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Obras de Diego Catalán

I.- HISTORIA DE LA LENGUA ESPAÑOLA DE RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL

117.- 3. LA TOLEDO ROMÁNICA FRONTERIZA; SU MEZCLA DIALECTAL

117.- 3. LA TOLEDO ROMÁNICA FRONTERIZA; SU MEZCLA DIALECTAL

 

3. LA TOLEDO ROMÁNICA FRONTERIZA; SU MEZCLA DIALECTAL. X. ESPLENDOR DE LA LITERATURA DIALECTAL (1140-1180)

      Durante el reinado del Emperador, Alfonso VII, florecía ya en Toledo la poesía en lengua vulgar, mezclada a prin­cipales actos de la vida; por eso nos da repetida noticia de ella la Chronica Adephonsi Imperatoris: En las calles de Toledo, durante las fiestas de las victorias militares, se oyen los cantos de los soldados y los de los vecinos cristianos, sarra­cenos y judíos que, en romance, en árabe y en hebreo, entonan acompañados de instrumentos músicos 40. La em­peratriz Berenguela con sus damas, que cantan al son de cítaras, salterios y panderos, apareciendo en la torre del alcázar, deslumbra entre aquella pompa lírica a los almo­rávides sitiadores, a quienes envía un mensaje y obtiene de ellos la paz (1139) 41. Las viudas toledanas cantan en el cementerio de la Catedral endechas sobre la desastrada muerte del alcaide de la ciudad Munio Alfonso (1143), el heroico exaltador de todos los sentimientos nacionales, exaltador trágico del honor familiar, que él venga despiadadamente en su hija 42.

      No sabemos cómo eran sus textos, ni los metros utiliza­dos. También ignoramos la variedad dialectal, dentro de las varias tradiciones lingüísticas que por entonces convivían en la ciudad, en que se cantaba. De nada de esto nos infor­ma, desde luego, el cronista imperial. Sólo es notable que su autor, aunque escriba en latín, considere como «lingua nostra» no la latina en que se expresa, sino la romanzada, con sus particulares arabismos: «et quotidie exibant de castris magnae turbae militum, quod nostra lingua dicimus al­garas» 43; «ad quadam civitatem opulentissimam quam antiqui dicebant Tucci, nostra lingua Xerez» 44; «sed fortissimae turres, quae lingua nostra alcazares vocantur» 45; «et miserunt insidias, quas nostra lingua dicit celatas, in quodam loco abscondito» 46.

      Sociológicamente, como ya había ocurrido en otras ciu­dades fronterizas 47, los mozárabes de Toledo (y de otras ciudades del reino toledano 48) conservaron cierta cohesión nacional, continuando en el uso oficial de la lengua y la escritura árabe para documentos notariales e inscripciones, continuaron también rigiéndose por su legislación visigóti­ca del Fuero Juzgo, practicando su rito visigótico (a pesar de la introducción del rito romano) y manteniendo el uso de moneda cristiana de tipo árabe aún en el siglo XIII 49. Ade­más, en el siglo XII recibieron refuerzo con la inmigración de otros mozárabes: en 1150, muchos miles de mozárabes andaluces, que habían formado en Marruecos una milicia al servicio de los almorávides, al derrumbarse el imperio de éstos, regresaron, con su obispo y su clero, a la Penín­sula y se establecieron en Toledo 50.

      Respecto al habla de los mozárabes toledanos en los si­glos XII y XIII tenemos alguna documentación. Aunque nos resulte escasa para definir sus características, sabemos que, incluso gente notable, como don Pedro Apolechén y su notario 51, empleaban en sus escritos la ll (y no la j del castellano) en «con suas mulleres e con sos fillos», pero es­cribían ch en barvecho (no it); repugnaban el diptongo ue, aunque admitían el ie: «dola ad atal foro», «a est foro», «a foro de Toledo», «foras end a los que vinieren», «de diestro», «ke lo lieven al lugar», «sos nietos»; conservaban o añadían la i en varias terminaciones: «e non cambien la morancia, e si cambiaren la morancia...». Otros mozárabes distinguidos de Toledo usan la -u final: «sobrinu de don Tome» (1157), «Muniu Micael» (1173)52; formas no castellanas en el artí­culo: «de les meas kasas», «les maiolos» (1146) en que un plural les se aplica indistintamente a masculino y femeni­no 53; casos de r agrupada por l: «Pedro Arbarez» 54; cons­trucciones como «Dominico filio Guniz» (sin preposición)55. En muchos de estos rasgos los mozárabes toledanos coin­cidían con el habla leonesa, frente a la castellana.

      Junto a los mozárabes (y los musulmanes y judíos, que en el reino toledano permanecieron o que concurrieron a él) se establecieron, desde la conquista, como pobladores diferenciados, los «castellanos» (nombre bajo el cual se in­cluían ya indistintamente tanto a los procedentes del reino de León como a los procedentes del reino de Castilla y a los de las Extremaduras) y los «francos». Con el paso del tiempo, la legislación mozárabe del Fuero Juzgo, rechazada al principio por los pobladores castellanos, se fue generali­zando en el curso de los siglos XII y XIII para todos. En cuanto al lenguaje ocurrió lo contrario, la lengua vulgar fue unificándose sobre una base castellana 56.

      En los documentos toledanos en romance de los siglos XII y XIII (que al no estar escritos en árabe pertenecerán por lo común a otros grupos de población que el mozárabe) domi­nan las formas completamente castellanas. No obstante, se dejan ver en ellos algunos «toledanismos», sea por influjo de la tradición mozárabe, sea por influjo de la población leonesa establecida en Toledo. Junto al común -mbr-, se documentan semnadura, nomne 57; es frecuente la i en las terminaciones: demandancia (1210), «su fincancia (’morada’) dellos en aquel lugar» (1236), marcio (1228), setembrio (1246)58; también se hallan cambios de l agrupada en r: preyto, arcalde junto a alcalde (1246) 59; casos de cerrazón de o en u: riu, curazon, «de ssu una» (’de so uno’) en documento de 1215 60; comde, comdesa, bizcomde (1239, 1242, 1256), limderos (1258). También asoman rasgos que recuerdan a los dialectos orientales, ara­goneses: la d conservada en «ad ela» 61 (que vimos utilizada por el mozárabe don Pedro Apolechén), la -i- antiática: «Mont Reial» (1207), maiestro (1223), maiestre (1186) 62. Quizá otros rasgos que pueden reputarse de aragonesizantes sean propios de un escribano aragonés: allenar ’enajenar’ (usado junto a mulier, muger, ovejas), la expresión «devant dita» y la preposi­ción ad aparecen en un documento de 1212 que a la vez uti­liza grafías aragonesas en faillaren, enpeinnar, engainno 63.

      La influencia mozárabe es visible en un rasgo de estilo procedente de un uso general en árabe: los incisos de ben­dición tras los nombres de persona y de ciudades («las al­deas de Toledo, que Deus salvet», 1206; «en termino de Toledo, que Deus defenda», 1207; «arzobispo de Toledo e primat de las Españas, que Dios mantenga», 1221, 1236)64.

      Muy curiosos son, bajo el aspecto dialectal, algunos fue­ros de la región. En el de Valfermoso de las Monjas (pueblo cercano a Brihuega), dado en 1189 por don Juan Pascasio y doña Flambla (vecinos de la villa de Ledanca), se escribe no sólo ovella, parello, sino también oitavas, dreitero, dreiteras 65. En el Fuero de Madrid de 1202 66 se halla proueio, eiar, eia (del verbo ’echar’), dereio, sospeia, «prado de Toia», «arroio de Tocha» (por ’Atocha’) y a su lado conechos y coneios, acoianlo, taiar, trebeiar, moion, etc., confundiendo las grafías de las africadas sorda (procedente de -CT- en castellano) y sono­ra (procedente de -Ll̯̯̯-, -CL- en castellano)67; pero las pro­nunciaciones a la castellana, que esas grafías revelan, con­viven con las no castellanas, pues, junto a eiar (’echar’), se escribe getar, iectar (< jectare), junto a dereio, directo, y, junto a pecha, pecta (’pecha, pago’) y siempre cutello (’cuchi­llo’), seis veces, también en contraste con coneios, conechos 68.

      La importancia adquirida por la Extremadura castellana y por la Transierra no sólo se manifiesta en la Crónica del Emperador. Obra fronteriza es también 69 el poema de Mio Cid,  hacia 1140, primera obra literaria de gran aliento nacional, famosa ya para el poeta áulico del Emperador en 1147/48 («Rodericus mio Cidi saepe vocatus, de quo cantatur...» 70). Después, hacia 1170, se escribe en la Catedral de Toledo el Auto de los Magos 71; y por entonces también, en el barrio de la Catedral, en la «calle de francos», habitaba sin duda el anónimo poeta francés que escribió el poema de las mocedades de Carlo Magno, el Mainet, destinado a gran celebridad en toda Europa 72.

      Las dos únicas obras de esta época en español que cono­cemos, ambas no castellanas, postulan una elaboración de escuela en la época anterior, de la cual nada conservamos. El poema de Mio Cid supone, por la sabia disposición de su plan y por su ejecución, una larga tradición juglaresca formativa de un estilo épico bien desarrollado 73. Igualmente el Auto de los Magos, en que un clérigo toledano santifica los juegos de escarnio juglarescos, no parece un primer ensayo de drama litúrgico en romance; el autor, parafraseando la sencilla pauta de los modelos latinos, ejercita el diálogo en un lenguaje de nuevo dramatismo, especialmente para apo­yar la fe de los tres reyes sobre fundamentos de raciocinio y de ciencia, mérito realzado por Arturo Graf 74 como singu­lar novedad, importante no sólo para la historia del diálo­go teatral español, sino «per tutta, in generale, la storia della dramatica cristiana primitiva».

Diego Catalán: Historia de la Lengua Española de Ramón Menéndez Pidal (2005)

NOTAS

40  Véase atrás, cap. IX, § 3.

41  Historia o Chronica Adefonsi Imperatoris, ed. Sánchez Belda, 1950, pp. 116-117.

42  Hist. (Chron.) Adefonsi Imper., ed. Sánchez Belda, 1950, pp.  144-145.

43  Chron. Adefonsi Imper., ed. en Esp. Sagr., XXI, 1766, p. 334.

44  Chron. Adefonsi Imper., ed. en Esp. Sagr., XXI, 1766, pp. 334-335.

45  Chron. Adefonsi Imper., ed. en Esp. Sagr., XXI, 1766, pp. 358-359, y la explicación «excelsam turrem, quae nostra lingua dicitur alcazar», «in turribus excelsis Cordubae, quas nostra lingua dicit alcazar» se repite de forma reiterada (Esp. Sagr., pp. 377, 393).

46  Esp. Sagr., XXI, 1766, p. 362.

47  Todavía en los siglos XIII y XIV, en Salamanca (cuya última repoblación fue bajo Alfonso VI) se mantenían distintos los va­rios «linages» que en ella habitaban. El Fuero de Salamanca, en su manuscrito del siglo XIII, los enumera repetidas veces: «serra­nos, castellanos, mozárabes, portugaleses, francos, toreses», y el manuscrito del siglo XIV añade los «bragancianos» (o de Braganza), ed. en Fueros Leoneses por A. Castro y F. de Onís, 1916, pp. 1834, 19910, 1747. Véase Menéndez Pidal, Orígenes del esp., § 923 y nota.

48  Guadalajara, Zorita, Madrid, Talavera, Maqueda, Santa Olalla, Alhamín.

49  Menéndez Pidal, Orígenes del esp., § 914.

50  Chron. Adefonsi Imper., § 101 (Esp. Sagr., XXI, p. 399). Poco después, en 1156, la población mozárabe de Zorita fue reforza­da por un considerable número de mozárabes venidos de Calatayud, de Zaragoza y de otras partes de Aragón (Simonet, Hist, de los mozár., pp. 754 y 826; Menéndez Pidal, Docum. ling. Castilla, p. 34837).

51  Menéndez Pidal, Docum. ling. Castilla, 261°.

52  Menéndez Pidal, Docum. ling. Castilla, p. 35028 y 17.

53  Menéndez Pidal, Docum. ling. Castilla, 259°4 y 5; Orígenes del

esp., § 65.

54  Menéndez Pidal, Docum.  ling.  Castilla, p. 35015.

55  Menéndez Pidal, Docum.  ling.  Castilla, p. 35010.

56  Menéndez Pidal, Docum.  ling.  Castilla, pp. 348-349.

57  En mis Documentos lingüísticos los casos de -mbr- en la región toledana son el 58 %, los casos con -mn- el 29 % y los casos con -mr- el 13% (Orígenes del esp., § 581).

58  Menéndez Pidal, Docum. ling. Castilla, 268°42, 278°33, 276°30, 322°.

59  Menéndez Pidal, Docum. ling. Castilla, 322°.

60  Menéndez Pidal, Docum. ling. Castilla, 273°.

61  Más de 11 veces limderos en documento de 1258; comde en 1239; «yo comdessa don Elo ... de mio fijo el comde don Ponz ... la comdessa», en 1242; comde, bizcomde, en 1256 (Documentos ling. Castilla, 285°, 279°6, 251°5, 25> 29, 284°43, 46).

62  En mis Documentos lingüísticos, hallo ad en Toledo en 119111,

121021, 30,42. Véase Orígenes del esp., §§ 781, 914.

63  Menéndez Pidal, Orígenes del esp., cfr. los §§ 914, 502 y 512. Se trata del doc. 270° de Documentos ling. Castilla.

64  Aunque expresiones análogas («que Dios guarde», «que san­ta gloria haya») se usaron hasta tiempos modernos, cuando se nombraba oficialmente a un rey o en estilo elevado a un difun­to, incisos como los que son frecuentes en las escrituras toleda­nas no son corrientes en los de otras regiones, castellanas o leonesas, y sí en otros documentos medievales de origen mozárabe (Menéndez Pidal, Orígenes del esp., § 914).

65  Ed. J. Catalina García, Disc, ante la Acad. de la Hist., 1894, p.  122 (Menéndez Pidal, Orígenes del esp., §§ 914, 514).

66  Cfr. R. Lapesa, nota preliminar a la ed. del Fuero de Madrid del Archivo de la Villa de Madrid, 1932.

67  Menéndez Pidal, Orígenes del esp., § 81; en el Fuero (ed. 1932), pp. 72a, 68b, 46, 39, etc.

68  Cfr. Menéndez Pidal, Orígenes del esp., § 514.

69  Dado que, en los itinerarios de los personajes del Mio Cid, únicamente se describen con gran pormenor toponímico y con innecesaria alusión a detalles sólo conocibles por los habitantes locales dos comarcas vecinas entre sí (la de San Esteban de Gormaz y la de Medinaceli) situadas en la frontera entre la Extremadura soriana y el arzobispado de Toledo, a jornada y media una de otra (Menéndez Pidal, Cantar de Mio Cid, 1908-1911, pp. 68-73; Poema de Mio Cid,  1913, pp. 27-31).

70  Poema de Almería, ed. Sánchez Belda, Chron. Adefonsi Imperatoris, 1950, § vv. 220-224. Sobre la necesidad de conside­rar este pasaje como alusivo a la gesta de Mio Cid, véase Menéndez Pidal, Cantar de Mio Cid, I (1908), § 83.

71  Véase Menéndez Pidal, en Rev. Arch., Bibl. y Mus., 3a épo­ca, II, 1900, pp. 453 y ss.

72  Véase Menéndez Pidal, Hist. y epop., 1934, pp. 272-284.

73  Véase atrás, cap. VIII, § 6.

74  Graf, Studi Drammatici,  1878, p. 276.

CAPÍTULOS ANTERIORES:

PARTE PRIMERA: DE IBERIA A HISPANIA
A. EL SOLAR Y SUS PRIMITIVOS POBLADORES

CAPÍTULO I. LA VOZ LEJANA DE LOS PUEBLOS SIN NOMBRE.

1.- 1.  LOS PRIMITIVOS POBLADORES Y SUS LENGUAS

2.- 2. INDICIOS DE UNA CIERTA UNIDAD LINGÜÍSTICA MEDITERRÁNEA

3.- 3. PUEBLOS HISPÁNICOS SIN NOMBRE; PIRENAICOS Y CAMÍTICOS

CAPÍTULO II. PUEBLOS PRERROMANOS, PREINDOEUROPEOS E INDOEUROPEOS

4.- 1. FUERZA EXPANSIVA DE LOS PUEBLOS DE CULTURA IBÉRICA

5.- 2. NAVEGACIÓN DE FENICIOS Y DE GRIEGOS EN ESPAÑA

6.- 3. LOS ÍBEROS Y LA IBERIZACIÓN DE ESPAÑA, PROVENZA Y AQUITANIA

7.- 4. FRATERNIDAD ÍBERO-LÍBICA

*   8.- 5. LOS LÍGURES O AMBRONES

*   9.- 6. LOS ILIRIOS

*   10.- 7. LOS CELTAS

*   11.- 8. «NOS CELTIS GENITOS ET EX IBERIS» (MARCIAL)

12.- 9. PERSISTENCIA DE LAS LENGUAS IN­DÍGENAS EN LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA

B. LAS HUELLAS DE LAS LENGUAS PRERROMANAS EN LA LENGUA ROMANCE

CAPÍTULO III. RESTOS DE LAS LENGUAS PRIMITIVAS EN EL ESPAÑOL

13.- 1. VOCABLOS DE LAS LENGUAS PRERRO­MANAS

14.- 2. SUFIJOS PRERROMANOS EN EL ESPAÑOL

15.- 3. LAS LENGUAS DE SUBSTRATO EN LA FONÉTICA ESPAÑOLA

16.- 4. RESUMEN DE LOS INFLUJOS DEL SUBSTRATO

PARTE SEGUNDA: LA HISPANIA  LATINA
A. LA COLONIZACIÓN ROMANA Y LA ROMANIZACIÓN

CAPÍTULO I. HISPANIA PROVINCIA ROMANA

* 17.- 1. CARTAGO Y ROMA. LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA Y SU EXPANSIÓN DESDE EL ESTE AL OESTE

18.- 2. LA ROMANIZACIÓN

19.- 3. ESPAÑA Y LA PROVINCIALIZACIÓN DEL IMPERIO

20.- 4. PREDOMINIO DEL ORIENTE. EL CRISTIANISMO

CAPÍTULO II. EL NUEVO LATÍN

21.- 1. ¿LATÍN VULGAR?

22.- 2. EL LATÍN NUEVO

23.- 3. INFLUJO DEL CRISTIANISMO

24.- 4. NEOLOGISMOS DEL VOCABULARIO DOCTO

25.- 5. NEOLOGISMOS DE ESTILÍSTICA COLEC­TIVA

26.- 6. ACEPCIONES NUEVAS

27.- 7. FRASEOLOGÍA

28.- 8. MÓVILES DEL NEOLOGISMO GRAMA­TICAL

29.- 9. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SINTAXIS DEL NOMBRE

30.- 10. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SIN­TAXIS DEL VERBO

31.- 11. PREPOSICIONES Y ADVERBIOS

32.- 12. COLOCACIÓN DE LAS PALABRAS

*   33.- 13. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA VOCÁLICO

34.- 14. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA CONSO­NÁNTICO

*   35.- 15. OTRAS SIMPLIFICACIONES FONÉTICAS

*   36.- 16. LARGA LUCHA ENTRE INNOVACIÓN Y PURISMO

*   37.- 17. LAS INSCRIPCIONES

B. EL LATÍN DE HISPANIA

CAPÍTULO III. ESPAÑA EN LA ROMANIA

*   38.- 1. LA ROMANIA

*   39.- 2. CAUSAS DEL DIALECTALISMO RO­MÁNICO

*   40.- 3. ROMANIA OCCIDENTAL, ROMANIA MERIDIONAL

*   41.- 4. TRES ZONAS DE COLONIZACIÓN DE ESPAÑA

*   42.- 5. ESPAÑA Y LA ITALIA MERIDIONAL

*   43.- 6. ARCAÍSMO PURISTA DEL LATÍN DE ESPAÑA

*   44.- 7. RELACIONES ENTRE EL LATÍN HISPA­NO Y EL DE LA ROMANIA MERIDIONAL: VOCABULARIO Y FORMACIÓN DE PALABRAS

45.- 8. FONÉTICA DIALECTAL EN EL LATÍN DEL SUR DE ITALIA Y DE LA HISPANIA CITERIOR

*   46.- 9. UNIDAD Y DIVERSIDAD EN EL LA­TÍN DE HISPANIA

*   47.- 10. TOPONIMIA CRISTIANA

PARTE TERCERA: HACIA LA NACIONALIZACIÓN LINGÜÍSTICA DE HISPANIA
A. DESMEMBRACIÓN DE LA ROMANIA. ÉPOCAS VISIGÓTICA Y ARÁBIGA

CAPÍTULO I. EL REINO TOLOSANO Y EL TOLEDANO

*   48.- 1. DISOLUCIÓN Y RUINA DEL IMPERIO DE OCCIDENTE. CRISIS DE ROMANIDAD

*   49.- 2. NACIONALIZACIÓN DEL REINO VISI­GODO

*   50.- 3. REINO VISIGODO TOLEDANO

*   51.- 4. ONOMÁSTICA GERMÁNICA

*   52.- 5. CAUSAS DE LA FRAGMENTACIÓN ROMÁNICA

*   53.- 6. LA LENGUA COMÚN QUE NO SE ESCRIBE

*   54.- 7. CENTROS DIRECTIVOS DE LA HISPANIA VISIGÓTICA

*   55.- 8. LENGUA CORTESANA VISIGODA

*   56.- 9. EL MAPA LINGÜÍSTICO DEL REINO GODO

*   57.- 10. ORÓSPEDA, CANTABRIA Y VASCONIA

*   58.- 11. NACIONALIZACIÓN LITERARIA. SAN ISIDORO

*   59.- 12. LA ESCUELA ISIDORIANA

CAPÍTULO II.  AL-ANDALUS. EL ÁRABE Y LA ALJAMÍA

*   60.- 1. LA ARABIZACIÓN DE HISPANIA

*   61.- 2. LOS MOZÁRABES EN SU ÉPOCA HE­ROICA

*   62.- 3. MUSULMANES DE HABLA ROMANCE

*   63.- 4. LA ALJAMÍA O LENGUA ROMANCE HABLADA EN AL-ANDALUS

*   64.- 5. TOPONIMIA ÁRABE

*   65.- 6. TOPONIMIA MOZÁRABE

*   66.- 7. TOPONIMIA LATINA EN BOCA ÁRABE

CAPÍTULO III. LOS PUEBLOS INDOCTOS DEL NORTE

*   67.- 1. UNA NUEVA BASE PARA LA NUE­VA ROMANIDAD HISPANA

*   68.- 2. GRANDES TRASIEGOS DE POBLACIÓN

*   69.- 3. TOLEDANISMO OVETENSE. EL DIALEC­TO ASTURIANO Y LEONÉS

*   70.- 4. ONOMÁSTICA NUEVA

*   71.- 5. EL PATRONÍMICO EN -Z

CAPÍTULO IV. EL IMPERIO LEONÉS Y SU FRONTERA VÁRDULO-VASCONA

*   72.- 1. ORÍGENES DEL REINO DE NAVARRA Y DEL «IMPERIO» LEONÉS

*   73.- 2. FORMACIÓN DEL GRAN CONDADO DE CASTILLA

*   74.- 3. LA RIOJA

*   75.- 4. REPOBLACIÓN AL SUR DEL DUERO

*   76.- 5. PREPONDERANTE INFLUJO ÁRABE Y MOZÁRABE

B. PRIMEROS BALBUCEOS DEL IDIOMA960-1065—
GLOSAS Y CANTARES ÉPICOS

CAPITULO V.  LA LENGUA ESCRITA

*   77.- 1. LATÍN DOCTO Y LATÍN ARROMANZADO

*   78.- 2. LAS GLOSAS EMILIANENSES

*   79.- 3. LAS GLOSAS SILENSES

*   80.- 4. DIFICULTAD DE LA ESCRITURA

*   81.- 5. LOS DIPTONGOS

*   82.- 6. LA Ñ Y LA LL

*   83.- 7. REPRESENTACIÓN GRÁFICA DE OTROS SONIDOS ROMÁNICOS

*   84.- 8. GRAFÍAS PARA SONIDOS ESPECIAL­MENTE CASTELLANOS

*   85.- 9. RESUMEN ORTOGRÁFICO

CAPÍTULO VI.  EL HABLA ROMANCE

*   86.- 1. FALTA DE FIJACIÓN DEL SISTEMA VOCÁLICO

*   87.- 2. SONORIZACIÓN DE LA CONSONANTE SORDA

*   88.- 3. VACILACIÓN EN LA PÉRDIDA DE LA VOCAL INTERTÓNICA

*   89.- 4. FECHA RELATIVA DE LA SONORIZA­CIÓN Y DE LA SÍNCOPA VOCÁLICA

*   90.- 5. UNA ÉPOCA DE MÚLTIPLES SINCRE­TISMOS

*   91.- 6. CONTIENDA ENTRE LLANOS Y CULTOS

*   92.- 7. ARCAIZANTES Y NEOLOGISTAS

*   93.- 8. AFECTACIÓN ULTRACORRECTA

CAPITULO VII. EL CASTELLANO ENTRE LOS DEMÁS DIALECTOS ROMANCES HISPÁNICOS

*   94.- 1. CARÁCTER DIFERENCIAL DE CASTILLA

*   95.- 2. RASGOS PRIMITIVOS DEL CASTELLANO FRENTE AL LEONÉS, AL ARAGONÉS Y A LA ALJAMÍA

*   96.- 3. CASTILLA SE ADELANTA A LOS OTROS DIALECTOS AFINES

*   97.- 4. EL CASTELLANO CON EL LEONÉS Y EL GALLEGO-PORTUGUÉS

98.- 5. EL CASTELLANO CON EL ARAGONÉS Y EL CATALÁN

CAPÍTULO VIII. LA LITERATURA DEL MILENIO

*   99.- 1. CLÉRIGOS Y JUGLARES

*   100.- 2. CANCIONES ANDALUSÍES. EL LEN­GUAJE DE ESTOS CANTARCILLOS ROMÁNICOS

*   101.- 3. ESTADO LATENTE DE UNA POESÍA ÉPICA

*   102.- 4. ¿HUBO UNA ÉPICA MOZÁRABE?

