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Obras de Diego Catalán

119.- 5. EL LENGUAJE VERSIFICADO. EL MONORRIMO Y EL PAREADO ANISOSÍLABO

119.- 5. EL LENGUAJE VERSIFICADO. EL MONORRIMO Y EL PAREADO ANISOSÍLABO

 

5. EL LENGUAJE VERSIFICADO. EL MONORRIMO Y EL PAREADO ANISOSÍLABO. X. ESPLENDOR DE LA LITERATURA DIALECTAL (1140-1180)

      La versificación del Mio Cid, la antigua española en ge­neral, es de un arcaísmo extraordinario, muy importante para ilustrar estados primitivos de la poética románica que no puede documentarnos la versificación francesa, mucho más evolutiva 95.

      Hubo, sin duda, en toda la Romania un verso primitivo de desigual número de sílabas, simple o con cesura entre hemistiquios, practicado no sólo en España, sino en la an­tigua poesía italiana, en la anglo-normanda y en otras. En el Mio Cid es un verso interciso, vacilando mucho entre 7 + 7, 6 + 7, 7 + 8, 6 + 8, etc. El Auto de los Magos es polimétrico, por lo común de versos de 9 y de 7 +8 pero admitiendo algunas irregularidades, y versos cortos mezcla­dos cuando esto cuadra bien al movimiento del discurso.   

      La versificación del Mio Cid emplea varios procedimien­tos técnicos. Usa series asonánticas gemelas (comunes tam­bién en la épica francesa, «couplets similaires»), esto es, dos estrofas consecutivas que refieren la misma cosa con aso­nante diverso; usa versos de encadenamiento, que la lírica gallega posterior llama «lexaprende» ’deja-toma’, en que el primer verso de una estrofa repite palabras del verso final de la estrofa precedente; usa versos temáticos que bajo aso­nante distinto repiten la misma idea para lograr efectos líricos en las situaciones culminantes. Estos y otros recur­sos estilísticos parecen argüir una práctica de escuela, un cultivo antiguo de esta clase de narraciones épicas. Pero lo que más claramente muestra que la técnica de la versifica­ción no nace en tiempo de Alfonso VII, sino que viene del período anterior, es el asonante.

Diego Catalán: Historia de la Lengua Española de Ramón Menéndez Pidal (2005)

NOTAS

95 Menéndez Pidal, «La forma épica en Esp. y en Fr.», RFE, XX, 1933, pp. 345-352.

CAPÍTULOS ANTERIORES:

PARTE PRIMERA: DE IBERIA A HISPANIA
A. EL SOLAR Y SUS PRIMITIVOS POBLADORES

CAPÍTULO I. LA VOZ LEJANA DE LOS PUEBLOS SIN NOMBRE.

1.- 1.  LOS PRIMITIVOS POBLADORES Y SUS LENGUAS

2.- 2. INDICIOS DE UNA CIERTA UNIDAD LINGÜÍSTICA MEDITERRÁNEA

3.- 3. PUEBLOS HISPÁNICOS SIN NOMBRE; PIRENAICOS Y CAMÍTICOS

CAPÍTULO II. PUEBLOS PRERROMANOS, PREINDOEUROPEOS E INDOEUROPEOS

4.- 1. FUERZA EXPANSIVA DE LOS PUEBLOS DE CULTURA IBÉRICA

5.- 2. NAVEGACIÓN DE FENICIOS Y DE GRIEGOS EN ESPAÑA

6.- 3. LOS ÍBEROS Y LA IBERIZACIÓN DE ESPAÑA, PROVENZA Y AQUITANIA

7.- 4. FRATERNIDAD ÍBERO-LÍBICA

*   8.- 5. LOS LÍGURES O AMBRONES

*   9.- 6. LOS ILIRIOS

*   10.- 7. LOS CELTAS

*   11.- 8. «NOS CELTIS GENITOS ET EX IBERIS» (MARCIAL)

