROMANA Y LA ROMANIZACIÓN

CAPÍTULO I. HISPANIA PROVINCIA ROMANA

* 17.- 1. CARTAGO Y ROMA. LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA Y SU EXPANSIÓN DESDE EL ESTE AL OESTE

18.- 2. LA ROMANIZACIÓN

19.- 3. ESPAÑA Y LA PROVINCIALIZACIÓN DEL IMPERIO

20.- 4. PREDOMINIO DEL ORIENTE. EL CRISTIANISMO

CAPÍTULO II. EL NUEVO LATÍN

21.- 1. ¿LATÍN VULGAR?

22.- 2. EL LATÍN NUEVO

23.- 3. INFLUJO DEL CRISTIANISMO

24.- 4. NEOLOGISMOS DEL VOCABULARIO DOCTO

25.- 5. NEOLOGISMOS DE ESTILÍSTICA COLEC­TIVA

26.- 6. ACEPCIONES NUEVAS

27.- 7. FRASEOLOGÍA

28.- 8. MÓVILES DEL NEOLOGISMO GRAMA­TICAL

29.- 9. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SINTAXIS DEL NOMBRE

30.- 10. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SIN­TAXIS DEL VERBO

31.- 11. PREPOSICIONES Y ADVERBIOS

32.- 12. COLOCACIÓN DE LAS PALABRAS

*   33.- 13. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA VOCÁLICO

34.- 14. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA CONSO­NÁNTICO

*   35.- 15. OTRAS SIMPLIFICACIONES FONÉTICAS

*   36.- 16. LARGA LUCHA ENTRE INNOVACIÓN Y PURISMO

*   37.- 17. LAS INSCRIPCIONES

B. EL LATÍN DE HISPANIA

CAPÍTULO III. ESPAÑA EN LA ROMANIA

*   38.- 1. LA ROMANIA

*   39.- 2. CAUSAS DEL DIALECTALISMO RO­MÁNICO

*   40.- 3. ROMANIA OCCIDENTAL, ROMANIA MERIDIONAL

*   41.- 4. TRES ZONAS DE COLONIZACIÓN DE ESPAÑA

*   42.- 5. ESPAÑA Y LA ITALIA MERIDIONAL

*   43.- 6. ARCAÍSMO PURISTA DEL LATÍN DE ESPAÑA

*   44.- 7. RELACIONES ENTRE EL LATÍN HISPA­NO Y EL DE LA ROMANIA MERIDIONAL: VOCABULARIO Y FORMACIÓN DE PALABRAS

45.- 8. FONÉTICA DIALECTAL EN EL LATÍN DEL SUR DE ITALIA Y DE LA HISPANIA CITERIOR

*   46.- 9. UNIDAD Y DIVERSIDAD EN EL LA­TÍN DE HISPANIA

*   47.- 10. TOPONIMIA CRISTIANA

PARTE TERCERA: HACIA LA NACIONALIZACIÓN LINGÜÍSTICA DE HISPANIA
A. DESMEMBRACIÓN DE LA ROMANIA. ÉPOCAS VISIGÓTICA Y ARÁBIGA

CAPÍTULO I. EL REINO TOLOSANO Y EL TOLEDANO

*   48.- 1. DISOLUCIÓN Y RUINA DEL IMPERIO DE OCCIDENTE. CRISIS DE ROMANIDAD

*   49.- 2. NACIONALIZACIÓN DEL REINO VISI­GODO

*   50.- 3. REINO VISIGODO TOLEDANO

*   51.- 4. ONOMÁSTICA GERMÁNICA

*   52.- 5. CAUSAS DE LA FRAGMENTACIÓN ROMÁNICA

*   53.- 6. LA LENGUA COMÚN QUE NO SE ESCRIBE

*   54.- 7. CENTROS DIRECTIVOS DE LA HISPANIA VISIGÓTICA

*   55.- 8. LENGUA CORTESANA VISIGODA

*   56.- 9. EL MAPA LINGÜÍSTICO DEL REINO GODO

*   57.- 10. ORÓSPEDA, CANTABRIA Y VASCONIA

*   58.- 11. NACIONALIZACIÓN LITERARIA. SAN ISIDORO

*   59.- 12. LA ESCUELA ISIDORIANA

CAPÍTULO II.  AL-ANDALUS. EL ÁRABE Y LA ALJAMÍA

*   60.- 1. LA ARABIZACIÓN DE HISPANIA

*   61.- 2. LOS MOZÁRABES EN SU ÉPOCA HE­ROICA

*   62.- 3. MUSULMANES DE HABLA ROMANCE

*   63.- 4. LA ALJAMÍA O LENGUA ROMANCE HABLADA EN AL-ANDALUS

*   64.- 5. TOPONIMIA ÁRABE

*   65.- 6. TOPONIMIA MOZÁRABE

*   66.- 7. TOPONIMIA LATINA EN BOCA ÁRABE

CAPÍTULO III. LOS PUEBLOS INDOCTOS DEL NORTE

*   67.- 1. UNA NUEVA BASE PARA LA NUE­VA ROMANIDAD HISPANA

*   68.- 2. GRANDES TRASIEGOS DE POBLACIÓN

*   69.- 3. TOLEDANISMO OVETENSE. EL DIALEC­TO ASTURIANO Y LEONÉS

*   70.- 4. ONOMÁSTICA NUEVA

*   71.- 5. EL PATRONÍMICO EN -Z

CAPÍTULO IV. EL IMPERIO LEONÉS Y SU FRONTERA VÁRDULO-VASCONA

*   72.- 1. ORÍGENES DEL REINO DE NAVARRA Y DEL «IMPERIO» LEONÉS

*   73.- 2. FORMACIÓN DEL GRAN CONDADO DE CASTILLA

*   74.- 3. LA RIOJA

*   75.- 4. REPOBLACIÓN AL SUR DEL DUERO

*   76.- 5. PREPONDERANTE INFLUJO ÁRABE Y MOZÁRABE

B. PRIMEROS BALBUCEOS DEL IDIOMA960-1065—
GLOSAS Y CANTARES ÉPICOS

CAPITULO V.  LA LENGUA ESCRITA

*   77.- 1. LATÍN DOCTO Y LATÍN ARROMANZADO

*   78.- 2. LAS GLOSAS EMILIANENSES

*   79.- 3. LAS GLOSAS SILENSES

*   80.- 4. DIFICULTAD DE LA ESCRITURA

*   81.- 5. LOS DIPTONGOS

*   82.- 6. LA Ñ Y LA LL

*   83.- 7. REPRESENTACIÓN GRÁFICA DE OTROS SONIDOS ROMÁNICOS

*   84.- 8. GRAFÍAS PARA SONIDOS ESPECIAL­MENTE CASTELLANOS

*   85.- 9. RESUMEN ORTOGRÁFICO

CAPÍTULO VI.  EL HABLA ROMANCE

*   86.- 1. FALTA DE FIJACIÓN DEL SISTEMA VOCÁLICO

*   87.- 2. SONORIZACIÓN DE LA CONSONANTE SORDA

*   88.- 3. VACILACIÓN EN LA PÉRDIDA DE LA VOCAL INTERTÓNICA

*   89.- 4. FECHA RELATIVA DE LA SONORIZA­CIÓN Y DE LA SÍNCOPA VOCÁLICA

*   90.- 5. UNA ÉPOCA DE MÚLTIPLES SINCRE­TISMOS

*   91.- 6. CONTIENDA ENTRE LLANOS Y CULTOS

*   92.- 7. ARCAIZANTES Y NEOLOGISTAS

*   93.- 8. AFECTACIÓN ULTRACORRECTA

CAPITULO VII. EL CASTELLANO ENTRE LOS DEMÁS DIALECTOS ROMANCES HISPÁNICOS

*   94.- 1. CARÁCTER DIFERENCIAL DE CASTILLA

*   95.- 2. RASGOS PRIMITIVOS DEL CASTELLANO FRENTE AL LEONÉS, AL ARAGONÉS Y A LA ALJAMÍA

*   96.- 3. CASTILLA SE ADELANTA A LOS OTROS DIALECTOS AFINES

*   97.- 4. EL CASTELLANO CON EL LEONÉS Y EL GALLEGO-PORTUGUÉS

98.- 5. EL CASTELLANO CON EL ARAGONÉS Y EL CATALÁN

CAPÍTULO VIII. LA LITERATURA DEL MILENIO

*   99.- 1. CLÉRIGOS Y JUGLARES

*   100.- 2. CANCIONES ANDALUSÍES. EL LEN­GUAJE DE ESTOS CANTARCILLOS ROMÁNICOS

Diseño gráfico:
 
La Garduña Ilustrada

Imagen: letra minúscula w, siglo XII. British Museum

100.- 2. CANCIONES ANDALUSÍES. EL LEN­GUAJE DE ESTOS CANTARCILLOS ROMÁNICOS

100.- 2. CANCIONES ANDALUSÍES. EL LEN­GUAJE DE ESTOS CANTARCILLOS ROMÁNICOS


2. CANCIONES ANDALUSÍES. EL LEN­GUAJE DE ESTOS CANTARCILLOS ROMÁNICOS. VIII. LA LITERATURA DEL MILENIO

      Sin duda, todos los pueblos hispánicos tuvieron en la alta Edad Media cantos líricos populares, aunque no se conser­ven; el canto es recreo necesario, tanto en las fiestas como en los trabajos de la vida, tanto en el descanso como en el cansancio. Estos cantos, indudablemente, nacieron en toda la Romania a la vez que las lenguas romances nacían dife­renciándose cada vez más del latín escrito. Y fueron canto­res espontáneos los que primero se aventuraron a expresar íntimas emociones con formas lingüísticas extrañas al latín oficial.

      Esta literatura oral y popular, que por necesidad hay que suponer existía aunque viviera en «estado latente», esto es, indocumentada por ser oral, es olvidada, a menudo, por los eruditos, que la califican como hipótesis verosímil pero sin fundamento tangible. Pero atenerse sólo a la literatura escrita para explicar la formación de las literaturas romá­nicas es como pretender que las lenguas romances, cuan­do empiezan a documentarse escritas, son transformaciones súbitas del latín culto, del latín postclásico escrito. Igual que la romanística da por evidente que el latín popular vivió en «estado latente» muchos siglos y que durante largo tiem­po nadie se atrevió ni supo escribirlo tal como se hablaba, los historiadores de la literatura deben aceptar que hubo una lírica en lengua latina vulgar y románica primitiva, poesía cantada por el pueblo iletrado, lírica que nadie pen­saba escribir, tanto a causa de su lengua indómita para la pluma, por sus sonidos ajenos al alfabeto latino, como a causa de sus temas, desconocidos también dentro de la secu­lar práctica latina clásica 10.

       Todo esto no es hipótesis, es simple postulado de senti­do común. Es una realidad lógica, tan tangible como la existencia de un latín hablado proto-romance. Pero además, por una causa singular y extraordinaria (la superposición de una cultura islámica, en lengua árabe y hebrea, en la población de lengua romance de España), es también una realidad documentada: podemos leer esa lírica oral, trans­crita en caracteres semíticos, aunque no en los más anti­guos textos utilizados por los poetas arábigo-andaluces a fi­nales del siglo IX, en el siglo X y en el primer cuarto del siglo XI 11, sino en los que siguieron glosando los poetas ará­bigo-andaluces y judeo-andaluces de mediados del siglo XI y comienzos del siglo XII 12.

      Según ya hemos tenido ocasión de comentar 13, en tiem­pos de Abdállah (889-912) y Abderrahman III (912-961), superado el período de las grandes agitaciones de muladíes y mozárabes por el califato cordobés, nació y se desa­rrolló en la España islámica una nueva forma poética, la muwaššaha, que tomaba como modelo estrófico la estructu­ra de una cancioncilla en la lengua vulgar utilizada por la población bilingüe andaluza y que iba rematada con la in­clusión de ese pequeño poema lírico (al que se denomina­ba jardya 14). La jardya, explica el preceptista Ibn Saná al- Mulk 15, debe contener versos puestos en boca de otro que no sea el poeta, preferentemente una mujer que canta o también una paloma en la enramada o un objeto inanima­do; y esos versos deben estar enlazados con el asunto del poema mediante la primera parte de la última estrofa que los explicará y anunciará con palabras como «él dijo», «ella dijo», «ella cantó»; la jardya debe estar compuesta en estilo callejero, en lenguaje vulgar, tal vez desatinado como el de un niño o un borracho, o bien puede estar en lengua alja­miada, pero siempre incorrecta; la jardya es el aroma de la muwaššaha, es su sal, su ámbar, su azúcar; ella resume el contenido del poema en una expresión quintaesenciada 16.

      No conocemos las jardyas del inventor del género, el fa­moso ciego de Cabra, ni de los primeros que tras él lo perfeccionaron; pero la lengua exótica de la jardya, su autonomía poética respecto al poema, que sólo enlaza con ella mediante una explicación en la última estrofa, indican que, en sus orígenes, y, después, en la mayoría de los ca­sos, esos versos finales eran una canción popular. Aunque hay jardyas inventadas al tiempo de la composición del poema, las más veces son textos preexistentes 17 y a menu­do carecen de relación directa con el asunto tratado en el poema, de modo que la muwaššaha escrita en honor de una persona puede llevar en su final una canción de amor femenino que el poeta aplica a su tema, con mejor o peor arte, para resumir la expresión de su particular sentimiento respecto al personaje a que va enderezado el panegírico 18.

      Esta autonomía de la jardya respecto a la muwaššaha, se­ñalada por los tratadistas y bien ejemplificada por los tex­tos descubiertos, es especialmente notable en las de lengua aljamiada. Abundan entre ellas, a lo largo de los tiempos, las puestas en boca de doncellas enamoradas, en las cuales la doncella nombra siempre al amado con el arabismo al-ḥabib, ḥabibi, adaptación propia de muladíes y mozárabes bilingües del vocablo románico «amigo», con su doble sen­tido de la noción de amistad, tal cual reaparecerá en las «canciones de amigo» de la lírica medieval gallego-portu­guesa 19. En la más antigua jardya romance llegada a nues­tro conocimiento, incluida en un poema de Yosef el Escri­ba anterior a 1042 hallamos ya testimonio de este subgénero de canción andalusí:

tnt ’m’ry tnt ’m’ry ḥbyb tnt ’m’ry
’nfrmyrwn wlywš gydš y dwln tn m’ly 20

«¡Tant’amare, tant’amare
ḥabib, tant’amare!
Enfermiron uelyos [n]idios
y duelen tan male 21.

y las muestras de su continuidad en la tradición poética de la muwaššaha se sucederán en la segunda mitad del siglo XI, en el XII y aún en el XIII. Volveremos a tratar del tema más adelante 22.

Diego Catalán: Historia de la Lengua Española de Ramón Menéndez Pidal (2005)

NOTAS

10 Menéndez Pidal, «Cantos rom. andalusíes»,  1951, pp. 264-266.

11  Nombrados por Ibn Bassām. Véase Parte IIa, cap. II, § 3 y n. 24.

12  Sobre el progresivo descubrimiento de muwaššahas, en he­breo y en árabe, con canciones románicas, véase Parte IIa, cap. II, § 3, notas 27 y 28.

13  Parte IIa, cap. II, § 3.

14  La muwaššaha está por completo supeditada a la jardya, ya que el markaz o «cabeza» de la composición reproduce la estruc­tura y las rimas todas de la cancioncilla final y esas mismas ri­mas son repetidas en el qufl o «vuelta» que remata el ŷuz o «mudanza» de cada estrofa. Y esta repetición de la estructura de la cancioncilla final (que se incorpora como qufl o «vuelta» de la última estrofa) no sólo calca las rimas, sino inclusive las termi­naciones de los hemistiquios o versos libres no rimados de la jardya o de los versos que en la canción romance eran meramente asonantados. Véase Menéndez Pidal, «Cantos rom. and.», pp. 210-214.

15  Ibn Sanā escribía en Egipto a fines del s. XII (1155-1211); formó una famosa antología de muwaššahas precedida de un arte poética, cuya parte interesante para nosotros es la que da pre­ceptos sobre el final de la composición.

16  Sin duda «el lenguaje de los niños pequeños» que nombra Ibn Sanā se debe a una incomprensión del egipcio ante el repe­tido uso, en docenas de jardyas de la voz «mamma» en las can­ciones de amor de las doncellas que toman a su madre como confidente. Su conclusión de que la aljamía utilizada debe ser «ampulosa, petulante, ininteligible» parece mostrar que las can­ciones de habib sólo eran para él una jerigonza sonora cuya gra­cia estribaba en ser incomprensible para un árabe no hispano (Menéndez Pidal, «La primitiva lírica», pp. 323-324).

17  Al no ser tenido por cosa propia, vino a ser costumbre ex­tendida la de utilizar jardyas compuestas (o ya utilizadas) por otro poeta.

18  Sirva de ejemplo la muwaššaha del gran poeta hebreo Judá ha-Leví en que expresa su sentimiento por la muerte del herma­no de Mosé b. Ezra. La transición a la jardya anuncia (en hebreo, claro): «el canto del hermano solitario abrasa mi corazón, como el canto de la doncella cuyo corazón late agitado porque llega el plazo de la cita y el amado no viene», y el cantar de la doncella: «Vienid la Pasca, ed yieu sin ellu, / ¡com’ caned mieu coradyón por ellu!» (’Viene la Pascua y yo sin él, / ¡cómo arde mi corazón por ello!’ o ’él!’).

19  Menéndez Pidal, «Cantos román, andalusíes», Bol. Acad. Esp., XXXI, 1951, pp. 229-231.

20  Stern, Les chansons mozárabes (1953), pp. 18-19. Muwaššaha num. 18, en la cual se celebra a un visir del rey de Granada.

21  Son también posibles otras lecturas: amaray ~ rey; uolyoš, ualyoš, olyoš; [n]edoš, gay[o]š; duolen, dolen.

22  Véase cap. IX, § 3.

CAPÍTULOS ANTERIORES:

PARTE PRIMERA: DE IBERIA A HISPANIA
A. EL SOLAR Y SUS PRIMITIVOS POBLADORES

CAPÍTULO I. LA VOZ LEJANA DE LOS PUEBLOS SIN NOMBRE.

1.- 1.  LOS PRIMITIVOS POBLADORES Y SUS LENGUAS

2.- 2. INDICIOS DE UNA CIERTA UNIDAD LINGÜÍSTICA MEDITERRÁNEA

3.- 3. PUEBLOS HISPÁNICOS SIN NOMBRE; PIRENAICOS Y CAMÍTICOS

CAPÍTULO II. PUEBLOS PRERROMANOS, PREINDOEUROPEOS E INDOEUROPEOS

4.- 1. FUERZA EXPANSIVA DE LOS PUEBLOS DE CULTURA IBÉRICA

5.- 2. NAVEGACIÓN DE FENICIOS Y DE GRIEGOS EN ESPAÑA

6.- 3. LOS ÍBEROS Y LA IBERIZACIÓN DE ESPAÑA, PROVENZA Y AQUITANIA

7.- 4. FRATERNIDAD ÍBERO-LÍBICA

*   8.- 5. LOS LÍGURES O AMBRONES

*   9.- 6. LOS ILIRIOS

*   10.- 7. LOS CELTAS

*   11.- 8. «NOS CELTIS GENITOS ET EX IBERIS» (MARCIAL)

12.- 9. PERSISTENCIA DE LAS LENGUAS IN­DÍGENAS EN LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA

B. LAS HUELLAS DE LAS LENGUAS PRERROMANAS EN LA LENGUA ROMANCE

CAPÍTULO III. RESTOS DE LAS LENGUAS PRIMITIVAS EN EL ESPAÑOL

13.- 1. VOCABLOS DE LAS LENGUAS PRERRO­MANAS

14.- 2. SUFIJOS PRERROMANOS EN EL ESPAÑOL

15.- 3. LAS LENGUAS DE SUBSTRATO EN LA FONÉTICA ESPAÑOLA

16.- 4. RESUMEN DE LOS INFLUJOS DEL SUBSTRATO

PARTE SEGUNDA: LA HISPANIA  LATINA
A. LA COLONIZACIÓN ROMANA Y LA ROMANIZACIÓN

CAPÍTULO I. HISPANIA PROVINCIA ROMANA

* 17.- 1. CARTAGO Y ROMA. LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA Y SU EXPANSIÓN DESDE EL ESTE AL OESTE

18.- 2. LA ROMANIZACIÓN

19.- 3. ESPAÑA Y LA PROVINCIALIZACIÓN DEL IMPERIO

20.- 4. PREDOMINIO DEL ORIENTE. EL CRISTIANISMO

CAPÍTULO II. EL NUEVO LATÍN

21.- 1. ¿LATÍN VULGAR?