*   103.- 5. CANTARES DE GESTA BREVES EN CASTILLA

*   104.- 6. EL ASONANTE EN LA POESÍA JUGLA­RESCA

C. LA LENGUA Y LA LITERATURA CASTELLANA
SE ABREN PASO EN UNA ESPAÑA NUEVA

CAPITULO IX. EL INFLUJO FRANCO Y LA EMANCIPACIÓN DEL ROMANCE

*   105.- 1. LA DINASTÍA NAVARRA. CASTILLA HECHA REINO

*   106.- 2. ALFONSO VI; RUPTURA CON LA TRA­DICIÓN MOZÁRABE

*   107.- 3. RECONQUISTA DE TOLEDO. DECA­DENCIA MOZÁRABE

*   108.- 4. LA EXTREMADURA AL SUR DEL DUERO. DESAPARICIÓN DE LOS DIALECTOS ROMANCES PRIMITIVOS

*   109.- 5. EL CID Y LOS ALMORÁVIDES

*   110.- 6. LA CUÑA CASTELLANA

*   111.- 7. ARROLLADOR AVANCE DE LA APÓCOPE

*   112.- 8. FIJACIÓN DEL RITMO ACENTUAL DE LA PALABRA

*   113.- 9. EL CATALÁN

*   114.- 10. EL PORTUGUÉS

CAPITULO X. ESPLENDOR DE LA LITERATURA DIALECTAL (1140-1180)

*   115.- 1. RESURGIMIENTO DE TOLEDO. LA HERENCIA CULTURAL ÁRABE

*   116.- 2. LA POESÍA BILINGÜE CONTINÚA TRIUNFANDO EN AL-ANDALUS

Diseño gráfico:
 
La Garduña Ilustrada

Imagen: letra minúscula g, siglo XII. British Museum

116.- 2. LA POESÍA BILINGÜE CONTINÚA TRIUNFANDO EN AL-ANDALUS

116.- 2. LA POESÍA BILINGÜE CONTINÚA TRIUNFANDO EN AL-ANDALUS

 

2. LA POESÍA BILINGÜE CONTINÚA TRIUNFANDO EN AL-ANDALUS. X. ESPLENDOR DE LA LITERATURA DIALECTAL (1140-1180)

       Si en la Toledo de los arzobispos primados de España la convivencia con moros y judíos reportaba a los cristianos dominadores extraordinarios frutos para la renovación de los conocimientos científicos, en al-Andalus, el tradicional bilingüismo, aunque sin duda decaído en la conversación cotidiana, seguía siendo cultivado por musulmanes y judíos en la poesía andalusí. A esta época corresponden la mayor parte de las muwaššahas con jardya romance llegadas a no­sotros, tanto de poetas que escribían en árabe como de poe­tas que escribían en hebreo. Gracias a estos cultivadores de fines del s. XI y del s. XII conocemos en su esplendor las canciones de habib, de ’amigo’ 18:

Vaise mio coradyón de mib;
¡ya 19 Rab!, ¿si se me tornarad?
¡Tan mal mio doler li-l-habib!, 
enfermo yed, ¿cuánd sanarad? 20.

    ’Vase de mí mi corazón ¡oh Señor! ¿acaso tor­nará? ¡Cuan extremo es mi dolor por el amado que está enfermo! ¿Cuándo sanará?’

¿Qué farayo ou qué serad de mibi?
¡habibi,
non te tuelgas de mibi!21

    ¿Qué haré o qué será de mi?, ¡amado, no te apartes de mí!’

Garid vos, ay yermaniellas,
¡com’ contener a mieu mali!,
sin el habib non vivreyu
advolaréi demandari 22.

    ’Decid vosotras, ay hermanillas, ¡cómo voy a contener mi mal! sin el amigo no podré vivir, volaré a buscarle’.

¿Qué faréi, mámma?
mio al-habib est’ ad yana 23.

    ¿Qué haré, madre?, mi amigo está a la puerta’.

Al-sabah bono, garme ¿d’on vienis?,
ya l’i sé qui otri amas,
a mibi non quieris 24.

    ’Oh aurora buena, dime ¿de dónde vienes? ya sé que amas a otra a mí no me quieres’,

etcétera, que nos permiten observar algunas características arraigadas en ella, como la de considerar confidentes en el amor de una doncella a sus hermanas (en una jardya) y, en especial, a la madre (en doce jardyas), y que nos obli­gan a admitir una continuidad pluriseculár de este tema del amor virginal tutelado por la madre en un ambiente fami­liar, ya que será rasgo común a las «cantigas de amigo» gallego-portuguesas, que florecen en los siglos XIII y XIV, y a la copla popular moderna española 25. Otras palabras y expresiones, además del arabismo habibi, con el significado ambiguo de ’amigo, amante’, nos salen en estas canciones al paso, como el término afectuoso «mio coradyon», ’mi corazón, alma mía’, para designar al amigo 26, o la expresión «filyuelo alyeno» ’hijito ajeno’, asimismo para nombrar al ’amigo’, tanto en el caso en que se le rechaza como cuan­do la amada no quiere renunciar a su amor 27, o el térmi­no de cariño «faz de maṭrana» ’faz de matrana o madrana, cara de aurora’28. Vemos claramente en ello cuan elabora­do y especializado se hallaba el lenguaje de la lírica tradi­cional en el Andalus.

      Aunque en las jardyas en romance llegadas a nuestro conocimiento surgen ocasionalmente otros temas, el apego de la poesía arábigo-andaluza y hebraico-andaluza a unos modelos muy inalterados durante siglos fue, evidentemen­te, causa de una estrecha selección temática en las canciones utilizadas. La lírica tradicional que nos permiten cono­cer no es sino una pequeña parte de la que existió 29.

      Gracias a la producción de zéjeles del gran poeta cordo­bés Ben Cuzmán 1080?-1160) 30, que gustaba de usar en ellos el habla popular, callejera, en que el árabe hispano se hallaba coloreado por palabras y expresiones de origen románico 31, tenemos testimonio de otro tema o sub-género de la lírica amorosa: «la albada» o canción en que dos amantes lamentan la hora de separación al llegar la albo­rada o aurora. En uno de sus zéjeles, el 82°, hace parodia de ese tema e introduce un verso entero en lengua roman­ce: «Alba, alba es de luz en *nueva die» 32, remedo eviden­te del estribillo de una albada tradicional, en la cual, con extraordinario arcaísmo, se mantiene como femenina la voz romance derivada de dies 33.

      La lengua romance empleada en las cancioncillas finales de las muwaššahas a finales del siglo XI y en el siglo XII, e, incluso, por algún tardío cultivador del género en el siglo XIII, sigue siendo, tanto entre los poetas en árabe como entre los poetas en hebreo, muy similar a la de los tiem­pos en que nació el género.

      En el transcurso de más de doscientos cincuenta años la lengua de estas canciones parece estacionaria en su gran arcaísmo. Esto se deberá en parte a hábitos inmutables de escuela poética, y en parte al hecho de vivir la aljamía su­peditada a otra lengua preeminente, la árabe 34. Podríamos llegar a creer que las jardyas se transmitían por tradición literaria, desconectadas de una tradición oral mélica rela­cionada con el uso hablado de la aljamía, ya que las mu­waššahas hebraicas, imitadas de las árabes, casi todas de entre 1190 y 1140, coinciden con la época de mayor flore­cimiento de la poesía hebrea medieval en manos de los judíos españoles, en unos tiempos de gran decaimiento de las comunidades cristianas mozárabes en la España musul­mana 35. Pero la existencia de variantes más propias de la transmisión oral que de la imitación literaria en las jardyas de utilización plural 36 y, sobre todo, la continuidad del empleo de romanismos por Ben Cuzmán, en sus zéjeles 37, y por los botánicos árabes, al identificar las plantas que des­criben 38, muestran que el uso de la aljamía y su interpenetración con el árabe y el hebreo coloquiales sobrevivía después del fin de los reinos de taifas andalusíes 39.

Diego Catalán: Historia de la Lengua Española de Ramón Menéndez Pidal (2005)

NOTAS

18  Los textos que siguen se basan principalmente en las lectu­ras de las ediciones de Stern, en Al-Andalus, XIII, 1948, 300-346 y en Les chansons mozarabes, 1953, cuya numeración de las muwaššahas conservamos.

19  El vocativo árabe lleva la interjección árabe ya ’oh’, que se incorporó en el Norte cristiano al romance español, usándose mucho en el poema de Mio Cid y demás textos medievales.

20  Muwaššaha, n° 9, de Jehudá Ha-Leví (nacido hacia 1075, no se sabe bien si en Tudela o en Toledo). Vivió en las ciudades de los reinos de Taifas de Granada, Córdoba y Sevilla; pero tras la conquista almorávide de al-Andalus prefirió refugiarse en la Toledo reconquistada por Alfonso VI. Volvió, sin embargo, a Córdoba y en 1140 emprendió viaje a Egipto y Jerusalén.

21  Muwaššaha, n° 16, de Todros Abulafia (1247-1306), quien figura en las cortes de Alfonso X y Sancho IV

22  Muwaššaha, n° 4, de Jehudá Ha-Leví.

23  Muwaššaha, n° 14, de Yosef ben Saddiq, muerto en 1149.

24  Muwaššaha, n° 17, de Todros Abulafia.

25  Menéndez Pidal, «Cantos román, andalusíes», 1951, pp. 241-246, «La primitiva lírica»,  1961, pp. 312-313.

26  En las versiones de Yehudá Ha-Leví y de Todros Abulafia nos 9 y 9b. Es rasgo común con la poesía amorosa medieval y post-medieval.

27  Roncaglia, en Cultura Neolat., XI, 1951, p. 233, llamó la atención acerca del empleo por Isaías y por Oseas de la expre­sión filius alienus. Pero en la Biblia se aplica siempre a un enemigo, al parecer engendrado en prevaricación por el mismo pueblo de Israel; en cambio, en las jardyas se aplica al amigo en circunstancias anímicas variables: si en la n° 7, en una muwaššaha árabe, se emplea en un contexto de rechazo «como si filyuel’ alyeno no más [adue]rmeš a mio šeno», en la 41, en una muwaššaha de Mosé ben Ezra (h. 1060-h. 1140) y en otras de Ibn Baquí de Córdoba (muerto en 1145) y de al-Jazar de Zaragoza (primera mitad del siglo XII), la amada desea retenerlo: «Qued amei filyuelo alyeno ed él a mibe; quiéred lo de mib ti[r]are so al-raquibe» (’su guardián’). Véase Menéndez Pidal, «La pri­mitiva lírica», 1961, p. 313 (y 302-303).

28  Abu-l- Abbas al- Ama, el Ciego de Tudela (muerto en 1126) e Ibn Harún al-Asbaḥi al-Liridí (mediados s. XII) reproducen una jardya (con grandes variantes) en que la enamorada dice a su madre que verá a Fulano (el nombre varía) «la fache de maṭrana» al rayar la mañana («a rayyo de manyana»). La grafía con a podía emplearse para transcribir lo mismo una sorda que una sono­ra (oo, mare); matrana ’madrugada’ sobrevive en judeoespa­ñol. Véase Menéndez Pidal, «La primitiva lírica», 1961, pp. 302, 316.

29  Menéndez Pidal, «La primitiva lírica», 1961, pp. 305-308.

30  A. R. Nykl, El Cancionero de Aben Guzmán,  1933.

31  Véase atrás, cap. II, § 3, nota 31. Además de las referencias a yenair ’enero’, mayo, la verbena, que en esa nota comentamos, usa frases como «toto ben kireyo nuwafiq» (’bien del todo creo que esta­mos de acuerdo’), zéjel 5°; «yo no çetarei ... catibu (’yo no echaré ... cautivo’), zéjel 102°; «mahsella do sol» (’mejilla de sol’, ’cara de sol’), zéjel 49°; «tornato do morte» (’tornado de muerte’, ’resucitado’) y «do nohte» (’de noche’), zéjel 20°; «anda bastit» (’anda abastecido, bien provisto o bien considerado’), zéjel 94°; así como palabras sueltas: atrabiššan (’travesano’), rotondo, bono, carnaça, merqatal (’plaza del mercado’), tu, penado, gastado, etc. (Menéndez Pidal, «Poes. árabe y poes. europea», Bull. Hisp., XL, 1938, pp. 346-347).

32  La lección del Cancionero «una die» parece que debe corre­girse, en «nueva die».

33  Menéndez Pidal, «Cantos rom. andalusíes», Bol. Acad. Esp., XXXI, 1951, pp. 197-198. Las albadas provenzales (a diferencia de las albadas francesas) tienen siempre en su estribillo la palabra alba ’la aurora’, y esa palabra aparece repetida hasta tres veces en la albada atribuida, sin fundamento, a Raimbaut de Vaqueiras: «¡l’alba, l’alba oc l’alba!»; medio siglo antes de que se escribiesen las primeras albadas provenzales hoy conservadas (a fines del siglo XII) ya se cantaban en Córdoba repitiendo también «¡Alba, alba!».

34  Menéndez Pidal, «Cantos rom. andalusíes», 1951, p. 210.

35  Sobre el «tercer período: siglo XII» de la historia de los mozárabes, caracterizado por «la emigración y gran mengua de los mozárabes, por efecto del advenimiento de dos dinastías afri­canas, la de los almorávides, sobre todo a partir del año 1099, y la de los almohades, desde 1146», véase Menéndez Pidal, Oríge­nes del esp., § 89.

36  Menéndez Pidal, «La primitiva lírica», 1961, pp. 298-303.

37  Aquí atrás y en cap. II, § 3, nota 31.

38  El anónimo sevillano que escribe en los últimos años del siglo XI y primeros del XII da, junto a los nombres árabes, las correspondencias en la aljamía de al-Andalus, registrando voces como nabello   o nabiello, dyobolla de porco (’cebolla de puerco’), yerba putda («que en árabe quiere decir pútrida, hedionda»), yerba de foco (esto es, «de fuego»), cocomir d’ašno (’cohombro de asno’), mentrašto (’mastranzo’), espina alba (nombre que registra como de Córdoba), bontronca (’betónica’), y cambrón (que sitúa en Zarago­za), mansanilla (en Toledo y Zaragoza), mauro bišco (en la Fronte­ra Superior, la aragonesa), malbella («cuyo significado en árabe es malva pequeña»), gritadeira (la planta que en la aljamía no fron­teriza se llama tracontiya ’dragontea’) «y se la llama gritadeira porque, cuando la corteza de su tallo se abre para dar salida a los brotes, produce un sonido agudo que se oye perfectamente», camellín («porque es pasto para los camellos»), voces estas últi­mas también de la Frontera (véase Asín, Glosario, 1943). Análogamente, Aben Buclárix, desde Zaragoza poco antes de su pérdida en 1118 por los musulmanes, menciona muchas voces de uso general en la aljamía, otras propias de la aljamía de Za­ragoza y alguna de la aljamía de Valencia (como táparaš ’alcaparras’). Incluso en el siglo XIII, el malagueño Aben Albeitar (muerto en 1248) aún sigue la tradición de citar voces en latinia (véase Simonet, Glosario, pp. IX y CVI para Aben Buclárix; VIII-IX, notas y XXV, para Aben Albeitar).

39 «En este tercer período de gran decadencia [de las comuni­dades mozárabes], el romance mozárabe [esto es, la aljamía, que no sólo ellos empleaban] conserva todavía considerable valor social y aun literario. Los botánicos que escriben entre los siglos XI y XII siguen, lo mismo que en el X, juzgando necesario dar el nombre mozárabe de las plantas que describen, prueba de que el bilingüismo continuaba muy vigoroso en todo el Ándalus» (Menéndez Pidal, Orígenes del esp., § 893).

CAPÍTULOS ANTERIORES:

PARTE PRIMERA: DE IBERIA A HISPANIA
A. EL SOLAR Y SUS PRIMITIVOS POBLADORES

CAPÍTULO I. LA VOZ LEJANA DE LOS PUEBLOS SIN NOMBRE.

1.- 1.  LOS PRIMITIVOS POBLADORES Y SUS LENGUAS

2.- 2. INDICIOS DE UNA CIERTA UNIDAD LINGÜÍSTICA MEDITERRÁNEA

3.- 3. PUEBLOS HISPÁNICOS SIN NOMBRE; PIRENAICOS Y CAMÍTICOS

CAPÍTULO II. PUEBLOS PRERROMANOS, PREINDOEUROPEOS E INDOEUROPEOS

4.- 1. FUERZA EXPANSIVA DE LOS PUEBLOS DE CULTURA IBÉRICA

5.- 2. NAVEGACIÓN DE FENICIOS Y DE GRIEGOS EN ESPAÑA

6.- 3. LOS ÍBEROS Y LA IBERIZACIÓN DE ESPAÑA, PROVENZA Y AQUITANIA

7.- 4. FRATERNIDAD ÍBERO-LÍBICA

*   8.- 5. LOS LÍGURES O AMBRONES

*   9.- 6. LOS ILIRIOS

*   10.- 7. LOS CELTAS

*   11.- 8. «NOS CELTIS GENITOS ET EX IBERIS» (MARCIAL)

12.- 9. PERSISTENCIA DE LAS LENGUAS IN­DÍGENAS EN LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA

B. LAS HUELLAS DE LAS LENGUAS PRERROMANAS EN LA LENGUA ROMANCE

CAPÍTULO III. RESTOS DE LAS LENGUAS PRIMITIVAS EN EL ESPAÑOL

13.- 1. VOCABLOS DE LAS LENGUAS PRERRO­MANAS

14.- 2. SUFIJOS PRERROMANOS EN EL ESPAÑOL

15.- 3. LAS LENGUAS DE SUBSTRATO EN LA FONÉTICA ESPAÑOLA

16.- 4. RESUMEN DE LOS INFLUJOS DEL SUBSTRATO

PARTE SEGUNDA: LA HISPANIA  LATINA
A. LA COLONIZACIÓN ROMANA Y LA ROMANIZACIÓN

CAPÍTULO I. HISPANIA PROVINCIA ROMANA

* 17.- 1. CARTAGO Y ROMA. LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA Y SU EXPANSIÓN DESDE EL ESTE AL OESTE

18.- 2. LA ROMANIZACIÓN

19.- 3. ESPAÑA Y LA PROVINCIALIZACIÓN DEL IMPERIO

20.- 4. PREDOMINIO DEL ORIENTE. EL CRISTIANISMO

CAPÍTULO II. EL NUEVO LATÍN

21.- 1. ¿LATÍN VULGAR?