12.- 9. PERSISTENCIA DE LAS LENGUAS IN­DÍGENAS EN LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA

B. LAS HUELLAS DE LAS LENGUAS PRERROMANAS EN LA LENGUA ROMANCE

CAPÍTULO III. RESTOS DE LAS LENGUAS PRIMITIVAS EN EL ESPAÑOL

13.- 1. VOCABLOS DE LAS LENGUAS PRERRO­MANAS

14.- 2. SUFIJOS PRERROMANOS EN EL ESPAÑOL

15.- 3. LAS LENGUAS DE SUBSTRATO EN LA FONÉTICA ESPAÑOLA

16.- 4. RESUMEN DE LOS INFLUJOS DEL SUBSTRATO

PARTE SEGUNDA: LA HISPANIA  LATINA
A. LA COLONIZACIÓN ROMANA Y LA ROMANIZACIÓN

CAPÍTULO I. HISPANIA PROVINCIA ROMANA

* 17.- 1. CARTAGO Y ROMA. LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA Y SU EXPANSIÓN DESDE EL ESTE AL OESTE

18.- 2. LA ROMANIZACIÓN

19.- 3. ESPAÑA Y LA PROVINCIALIZACIÓN DEL IMPERIO

20.- 4. PREDOMINIO DEL ORIENTE. EL CRISTIANISMO

CAPÍTULO II. EL NUEVO LATÍN

21.- 1. ¿LATÍN VULGAR?

22.- 2. EL LATÍN NUEVO

23.- 3. INFLUJO DEL CRISTIANISMO

24.- 4. NEOLOGISMOS DEL VOCABULARIO DOCTO

25.- 5. NEOLOGISMOS DE ESTILÍSTICA COLEC­TIVA

26.- 6. ACEPCIONES NUEVAS

27.- 7. FRASEOLOGÍA

28.- 8. MÓVILES DEL NEOLOGISMO GRAMA­TICAL

29.- 9. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SINTAXIS DEL NOMBRE

30.- 10. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SIN­TAXIS DEL VERBO

31.- 11. PREPOSICIONES Y ADVERBIOS

32.- 12. COLOCACIÓN DE LAS PALABRAS

*   33.- 13. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA VOCÁLICO

34.- 14. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA CONSO­NÁNTICO

*   35.- 15. OTRAS SIMPLIFICACIONES FONÉTICAS

*   36.- 16. LARGA LUCHA ENTRE INNOVACIÓN Y PURISMO

*   37.- 17. LAS INSCRIPCIONES

B. EL LATÍN DE HISPANIA

CAPÍTULO III. ESPAÑA EN LA ROMANIA

*   38.- 1. LA ROMANIA

*   39.- 2. CAUSAS DEL DIALECTALISMO RO­MÁNICO

*   40.- 3. ROMANIA OCCIDENTAL, ROMANIA MERIDIONAL

*   41.- 4. TRES ZONAS DE COLONIZACIÓN DE ESPAÑA

*   42.- 5. ESPAÑA Y LA ITALIA MERIDIONAL

*   43.- 6. ARCAÍSMO PURISTA DEL LATÍN DE ESPAÑA

*   44.- 7. RELACIONES ENTRE EL LATÍN HISPA­NO Y EL DE LA ROMANIA MERIDIONAL: VOCABULARIO Y FORMACIÓN DE PALABRAS

45.- 8. FONÉTICA DIALECTAL EN EL LATÍN DEL SUR DE ITALIA Y DE LA HISPANIA CITERIOR

*   46.- 9. UNIDAD Y DIVERSIDAD EN EL LA­TÍN DE HISPANIA

*   47.- 10. TOPONIMIA CRISTIANA

PARTE TERCERA: HACIA LA NACIONALIZACIÓN LINGÜÍSTICA DE HISPANIA
A. DESMEMBRACIÓN DE LA ROMANIA. ÉPOCAS VISIGÓTICA Y ARÁBIGA