22.- 2. EL LATÍN NUEVO

23.- 3. INFLUJO DEL CRISTIANISMO

24.- 4. NEOLOGISMOS DEL VOCABULARIO DOCTO

25.- 5. NEOLOGISMOS DE ESTILÍSTICA COLEC­TIVA

26.- 6. ACEPCIONES NUEVAS

27.- 7. FRASEOLOGÍA

28.- 8. MÓVILES DEL NEOLOGISMO GRAMA­TICAL

29.- 9. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SINTAXIS DEL NOMBRE

30.- 10. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SIN­TAXIS DEL VERBO

31.- 11. PREPOSICIONES Y ADVERBIOS

32.- 12. COLOCACIÓN DE LAS PALABRAS

*   33.- 13. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA VOCÁLICO

34.- 14. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA CONSO­NÁNTICO

*   35.- 15. OTRAS SIMPLIFICACIONES FONÉTICAS

*   36.- 16. LARGA LUCHA ENTRE INNOVACIÓN Y PURISMO

*   37.- 17. LAS INSCRIPCIONES

B. EL LATÍN DE HISPANIA

CAPÍTULO III. ESPAÑA EN LA ROMANIA

*   38.- 1. LA ROMANIA

*   39.- 2. CAUSAS DEL DIALECTALISMO RO­MÁNICO

*   40.- 3. ROMANIA OCCIDENTAL, ROMANIA MERIDIONAL

*   41.- 4. TRES ZONAS DE COLONIZACIÓN DE ESPAÑA

*   42.- 5. ESPAÑA Y LA ITALIA MERIDIONAL

*   43.- 6. ARCAÍSMO PURISTA DEL LATÍN DE ESPAÑA

*   44.- 7. RELACIONES ENTRE EL LATÍN HISPA­NO Y EL DE LA ROMANIA MERIDIONAL: VOCABULARIO Y FORMACIÓN DE PALABRAS

45.- 8. FONÉTICA DIALECTAL EN EL LATÍN DEL SUR DE ITALIA Y DE LA HISPANIA CITERIOR

*   46.- 9. UNIDAD Y DIVERSIDAD EN EL LA­TÍN DE HISPANIA

*   47.- 10. TOPONIMIA CRISTIANA

PARTE TERCERA: HACIA LA NACIONALIZACIÓN LINGÜÍSTICA DE HISPANIA
A. DESMEMBRACIÓN DE LA ROMANIA. ÉPOCAS VISIGÓTICA Y ARÁBIGA

CAPÍTULO I. EL REINO TOLOSANO Y EL TOLEDANO

*   48.- 1. DISOLUCIÓN Y RUINA DEL IMPERIO DE OCCIDENTE. CRISIS DE ROMANIDAD

*   49.- 2. NACIONALIZACIÓN DEL REINO VISI­GODO

*   50.- 3. REINO VISIGODO TOLEDANO

*   51.- 4. ONOMÁSTICA GERMÁNICA

*   52.- 5. CAUSAS DE LA FRAGMENTACIÓN ROMÁNICA

*   53.- 6. LA LENGUA COMÚN QUE NO SE ESCRIBE

*   54.- 7. CENTROS DIRECTIVOS DE LA HISPANIA VISIGÓTICA

*   55.- 8. LENGUA CORTESANA VISIGODA

*   56.- 9. EL MAPA LINGÜÍSTICO DEL REINO GODO

*   57.- 10. ORÓSPEDA, CANTABRIA Y VASCONIA

*   58.- 11. NACIONALIZACIÓN LITERARIA. SAN ISIDORO

*   59.- 12. LA ESCUELA ISIDORIANA

CAPÍTULO II.  AL-ANDALUS. EL ÁRABE Y LA ALJAMÍA

*   60.- 1. LA ARABIZACIÓN DE HISPANIA

*   61.- 2. LOS MOZÁRABES EN SU ÉPOCA HE­ROICA

*   62.- 3. MUSULMANES DE HABLA ROMANCE

*   63.- 4. LA ALJAMÍA O LENGUA ROMANCE HABLADA EN AL-ANDALUS

*   64.- 5. TOPONIMIA ÁRABE

*   65.- 6. TOPONIMIA MOZÁRABE

*   66.- 7. TOPONIMIA LATINA EN BOCA ÁRABE

CAPÍTULO III. LOS PUEBLOS INDOCTOS DEL NORTE

*   67.- 1. UNA NUEVA BASE PARA LA NUE­VA ROMANIDAD HISPANA

*   68.- 2. GRANDES TRASIEGOS DE POBLACIÓN

*   69.- 3. TOLEDANISMO OVETENSE. EL DIALEC­TO ASTURIANO Y LEONÉS

*   70.- 4. ONOMÁSTICA NUEVA

*   71.- 5. EL PATRONÍMICO EN -Z

CAPÍTULO IV. EL IMPERIO LEONÉS Y SU FRONTERA VÁRDULO-VASCONA

*   72.- 1. ORÍGENES DEL REINO DE NAVARRA Y DEL «IMPERIO» LEONÉS

*   73.- 2. FORMACIÓN DEL GRAN CONDADO DE CASTILLA

*   74.- 3. LA RIOJA

*   75.- 4. REPOBLACIÓN AL SUR DEL DUERO

*   76.- 5. PREPONDERANTE INFLUJO ÁRABE Y MOZÁRABE

B. PRIMEROS BALBUCEOS DEL IDIOMA960-1065—
GLOSAS Y CANTARES ÉPICOS

CAPITULO V.  LA LENGUA ESCRITA

*   77.- 1. LATÍN DOCTO Y LATÍN ARROMANZADO

*   78.- 2. LAS GLOSAS EMILIANENSES

*   79.- 3. LAS GLOSAS SILENSES

*   80.- 4. DIFICULTAD DE LA ESCRITURA

*   81.- 5. LOS DIPTONGOS

*   82.- 6. LA Ñ Y LA LL

*   83.- 7. REPRESENTACIÓN GRÁFICA DE OTROS SONIDOS ROMÁNICOS

*   84.- 8. GRAFÍAS PARA SONIDOS ESPECIAL­MENTE CASTELLANOS

*   85.- 9. RESUMEN ORTOGRÁFICO

CAPÍTULO VI.  EL HABLA ROMANCE

*   86.- 1. FALTA DE FIJACIÓN DEL SISTEMA VOCÁLICO

*   87.- 2. SONORIZACIÓN DE LA CONSONANTE SORDA

*   88.- 3. VACILACIÓN EN LA PÉRDIDA DE LA VOCAL INTERTÓNICA

*   89.- 4. FECHA RELATIVA DE LA SONORIZA­CIÓN Y DE LA SÍNCOPA VOCÁLICA

*   90.- 5. UNA ÉPOCA DE MÚLTIPLES SINCRE­TISMOS

*   91.- 6. CONTIENDA ENTRE LLANOS Y CULTOS

*   92.- 7. ARCAIZANTES Y NEOLOGISTAS

*   93.- 8. AFECTACIÓN ULTRACORRECTA

CAPITULO VII. EL CASTELLANO ENTRE LOS DEMÁS DIALECTOS ROMANCES HISPÁNICOS

*   94.- 1. CARÁCTER DIFERENCIAL DE CASTILLA

*   95.- 2. RASGOS PRIMITIVOS DEL CASTELLANO FRENTE AL LEONÉS, AL ARAGONÉS Y A LA ALJAMÍA

*   96.- 3. CASTILLA SE ADELANTA A LOS OTROS DIALECTOS AFINES

*   97.- 4. EL CASTELLANO CON EL LEONÉS Y EL GALLEGO-PORTUGUÉS

98.- 5. EL CASTELLANO CON EL ARAGONÉS Y EL CATALÁN

CAPÍTULO VIII. LA LITERATURA DEL MILENIO

*   99.- 1. CLÉRIGOS Y JUGLARES

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La Garduña Ilustrada

Imagen: letra minúscula x, siglo XII. British Museum

99.- 1. CLÉRIGOS Y JUGLARES

99.- 1. CLÉRIGOS Y JUGLARES

 

1. CLÉRIGOS Y JUGLARES. VIII. LA LITERATURA DEL MILENIO

       En los remotos tiempos en que las hablas romances iban diferenciándose más y más de la lengua escrita, los clérigos en las iglesias y los juglares en la plaza pública, obligados unos y otros a operar con su palabra sobre una reunión de gentes que cada vez entendían menos el latín, fueron, antes que ningún otro, los primeros en sentir la necesidad de usar en público la lengua familiar con el aliño y decoro propios de un acto colectivo, para poder adaptar las usuales formas de discurso latinas a la comprensión de gentes que cada vez entendían menos el latín. Mezclando la lengua docta de la escritura con expresiones incorrectas de la lengua hablada, se llegó paulatinamente a una situación práctica en que el ro­mance se sobrepuso exento de latinismos obsoletos.

      Ministros de la religión y ministriles del recreo público fue­ron, pues, los primeros que profesionalmente, por necesidad esencial de su actividad, tuvieron que preocuparse de hacer servir la lengua cotidiana para expresar pensamientos, imá­genes y afectos concebidos por cima del nivel ordinario; fueron los primeros en dar forma selecta al romance, haciéndolo lengua noble, lengua literaria.

      Según hemos visto, un clérigo de la Rioja, entonces nava­rra, nos da la primera muestra de la lengua romance enalte­cida para el pulpito y para la oración 1. Los juglares de esta época no nos han dejado una semejante reliquia de su can­to; sólo tenemos alguna seca noticia de la existencia del ofi­cio por ellos ejercido.

      En el año 1047, en Albelda, también en tierra de Náje­ra, una nota o fazaña nos dice que fue muerto el juglar Car­delle, «Cardelle joculero», vasallo del señor de Vizcaya, y que no hubo que pagar ninguna multa por homicidio 2. Car­dellus, Cardelle era nombre común en tierra de Nájera y de Burgos. Poco después, en el acta de un juicio público cele­brado el año 1062 en Salamaña, partido de Jaca (Huesca), se consigna la entrega de una viña como indemnización y avenencia por la muerte de un caballo del señor Sancho Galíndez («per illo kaballo de seniore ket matod Garcia Acenárez») y figuran como testigos personas de alta calidad, entre ellas cinco señores o nobles de los pueblos comarca­nos, además de todo el vecindario de Salamaña con el ju­glar Elka: «et totos bicinos de Salmayna, sciente Scemeno Lopez de Agini et Elka jokulare qui ibi fait»3. No sabemos por qué estos dos últimos han de ser «sabedores» de esta indem­nización. La aclaración «qui ibi fuit» referida exclusivamente a Elka (y no el plural «qui presentes fuerunt») nos hace pensar que se trata de un juglar ambulante que se halló por acaso presente y, como persona notoria, se le incluyó en el acta judicial. Pero, aunque fuera juglar ambulante, no era transpirenaico, pues su nombre Elka, Yelka es hispano muy antiguo (documentado en los siglos IX y X, con declinación gótica: nominativo Elleca, caso oblicuo Ellecane)4; probable­mente, además de firmar aquella solemne acta, contribui­ría con su vihuela y su canto a la fiesta de la robra o albo­roque con que todos los asistentes celebraban el acto mediante una comilona 5.

      Mas a pesar de esta carencia de todo texto, podemos dar por seguro que, si bien los clérigos, por su ministerio, tenían el deber de allanar su lenguaje, de hablar y sermonear a los fieles en lengua común, fueron los mimos latinos y sus here­deros los juglares quienes para divertir a una reunión de gen­tes se esforzaron primero en dar forma artística placentera a la lengua de la conversación inculta, a fin de satisfacer la demanda de recreo imaginativo del público indocto.

      El clérigo, servidor de una ideología teológica y moral for­mulada desde antiguo con una terminología latina muy suya, no podía intentar apartarse de ese tecnicismo consagrado imposible de alterar; su trabajo había de consistir, no en in­clinarse hacia el habla vulgar, sino en levantar la comprensión del vulgo hacia ese tecnicismo latino, inculcando en el uso corriente varias de esas expresiones doctas, tarea ennoblecedora del lenguaje vulgar de la que, sin duda, se aprovecha­rían los juglares 6.

      Durante mucho tiempo los clérigos no apreciaron la obra de los juglares, la cual versaba sobre temas y utilizaba for­mas de lenguaje y de métrica que ellos juzgaban como horrendos barbarismos; tardaron en comprender las posibili­dades que esa lengua literaria nueva, de uso oral, podía proporcionar a la Iglesia. Los divertimientos juglarescos fue­ron malmirados, como reminiscentes de costumbres paga­nas 7. Juglares y clérigos fueron dos clases sociales muy dis­tanciadas entre sí 8 en su origen y sólo tardíamente tuvieron contacto literario 9.

      Durante aquel largo período en que las hablas románi­cas iban liberándose de la tutela del latín gramatical escri­to, debieron de pasar siglos en que el canto o recitación de los histriones o juglares fue la única creatividad litera­ria de carácter profesional existente en los nacientes idio­mas de la Romania. Pero antes de que el canto del juglar (heredero del histrión y del thymélico) se oyera en la pla­za de la villa en lengua diversa de la latina como espectá­culo poético-musical, el canto oral tradicional, con que toda colectividad complementa el uso coloquial de su habla, había ya dado nacimiento (¡qué duda cabe!) a las literatu­ras neo-latinas.

Diego Catalán: Historia de la Lengua Española de Ramón Menéndez Pidal (2005)

NOTAS

Véase atrás, cap. III, § 2.

2  González, Colección de privilegios... de Simancas, 1883, VI, núm. 224, p. 47. «In eodem tempore, regnante Garçia rex, mortuus est Cardelle ioculero cum alio vasallo de Galindo Ennecones, in locum illo collato supra ilia populatione...». Galindo Iñiguez era el señor de Viguera. Véase Menéndez Pidal, Poesía jugl. y oríge­nes,  1957, p. 102.

3  Cartulario conservado en la Catedral de Huesca, publicado por S. Gili Gaya en Homenaje Menéndez Pidal, II, 1925, pp. 102-103.

4  Ielca, Elca, año 921, Sahagún, y Ellecane, año 893. Véase Menéndez Pidal, Orígenes del esp., § 261.

5  Gili Gaya, «Un juglar del siglo XI», RFE, XIV, 1927, pp. 274-275 (cree que el documento está incompleto, pero no es así, pues su comienzo se halla en el folio anterior del cartulario).

6  Véase Menéndez Pidal, Poesía jugl. y orígenes, 1957, pp. 336-337.

7  Según una capitular de Carlomagno, 789, los «joculatores» y sus «diabólica figmenta» eran vitandos entre toda categoría de personas religiosas; y en 859 el obispo Herardo de Tours conde­na la costumbre de las «ballationes et saltationes, canticaque turpia ac luxuriosa», argumentando: «quia haec de paganorum consuetudine remanserunt». Podrían multiplicarse los ejemplos.

8  Al menos, los clérigos respetables, ya que hubo desde anti­guo clérigos goliardicos, censurados por la Iglesia, como aquel Justo, famoso por sus habilidades en la cítara y en el canto, que San Valerio (muerto en 695) dice se entregaba (antes y después de ser persbítero) a obscenas danzas y nefandas cantilenas ale­grando celebraciones en las casas. Véase Menéndez Pidal, Poesía jugl. y orígenes,  1957, p. 29.

9  Menéndez Pidal, Poesía jugl. y orígenes, 1957, pp. 334-337, 341-342.

CAPÍTULOS ANTERIORES:

PARTE PRIMERA: DE IBERIA A HISPANIA
A. EL SOLAR Y SUS PRIMITIVOS POBLADORES

CAPÍTULO I. LA VOZ LEJANA DE LOS PUEBLOS SIN NOMBRE.

1.- 1.  LOS PRIMITIVOS POBLADORES Y SUS LENGUAS

2.- 2. INDICIOS DE UNA CIERTA UNIDAD LINGÜÍSTICA MEDITERRÁNEA

3.- 3. PUEBLOS HISPÁNICOS SIN NOMBRE; PIRENAICOS Y CAMÍTICOS

CAPÍTULO II. PUEBLOS PRERROMANOS, PREINDOEUROPEOS E INDOEUROPEOS

4.- 1. FUERZA EXPANSIVA DE LOS PUEBLOS DE CULTURA IBÉRICA

5.- 2. NAVEGACIÓN DE FENICIOS Y DE GRIEGOS EN ESPAÑA

6.- 3. LOS ÍBEROS Y LA IBERIZACIÓN DE ESPAÑA, PROVENZA Y AQUITANIA

7.- 4. FRATERNIDAD ÍBERO-LÍBICA

*   8.- 5. LOS LÍGURES O AMBRONES

*   9.- 6. LOS ILIRIOS

*   10.- 7. LOS CELTAS

*   11.- 8. «NOS CELTIS GENITOS ET EX IBERIS» (MARCIAL)

12.- 9. PERSISTENCIA DE LAS LENGUAS IN­DÍGENAS EN LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA

B. LAS HUELLAS DE LAS LENGUAS PRERROMANAS EN LA LENGUA ROMANCE

CAPÍTULO III. RESTOS DE LAS LENGUAS PRIMITIVAS EN EL ESPAÑOL

13.- 1. VOCABLOS DE LAS LENGUAS PRERRO­MANAS

14.- 2. SUFIJOS PRERROMANOS EN EL ESPAÑOL

15.- 3. LAS LENGUAS DE SUBSTRATO EN LA FONÉTICA ESPAÑOLA

16.- 4. RESUMEN DE LOS INFLUJOS DEL SUBSTRATO

PARTE SEGUNDA: LA HISPANIA  LATINA
A. LA COLONIZACIÓN ROMANA Y LA ROMANIZACIÓN

CAPÍTULO I. HISPANIA PROVINCIA ROMANA

* 17.- 1. CARTAGO Y ROMA. LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA Y SU EXPANSIÓN DESDE EL ESTE AL OESTE

18.- 2. LA ROMANIZACIÓN

19.- 3. ESPAÑA Y LA PROVINCIALIZACIÓN DEL IMPERIO

20.- 4. PREDOMINIO DEL ORIENTE. EL CRISTIANISMO

CAPÍTULO II. EL NUEVO LATÍN

21.- 1. ¿LATÍN VULGAR?