22.- 2. EL LATÍN NUEVO

23.- 3. INFLUJO DEL CRISTIANISMO

24.- 4. NEOLOGISMOS DEL VOCABULARIO DOCTO

25.- 5. NEOLOGISMOS DE ESTILÍSTICA COLEC­TIVA

26.- 6. ACEPCIONES NUEVAS

27.- 7. FRASEOLOGÍA

28.- 8. MÓVILES DEL NEOLOGISMO GRAMA­TICAL

29.- 9. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SINTAXIS DEL NOMBRE

30.- 10. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SIN­TAXIS DEL VERBO

31.- 11. PREPOSICIONES Y ADVERBIOS

32.- 12. COLOCACIÓN DE LAS PALABRAS

*   33.- 13. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA VOCÁLICO

34.- 14. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA CONSO­NÁNTICO

*   35.- 15. OTRAS SIMPLIFICACIONES FONÉTICAS

*   36.- 16. LARGA LUCHA ENTRE INNOVACIÓN Y PURISMO

*   37.- 17. LAS INSCRIPCIONES

B. EL LATÍN DE HISPANIA

CAPÍTULO III. ESPAÑA EN LA ROMANIA

*   38.- 1. LA ROMANIA

*   39.- 2. CAUSAS DEL DIALECTALISMO RO­MÁNICO

*   40.- 3. ROMANIA OCCIDENTAL, ROMANIA MERIDIONAL

*   41.- 4. TRES ZONAS DE COLONIZACIÓN DE ESPAÑA

*   42.- 5. ESPAÑA Y LA ITALIA MERIDIONAL

*   43.- 6. ARCAÍSMO PURISTA DEL LATÍN DE ESPAÑA

*   44.- 7. RELACIONES ENTRE EL LATÍN HISPA­NO Y EL DE LA ROMANIA MERIDIONAL: VOCABULARIO Y FORMACIÓN DE PALABRAS

45.- 8. FONÉTICA DIALECTAL EN EL LATÍN DEL SUR DE ITALIA Y DE LA HISPANIA CITERIOR

*   46.- 9. UNIDAD Y DIVERSIDAD EN EL LA­TÍN DE HISPANIA

*   47.- 10. TOPONIMIA CRISTIANA

PARTE TERCERA: HACIA LA NACIONALIZACIÓN LINGÜÍSTICA DE HISPANIA
A. DESMEMBRACIÓN DE LA ROMANIA. ÉPOCAS VISIGÓTICA Y ARÁBIGA

CAPÍTULO I. EL REINO TOLOSANO Y EL TOLEDANO

*   48.- 1. DISOLUCIÓN Y RUINA DEL IMPERIO DE OCCIDENTE. CRISIS DE ROMANIDAD

*   49.- 2. NACIONALIZACIÓN DEL REINO VISI­GODO

*   50.- 3. REINO VISIGODO TOLEDANO

*   51.- 4. ONOMÁSTICA GERMÁNICA

*   52.- 5. CAUSAS DE LA FRAGMENTACIÓN ROMÁNICA

*   53.- 6. LA LENGUA COMÚN QUE NO SE ESCRIBE

*   54.- 7. CENTROS DIRECTIVOS DE LA HISPANIA VISIGÓTICA

*   55.- 8. LENGUA CORTESANA VISIGODA

*   56.- 9. EL MAPA LINGÜÍSTICO DEL REINO GODO

*   57.- 10. ORÓSPEDA, CANTABRIA Y VASCONIA

*   58.- 11. NACIONALIZACIÓN LITERARIA. SAN ISIDORO

*   59.- 12. LA ESCUELA ISIDORIANA

CAPÍTULO II.  AL-ANDALUS. EL ÁRABE Y LA ALJAMÍA

*   60.- 1. LA ARABIZACIÓN DE HISPANIA

*   61.- 2. LOS MOZÁRABES EN SU ÉPOCA HE­ROICA

*   62.- 3. MUSULMANES DE HABLA ROMANCE

*   63.- 4. LA ALJAMÍA O LENGUA ROMANCE HABLADA EN AL-ANDALUS

*   64.- 5. TOPONIMIA ÁRABE

*   65.- 6. TOPONIMIA MOZÁRABE

*   66.- 7. TOPONIMIA LATINA EN BOCA ÁRABE

CAPÍTULO III. LOS PUEBLOS INDOCTOS DEL NORTE

*   67.- 1. UNA NUEVA BASE PARA LA NUE­VA ROMANIDAD HISPANA

*   68.- 2. GRANDES TRASIEGOS DE POBLACIÓN

*   69.- 3. TOLEDANISMO OVETENSE. EL DIALEC­TO ASTURIANO Y LEONÉS

*   70.- 4. ONOMÁSTICA NUEVA

*   71.- 5. EL PATRONÍMICO EN -Z

CAPÍTULO IV. EL IMPERIO LEONÉS Y SU FRONTERA VÁRDULO-VASCONA

*   72.- 1. ORÍGENES DEL REINO DE NAVARRA Y DEL «IMPERIO» LEONÉS

*   73.- 2. FORMACIÓN DEL GRAN CONDADO DE CASTILLA

*   74.- 3. LA RIOJA

*   75.- 4. REPOBLACIÓN AL SUR DEL DUERO

*   76.- 5. PREPONDERANTE INFLUJO ÁRABE Y MOZÁRABE

B. PRIMEROS BALBUCEOS DEL IDIOMA960-1065—
GLOSAS Y CANTARES ÉPICOS

CAPITULO V.  LA LENGUA ESCRITA

*   77.- 1. LATÍN DOCTO Y LATÍN ARROMANZADO

*   78.- 2. LAS GLOSAS EMILIANENSES

*   79.- 3. LAS GLOSAS SILENSES

*   80.- 4. DIFICULTAD DE LA ESCRITURA

*   81.- 5. LOS DIPTONGOS

*   82.- 6. LA Ñ Y LA LL

*   83.- 7. REPRESENTACIÓN GRÁFICA DE OTROS SONIDOS ROMÁNICOS

*   84.- 8. GRAFÍAS PARA SONIDOS ESPECIAL­MENTE CASTELLANOS

*   85.- 9. RESUMEN ORTOGRÁFICO

CAPÍTULO VI.  EL HABLA ROMANCE

*   86.- 1. FALTA DE FIJACIÓN DEL SISTEMA VOCÁLICO

*   87.- 2. SONORIZACIÓN DE LA CONSONANTE SORDA

*   88.- 3. VACILACIÓN EN LA PÉRDIDA DE LA VOCAL INTERTÓNICA

*   89.- 4. FECHA RELATIVA DE LA SONORIZA­CIÓN Y DE LA SÍNCOPA VOCÁLICA

*   90.- 5. UNA ÉPOCA DE MÚLTIPLES SINCRE­TISMOS

*   91.- 6. CONTIENDA ENTRE LLANOS Y CULTOS

*   92.- 7. ARCAIZANTES Y NEOLOGISTAS

*   93.- 8. AFECTACIÓN ULTRACORRECTA

CAPITULO VII. EL CASTELLANO ENTRE LOS DEMÁS DIALECTOS ROMANCES HISPÁNICOS

*   94.- 1. CARÁCTER DIFERENCIAL DE CASTILLA

*   95.- 2. RASGOS PRIMITIVOS DEL CASTELLANO FRENTE AL LEONÉS, AL ARAGONÉS Y A LA ALJAMÍA

*   96.- 3. CASTILLA SE ADELANTA A LOS OTROS DIALECTOS AFINES

*   97.- 4. EL CASTELLANO CON EL LEONÉS Y EL GALLEGO-PORTUGUÉS

98.- 5. EL CASTELLANO CON EL ARAGONÉS Y EL CATALÁN

CAPÍTULO VIII. LA LITERATURA DEL MILENIO

*   99.- 1. CLÉRIGOS Y JUGLARES

*   100.- 2. CANCIONES ANDALUSÍES. EL LEN­GUAJE DE ESTOS CANTARCILLOS ROMÁNICOS

*   101.- 3. ESTADO LATENTE DE UNA POESÍA ÉPICA

*   102.- 4. ¿HUBO UNA ÉPICA MOZÁRABE?

*   103.- 5. CANTARES DE GESTA BREVES EN CASTILLA

*   104.- 6. EL ASONANTE EN LA POESÍA JUGLA­RESCA

C. LA LENGUA Y LA LITERATURA CASTELLANA
SE ABREN PASO EN UNA ESPAÑA NUEVA

CAPITULO IX. EL INFLUJO FRANCO Y LA EMANCIPACIÓN DEL ROMANCE

*   105.- 1. LA DINASTÍA NAVARRA. CASTILLA HECHA REINO

*   106.- 2. ALFONSO VI; RUPTURA CON LA TRA­DICIÓN MOZÁRABE

*   107.- 3. RECONQUISTA DE TOLEDO. DECA­DENCIA MOZÁRABE

*   108.- 4. LA EXTREMADURA AL SUR DEL DUERO. DESAPARICIÓN DE LOS DIALECTOS ROMANCES PRIMITIVOS

*   109.- 5. EL CID Y LOS ALMORÁVIDES

*   110.- 6. LA CUÑA CASTELLANA

*   111.- 7. ARROLLADOR AVANCE DE LA APÓCOPE

*   112.- 8. FIJACIÓN DEL RITMO ACENTUAL DE LA PALABRA

*   113.- 9. EL CATALÁN

*   114.- 10. EL PORTUGUÉS

CAPITULO X. ESPLENDOR DE LA LITERATURA DIALECTAL (1140-1180)

*   115.- 1. RESURGIMIENTO DE TOLEDO. LA HERENCIA CULTURAL ÁRABE

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La Garduña Ilustrada

Imagen: letra minúscula h, siglo XII. British Museum

115.- 1. RESURGIMIENTO DE TOLEDO. LA HERENCIA CULTURAL ÁRABE

115.- 1. RESURGIMIENTO DE TOLEDO. LA HERENCIA CULTURAL ÁRABE

 

1. RESURGIMIENTO DE TOLEDO. LA HERENCIA CULTURAL ÁRABE. X. ESPLENDOR DE LA LITERATURA DIALECTAL (1140-1180)

      En el siglo XII el imperio leonés llega a la cumbre de su grandeza y eficiencia. Alfonso VII recibe la corona impe­rial en la catedral de León, el año 1135; tiene por vasallos al rey de Navarra, al conde de Barcelona, rey consorte de Aragón, al conde de Tolosa y a muchos señores del Sur de Francia. Toledo viene a ser la corte imperial de este gran rey.

      Toledo, la sabia y fastuosa corte de al-Ma’mūn en el siglo XI, es aún a los cincuenta años de reconquistada más mozárabe que castellana. Precisamente su mozarabismo, que la hace heredera de la cultura árabe y judía, le sirve para hacerse un centro cultural de mayor importancia en toda la Cristiandad.

      Se distinguía Toledo por sus grandes bibliotecas de libros árabes. Sus antiguos reyes moros tenían tal pasión por los li­bros que hasta se les acusa de haber despojado violentamente a un bibliófilo famoso al-Arauxí; a Toledo habían ido a pa­rar restos preciosos de la biblioteca del califa cordobés al-Hakam II; se sabe también de otro opulento bibliófilo tole­dano Ibn al-Hanasí que traía de Oriente gran número de libros 1. He aquí por qué Toledo, depositario de los tesoros de la ciencia árabe, pudo comunicarla a los cristianos conquis­tadores. Toledo se distinguía además por ser la ciudad don­de entonces convivían tres densos grupos de población, cris­tianos, moros y judíos, y sabido es que los judíos eran muy necesarios mediadores entre los otros dos grupos siempre más distanciados entre sí, y cómo todo judío docto era culti­vador de las letras árabes.

     Comenzó en Toledo una escuela de estudios latino-árabes con mediación hebrea. Comenzó apoyada por el arzobispo Raimundo (1126-1152), pues aunque él no cultivó los estu­dios árabes, los apoyó por la fuerza natural de las circunstan­cias, como los apoyaron los obispos sucesores, de modo que Toledo ocupó, durante mucho más de un siglo, puesto preeminente entre las catedrales europeas en esta época en que las escuelas episcopales desplegaban principal actividad.

      Es común modernamente el negar que existiese esta deno­minada «Escuela de Traductores de Toledo». Pero la negación se basa en un equívoco. Si por escuela se entiende un conjun­to orgánico de maestros, escolares, aulas y bedeles, no exis­tió escuela de traductores, ni nadie pensó que pudiera exis­tir, pero sí hubo escuela toledana en el sentido de un conjunto de estudiosos que se continúan en un mismo lugar, en unas mismas bibliotecas, con unos mismos procedimien­tos, trabajando en un mismo campo, el de la ciencia árabe.

      Ahora bien, ¿qué traían de nuevo los textos árabes acumu­lados en Toledo que no podía encontrarse en los textos lati­nos? Traían en primer lugar el conocimiento de los autores griegos. Siempre la ciencia de Roma dependió de la de Grecia; pero cuando sobre las ruinas del imperio romano de Oc­cidente surgen los reinos germánicos, sobreviene la gran de­cadencia, caracterizada por un completo aislamiento intelec­tual respecto al imperio del Oriente bizantino. Todo el saber del Occidente se redujo a compendios enciclopédicos que van apareciendo con distinto carácter; primero en el siglo V, en el África Romana, que iba a ser ocupada por los vándalos, escribe Marciano Capella; después, en el siglo VI, en la Ita­lia de los Ostrogodos, Boecio; más tarde, siglo VII, en la Es­paña de los Visigodos, san Isidoro; luego, comienzos del si­glo VIII, en la Britania de los Anglo-Sajones, Beda el Venerable. Éstos eran los únicos maestros y guías en los si­guientes siglos de la Edad Media, cuya producción intelectual ofrece caracteres de gran limitación y deficiencia, dado que venía rota durante muchos siglos toda conexión con los ade­lantos intelectuales logrados en el campo del helenismo. Cuando en los libros árabes de Toledo los cristianos pudie­ron enterarse de las obras de Ptolomeo, de Aristóteles, de Euclides y demás, vieron ensancharse desmesuradamente su campo de conocimiento. Pero además recibían las obras de estos autores griegos comentadas, explanadas y enriquecidas por los autores árabes, fruto del gran florecimiento de la cul­tura musulmana sobre todo en el período abbasí, y fruto del contacto del orbe islámico con el orbe indostánico, en el cual las ciencias y las letras alcanzaban desarrollos muy descono­cidos en las tierras del antiguo imperio romano. En Toledo, pues, en su riqueza de libros árabes, en la convivencia de hombres sabios en la lengua árabe y en la hebrea, descubrían los cristianos todo un nuevo mundo intelectual, que cambia­ba por completo los rumbos de la ciencia latina.

      El fundador y primer impulsor de esta escuela toledana fue el canónigo de la catedral de Toledo, titulado arcediano de Toledo o arcediano de Cuéllar en la iglesia de Segovia, Do­mingo Gonzalbo, llamado simplemente Gundisalvo 2, cuya producción podemos colocar entre 1130 y 1170 (debió de morir hacia 1180)3. Gracias a él se expresaron por primera vez en latín y se difundieron por el Occidente lo mismo el aristotelismo neoplatónico del turco al-Farabi y del persa Ibn Sina (Avicena en latín) que el sufismo o misticismo del otro persa al-Gazzali (Algazel), despreciador de los filósofos, hu­millador de la razón humana. También tradujo Gundisalvo ciencia especial arábigo-hispana, la obra del judío de Mala­ga Ibn Gebirol (en latín Avencebrol, Avicebron), 1020-1060, conocida sólo por la traducción de Gundisalvo (el original árabe se ha perdido) titulada «Fuente de la Vida», Fons Vitae, obra que rehace el emanantismo de Plotino, muy famosa y co­mentada en las cátedras escolásticas. Además de ser traduc­tor de estas obras, Gundisalvo tiene pensamiento propio, de­sarrollado en estudios originales (De processiones mundi, De anima, De divisiones philosophiae...) que influyen en los grandes autores del siglo siguiente, Alberto Magno y San Buenaven­tura, entre ellos. Así, con esta larga y fecunda actividad, Gun­disalvo inaugura la nueva edad del pensamiento medieval re­novándolo al contacto de la ciencia árabe.

      En este primer período hispánico de la escuela de Toledo, con Gundisalvo colabora en la traducción de Fons Vitae, y en otras, el judío Juan Ibn Dawud o Avendehut; ambos juntos dedican al arzobispo Raimundo la traducción del tratado De anima de Avicena 4, y su traducción es muestra del sistema generalmente seguido en la Edad Media por los traductores del árabe: el judío arabizado vertía oralmente en su lengua vulgar española el texto árabe y Gundisalvo transcribía en latín lo que oía en romance español.

      Este Johannes Hispanus o Hispanensis se ha confundido con otro Juan de Sevilla, Johannes Hispalensis 5, de quien se conocen traducciones latinas de obras árabes astronómicas y astrológicas, traductor también del Liber Algoarismi, la aritmé­tica que, por encargo del califa de Bagdad al-Ma’mūn (813-833), escribió el gran matemático y astrónomo persa al-Juwarizmi, para divulgar entre los árabes los números indios y el sistema de numeración decimal usado en la India 6, au­tor que dio su nombre a los mismos números, en español antiguo alguarismo, moderno guarismo, portugués algarismo, nombre también del cálculo matemático, en latín medieval del siglo XIII algorismos, algoritmus 7, italiano algoritmo. ¿Fue España en esto intermediaria? Es lo más probable.

      Que el sistema de numeración indio, sustituyendo el em­barazoso sistema de numeración greco-romano, irradió a Europa desde España, se ve en el nombre del signo cero. Este signo desconocido de griegos y romanos, gran invento de la India, fue llamado en árabe çifr, ’nulo, nada’, traduciendo el nombre indio sunya, ’vacío’, y este çifr se latinizó de dos mo­dos: una latinización fue cifra, cifrum, que significó primero nihilum ’nada’, y en el siglo XVII significó cualquier número en general; sólo el portugués, tan arcaizante, conserva aún para cifra el sentido de ’cero’. La otra latinización de çifr es zefiro, zepiro, zevero, y ya en un manuscrito de 1491, zero 8. La pérdida de la f no se explica sino en el país de nuestra escuela de traductores, quienes salpicaban su latín de modismos his­panos, según nos dirá más adelante una experiencia de Rogerio Bacon.

      En este primer período de actividad traductora de la cien­cia árabe se cree que acudió a Toledo el filósofo inglés Abe­lardo de Bath (entre 1126-1129?)9. Años después, Pedro el Venerable, abad de Cluny, en 1142, encargó traducir el Co­rán al judío Maestre Pedro de Toledo, al eslavo Hernán de Carintia «el Dálmata» y al inglés Roberto de Chester. Para conocer las obras astronómicas de Ptolomeo 10 concurrió en Toledo Gerardo de Cremona (1114-1187) 11; y Daniel de Morley, hallando en París ignorancia presuntuosa, se encami­nó a Toledo para oír allí a los más famosos científicos del mundo y allí conoció a Gerardo de Cremona 12.

      La curiosidad intelectual por el mundo árabe no se limi­taba entonces al contenido de los libros, también la vemos derivar hacia su factura material: Pedro el Venerable describe libros de judíos españoles escritos en una sustancia hecha con raeduras de trapo, ex rasuris pannorum, a diferencia de los entonces comunes escritos sobre pieles (pergamino) o los más antiguos sobre fibras de plantas palúdicas orientales (papi­ro) 13. Los cristianos en España hacía mucho que también participaban del gran invento de la China, recibido por Bag­dad desde fines del siglo VIII: el primer libro en papel con­servado en Occidente es un misal español del siglo XI, que el catálogo hecho en el siglo XIII, en el monasterio de Silos, donde ese libro fue a parar, describe notando la singularidad de sus folios: «misal toledano en pergamino de trapo» 14. Como más delante veremos 15, desde España se generalizaría el nombre que triunfó en Europa para designar al nuevo ma­terial escriptible, en que el vocablo greco-latino papyrus adquiere una pronunciación apocopada (paper, papel, papier).

      Los libros salidos de los escritorios arzobispales toledanos podían así asombrar con sus novedades a la Europa latina: nutridos de ciencia árabe, escritos en papel y numerados sus folios en guarismos y cifras que implicaban un sistema de cálculo mucho mejor que el usual.

      Por entonces el gran filósofo inglés Juan de Salisbury, en su Metalogicus (1159), reconoce la singularidad de los cono­cimientos que España representaba en la Europa del s. XII; lamentándose del abandono en que veía estar las matemáti­cas, la geometría y la lógica, hacía una excepción:

    [...] salvo en tierra de España y en el confín de África, donde por causa de la astronomía se prac­tica sobre todo la geometría, lo mismo que en Egipto 16.

      Mientras la escuela episcopal toledana, en su primera fase, traducía a los científicos musulmanes orientales, se operaba un gran florecimiento en la producción propia de la España islámica. La filosofía árabe, agotada en Oriente con el misticismo de Algazel (al-Gazzali), levanta su última llamarada en el Ándalus, con la actividad de media doce­na de hombres eminentes durante los dos últimos tercios del siglo XII. Estos autores piensan en decidido contraste con Algazel cuya obra acababa de traducir Gundisalvo, pues lejos de despreciar la razón, se afirman en un fuerte racio­nalismo aristotélico; sus obras filosóficas, astronómicas, matemáticas y médicas se mantuvieron útiles en las escue­las durante varios siglos.

      Recordemos enumerativamente los hombres de ese selec­to grupo: Ibn Baŷah, latinizado su nombre Avenpace (naci­do en Zaragoza hacia 1090), Ibn Zur, en latín Avenzoar (na­cido y muerto en Sevilla, hacia 1092-1162); Ibn Tufail (nacido en Guadix hacia 1105); Ibn Rušd, en latín Averroes (nacido en Córdoba, 1126); al-Betruyi, latinizado Alpetragius (nombre que recibió por haber nacido en los Pedroches); el judío Moseh ben Maymon, en latín Maimonides (nacido en Córdoba en 1135). La obra de estos autores no se di­fundió a través del Oriente musulmán, sino gracias a las traducciones latinas, que la Europa abierta a la ciencia ará­bigo-española iría realizando.

      A finales del siglo XII y en el siglo XIII durante el segun­do período de la escuela toledana son los científicos euro­peos venidos a Toledo quienes destacan en la labor traduc­tora. Pero el sello del origen toledano de sus obras se percibe a las veces en que en sus traducciones latinas se mezcla algún hispanismo debido al método de traducción con colaboradores locales, al que arriba he hecho alusión, como ocurre con el nombre de la planta belenum (usa­do en el tratado pseudo-aristotélico Liber vegetalium de Alfredo de Sareshel) que Rogerio Bacon creía voz árabe, hasta que unos estudiantes españoles le explicaron al maestro que no era sino la palabra española beleño 17.

Diego Catalán: Historia de la Lengua Española de Ramón Menéndez Pidal (2005)

NOTAS

1 Ribera, Disertaciones y opúsculos, I, p. 212.

2 O mal leídos los trazos de la última sílaba: Gundisalino, en manuscritos de sus obras y en V. de Beauvais.

3  M. Alonso en «Notas sobre Domingo Gundisalvo y Juan Hispano», en Al-Andalus, VIII, 1943, p. 155 y sig.; en las pp. 159-160 explica el título de arcediano.

4  En el citado artículo de Al-Andalus, VIII, pp. 165-166 y 169.

5  Véase el citado artículo de Al-Andalus, VIII, pp. 162-168. Para la oscura confusión de Juan Hispano y Juan Hispalense, Ch. Homer Haskins, Studies in the History of Mediaeval Science, Cambridge, 1927 p. 18 y el índice alfabético.

6  Libro que se dice también traducido en Toledo por A. de Bath y por otros.

7  En Du Cange, y en Haskins, Studies..., p. 291.

8  Enciclopedia Italiana, XXXV, p. 929a.

9  J. M. Millas, Las traducciones orientales en los manuscritos de la Catedral de Toledo, 1942, pp. 9, 31 y 247-250. Se cree que Abelardo estuvo en España, entre 1126-1129?, porque tradujo una edición española de al-Juwarizmi, las tablas astronómicas de este autor refundidas por un madrileño, Maslamah al-Maŷriti, muerto en 1007-1008 (C. H. Haskins, Studies in the Hist, of Med. Science, 1927, pp. 32 y 34). Con Abelardo hay que poner en relación la estan­cia en la Inglaterra de Enrique I del judío aragonés Pedro Alfonso, famoso traductor de las Disciplina clericalis, que cultivó allí la astronomía hacia 1115 (Haskins, Studies..., 1926, pp. 115-119).

10  La de este autor que los griegos habían designado abreviadamente con el adjetivo μεγιστη ’la mayor’ y que los ára­bes, al traducirla (a comienzos del siglo IX), habían seguido lla­mándola «al-magisti», Gerardo la tradujo conservando en su latín este nombre Almegesti.

11  Gerardo, en su larga estancia entre los eruditos de Toledo, tradujo, con ayuda de un intérprete español, más de setenta tra­tados de astronomía-astrología, aritmética, medicina y demás (Haskins, Studies...,  1927, pp. 14 y sig., 104-108, 162).

12  Haskins, Studies..., pp.  126-127.

13  A. Blume, «Les premières fabriques de papier en Occident», en Comptes rendus de l’Académie des Inscriptions, 4 mars, 1932, p. 108.

14  M. Ferotin, Histoire de l’Abbaye de Silos, 1897, p. 275; en la p. 277, otro Vocabularium Goticum del siglo XI-XII, mezcla de per­gamino y de papel, como el misal.