CAPÍTULO I. EL REINO TOLOSANO Y EL TOLEDANO

*   48.- 1. DISOLUCIÓN Y RUINA DEL IMPERIO DE OCCIDENTE. CRISIS DE ROMANIDAD

*   49.- 2. NACIONALIZACIÓN DEL REINO VISI­GODO

*   50.- 3. REINO VISIGODO TOLEDANO

*   51.- 4. ONOMÁSTICA GERMÁNICA

*   52.- 5. CAUSAS DE LA FRAGMENTACIÓN ROMÁNICA

*   53.- 6. LA LENGUA COMÚN QUE NO SE ESCRIBE

*   54.- 7. CENTROS DIRECTIVOS DE LA HISPANIA VISIGÓTICA

*   55.- 8. LENGUA CORTESANA VISIGODA

*   56.- 9. EL MAPA LINGÜÍSTICO DEL REINO GODO

*   57.- 10. ORÓSPEDA, CANTABRIA Y VASCONIA

*   58.- 11. NACIONALIZACIÓN LITERARIA. SAN ISIDORO

*   59.- 12. LA ESCUELA ISIDORIANA

CAPÍTULO II.  AL-ANDALUS. EL ÁRABE Y LA ALJAMÍA

*   60.- 1. LA ARABIZACIÓN DE HISPANIA

*   61.- 2. LOS MOZÁRABES EN SU ÉPOCA HE­ROICA

*   62.- 3. MUSULMANES DE HABLA ROMANCE

*   63.- 4. LA ALJAMÍA O LENGUA ROMANCE HABLADA EN AL-ANDALUS

*   64.- 5. TOPONIMIA ÁRABE

*   65.- 6. TOPONIMIA MOZÁRABE

*   66.- 7. TOPONIMIA LATINA EN BOCA ÁRABE

CAPÍTULO III. LOS PUEBLOS INDOCTOS DEL NORTE

*   67.- 1. UNA NUEVA BASE PARA LA NUE­VA ROMANIDAD HISPANA

*   68.- 2. GRANDES TRASIEGOS DE POBLACIÓN

*   69.- 3. TOLEDANISMO OVETENSE. EL DIALEC­TO ASTURIANO Y LEONÉS

*   70.- 4. ONOMÁSTICA NUEVA

*   71.- 5. EL PATRONÍMICO EN -Z

CAPÍTULO IV. EL IMPERIO LEONÉS Y SU FRONTERA VÁRDULO-VASCONA

*   72.- 1. ORÍGENES DEL REINO DE NAVARRA Y DEL «IMPERIO» LEONÉS

*   73.- 2. FORMACIÓN DEL GRAN CONDADO DE CASTILLA

*   74.- 3. LA RIOJA

*   75.- 4. REPOBLACIÓN AL SUR DEL DUERO

*   76.- 5. PREPONDERANTE INFLUJO ÁRABE Y MOZÁRABE

B. PRIMEROS BALBUCEOS DEL IDIOMA960-1065—
GLOSAS Y CANTARES ÉPICOS

CAPITULO V.  LA LENGUA ESCRITA

*   77.- 1. LATÍN DOCTO Y LATÍN ARROMANZADO

*   78.- 2. LAS GLOSAS EMILIANENSES

*   79.- 3. LAS GLOSAS SILENSES

*   80.- 4. DIFICULTAD DE LA ESCRITURA

*   81.- 5. LOS DIPTONGOS

*   82.- 6. LA Ñ Y LA LL

*   83.- 7. REPRESENTACIÓN GRÁFICA DE OTROS SONIDOS ROMÁNICOS

*   84.- 8. GRAFÍAS PARA SONIDOS ESPECIAL­MENTE CASTELLANOS

*   85.- 9. RESUMEN ORTOGRÁFICO

CAPÍTULO VI.  EL HABLA ROMANCE

*   86.- 1. FALTA DE FIJACIÓN DEL SISTEMA VOCÁLICO