22.- 2. EL LATÍN NUEVO

23.- 3. INFLUJO DEL CRISTIANISMO

24.- 4. NEOLOGISMOS DEL VOCABULARIO DOCTO

25.- 5. NEOLOGISMOS DE ESTILÍSTICA COLEC­TIVA

26.- 6. ACEPCIONES NUEVAS

27.- 7. FRASEOLOGÍA

28.- 8. MÓVILES DEL NEOLOGISMO GRAMA­TICAL

29.- 9. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SINTAXIS DEL NOMBRE

30.- 10. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SIN­TAXIS DEL VERBO

31.- 11. PREPOSICIONES Y ADVERBIOS

32.- 12. COLOCACIÓN DE LAS PALABRAS

*   33.- 13. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA VOCÁLICO

34.- 14. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA CONSO­NÁNTICO

*   35.- 15. OTRAS SIMPLIFICACIONES FONÉTICAS

*   36.- 16. LARGA LUCHA ENTRE INNOVACIÓN Y PURISMO

*   37.- 17. LAS INSCRIPCIONES

B. EL LATÍN DE HISPANIA

CAPÍTULO III. ESPAÑA EN LA ROMANIA

*   38.- 1. LA ROMANIA

*   39.- 2. CAUSAS DEL DIALECTALISMO RO­MÁNICO

*   40.- 3. ROMANIA OCCIDENTAL, ROMANIA MERIDIONAL

*   41.- 4. TRES ZONAS DE COLONIZACIÓN DE ESPAÑA

*   42.- 5. ESPAÑA Y LA ITALIA MERIDIONAL

*   43.- 6. ARCAÍSMO PURISTA DEL LATÍN DE ESPAÑA

*   44.- 7. RELACIONES ENTRE EL LATÍN HISPA­NO Y EL DE LA ROMANIA MERIDIONAL: VOCABULARIO Y FORMACIÓN DE PALABRAS

45.- 8. FONÉTICA DIALECTAL EN EL LATÍN DEL SUR DE ITALIA Y DE LA HISPANIA CITERIOR

*   46.- 9. UNIDAD Y DIVERSIDAD EN EL LA­TÍN DE HISPANIA

*   47.- 10. TOPONIMIA CRISTIANA

PARTE TERCERA: HACIA LA NACIONALIZACIÓN LINGÜÍSTICA DE HISPANIA
A. DESMEMBRACIÓN DE LA ROMANIA. ÉPOCAS VISIGÓTICA Y ARÁBIGA

CAPÍTULO I. EL REINO TOLOSANO Y EL TOLEDANO

*   48.- 1. DISOLUCIÓN Y RUINA DEL IMPERIO DE OCCIDENTE. CRISIS DE ROMANIDAD

*   49.- 2. NACIONALIZACIÓN DEL REINO VISI­GODO

*   50.- 3. REINO VISIGODO TOLEDANO

*   51.- 4. ONOMÁSTICA GERMÁNICA

*   52.- 5. CAUSAS DE LA FRAGMENTACIÓN ROMÁNICA

*   53.- 6. LA LENGUA COMÚN QUE NO SE ESCRIBE

*   54.- 7. CENTROS DIRECTIVOS DE LA HISPANIA VISIGÓTICA

*   55.- 8. LENGUA CORTESANA VISIGODA

*   56.- 9. EL MAPA LINGÜÍSTICO DEL REINO GODO

*   57.- 10. ORÓSPEDA, CANTABRIA Y VASCONIA

*   58.- 11. NACIONALIZACIÓN LITERARIA. SAN ISIDORO

*   59.- 12. LA ESCUELA ISIDORIANA

CAPÍTULO II.  AL-ANDALUS. EL ÁRABE Y LA ALJAMÍA

*   60.- 1. LA ARABIZACIÓN DE HISPANIA

*   61.- 2. LOS MOZÁRABES EN SU ÉPOCA HE­ROICA

*   62.- 3. MUSULMANES DE HABLA ROMANCE

*   63.- 4. LA ALJAMÍA O LENGUA ROMANCE HABLADA EN AL-ANDALUS

*   64.- 5. TOPONIMIA ÁRABE

*   65.- 6. TOPONIMIA MOZÁRABE

*   66.- 7. TOPONIMIA LATINA EN BOCA ÁRABE

CAPÍTULO III. LOS PUEBLOS INDOCTOS DEL NORTE

*   67.- 1. UNA NUEVA BASE PARA LA NUE­VA ROMANIDAD HISPANA

*   68.- 2. GRANDES TRASIEGOS DE POBLACIÓN

*   69.- 3. TOLEDANISMO OVETENSE. EL DIALEC­TO ASTURIANO Y LEONÉS

*   70.- 4. ONOMÁSTICA NUEVA

*   71.- 5. EL PATRONÍMICO EN -Z

CAPÍTULO IV. EL IMPERIO LEONÉS Y SU FRONTERA VÁRDULO-VASCONA

*   72.- 1. ORÍGENES DEL REINO DE NAVARRA Y DEL «IMPERIO» LEONÉS

*   73.- 2. FORMACIÓN DEL GRAN CONDADO DE CASTILLA

*   74.- 3. LA RIOJA

*   75.- 4. REPOBLACIÓN AL SUR DEL DUERO

*   76.- 5. PREPONDERANTE INFLUJO ÁRABE Y MOZÁRABE

B. PRIMEROS BALBUCEOS DEL IDIOMA960-1065—
GLOSAS Y CANTARES ÉPICOS

CAPITULO V.  LA LENGUA ESCRITA

*   77.- 1. LATÍN DOCTO Y LATÍN ARROMANZADO

*   78.- 2. LAS GLOSAS EMILIANENSES

*   79.- 3. LAS GLOSAS SILENSES

*   80.- 4. DIFICULTAD DE LA ESCRITURA

*   81.- 5. LOS DIPTONGOS

*   82.- 6. LA Ñ Y LA LL

*   83.- 7. REPRESENTACIÓN GRÁFICA DE OTROS SONIDOS ROMÁNICOS

*   84.- 8. GRAFÍAS PARA SONIDOS ESPECIAL­MENTE CASTELLANOS

*   85.- 9. RESUMEN ORTOGRÁFICO

CAPÍTULO VI.  EL HABLA ROMANCE

*   86.- 1. FALTA DE FIJACIÓN DEL SISTEMA VOCÁLICO

*   87.- 2. SONORIZACIÓN DE LA CONSONANTE SORDA

*   88.- 3. VACILACIÓN EN LA PÉRDIDA DE LA VOCAL INTERTÓNICA

*   89.- 4. FECHA RELATIVA DE LA SONORIZA­CIÓN Y DE LA SÍNCOPA VOCÁLICA

*   90.- 5. UNA ÉPOCA DE MÚLTIPLES SINCRE­TISMOS

*   91.- 6. CONTIENDA ENTRE LLANOS Y CULTOS

*   92.- 7. ARCAIZANTES Y NEOLOGISTAS

*   93.- 8. AFECTACIÓN ULTRACORRECTA

CAPITULO VII. EL CASTELLANO ENTRE LOS DEMÁS DIALECTOS ROMANCES HISPÁNICOS

*   94.- 1. CARÁCTER DIFERENCIAL DE CASTILLA

*   95.- 2. RASGOS PRIMITIVOS DEL CASTELLANO FRENTE AL LEONÉS, AL ARAGONÉS Y A LA ALJAMÍA

*   96.- 3. CASTILLA SE ADELANTA A LOS OTROS DIALECTOS AFINES

*   97.- 4. EL CASTELLANO CON EL LEONÉS Y EL GALLEGO-PORTUGUÉS

98.- 5. EL CASTELLANO CON EL ARAGONÉS Y EL CATALÁN

CAPÍTULO VIII. LA LITERATURA DEL MILENIO

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La Garduña Ilustrada

Imagen: letra minúscula y, siglo XII. British Museum

98.- 5. EL CASTELLANO CON EL ARAGONÉS Y EL CATALÁN

98.- 5. EL CASTELLANO CON EL ARAGONÉS Y EL CATALÁN

 

5. EL CASTELLANO CON EL ARAGONÉS Y EL CATALÁN. VII. EL CASTELLANO ENTRE LOS DEMÁS DIALECTOS ROMANCES HISPÁNICOS

      En otros de sus rasgos característicos, el castellano se asocia más claramente con el navarro-aragonés y el catalán.

      1] La asimilación del grupo MB > m se documenta en época primitiva, tanto en Castilla (concamiationem, 972 Covarrubias, < cambiare) como en Aragón (Intramas Aguas, hacia 913 Ribagorza) y en el extremo oriental del reino de León (amos, 1041 Sahagún, 1055 San Román de Entrepeñas, < ambos). Lo mismo sucede en catalán y en gascón, según vimos 72. Con el castellano-aragonés paloma van el catalán paloma y el gascón paloume, frente al leonés palomba, al mo­zárabe colonba, al portugués pomba y al provenzal palomba; con el castellano-aragonés lomo va el catalán llom, frente al leonés y portugués lombo, al mozárabe lunbillo y al provenzal lomb. Es notable que entre la Castilla burgalesa y Aragón hay una zona que comparte la Bureba, Álava, Rioja y Navarra, donde se vacila mucho entre mb y m: lombo, lomba 1011 Valpuesta; lu lombu 1072 Oña 73. La asimilación, cuya iniciativa parece venir del Sur de Italia, fue recibida con más intensi­dad en las costas de Tarragona, y con menor fuerza en el extremo interior de la provincia Tarraconense.

      2] Los diptongos decrecientes AI > ei, AU > ou viven hoy relegados al Occidente de la Península y pasan por ser un rasgo arcaizante distintivo del gallego-portugués; por otra parte, el monoptongar tales diptongos en e y o se menciona como uno de los rasgos diferenciales del catalán enfrente del languedociano. Pero en los siglos X y XI esos diptongos vivían extendidos por toda la Península, de modo que aún no se habían definido esas dos característi­cas del portugués y del catalán. Ninguna otra evolución fonética tardó quizá tantos siglos en consolidarse. La ten­dencia a la monoptongación, que respecto de AU desde mi­lenios, desde el latín arcaico, pugnaba por abrirse paso frente a las reacciones puristas diptongantes 74, sufrió gran retroceso en la época románica con la creación de otros nuevos diptongos decrecientes (reseñados arriba en la edad visigoda 75), y no tomó nuevo empuje sino tarde, posterior­mente a la sonorización de las consonantes intervocálicas: cuando cautu > coto, paucu > poco, saupi (< sapui) > sope supe redujeron su au a o, ya la consonante que en­tonces quedaba entre vocales simples no sufrió la evolución sonorizante 76.

      En los siglos X y XI los diptongos decrecientes se con­servaban en todo el territorio bajo dominio musulmán. El botánico anónimo sevillano de hacia 1100 abunda en vo­ces como caiso ’queso’, porcairo ’porquero’, tridcaira ’trigue­ra’, gritadaira, maurisco, etc., calificándolas de propias de los aljamiados. En Toledo, aun en el siglo XIII, los mozárabes mezclaban a su árabe voces de aljamía como copeyro (o copayro), rasyoneyro 77, semtair ’sendero’, baiga al lado del cas­tellanismo bega 78. La aljamía de Zaragoza decía yerba corazonaira, vitriaira ’vidraria’, caiso ’queso’ 79. En Valencia, en los siglos XI y XII se decía lausa ’losa’ (portugués ’lousa’), taupa ’topo’ (portugués ’toupo’), y eran corrientes apodos personales como Ibn Mauchuel ’el hijo del Mocho o Mochue­lo’, Ibn Çapatair ’hijo del Zapatero’ 80. La grafía árabe siem­pre nos da formas -ai- y -au-81; por rara excepción nos da Ibn Mourcat como nombre de una familia sevillana entre los siglos X y XI 82 del conocido nombre Mauregato, usual en Asturias y León < mauricatus. En Mallorca, según su Repartimiento, escrito en caracteres latinos, los mozárabes usaban ai y ei: Morayra, Moscayra, Corbeyra (hoy llamada ’Corbera’), Unqueira, Azogueira.

      En los reinos del Norte estos diptongos eran usuales, no sólo en Galicia y Portugal, sino en León, Zamora y Sala­manca, donde también vivían los grados arcaicos ai, au, junto a los posteriores ei, ou. Pero una gran diferencia se observa. Mientras el arcaísmo de la aljamía sólo o casi sólo nos ofrece ejemplos de ai y au, en el reino de León tenemos, durante el siglo X, ai que admite a su lado ei, kayso ’queso’, Armentairo, autairo ’otero’, karreira, oteiro, y ai, ei tie­nen a su lado el monoptongo e ya en mayoría de los ca­sos: keso, autero otero, carrera, cordera, Palombera, etc.; en el siglo XI el grado arcaico ai ha desaparecido, y ei sólo apa­rece en un 15 % de los casos: Cisneiros o Tareisa son mucho menos usados que Cisneros y Taresa; sin embargo, ei conti­núa algo usado en el siglo XII. Algunas voces que forman su diptongo ai más tarde que la generalidad de ellas, van retrasadas en su evolución; así, el iberismo baika ’vega’, primitivamente trisílabo, se pronunció más tarde bisílabo, con diptongo, y éste iba por fuerza retrasado con respecto al de las demás voces arriba dichas, de modo que en la primera mitad del siglo XI, en León vaiga era más usado que veiga, cuando en las otras voces ya se había olvidado la etapa ai; y en la segunda mitad del siglo XI, si ya vaiga no se usa, todavía veiga es más usual que vega. El otro dip­tongo, au, por ser frecuente en latín literario (mientras ai es inusitado), aparece muy frecuentemente en el latín no­tarial aun en los siglos XI y XII, autorigare, autorgare, en tanto que la forma ou no se escribe, por más que debía ser muy usada en el habla común; en su lugar se halla obtorigare; y claro es, junto a estas formas, se ve el monoptongo otorigare 83. La misma variedad ocurre cuando el au es tardío, de origen románico: altariu > autairo, auteiro, autero, octeiro (equivalente a outeiro), oteiro, otero; saltu > sauto, saoto, souto, soto, son las formas usadas en León durante los si­glos X y XI 84. Siempre la grafía ou era escasa: Villa Noufar 1071 Eslonza, hoy ’Villanofar’, Gomiz Mourieliz 1097 Ca­rrion 85. Grande era el estado de vacilación en que el ha­blante leonés se encontraba; un mismo individuo, en un mismo acto 86, podía mezclar dos o más de las formas con­vivientes, aunque procedían de varias capas del idioma cro­nológicamente sucesivas: -ario, -airo, -eiro, -ero; vaica vaiga, veica veiga, vega, etc.

      Frente a esta gran porción de la Península donde los diptongos decrecientes eran de uso general, o por lo me­nos abundaban, está la parte Nordeste, extendida a todo lo largo de la muy extensa provincia visigótica Tarraconense, donde esos diptongos ya estaban olvidados, o poco menos, siendo muy general su monoptongacion. La parte más neológica de esa larga zona es quizá su extremo occidental, la región de Burgos al Duero. En el siglo X las Glosas de Silos no escriben ya sino sorteros, omiciero, condugteros, grandionero, y lo mismo los documentos notariales: karrera, semdero 946 Cardeña, eras, fossatera, Porquera 978 Burgos, etc.87, merino h. 1030 Clunia, 1063 Oña 88; el diptongo re­trasado se halla en voces especiales: veika ’vega’ 1050 Cardeña 89, ferraine 865 Valpuesta, ferreine, ferrein aún en el si­glo XIII, junto a ferrén < ferragine por farragine ’herrén’ 90, Freysnedas aún en el siglo XIII, junto a Fresnosa 1092 91 < fraxĭnu. Lo mismo, AU latino ha desaparecido en el siglo X; las Glosas Silenses escriben siempre cosa, poca, oset, osatu, y los diplomas: foç 1011 Oña, koto, cotum 1034, 1091 Santoña 92; el diptongo sólo aparece, en el caso de au, secundario o de origen románico. Así, al lado de sotare, sota < saltare ’danzar’ en las Glosas Silenses, aparece Sautiello 978 Covarrubias, frente a Sotiello 1063 Oña 93 < saltus ’soto’, y en la persona Él del Perfecto, junto a lexó 1055 Pámanes ’dejó’, aparece mandaut h. 1030 Clunia, duplicaot Glosas Silenses 94. Sólo en la parte Norte de Castilla, en Valpuesta, Campoo y Santander, parte más retirada y arcaizan­te, se hallan algunos casos del sufijo -ARIU > -eir, como en León: Morteira frente a tres veces Mortera 1001; luneiro ’pro­pio del día lunes’, fossateira ’fonsadera’, la carreira 95, Tinteiro junto a carrera 1017 y predominando siempre -ero -era; además del diptongo retrasado mairino 1086 y de illos eyros 1018 < agros, a diferencia de sua hera 975 < area 96.

      En Navarra y Aragón, aunque los documentos observa­bles son pocos, aparece una monoptongacion semejante a la de Burgos, quizá algo menor. En las Glosas Emilianenses el único caso de -ariu es monoptongado, terzero; y en los documentos hallamos facendera, semdero, matera ’madera’ 1044 San Millán, karnerum, illa era 1024 San Victorian 97. Pero los diptongos retrasados continúan por más tiempo que en Castilla; sin contar los casos comunes con Castilla: meirino 1079 San Juan de la Peña, freisno 1188 Rioja < fraxĭnu, ferrainal 1177 San Victorian < ferragine, beiga 1194 Leire, etc., ni la persona Yo del Perfecto, lebantai < leuanta(u)i, junto a trastorné, en las Glosas Emilianenses (vacilación que también debía de darse en Burgos), tene­mos el caso de -ACT- > eit, que no es castellano: feito  < factu no sólo aparece en las Glosas Emilianenses, sino que sigue hasta hoy; peito < pactu, usual en toda la Edad Me­dia, lo mismo que pleito 1060 San Juan de la Peña < *plactu < placĭtu (voz importada de Aragón en Casti­lla en el siglo XII). En Aragón se usan también feto ’hecho’, peto, pleto, lieto < lĕctu, etc., pero mucho menos que las formas con -eit-98.

      Al contrario, en Cataluña son normales fet ’hecho’, plet ’pleito’, pleta < *plecta ’pleita’, etc., lo mismo que -ariu: carrera, pedrera, como el aragonés y el castellano contra el provenzal carreira, peireira; pero a veces aparece alguna for­ma anticuada, como Ualebreira junto a Ualebrera 1153 Poblet < leporaria 99, y en el catalán antiguo se usa el Futuro farey, descubrirey, tenrey, etc., junto a faré, seré, etc. y hasta en el siglo XII son frecuentes rauba, pauc, causa, pau­sada, reclausa, junto a roba ’ropa’, poc, etc. 100.

      En suma: la monoptongación de AI AU, que tan adelan­tada estaba en los siglos X y XI en el Nordeste de la Pe­nínsula, desde Burgos hasta Barcelona, singulariza esta zona tarraconense en oposición al reino leonés con Portugal y a todo el territorio mozárabe, lo mismo que en oposición al provenzal y al gascón 101. Esta monoptongación, por ofre­cer muchos más ejemplos, nos da resultados más claros que la asimilación MB > m, en cuanto vemos que también en este caso la Castilla de Burgos es más neologista que la Castilla del Norte, pero aquí parece Burgos más neologista que Aragón y que Cataluña, es decir, llegamos a un resul­tado semejante al que más arriba vimos: Castilla aparece más innovadora que León y Galicia en el caso de CL, PL, FL > ll- y aparece más adelantada que Aragón y Cataluña en la monoptongación EI > e, AU > o.

Diego Catalán: Historia de la Lengua Española de Ramón Menéndez Pidal (2005)

NOTAS

72  Véase Parte IIa, cap. III, § 8.

73  La vacilación continúa en Berceo, con predominio de mb (Orígenes del esp., § 521). En el Fuero de Navarra se usa cambiar y camiar, palonbar, canbas. Hoy en Navarra se usa lamber, lambinero. Véase A. Alonso, RFE, XIII, 1926, pp. 8-9.