15  Véase adelante, cap. IV, § 1 (pp. 544-545).

16  En Migne, Patrología, tomo CXCIX, p. 919.

17 Véase la curiosa nota de A. Thomas, «Roger Bacon et les étudiants espagnoles», en el Bulletin Hispanique, VI, pp. 20-21.

CAPÍTULOS ANTERIORES:

PARTE PRIMERA: DE IBERIA A HISPANIA
A. EL SOLAR Y SUS PRIMITIVOS POBLADORES

CAPÍTULO I. LA VOZ LEJANA DE LOS PUEBLOS SIN NOMBRE.

1.- 1.  LOS PRIMITIVOS POBLADORES Y SUS LENGUAS

2.- 2. INDICIOS DE UNA CIERTA UNIDAD LINGÜÍSTICA MEDITERRÁNEA

3.- 3. PUEBLOS HISPÁNICOS SIN NOMBRE; PIRENAICOS Y CAMÍTICOS

CAPÍTULO II. PUEBLOS PRERROMANOS, PREINDOEUROPEOS E INDOEUROPEOS

4.- 1. FUERZA EXPANSIVA DE LOS PUEBLOS DE CULTURA IBÉRICA

5.- 2. NAVEGACIÓN DE FENICIOS Y DE GRIEGOS EN ESPAÑA

6.- 3. LOS ÍBEROS Y LA IBERIZACIÓN DE ESPAÑA, PROVENZA Y AQUITANIA

7.- 4. FRATERNIDAD ÍBERO-LÍBICA

*   8.- 5. LOS LÍGURES O AMBRONES

*   9.- 6. LOS ILIRIOS

*   10.- 7. LOS CELTAS

*   11.- 8. «NOS CELTIS GENITOS ET EX IBERIS» (MARCIAL)

12.- 9. PERSISTENCIA DE LAS LENGUAS IN­DÍGENAS EN LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA

B. LAS HUELLAS DE LAS LENGUAS PRERROMANAS EN LA LENGUA ROMANCE

CAPÍTULO III. RESTOS DE LAS LENGUAS PRIMITIVAS EN EL ESPAÑOL

13.- 1. VOCABLOS DE LAS LENGUAS PRERRO­MANAS

14.- 2. SUFIJOS PRERROMANOS EN EL ESPAÑOL

15.- 3. LAS LENGUAS DE SUBSTRATO EN LA FONÉTICA ESPAÑOLA

16.- 4. RESUMEN DE LOS INFLUJOS DEL SUBSTRATO

PARTE SEGUNDA: LA HISPANIA  LATINA
A. LA COLONIZACIÓN ROMANA Y LA ROMANIZACIÓN

CAPÍTULO I. HISPANIA PROVINCIA ROMANA

* 17.- 1. CARTAGO Y ROMA. LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA Y SU EXPANSIÓN DESDE EL ESTE AL OESTE

18.- 2. LA ROMANIZACIÓN

19.- 3. ESPAÑA Y LA PROVINCIALIZACIÓN DEL IMPERIO

20.- 4. PREDOMINIO DEL ORIENTE. EL CRISTIANISMO

CAPÍTULO II. EL NUEVO LATÍN

21.- 1. ¿LATÍN VULGAR?

22.- 2. EL LATÍN NUEVO

23.- 3. INFLUJO DEL CRISTIANISMO

24.- 4. NEOLOGISMOS DEL VOCABULARIO DOCTO

25.- 5. NEOLOGISMOS DE ESTILÍSTICA COLEC­TIVA

26.- 6. ACEPCIONES NUEVAS

27.- 7. FRASEOLOGÍA

28.- 8. MÓVILES DEL NEOLOGISMO GRAMA­TICAL

29.- 9. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SINTAXIS DEL NOMBRE

30.- 10. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SIN­TAXIS DEL VERBO

31.- 11. PREPOSICIONES Y ADVERBIOS

32.- 12. COLOCACIÓN DE LAS PALABRAS

*   33.- 13. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA VOCÁLICO

34.- 14. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA CONSO­NÁNTICO

*   35.- 15. OTRAS SIMPLIFICACIONES FONÉTICAS

*   36.- 16. LARGA LUCHA ENTRE INNOVACIÓN Y PURISMO

*   37.- 17. LAS INSCRIPCIONES

B. EL LATÍN DE HISPANIA

CAPÍTULO III. ESPAÑA EN LA ROMANIA

*   38.- 1. LA ROMANIA

*   39.- 2. CAUSAS DEL DIALECTALISMO RO­MÁNICO

*   40.- 3. ROMANIA OCCIDENTAL, ROMANIA MERIDIONAL

*   41.- 4. TRES ZONAS DE COLONIZACIÓN DE ESPAÑA

*   42.- 5. ESPAÑA Y LA ITALIA MERIDIONAL

*   43.- 6. ARCAÍSMO PURISTA DEL LATÍN DE ESPAÑA

*   44.- 7. RELACIONES ENTRE EL LATÍN HISPA­NO Y EL DE LA ROMANIA MERIDIONAL: VOCABULARIO Y FORMACIÓN DE PALABRAS

45.- 8. FONÉTICA DIALECTAL EN EL LATÍN DEL SUR DE ITALIA Y DE LA HISPANIA CITERIOR

*   46.- 9. UNIDAD Y DIVERSIDAD EN EL LA­TÍN DE HISPANIA

*   47.- 10. TOPONIMIA CRISTIANA

PARTE TERCERA: HACIA LA NACIONALIZACIÓN LINGÜÍSTICA DE HISPANIA
A. DESMEMBRACIÓN DE LA ROMANIA. ÉPOCAS VISIGÓTICA Y ARÁBIGA

CAPÍTULO I. EL REINO TOLOSANO Y EL TOLEDANO

*   48.- 1. DISOLUCIÓN Y RUINA DEL IMPERIO DE OCCIDENTE. CRISIS DE ROMANIDAD

*   49.- 2. NACIONALIZACIÓN DEL REINO VISI­GODO

*   50.- 3. REINO VISIGODO TOLEDANO

*   51.- 4. ONOMÁSTICA GERMÁNICA

*   52.- 5. CAUSAS DE LA FRAGMENTACIÓN ROMÁNICA

*   53.- 6. LA LENGUA COMÚN QUE NO SE ESCRIBE

*   54.- 7. CENTROS DIRECTIVOS DE LA HISPANIA VISIGÓTICA

*   55.- 8. LENGUA CORTESANA VISIGODA

*   56.- 9. EL MAPA LINGÜÍSTICO DEL REINO GODO

*   57.- 10. ORÓSPEDA, CANTABRIA Y VASCONIA

*   58.- 11. NACIONALIZACIÓN LITERARIA. SAN ISIDORO

*   59.- 12. LA ESCUELA ISIDORIANA

CAPÍTULO II.  AL-ANDALUS. EL ÁRABE Y LA ALJAMÍA

*   60.- 1. LA ARABIZACIÓN DE HISPANIA

*   61.- 2. LOS MOZÁRABES EN SU ÉPOCA HE­ROICA

*   62.- 3. MUSULMANES DE HABLA ROMANCE

*   63.- 4. LA ALJAMÍA O LENGUA ROMANCE HABLADA EN AL-ANDALUS

*   64.- 5. TOPONIMIA ÁRABE

*   65.- 6. TOPONIMIA MOZÁRABE

*   66.- 7. TOPONIMIA LATINA EN BOCA ÁRABE

CAPÍTULO III. LOS PUEBLOS INDOCTOS DEL NORTE

*   67.- 1. UNA NUEVA BASE PARA LA NUE­VA ROMANIDAD HISPANA

*   68.- 2. GRANDES TRASIEGOS DE POBLACIÓN

*   69.- 3. TOLEDANISMO OVETENSE. EL DIALEC­TO ASTURIANO Y LEONÉS

*   70.- 4. ONOMÁSTICA NUEVA

*   71.- 5. EL PATRONÍMICO EN -Z

CAPÍTULO IV. EL IMPERIO LEONÉS Y SU FRONTERA VÁRDULO-VASCONA

*   72.- 1. ORÍGENES DEL REINO DE NAVARRA Y DEL «IMPERIO» LEONÉS

*   73.- 2. FORMACIÓN DEL GRAN CONDADO DE CASTILLA

*   74.- 3. LA RIOJA

*   75.- 4. REPOBLACIÓN AL SUR DEL DUERO

*   76.- 5. PREPONDERANTE INFLUJO ÁRABE Y MOZÁRABE

B. PRIMEROS BALBUCEOS DEL IDIOMA960-1065—
GLOSAS Y CANTARES ÉPICOS

CAPITULO V.  LA LENGUA ESCRITA

*   77.- 1. LATÍN DOCTO Y LATÍN ARROMANZADO

*   78.- 2. LAS GLOSAS EMILIANENSES

*   79.- 3. LAS GLOSAS SILENSES

*   80.- 4. DIFICULTAD DE LA ESCRITURA

*   81.- 5. LOS DIPTONGOS

*   82.- 6. LA Ñ Y LA LL

*   83.- 7. REPRESENTACIÓN GRÁFICA DE OTROS SONIDOS ROMÁNICOS

*   84.- 8. GRAFÍAS PARA SONIDOS ESPECIAL­MENTE CASTELLANOS

*   85.- 9. RESUMEN ORTOGRÁFICO

CAPÍTULO VI.  EL HABLA ROMANCE

*   86.- 1. FALTA DE FIJACIÓN DEL SISTEMA VOCÁLICO

*   87.- 2. SONORIZACIÓN DE LA CONSONANTE SORDA

*   88.- 3. VACILACIÓN EN LA PÉRDIDA DE LA VOCAL INTERTÓNICA

*   89.- 4. FECHA RELATIVA DE LA SONORIZA­CIÓN Y DE LA SÍNCOPA VOCÁLICA

*   90.- 5. UNA ÉPOCA DE MÚLTIPLES SINCRE­TISMOS

*   91.- 6. CONTIENDA ENTRE LLANOS Y CULTOS

*   92.- 7. ARCAIZANTES Y NEOLOGISTAS

*   93.- 8. AFECTACIÓN ULTRACORRECTA

CAPITULO VII. EL CASTELLANO ENTRE LOS DEMÁS DIALECTOS ROMANCES HISPÁNICOS

*   94.- 1. CARÁCTER DIFERENCIAL DE CASTILLA

*   95.- 2. RASGOS PRIMITIVOS DEL CASTELLANO FRENTE AL LEONÉS, AL ARAGONÉS Y A LA ALJAMÍA

*   96.- 3. CASTILLA SE ADELANTA A LOS OTROS DIALECTOS AFINES

*   97.- 4. EL CASTELLANO CON EL LEONÉS Y EL GALLEGO-PORTUGUÉS

98.- 5. EL CASTELLANO CON EL ARAGONÉS Y EL CATALÁN

CAPÍTULO VIII. LA LITERATURA DEL MILENIO

*   99.- 1. CLÉRIGOS Y JUGLARES

*   100.- 2. CANCIONES ANDALUSÍES. EL LEN­GUAJE DE ESTOS CANTARCILLOS ROMÁNICOS

*   101.- 3. ESTADO LATENTE DE UNA POESÍA ÉPICA

*   102.- 4. ¿HUBO UNA ÉPICA MOZÁRABE?

*   103.- 5. CANTARES DE GESTA BREVES EN CASTILLA

*   104.- 6. EL ASONANTE EN LA POESÍA JUGLA­RESCA

C. LA LENGUA Y LA LITERATURA CASTELLANA
SE ABREN PASO EN UNA ESPAÑA NUEVA

CAPITULO IX. EL INFLUJO FRANCO Y LA EMANCIPACIÓN DEL ROMANCE

*   105.- 1. LA DINASTÍA NAVARRA. CASTILLA HECHA REINO

*   106.- 2. ALFONSO VI; RUPTURA CON LA TRA­DICIÓN MOZÁRABE

*   107.- 3. RECONQUISTA DE TOLEDO. DECA­DENCIA MOZÁRABE

*   108.- 4. LA EXTREMADURA AL SUR DEL DUERO. DESAPARICIÓN DE LOS DIALECTOS ROMANCES PRIMITIVOS

*   109.- 5. EL CID Y LOS ALMORÁVIDES

*   110.- 6. LA CUÑA CASTELLANA

*   111.- 7. ARROLLADOR AVANCE DE LA APÓCOPE

*   112.- 8. FIJACIÓN DEL RITMO ACENTUAL DE LA PALABRA

*   113.- 9. EL CATALÁN

*   114.- 10. EL PORTUGUÉS

CAPITULO X. ESPLENDOR DE LA LITERATURA DIALECTAL (1140-1180)

Diseño gráfico:
 
La Garduña Ilustrada

Imagen: letra minúscula i, siglo XII. British Museum

114.- 10. EL PORTUGUÉS

114.- 10. EL PORTUGUÉS

 

10. EL PORTUGUÉS. IX. EL INFLUJO FRANCO Y LA EMANCIPACIÓN DEL ROMANCE

      En el extremo de la Península opuesto al catalán, el con­de de Portugal Alfonso Enríquez toma el título de rey (1139), declarándose independiente de León. Este nuevo centro político, constituido desde antes de esa escisión, se forma con una porción meridional de Galicia y con el No­roeste de la Lusitania; su lengua es un neo-gallego que se desgarra del solar galaico y vive en adelante aislado, fuera de las condiciones de bilingüismo del viejo gallego.

      No obstante, sus originarias relaciones durante épocas anteriores le han impuesto un sello común con el habla de la mitad occidental de la Península, de que hemos citado muestras en el terreno léxico 85 más antiguo. En formacio­nes de época posterior continúa la comunidad de léxico por efecto de la larga permanencia del condado de Portugal dentro del reino astur-leonés. Como voz representativa de este período leonés podemos aventurar altarium, forma que los autores cristianos usaron al lado de altare, pero que en León se aplicó, como derivada de altus, a la emi­nencia del tereno. A juzgar por la toponimia, la voz irra­dia desde León y se extiende a todo lo que en el siglo XI era reino leonés-castellano, usada entonces en abundantes formas concurrentes, autario, auteiro, outeiro, otero y muchas más 86; pero es desusada en la toponimia de Navarra, Ara­gón, Cataluña y Valencia, y lo que es bien chocante, en la mitad Sur de España 87, sólo Portugal, más apegado a este neologismo, lo propagó al Sur con la reconquista 88.

      El rasgo más distintivo del gallego-portugués frente al leo­nés-castellano es, sin duda, la pérdida de las dos consonan­tes intevocálicas -N- y -L-: lua, boa, moeda; ceo, voar, saude. La pérdida de la -N- es también rasgo distintivo del gascón, ya documentado en el siglo XI 89, y ocurre también en el vasco; nada más natural que pensar en efectos del substrato prerro­mano, por más que se arredren ante esta idea los lingüistas que no conciben el estado latente de un fenómeno 90. También, aunque rasgo puramente negativo, ha de recordarse que el gallego-portugués se aparta igualmente de las demás lenguas peninsulares por no participar de la palatalización de -LL- y -NN-91: castelo, cavallo (ll = l); pano, anno (nn = n).

      En este período de orígenes la diferencia entre el galle­go y el portugués era mínima. En la escritura de los textos medievales apenas hay otra saliente que la persona Él de los perfectos fuertes, ouve, dise, etc. en portugués, mientras es ouvo, diso, etc. en gallego, terminado en -o como en cas­tellano. La nasalización de las vocales, semejante a la del francés, debió de ser siempre mayor en el portugués debi­da, probablemente, a más densidad del substrato céltico 92. Más tarde la dirección de uno y otro dialecto fueron muy diversas 93, distinguiéndose el gallego por su convivencia con el leonés-castellano, aunque el portugués continuó siempre muy relacionado con estos dialectos del centro, de los cua­les, y a través de los cuales recibió siempre la mayor parte de sus influjos exteriores.

      Los límites del gallego-portugués con el asturiano-leonés en los territorios que estos dialectos ocupaban hasta el si­glo X aparecen dispersos cada uno en su dirección en zonas más dilatadas hacia el Sur que los límites del catalán y el aragonés; ello es efecto de la mayor extensión antigua de la reconquista en el Occidente de la Península.

Diego Catalán: Historia de la Lengua Española de Ramón Menéndez Pidal (2005)

NOTAS

85  Véase atrás, Parte IIa, cap. Ill, §§ 6, 7, 9.

86  Menéndez Pidal, Orígenes del esp., p. 543.

87  Menéndez Pidal, Orígenes del esp., p. 429, n. 3.

88  En el Sur de España, la voz toponímica es cerro, que en Oríge­nes del esp., p. 430, supongo de propagación tardía; pero Cerralbo en Salamanca y en Toledo, anterior a la difusión del germanismo «blan­co», abogan por una tradición mozárabe. Los pueblos de la Tarraco­nense, Aragón y Cataluña, así como el Languedoc usan como topónimo poyo, pueyo, puig, puy < podium, voz que en León y Asturias conserva su sentido clásico de ’banco, asiento’ y no tiene sino escasísimas aplicaciones toponímicas en el Occidente peninsular.

89  Bourciez, Éléments, § 271d.

90 Rechaza la idea del substrato Meyer-Lübke en Rev. Inter. Est. Vascos, XV, 1924, p. 223, aunque considera las semejanzas que ofrece la pérdida de la n en vasco y en portugués.

91  Véase atrás, Parte IIa, cap. III, § 8.

92  Bourciez, Éléments, §§ 333 y 266c.

93  Se manifiesta, sobre todo, en la época moderna el notable os­curecimiento de las vocales átonas portuguesas (Bourciez, Éléments, § 34). El gallego, por su simbiosis con el castellano, llevó, en cam­bio, su vocalismo a condiciones similares a las de esta lengua, per­diendo la distinción de  ̢e : ẹ  y de ̢o : ọ̡ y su consonantismo partici­pó de la gran evolución ensordecedora de las sibilantes que se dio en castellano, asturiano, aragonés y valenciano. El vocabulario gallego sufrió muchos influjos del castellano, muchos más que el portugués, aunque éste recibió bastantes.

CAPÍTULOS ANTERIORES:

PARTE PRIMERA: DE IBERIA A HISPANIA
A. EL SOLAR Y SUS PRIMITIVOS POBLADORES

CAPÍTULO I. LA VOZ LEJANA DE LOS PUEBLOS SIN NOMBRE.

1.- 1.  LOS PRIMITIVOS POBLADORES Y SUS LENGUAS

2.- 2. INDICIOS DE UNA CIERTA UNIDAD LINGÜÍSTICA MEDITERRÁNEA

3.- 3. PUEBLOS HISPÁNICOS SIN NOMBRE; PIRENAICOS Y CAMÍTICOS

CAPÍTULO II. PUEBLOS PRERROMANOS, PREINDOEUROPEOS E INDOEUROPEOS

4.- 1. FUERZA EXPANSIVA DE LOS PUEBLOS DE CULTURA IBÉRICA

5.- 2. NAVEGACIÓN DE FENICIOS Y DE GRIEGOS EN ESPAÑA

6.- 3. LOS ÍBEROS Y LA IBERIZACIÓN DE ESPAÑA, PROVENZA Y AQUITANIA

7.- 4. FRATERNIDAD ÍBERO-LÍBICA

*   8.- 5. LOS LÍGURES O AMBRONES

*   9.- 6. LOS ILIRIOS

*   10.- 7. LOS CELTAS

*   11.- 8. «NOS CELTIS GENITOS ET EX IBERIS» (MARCIAL)

12.- 9. PERSISTENCIA DE LAS LENGUAS IN­DÍGENAS EN LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA

B. LAS HUELLAS DE LAS LENGUAS PRERROMANAS EN LA LENGUA ROMANCE

CAPÍTULO III. RESTOS DE LAS LENGUAS PRIMITIVAS EN EL ESPAÑOL

13.- 1. VOCABLOS DE LAS LENGUAS PRERRO­MANAS

14.- 2. SUFIJOS PRERROMANOS EN EL ESPAÑOL

15.- 3. LAS LENGUAS DE SUBSTRATO EN LA FONÉTICA ESPAÑOLA

16.- 4. RESUMEN DE LOS INFLUJOS DEL SUBSTRATO

PARTE SEGUNDA: LA HISPANIA  LATINA
A. LA COLONIZACIÓN ROMANA Y LA ROMANIZACIÓN

CAPÍTULO I. HISPANIA PROVINCIA ROMANA

* 17.- 1. CARTAGO Y ROMA. LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA Y SU EXPANSIÓN DESDE EL ESTE AL OESTE

18.- 2. LA ROMANIZACIÓN

19.- 3. ESPAÑA Y LA PROVINCIALIZACIÓN DEL IMPERIO

20.- 4. PREDOMINIO DEL ORIENTE. EL CRISTIANISMO

CAPÍTULO II. EL NUEVO LATÍN

21.- 1. ¿LATÍN VULGAR?