*   87.- 2. SONORIZACIÓN DE LA CONSONANTE SORDA

*   88.- 3. VACILACIÓN EN LA PÉRDIDA DE LA VOCAL INTERTÓNICA

*   89.- 4. FECHA RELATIVA DE LA SONORIZA­CIÓN Y DE LA SÍNCOPA VOCÁLICA

*   90.- 5. UNA ÉPOCA DE MÚLTIPLES SINCRE­TISMOS

*   91.- 6. CONTIENDA ENTRE LLANOS Y CULTOS

*   92.- 7. ARCAIZANTES Y NEOLOGISTAS

*   93.- 8. AFECTACIÓN ULTRACORRECTA

CAPITULO VII. EL CASTELLANO ENTRE LOS DEMÁS DIALECTOS ROMANCES HISPÁNICOS

*   94.- 1. CARÁCTER DIFERENCIAL DE CASTILLA

*   95.- 2. RASGOS PRIMITIVOS DEL CASTELLANO FRENTE AL LEONÉS, AL ARAGONÉS Y A LA ALJAMÍA

*   96.- 3. CASTILLA SE ADELANTA A LOS OTROS DIALECTOS AFINES

*   97.- 4. EL CASTELLANO CON EL LEONÉS Y EL GALLEGO-PORTUGUÉS

98.- 5. EL CASTELLANO CON EL ARAGONÉS Y EL CATALÁN

CAPÍTULO VIII. LA LITERATURA DEL MILENIO

*   99.- 1. CLÉRIGOS Y JUGLARES

*   100.- 2. CANCIONES ANDALUSÍES. EL LEN­GUAJE DE ESTOS CANTARCILLOS ROMÁNICOS

*   101.- 3. ESTADO LATENTE DE UNA POESÍA ÉPICA

*   102.- 4. ¿HUBO UNA ÉPICA MOZÁRABE?

*   103.- 5. CANTARES DE GESTA BREVES EN CASTILLA

*   104.- 6. EL ASONANTE EN LA POESÍA JUGLA­RESCA

C. LA LENGUA Y LA LITERATURA CASTELLANA
SE ABREN PASO EN UNA ESPAÑA NUEVA

CAPITULO IX. EL INFLUJO FRANCO Y LA EMANCIPACIÓN DEL ROMANCE

*   105.- 1. LA DINASTÍA NAVARRA. CASTILLA HECHA REINO

*   106.- 2. ALFONSO VI; RUPTURA CON LA TRA­DICIÓN MOZÁRABE

*   107.- 3. RECONQUISTA DE TOLEDO. DECA­DENCIA MOZÁRABE

*   108.- 4. LA EXTREMADURA AL SUR DEL DUERO. DESAPARICIÓN DE LOS DIALECTOS ROMANCES PRIMITIVOS

*   109.- 5. EL CID Y LOS ALMORÁVIDES

*   110.- 6. LA CUÑA CASTELLANA

*   111.- 7. ARROLLADOR AVANCE DE LA APÓCOPE

*   112.- 8. FIJACIÓN DEL RITMO ACENTUAL DE LA PALABRA

*   113.- 9. EL CATALÁN

*   114.- 10. EL PORTUGUÉS

CAPITULO X. ESPLENDOR DE LA LITERATURA DIALECTAL (1140-1180)

*   115.- 1. RESURGIMIENTO DE TOLEDO. LA HERENCIA CULTURAL ÁRABE

*   116.- 2. LA POESÍA BILINGÜE CONTINÚA TRIUNFANDO EN AL-ANDALUS

*   117.- 3. LA TOLEDO ROMÁNICA FRONTERIZA; SU MEZCLA DIALECTAL

*   118.- 4. EL POEMA DE «MIO CID»

Diseño gráfico:
 