74  Véase Parte Ia, cap. I, § 10.

75  Atrás, cap. I, § 6 (pp. 231-232).

76  Menéndez Pidal, Gramática Hist., § 93.

77  González Palencia, Los Mozárabes, vol. Prelim., pp. 137 b y 139 a.

78  Menéndez Pidal, Orígenes del esp., p. 102 (ed. 1950, p. 91).

79  Menéndez Pidal, Orígenes del esp., pp. 447 y 101 (ed. 1950, pp. 428 y 91).

80  Menéndez Pidal, Orígenes del esp., pp. 149 y 101 (ed. 1950, pp. 134 y 90).

81  La imprecisión vocálica de la escritura árabe nos permitiría suponer que la grafía -ai- encubre alguna vez la pronunciación -ei-; pero las grafías -au- y -ou- no admiten duda ninguna. Los topónimos de tierra mozárabe hoy conservados nos indican pre­dominio de ai y au: en Sevilla Mairena < Mariana (cfr. Parte IIa, cap. I, § 2, p. 107, n. 91); en Granada Zujaira, Faucena, Aryantáyra < argentaría (en Ben Aljatib, siglo XIV, hoy Lanteira, que conserva muchos restos de las minas antiguas), La Carrayra y La Carreyra en el siglo XVI y los hoy subsistentes Ferreira, Pampaneira, Capileira (Menéndez Pidal, Orígenes del esp., pp. 99-100; ed. 1950, p. 89); en Murcia, Ficaira ’higuera’, La Fausilla, del mozárabe fauchil ’hoz’ (Menéndez Pidal, Orígenes del esp., § 205); en Valencia Concentaina, Bocairente.

82  Menéndez Pidal, Orígenes del esp., § 196.

83 Menéndez Pidal, Orígenes del esp., § 192-5.

84  Menéndez Pidal, Orígenes del esp., pp. 110 y 112 (ed. 1950, pp. 98-100).

85  Menéndez Pidal, Orígenes del esp., p. 104, n. 1, y p. 105, n. 1 (ed. 1950, p. 93, n. 1 y p. 94, n. 1); ou raro también en docu­mentos portugueses hasta el año 1050.

86  Menéndez Pidal, Orígenes del esp., p. 79, n. 1 (ed. 1950, p. 71, n. 2).

87  Menéndez Pidal, Orígenes del esp., § 123.

88  Menéndez Pidal, Orígenes del esp., §  145.

89  Menéndez Pidal, Orígenes del esp., § 131.

90  Menéndez Pidal, Orígenes del esp., §  141.

91  Menéndez Pidal, Orígenes del esp., § 164.

92  Menéndez Pidal, Orígenes del esp.,   § 195.

93  Menéndez Pidal, Orígenes del esp.,  pp. 115 y 113 (ed. 1950, pp.   103 y 101).

94  Menéndez Pidal, Orígenes del esp.,   § 751.

95  Menéndez Pidal, Orígenes del esp.,   § 123.

96  Menéndez Pidal, Orígenes del esp.,  §§ 145 y 123.

97  Menéndez Pidal, Orígenes del esp.,  § 124.

98  Menéndez Pidal, Orígenes del esp., § 152.

99  Menéndez Pidal, Orígenes del esp., § 124.

100  A. Griera, Gramàtica històrica del català antic,  1931, pp. 89 y 46. Menéndez Pidal Orígenes del esp., § 191.

101  Rohlfs (Le Gascon,   1935) -ACT- > eyt junto a -et (pp. 72 y 93); ARIU da è (p. 153), AU se conserva.

CAPÍTULOS ANTERIORES:

PARTE PRIMERA: DE IBERIA A HISPANIA
A. EL SOLAR Y SUS PRIMITIVOS POBLADORES

CAPÍTULO I. LA VOZ LEJANA DE LOS PUEBLOS SIN NOMBRE.

1.- 1.  LOS PRIMITIVOS POBLADORES Y SUS LENGUAS

2.- 2. INDICIOS DE UNA CIERTA UNIDAD LINGÜÍSTICA MEDITERRÁNEA

3.- 3. PUEBLOS HISPÁNICOS SIN NOMBRE; PIRENAICOS Y CAMÍTICOS

CAPÍTULO II. PUEBLOS PRERROMANOS, PREINDOEUROPEOS E INDOEUROPEOS

4.- 1. FUERZA EXPANSIVA DE LOS PUEBLOS DE CULTURA IBÉRICA

5.- 2. NAVEGACIÓN DE FENICIOS Y DE GRIEGOS EN ESPAÑA

6.- 3. LOS ÍBEROS Y LA IBERIZACIÓN DE ESPAÑA, PROVENZA Y AQUITANIA

7.- 4. FRATERNIDAD ÍBERO-LÍBICA

*   8.- 5. LOS LÍGURES O AMBRONES

*   9.- 6. LOS ILIRIOS

*   10.- 7. LOS CELTAS

*   11.- 8. «NOS CELTIS GENITOS ET EX IBERIS» (MARCIAL)

12.- 9. PERSISTENCIA DE LAS LENGUAS IN­DÍGENAS EN LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA

B. LAS HUELLAS DE LAS LENGUAS PRERROMANAS EN LA LENGUA ROMANCE

CAPÍTULO III. RESTOS DE LAS LENGUAS PRIMITIVAS EN EL ESPAÑOL

13.- 1. VOCABLOS DE LAS LENGUAS PRERRO­MANAS

14.- 2. SUFIJOS PRERROMANOS EN EL ESPAÑOL

15.- 3. LAS LENGUAS DE SUBSTRATO EN LA FONÉTICA ESPAÑOLA

16.- 4. RESUMEN DE LOS INFLUJOS DEL SUBSTRATO

PARTE SEGUNDA: LA HISPANIA  LATINA
A. LA COLONIZACIÓN ROMANA Y LA ROMANIZACIÓN

CAPÍTULO I. HISPANIA PROVINCIA ROMANA

* 17.- 1. CARTAGO Y ROMA. LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA Y SU EXPANSIÓN DESDE EL ESTE AL OESTE

18.- 2. LA ROMANIZACIÓN

19.- 3. ESPAÑA Y LA PROVINCIALIZACIÓN DEL IMPERIO

20.- 4. PREDOMINIO DEL ORIENTE. EL CRISTIANISMO

CAPÍTULO II. EL NUEVO LATÍN

21.- 1. ¿LATÍN VULGAR?

22.- 2. EL LATÍN NUEVO

23.- 3. INFLUJO DEL CRISTIANISMO

24.- 4. NEOLOGISMOS DEL VOCABULARIO DOCTO

25.- 5. NEOLOGISMOS DE ESTILÍSTICA COLEC­TIVA

26.- 6. ACEPCIONES NUEVAS

27.- 7. FRASEOLOGÍA

28.- 8. MÓVILES DEL NEOLOGISMO GRAMA­TICAL

29.- 9. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SINTAXIS DEL NOMBRE

30.- 10. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SIN­TAXIS DEL VERBO

31.- 11. PREPOSICIONES Y ADVERBIOS

32.- 12. COLOCACIÓN DE LAS PALABRAS

*   33.- 13. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA VOCÁLICO

34.- 14. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA CONSO­NÁNTICO

*   35.- 15. OTRAS SIMPLIFICACIONES FONÉTICAS

*   36.- 16. LARGA LUCHA ENTRE INNOVACIÓN Y PURISMO

*   37.- 17. LAS INSCRIPCIONES

B. EL LATÍN DE HISPANIA

CAPÍTULO III. ESPAÑA EN LA ROMANIA

*   38.- 1. LA ROMANIA

*   39.- 2. CAUSAS DEL DIALECTALISMO RO­MÁNICO

*   40.- 3. ROMANIA OCCIDENTAL, ROMANIA MERIDIONAL

*   41.- 4. TRES ZONAS DE COLONIZACIÓN DE ESPAÑA

*   42.- 5. ESPAÑA Y LA ITALIA MERIDIONAL

*   43.- 6. ARCAÍSMO PURISTA DEL LATÍN DE ESPAÑA

*   44.- 7. RELACIONES ENTRE EL LATÍN HISPA­NO Y EL DE LA ROMANIA MERIDIONAL: VOCABULARIO Y FORMACIÓN DE PALABRAS

45.- 8. FONÉTICA DIALECTAL EN EL LATÍN DEL SUR DE ITALIA Y DE LA HISPANIA CITERIOR

*   46.- 9. UNIDAD Y DIVERSIDAD EN EL LA­TÍN DE HISPANIA

*   47.- 10. TOPONIMIA CRISTIANA

PARTE TERCERA: HACIA LA NACIONALIZACIÓN LINGÜÍSTICA DE HISPANIA
A. DESMEMBRACIÓN DE LA ROMANIA. ÉPOCAS VISIGÓTICA Y ARÁBIGA

CAPÍTULO I. EL REINO TOLOSANO Y EL TOLEDANO

*   48.- 1. DISOLUCIÓN Y RUINA DEL IMPERIO DE OCCIDENTE. CRISIS DE ROMANIDAD

*   49.- 2. NACIONALIZACIÓN DEL REINO VISI­GODO

*   50.- 3. REINO VISIGODO TOLEDANO

*   51.- 4. ONOMÁSTICA GERMÁNICA

*   52.- 5. CAUSAS DE LA FRAGMENTACIÓN ROMÁNICA

*   53.- 6. LA LENGUA COMÚN QUE NO SE ESCRIBE

*   54.- 7. CENTROS DIRECTIVOS DE LA HISPANIA VISIGÓTICA

*   55.- 8. LENGUA CORTESANA VISIGODA

*   56.- 9. EL MAPA LINGÜÍSTICO DEL REINO GODO

*   57.- 10. ORÓSPEDA, CANTABRIA Y VASCONIA

*   58.- 11. NACIONALIZACIÓN LITERARIA. SAN ISIDORO

*   59.- 12. LA ESCUELA ISIDORIANA

CAPÍTULO II.  AL-ANDALUS. EL ÁRABE Y LA ALJAMÍA

*   60.- 1. LA ARABIZACIÓN DE HISPANIA

*   61.- 2. LOS MOZÁRABES EN SU ÉPOCA HE­ROICA

*   62.- 3. MUSULMANES DE HABLA ROMANCE

*   63.- 4. LA ALJAMÍA O LENGUA ROMANCE HABLADA EN AL-ANDALUS

*   64.- 5. TOPONIMIA ÁRABE

*   65.- 6. TOPONIMIA MOZÁRABE

*   66.- 7. TOPONIMIA LATINA EN BOCA ÁRABE

CAPÍTULO III. LOS PUEBLOS INDOCTOS DEL NORTE

*   67.- 1. UNA NUEVA BASE PARA LA NUE­VA ROMANIDAD HISPANA

*   68.- 2. GRANDES TRASIEGOS DE POBLACIÓN

*   69.- 3. TOLEDANISMO OVETENSE. EL DIALEC­TO ASTURIANO Y LEONÉS

*   70.- 4. ONOMÁSTICA NUEVA

*   71.- 5. EL PATRONÍMICO EN -Z

CAPÍTULO IV. EL IMPERIO LEONÉS Y SU FRONTERA VÁRDULO-VASCONA

*   72.- 1. ORÍGENES DEL REINO DE NAVARRA Y DEL «IMPERIO» LEONÉS

*   73.- 2. FORMACIÓN DEL GRAN CONDADO DE CASTILLA

*   74.- 3. LA RIOJA

*   75.- 4. REPOBLACIÓN AL SUR DEL DUERO

*   76.- 5. PREPONDERANTE INFLUJO ÁRABE Y MOZÁRABE

B. PRIMEROS BALBUCEOS DEL IDIOMA960-1065—
GLOSAS Y CANTARES ÉPICOS

CAPITULO V.  LA LENGUA ESCRITA

*   77.- 1. LATÍN DOCTO Y LATÍN ARROMANZADO

*   78.- 2. LAS GLOSAS EMILIANENSES

*   79.- 3. LAS GLOSAS SILENSES

*   80.- 4. DIFICULTAD DE LA ESCRITURA

*   81.- 5. LOS DIPTONGOS

*   82.- 6. LA Ñ Y LA LL

*   83.- 7. REPRESENTACIÓN GRÁFICA DE OTROS SONIDOS ROMÁNICOS

*   84.- 8. GRAFÍAS PARA SONIDOS ESPECIAL­MENTE CASTELLANOS

*   85.- 9. RESUMEN ORTOGRÁFICO

CAPÍTULO VI.  EL HABLA ROMANCE

*   86.- 1. FALTA DE FIJACIÓN DEL SISTEMA VOCÁLICO

*   87.- 2. SONORIZACIÓN DE LA CONSONANTE SORDA

*   88.- 3. VACILACIÓN EN LA PÉRDIDA DE LA VOCAL INTERTÓNICA

*   89.- 4. FECHA RELATIVA DE LA SONORIZA­CIÓN Y DE LA SÍNCOPA VOCÁLICA

*   90.- 5. UNA ÉPOCA DE MÚLTIPLES SINCRE­TISMOS

*   91.- 6. CONTIENDA ENTRE LLANOS Y CULTOS

*   92.- 7. ARCAIZANTES Y NEOLOGISTAS

*   93.- 8. AFECTACIÓN ULTRACORRECTA

CAPITULO VII. EL CASTELLANO ENTRE LOS DEMÁS DIALECTOS ROMANCES HISPÁNICOS

*   94.- 1. CARÁCTER DIFERENCIAL DE CASTILLA

*   95.- 2. RASGOS PRIMITIVOS DEL CASTELLANO FRENTE AL LEONÉS, AL ARAGONÉS Y A LA ALJAMÍA

*   96.- 3. CASTILLA SE ADELANTA A LOS OTROS DIALECTOS AFINES

*   97.- 4. EL CASTELLANO CON EL LEONÉS Y EL GALLEGO-PORTUGUÉS

Diseño gráfico:
 
La Garduña Ilustrada

Imagen: letra minúscula z, siglo XII. British Museum

97.- 4. EL CASTELLANO CON EL LEONÉS Y EL GALLEGO-PORTUGUÉS

97.- 4. EL CASTELLANO CON EL LEONÉS Y EL GALLEGO-PORTUGUÉS

 

4. EL CASTELLANO CON EL LEONÉS Y EL GALLEGO-PORTUGUÉS. VII. EL CASTELLANO ENTRE LOS DEMÁS DIALECTOS ROMANCES HISPÁNICOS

      Como se ve a menudo y ya se deja ver algo en lo arriba dicho, los rasgos característicos de un dialecto se ofrecen extendidos más o menos por el territorio de alguno de los otros dialectos limítrofes, y a veces se dilatan por otros dia­lectos más lejanos. Podemos citar a este propósito algunos casos que nos revelan la articulación del castellano, ora con los dialectos del occidente, ora con los del oriente.

      En primer lugar veremos el caso de los grupos consonan­ticos iniciales que tienen como segundo elemento una l, y no apreciaremos bien la solución castellana si no nos for­mamos idea del desarrollo general de estos grupos. Los grupos CL-, PL-, FL- se conservan intactos en francés, en ca­talán 61, en navarro-aragonés y en la aljamía del Sur de España. La evolución comienza con la palatalización de la l (cll, pll, fll), cosa que ocurre en algunos dialectos france­ses y en catalán fronterizo de Ribagorza y Binéfar (alamar ’llamar’, pllover, fllama). Pero esta etapa es muy poco esta­ble, y lo general es que de esa palatalización de la / se pase a dos diversos resultados. El primero de ellos es el yeísmo de la palatal, como sucede en el italiano (chiamare, piòvere, fiamma), y en extensas zonas dialectales francesas. El segun­do resultado avanza más, pues la y palataliza la consonan­te inicial y cl, pl, como tienen oclusión inicial, dan la afri­cada [ĉ], nuestra ch (no la italiana), mientras fl, como no tiene oclusión, da la simple fricativa [š], distinción que se observa en el genovés y en varios dialectos italianos del Sur, Abruzos, Campania, Calabria, Sicilia. Ocurre también mu­cho la confusión de este doble resultado, llegando fl lo mismo que pl y cl al sonido [ĉ], como hace el gallego-por­tugués: chamar, chover, chama; y, en fecha posterior, se do­cumenta en leonés la pronunciación [š] generalizada para los tres grupos 62.

      El castellano se asocia al grupo leonés, gallego y portu­gués, pero con una singularidad apartadiza. Frente al de­sarrollo general que acabamos de exponer, en que siempre la articulación lateral de la l se ha perdido desde el comien­zo de la evolución, Castilla, si bien pierde la oclusión ini­cial como el leonés, mantiene la lateralidad, confundiendo los tres grupos: llamar, llover, llama. Los ejemplos que hoy subsisten son numerosos, y la lengua antigua conocía bas­tantes más: llañer < plangĕre; llantar ’plantar’; llerar 63< *flagrare por fragrare ’olfatear’; llorido < floritu 64, etc. Esta palatalización de la l sucedió desde tiem­pos primitivos, pues aunque no tengo ejemplos del siglo X, puedo aducir ultracorrecciones como flausa 1034, plosa 1084 Santillana, por clausa ’llosa, heredad cercada’, flano 1081 Carrión por plano ’llano’ 65, que prueban la confusión de el, pl, fl en un sonido vulgar único, del cual se quiere huir sin acertar con el verdadero latino; además tenemos ejem­plos primitivos del caso análogo GL > l, en laira 961 León < glarea ’lera o glera’ 66, lantifero 998 Santillana < glandiferu ’árbol de la lande o bellota’. Esta resistencia en castellano de la pronunciación lateral tiene su paralelo en los latinismos del vasco: luma < pluma, landatu < plantare, lau < planu, laket < placet ’placer’, laustro <   claustru, lore  < flore, lama  < fiamma, loria  l  sin palatalizar: junto a llacio < flaccidus usado por Berceo, el castellano común usa lacio; de plumaceu se dijo lumazo 67, en vez de ’clavija’ se usa en Castilla llavi­ja y en Burgos y Soria lavija 68; el nombre de mujer Llam­bla < flammŭla se hizo más común bajo la forma Lam­bla, Lambra 69; aun en extranjerismos, en vez de plantel se dice lantel en Santander, Burgos, Segovia 70; en fin, los manuscritos medievales abundan en formas como lave ’lla­ve’, lamar, lorar, legar, que no siempre serán grafía defectuosa por ll-71. Por todo esto, quizá sea un hipercriticismo, una timidez anticientífica, el no afirmar que CL, PL, FL, GL > ll  o l  responden a otro influjo del substrato, como F > h.

Diego Catalán: Historia de la Lengua Española de Ramón Menéndez Pidal (2005)

NOTAS

61  Meyer-Lübke, Das Katalanische, 1925, § 18, olvidando siem­pre en este libro la existencia del navarro-aragonés, señala la conservación de cl, pl, fl entre los que muestran la fonética del catalán como galo-románica. Véase A. Alonso, «La subagrupación románica del catalán», RFE, XIII, 1926, p.  11.

62  Reúno ejemplos desde el siglo XII en el leonés antiguo (Xayniz, patronímico derivado de Flavīnus 1101 Toro, 1171 León; xosa < clausa 1123 Carvajal; Xanera ’Llanera’ 1151 Vega Cartul, p. 160) en Orígenes del esp., § 433; la evolución de [č] a [š] se ha producido en el portugués meridional (desde el Sur de la Beira) en época moderna (s. XVIII, según Leite de Vasconcelos, Esquisse d’une dialectol. port, 1901, pp. 116-117; Meyer-Lübke, Gram., I, § 422).

63  Alfonso X, Astron., I, 20.

64  La expresión Pascua llorida ocurre dos veces en el Fuero de Molina, copia de 1474, Bibl. Real, 2-K-8 (tejuelo: Provis. Reales), fol. 25.

65  Menéndez Pidal, Orígenes del esp., § 432.

66  En el caso de GL- BL-, la l no se palataliza: lande (ya en el botánico andaluz, Asín Palacios, Glosario, 287° < glande, lirón < glire; lastimar < blastimare, ladilla < blat(t)a. Por esto, la forma llera < glarea será efecto de una palatalización de toda l-, como la de llobo, lluna, etc. en astur-leonés.