22.- 2. EL LATÍN NUEVO

23.- 3. INFLUJO DEL CRISTIANISMO

24.- 4. NEOLOGISMOS DEL VOCABULARIO DOCTO

25.- 5. NEOLOGISMOS DE ESTILÍSTICA COLEC­TIVA

26.- 6. ACEPCIONES NUEVAS

27.- 7. FRASEOLOGÍA

28.- 8. MÓVILES DEL NEOLOGISMO GRAMA­TICAL

29.- 9. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SINTAXIS DEL NOMBRE

30.- 10. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SIN­TAXIS DEL VERBO

31.- 11. PREPOSICIONES Y ADVERBIOS

32.- 12. COLOCACIÓN DE LAS PALABRAS

*   33.- 13. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA VOCÁLICO

34.- 14. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA CONSO­NÁNTICO

*   35.- 15. OTRAS SIMPLIFICACIONES FONÉTICAS

*   36.- 16. LARGA LUCHA ENTRE INNOVACIÓN Y PURISMO

*   37.- 17. LAS INSCRIPCIONES

B. EL LATÍN DE HISPANIA

CAPÍTULO III. ESPAÑA EN LA ROMANIA

*   38.- 1. LA ROMANIA

*   39.- 2. CAUSAS DEL DIALECTALISMO RO­MÁNICO

*   40.- 3. ROMANIA OCCIDENTAL, ROMANIA MERIDIONAL

*   41.- 4. TRES ZONAS DE COLONIZACIÓN DE ESPAÑA

*   42.- 5. ESPAÑA Y LA ITALIA MERIDIONAL

*   43.- 6. ARCAÍSMO PURISTA DEL LATÍN DE ESPAÑA

*   44.- 7. RELACIONES ENTRE EL LATÍN HISPA­NO Y EL DE LA ROMANIA MERIDIONAL: VOCABULARIO Y FORMACIÓN DE PALABRAS

45.- 8. FONÉTICA DIALECTAL EN EL LATÍN DEL SUR DE ITALIA Y DE LA HISPANIA CITERIOR

*   46.- 9. UNIDAD Y DIVERSIDAD EN EL LA­TÍN DE HISPANIA

*   47.- 10. TOPONIMIA CRISTIANA

PARTE TERCERA: HACIA LA NACIONALIZACIÓN LINGÜÍSTICA DE HISPANIA
A. DESMEMBRACIÓN DE LA ROMANIA. ÉPOCAS VISIGÓTICA Y ARÁBIGA

CAPÍTULO I. EL REINO TOLOSANO Y EL TOLEDANO

*   48.- 1. DISOLUCIÓN Y RUINA DEL IMPERIO DE OCCIDENTE. CRISIS DE ROMANIDAD

*   49.- 2. NACIONALIZACIÓN DEL REINO VISI­GODO

*   50.- 3. REINO VISIGODO TOLEDANO

*   51.- 4. ONOMÁSTICA GERMÁNICA

*   52.- 5. CAUSAS DE LA FRAGMENTACIÓN ROMÁNICA

*   53.- 6. LA LENGUA COMÚN QUE NO SE ESCRIBE

*   54.- 7. CENTROS DIRECTIVOS DE LA HISPANIA VISIGÓTICA

*   55.- 8. LENGUA CORTESANA VISIGODA

*   56.- 9. EL MAPA LINGÜÍSTICO DEL REINO GODO

*   57.- 10. ORÓSPEDA, CANTABRIA Y VASCONIA

*   58.- 11. NACIONALIZACIÓN LITERARIA. SAN ISIDORO

*   59.- 12. LA ESCUELA ISIDORIANA

CAPÍTULO II.  AL-ANDALUS. EL ÁRABE Y LA ALJAMÍA

*   60.- 1. LA ARABIZACIÓN DE HISPANIA

*   61.- 2. LOS MOZÁRABES EN SU ÉPOCA HE­ROICA

*   62.- 3. MUSULMANES DE HABLA ROMANCE

*   63.- 4. LA ALJAMÍA O LENGUA ROMANCE HABLADA EN AL-ANDALUS

*   64.- 5. TOPONIMIA ÁRABE

*   65.- 6. TOPONIMIA MOZÁRABE

*   66.- 7. TOPONIMIA LATINA EN BOCA ÁRABE

CAPÍTULO III. LOS PUEBLOS INDOCTOS DEL NORTE

*   67.- 1. UNA NUEVA BASE PARA LA NUE­VA ROMANIDAD HISPANA

*   68.- 2. GRANDES TRASIEGOS DE POBLACIÓN

*   69.- 3. TOLEDANISMO OVETENSE. EL DIALEC­TO ASTURIANO Y LEONÉS

*   70.- 4. ONOMÁSTICA NUEVA

*   71.- 5. EL PATRONÍMICO EN -Z

CAPÍTULO IV. EL IMPERIO LEONÉS Y SU FRONTERA VÁRDULO-VASCONA

*   72.- 1. ORÍGENES DEL REINO DE NAVARRA Y DEL «IMPERIO» LEONÉS

*   73.- 2. FORMACIÓN DEL GRAN CONDADO DE CASTILLA

*   74.- 3. LA RIOJA

*   75.- 4. REPOBLACIÓN AL SUR DEL DUERO

*   76.- 5. PREPONDERANTE INFLUJO ÁRABE Y MOZÁRABE

B. PRIMEROS BALBUCEOS DEL IDIOMA960-1065—
GLOSAS Y CANTARES ÉPICOS

CAPITULO V.  LA LENGUA ESCRITA

*   77.- 1. LATÍN DOCTO Y LATÍN ARROMANZADO

*   78.- 2. LAS GLOSAS EMILIANENSES

*   79.- 3. LAS GLOSAS SILENSES

*   80.- 4. DIFICULTAD DE LA ESCRITURA

*   81.- 5. LOS DIPTONGOS

*   82.- 6. LA Ñ Y LA LL

*   83.- 7. REPRESENTACIÓN GRÁFICA DE OTROS SONIDOS ROMÁNICOS

*   84.- 8. GRAFÍAS PARA SONIDOS ESPECIAL­MENTE CASTELLANOS

*   85.- 9. RESUMEN ORTOGRÁFICO

CAPÍTULO VI.  EL HABLA ROMANCE

*   86.- 1. FALTA DE FIJACIÓN DEL SISTEMA VOCÁLICO

*   87.- 2. SONORIZACIÓN DE LA CONSONANTE SORDA

*   88.- 3. VACILACIÓN EN LA PÉRDIDA DE LA VOCAL INTERTÓNICA

*   89.- 4. FECHA RELATIVA DE LA SONORIZA­CIÓN Y DE LA SÍNCOPA VOCÁLICA

*   90.- 5. UNA ÉPOCA DE MÚLTIPLES SINCRE­TISMOS

*   91.- 6. CONTIENDA ENTRE LLANOS Y CULTOS

*   92.- 7. ARCAIZANTES Y NEOLOGISTAS

*   93.- 8. AFECTACIÓN ULTRACORRECTA

CAPITULO VII. EL CASTELLANO ENTRE LOS DEMÁS DIALECTOS ROMANCES HISPÁNICOS

*   94.- 1. CARÁCTER DIFERENCIAL DE CASTILLA

*   95.- 2. RASGOS PRIMITIVOS DEL CASTELLANO FRENTE AL LEONÉS, AL ARAGONÉS Y A LA ALJAMÍA

*   96.- 3. CASTILLA SE ADELANTA A LOS OTROS DIALECTOS AFINES

*   97.- 4. EL CASTELLANO CON EL LEONÉS Y EL GALLEGO-PORTUGUÉS

98.- 5. EL CASTELLANO CON EL ARAGONÉS Y EL CATALÁN

CAPÍTULO VIII. LA LITERATURA DEL MILENIO

*   99.- 1. CLÉRIGOS Y JUGLARES

*   100.- 2. CANCIONES ANDALUSÍES. EL LEN­GUAJE DE ESTOS CANTARCILLOS ROMÁNICOS

*   101.- 3. ESTADO LATENTE DE UNA POESÍA ÉPICA

*   102.- 4. ¿HUBO UNA ÉPICA MOZÁRABE?

*   103.- 5. CANTARES DE GESTA BREVES EN CASTILLA

*   104.- 6. EL ASONANTE EN LA POESÍA JUGLA­RESCA

C. LA LENGUA Y LA LITERATURA CASTELLANA
SE ABREN PASO EN UNA ESPAÑA NUEVA

CAPITULO IX. EL INFLUJO FRANCO Y LA EMANCIPACIÓN DEL ROMANCE

*   105.- 1. LA DINASTÍA NAVARRA. CASTILLA HECHA REINO

*   106.- 2. ALFONSO VI; RUPTURA CON LA TRA­DICIÓN MOZÁRABE

*   107.- 3. RECONQUISTA DE TOLEDO. DECA­DENCIA MOZÁRABE

*   108.- 4. LA EXTREMADURA AL SUR DEL DUERO. DESAPARICIÓN DE LOS DIALECTOS ROMANCES PRIMITIVOS

*   109.- 5. EL CID Y LOS ALMORÁVIDES

*   110.- 6. LA CUÑA CASTELLANA

*   111.- 7. ARROLLADOR AVANCE DE LA APÓCOPE

*   112.- 8. FIJACIÓN DEL RITMO ACENTUAL DE LA PALABRA

*   113.- 9. EL CATALÁN

Diseño gráfico:
 
La Garduña Ilustrada

Imagen: letra minúscula j (versión) siglo XII. British Museum

113.- 9. EL CATALÁN

113.- 9. EL CATALÁN

9. EL CATALÁN. IX. EL INFLUJO FRANCO Y LA EMANCIPACIÓN DEL ROMANCE

      Al final de esta época que reseñamos se engrandecen Barcelona y Portugal, solares de los dos dialectos ibéricos extremos.

      Barcelona, hecha independiente del reino de Francia en el siglo X, constituye un gran condado reuniendo en la perso­na de Ramón Berenguer III (1096-1131) varios condados menores, como había hecho Castilla antes. Ahora aparece el nombre de Cataluña, hallándose por primer vez catalanenses en un poema pisano de 1112, nombre que, junto con el de Navarra y Castilla, aparecidos enel siglo XI 66, completa la nomenclatura moderna de los territorios lingüísticos.

      A raíz de la formación del gran condado, ocurre su unión con el reino de Aragón en la persona del conde Ramón Berenguer IV, en 1137. Aunque la nueva dinastía se funda con varón catalán y hembra aragonesa, los catalanes la lla­maron «el casal d’Aragó», y desde el comienzo, el reino asumió la representación política del conjunto, estableciéndose el fundamental bilingüismo que caracteriza la biolo­gía del catalán.

      Este dialecto hispánico, por razones histórico-geográficas que arrancan de la época romana 67 y se continúan en la visigoda, y de la reconquista, tiene estrechas relaciones por una parte con los dialectos de la Galia gótica o languedocianos y por otra con los dialectos de la Tarraconense o aragoneses; no de otro modo que en la Italia continental se cruzan influjos de la Galia y de la Italia peninsular. La tan debatida cuestión sobre clasificar el catalán como dia­lecto ibero-románico o como galo-románico carece de sen­tido científico 68.

      Entre la masa de fenómenos que el catalán ofrece pecu­liares de España toda o de su parte oriental y extraños a los dialectos languedocianos recordemos las formaciones léxicas nuevas que apuntamos arriba 69, o la simple conser­vación de términos clásicos olvidados en el resto de la Romania 70, después, rasgos fonéticos que atribuimos a desarrollo visigótico-toledano, tales como l- palatalizada y -as, -an > -es, -en comunes ambos con el asturiano y en parte con el aragonés 71. En segundo término vienen otros ras­gos de España comunes con la Romania meridional o con la oriental, extraños también a la Galia: -ll- y -nn- palatalizadas 72; sufijo -icco 73; incoativos en -escere en vez de -iscere 74; -nd- > nn 75; monoptongación de au y ai 76; muchos fenómenos de vocabulario 77. Menos importante, por ser simplemente negativo, es el faltar en catalán como en el resto de España la ü céltica, propia de todos los dia­lectos de Francia, incluso el gascón.

      Entre los muchos rasgos que asocian el catalán a los dia­lectos languedocianos señalaremos la pérdida de -s en la persona Nosotros del verbo -amus, -imus: cantam, partim; perfectos de tipo gw como aguí; pérdida de la preposición cum substituida por apud > ab, amb; multitud de voca­blos comunes.

      En fin, entre los rasgos peculiares del catalán, los que le separan tanto del aragonés como del languedociano, cabe destacar la aspiración, vocalización o pérdida de varias consonantes continuas: de la s o z protónica, resina > rehina, ratione > rahó; de la ç o z final, dicit > diu, palatiu > palau, amatis > amau; lo mismo que de la -d final, pede > peu, sede > seu; y la pérdida de la -n y -r finales, pane > pa, satione > sahó, calore > calo(r) 78.

      La frontera catalano-languedociana es artificial, de lími­tes coincidentes 79, yendo juntos en un haz todos los que hemos apuntado, por ejemplo el de la ü y la u, el de au conservado o monoptongado, el de la d perdida al Norte y vocalizada al Sur (pe y peu < pede), el de la -d- hecha z al Norte y perdida al Sur (suzà y suà < sudare), etc. En cambio, la frontera catalano-aragonesa es natural, de lími­tes dispersos, yendo separados el límite de la Ŏ diptonga­da, el límite de la L- palatalizada; el de -AS hecho -es; el del ensordecimiento de las fricativas, etc.80. Esta diferen­te disposición de los límites es sintomática de cómo en uno y otro caso se produjo la diferenciación de las hablas locales. Se ha querido explicar el catalán como una len­gua nacida en el Rosellón, parte de la Septimania visigó­tica, e importada a la Península por los reconquistadores de la Galia gótica; W. Meyer-Lübke 81 creyó que el catalán era un dialecto provenzal transportado a España por los reconquistadores venidos del otro lado del Pirineo. Pero ya H. Morf observó 82, para rechazar tal manera de ver, que el catalán del Rosellón difiere del conjunto lingüístico del Mediodía de Francia en tantos rasgos de fonética, de mor­fología y de vocabulario que no puede menos de recono­cerse que el catalán es en el Rosellón un cuerpo extraño en medio de los dialectos del Sur de Francia, con los cua­les no se interpenetra. La disposición en haz de los diver­sos límites lingüísticos es típica de la expansión de una lengua ya constituida que penetra en un territorio ajeno; por ello Morf llega a la conclusión de que el catalán del Rosellón es un dialecto importado de España, lo cual se explica por el secular dominio de los condes catalanes y de los reyes de Aragón en aquella comarca. En su frontera al Sur de los Pirineos, el catalán se articula con los dia­lectos aragoneses y se interpenetra con ellos: el catalán fronterizo, de Ribagorza, se funde suavemente con el alto-aragonés, de la propia Ribagorza y de Sobrarbe; su pro­gresiva diferenciación se dio in situ, desde los primeros tiempos en que se fraguan los romances hispánicos, hasta tiempos en que esos romances se expanden hacia el Sur, y aún después. Sólo en los territorios al Sur de las estri­baciones del Pirineo 83, desde Tamarite y Balaguer, recon­quistados en 1145 y 1106 respectivamente, los límites del catalán y del aragonés van juntos en un haz, efecto de la desaparición de una lengua mozárabe suplantada, lenta­mente pero en su totalidad, después de la reconquista por lenguas de Aragón y de Cataluña 84.

Diego Catalán: Historia de la Lengua Española de Ramón Menéndez Pidal (2005)

NOTAS

66  Véase atrás, cap. IV, §§ 1 y 2.

67  Véase atrás, Parte IIa, cap. III, § 4.

68  Tal cuestión sólo sirvió a la política local. A ella fue arras­trado lastimosamente W. Meyer-Lübke (Das Katalanische, 1925). Sobre lo arbitrario del método seguido en ese libro, véanse A. Alonso (RFE, XIII, 1926, pp. 1-38 y 225-261) y P. Fouché («À propos du livre de W. Meyer-Lübke, ’Das Katalanische’», Rev. Hisp., LXXVII, 1929, pp. 88-120, especialmente las pp. 100-101). A Griera («Afro-romanich o ibero-romanich?», Butll. Dial. Cat., X, 1922, pp. 34-53; «Castellà-Català-Provençal», Zeit. f. rom. Phil, XLV, 1925, pp. 198-254; y Rev. Ling. Rom., V, 1929, pp. 193 ss.) se funda en el frecuente confusionismo de los datos que aduce.

69  Véase Parte IIa, cap. Ill, § 9.

70  Parte IIa, cap. Ill, § 6.

71  Parte IIIa, cap. I, §§ 8-9.

72  Parte IIa, cap. Ill, § 8.

73  Parte Ia, cap. III, § 2 (p. 69).

74  Parte IIa, cap. Ill, § 7.

75  Parte IIa, cap. III, § 8.

76  Parte IIIa, cap. VII, § 5.

77  Parte IIa, cap. III, § 7. Entre otros rasgos podría añadirse el uso de qui relativo con antecedente expreso, en lucha con que, vacilación articulada en la Península y desarticulada en el Languedoc, según A. Par, «Qui y que en la Península Ibérica», RFE, XVIII, 1931, p. 233.

78  Para la pérdida de la r (aunque escrita), en estado latente, documentada en el siglo VIII por autores árabes en el nombre de Balagué y en el adjetivo derivado Balaguíon, no Balageríon, véase F. Codera, Discursos leídos ante la R. Academia Española, 1910, p. 30 (cítalo J. F. Pastor, RFE, XIV, 1927, p. 194); en Valencia y Alicante no se pierde la r.

79  Véase atrás, cap. III, § 2.

80  Menéndez Pidal, «A. Griera i Gaja, La frontera catalano-ara­gonesa. Estudi geografico-lingüistic», RFE, III, 1916, p. 78.

81  W. Meyer-Lübke, Gramm. des Langues Romaines, I, 1890, p. 14.

82  H. Morf, «Mundartenforschung und Geschichte auf romanischen Gebiet», Bull, de dialect, rom., I, 1909, pp. 2-4.

83  Menéndez Pidal, «Articulación lingüística de España», s.v. «España», en la Enciclopedia Espasa, vol. XXI, Barcelona, 1923, pp. 415-437 (sin indicar la extensión de la colaboración, salvo en tirada aparte); reed. en el volumen Anejo España, 1925 (3a ed., por Espasa-Calpe,  1935).

84  R. Menéndez Pidal, «A. Griera La frontera», RFE, III, 1916, pp. 77-79 y 83-86; y «Dos problemas iniciales», en Encicl. Ling. Hisp., I, 1960, pp. LV-LVII.

CAPÍTULOS ANTERIORES:

PARTE PRIMERA: DE IBERIA A HISPANIA
A. EL SOLAR Y SUS PRIMITIVOS POBLADORES

CAPÍTULO I. LA VOZ LEJANA DE LOS PUEBLOS SIN NOMBRE.

1.- 1.  LOS PRIMITIVOS POBLADORES Y SUS LENGUAS

2.- 2. INDICIOS DE UNA CIERTA UNIDAD LINGÜÍSTICA MEDITERRÁNEA

3.- 3. PUEBLOS HISPÁNICOS SIN NOMBRE; PIRENAICOS Y CAMÍTICOS

CAPÍTULO II. PUEBLOS PRERROMANOS, PREINDOEUROPEOS E INDOEUROPEOS

4.- 1. FUERZA EXPANSIVA DE LOS PUEBLOS DE CULTURA IBÉRICA

5.- 2. NAVEGACIÓN DE FENICIOS Y DE GRIEGOS EN ESPAÑA

6.- 3. LOS ÍBEROS Y LA IBERIZACIÓN DE ESPAÑA, PROVENZA Y AQUITANIA

7.- 4. FRATERNIDAD ÍBERO-LÍBICA

*   8.- 5. LOS LÍGURES O AMBRONES

*   9.- 6. LOS ILIRIOS

*   10.- 7. LOS CELTAS

*   11.- 8. «NOS CELTIS GENITOS ET EX IBERIS» (MARCIAL)

12.- 9. PERSISTENCIA DE LAS LENGUAS IN­DÍGENAS EN LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA

B. LAS HUELLAS DE LAS LENGUAS PRERROMANAS EN LA LENGUA ROMANCE

CAPÍTULO III. RESTOS DE LAS LENGUAS PRIMITIVAS EN EL ESPAÑOL

13.- 1. VOCABLOS DE LAS LENGUAS PRERRO­MANAS

14.- 2. SUFIJOS PRERROMANOS EN EL ESPAÑOL

15.- 3. LAS LENGUAS DE SUBSTRATO EN LA FONÉTICA ESPAÑOLA

16.- 4. RESUMEN DE LOS INFLUJOS DEL SUBSTRATO

PARTE SEGUNDA: LA HISPANIA  LATINA
A. LA COLONIZACIÓN ROMANA Y LA ROMANIZACIÓN

CAPÍTULO I. HISPANIA PROVINCIA ROMANA

* 17.- 1. CARTAGO Y ROMA. LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA Y SU EXPANSIÓN DESDE EL ESTE AL OESTE

18.- 2. LA ROMANIZACIÓN

19.- 3. ESPAÑA Y LA PROVINCIALIZACIÓN DEL IMPERIO

20.- 4. PREDOMINIO DEL ORIENTE. EL CRISTIANISMO

CAPÍTULO II. EL NUEVO LATÍN

21.- 1. ¿LATÍN VULGAR?

22.- 2. EL LATÍN NUEVO

23.- 3. INFLUJO DEL CRISTIANISMO

24.- 4. NEOLOGISMOS DEL VOCABULARIO DOCTO

25.- 5. NEOLOGISMOS DE ESTILÍSTICA COLEC­TIVA

26.- 6. ACEPCIONES NUEVAS

27.- 7. FRASEOLOGÍA

28.- 8. MÓVILES DEL NEOLOGISMO GRAMA­TICAL

29.- 9. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SINTAXIS DEL NOMBRE

30.- 10. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SIN­TAXIS DEL VERBO

31.- 11. PREPOSICIONES Y ADVERBIOS

32.- 12. COLOCACIÓN DE LAS PALABRAS

*   33.- 13. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA VOCÁLICO

34.- 14. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA CONSO­NÁNTICO

*   35.- 15. OTRAS SIMPLIFICACIONES FONÉTICAS

*   36.- 16. LARGA LUCHA ENTRE INNOVACIÓN Y PURISMO

*   37.- 17. LAS INSCRIPCIONES

B. EL LATÍN DE HISPANIA

CAPÍTULO III. ESPAÑA EN LA ROMANIA

*   38.- 1. LA ROMANIA

*   39.- 2. CAUSAS DEL DIALECTALISMO RO­MÁNICO

*   40.- 3. ROMANIA OCCIDENTAL, ROMANIA MERIDIONAL

*   41.- 4. TRES ZONAS DE COLONIZACIÓN DE ESPAÑA

*   42.- 5. ESPAÑA Y LA ITALIA MERIDIONAL

*   43.- 6. ARCAÍSMO PURISTA DEL LATÍN DE ESPAÑA

*   44.- 7. RELACIONES ENTRE EL LATÍN HISPA­NO Y EL DE LA ROMANIA MERIDIONAL: VOCABULARIO Y FORMACIÓN DE PALABRAS

45.- 8. FONÉTICA DIALECTAL EN EL LATÍN DEL SUR DE ITALIA Y DE LA HISPANIA CITERIOR

*   46.- 9. UNIDAD Y DIVERSIDAD EN EL LA­TÍN DE HISPANIA

*   47.- 10. TOPONIMIA CRISTIANA

PARTE TERCERA: HACIA LA NACIONALIZACIÓN LINGÜÍSTICA DE HISPANIA
A. DESMEMBRACIÓN DE LA ROMANIA. ÉPOCAS VISIGÓTICA Y ARÁBIGA

CAPÍTULO I. EL REINO TOLOSANO Y EL TOLEDANO

*   48.- 1. DISOLUCIÓN Y RUINA DEL IMPERIO DE OCCIDENTE. CRISIS DE ROMANIDAD

*   49.- 2. NACIONALIZACIÓN DEL REINO VISI­GODO

*   50.- 3. REINO VISIGODO TOLEDANO

*   51.- 4. ONOMÁSTICA GERMÁNICA

*   52.- 5. CAUSAS DE LA FRAGMENTACIÓN ROMÁNICA

*   53.- 6. LA LENGUA COMÚN QUE NO SE ESCRIBE

*   54.- 7. CENTROS DIRECTIVOS DE LA HISPANIA VISIGÓTICA

*   55.- 8. LENGUA CORTESANA VISIGODA

*   56.- 9. EL MAPA LINGÜÍSTICO DEL REINO GODO

*   57.- 10. ORÓSPEDA, CANTABRIA Y VASCONIA

*   58.- 11. NACIONALIZACIÓN LITERARIA. SAN ISIDORO

*   59.- 12. LA ESCUELA ISIDORIANA

CAPÍTULO II.  AL-ANDALUS. EL ÁRABE Y LA ALJAMÍA

*   60.- 1. LA ARABIZACIÓN DE HISPANIA

*   61.- 2. LOS MOZÁRABES EN SU ÉPOCA HE­ROICA

*   62.- 3. MUSULMANES DE HABLA ROMANCE

*   63.- 4. LA ALJAMÍA O LENGUA ROMANCE HABLADA EN AL-ANDALUS

*   64.- 5. TOPONIMIA ÁRABE

*   65.- 6. TOPONIMIA MOZÁRABE

*   66.- 7. TOPONIMIA LATINA EN BOCA ÁRABE

CAPÍTULO III. LOS PUEBLOS INDOCTOS DEL NORTE

*   67.- 1. UNA NUEVA BASE PARA LA NUE­VA ROMANIDAD HISPANA

*   68.- 2. GRANDES TRASIEGOS DE POBLACIÓN

*   69.- 3. TOLEDANISMO OVETENSE. EL DIALEC­TO ASTURIANO Y LEONÉS

*   70.- 4. ONOMÁSTICA NUEVA

*   71.- 5. EL PATRONÍMICO EN -Z

CAPÍTULO IV. EL IMPERIO LEONÉS Y SU FRONTERA VÁRDULO-VASCONA

*   72.- 1. ORÍGENES DEL REINO DE NAVARRA Y DEL «IMPERIO» LEONÉS

*   73.- 2. FORMACIÓN DEL GRAN CONDADO DE CASTILLA

*   74.- 3. LA RIOJA

*   75.- 4. REPOBLACIÓN AL SUR DEL DUERO

*   76.- 5. PREPONDERANTE INFLUJO ÁRABE Y MOZÁRABE

B. PRIMEROS BALBUCEOS DEL IDIOMA960-1065—
GLOSAS Y CANTARES ÉPICOS

CAPITULO V.  LA LENGUA ESCRITA

*   77.- 1. LATÍN DOCTO Y LATÍN ARROMANZADO

*   78.- 2. LAS GLOSAS EMILIANENSES

*   79.- 3. LAS GLOSAS SILENSES

*   80.- 4. DIFICULTAD DE LA ESCRITURA

*   81.- 5. LOS DIPTONGOS

*   82.- 6. LA Ñ Y LA LL

*   83.- 7. REPRESENTACIÓN GRÁFICA DE OTROS SONIDOS ROMÁNICOS

*   84.- 8. GRAFÍAS PARA SONIDOS ESPECIAL­MENTE CASTELLANOS

*   85.- 9. RESUMEN ORTOGRÁFICO

CAPÍTULO VI.  EL HABLA ROMANCE

*   86.- 1. FALTA DE FIJACIÓN DEL SISTEMA VOCÁLICO

*   87.- 2. SONORIZACIÓN DE LA CONSONANTE SORDA

*   88.- 3. VACILACIÓN EN LA PÉRDIDA DE LA VOCAL INTERTÓNICA

*   89.- 4. FECHA RELATIVA DE LA SONORIZA­CIÓN Y DE LA SÍNCOPA VOCÁLICA

*   90.- 5. UNA ÉPOCA DE MÚLTIPLES SINCRE­TISMOS

*   91.- 6. CONTIENDA ENTRE LLANOS Y CULTOS

*   92.- 7. ARCAIZANTES Y NEOLOGISTAS

*   93.- 8. AFECTACIÓN ULTRACORRECTA

CAPITULO VII. EL CASTELLANO ENTRE LOS DEMÁS DIALECTOS ROMANCES HISPÁNICOS

*   94.- 1. CARÁCTER DIFERENCIAL DE CASTILLA

*   95.- 2. RASGOS PRIMITIVOS DEL CASTELLANO FRENTE AL LEONÉS, AL ARAGONÉS Y A LA ALJAMÍA

*   96.- 3. CASTILLA SE ADELANTA A LOS OTROS DIALECTOS AFINES

*   97.- 4. EL CASTELLANO CON EL LEONÉS Y EL GALLEGO-PORTUGUÉS

98.- 5. EL CASTELLANO CON EL ARAGONÉS Y EL CATALÁN

CAPÍTULO VIII. LA LITERATURA DEL MILENIO

*   99.- 1. CLÉRIGOS Y JUGLARES

*   100.- 2. CANCIONES ANDALUSÍES. EL LEN­GUAJE DE ESTOS CANTARCILLOS ROMÁNICOS

*   101.- 3. ESTADO LATENTE DE UNA POESÍA ÉPICA

*   102.- 4. ¿HUBO UNA ÉPICA MOZÁRABE?