La Garduña Ilustrada

Imagen: letra minúscula e, siglo XII. British Museum

118.- 4. EL POEMA DE «MIO CID»

118.- 4. EL POEMA DE «MIO CID»

 

4. EL POEMA DE «MIO CID». X. ESPLENDOR DE LA LITERATURA DIALECTAL (1140-1180)

      Dentro de la tradición juglaresca y épica que suponemos, el poema de Mio Cid parece ser el primero que muestra la ambición literaria de un gran desarrollo tratando en 4.000 versos su asunto; los poemas anteriores, a juzgar por los resúmenes que de ellos hacen las crónicas de esta época y las del siglo XIII, no pasaban de unos centenares de ver­sos. Al dar este impulso ascendente, el Mio Cid señala una cumbre alcanzada. El lenguaje épico ha adquirido en el poema una dignidad y elevación constantes, aun en el tono burlesco o en el despectivo. El pavor de los infantes de Carrión (que pasados los siglos Quevedo trató con el des­enfado escatológico a que tanto se presta el tema) está expuesto en el poema con la más correcta comicidad. Pues­to en boca de un caballero burgalés, el refuerzo de la negación «no lo precio un figo» nos parece hoy una expresión baja, poco literaria; pero igual frase repite el Auto de los Magos en el grave discurso de un rey, y sigue usual en va­rias obras literarias de los siglos XIII o XIV, así como en la literatura francesa e inglesa; era pues, según la estimación social de toda la Edad Media, una expresión admitida en la conversación culta, un término escogido entre otros más bajos y hasta groseros que estuvieron en uso para refuerzo de la negación 75. Lejos de propender nunca a rebajar el tono, el Mio Cid valora con cuidado la estética de la elocución en sus personajes: «sonrisos’ el rey, tan vellido fabló» (’tan hermosamente habló’), «Minaya... fabló tan apuesto», «fabló mio Cid, bien e tan mesurado». La mesura preocupa al autor sobre todo 76; hasta el vocablo épico por excelen­cia, el verbo vengar humaniza su significado, perdiendo ferocidad para convertirse en una satisfacción jurídica, sin muerte del ofensor 77.

      Y este poema de la mesura encierra toda su gravedad y nobleza en un estilo de notable sobriedad, comparado con el Roland francés. Su vocabulario es más reducido: emplea unas 1.330 palabras, contra 1.690 que usa el Roland, cuan­do éste tiene sólo 360 versos más que el Mio Cid. La no­menclatura de las armas, de los trajes, de las joyas, de los colores, es más pobre; todo el pormenor narrativo es más monótono y uniforme. Por el contrario, son más variadas las imágenes fundamentales presentadas con ese vocabula­rio menos abundante. La pintura de la guerra en el Mio Cid es reflejo más rico y exacto de los accidentes de la milicia que en el Roland, con hallarse éste consagrado ex­clusivamente a la vida militar. Después, en el Mio Cid los aspectos de la sociedad poetizada son más: la vida familiar, la de corte, la monástica, la de la judería, los viajes... am­plia serie de dibujos que reciben interés del pálido colori­do verbal con que están animados. Es una elocuencia taci­turna la del poeta, como la que él estima en boca del portaenseña del Cid, el «Pedro Mudo, varón que tanto ca­lla» 78. El esfuerzo del poeta se ejercita sobre todo en la unidad de plan, en la estructura arquitectónica del conjunto y de cada episodio perfectamente calculada, en el arte de las gradaciones, tan poco desarrollado durante la Edad Media 79, en el gusto por el pormenor exótico, en especial de los gestos (la sacudida de hombros y de cabeza para re­chazar un agüero adverso 80, «meció mio Cid los ombros e engrameó la tiesta» 81; la simbólica inclinación vasallal, hasta morder las yerbas de la tierra, «las yerbas del campo a dien­tes las tomó» 82; el beso en el hombro notado como uso morisco, «en el ombro lo saluda, ca tal es su usaje» 83). No se hallará en el Roland tan diversas matizaciones del len­guaje como las que se observan en el Mio Cid en la con­versación familiar, que acierta a llenarse de emoción y de grandeza, en los coloquios cortesanos y solemnes, en el alegato jurídico de reprimida violencia, en el reto y el in­sulto, en el diálogo amistoso impregnado de elevación o de fugaz ironía y comicidad 84.