67  Alfonso X, Estoria de España (ed. Menéndez Pidal, Prim. Crón. Gral., p. 603 a19).

68  García de Diego. «Dialectalismos», RFE, III, 1916, p. 312.

69  Menéndez Pidal, Historia y Epopeya,  1934, p. 299 a.

70  García de Diego, en RFE, III, 1916, p. 312.

71  Como grafía defectuosa la interpreto en Cantar de Mio Cid, I, pp. 228-230.

CAPÍTULOS ANTERIORES:

PARTE PRIMERA: DE IBERIA A HISPANIA
A. EL SOLAR Y SUS PRIMITIVOS POBLADORES

CAPÍTULO I. LA VOZ LEJANA DE LOS PUEBLOS SIN NOMBRE.

1.- 1.  LOS PRIMITIVOS POBLADORES Y SUS LENGUAS

2.- 2. INDICIOS DE UNA CIERTA UNIDAD LINGÜÍSTICA MEDITERRÁNEA

3.- 3. PUEBLOS HISPÁNICOS SIN NOMBRE; PIRENAICOS Y CAMÍTICOS

CAPÍTULO II. PUEBLOS PRERROMANOS, PREINDOEUROPEOS E INDOEUROPEOS

4.- 1. FUERZA EXPANSIVA DE LOS PUEBLOS DE CULTURA IBÉRICA

5.- 2. NAVEGACIÓN DE FENICIOS Y DE GRIEGOS EN ESPAÑA

6.- 3. LOS ÍBEROS Y LA IBERIZACIÓN DE ESPAÑA, PROVENZA Y AQUITANIA

7.- 4. FRATERNIDAD ÍBERO-LÍBICA

*   8.- 5. LOS LÍGURES O AMBRONES

*   9.- 6. LOS ILIRIOS

*   10.- 7. LOS CELTAS

*   11.- 8. «NOS CELTIS GENITOS ET EX IBERIS» (MARCIAL)

12.- 9. PERSISTENCIA DE LAS LENGUAS IN­DÍGENAS EN LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA

B. LAS HUELLAS DE LAS LENGUAS PRERROMANAS EN LA LENGUA ROMANCE

CAPÍTULO III. RESTOS DE LAS LENGUAS PRIMITIVAS EN EL ESPAÑOL

13.- 1. VOCABLOS DE LAS LENGUAS PRERRO­MANAS

14.- 2. SUFIJOS PRERROMANOS EN EL ESPAÑOL

15.- 3. LAS LENGUAS DE SUBSTRATO EN LA FONÉTICA ESPAÑOLA

16.- 4. RESUMEN DE LOS INFLUJOS DEL SUBSTRATO

PARTE SEGUNDA: LA HISPANIA  LATINA
A. LA COLONIZACIÓN ROMANA Y LA ROMANIZACIÓN

CAPÍTULO I. HISPANIA PROVINCIA ROMANA

* 17.- 1. CARTAGO Y ROMA. LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA Y SU EXPANSIÓN DESDE EL ESTE AL OESTE

18.- 2. LA ROMANIZACIÓN

19.- 3. ESPAÑA Y LA PROVINCIALIZACIÓN DEL IMPERIO

20.- 4. PREDOMINIO DEL ORIENTE. EL CRISTIANISMO

CAPÍTULO II. EL NUEVO LATÍN

21.- 1. ¿LATÍN VULGAR?

22.- 2. EL LATÍN NUEVO

23.- 3. INFLUJO DEL CRISTIANISMO

24.- 4. NEOLOGISMOS DEL VOCABULARIO DOCTO

25.- 5. NEOLOGISMOS DE ESTILÍSTICA COLEC­TIVA

26.- 6. ACEPCIONES NUEVAS

27.- 7. FRASEOLOGÍA

28.- 8. MÓVILES DEL NEOLOGISMO GRAMA­TICAL

29.- 9. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SINTAXIS DEL NOMBRE

30.- 10. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SIN­TAXIS DEL VERBO

31.- 11. PREPOSICIONES Y ADVERBIOS

32.- 12. COLOCACIÓN DE LAS PALABRAS

*   33.- 13. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA VOCÁLICO

34.- 14. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA CONSO­NÁNTICO

*   35.- 15. OTRAS SIMPLIFICACIONES FONÉTICAS

*   36.- 16. LARGA LUCHA ENTRE INNOVACIÓN Y PURISMO

*   37.- 17. LAS INSCRIPCIONES

B. EL LATÍN DE HISPANIA

CAPÍTULO III. ESPAÑA EN LA ROMANIA

*   38.- 1. LA ROMANIA

*   39.- 2. CAUSAS DEL DIALECTALISMO RO­MÁNICO

*   40.- 3. ROMANIA OCCIDENTAL, ROMANIA MERIDIONAL

*   41.- 4. TRES ZONAS DE COLONIZACIÓN DE ESPAÑA

*   42.- 5. ESPAÑA Y LA ITALIA MERIDIONAL

*   43.- 6. ARCAÍSMO PURISTA DEL LATÍN DE ESPAÑA

*   44.- 7. RELACIONES ENTRE EL LATÍN HISPA­NO Y EL DE LA ROMANIA MERIDIONAL: VOCABULARIO Y FORMACIÓN DE PALABRAS

45.- 8. FONÉTICA DIALECTAL EN EL LATÍN DEL SUR DE ITALIA Y DE LA HISPANIA CITERIOR

*   46.- 9. UNIDAD Y DIVERSIDAD EN EL LA­TÍN DE HISPANIA

*   47.- 10. TOPONIMIA CRISTIANA

PARTE TERCERA: HACIA LA NACIONALIZACIÓN LINGÜÍSTICA DE HISPANIA
A. DESMEMBRACIÓN DE LA ROMANIA. ÉPOCAS VISIGÓTICA Y ARÁBIGA

CAPÍTULO I. EL REINO TOLOSANO Y EL TOLEDANO

*   48.- 1. DISOLUCIÓN Y RUINA DEL IMPERIO DE OCCIDENTE. CRISIS DE ROMANIDAD

*   49.- 2. NACIONALIZACIÓN DEL REINO VISI­GODO

*   50.- 3. REINO VISIGODO TOLEDANO

*   51.- 4. ONOMÁSTICA GERMÁNICA

*   52.- 5. CAUSAS DE LA FRAGMENTACIÓN ROMÁNICA

*   53.- 6. LA LENGUA COMÚN QUE NO SE ESCRIBE

*   54.- 7. CENTROS DIRECTIVOS DE LA HISPANIA VISIGÓTICA

*   55.- 8. LENGUA CORTESANA VISIGODA

*   56.- 9. EL MAPA LINGÜÍSTICO DEL REINO GODO

*   57.- 10. ORÓSPEDA, CANTABRIA Y VASCONIA

*   58.- 11. NACIONALIZACIÓN LITERARIA. SAN ISIDORO

*   59.- 12. LA ESCUELA ISIDORIANA

CAPÍTULO II.  AL-ANDALUS. EL ÁRABE Y LA ALJAMÍA

*   60.- 1. LA ARABIZACIÓN DE HISPANIA

*   61.- 2. LOS MOZÁRABES EN SU ÉPOCA HE­ROICA

*   62.- 3. MUSULMANES DE HABLA ROMANCE

*   63.- 4. LA ALJAMÍA O LENGUA ROMANCE HABLADA EN AL-ANDALUS

*   64.- 5. TOPONIMIA ÁRABE

*   65.- 6. TOPONIMIA MOZÁRABE

*   66.- 7. TOPONIMIA LATINA EN BOCA ÁRABE

CAPÍTULO III. LOS PUEBLOS INDOCTOS DEL NORTE

*   67.- 1. UNA NUEVA BASE PARA LA NUE­VA ROMANIDAD HISPANA

*   68.- 2. GRANDES TRASIEGOS DE POBLACIÓN

*   69.- 3. TOLEDANISMO OVETENSE. EL DIALEC­TO ASTURIANO Y LEONÉS

*   70.- 4. ONOMÁSTICA NUEVA

*   71.- 5. EL PATRONÍMICO EN -Z

CAPÍTULO IV. EL IMPERIO LEONÉS Y SU FRONTERA VÁRDULO-VASCONA

*   72.- 1. ORÍGENES DEL REINO DE NAVARRA Y DEL «IMPERIO» LEONÉS

*   73.- 2. FORMACIÓN DEL GRAN CONDADO DE CASTILLA

*   74.- 3. LA RIOJA

*   75.- 4. REPOBLACIÓN AL SUR DEL DUERO

*   76.- 5. PREPONDERANTE INFLUJO ÁRABE Y MOZÁRABE

B. PRIMEROS BALBUCEOS DEL IDIOMA960-1065—
GLOSAS Y CANTARES ÉPICOS

CAPITULO V.  LA LENGUA ESCRITA

*   77.- 1. LATÍN DOCTO Y LATÍN ARROMANZADO

*   78.- 2. LAS GLOSAS EMILIANENSES

*   79.- 3. LAS GLOSAS SILENSES

*   80.- 4. DIFICULTAD DE LA ESCRITURA

*   81.- 5. LOS DIPTONGOS

*   82.- 6. LA Ñ Y LA LL

*   83.- 7. REPRESENTACIÓN GRÁFICA DE OTROS SONIDOS ROMÁNICOS

*   84.- 8. GRAFÍAS PARA SONIDOS ESPECIAL­MENTE CASTELLANOS

*   85.- 9. RESUMEN ORTOGRÁFICO

CAPÍTULO VI.  EL HABLA ROMANCE

*   86.- 1. FALTA DE FIJACIÓN DEL SISTEMA VOCÁLICO

*   87.- 2. SONORIZACIÓN DE LA CONSONANTE SORDA

*   88.- 3. VACILACIÓN EN LA PÉRDIDA DE LA VOCAL INTERTÓNICA

*   89.- 4. FECHA RELATIVA DE LA SONORIZA­CIÓN Y DE LA SÍNCOPA VOCÁLICA

*   90.- 5. UNA ÉPOCA DE MÚLTIPLES SINCRE­TISMOS

*   91.- 6. CONTIENDA ENTRE LLANOS Y CULTOS

*   92.- 7. ARCAIZANTES Y NEOLOGISTAS

*   93.- 8. AFECTACIÓN ULTRACORRECTA

CAPITULO VII. EL CASTELLANO ENTRE LOS DEMÁS DIALECTOS ROMANCES HISPÁNICOS

*   94.- 1. CARÁCTER DIFERENCIAL DE CASTILLA

*   95.- 2. RASGOS PRIMITIVOS DEL CASTELLANO FRENTE AL LEONÉS, AL ARAGONÉS Y A LA ALJAMÍA

*   96.- 3. CASTILLA SE ADELANTA A LOS OTROS DIALECTOS AFINES

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96.- 3. CASTILLA SE ADELANTA A LOS OTROS DIALECTOS AFINES

96.- 3. CASTILLA SE ADELANTA A LOS OTROS DIALECTOS AFINES

3. CASTILLA SE ADELANTA A LOS OTROS DIALECTOS AFINES. VII. EL CASTELLANO ENTRE LOS DEMÁS DIALECTOS ROMANCES HISPÁNICOS

      En los casos anteriores el castellano llega a una forma lingüística más apartada del latín, más avanzada que el leonés y el navarro-aragonés.

      Pero otras veces Castilla no se distingue en innovar por cuenta propia, sino sólo en anticiparse a los otros roman­ces hispánicos. Dentro de una evolución común, vacilante entre varias formas derivadas de la latina, el castellano se adelanta a los otros dialectos afines, atajando la indecisión sincrética, propia de la confusa edad de orígenes, y se orienta pronto hacia la estabilización o fijeza del idioma; prefiere resueltamente la forma más firme, la más vital. Pongamos algunos ejemplos.

      Hasta fines del siglo XIII o más, el leonés y el aragonés vacilan en el diptongo de la Ŏ latina, vacilación que venía ya de tiempos visigóticos 52; un mismo individuo, en un mismo acto, puede usar varias formas del diptongo: uamne y uemne ’hombre’ emplea a la vez el monje de las Glosas Emilianenses; duaña ’dueña’ (título honorífico) doña, bona y Ariueli < Aureŏlus, en un documento de San Juan de la Peña, año 1062; uorto ’huerto’, suelo o solo en un documen­to leonés de 1250; arruoyo ’arroyo’, nuastro, muarte en otro también leonés, de 1246 53. En la aljamía, el botánico sevi­llano hacia 1100, aunque prefiere ue, vacila siempre en­tre ue y o, royuela y royola 54, etc., y usa algunas palabras con las otras formas de diptongo: uasos ’huesos’, uartaira ’huer­tera’, uartano ’huertano’ junto a uortana 55. Frente a esta vacilación está Castilla. En la Castilla al Norte de Burgos, en Valpuesta o en Santander, por ejemplo, se encuentra durante los siglos X y XI algún rarísimo caso de en vez del corriente ué; pero Burgos desde el siglo X no usa sino ué, desechando la forma primitiva por ser poco sonora a causa de tener sus dos vocales un mismo timbre velar, y desechando por exagerada abertura final; es más eufónica que todas, por agrupar la abertura media de la e con la vocal más cerrada del opuesto campo articulatorio 56.

      El primitivo artículo masculino vacila mucho, hasta el siglo XII, entre los derivados del nominativo ĭlle, y los del acusativo ĭllum. En leonés vemos «de ille rex» 1089 Sahagún; «quiso el comite», «de illo comite» 1055 Santander; «de ille solare», «de illo meo kanato» 1076 Sahagún; «lo comes Osorius» 1155 Sahagún; «de lo rex» 1171 Sandoval; «tras le palacio», «del palomar»  1258 Sahagún. En navarro-arago­nés, «elo uamne, elo terzero» (Glosas Emilianenses); «lo cam­po», «del palaço» 1056 Obarra; «lo campo», «del abate» 1172 Montearagón; aún hoy subsiste en el Alto Aragón «lo fue­go». En cambio, en Castilla desde el siglo X aparece el ar­tículo fijado ya en su forma moderna: «el pozo», «al servo», «en el plano» 978 Covarrubias; «del vado» 967 Oña, siendo muy raro hallar algún caso como «de lu lombu» 1072 Oña 57.

      El acusativo con a para distinguir el objeto directo ani­mado del inanimado ya hemos visto que en Castilla es mucho más empleado 58, y aparece más temprano que en los dialectos vecinos. Ya en el Mio Cid está extendido el uso, aunque todavía vacilante: «acorren la seña e a mio Cid» 743, «mataras el moro» 3325 59. Tan intenso fue el uso, que se extendió al pronombre personal según queda dicho 60.

Diego Catalán: Historia de la Lengua Española de Ramón Menéndez Pidal (2005)

NOTAS

52  Véase atrás, cap. I, § 9.

53  Menéndez Pidal, Orígenes del esp., § 245; en el occidente de Asturias y en el Alto Aragón perdura algo la vacilación uó, uá, ué. No teniendo esto en cuenta, los lingüistas que no admiten la realidad de los sincretismos, afirman que en la época primitiva no se trata de vacilaciones en la pronunciación, sino de diferencias regionales; así, H. Meier, Beiträge zur sprachlichen Gliederung der Pyrenäenhalbinseln, 1930, pp. 9-10. Claro es, por otra parte, que en cada región podía haber preferencia por una u otra de las formas en uso.

54  Asín Palacios, Glosario 488°.

55  Asín Palacios, Glosario 250°, 679°, 395° y 492°, respectiva­mente.

56  Menéndez Pidal, Orígenes del esp., § 1114.

57  Menéndez Pidal, Orígenes del esp., §§ 62-65.

58  Véase aquí atrás, n. 49.

59  Menéndez Pidal, Cantar de Mio Cid, I, § 1491 y 2.

60  Véase atrás, § 28.

CAPÍTULOS ANTERIORES:

PARTE PRIMERA: DE IBERIA A HISPANIA
A. EL SOLAR Y SUS PRIMITIVOS POBLADORES

CAPÍTULO I. LA VOZ LEJANA DE LOS PUEBLOS SIN NOMBRE.

1.- 1.  LOS PRIMITIVOS POBLADORES Y SUS LENGUAS

2.- 2. INDICIOS DE UNA CIERTA UNIDAD LINGÜÍSTICA MEDITERRÁNEA

3.- 3. PUEBLOS HISPÁNICOS SIN NOMBRE; PIRENAICOS Y CAMÍTICOS

CAPÍTULO II. PUEBLOS PRERROMANOS, PREINDOEUROPEOS E INDOEUROPEOS

4.- 1. FUERZA EXPANSIVA DE LOS PUEBLOS DE CULTURA IBÉRICA

5.- 2. NAVEGACIÓN DE FENICIOS Y DE GRIEGOS EN ESPAÑA

6.- 3. LOS ÍBEROS Y LA IBERIZACIÓN DE ESPAÑA, PROVENZA Y AQUITANIA

7.- 4. FRATERNIDAD ÍBERO-LÍBICA

*   8.- 5. LOS LÍGURES O AMBRONES

*   9.- 6. LOS ILIRIOS

*   10.- 7. LOS CELTAS

*   11.- 8. «NOS CELTIS GENITOS ET EX IBERIS» (MARCIAL)

12.- 9. PERSISTENCIA DE LAS LENGUAS IN­DÍGENAS EN LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA

B. LAS HUELLAS DE LAS LENGUAS PRERROMANAS EN LA LENGUA ROMANCE

CAPÍTULO III. RESTOS DE LAS LENGUAS PRIMITIVAS EN EL ESPAÑOL

13.- 1. VOCABLOS DE LAS LENGUAS PRERRO­MANAS

14.- 2. SUFIJOS PRERROMANOS EN EL ESPAÑOL

15.- 3. LAS LENGUAS DE SUBSTRATO EN LA FONÉTICA ESPAÑOLA

16.- 4. RESUMEN DE LOS INFLUJOS DEL SUBSTRATO

PARTE SEGUNDA: LA HISPANIA  LATINA
A. LA COLONIZACIÓN ROMANA Y LA ROMANIZACIÓN

CAPÍTULO I. HISPANIA PROVINCIA ROMANA

* 17.- 1. CARTAGO Y ROMA. LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA Y SU EXPANSIÓN DESDE EL ESTE AL OESTE

18.- 2. LA ROMANIZACIÓN

19.- 3. ESPAÑA Y LA PROVINCIALIZACIÓN DEL IMPERIO

20.- 4. PREDOMINIO DEL ORIENTE. EL CRISTIANISMO

CAPÍTULO II. EL NUEVO LATÍN

21.- 1. ¿LATÍN VULGAR?