*   103.- 5. CANTARES DE GESTA BREVES EN CASTILLA

*   104.- 6. EL ASONANTE EN LA POESÍA JUGLA­RESCA

C. LA LENGUA Y LA LITERATURA CASTELLANA
SE ABREN PASO EN UNA ESPAÑA NUEVA

CAPITULO IX. EL INFLUJO FRANCO Y LA EMANCIPACIÓN DEL ROMANCE

*   105.- 1. LA DINASTÍA NAVARRA. CASTILLA HECHA REINO

*   106.- 2. ALFONSO VI; RUPTURA CON LA TRA­DICIÓN MOZÁRABE

*   107.- 3. RECONQUISTA DE TOLEDO. DECA­DENCIA MOZÁRABE

*   108.- 4. LA EXTREMADURA AL SUR DEL DUERO. DESAPARICIÓN DE LOS DIALECTOS ROMANCES PRIMITIVOS

*   109.- 5. EL CID Y LOS ALMORÁVIDES

*   110.- 6. LA CUÑA CASTELLANA

*   111.- 7. ARROLLADOR AVANCE DE LA APÓCOPE

*   112.- 8. FIJACIÓN DEL RITMO ACENTUAL DE LA PALABRA

Diseño gráfico:
 
La Garduña Ilustrada

Imagen: letra minúscula k, siglo XII. British Museum

112.- 8. FIJACIÓN DEL RITMO ACENTUAL DE LA PALABRA

112.- 8. FIJACIÓN DEL RITMO ACENTUAL DE LA PALABRA

8. FIJACIÓN DEL RITMO ACENTUAL DE LA PALABRA. IX. EL INFLUJO FRANCO Y LA EMANCIPACIÓN DEL ROMANCE

      La indecisión en la síncopa de la vocal intertónica, tan constante todavía en los siglos X y XI, continúa algo en el XII, pero cesa en el XIII con el desarollo de la literatura ro­mánica. La lengua va tomando su posición definitiva res­pecto al equilibrio silábico en torno al acento (no aún res­pecto a la vocal final). Respecto a la protónica, en multitud de casos se contraría la evolución fonética tradicional para mantener la identidad radical entre el derivado y el sim­ple de una familia léxica. Desde antiguo, como vimos en época anterior, molinaria era mulnera, 1129 (Eslonza)61, y esta forma se usaba en el XII significando 'presa de molino', pero en esta síncopa desaparecía la identidad con el simple molino porque desaparecía la vocal acentuada y ca­racterística de la usual, por ello se propendía a decir moli­nera, forma derivada que prevaleció. Lo relativo a Zamora se llamaba zambrano, «carrera zambrana» 1099 62, derivado usado por la Estoria de España, çambrano. Pero desaparecía la identidad con Zamora y de ahí que se prefiriera zamorano. Cornado sólo sobrevivió como sustantivo designando una moneda; el participio tenía que conservar la o del corono coronas y del sustantivo corona. Desde las Glosas Silenses se venía diciendo collitura, luego se dijo cogedura para conser­var la e característica del verbo coger.

      Respecto a las proparoxítonas, que tan directamente con­tribuyen a caracterizar el ritmo acentual del idioma, se coloca en esto, como en tantos otros rasgos, entre el fran­cés y el italiano. El italiano y el rumano conservan el rit­mo dactilico * ̆̆ ̆ , el francés sigue rigurosamente el trocaico - ̆̆  y el español sigue, en general, el trocaico, pero admitien­do también, en muchas partes, el dactilico. El español va con el francés en todos los casos de evolución tradicional popular: pectĭne > peine, fr. peigne, ital. pèttine; semĭta > senda, sente, sèmita; fraxĭnu > fresno, frêne, fràssino, etc. Pero la situación intermedia del español entre la Romania del Norte y la del Sur se muestra: 1° En conservar en las vocales tradicionales la a postónica que el francés pierde: raphănu > rábano, fr. rave, ital. fano; espárrago, asper­ge, spàrago; cáñamo, chanvre, cànapa; cuévano, coffre, còfano; y así pájaro, cántaro, piélago, cáscara, lámpara, bálago, cárca­va, pámpano, sábana, etc. 2° Por conservar la vocal postóni­ca en otras muchas voces, a pesar de haber ellas en época anterior evolucionado tradicionalmente en su vocal acentua­da o en sus consonantes: lágrima, clérigo, tósigo, arábigo, ábre­go, tórtola < tŭrtŭre viespera (luego víspera), águila, trébe­de (junto a la forma sincopada trepde, 984, Sahagún, luego treude), lóbrego < lubricus 63; o habiendo además alterado el timbre de la vocal postónica desde palatal a velar: niéspola, junto a niéspero níspero < nĕspĭlus, víbora < vipĕra. Todos éstos son relictos de los innumerables sin­cretismos de la época de orígenes. 3° Por admitir en todas las épocas del idioma una multitud de cultismos integra­les, cada día más numerosos, que, en lucha con las formas sincopadas, a menudo han acabado por prevalecer: discípulo, espíritu, pálido, lógica, música, público, áncora (pop. ancla), fí­sico (ant. semiculto fésigo), fábrica (fragua < *frabica), báculo (ant. blago), basílica (ant. baselga), límite (linde), trípode (trébe­de treude), ánima (anme 1056 64, alma), décimo (diezmo), famé­lico (jamelgo), pólipo (pulpo), ínsula (isla), rápido (poet. ant. raudo), lápida (lauda), pórtico (galic. porche, puértego 65).

Diego Catalán: Historia de la Lengua Española de Ramón Menéndez Pidal (2005)

NOTAS

61  Menéndez Pidal, Orígenes del esp., p. 317 (1950, p. 311).

62  Menéndez Pidal, Orígenes del esp., p. 317 (1950, p. 311).

63   Según W. Meyer-Lübke, a pesar del significado.

64  Menéndez Pidal, Orígenes del esp., p. 317 (1950, p. 311).

65  Doc. arag. 1405 (Bol. Acad. Esp., IV, 1917, p. 208).

CAPÍTULOS ANTERIORES:

PARTE PRIMERA: DE IBERIA A HISPANIA
A. EL SOLAR Y SUS PRIMITIVOS POBLADORES

CAPÍTULO I. LA VOZ LEJANA DE LOS PUEBLOS SIN NOMBRE.

1.- 1.  LOS PRIMITIVOS POBLADORES Y SUS LENGUAS

2.- 2. INDICIOS DE UNA CIERTA UNIDAD LINGÜÍSTICA MEDITERRÁNEA

3.- 3. PUEBLOS HISPÁNICOS SIN NOMBRE; PIRENAICOS Y CAMÍTICOS

CAPÍTULO II. PUEBLOS PRERROMANOS, PREINDOEUROPEOS E INDOEUROPEOS

4.- 1. FUERZA EXPANSIVA DE LOS PUEBLOS DE CULTURA IBÉRICA

5.- 2. NAVEGACIÓN DE FENICIOS Y DE GRIEGOS EN ESPAÑA

6.- 3. LOS ÍBEROS Y LA IBERIZACIÓN DE ESPAÑA, PROVENZA Y AQUITANIA

7.- 4. FRATERNIDAD ÍBERO-LÍBICA

*   8.- 5. LOS LÍGURES O AMBRONES

*   9.- 6. LOS ILIRIOS

*   10.- 7. LOS CELTAS

*   11.- 8. «NOS CELTIS GENITOS ET EX IBERIS» (MARCIAL)

12.- 9. PERSISTENCIA DE LAS LENGUAS IN­DÍGENAS EN LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA

B. LAS HUELLAS DE LAS LENGUAS PRERROMANAS EN LA LENGUA ROMANCE

CAPÍTULO III. RESTOS DE LAS LENGUAS PRIMITIVAS EN EL ESPAÑOL

13.- 1. VOCABLOS DE LAS LENGUAS PRERRO­MANAS

14.- 2. SUFIJOS PRERROMANOS EN EL ESPAÑOL

15.- 3. LAS LENGUAS DE SUBSTRATO EN LA FONÉTICA ESPAÑOLA

16.- 4. RESUMEN DE LOS INFLUJOS DEL SUBSTRATO

PARTE SEGUNDA: LA HISPANIA  LATINA
A. LA COLONIZACIÓN ROMANA Y LA ROMANIZACIÓN

CAPÍTULO I. HISPANIA PROVINCIA ROMANA

* 17.- 1. CARTAGO Y ROMA. LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA Y SU EXPANSIÓN DESDE EL ESTE AL OESTE

18.- 2. LA ROMANIZACIÓN

19.- 3. ESPAÑA Y LA PROVINCIALIZACIÓN DEL IMPERIO

20.- 4. PREDOMINIO DEL ORIENTE. EL CRISTIANISMO

CAPÍTULO II. EL NUEVO LATÍN

21.- 1. ¿LATÍN VULGAR?

22.- 2. EL LATÍN NUEVO

23.- 3. INFLUJO DEL CRISTIANISMO

24.- 4. NEOLOGISMOS DEL VOCABULARIO DOCTO

25.- 5. NEOLOGISMOS DE ESTILÍSTICA COLEC­TIVA

26.- 6. ACEPCIONES NUEVAS

27.- 7. FRASEOLOGÍA

28.- 8. MÓVILES DEL NEOLOGISMO GRAMA­TICAL

29.- 9. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SINTAXIS DEL NOMBRE

30.- 10. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SIN­TAXIS DEL VERBO

31.- 11. PREPOSICIONES Y ADVERBIOS

32.- 12. COLOCACIÓN DE LAS PALABRAS

*   33.- 13. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA VOCÁLICO

34.- 14. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA CONSO­NÁNTICO

*   35.- 15. OTRAS SIMPLIFICACIONES FONÉTICAS

*   36.- 16. LARGA LUCHA ENTRE INNOVACIÓN Y PURISMO

*   37.- 17. LAS INSCRIPCIONES

B. EL LATÍN DE HISPANIA

CAPÍTULO III. ESPAÑA EN LA ROMANIA

*   38.- 1. LA ROMANIA

*   39.- 2. CAUSAS DEL DIALECTALISMO RO­MÁNICO

*   40.- 3. ROMANIA OCCIDENTAL, ROMANIA MERIDIONAL

*   41.- 4. TRES ZONAS DE COLONIZACIÓN DE ESPAÑA

*   42.- 5. ESPAÑA Y LA ITALIA MERIDIONAL

*   43.- 6. ARCAÍSMO PURISTA DEL LATÍN DE ESPAÑA

*   44.- 7. RELACIONES ENTRE EL LATÍN HISPA­NO Y EL DE LA ROMANIA MERIDIONAL: VOCABULARIO Y FORMACIÓN DE PALABRAS

45.- 8. FONÉTICA DIALECTAL EN EL LATÍN DEL SUR DE ITALIA Y DE LA HISPANIA CITERIOR

*   46.- 9. UNIDAD Y DIVERSIDAD EN EL LA­TÍN DE HISPANIA

*   47.- 10. TOPONIMIA CRISTIANA

PARTE TERCERA: HACIA LA NACIONALIZACIÓN LINGÜÍSTICA DE HISPANIA
A. DESMEMBRACIÓN DE LA ROMANIA. ÉPOCAS VISIGÓTICA Y ARÁBIGA

CAPÍTULO I. EL REINO TOLOSANO Y EL TOLEDANO

*   48.- 1. DISOLUCIÓN Y RUINA DEL IMPERIO DE OCCIDENTE. CRISIS DE ROMANIDAD

*   49.- 2. NACIONALIZACIÓN DEL REINO VISI­GODO

*   50.- 3. REINO VISIGODO TOLEDANO

*   51.- 4. ONOMÁSTICA GERMÁNICA

*   52.- 5. CAUSAS DE LA FRAGMENTACIÓN ROMÁNICA

*   53.- 6. LA LENGUA COMÚN QUE NO SE ESCRIBE

*   54.- 7. CENTROS DIRECTIVOS DE LA HISPANIA VISIGÓTICA

*   55.- 8. LENGUA CORTESANA VISIGODA

*   56.- 9. EL MAPA LINGÜÍSTICO DEL REINO GODO

*   57.- 10. ORÓSPEDA, CANTABRIA Y VASCONIA

*   58.- 11. NACIONALIZACIÓN LITERARIA. SAN ISIDORO

*   59.- 12. LA ESCUELA ISIDORIANA

CAPÍTULO II.  AL-ANDALUS. EL ÁRABE Y LA ALJAMÍA

*   60.- 1. LA ARABIZACIÓN DE HISPANIA

*   61.- 2. LOS MOZÁRABES EN SU ÉPOCA HE­ROICA

*   62.- 3. MUSULMANES DE HABLA ROMANCE

*   63.- 4. LA ALJAMÍA O LENGUA ROMANCE HABLADA EN AL-ANDALUS

*   64.- 5. TOPONIMIA ÁRABE

*   65.- 6. TOPONIMIA MOZÁRABE

*   66.- 7. TOPONIMIA LATINA EN BOCA ÁRABE

CAPÍTULO III. LOS PUEBLOS INDOCTOS DEL NORTE

*   67.- 1. UNA NUEVA BASE PARA LA NUE­VA ROMANIDAD HISPANA

*   68.- 2. GRANDES TRASIEGOS DE POBLACIÓN

*   69.- 3. TOLEDANISMO OVETENSE. EL DIALEC­TO ASTURIANO Y LEONÉS

*   70.- 4. ONOMÁSTICA NUEVA

*   71.- 5. EL PATRONÍMICO EN -Z

CAPÍTULO IV. EL IMPERIO LEONÉS Y SU FRONTERA VÁRDULO-VASCONA

*   72.- 1. ORÍGENES DEL REINO DE NAVARRA Y DEL «IMPERIO» LEONÉS

*   73.- 2. FORMACIÓN DEL GRAN CONDADO DE CASTILLA

*   74.- 3. LA RIOJA

*   75.- 4. REPOBLACIÓN AL SUR DEL DUERO

*   76.- 5. PREPONDERANTE INFLUJO ÁRABE Y MOZÁRABE

B. PRIMEROS BALBUCEOS DEL IDIOMA960-1065—
GLOSAS Y CANTARES ÉPICOS

CAPITULO V.  LA LENGUA ESCRITA

*   77.- 1. LATÍN DOCTO Y LATÍN ARROMANZADO

*   78.- 2. LAS GLOSAS EMILIANENSES

*   79.- 3. LAS GLOSAS SILENSES

*   80.- 4. DIFICULTAD DE LA ESCRITURA

*   81.- 5. LOS DIPTONGOS

*   82.- 6. LA Ñ Y LA LL

*   83.- 7. REPRESENTACIÓN GRÁFICA DE OTROS SONIDOS ROMÁNICOS

*   84.- 8. GRAFÍAS PARA SONIDOS ESPECIAL­MENTE CASTELLANOS

*   85.- 9. RESUMEN ORTOGRÁFICO

CAPÍTULO VI.  EL HABLA ROMANCE

*   86.- 1. FALTA DE FIJACIÓN DEL SISTEMA VOCÁLICO

*   87.- 2. SONORIZACIÓN DE LA CONSONANTE SORDA

*   88.- 3. VACILACIÓN EN LA PÉRDIDA DE LA VOCAL INTERTÓNICA

*   89.- 4. FECHA RELATIVA DE LA SONORIZA­CIÓN Y DE LA SÍNCOPA VOCÁLICA

*   90.- 5. UNA ÉPOCA DE MÚLTIPLES SINCRE­TISMOS

*   91.- 6. CONTIENDA ENTRE LLANOS Y CULTOS

*   92.- 7. ARCAIZANTES Y NEOLOGISTAS

*   93.- 8. AFECTACIÓN ULTRACORRECTA

CAPITULO VII. EL CASTELLANO ENTRE LOS DEMÁS DIALECTOS ROMANCES HISPÁNICOS

*   94.- 1. CARÁCTER DIFERENCIAL DE CASTILLA

*   95.- 2. RASGOS PRIMITIVOS DEL CASTELLANO FRENTE AL LEONÉS, AL ARAGONÉS Y A LA ALJAMÍA

*   96.- 3. CASTILLA SE ADELANTA A LOS OTROS DIALECTOS AFINES

*   97.- 4. EL CASTELLANO CON EL LEONÉS Y EL GALLEGO-PORTUGUÉS

98.- 5. EL CASTELLANO CON EL ARAGONÉS Y EL CATALÁN

CAPÍTULO VIII. LA LITERATURA DEL MILENIO

*   99.- 1. CLÉRIGOS Y JUGLARES

*   100.- 2. CANCIONES ANDALUSÍES. EL LEN­GUAJE DE ESTOS CANTARCILLOS ROMÁNICOS

*   101.- 3. ESTADO LATENTE DE UNA POESÍA ÉPICA

*   102.- 4. ¿HUBO UNA ÉPICA MOZÁRABE?

*   103.- 5. CANTARES DE GESTA BREVES EN CASTILLA

*   104.- 6. EL ASONANTE EN LA POESÍA JUGLA­RESCA

C. LA LENGUA Y LA LITERATURA CASTELLANA
SE ABREN PASO EN UNA ESPAÑA NUEVA

CAPITULO IX. EL INFLUJO FRANCO Y LA EMANCIPACIÓN DEL ROMANCE

*   105.- 1. LA DINASTÍA NAVARRA. CASTILLA HECHA REINO

*   106.- 2. ALFONSO VI; RUPTURA CON LA TRA­DICIÓN MOZÁRABE

*   107.- 3. RECONQUISTA DE TOLEDO. DECA­DENCIA MOZÁRABE

*   108.- 4. LA EXTREMADURA AL SUR DEL DUERO. DESAPARICIÓN DE LOS DIALECTOS ROMANCES PRIMITIVOS

*   109.- 5. EL CID Y LOS ALMORÁVIDES

*   110.- 6. LA CUÑA CASTELLANA

*   111.- 7. ARROLLADOR AVANCE DE LA APÓCOPE

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La Garduña Ilustrada

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111.- 7. ARROLLADOR AVANCE DE LA APÓCOPE

111.- 7. ARROLLADOR AVANCE DE LA APÓCOPE

 

7. ARROLLADOR AVANCE DE LA APÓCOPE. IX. EL INFLUJO FRANCO Y LA EMANCIPACIÓN DEL ROMANCE

      Respecto a la -e final de palabra, se verifica ahora una de las revoluciones más violentas que el idioma ha sufrido. De un máximo de conservación antiguo se pasa a un máxi­mo de apócope.

      En la segunda mitad del siglo XI se perciben tres corrien­tes bien distintas. Primera: la tendencia arcaizante o tradi­cional a conservar la -e deja de ser preponderante como era en el siglo X y pasa a ser tolerada, en minoría de casos. Segunda: la tendencia popular que de antiguo practicaba la apócope tras consonantes dentales y alveolares simples (d, n, l, r, s, ć ) toma gran incremento, pasando a ser domi­nante. Tercera: la tendencia a la apócope de -e tras conso­nantes labiales, velares y palatales o tras un grupo conso­nantico empieza a tomar gran vuelo.

      Ya hemos visto en la época anterior documentos de hacia 1050 y de 1062 que en su latín muestran bastante desarro­llada la apócope de -e. Ahora debemos recordar un docu­mento de Sobrarbe hacia 1090 que, a pesar de pertenecer a una región muy arcaizante, a pesar de tener dos ultracorrecciones (bédene, kede), mezcla a sus arcaísmos o latinismos (onore, dare, abere, medigatate) mayoría de formas apocopadas: particigon (esto es, particyón), pan dos veces, senigor (o sea, senyor) cinco veces, meligor (o sea, melyor ’mejor’), guascón (de Gascuña). También es de notar la fecha en que se impone la apócope en el latín de los documentos de Sahagún; para la voz ferragine (por farragine): ferregine 1059, ferrajne 1064, ferreine 1081, ferren 1096 29; en Castilla tenemos ferrayne 1059 Cardeña, y ferren 1070 Arlanza.