      La narración épica está concebida juglarescamente, como un espectáculo público 85. El poeta se encara a menudo con sus oyentes: «señores... Dirévos... Quiero vos dezir... Aquí veríedes... A fé dos cavalleros entraron por la cort». De ahí que el estilo se acerque mucho al del lenguaje hablado, con la consiguiente intimidad e inmediatez entre el autor y su auditorio. El poeta pone interés emotivo en lo que cuenta, como si presenciase el suceso, y expresa su anhelo o su te­mor como si ignorase lo que va a ocurrir después. Usa des­cripciones puramente exclamativas («Exie el sol ¡Dios, qué fermoso apuntava!)86. Emplea mucho oraciones sin verbo, sobre todo para obtener las descripciones rápidas, necesarias en un estilo esencialmente narrativo, en que hasta la plegaria se compone de una serie de sucesos milagrosos evocados; usa mucho el presente histórico 87; usa el discurso indirecto actualizado: «Demandó por Alfonsso... Fuera el rey a San Fagunt... ý lo podrié fallar» 88; maneja, en fin, varios proce­dimientos expresivistas que coinciden en parte con los del estilo moderno del simbolismo o del impresionismo. Tam­bién debe recordarse, como índice de la espontaneidad agramatical del lenguaje, el zeugma pronominal, tan grato a Cervantes y a Lope de Vega, en que un pronombre alude a una palabra inexistente pero que se considera entrañada en otra anterior 89: «sos quiñoneros que gelos diesen por car­ta» 90 (los quiñones), «tienes’ por desondrado, mas la vuestra es mayor», esto es, ’la deshonra vuestra’ 91.

      Muchos de los rasgos estilísticos del poema vienen, sin duda, heredados de la escuela juglaresca española, y otros proceden de la juglaría francesa 92; otros parecen invención del poeta, entre ellos la repetida frase con que se distin­gue al héroe en la batalla: «espada tajador, sangriento trae el braço por el cobdo ayuso la sangre destellando» 93. Y den­tro del estilo llano que practica el poeta, no escasean los atrevimientos verbales, logrados con hábil utilización de fra­ses muy corrientes: para pintar la satisfacción del Cid al recobrar sus espadas que los yernos habían tenido inacti­vas (o «fambrientas», como dice la refundición del poema hecha en el siglo XIII), escribe: «allegro s’ le todo el cuer­po, sonrisos’ de coraçón» 94, donde la alegría, afecto de la mente, es transferida al cuerpo en su totalidad (escalofrío) y la sonrisa, gesto muscular, es referida al cordial impulso interno.

Diego Catalán: Historia de la Lengua Española de Ramón Menéndez Pidal (2005)

NOTAS

75  Respecto a la estimación social de estas frases, que E. R. Curtius cree dan al estilo cierta afectación de rudeza, pero que, en realidad, no estaban excluidas del lenguaje elevado, véase lo que digo en «La épica esp. y la Lit. des Mittelalt. de Curtius», Zeit. f. rom. Phil., LIX, 1939, p. 7.

76  Cfr. Menéndez Pidal, Poes. jugl. y orígenes, 1957, pp. 262-263.

77  Ya en Poema de Mio Cid, 1913, pp. 70-71, observé el carác­ter de simple reparación jurídica que la venganza, pasión emi­nentemente épica, tiene en el Mio Cid, apartándose del tratamien­to tradicional del tema.