22.- 2. EL LATÍN NUEVO

23.- 3. INFLUJO DEL CRISTIANISMO

24.- 4. NEOLOGISMOS DEL VOCABULARIO DOCTO

25.- 5. NEOLOGISMOS DE ESTILÍSTICA COLEC­TIVA

26.- 6. ACEPCIONES NUEVAS

27.- 7. FRASEOLOGÍA

28.- 8. MÓVILES DEL NEOLOGISMO GRAMA­TICAL

29.- 9. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SINTAXIS DEL NOMBRE

30.- 10. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SIN­TAXIS DEL VERBO

31.- 11. PREPOSICIONES Y ADVERBIOS

32.- 12. COLOCACIÓN DE LAS PALABRAS

*   33.- 13. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA VOCÁLICO

34.- 14. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA CONSO­NÁNTICO

*   35.- 15. OTRAS SIMPLIFICACIONES FONÉTICAS

*   36.- 16. LARGA LUCHA ENTRE INNOVACIÓN Y PURISMO

*   37.- 17. LAS INSCRIPCIONES

B. EL LATÍN DE HISPANIA

CAPÍTULO III. ESPAÑA EN LA ROMANIA

*   38.- 1. LA ROMANIA

*   39.- 2. CAUSAS DEL DIALECTALISMO RO­MÁNICO

*   40.- 3. ROMANIA OCCIDENTAL, ROMANIA MERIDIONAL

*   41.- 4. TRES ZONAS DE COLONIZACIÓN DE ESPAÑA

*   42.- 5. ESPAÑA Y LA ITALIA MERIDIONAL

*   43.- 6. ARCAÍSMO PURISTA DEL LATÍN DE ESPAÑA

*   44.- 7. RELACIONES ENTRE EL LATÍN HISPA­NO Y EL DE LA ROMANIA MERIDIONAL: VOCABULARIO Y FORMACIÓN DE PALABRAS

45.- 8. FONÉTICA DIALECTAL EN EL LATÍN DEL SUR DE ITALIA Y DE LA HISPANIA CITERIOR

*   46.- 9. UNIDAD Y DIVERSIDAD EN EL LA­TÍN DE HISPANIA

*   47.- 10. TOPONIMIA CRISTIANA

PARTE TERCERA: HACIA LA NACIONALIZACIÓN LINGÜÍSTICA DE HISPANIA
A. DESMEMBRACIÓN DE LA ROMANIA. ÉPOCAS VISIGÓTICA Y ARÁBIGA

CAPÍTULO I. EL REINO TOLOSANO Y EL TOLEDANO

*   48.- 1. DISOLUCIÓN Y RUINA DEL IMPERIO DE OCCIDENTE. CRISIS DE ROMANIDAD

*   49.- 2. NACIONALIZACIÓN DEL REINO VISI­GODO

*   50.- 3. REINO VISIGODO TOLEDANO

*   51.- 4. ONOMÁSTICA GERMÁNICA

*   52.- 5. CAUSAS DE LA FRAGMENTACIÓN ROMÁNICA

*   53.- 6. LA LENGUA COMÚN QUE NO SE ESCRIBE

*   54.- 7. CENTROS DIRECTIVOS DE LA HISPANIA VISIGÓTICA

*   55.- 8. LENGUA CORTESANA VISIGODA

*   56.- 9. EL MAPA LINGÜÍSTICO DEL REINO GODO

*   57.- 10. ORÓSPEDA, CANTABRIA Y VASCONIA

*   58.- 11. NACIONALIZACIÓN LITERARIA. SAN ISIDORO

*   59.- 12. LA ESCUELA ISIDORIANA

CAPÍTULO II.  AL-ANDALUS. EL ÁRABE Y LA ALJAMÍA

*   60.- 1. LA ARABIZACIÓN DE HISPANIA

*   61.- 2. LOS MOZÁRABES EN SU ÉPOCA HE­ROICA

*   62.- 3. MUSULMANES DE HABLA ROMANCE

*   63.- 4. LA ALJAMÍA O LENGUA ROMANCE HABLADA EN AL-ANDALUS

*   64.- 5. TOPONIMIA ÁRABE

*   65.- 6. TOPONIMIA MOZÁRABE

*   66.- 7. TOPONIMIA LATINA EN BOCA ÁRABE

CAPÍTULO III. LOS PUEBLOS INDOCTOS DEL NORTE

*   67.- 1. UNA NUEVA BASE PARA LA NUE­VA ROMANIDAD HISPANA

*   68.- 2. GRANDES TRASIEGOS DE POBLACIÓN

*   69.- 3. TOLEDANISMO OVETENSE. EL DIALEC­TO ASTURIANO Y LEONÉS

*   70.- 4. ONOMÁSTICA NUEVA

*   71.- 5. EL PATRONÍMICO EN -Z

CAPÍTULO IV. EL IMPERIO LEONÉS Y SU FRONTERA VÁRDULO-VASCONA

*   72.- 1. ORÍGENES DEL REINO DE NAVARRA Y DEL «IMPERIO» LEONÉS

*   73.- 2. FORMACIÓN DEL GRAN CONDADO DE CASTILLA

*   74.- 3. LA RIOJA

*   75.- 4. REPOBLACIÓN AL SUR DEL DUERO

*   76.- 5. PREPONDERANTE INFLUJO ÁRABE Y MOZÁRABE

B. PRIMEROS BALBUCEOS DEL IDIOMA960-1065—
GLOSAS Y CANTARES ÉPICOS

CAPITULO V.  LA LENGUA ESCRITA

*   77.- 1. LATÍN DOCTO Y LATÍN ARROMANZADO

*   78.- 2. LAS GLOSAS EMILIANENSES

*   79.- 3. LAS GLOSAS SILENSES

*   80.- 4. DIFICULTAD DE LA ESCRITURA

*   81.- 5. LOS DIPTONGOS

*   82.- 6. LA Ñ Y LA LL

*   83.- 7. REPRESENTACIÓN GRÁFICA DE OTROS SONIDOS ROMÁNICOS

*   84.- 8. GRAFÍAS PARA SONIDOS ESPECIAL­MENTE CASTELLANOS

*   85.- 9. RESUMEN ORTOGRÁFICO

CAPÍTULO VI.  EL HABLA ROMANCE

*   86.- 1. FALTA DE FIJACIÓN DEL SISTEMA VOCÁLICO

*   87.- 2. SONORIZACIÓN DE LA CONSONANTE SORDA

*   88.- 3. VACILACIÓN EN LA PÉRDIDA DE LA VOCAL INTERTÓNICA

*   89.- 4. FECHA RELATIVA DE LA SONORIZA­CIÓN Y DE LA SÍNCOPA VOCÁLICA

*   90.- 5. UNA ÉPOCA DE MÚLTIPLES SINCRE­TISMOS

*   91.- 6. CONTIENDA ENTRE LLANOS Y CULTOS

*   92.- 7. ARCAIZANTES Y NEOLOGISTAS

*   93.- 8. AFECTACIÓN ULTRACORRECTA

CAPITULO VII. EL CASTELLANO ENTRE LOS DEMÁS DIALECTOS ROMANCES HISPÁNICOS

*   94.- 1. CARÁCTER DIFERENCIAL DE CASTILLA

*   95.- 2. RASGOS PRIMITIVOS DEL CASTELLANO FRENTE AL LEONÉS, AL ARAGONÉS Y A LA ALJAMÍA

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95.- 2. RASGOS PRIMITIVOS DEL CASTELLANO FRENTE AL LEONÉS, AL ARAGONÉS Y A LA ALJAMÍA

95.- 2. RASGOS PRIMITIVOS DEL CASTELLANO FRENTE AL LEONÉS, AL ARAGONÉS Y A LA ALJAMÍA

2. RASGOS PRIMITIVOS DEL CASTELLANO FRENTE AL LEONÉS, AL ARAGONÉS Y A LA ALJAMÍA. VII. EL CASTELLANO ENTRE LOS DEMÁS DIALECTOS ROMANCES HISPÁNICOS

      El romance que se hablaba en el reino astur-leonés al Occidente y en el reino navarro-aragonés al Oriente ofre­cían muchos rasgos comunes, algunos de los cuales hemos señalado como procedentes sin duda de la lengua oficial y cortesana que se había formado en torno a la ciudad regia de Toledo 9, lengua que ahora continuaban los hablantes en aljamía de al-Andalus, en la España islamizada. De esa rela­tiva unidad difería bastante Castilla, apareciendo como una cuña hincada en la parte alta de ese núcleo toledano-ara­gonés que ocupa el centro de la Península.

      En primer lugar, el castellano no se dejó penetrar por las innovaciones propias de ese romance toledano arriba apuntadas (persona Ellos del perfecto -orón 10; Tú yes, Él ye 11, lluna 12, uello 13, les cases 14); en ello se muestra más conser­vador de la tradición latina. Pero, a su vez, frente a ese gran dialecto común al centro peninsular, aparece el castellano más innovador en otros muchos rasgos, los cuales le carac­terizan más que los de mera conservación de fenómenos latinos.

      1]  Castilla acoge el iberismo de aspirar o perder la f- inicial latina, como también lo acoge Gascuña, país de sus­trato ibérico 15. Se pierde la f- también en otros pequeños territorios dialectales de la Romania, pero no con la exten­sión territorial y el arraigo que en Castilla y Gascuña, las dos comarcas limítrofes al país que aún hoy siguen hablan­do la lengua vascongada.

      La pérdida de la f-  se documenta en la época primitiva, durante los siglos X y XI, tan sólo en la vecindad de la región que hemos señalado como último reducto donde los dialectos preindoeuropeos perduraron con vida por más tiempo, probablemente hasta los siglos IX y X 16. Esos do­cumentos más viejos que podemos allegar se localizan desde el extremo oriental del reino leonés hasta el Oriente de Aragón, si bien los principales corresponden a la tierra de Burgos y a La Rioja, donde el ibero-vascuence tuvo mayor arraigo, hasta tres siglos después del X.

      Del extremo oriental de León: Alfonso III, en diploma de 905, nombra la Fonte Fascasia, hoy llamada Fontasquesa, en el término de Cofiñal, al Norte de Riaño, cuyo nombre latino Fonte Pascasia, año 934, nos dice que en aquel extre­mo leonés se confundían la f, la h y la p como hoy entre los vascongados.

      Del Norte de Castilla: Al Oriente de Santander, cerca de Vizcaya, el nombre de varón Forticius se escribe en Santoña Ortiço 863, Hortiço 927. Entre los términos del monasterio de Arlanza (vecino al territorio que suponemos iberizante) se nombra un Haedo rubio, año 912, < fagetu ’hayedo’. Tam­bién un paraje de Huéspeda, entre Villarcayo y Burgos, se llama Hayuela (diminutivo de haya < fagea) en un docu­mento de Oña, 1057. Los dos pueblos que hoy se escriben Hormaza y Hormazuela, al Noroeste de Burgos, se escriben en los documentos antiguos Ormaza 1042, 1092, Ormazola et Ormaza 1107, y así otras veces, topónimo derivado de formacea ’pared de tapial’. También Ornilla 1105, hoy Hornilla, al Norte de Burgos < fornella; Errant Monnuz, en documento burgalés de 1100; y otros casos así. En los si­glos XII y XIII aparecen más ejemplos, casi todos proceden­tes del partido de Briviesca (monasterios de Oña, Vileña y Frías) o del Este de Burgos (Arlanza, Ibeas de Juarros)17, regiones del último reducto ibérico o próximas a él.

      Al reino de Castilla se unió políticamente La Rioja en 1076; pero cuando todavía pertenecía al reino de Navarra, nos da un caso de f- perdida en el nombre del pueblo Ojacastro, escrito Olia castro en 1052, y Ogga castro en 1087 (gg = j)18, pueblo situado sobre el río Oja (de donde Ri-Oja), latín folia, como el río de Italia llamado igualmente Foglia; recordemos para nuestro propósito que en el valle de Ojacastro el vascuence era lengua general aun en el siglo XIII. También en la comarca de San Millán se debía de hablar vascuence 19 y, en consonancia con esto, en los manuscritos de Berceo y en los documentos notariales de su monasterio se ve que allí la h era muy tolerada: herido, hallar, erropea herropea, hazaña, hacer, etc. Hablamos de la Rioja Alta, muy vascófona en el siglo X y aun en el siglo XIII. En la Rioja Baja, o Calahorra, romanizada mucho más temprano, no hallamos ejemplos antiguos de h 20.

      Fuera de este núcleo constituido por la Castilla de Bur­gos-Santander y por la Rioja, donde los casos de f  perdida aparecen en los siglos IX, X y XI, en las otras tierras del reino de Castilla los documentos notariales examinados no ofrecen ejemplos hasta el siglo XIV. Esta precedencia cro­nológica del Norte cántabro-burgalés-riojano se confirma por razones fonéticas muy precisamente en los topónimos dedicados al famoso mártir Félix. Santelices < (ecclesia) sancti Felicis es nombre que hoy conservan dos pue­blos, uno en Villarcayo, al Norte de Burgos, y otro en Viz­caya, y ese nombre nos dice que allí la pérdida de la f ocurrió muy temprano, cuando todavía la -e final de sante < sancti se conservaba, y hallándose la t ante vocal, no llegó a desaparecer: sante(F)elices; mientras en Valladolid, Guadalajara, Cuenca, León y Salamanca hay unos doce pueblos llamados Sahelices, Saelices, donde la f se perdió mucho más tarde que en Burgos y Vizcaya, cuando ya la t final había desaparecido en la forma completa intermedia San Felices (Santander, Logroño, Soria, Salamanca, etc.), y el grupo nf se simplificó, al uso arcaico, que decía ifante por ’infante’, Safagund Sahagún por San Facundo, cofonder cohonder por ’cofonder’, etc.21.

      A estos territorios del Sur el uso de la eliminación de la f llegó propagado del Norte con retraso. En todo el reino de Castilla, lo mismo en el Norte que en el Sur, este cambio lingüístico vivía en estado latente durante toda la Edad Media; era una incorrección gramatical desechada por el lenguaje literario, hasta que se generalizó al final del siglo XV 22.

      En Aragón, o sea, a la otra parte, la oriental, del último reducto en que se defienden las lenguas ibéricas, como éstas desaparecieron algunos siglos antes, los restos de la f per­dida se encuentran más rara vez en los documentos. El patronímico del nombre Fortis, Forti o Fuerte, muy usado en Aragón, aunque comúnmente se escribía Fortiz, Fortez,  se usaba también bajo forma vulgar, como se ve en el apelli­do de un magnate de la corte argonesa, Ortiz 1095, 1100, Hortiz 1099, 1103, etc. Igualmente, el pueblo llamado hoy Hoz de Barbastro < fauce, cercano al territorio que supo­nemos no romanizado hasta el siglo VI o VII, se llama Oçe en documento de 1095. Y en el Fuero de Asín, de 1132, pue­blo situado al Norte de Egea en pleno territorio de roma­nización tardía, se escribe honsata ’fonsado o hueste’  < fossatum. Estos dos ejemplos tan escasos, en vez de au­mentar disminuyen con el tiempo, pues el uso arcaico y vulgar de la h tenía en Aragón tan escaso arraigo que fue desechado por completo, y la f se impuso como general, a diferencia de Castilla donde la h predominó.

      Lo mismo que en Aragón, la f prevaleció firmemente en todo el resto de la Península durante la Edad Media. La conservan hasta hoy, a pesar del absorbente influjo castellano, el alto-aragonés, el catalán, el asturiano, el leonés occidental y el gallego-portugués. Varios fósiles toponími­cos nos dicen que también los mozárabes pronunciaban la f: Ficaira, Ferriol, La Fausilla en Murcia; Ferreirola, Febeire, Faucena en Granada; Facinas en Cádiz; La Falfana, Fotea en Huelva.

      2] La solución tan difundida del grupo latino CT > yt (también LT > yt) 23, progresa en Castilla hasta palatalizar la t, llegando a la palatal africada sorda [Ĉ] que hoy escri­bimos ch. Esta etapa progresada [Ĉ] se halla también en varios dialectos del Sur y Este de Francia y del Norte de Italia 24.

      En los antiguos dialectos románicos de nuestra Penínsu­la yt no sólo era propio del catalán y del gallego-portugués, como hoy sigue siéndolo, sino que hasta el siglo X era ge­neral. En Navarra y Aragón hasta fines de la Edad Media se decía dreito ’derecho’, proveyto, peitar, luitar, estreito, muyto, cuytiellyo ’cuchillo’, etc. En León, durante los siglos XI y XII se decía leito, dereito. En la Rioja Alta no sólo las Glosas Emilianenses usan feito, geitat ’echa’, deritura ’derechura’, muito, sino que en el siglo XII aun domina it, resultado que en la Rioja Baja es predominante aún en la primera mitad del XIII 25. En Castilla misma, las Glosas Silenses sólo usan it, acaso por arcaísmo debido al influjo del monasterio de San Millán: scuitare, streitu ’estrecho’, anteditos, muito. Los mo­zárabes en los siglos XI y XII dicen laxtayrwéla, nombre de una planta, diminutivo de ’lechera’, leytúka ’lechuga’, armoláyta ’remolacha’, etc.26; las dos pronunciaciones, lextáyra leytáyra, léxto leyto son registradas expresamente como coexistentes en la aljamía por el botánico sevillano 27.

      En el centro de esta uniformidad, aparece tardíamente el grado ulterior [Ĉ] el de nuestra moderna ch, escrito rara vez ch, y más corrientemente gg, g, cc  en un territorio que va desde Sahagún, en el extremo oriental de León, hasta la Rioja Alta. Los primeros ejemplos que he podido hallar son del siglo XI, aunque el origen haya de ser sin duda algo más antiguo; Fonte tega 1079, en documento de Sahagún, nombrando al Fontecha del Norte de Palencia; peccet 1096 Entrepeñas, al Norte de Palencia, ’peche, pague’ < pactet; Egga 1067 Silos, Echa 1096 Oña, Ega 1100 Burgos, nom­bre ibero-vasco cuya forma etimológica es Eita 956, 1039, etc., vasco «eita, aita» ’padre’; Frega 1096 Oña, < fracta, topónimo ’Frecha’; Cadreggas  1082 Oña, hoy ’Caderechas’ < cataractas; manegga 1090 Santoña < manu jacta, especie de fianza, en aragonés «maneita»; peggare 1044 San Millán, ’pechar, pagar’ 28. Como se ve, los notarios del si­glo XI no sabían bien todavía cómo escribir el nuevo soni­do vacilando entre cuatro signos diversos, y esta vacilación duró todo el siglo siguiente.

      3] La palatalización de los grupos latinos LI̭ , C’L, G’L de­bió de dar en la generalidad de los romances hispánicos una palatal lateral con anterioridad a la que surgiría de la gemi­nada LL o articulatoriamente distinta de ésta29: muliĕre, vermĭcŭlu, tēgŭla no tenían la misma consonante late­ral que valle. La pronunciación como una ll moderna (del español no yeísta) de LI̭ , C’L, G’L subsistió en antiguo arago­nés (escrita ly, lg 30), en la aljamía kwalyo ’cuajo’, enfilyát ’ahi­jado’, conelyo 31, en gallego-portugués ovelha, telha, molher 32 y catalán ovella, muller 33. Pero en la mayor parte del leonés se hizo y 34: muyer, oveya, vieyo, igual a la y del latín vulgar en majore > mayor, podiu > poyo; y en Castilla esa y fue más tensa, llegando a la fricativa [ž] o africada [dž] 35, a diferen­cia de la y del latín vulgar, que permaneció inalterada: ma­yor, mayo, rayo, haya < fagea. El rehilamiento o zumbido de la [Ž] en la escritura de los más antiguos textos castellanos se expresa con gg, grafía que no puede representar una lateral, ni es usual para y 36 y que, en cambio, también se usó pasa la pareja sorda de esta articulación, la [Ĉ], moderna ch 37. Así hallamos mortagga 937, taggare 964, magguelo 979, 1044, 1065, las tres palabras en el Cartulario de Cardeña; Otero de aggos 1041 Cardeña, hoy ’Tardajos’, Burgos; Naggara 1056 Oña, 1086 Santoña, ’Nájera’; «pumare bieggo» 1068 Santoña; Nogga 1034, 1085 Santoña, hoy ’Noja’ en Santander; Ogga Castro 1087 San Millán. Con grafía también expresiva, aun­que no tan especial como la anterior, hallamos Cascaihares 1011 Oña, Naghara 1072 Oña, ’Nájera’38. En los siglos X y XI esta [dž ~ ž] no era aún resultado único, pues a su lado tenía uso la pronunciación lateral, que vemos conservada siempre, como arcaísmo cultista en las Glosas Silenses que escriben (con grafías varias) conceillo, gasaillato, taillatu, filios, muliere, donde ill y li representan la pronunciación ll 39; en otros documentos se hallan: ovelia 943, 949 Cardeña, Kana­lelia 950, 1030 Cardeña ’Canaleja’ Burgos, Orbanelia 963, 1039 ’Orbaneja’, Cascalar 1058, Cascalares 1059 Arlanza ’Casacajar’, ’Cascajares’, Gulpellares 1044 Arlanza ’Gulpejares’40.