      Y lo que más prueba el avance arrollador de la tenden­cia a la apócope es verla practicada tras consonantes «difí­ciles», esto es, que la lengua no consintió después dejar fi­nales, y en los demás casos en que hubo reacción restauradora de la -e. Los primeros ejemplos que tengo son éstos. De Castilla: «la sierra adelant» 1057 Oña, y, en voces con -o, el galicismo «duos uasos de argent» 1082 Oña, en vez de como se decía en documentos anteriores, «una copa de argento» 939, 1019 León, «cintorio de argento» 1029 San Juan de la Peña. De León 30: «Sanctorum Fagund et Primitiui» 1081, donde se ve que el primer santo titular del cé­lebre monasterio tenía su nombre ya ineludiblemente apocopado en el genitivo latino, «allend presa» frente a «allen­de parte del aqua» 1084 Sahagún; Trasmont 1092 Sahagún. Y esta nueva pronunciación continuará avanzando en el si­glo siguiente: Uila uerd 1123 San Zoilo de Carrión, Ualdelafont 1177 León. En Asturias: «de fron per illa requera» junto a «fronte per illo tuo quadro» 1114 San Vicente de Oviedo, documento que contiene la última ultracorrección por mí conocida (estane)31. De Aragón: «et al mont Sancti Mikael» 1097 Monzón; Ajerb 1118 Monte Aragón, 1172 San Victorian; Belgit 1128, 1134 Monte Aragón, hoy ’Belchite’, del postverbal gite (del aragonés gitar ’echar, lanzar’) ’buen tiro’; Suprarb 1157, 1160 San Victorian, ’Sobrarbe’.

      En la segunda mitad del siglo XI aparecen también los primeros ejemplos de la apócope pronominal. Mientras las Glosas Emilianenses y Silenses usan siempre el pronombre enclítico en su forma plena (li, se), ahora se encuentran al­guna vez las formas acortadas: «et lexol ipsos pratos» 1055 Pámanes ’dejóle’; «et sim ir quisiero» 1056 (?) Santillana ’si me quisiere ir’; «vayas con toda su hereditate» 1056 Santi­llana ’váyase’; «mea ereditate quem quadra inter meos ger­manos» 1091 Sahagún; «et leuos miuida Diac Alvarez» 1100 Burgos ’levantóse, se dispuso’.

      También ahora comienza a mostrarse la apócope verbal: «aprecient lo quanto valier» 1097 Carrión, documento en el cual la -t de las personas Él está vacilante (eretet ’here­de’, seruiat, etc., frente a sedea, uidea, tórnese, etc.), y sin em­bargo, aunque esa -t aún subsiste en parte, su recuerdo, de otra parte, se ha borrado tan por completo que no impide la apócope de la -e siguiente 32. En el perfecto, persona Tú «et tu sachestme inde ipsa diuisa» 1107 Oña ’sacásteme’; «per quem adiudest a sacare...» 1143 Sahagún 33. Es chocante la persona Él remax, repetida en 1058 Sahagún, 1061 León, en vez de la forma antigua remaso (< remansit), usual en los siglos ΧΙ-ΧIII. ¿Hay apócope de la -o? Más bien de­bemos pensar que hay apócope de la -e etimológica, antes de consolidarse la -o analógica en la persona Él de los per­fectos fuertes 34.

      En esta tendencia a la pérdida de la e final, al igual que en otros rasgos fonéticos arriba examinados 35, Castilla no es el foco de la tendencia lingüística, sino un punto de tran­sición entre dos extremos. Hacia Occidente, la apócope dis­minuye progresivamente; hacia Oriente es cada vez más intensa.

      El avance, en la segunda mitad del siglo XI, de la pérdi­da de la e final se apoyaba en una tendencia más general que afectaba también a la o final.

      En el galicismo argent de 1082 vemos documentada la influencia que el francés comenzaba a tener en esta apó­cope excesiva. Pero a ella había de ayudar también el ára­be, influyente sobre los romances meridionales de España; aryent y arzent es dado por Ben Bucláriš de Zaragoza, ha­cia 1100, como nombre español de la plata, y la forma arzent excluye la sospecha de que se trate de un galicismo, pues sigue evolución fonética española (spargere > esparzer 36). El árabe pudo contribuir a que algún dialecto mozárabe propendiese tanto a la pérdida de la -o como a la de la -e tras las consonantes difíciles, asemejándose en esto al francés y en admitir muchas consonantes finales que después exigieron la -e de apoyo. El botánico sevillano de hacia 1100 da varias apócopes de -o como formas propias de la aljamía: acond < aconĭtum, ešparrag bellito, lecua de lop ’lengua de lobo’, aunque lo regular es la conservación de la -o (torbisco, matronyo, aneto, etc.). Por otra parte, los préstamos del árabe al romance habituaban a éste desde an­tiguo a las consonantes finales difíciles: zumag y zumach se halla en escrituras latinas de León 947 y de Sahagún 1002, voz que después tuvo que hacerse zumaque.

      El francés, el provenzal y demás dialectos languedocianos, junto con el catalán, de una parte, el árabe, de otra, pudieron ayudar a la propagación de la pérdida de -o y al hábito de pronunciar finales de sílaba en consonante «difí­cil» o con grupo consonantico; pero no fueron la única razón de la apócope de -o. El fenómeno tuvo extensión ma­yor que la que el extranjerismo puede explicar. Y, como en el caso de la -e, en la España del Norte se percibe una vacilación, entre la tendencia a la apócope y la tendencia a la conservación, de carácter gradual según avanzamos des­de Oriente hacia Occidente, que viene a indicarnos el ca­rácter autóctono de los resultados. Por otra parte, debido a la posterior restauración de vocales finales en el español, que más adelante estudiaremos 37, es la toponimia, junto con los dialectos arcaizantes marginados, los testimonios más claros de lo que fue una situación lingüística en tiempos primitivos.

      La reducción o pérdida de las vocales finales, que en francés es ya muy general desde el siglo VIII, se manifiesta algo atenuada en el catalán, que se hermana en esto a los dialectos languedocianos, pero con mayores vacilaciones desde antiguo: plurales como ossos y osses, falsos y falses, etc.; substantivos de tipo onclo y oncle, ferro y ferre; persona Yo de los verbos, parlo, dono, dormo, junto a parle, done, dormi  o dorm, y otros casos varios 38. Continuando hacia el Oeste, en Pallars (Lérida, entre Andorra y el valle de Aran) la toponimia denuncia la existencia de un catalán de transi­ción al aragonés, con mucha tendencia a conservar la -o donde el catalán la pierde: lugares como Faiedo (en Casti­lla «Haedo», de haya), Romedo (de «roma» ’acedera’), Becero, Cierco, Burgo, etc. Y lo mismo en el gascón del valle de Aran, donde hay Castiero (’castiello’, ’castillo’, con -r- gas­cona resultado de -LL-; en gascón común «castet»), Portiero (’portiello’, ’portillo’), Pruedo < prunētu, Estanyo (en vez de provenzal «estanh», catalán «estany», ’estanque’), etc.39.

      Al Oeste de Pallars está Aragón, donde hay rastros to­ponímicos reveladores de una propensión a la apócope de -o, dentro de una más general conservación. En diplomas de los siglos XI y XII se halla Canfrango y Camfranc,  1149 (hoy Canfranc, en pronunciación local Canfrán) < campu franco; Terço,  1089, y Terç,  1090 (hoy Tierz); Montecluso (hoy Monclús); Guasillu, 1055; Guasillo, 1090, y Guasil, 1147 (hoy Guasillo) 40. El aragonés de la Baja Edad Media aún seguirá vacilando entre bispo y bisbe, cinco y cinc, etc. 41.

      La pérdida de la -o tras las consonantes -n, -l, -r, que en el caso de la -e siempre fueron más propensas a quedar como finales, tuvo desde antiguo una cierta difusión en los dialectos centrales.

      En el caso de -o tras -n hallamos en la lengua antigua la doble forma en «kavallo raudane» (1064), rodane (1055), rodán (1145), junto a raudano (Glosario del siglo X) < ravĭdu + anu, duplicidad hoy subsistente bajo las formas roano y ruán 42; en los documentos se halla «escrivan de illa regina» (Oña, 1111), junto al corriente escrivano, y todavía en el siglo XVII los campesinos toledanos cosnservaban los arcaísmos escribén, sacristén 43. En el Occidente de Asturias son aún corrientes centén, chen lleno’, tarrén ’terreno’, etc., y por toda Asturias subsisten algunos casos sueltos, pequén ’pequeño’, vilán ’milano’, siendo general al asturiano «cada un», «ca un». En el sufijo o terminación -in(o) son también de uso general en Asturias vecín, padrín, molín y, como di­minutivo, -in domina no sólo en Asturias sino en el Occi­dente de León hasta Zamora 44: caballín, hermanín, rapacín, etc. El dialecto más occidental del centro de la Península queda así hermanado con el más oriental, ya que en el Alto Aragón siguen asimismo en uso tremolín junto a tremolino ’álamo temblón’, gorrín ’gorrino’, fraxín ’fresno’, escolan ’escolano’, camín, plen ’lleno’, etc 45. Los casos de apócope de los antiguos documentos, junto con la sobrevivencia de la apócope en dialectos conservadores al Occidente y Oriente del español moderno nos dan razón de los topónimos es­parcidos por el Norte de la Península que conservan su forma apocopada como reliquia de un estado de la lengua arcaico: Lubián (Zamora, Galicia), junto a Lubiano (Álava); Luzán (apellido de Zaragoza), junto a Luquiano (Álava); Covián (Oviedo); Morán (Zaragoza, Pontevedra); Maján (So­ria); Logrosán (Cáceres); Orellán (León); Marzán (León, Ga­licia); Luján (Huesca); Marugán (Segovia); Saviñán (Zarago­za); junto a Quijano, Miñano, Trevijano, etc. La variante -en abunda más: Bespén, Callén, Lupiñén, Marcén, Vicién (Hues­ca), Grisén, Rodén (Zaragoza), Tudellén (Navarra), Talarén (Oviedo), Alocén (Guadalajara), Carcelén (Albacete); es fre­cuente, sobre todo, en Valencia, con una -t final añadida modernamente por ultracorrección: Bairén, Crivillén (hoy Crevillent), Ontiñén (hoy Ontenient), Argullen(t), Bocairen(t), Cairen(t), Moxen(t), Parcen(t), Sallen(t) 46, siendo este -en la forma masculina única (-eno es inusitado), junto a la forma femenina Baena, Cariñena, Carmena, Lucena, etc.

      La pérdida de -o tras r se documenta en voces aljamiadas con el sufijo -ariu: pandair ’pandero’, yenair ’enero’, semtair ’sendero’ 47, y ha dejado algún resto fósil en la toponimia: Oter, en Guadalajara. También en el calendario mo­zárabe formado en Córdoba, año 961, la fiesta de Todos los Santos se llama Marteror < festum martyrorum (por martyrum)48 y otros genitivos de plural sobreviven en la toponimia con forma apocopada: Gotor (Zaragoza) < Gothorum, Cogollor (Guadalajara), plural del frecuente topónimo «Cogollo», «Cogollos», «Cogols» < cucullus. El fenómeno posiblemente se dio fuera de los dialectos mozá­rabes 49: refiriéndose a Nájera, Alfonso VI, en 1076, nombra el «barrium Sancti» Andree quod vocatur Cornilior» 50.

      Tras l, la pérdida de la -o se extiende, fuera del catalán, por el Alto Aragón, donde aún se registran voces como: fil, al Este de Bielsa; cimbál ’címbalo’, en Hecho; roscadél ’ros­cadero, cesto’, en Ansó; picol, Bolea, y picólo, Sallent; cornaból, Lanuza; cornagüelo ’diente de león’, Panticosa. El alto-aragonés, en extremo arcaizante, conserva este resto de la tendencia antigua a la apócope de la -o de forma análoga a lo atestiguado en los dialectos mozárabes: el botánico se­villano de hacia 1100 tenía plena conciencia de la vacila­ción en las hablas romances de al-Andalus, pues nos advier­te que «el nabiello se dice también nabiel» 51, hablando del diminutivo de «nabo» aplicado al ’anapelo’; y en todo el te­rritorio mozárabe hay ejemplos de que, al lado de los corrientes cardiello, tomiello, culantriello, peruelo, castañuelo, etc., se decía también: cardiel, lauriel, mauchuel ’mochuelo, mo­cho’, Baskuel, diminutivo del nombre de varón «Vasco» 52. En la toponimia encontramos multitud de nombres con los su­fijos -ĕllu y -ŏlu apocopados: Pedruel, en el partido de Boltaña (Alto Aragón); Buñuel < balneŏlu, en Navarra; Buniel, Boniel (Bonille, 1100; compárese «Bonillo» en Albacete) < *balnĕllu, Pradiel, Gumiel y otros, en Bur­gos; Piñel < pinĕllu, Jaramiel, Curiel en Valladolid; Valfartiel, que en el siglo XI vacilaba entre conservar la -o o reducirla a -e: Val Fartelo, 1071, junto a Valfartelle, 1081 < fartu (compárese «Villaharta»), en el término de Sahagún; Filiel al Suroeste de Astorga (León), Valboniel (compárese «Valbonilla» en Burgos), Faidiel (compárese «Faidiello», «Faediello» en Asturias, «Ahedillo» en Burgos) < fagea, Carcediel, Bardiel, Carriel y otros, en Asturias; Mourel, Pinel, etc., en Galicia; Azevel, Espinhel, Freixiel, Eirol, etc.53, en el Nor­te de Portugal. Ciertamente, muchos de los topónimos en -iel se encuentran en la parte de la Península dominada por los musulmanes hasta el siglo XI o XII y puede, en conse­cuencia, pensarse que respondan a la fonética árabe, ya que en sus préstamos latinos el árabe suprime la -o y aún la -a; pero los numerosísimos topónimos tienen todos ellos su diptongo ie, ue, conservando un aspecto románico incon­fundible, frente a las voces asimiladas por el árabe que carecen de diptongo: girbel (en el árabe oriental y occiden­tal), Mohammadel (siglo XI), Sanchol (primeros años del si­glo XI) 54. Resultan así asimilables a los ya citados, en los que, dada su localización, no es probable el influjo árabe (ni el catalán) para la denominación de un territorio 55.

      En el caso de -o tras una t o una dental agrupada la ten­dencia a la apócope también rebasa las áreas lingüísticas del gascón y del catalán, y se documenta, aunque muy escasa­mente, en el aragonés medieval: «Ramon Gualgard (léase «Gallard», pues la lg es grafía de la palatal), Endregot (Έndregoto’, nombre de mujer) sua germana», 1147 56. El alto-aragonés moderno mantiene tras dental precedida de n la pronunciación con apócope: blan ’blando’ y los gerundios ribagorzanos cantán, comén, subín 57. La vacilación entre con­servación y pronunciación apocopada es notable en el sufi­jo -ĭtto, -etto: al occidente de Jaca se halla el lugar lla­mado Esporret en 1055, Esporreto en 1070, Sporret en 1071, Esporreto en 1090, hoy Esporret 58; junto a él los topónimos Aineto, Caneto, Serveto,  Usieto y Mondiceto (de la toponimia menor de Torla) conviven con Hospitaled, Tramaced, etc.; en el habla moderna hay sólo algún uso de la forma plena, estíllelo diminutivo de ’astilla’ junto a las formas corrientes apocopadas barranquet, calderet, molinet o molinė. Como en el caso de -in(o), vuelve aquí a darse la convivencia de for­mas en el otro extremo arcaizante, en Asturias, donde en el dialecto hablado hoy se mantiene la -o en chaparretu, vieyetu ’vejete’, forquetu, etc. y en la toponimia Valleto, Cañaleto, junto a Brusquete, Miravete. También en el Norte de Portugal hay Burgueto, junto a Burguete, Calveto llamado también Calvete, Barreto, contra Barrete, Alegrete, Aldrete, etc. Para el territorio mozárabe tenemos en el Repartimiento de Valencia Abinxalbeto (junto al simple «Abenxalbo»), frente a Carlet, Capdet, Alianet, Albarayet, y en el Repartimiento de Mallorca Caneto, frente a Canet, Campanet; la misma dupli­cidad Canneto y Cannet se encuentra en los escritos árabes para designar el Cañete de Málaga y el de Cuenca 59, nom­bre derivado del latín cannetum, pero asociado a los de sufijo -etto. En Ciudad Real se mezclan Buruneto, El Trin­cheto, junto a El Martinete, Poblete. En fin, la toponimia nos conserva trazas de la antigua coexistencia como desarrollo patrimonial del sufijo de un -eto, sin pérdida de la vocal, y de su forma apocopada -et (o, con vocal restaurada, -ete)60.

Diego Catalán: Historia de la Lengua Española de Ramón Menéndez Pidal (2005)

NOTAS

29 Menéndez Pidal, Orígenes del esp., § 141.

30  Dejo a un lado la pérdida de la -o en «ego Uirimud rex» 1000 Sahagún, documento escrito en León (Menéndez Pidal, Orígenes del esp., § 361).

31  Menéndez Pidal, Orígenes del esp., § 663-4.

32  Menéndez Pidal, Orígenes del esp., § 703.

33  Menéndez Pidal, Orígenes del esp.,  § 751.

34  Menéndez Pidal, Orígenes del esp., 754, con cita de un espisit hacia 980 ’despendió’, donde parece que la -o analógica de los perfectos fuertes no era aún fija.

35  Cap. VII, §§ 4 y 5.

36  Menéndez Pidal, Gram, hist.,  1941, § 472b.

37  Parte IVa, cap. IV, §§ 2-3.

38  A. Griera, Gram. hist. del català antic,  1931, pp. 52-53, 77, 83.

39  J. Corominas, en Butll. de Dial.  Catalana, XXIII,  1935, p. 200, y apuntes manuscritos que Corominas me añade.

40  Menéndez Pidal, Orígenes del esp., pp. 192-194.

41  Umphrey, en Rev. Hisp., XXIV, 1911, pp. 13, 14, 34-35.

42  Menéndez Pidal, Orígenes del esp., § 201.

43  Tirso recoge en el habla villanesca las formas escribén por ’escribano’ y sacristén por ’sacristán’: «en cas del escribén que nos hace la escretura -¿Por quién? -Por mano del cura delante del sacristén» en La villana de Vallecas («BAE», V, p. 64b); «Pela el escribén, porque escribanar con pluma con pelo de comer le da», cantan unos pastores en La venganza de Tamar (ed. Cotarelo, I, p. 524a). Sobre el origen primitivo del sufijo -ēn(o), véase atrás, Parte II, cap. I, § 2 (pp. 104-105 y nn. 69, 77).

44  Menéndez Pidal, «El dialecto leonés», en Rev. Arch., Bibl. y Mus., XIV, 1906, p. 155.

45  Menéndez Pidal, ed. del Poema de Yúçuf en Rev. Arch., Bibl. y Mus., 1902, pp. 278-279. J. Sarohïandy en Rev. de Aragón, p. 652 (comp. Menéndez Pidal en RFE, III, 1916, pp. 79-80).

46  Parte IIa, cap. I, § 2.

47  Menéndez Pidal, Orígenes del esp., § 182.

48  Simonet, Glosario de voces ibéricas, p. 341. En Du Cange (Glossarium, V, 1938), Marteror, Martror, Martyror, formas usadas en dialectos occitánicos.

49  ¿Es similar el caso de Calabor (Zamora)?

50  Cartulario de San Millán, ed. 1930, p. 234. Un suburbio de Lugo se llama Villa Mirabilior en doc. del s. XI (M. Risco, Esp. Sagr., XL, 1796, p. 423). Puede haber supresión de la abreviatu­ra -rum.

51  Asín, Glosario,  1943, 373°.

52  Menéndez Pidal, Orígenes del esp., § 246.

53  Muchos otros enumero en Orígenes del esp., § 364a. Algunos suponen un genitivo: Villarramiel < Villa Ramelli. Pérdida de -a en Villafruel, si es igual a ’Villafruela’ asimilada su terminación al abundante -ell(u).

54  Menéndez Pidal, Orígenes del esp., § 364, 24 final.

55  Los casos de pérdida de -o tras l en el español moderno (abedul < betullu; trébol < triphyllon) son inexplicables. Meyer-Lübke, REW, 1069 «abedul stammt aus dem Kat. o der dem Mozarab.»; para trébol no supone origen exótico. Desconozco el mozárabe abedul; en cuanto al trébol, los autores árabes escriben la palabra aljamiada siempre con -o: trébolo, tríbilo (Asín, Glosario, 1943, § 578; Simonet, Glosario,  1888, p. 547).

56  Menéndez Pidal, Orígenes del esp., § 36. En Navarra, Gallipina, 1080 y Gallipienzo, hacia 1050 (hoy «Gallipienzo»).

57  Para blan, véase Kuhn en Rev. de Ling. Romane, XI, 1935, p. 86. Para el gerundio, mi edición del Poema de Yúçuf en la Rev. de Archivos, Bibl. y Mus., VII, 1902, pp. 278-279.

58  Menéndez Pidal, Orígenes del esp., § 363, y no es de presumir para la forma apocopada un influjo catalán tan al occidente de Aragón en fecha muy anterior a la unión política con Cataluña (Gili Gaya, en el Homenaje a Menéndez Pidal, II, p. 171, señala como fe­cha para el comienzo del influjo catalán en Aragón circa 1164).

59  Para Canneto, Cannet, véase Simonet, Glosario, 1888; no da la vocalización de la escritura árabe, aunque es de suponer que se funda en ella.

60  Los apelativos -ete del español de hoy se tienen unánime­mente por extranjerismos, y muchos lo son indudables, pero otros no; el extranjerismo sólo contribuyó a generalizar la forma -ete, dejando en completo desuso -eto, salvo en regiones arcaizantes.

CAPÍTULOS ANTERIORES:

PARTE PRIMERA: DE IBERIA A HISPANIA
A. EL SOLAR Y SUS PRIMITIVOS POBLADORES

CAPÍTULO I. LA VOZ LEJANA DE LOS PUEBLOS SIN NOMBRE.

1.- 1.  LOS PRIMITIVOS POBLADORES Y SUS LENGUAS

2.- 2. INDICIOS DE UNA CIERTA UNIDAD LINGÜÍSTICA MEDITERRÁNEA

3.- 3. PUEBLOS HISPÁNICOS SIN NOMBRE; PIRENAICOS Y CAMÍTICOS

CAPÍTULO II. PUEBLOS PRERROMANOS, PREINDOEUROPEOS E INDOEUROPEOS

4.- 1. FUERZA EXPANSIVA DE LOS PUEBLOS DE CULTURA IBÉRICA

5.- 2. NAVEGACIÓN DE FENICIOS Y DE GRIEGOS EN ESPAÑA

6.- 3. LOS ÍBEROS Y LA IBERIZACIÓN DE ESPAÑA, PROVENZA Y AQUITANIA

7.- 4. FRATERNIDAD ÍBERO-LÍBICA

*   8.- 5. LOS LÍGURES O AMBRONES

*   9.- 6. LOS ILIRIOS

*   10.- 7. LOS CELTAS

*   11.- 8. «NOS CELTIS GENITOS ET EX IBERIS» (MARCIAL)

12.- 9. PERSISTENCIA DE LAS LENGUAS IN­DÍGENAS EN LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA

B. LAS HUELLAS DE LAS LENGUAS PRERROMANAS EN LA LENGUA ROMANCE

CAPÍTULO III. RESTOS DE LAS LENGUAS PRIMITIVAS EN EL ESPAÑOL

13.- 1. VOCABLOS DE LAS LENGUAS PRERRO­MANAS

14.- 2. SUFIJOS PRERROMANOS EN EL ESPAÑOL

15.- 3. LAS LENGUAS DE SUBSTRATO EN LA FONÉTICA ESPAÑOLA

16.- 4. RESUMEN DE LOS INFLUJOS DEL SUBSTRATO

PARTE SEGUNDA: LA HISPANIA  LATINA
A. LA COLONIZACIÓN ROMANA Y LA ROMANIZACIÓN

CAPÍTULO I. HISPANIA PROVINCIA ROMANA

* 17.- 1. CARTAGO Y ROMA. LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA Y SU EXPANSIÓN DESDE EL ESTE AL OESTE

18.- 2. LA ROMANIZACIÓN

19.- 3. ESPAÑA Y LA PROVINCIALIZACIÓN DEL IMPERIO

20.- 4. PREDOMINIO DEL ORIENTE. EL CRISTIANISMO

CAPÍTULO II. EL NUEVO LATÍN

21.- 1. ¿LATÍN VULGAR?