      4]    El grupo SCI̭ o STI̭  da en la generalidad de los roman­ces peninsulares s palatal [š], escrita primitivamente x, ss, sc, sci 41; pero en Castilla y en la Rioja da una africada dental [ts, dz], escrita ç, z, cc. Del latín fascia ’zona, faja, cierta medi­da agraria’, el castellano deriva haça significando ’haza de tierra’, escrito facca 927, 1085 Santoña, faça 1127, faza 1118 Oña; frente a él están el aragonés faxa ’haza de tierra’ escri­to fasca 1059 Sos, fassa 1101 San Juan de la Peña; el catalán faxa ’faja de ceñir’ (catalanismo pasado al castellano, mod. faja); el leonés faxa o fexa 1104 Sahagún ’haza’; en gallego-portugués faixa o faxa ’faja’ y ’haza’, y el mozárabe faša ’faja’. El latín ūstium por ōstium ’puerta’ y ante ustianu ’explanada ante la puerta exterior de una casa’ dan en cas­tellano uço 42, uzo 1190 Palencia, y antuzano 962 Cardeña, ante uzano 1073 Oña; mientras en leonés es uxo, escrito uscio 1092 Sahagún, Uxo (en pronunciación castellana: Ujo) lugar de Asturias, antuxano 963 León, antuxianos 1022 León, asturia­no moderno antoxana ’plazoleta ante la puerta de la calle’, leonés moderno antojano 43; en aragonés uxo, escrito usco 1059 Sos; en catalán antiguo antuxà, entuxà ’frente de la casa’. De asciata, asciŏla tenemos en castellano açada, açue­la, escrito aszatas 978 Covarrubias; mientras en leonés, axada escrito exatas 1060 Sahagún; exatas, exola hacia 1050 Bezdemarbán 44; en aragonés antiguo aixada o axada (evolu­cionando modernamente a ajada o jada); en catalán axada o xada; y en gallego-portugués eixada o enxada.

      5] La G- J- iniciales ante E o I inacentuada se pierde en castellano; pero en Castilla la pérdida tardó en hacerse regular. En este período primitivo aún era muy poco gra­ta, predominando la conservación de la consonante. Es raro hallar Elogira, Eluira 1048 Cardeña; gĕneru  > jerno, ierno 1065 Oña, aunque aquí es dudoso si la sílaba inicial representa el diptongo romance ie- o el latín GE-. Todavía en el siglo siguiente alternan en el mismo documento Eluira y Ieluira 1163 Tríanos, en el partido de Sahagún 45; y no sólo se escribe iermano por ’hermano’ en las Glosas Silenses, sino en documentos del siglo XI 46. En los dialectos no cas­tellanos hubo también alguna vacilación respecto a ciertas voces: así germanu > (h)ermano, catalán germá, pierde como en castellano su inicial en portugués, irmão; el nom­bre germánico Gelovira > Elvira, es en portugués Geloira, Gelvira y también Elvira; *jectare > echar, portugués geitar, es en aragonés gitar, moderno chitar, pero también en lo antiguo hacía frecuentemente itar 47. Ahora bien, sólo el castellano llegó a hacer general la pérdida vulgar de la g- inicial.

      6] El castellano carece de la diptongación de Ŏ y Ĕ ante yod, que es en la Romania más usada que la diptongación incondicionada. Esa diptongación existe en la época primi­tiva tanto al Oriente como al Occidente y al Sur de Casti­lla. En aragonés: pueiu (1058, 1097), pueyo ’poyo’; uello ’ojo’, ueito ’ocho’, huey ’hoy’, fuella ’hoja’, nueite ’noche’; tiengat (1062), El ’tenga’; lieto (hacia 1090) ’lecho’; vienga Él ’ven­ga’. En leonés ueyo (1171) ’ojo’; uoy, uey, ue ’hoy’, arruoyo 1246 ’arroyo’, uecho ’ocho’, nueche ’noche’, fueya ’hoja’; cueyo, cueyes ’cojo’ ’coges’, mueyo, mueya ’mojo’, ’moja’, etc. Entre los mozárabes conocemos el ejemplo wélyo ’ojo’ 48.

      7] La reducción del diptongo en el abundante sufijo adjetivo -ĔLLU -ĔLLA > -iello, -illo obedece a una asimila­ción eliminadora de la e entre los dos sonidos palatales más cerrados i y ̮l y tenemos noticia de su uso en la región cas­tellana, desde Burgos hasta Santander, en los más antiguos documentos: Castillo 921, «kaballo morcillo» 981 Cardeña; portillo 1067, fermosilla 1082 Oña; Tormillos junto a Muradiello y Basconciellos 1075 Burgos, etc.49.

      8]    En la sintaxis el rasgo más saliente del castellano es el usar el pronombre dativo le en vez del acusativo lo cuan­do se trata de personas. Se extiende así al pronombre la distinción que en régimen directo se procura entre lo ani­mado y lo inanimado, mediante la preposición a 50; pero después el castellano propaga el pronombre dativo también cuando se trata de cosas. En Asturias y León, en Aragón y en el Sur de la Península domina el acusativo correcto lo. Los documentos latinizantes no son propicios para revelar este fenómeno, así que el primer ejemplo que puedo re­cordar es del documento de Burgos, año 1100: «que soluessent el fidiator por qual le miseran» ’que pagasen al fiador por aquella cantidad que lo pusieran’ 51.

Diego Catalán: Historia de la Lengua Española de Ramón Menéndez Pidal (2005)

NOTAS

9  Véase atrás, cap. I, §§ 8-9.

10 Véase atrás, cap. I, § 9 (p. 239).

11  Véase atrás, cap. I, § 9 (p. 240). El toledano visigótico, el leo­nés y el aragonés conservan Tú yes < es, como todos los demás romances, y alteran Él ye < e (s) t, como el italiano y el rumano; por el contrario, el castellano, mostrándose más independiente, altera Tu eres, solución peculiar suya, y conserva Él es.

12  Véase atrás, cap. I, § 8 (pp. 237-238).

13  Véase atrás, cap. I, § 8 (pp. 236-237).

14  Véase atrás, cap. I, § 8 (p. 238).

15  Véase Parte Ia, cap. III, § 3.

16  Véase Parte Ia, cap. II, § 9.

17  El pormenor de todos los documentos aquí citados véase en Menéndez Pidal, Orígenes del esp., pp. 222-223, 225 (ed. 1950, pp. 208-211).

18  Véase aquí atrás, cap. V, § 8.

19  Véase atrás, cap. I, § 10.

20  Menéndez Pidal, Orígenes del esp., 3a ed. (1950), p. 225.

21  Menéndez Pidal, Orígenes del esp., pp. 226 y 237-238 (ed. 1950, pp. 213-214).

22 Que la h < f haya vivido en estado latente hasta el siglo XIV, esto es, casi sin documentar, al lado de la f- conservada no es comprendido por los lingüistas como Meyer-Lübke, que, no ma­nejando el concepto de la larga duración de un cambio fonético durante siglos de formas varias convivientes, acude a suponer que la f escrita en los manuscritos castellanos representa una aspira­ción. Se funda en que la h germánica se escribe a veces f, en fardido, fonta; pero esta f  procede de una ultracorrección, otro concepto no bien comprendido. A Meyer-Lübke sigue G. W. Umphrey, «The Aragonese dialect», Rev. Hisp., XXIV, 1911, pp. 23-24.

23  Véase Parte Ia, cap. Ill, § 3 (p. 82).

24  Parte del Languedoc con el Sur del Lemosín, parte de Provenza y Delfinado, etc. (ALF: lit, laitue, lait); Lombardia.

25  Menéndez Pidal, Orígenes del esp., p. 290 (ed. 1950, p. 281).

26  Menéndez Pidal, Orígenes del esp., p. 294 (ed. 1950, p. 285).

27  Asín Palacios, Glosario,  1943, 297°.

28  Menéndez Pidal, Orígenes del esp., § 15.

29  Véase Parte IIa, cap. Ill, § 8.

30  Aquí atrás, cap. V, § 6.

31  Menéndez Pidal, Orígenes del esp., § 504.

32  Según la ortografía portuguesa adoptada en el s. XIII, antes escrita con li (Menéndez Pidal, Orígenes del esp., § 5 y nota).

33  Antiguamente escrita li, il, lg (Menéndez Pidal, Orígenes del esp., § 5).

34  Aunque hay zonas de ll  (confundida con el resultado de -l i̯-) y de ch.

35  T. Navarro Tomás, Manual de Pronunciación,  1932, § 121, y Menéndez Pidal, Gramática Hist., §§ 536 y 572, 3.

36  Menéndez Pidal, Orígenes del esp., § 3.

37  Atrás, cap. V, § 8.

38  Menéndez Pidal, Orígenes del esp., § 73, 5, comp. 35.

39  Menéndez Pidal, Orígenes del esp., § 501.

40  Menéndez Pidal, Orígenes del esp., § 71.

41  Véase cap. V, § 7.

42  Menéndez Pidal, Cantar de Mio Cid, p. 888 (Mió Cid, v. 3).

43  Véase Menéndez Pidal, «Etimol. esp.», Romania, XXIX, 1900, p. 336.

44  Menéndez Pidal, Orígenes del esp., § 57.

45  Menéndez Pidal, Orígenes del esp., § 42 1-2.

46  Y aun en documentos ya redactados en romance de los si­glos ΧII-ΧIIΙ alternan «mio ermano ... so iermano ... so jermano» (1179 Burgos), iermano (1233 Soria).

47  Menéndez Pidal, Orígenes del esp., § 423.

48  Para todo esto, ver Menéndez Pidal, Orígenes del esp., § 25 y 28.

49  Menéndez Pidal, Orígenes del esp., § 27.

50 Desde sus comienzos, el español llevó a un letrado esta ten­dencia: «fugiens ad homicidas suos», año 969, Cardeña; «rogavit ad uos», 1019, León (Menéndez Pidal, Orígenes del esp., p. 392; Diez, Grammaire, 1887, p. 835). Los otros romances ibéricos (por­tugués, catalán, gascón) manifiestan el uso con menos decisión. Contrastes como «busca a un amigo» (concreto): «busca un ami­go» (uno cualquiera) con respecto a seres vivos que podían pare­cer como agentes (según piensa J. Brauns, Über den propositionalen Accusativ in Spanischen,  1908 y 1909).

51 Menéndez Pidal, Doc. ling. Castilla, § 14722.

CAPÍTULOS ANTERIORES:

PARTE PRIMERA: DE IBERIA A HISPANIA
A. EL SOLAR Y SUS PRIMITIVOS POBLADORES

CAPÍTULO I. LA VOZ LEJANA DE LOS PUEBLOS SIN NOMBRE.

1.- 1.  LOS PRIMITIVOS POBLADORES Y SUS LENGUAS

2.- 2. INDICIOS DE UNA CIERTA UNIDAD LINGÜÍSTICA MEDITERRÁNEA

3.- 3. PUEBLOS HISPÁNICOS SIN NOMBRE; PIRENAICOS Y CAMÍTICOS

CAPÍTULO II. PUEBLOS PRERROMANOS, PREINDOEUROPEOS E INDOEUROPEOS

4.- 1. FUERZA EXPANSIVA DE LOS PUEBLOS DE CULTURA IBÉRICA

5.- 2. NAVEGACIÓN DE FENICIOS Y DE GRIEGOS EN ESPAÑA

6.- 3. LOS ÍBEROS Y LA IBERIZACIÓN DE ESPAÑA, PROVENZA Y AQUITANIA

7.- 4. FRATERNIDAD ÍBERO-LÍBICA

*   8.- 5. LOS LÍGURES O AMBRONES

*   9.- 6. LOS ILIRIOS

*   10.- 7. LOS CELTAS

*   11.- 8. «NOS CELTIS GENITOS ET EX IBERIS» (MARCIAL)

12.- 9. PERSISTENCIA DE LAS LENGUAS IN­DÍGENAS EN LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA

B. LAS HUELLAS DE LAS LENGUAS PRERROMANAS EN LA LENGUA ROMANCE

CAPÍTULO III. RESTOS DE LAS LENGUAS PRIMITIVAS EN EL ESPAÑOL

13.- 1. VOCABLOS DE LAS LENGUAS PRERRO­MANAS

14.- 2. SUFIJOS PRERROMANOS EN EL ESPAÑOL

15.- 3. LAS LENGUAS DE SUBSTRATO EN LA FONÉTICA ESPAÑOLA

16.- 4. RESUMEN DE LOS INFLUJOS DEL SUBSTRATO

PARTE SEGUNDA: LA HISPANIA  LATINA
A. LA COLONIZACIÓN ROMANA Y LA ROMANIZACIÓN

CAPÍTULO I. HISPANIA PROVINCIA ROMANA

* 17.- 1. CARTAGO Y ROMA. LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA Y SU EXPANSIÓN DESDE EL ESTE AL OESTE

18.- 2. LA ROMANIZACIÓN

19.- 3. ESPAÑA Y LA PROVINCIALIZACIÓN DEL IMPERIO

20.- 4. PREDOMINIO DEL ORIENTE. EL CRISTIANISMO

CAPÍTULO II. EL NUEVO LATÍN

21.- 1. ¿LATÍN VULGAR?

22.- 2. EL LATÍN NUEVO

23.- 3. INFLUJO DEL CRISTIANISMO

24.- 4. NEOLOGISMOS DEL VOCABULARIO DOCTO

25.- 5. NEOLOGISMOS DE ESTILÍSTICA COLEC­TIVA

26.- 6. ACEPCIONES NUEVAS

27.- 7. FRASEOLOGÍA

28.- 8. MÓVILES DEL NEOLOGISMO GRAMA­TICAL

29.- 9. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SINTAXIS DEL NOMBRE

30.- 10. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SIN­TAXIS DEL VERBO

31.- 11. PREPOSICIONES Y ADVERBIOS

32.- 12. COLOCACIÓN DE LAS PALABRAS

*   33.- 13. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA VOCÁLICO

34.- 14. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA CONSO­NÁNTICO

*   35.- 15. OTRAS SIMPLIFICACIONES FONÉTICAS

*   36.- 16. LARGA LUCHA ENTRE INNOVACIÓN Y PURISMO

*   37.- 17. LAS INSCRIPCIONES

B. EL LATÍN DE HISPANIA

CAPÍTULO III. ESPAÑA EN LA ROMANIA

*   38.- 1. LA ROMANIA

*   39.- 2. CAUSAS DEL DIALECTALISMO RO­MÁNICO

*   40.- 3. ROMANIA OCCIDENTAL, ROMANIA MERIDIONAL

*   41.- 4. TRES ZONAS DE COLONIZACIÓN DE ESPAÑA

*   42.- 5. ESPAÑA Y LA ITALIA MERIDIONAL

*   43.- 6. ARCAÍSMO PURISTA DEL LATÍN DE ESPAÑA

*   44.- 7. RELACIONES ENTRE EL LATÍN HISPA­NO Y EL DE LA ROMANIA MERIDIONAL: VOCABULARIO Y FORMACIÓN DE PALABRAS

45.- 8. FONÉTICA DIALECTAL EN EL LATÍN DEL SUR DE ITALIA Y DE LA HISPANIA CITERIOR

*   46.- 9. UNIDAD Y DIVERSIDAD EN EL LA­TÍN DE HISPANIA

*   47.- 10. TOPONIMIA CRISTIANA

PARTE TERCERA: HACIA LA NACIONALIZACIÓN LINGÜÍSTICA DE HISPANIA
A. DESMEMBRACIÓN DE LA ROMANIA. ÉPOCAS VISIGÓTICA Y ARÁBIGA

CAPÍTULO I. EL REINO TOLOSANO Y EL TOLEDANO

*   48.- 1. DISOLUCIÓN Y RUINA DEL IMPERIO DE OCCIDENTE. CRISIS DE ROMANIDAD

*   49.- 2. NACIONALIZACIÓN DEL REINO VISI­GODO

*   50.- 3. REINO VISIGODO TOLEDANO

*   51.- 4. ONOMÁSTICA GERMÁNICA

*   52.- 5. CAUSAS DE LA FRAGMENTACIÓN ROMÁNICA

*   53.- 6. LA LENGUA COMÚN QUE NO SE ESCRIBE

*   54.- 7. CENTROS DIRECTIVOS DE LA HISPANIA VISIGÓTICA

*   55.- 8. LENGUA CORTESANA VISIGODA

*   56.- 9. EL MAPA LINGÜÍSTICO DEL REINO GODO

*   57.- 10. ORÓSPEDA, CANTABRIA Y VASCONIA

*   58.- 11. NACIONALIZACIÓN LITERARIA. SAN ISIDORO

*   59.- 12. LA ESCUELA ISIDORIANA

CAPÍTULO II.  AL-ANDALUS. EL ÁRABE Y LA ALJAMÍA

*   60.- 1. LA ARABIZACIÓN DE HISPANIA

*   61.- 2. LOS MOZÁRABES EN SU ÉPOCA HE­ROICA

*   62.- 3. MUSULMANES DE HABLA ROMANCE

*   63.- 4. LA ALJAMÍA O LENGUA ROMANCE HABLADA EN AL-ANDALUS

*   64.- 5. TOPONIMIA ÁRABE

*   65.- 6. TOPONIMIA MOZÁRABE

*   66.- 7. TOPONIMIA LATINA EN BOCA ÁRABE

CAPÍTULO III. LOS PUEBLOS INDOCTOS DEL NORTE

*   67.- 1. UNA NUEVA BASE PARA LA NUE­VA ROMANIDAD HISPANA

*   68.- 2. GRANDES TRASIEGOS DE POBLACIÓN

*   69.- 3. TOLEDANISMO OVETENSE. EL DIALEC­TO ASTURIANO Y LEONÉS

*   70.- 4. ONOMÁSTICA NUEVA

*   71.- 5. EL PATRONÍMICO EN -Z

CAPÍTULO IV. EL IMPERIO LEONÉS Y SU FRONTERA VÁRDULO-VASCONA

*   72.- 1. ORÍGENES DEL REINO DE NAVARRA Y DEL «IMPERIO» LEONÉS

*   73.- 2. FORMACIÓN DEL GRAN CONDADO DE CASTILLA

*   74.- 3. LA RIOJA

*   75.- 4. REPOBLACIÓN AL SUR DEL DUERO

*   76.- 5. PREPONDERANTE INFLUJO ÁRABE Y MOZÁRABE

B. PRIMEROS BALBUCEOS DEL IDIOMA960-1065—
GLOSAS Y CANTARES ÉPICOS

CAPITULO V.  LA LENGUA ESCRITA

*   77.- 1. LATÍN DOCTO Y LATÍN ARROMANZADO

*   78.- 2. LAS GLOSAS EMILIANENSES

*   79.- 3. LAS GLOSAS SILENSES

*   80.- 4. DIFICULTAD DE LA ESCRITURA

*   81.- 5. LOS DIPTONGOS

*   82.- 6. LA Ñ Y LA LL

*   83.- 7. REPRESENTACIÓN GRÁFICA DE OTROS SONIDOS ROMÁNICOS

*   84.- 8. GRAFÍAS PARA SONIDOS ESPECIAL­MENTE CASTELLANOS

*   85.- 9. RESUMEN ORTOGRÁFICO

CAPÍTULO VI.  EL HABLA ROMANCE

*   86.- 1. FALTA DE FIJACIÓN DEL SISTEMA VOCÁLICO

*   87.- 2. SONORIZACIÓN DE LA CONSONANTE SORDA

*   88.- 3. VACILACIÓN EN LA PÉRDIDA DE LA VOCAL INTERTÓNICA

*   89.- 4. FECHA RELATIVA DE LA SONORIZA­CIÓN Y DE LA SÍNCOPA VOCÁLICA

*   90.- 5. UNA ÉPOCA DE MÚLTIPLES SINCRE­TISMOS

*   91.- 6. CONTIENDA ENTRE LLANOS Y CULTOS

*   92.- 7. ARCAIZANTES Y NEOLOGISTAS

*   93.- 8. AFECTACIÓN ULTRACORRECTA

CAPITULO VII. EL CASTELLANO ENTRE LOS DEMÁS DIALECTOS ROMANCES HISPÁNICOS

*   94.- 1. CARÁCTER DIFERENCIAL DE CASTILLA

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La Garduña Ilustrada

Imagen: letra C, siglo XII, vía www.fromoldbooks.org

94.- 1. CARÁCTER DIFERENCIAL DE CASTILLA

94.- 1. CARÁCTER DIFERENCIAL DE CASTILLA

1. CARÁCTER DIFERENCIAL DE CASTILLA. VII. EL CASTELLANO ENTRE LOS DEMÁS DIALECTOS ROMANCES HISPÁNICOS

      La formación del gran condado de Castilla vimos que res­ponde a condiciones históricas particulares. Sobre su territo­rio se entrecruzan dos fuerzas étnicas indóciles y rebeldes a la acción estatal de Roma o de Toledo. Al Este, los ibero-vascos conservaban el último reducto aún no penetrado por la lengua de Roma, el cual se extendía sobre las dos vertien­tes del Pirineo desde el valle de Andorra, y luego al Sur de las costas cantábricas, desde Vizcaya hasta la Bureba, hasta las cercanías de Burgos, hasta la épica alfoz de Lara; en toda esta ancha zona se debían de conservar hacia los siglos IX y X abundantes restos de lenguas prerromanas afines al vasco, cuando todavía en el siglo XIII un dialecto vascuence era el habla común del valle de Ojacastro. En segundo lugar, por el Oeste, una serie de asentamientos visigodos se extendían desde los Campi Gothorum (Toro y Tierra de Campos), pasando por la Villa Gothorum (Villatoro) (Gotor) en las estribaciones orientales del Moncayo; era población goda agricultora, que conservaba tenazmente sus usos germánicos y su derecho consuetudinario muy ajenos al romanismo ju­rídico y eclesiástico adoptado por la nobleza y demás elemen­tos gubernamentales esparcidos por los centros urbanos y militares de la Península.

      Si el reino toledano hubiera continuado su vida, Casti­lla, donde se juntaban esas dos fuerzas étnicas refractarias al romanismo visigodo, no hubiera pasado de ser una re­gión insumisa, apartadiza y atrasada, que habría provoca­do alguna rebeldía, como las muchas de los vascones, sin trascendencia en el desarrollo de la vida común de España. Pero al sobrevenir la inundación musulmana, al hun­dirse el reino godo, al anegarse toda la cultura cristiano-romana de entonces con la islamización de Toletum, de Emérita, de Cesaraugusta, quedó en el Norte Cas­tilla situada en una frontera de gran importancia militar para la resistencia contra el Sur musulmán; y, por ello, dejando de ser un mero obstáculo de díscola rebeldía, vino a convertirse muy pronto en un impulso vital, que en breve llegaría a ser director y hegemónico.

      El hecho de constituir una marca fronteriza en el extremo oriental de reino imperial alejó a Castilla del conservaduris­mo dominante en León, aferrado al pasado glorioso de la monarquía gótica restaurada; su mismo nombre es un neo­logismo para Alfonso III el Magno: «Vardulies qui nunc vocitatur Castellae», esto es, 'los castillos', que en el siglo IX de­fienden el desfiladero de Pancorbo, y que, después, extendido su nombre hasta la nueva frontera en el alto Duero, protegen en el siglo X los vados por donde los ejércitos musulmanes de Córdoba penetran hacia León y Astorga o hacia Álava y Pam­plona 1.

      Castilla se inició, en efecto, como tierra donde germina­ban grandes innovaciones. Una respetable tradición, ya muy acreditada en tiempos del Cid y de su cronista, refería que los castellanos, hacia 925, se negaron a regirse por el Fue­ro Juzgo, la ley visigoda acatada en León, y nombraron dos jueces (Laín Calvo, quinto abuelo del Cid, y Nuño Rasura, abuelo de Fernán González) que fallasen los pleitos según su albedrío, según las costumbres de la tierra 2. Otra leyen­da más tardía (y sin duda inexacta 3) contaba que los caste­llanos, una vez emancipados de los juicios de León y bajo Fernán González, recogieron todas las copias del Fuero Juz­go que había por Castilla y las quemaron en la glera de Burgos. La verdad fue que, mientras el Fuero Juzgo regía no sólo en el reino de León con Portugal, sino en Navarra, en Barcelona y entre los mozárabes 4, en toda España, los cas­tellanos se regían por su derecho consuetudinario, mostrán­dose un pueblo innovador excepcionalmente, que se sale de los caminos asendereados de la tradición 5.

      Esto nos explica el carácter esencial del dialecto castella­no, en notable coincidencia con el dialecto francés. Tam­bién en la Francia del Norte predominó el derecho consuetudinario, frente a la Francia del Sur, donde predominó el derecho escrito visigótico y justinianeo 6; y la frontera entre estas dos zonas del Norte y del Sur coincide aproxi­madamente con la frontera que separa el dialecto francés del provenzal 7. De igual modo, las fronteras primitivas de Castilla en el siglo X y primera mitad del XI, la tierra del derecho consuetudinario, coinciden con el límite inicial de toda la serie de rasgos que caracterizan el dialecto caste­llano frente al leonés y al navarro-aragonés. En suma: Castilla y la Francia del Norte convienen en el despego hacia el principio tradicionalista de autoridad, mantenido por el imperio leonés y el resto de España, así como por la Fran­cia meridional visigótica y borgoñona; Castilla y la Francia septentrional convienen en acoger con mayor libertad las innovaciones del derecho consuetudinario que los tiempos traen consigo; convienen en ser una y otra las que ejercen la supremacía política de la nación; convienen, por último, en desarrollar un lenguaje más evolutivo, más neologista que el de los dialectos leonés y aragonés o languedociano y provenzal; y ese lenguaje, más evolucionado hacia la modernidad, se impuso como lengua común de las nacio­nes respectivas. Aquí pudiera sospecharse un principio ge­neral, extendiendo la comparación a la Florencia de los siglos Xll-XIV, centro de negociación, empresas y vidas nue­vas, que es quien da a Italia la lengua literaria, y no Roma, la vieja sede imperial y pontificia, ni Bolonia, la cultivado­ra del derecho romano.

      Pero las semejanzas con Francia aún son mayores. Castilla y la Francia del Norte producen también una literatura más evolutiva y fecunda que la de las comarcas hermanas, y más especialmente, ambas dan origen a una epopeya nacional, es decir, una literatura política propia de un pueblo emprende­dor, guerrero y hegemónico, poesía también consuetudinaria, cuyos temas más peculiares son el vasallaje libremente contraído, la solidaridad familiar en delitos y penas, en agravios y odios, la venganza privada de estos delitos y agravios, el duelo y demás juicios de Dios y otras instituciones germánicas en gran parte, reprimidas como bárbaras tanto en el res­to de España como en el Sur de Francia por el derecho es­crito romano-eclesiástico y visigodo. Este especial fondo ger­mánico sobre el que la epopeya se desarrolla, respondiendo a la realidad social y al derecho consuetudinario, en oposición al derecho codificado, nos indica uno de los fundamentos principales del carácter diferencial de ambos países. En la Francia del Norte predominaba la raza franca, tarde romani­zada, al contrario del Sur donde prevalecía la población galo-romana. En Castilla la base étnica era de cántabros y vascon­gados, gentes tarde o nunca romanizadas, y, a juzgar por el desarrollo del derecho consuetudinario y de la epopeya, es de suponer que su elemento germánico fuese de los menos in­fluidos por las ideas romano-eclesiásticas de que estaban saturados los germanos de Toledo, lo mismo que los de Ovie­do, León o Jaca, observantes del Fuero Juzgo; el hecho de repudiar Castilla ese código visigodo significa precisamente dar libre paso al germanismo, reprimido por los principios romanos que informan el Fuero Juzgo. Los germanos son quie­nes completan la transformación del mundo antiguo en el moderno; las comarcas de más activo germanismo habrán de ser las directoras de la nueva edad 8.

Diego Catalán: Historia de la Lengua Española de Ramón Menéndez Pidal (2005)

NOTAS

1 Menéndez Pidal, «Carácter originario de Castilla», Rev. Est. Políticos, XIV, 1944, p. 384.

2  La leyenda de los jueces de Castilla no se cuenta en las cróni­cas de los siglos XI o XII; pero los nombres de ellos eran tan famo­sos en el siglo XII que Nunnius Rasoira es citado como primer ante­cesor de Fernán González en la Crónica najerense (al comienzo de su libro III), y Flaynus Calvus como primer antecesor del Cid es men­cionado al frente de la Historia Roderici. Sobre la genealogía del conde, véase Menéndez Pidal, «Fernán González. Su juv, y su gen.», Bol. Acad. Hist., CXXXIV, 1954, pp. 7-30.

Pues el Fuero Juzgo aún es utilizado en Castilla en la segunda mitad del siglo X (Menéndez Pidal, España del Cid, I, 1929, p. 103, nota 2; Orígenes del esp., p. 500, n. 3, ed. 1950, p. 474).

4  Incluso los mozárabes después de redimidos por la reconquis­ta castellana; así, el Canciller Ayala, Crónica del Rey don Pedro, año 1351, cap. 19°, nos explica cómo Toledo se regía en su tiempo por el Fuero Juzgo: «e llámase en Toledo castellano todo aquel que es de tierra del señorío del rey de Castilla do non se juzga por el Libro Juzgo» (Menéndez Pidal, Orígenes del esp., p. 459; 1950, p. 438).

5  Menéndez Pidal, Orígenes del esp., p. 501 (ed. 1950, p. 475).

6  La Lex romana Visigothorum y, más tarde, el Código Justinianeo. Véase atrás, cap. I, § 3; Menéndez Pidal, España del Cid, I, 1929, pp.  103-104.

7 Atrás, cap. I, n. 6. Rasgo principal es el de la palatalización de a en el Norte y su conservación en el Sur.

8  Menéndez Pidal, «Carácter originario de Castilla», 1944, pp. 390-392, 402-404.

CAPÍTULOS ANTERIORES:

PARTE PRIMERA: DE IBERIA A HISPANIA
A. EL SOLAR Y SUS PRIMITIVOS POBLADORES

CAPÍTULO I. LA VOZ LEJANA DE LOS PUEBLOS SIN NOMBRE.

1.- 1.  LOS PRIMITIVOS POBLADORES Y SUS LENGUAS

2.- 2. INDICIOS DE UNA CIERTA UNIDAD LINGÜÍSTICA MEDITERRÁNEA

3.- 3. PUEBLOS HISPÁNICOS SIN NOMBRE; PIRENAICOS Y CAMÍTICOS

CAPÍTULO II. PUEBLOS PRERROMANOS, PREINDOEUROPEOS E INDOEUROPEOS

4.- 1. FUERZA EXPANSIVA DE LOS PUEBLOS DE CULTURA IBÉRICA

5.- 2. NAVEGACIÓN DE FENICIOS Y DE GRIEGOS EN ESPAÑA

6.- 3. LOS ÍBEROS Y LA IBERIZACIÓN DE ESPAÑA, PROVENZA Y AQUITANIA

7.- 4. FRATERNIDAD ÍBERO-LÍBICA

*   8.- 5. LOS LÍGURES O AMBRONES

*   9.- 6. LOS ILIRIOS

*   10.- 7. LOS CELTAS

*   11.- 8. «NOS CELTIS GENITOS ET EX IBERIS» (MARCIAL)

12.- 9. PERSISTENCIA DE LAS LENGUAS IN­DÍGENAS EN LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA

B. LAS HUELLAS DE LAS LENGUAS PRERROMANAS EN LA LENGUA ROMANCE

CAPÍTULO III. RESTOS DE LAS LENGUAS PRIMITIVAS EN EL ESPAÑOL

13.- 1. VOCABLOS DE LAS LENGUAS PRERRO­MANAS

14.- 2. SUFIJOS PRERROMANOS EN EL ESPAÑOL

15.- 3. LAS LENGUAS DE SUBSTRATO EN LA FONÉTICA ESPAÑOLA

16.- 4. RESUMEN DE LOS INFLUJOS DEL SUBSTRATO

PARTE SEGUNDA: LA HISPANIA  LATINA
A. LA COLONIZACIÓN ROMANA Y LA ROMANIZACIÓN

CAPÍTULO I. HISPANIA PROVINCIA ROMANA

* 17.- 1. CARTAGO Y ROMA. LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA Y SU EXPANSIÓN DESDE EL ESTE AL OESTE

18.- 2. LA ROMANIZACIÓN

19.- 3. ESPAÑA Y LA PROVINCIALIZACIÓN DEL IMPERIO

20.- 4. PREDOMINIO DEL ORIENTE. EL CRISTIANISMO

CAPÍTULO II. EL NUEVO LATÍN

21.- 1. ¿LATÍN VULGAR?

22.- 2. EL LATÍN NUEVO

23.- 3. INFLUJO DEL CRISTIANISMO

24.- 4. NEOLOGISMOS DEL VOCABULARIO DOCTO

25.- 5. NEOLOGISMOS DE ESTILÍSTICA COLEC­TIVA

26.- 6. ACEPCIONES NUEVAS

27.- 7. FRASEOLOGÍA

28.- 8. MÓVILES DEL NEOLOGISMO GRAMA­TICAL

29.- 9. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SINTAXIS DEL NOMBRE

30.- 10. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SIN­TAXIS DEL VERBO

31.- 11. PREPOSICIONES Y ADVERBIOS

32.- 12. COLOCACIÓN DE LAS PALABRAS

*   33.- 13. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA VOCÁLICO

34.- 14. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA CONSO­NÁNTICO

*   35.- 15. OTRAS SIMPLIFICACIONES FONÉTICAS

*   36.- 16. LARGA LUCHA ENTRE INNOVACIÓN Y PURISMO

*   37.- 17. LAS INSCRIPCIONES

B. EL LATÍN DE HISPANIA

CAPÍTULO III. ESPAÑA EN LA ROMANIA

*   38.- 1. LA ROMANIA

*   39.- 2. CAUSAS DEL DIALECTALISMO RO­MÁNICO

*   40.- 3. ROMANIA OCCIDENTAL, ROMANIA MERIDIONAL

*   41.- 4. TRES ZONAS DE COLONIZACIÓN DE ESPAÑA

*   42.- 5. ESPAÑA Y LA ITALIA MERIDIONAL

*   43.- 6. ARCAÍSMO PURISTA DEL LATÍN DE ESPAÑA

*   44.- 7. RELACIONES ENTRE EL LATÍN HISPA­NO Y EL DE LA ROMANIA MERIDIONAL: VOCABULARIO Y FORMACIÓN DE PALABRAS

45.- 8. FONÉTICA DIALECTAL EN EL LATÍN DEL SUR DE ITALIA Y DE LA HISPANIA CITERIOR

*   46.- 9. UNIDAD Y DIVERSIDAD EN EL LA­TÍN DE HISPANIA

*   47.- 10. TOPONIMIA CRISTIANA

PARTE TERCERA: HACIA LA NACIONALIZACIÓN LINGÜÍSTICA DE HISPANIA
A. DESMEMBRACIÓN DE LA ROMANIA. ÉPOCAS VISIGÓTICA Y ARÁBIGA

CAPÍTULO I. EL REINO TOLOSANO Y EL TOLEDANO

*   48.- 1. DISOLUCIÓN Y RUINA DEL IMPERIO DE OCCIDENTE. CRISIS DE ROMANIDAD

*   49.- 2. NACIONALIZACIÓN DEL REINO VISI­GODO

*   50.- 3. REINO VISIGODO TOLEDANO

*   51.- 4. ONOMÁSTICA GERMÁNICA

*   52.- 5. CAUSAS DE LA FRAGMENTACIÓN ROMÁNICA

*   53.- 6. LA LENGUA COMÚN QUE NO SE ESCRIBE

*   54.- 7. CENTROS DIRECTIVOS DE LA HISPANIA VISIGÓTICA

*   55.- 8. LENGUA CORTESANA VISIGODA

*   56.- 9. EL MAPA LINGÜÍSTICO DEL REINO GODO

*   57.- 10. ORÓSPEDA, CANTABRIA Y VASCONIA

*   58.- 11. NACIONALIZACIÓN LITERARIA. SAN ISIDORO

*   59.- 12. LA ESCUELA ISIDORIANA

CAPÍTULO II.  AL-ANDALUS. EL ÁRABE Y LA ALJAMÍA

*   60.- 1. LA ARABIZACIÓN DE HISPANIA

*   61.- 2. LOS MOZÁRABES EN SU ÉPOCA HE­ROICA

*   62.- 3. MUSULMANES DE HABLA ROMANCE

*   63.- 4. LA ALJAMÍA O LENGUA ROMANCE HABLADA EN AL-ANDALUS

*   64.- 5. TOPONIMIA ÁRABE

*   65.- 6. TOPONIMIA MOZÁRABE

*   66.- 7. TOPONIMIA LATINA EN BOCA ÁRABE

CAPÍTULO III. LOS PUEBLOS INDOCTOS DEL NORTE

*   67.- 1. UNA NUEVA BASE PARA LA NUE­VA ROMANIDAD HISPANA

*   68.- 2. GRANDES TRASIEGOS DE POBLACIÓN

*   69.- 3. TOLEDANISMO OVETENSE. EL DIALEC­TO ASTURIANO Y LEONÉS

*   70.- 4. ONOMÁSTICA NUEVA

*   71.- 5. EL PATRONÍMICO EN -Z

CAPÍTULO IV. EL IMPERIO LEONÉS Y SU FRONTERA VÁRDULO-VASCONA

*   72.- 1. ORÍGENES DEL REINO DE NAVARRA Y DEL «IMPERIO» LEONÉS

*   73.- 2. FORMACIÓN DEL GRAN CONDADO DE CASTILLA

*   74.- 3. LA RIOJA

*   75.- 4. REPOBLACIÓN AL SUR DEL DUERO

*   76.- 5. PREPONDERANTE INFLUJO ÁRABE Y MOZÁRABE

B. PRIMEROS BALBUCEOS DEL IDIOMA960-1065—
GLOSAS Y CANTARES ÉPICOS

CAPITULO V.  LA LENGUA ESCRITA

*   77.- 1. LATÍN DOCTO Y LATÍN ARROMANZADO

*   78.- 2. LAS GLOSAS EMILIANENSES

*   79.- 3. LAS GLOSAS SILENSES

*   80.- 4. DIFICULTAD DE LA ESCRITURA

*   81.- 5. LOS DIPTONGOS

*   82.- 6. LA Ñ Y LA LL

*   83.- 7. REPRESENTACIÓN GRÁFICA DE OTROS SONIDOS ROMÁNICOS

*   84.- 8. GRAFÍAS PARA SONIDOS ESPECIAL­MENTE CASTELLANOS

*   85.- 9. RESUMEN ORTOGRÁFICO

CAPÍTULO VI.  EL HABLA ROMANCE

*   86.- 1. FALTA DE FIJACIÓN DEL SISTEMA VOCÁLICO

*   87.- 2. SONORIZACIÓN DE LA CONSONANTE SORDA

*   88.- 3. VACILACIÓN EN LA PÉRDIDA DE LA VOCAL INTERTÓNICA

*   89.- 4. FECHA RELATIVA DE LA SONORIZA­CIÓN Y DE LA SÍNCOPA VOCÁLICA

*   90.- 5. UNA ÉPOCA DE MÚLTIPLES SINCRE­TISMOS

*   91.- 6. CONTIENDA ENTRE LLANOS Y CULTOS

*   92.- 7. ARCAIZANTES Y NEOLOGISTAS

*   93.- 8. AFECTACIÓN ULTRACORRECTA

CAPITULO VII. EL CASTELLANO ENTRE LOS DEMÁS DIALECTOS ROMANCES HISPÁNICOS


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La Garduña Ilustrada

Imagen: letra D, siglo XII, vía www.fromoldbooks.org