22.- 2. EL LATÍN NUEVO

23.- 3. INFLUJO DEL CRISTIANISMO

24.- 4. NEOLOGISMOS DEL VOCABULARIO DOCTO

25.- 5. NEOLOGISMOS DE ESTILÍSTICA COLEC­TIVA

26.- 6. ACEPCIONES NUEVAS

27.- 7. FRASEOLOGÍA

28.- 8. MÓVILES DEL NEOLOGISMO GRAMA­TICAL

29.- 9. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SINTAXIS DEL NOMBRE

30.- 10. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SIN­TAXIS DEL VERBO

31.- 11. PREPOSICIONES Y ADVERBIOS

32.- 12. COLOCACIÓN DE LAS PALABRAS

*   33.- 13. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA VOCÁLICO

34.- 14. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA CONSO­NÁNTICO

*   35.- 15. OTRAS SIMPLIFICACIONES FONÉTICAS

*   36.- 16. LARGA LUCHA ENTRE INNOVACIÓN Y PURISMO

*   37.- 17. LAS INSCRIPCIONES

B. EL LATÍN DE HISPANIA

CAPÍTULO III. ESPAÑA EN LA ROMANIA

*   38.- 1. LA ROMANIA

*   39.- 2. CAUSAS DEL DIALECTALISMO RO­MÁNICO

*   40.- 3. ROMANIA OCCIDENTAL, ROMANIA MERIDIONAL

*   41.- 4. TRES ZONAS DE COLONIZACIÓN DE ESPAÑA

*   42.- 5. ESPAÑA Y LA ITALIA MERIDIONAL

*   43.- 6. ARCAÍSMO PURISTA DEL LATÍN DE ESPAÑA

*   44.- 7. RELACIONES ENTRE EL LATÍN HISPA­NO Y EL DE LA ROMANIA MERIDIONAL: VOCABULARIO Y FORMACIÓN DE PALABRAS

45.- 8. FONÉTICA DIALECTAL EN EL LATÍN DEL SUR DE ITALIA Y DE LA HISPANIA CITERIOR

*   46.- 9. UNIDAD Y DIVERSIDAD EN EL LA­TÍN DE HISPANIA

*   47.- 10. TOPONIMIA CRISTIANA

PARTE TERCERA: HACIA LA NACIONALIZACIÓN LINGÜÍSTICA DE HISPANIA
A. DESMEMBRACIÓN DE LA ROMANIA. ÉPOCAS VISIGÓTICA Y ARÁBIGA

CAPÍTULO I. EL REINO TOLOSANO Y EL TOLEDANO

*   48.- 1. DISOLUCIÓN Y RUINA DEL IMPERIO DE OCCIDENTE. CRISIS DE ROMANIDAD

*   49.- 2. NACIONALIZACIÓN DEL REINO VISI­GODO

*   50.- 3. REINO VISIGODO TOLEDANO

*   51.- 4. ONOMÁSTICA GERMÁNICA

*   52.- 5. CAUSAS DE LA FRAGMENTACIÓN ROMÁNICA

*   53.- 6. LA LENGUA COMÚN QUE NO SE ESCRIBE

*   54.- 7. CENTROS DIRECTIVOS DE LA HISPANIA VISIGÓTICA

*   55.- 8. LENGUA CORTESANA VISIGODA

*   56.- 9. EL MAPA LINGÜÍSTICO DEL REINO GODO

*   57.- 10. ORÓSPEDA, CANTABRIA Y VASCONIA

*   58.- 11. NACIONALIZACIÓN LITERARIA. SAN ISIDORO

*   59.- 12. LA ESCUELA ISIDORIANA

CAPÍTULO II.  AL-ANDALUS. EL ÁRABE Y LA ALJAMÍA

*   60.- 1. LA ARABIZACIÓN DE HISPANIA

*   61.- 2. LOS MOZÁRABES EN SU ÉPOCA HE­ROICA

*   62.- 3. MUSULMANES DE HABLA ROMANCE

*   63.- 4. LA ALJAMÍA O LENGUA ROMANCE HABLADA EN AL-ANDALUS

*   64.- 5. TOPONIMIA ÁRABE

*   65.- 6. TOPONIMIA MOZÁRABE

*   66.- 7. TOPONIMIA LATINA EN BOCA ÁRABE

CAPÍTULO III. LOS PUEBLOS INDOCTOS DEL NORTE

*   67.- 1. UNA NUEVA BASE PARA LA NUE­VA ROMANIDAD HISPANA

*   68.- 2. GRANDES TRASIEGOS DE POBLACIÓN

*   69.- 3. TOLEDANISMO OVETENSE. EL DIALEC­TO ASTURIANO Y LEONÉS

*   70.- 4. ONOMÁSTICA NUEVA

*   71.- 5. EL PATRONÍMICO EN -Z

CAPÍTULO IV. EL IMPERIO LEONÉS Y SU FRONTERA VÁRDULO-VASCONA

*   72.- 1. ORÍGENES DEL REINO DE NAVARRA Y DEL «IMPERIO» LEONÉS

*   73.- 2. FORMACIÓN DEL GRAN CONDADO DE CASTILLA

*   74.- 3. LA RIOJA

*   75.- 4. REPOBLACIÓN AL SUR DEL DUERO

*   76.- 5. PREPONDERANTE INFLUJO ÁRABE Y MOZÁRABE

B. PRIMEROS BALBUCEOS DEL IDIOMA960-1065—
GLOSAS Y CANTARES ÉPICOS

CAPITULO V.  LA LENGUA ESCRITA

*   77.- 1. LATÍN DOCTO Y LATÍN ARROMANZADO

*   78.- 2. LAS GLOSAS EMILIANENSES

*   79.- 3. LAS GLOSAS SILENSES

*   80.- 4. DIFICULTAD DE LA ESCRITURA

*   81.- 5. LOS DIPTONGOS

*   82.- 6. LA Ñ Y LA LL

*   83.- 7. REPRESENTACIÓN GRÁFICA DE OTROS SONIDOS ROMÁNICOS

*   84.- 8. GRAFÍAS PARA SONIDOS ESPECIAL­MENTE CASTELLANOS

*   85.- 9. RESUMEN ORTOGRÁFICO

CAPÍTULO VI.  EL HABLA ROMANCE

*   86.- 1. FALTA DE FIJACIÓN DEL SISTEMA VOCÁLICO

*   87.- 2. SONORIZACIÓN DE LA CONSONANTE SORDA

*   88.- 3. VACILACIÓN EN LA PÉRDIDA DE LA VOCAL INTERTÓNICA

*   89.- 4. FECHA RELATIVA DE LA SONORIZA­CIÓN Y DE LA SÍNCOPA VOCÁLICA

*   90.- 5. UNA ÉPOCA DE MÚLTIPLES SINCRE­TISMOS

*   91.- 6. CONTIENDA ENTRE LLANOS Y CULTOS

*   92.- 7. ARCAIZANTES Y NEOLOGISTAS

*   93.- 8. AFECTACIÓN ULTRACORRECTA

CAPITULO VII. EL CASTELLANO ENTRE LOS DEMÁS DIALECTOS ROMANCES HISPÁNICOS

*   94.- 1. CARÁCTER DIFERENCIAL DE CASTILLA

*   95.- 2. RASGOS PRIMITIVOS DEL CASTELLANO FRENTE AL LEONÉS, AL ARAGONÉS Y A LA ALJAMÍA

*   96.- 3. CASTILLA SE ADELANTA A LOS OTROS DIALECTOS AFINES

*   97.- 4. EL CASTELLANO CON EL LEONÉS Y EL GALLEGO-PORTUGUÉS

98.- 5. EL CASTELLANO CON EL ARAGONÉS Y EL CATALÁN

CAPÍTULO VIII. LA LITERATURA DEL MILENIO

*   99.- 1. CLÉRIGOS Y JUGLARES

*   100.- 2. CANCIONES ANDALUSÍES. EL LEN­GUAJE DE ESTOS CANTARCILLOS ROMÁNICOS

*   101.- 3. ESTADO LATENTE DE UNA POESÍA ÉPICA

*   102.- 4. ¿HUBO UNA ÉPICA MOZÁRABE?

*   103.- 5. CANTARES DE GESTA BREVES EN CASTILLA

*   104.- 6. EL ASONANTE EN LA POESÍA JUGLA­RESCA

C. LA LENGUA Y LA LITERATURA CASTELLANA
SE ABREN PASO EN UNA ESPAÑA NUEVA

CAPITULO IX. EL INFLUJO FRANCO Y LA EMANCIPACIÓN DEL ROMANCE

*   105.- 1. LA DINASTÍA NAVARRA. CASTILLA HECHA REINO

*   106.- 2. ALFONSO VI; RUPTURA CON LA TRA­DICIÓN MOZÁRABE

*   107.- 3. RECONQUISTA DE TOLEDO. DECA­DENCIA MOZÁRABE

*   108.- 4. LA EXTREMADURA AL SUR DEL DUERO. DESAPARICIÓN DE LOS DIALECTOS ROMANCES PRIMITIVOS

*   109.- 5. EL CID Y LOS ALMORÁVIDES

*   110.- 6. LA CUÑA CASTELLANA

Diseño gráfico:
 
La Garduña Ilustrada

Imagen: letra minúscula m, siglo XII. British Museum

110.- 6. LA CUÑA CASTELLANA

110.- 6. LA CUÑA CASTELLANA

 

6. LA CUÑA CASTELLANA. IX. EL INFLUJO FRANCO Y LA EMANCIPACIÓN DEL ROMANCE

      La Cantabria vencida por Leovigildo salía en estos nue­vos tiempos victoriosa en sus rebeldías, lo mismo en la tur­bulenta de Fernán González que en la respetuosa y mesurada del Cid. El poeta de la expedición sobre Almería caracterizaba hacia 1150 el espíritu castellano: «Castellae vires per saecula fuere rebelles» 28; pero si Castilla impone al imperio leonés formas prefeudales o feudales entonces en boga, no lo hizo, y éste fue su gran valor, para ence­rrarse en su particularismo y arruinar la idea unitaria visi­gótica, sino para realizarla en forma más moderna: Casti­lla se hace, poco a poco, centro político de una nueva España. Paralelamente a ese creciente relieve de Castilla en el imperio leonés, con la progresiva castellanización del reino de Toledo, la cuña lingüística castellana empieza a hender y separar la unidad de la lengua común primitiva para crear la lengua común moderna.
 

Diego Catalán: Historia de la Lengua Española de Ramón Menéndez Pidal (2005)

NOTAS

28  Carmen de expugnatione Almariae urbis (ed. Sánchez Belda, 1950, en Chron. Aldefonsi Imp.), v. 138.

CAPÍTULOS ANTERIORES:

PARTE PRIMERA: DE IBERIA A HISPANIA
A. EL SOLAR Y SUS PRIMITIVOS POBLADORES

CAPÍTULO I. LA VOZ LEJANA DE LOS PUEBLOS SIN NOMBRE.

1.- 1.  LOS PRIMITIVOS POBLADORES Y SUS LENGUAS

2.- 2. INDICIOS DE UNA CIERTA UNIDAD LINGÜÍSTICA MEDITERRÁNEA

3.- 3. PUEBLOS HISPÁNICOS SIN NOMBRE; PIRENAICOS Y CAMÍTICOS

CAPÍTULO II. PUEBLOS PRERROMANOS, PREINDOEUROPEOS E INDOEUROPEOS

4.- 1. FUERZA EXPANSIVA DE LOS PUEBLOS DE CULTURA IBÉRICA

5.- 2. NAVEGACIÓN DE FENICIOS Y DE GRIEGOS EN ESPAÑA

6.- 3. LOS ÍBEROS Y LA IBERIZACIÓN DE ESPAÑA, PROVENZA Y AQUITANIA

7.- 4. FRATERNIDAD ÍBERO-LÍBICA

*   8.- 5. LOS LÍGURES O AMBRONES

*   9.- 6. LOS ILIRIOS

*   10.- 7. LOS CELTAS

*   11.- 8. «NOS CELTIS GENITOS ET EX IBERIS» (MARCIAL)

12.- 9. PERSISTENCIA DE LAS LENGUAS IN­DÍGENAS EN LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA

B. LAS HUELLAS DE LAS LENGUAS PRERROMANAS EN LA LENGUA ROMANCE

CAPÍTULO III. RESTOS DE LAS LENGUAS PRIMITIVAS EN EL ESPAÑOL

13.- 1. VOCABLOS DE LAS LENGUAS PRERRO­MANAS

14.- 2. SUFIJOS PRERROMANOS EN EL ESPAÑOL

15.- 3. LAS LENGUAS DE SUBSTRATO EN LA FONÉTICA ESPAÑOLA

16.- 4. RESUMEN DE LOS INFLUJOS DEL SUBSTRATO

PARTE SEGUNDA: LA HISPANIA  LATINA
A. LA COLONIZACIÓN ROMANA Y LA ROMANIZACIÓN

CAPÍTULO I. HISPANIA PROVINCIA ROMANA

* 17.- 1. CARTAGO Y ROMA. LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA Y SU EXPANSIÓN DESDE EL ESTE AL OESTE

18.- 2. LA ROMANIZACIÓN

19.- 3. ESPAÑA Y LA PROVINCIALIZACIÓN DEL IMPERIO

20.- 4. PREDOMINIO DEL ORIENTE. EL CRISTIANISMO

CAPÍTULO II. EL NUEVO LATÍN

21.- 1. ¿LATÍN VULGAR?

22.- 2. EL LATÍN NUEVO

23.- 3. INFLUJO DEL CRISTIANISMO

24.- 4. NEOLOGISMOS DEL VOCABULARIO DOCTO

25.- 5. NEOLOGISMOS DE ESTILÍSTICA COLEC­TIVA

26.- 6. ACEPCIONES NUEVAS

27.- 7. FRASEOLOGÍA

28.- 8. MÓVILES DEL NEOLOGISMO GRAMA­TICAL

29.- 9. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SINTAXIS DEL NOMBRE

30.- 10. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SIN­TAXIS DEL VERBO

31.- 11. PREPOSICIONES Y ADVERBIOS

32.- 12. COLOCACIÓN DE LAS PALABRAS

*   33.- 13. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA VOCÁLICO

34.- 14. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA CONSO­NÁNTICO

*   35.- 15. OTRAS SIMPLIFICACIONES FONÉTICAS

*   36.- 16. LARGA LUCHA ENTRE INNOVACIÓN Y PURISMO

*   37.- 17. LAS INSCRIPCIONES

B. EL LATÍN DE HISPANIA

CAPÍTULO III. ESPAÑA EN LA ROMANIA

*   38.- 1. LA ROMANIA

*   39.- 2. CAUSAS DEL DIALECTALISMO RO­MÁNICO

*   40.- 3. ROMANIA OCCIDENTAL, ROMANIA MERIDIONAL

*   41.- 4. TRES ZONAS DE COLONIZACIÓN DE ESPAÑA

*   42.- 5. ESPAÑA Y LA ITALIA MERIDIONAL

*   43.- 6. ARCAÍSMO PURISTA DEL LATÍN DE ESPAÑA

*   44.- 7. RELACIONES ENTRE EL LATÍN HISPA­NO Y EL DE LA ROMANIA MERIDIONAL: VOCABULARIO Y FORMACIÓN DE PALABRAS

45.- 8. FONÉTICA DIALECTAL EN EL LATÍN DEL SUR DE ITALIA Y DE LA HISPANIA CITERIOR

*   46.- 9. UNIDAD Y DIVERSIDAD EN EL LA­TÍN DE HISPANIA

*   47.- 10. TOPONIMIA CRISTIANA

PARTE TERCERA: HACIA LA NACIONALIZACIÓN LINGÜÍSTICA DE HISPANIA
A. DESMEMBRACIÓN DE LA ROMANIA. ÉPOCAS VISIGÓTICA Y ARÁBIGA

CAPÍTULO I. EL REINO TOLOSANO Y EL TOLEDANO

*   48.- 1. DISOLUCIÓN Y RUINA DEL IMPERIO DE OCCIDENTE. CRISIS DE ROMANIDAD

*   49.- 2. NACIONALIZACIÓN DEL REINO VISI­GODO

*   50.- 3. REINO VISIGODO TOLEDANO

*   51.- 4. ONOMÁSTICA GERMÁNICA

*   52.- 5. CAUSAS DE LA FRAGMENTACIÓN ROMÁNICA

*   53.- 6. LA LENGUA COMÚN QUE NO SE ESCRIBE

*   54.- 7. CENTROS DIRECTIVOS DE LA HISPANIA VISIGÓTICA

*   55.- 8. LENGUA CORTESANA VISIGODA

*   56.- 9. EL MAPA LINGÜÍSTICO DEL REINO GODO

*   57.- 10. ORÓSPEDA, CANTABRIA Y VASCONIA

*   58.- 11. NACIONALIZACIÓN LITERARIA. SAN ISIDORO

*   59.- 12. LA ESCUELA ISIDORIANA

CAPÍTULO II.  AL-ANDALUS. EL ÁRABE Y LA ALJAMÍA

*   60.- 1. LA ARABIZACIÓN DE HISPANIA

*   61.- 2. LOS MOZÁRABES EN SU ÉPOCA HE­ROICA

*   62.- 3. MUSULMANES DE HABLA ROMANCE

*   63.- 4. LA ALJAMÍA O LENGUA ROMANCE HABLADA EN AL-ANDALUS

*   64.- 5. TOPONIMIA ÁRABE

*   65.- 6. TOPONIMIA MOZÁRABE

*   66.- 7. TOPONIMIA LATINA EN BOCA ÁRABE

CAPÍTULO III. LOS PUEBLOS INDOCTOS DEL NORTE

*   67.- 1. UNA NUEVA BASE PARA LA NUE­VA ROMANIDAD HISPANA

*   68.- 2. GRANDES TRASIEGOS DE POBLACIÓN

*   69.- 3. TOLEDANISMO OVETENSE. EL DIALEC­TO ASTURIANO Y LEONÉS

*   70.- 4. ONOMÁSTICA NUEVA

*   71.- 5. EL PATRONÍMICO EN -Z

CAPÍTULO IV. EL IMPERIO LEONÉS Y SU FRONTERA VÁRDULO-VASCONA

*   72.- 1. ORÍGENES DEL REINO DE NAVARRA Y DEL «IMPERIO» LEONÉS

*   73.- 2. FORMACIÓN DEL GRAN CONDADO DE CASTILLA

*   74.- 3. LA RIOJA

*   75.- 4. REPOBLACIÓN AL SUR DEL DUERO

*   76.- 5. PREPONDERANTE INFLUJO ÁRABE Y MOZÁRABE

B. PRIMEROS BALBUCEOS DEL IDIOMA960-1065—
GLOSAS Y CANTARES ÉPICOS

CAPITULO V.  LA LENGUA ESCRITA

*   77.- 1. LATÍN DOCTO Y LATÍN ARROMANZADO

*   78.- 2. LAS GLOSAS EMILIANENSES

*   79.- 3. LAS GLOSAS SILENSES

*   80.- 4. DIFICULTAD DE LA ESCRITURA

*   81.- 5. LOS DIPTONGOS

*   82.- 6. LA Ñ Y LA LL

*   83.- 7. REPRESENTACIÓN GRÁFICA DE OTROS SONIDOS ROMÁNICOS

*   84.- 8. GRAFÍAS PARA SONIDOS ESPECIAL­MENTE CASTELLANOS

*   85.- 9. RESUMEN ORTOGRÁFICO

CAPÍTULO VI.  EL HABLA ROMANCE

*   86.- 1. FALTA DE FIJACIÓN DEL SISTEMA VOCÁLICO

*   87.- 2. SONORIZACIÓN DE LA CONSONANTE SORDA

*   88.- 3. VACILACIÓN EN LA PÉRDIDA DE LA VOCAL INTERTÓNICA

*   89.- 4. FECHA RELATIVA DE LA SONORIZA­CIÓN Y DE LA SÍNCOPA VOCÁLICA

*   90.- 5. UNA ÉPOCA DE MÚLTIPLES SINCRE­TISMOS

*   91.- 6. CONTIENDA ENTRE LLANOS Y CULTOS

*   92.- 7. ARCAIZANTES Y NEOLOGISTAS

*   93.- 8. AFECTACIÓN ULTRACORRECTA

CAPITULO VII. EL CASTELLANO ENTRE LOS DEMÁS DIALECTOS ROMANCES HISPÁNICOS

*   94.- 1. CARÁCTER DIFERENCIAL DE CASTILLA

*   95.- 2. RASGOS PRIMITIVOS DEL CASTELLANO FRENTE AL LEONÉS, AL ARAGONÉS Y A LA ALJAMÍA

*   96.- 3. CASTILLA SE ADELANTA A LOS OTROS DIALECTOS AFINES

*   97.- 4. EL CASTELLANO CON EL LEONÉS Y EL GALLEGO-PORTUGUÉS

98.- 5. EL CASTELLANO CON EL ARAGONÉS Y EL CATALÁN

CAPÍTULO VIII. LA LITERATURA DEL MILENIO

*   99.- 1. CLÉRIGOS Y JUGLARES

*   100.- 2. CANCIONES ANDALUSÍES. EL LEN­GUAJE DE ESTOS CANTARCILLOS ROMÁNICOS

*   101.- 3. ESTADO LATENTE DE UNA POESÍA ÉPICA

*   102.- 4. ¿HUBO UNA ÉPICA MOZÁRABE?

*   103.- 5. CANTARES DE GESTA BREVES EN CASTILLA

*   104.- 6. EL ASONANTE EN LA POESÍA JUGLA­RESCA

C. LA LENGUA Y LA LITERATURA CASTELLANA
SE ABREN PASO EN UNA ESPAÑA NUEVA

CAPITULO IX. EL INFLUJO FRANCO Y LA EMANCIPACIÓN DEL ROMANCE

*   105.- 1. LA DINASTÍA NAVARRA. CASTILLA HECHA REINO

*   106.- 2. ALFONSO VI; RUPTURA CON LA TRA­DICIÓN MOZÁRABE

*   107.- 3. RECONQUISTA DE TOLEDO. DECA­DENCIA MOZÁRABE

*   108.- 4. LA EXTREMADURA AL SUR DEL DUERO. DESAPARICIÓN DE LOS DIALECTOS ROMANCES PRIMITIVOS

*   109.- 5. EL CID Y LOS ALMORÁVIDES

Diseño gráfico:
 
La Garduña Ilustrada

Imagen: letra minúscula n, siglo XII. British Museum