78  Mio Cid, v. 3302: «—Fabla, Pero Mudo, varón que tanto ca­llas!».

79  Menéndez Pidal, Poema de Mio Cid,  1913, pp. 74 y 80-81.

80  Sobre los agüeros que dan las aves y la creencia de Rodrigo Díaz en ellos, véase Menéndez Pidal, Cantar de Mio Cid, s.v. «aue».

81  Mio Cid, v. 13.

82  Mio Cid, v. 2022.

83  Mio Cid, v. 1519.

84  Cfr. D. Alonso, Ensayos sobre poes. esp., 1944, pp. 90-91. Menéndez Pidal, En torno al P.M.C,  1963, pp. 207-209.

85  Sobre el Mio Cid como espectáculo juglaresco, véase Menéndez Pidal, Poes. jugl. y orígenes,  1957, pp. 258-261.

86  Mio Cid, v. 457.

87  Menéndez Pidal, Cantar de Mio Cid, I, 1908, p. 354.

88  Mio Cid, vv.  1311-1312.

89  Menéndez Pidal, Cantar de Mio Cid, I, 1908, p. 319.

90  Mio Cid, v. 511.

91  Mio Cid, v. 2950.

92  Sobre la imitación francesa en el poema traté en Menéndez Pidal, Poema de Mio Cid,  1913, pp. 38-48.

93  Véase en Mio Cid, vv. 501, 781, 1724, 2453, y cfr. Menéndez Pidal, En torno al P.M.C., 1963, p. 202, y Cantar de Mio Cid, I, 1908, p. 361.

94  Mio Cid, v. 3184.

CAPÍTULOS ANTERIORES:

PARTE PRIMERA: DE IBERIA A HISPANIA
A. EL SOLAR Y SUS PRIMITIVOS POBLADORES

CAPÍTULO I. LA VOZ LEJANA DE LOS PUEBLOS SIN NOMBRE.

1.- 1.  LOS PRIMITIVOS POBLADORES Y SUS LENGUAS

2.- 2. INDICIOS DE UNA CIERTA UNIDAD LINGÜÍSTICA MEDITERRÁNEA

3.- 3. PUEBLOS HISPÁNICOS SIN NOMBRE; PIRENAICOS Y CAMÍTICOS

CAPÍTULO II. PUEBLOS PRERROMANOS, PREINDOEUROPEOS E INDOEUROPEOS

4.- 1. FUERZA EXPANSIVA DE LOS PUEBLOS DE CULTURA IBÉRICA

5.- 2. NAVEGACIÓN DE FENICIOS Y DE GRIEGOS EN ESPAÑA

6.- 3. LOS ÍBEROS Y LA IBERIZACIÓN DE ESPAÑA, PROVENZA Y AQUITANIA

7.- 4. FRATERNIDAD ÍBERO-LÍBICA

*   8.- 5. LOS LÍGURES O AMBRONES

*   9.- 6. LOS ILIRIOS

*   10.- 7. LOS CELTAS

*   11.- 8. «NOS CELTIS GENITOS ET EX IBERIS» (MARCIAL)

12.- 9. PERSISTENCIA DE LAS LENGUAS IN­DÍGENAS EN LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA

B. LAS HUELLAS DE LAS LENGUAS PRERROMANAS EN LA LENGUA ROMANCE

CAPÍTULO III. RESTOS DE LAS LENGUAS PRIMITIVAS EN EL ESPAÑOL

13.- 1. VOCABLOS DE LAS LENGUAS PRERRO­MANAS

14.- 2. SUFIJOS PRERROMANOS EN EL ESPAÑOL

15.- 3. LAS LENGUAS DE SUBSTRATO EN LA FONÉTICA ESPAÑOLA

16.- 4. RESUMEN DE LOS INFLUJOS DEL SUBSTRATO

PARTE SEGUNDA: LA HISPANIA  LATINA
A. LA COLONIZACIÓN ROMANA Y LA ROMANIZACIÓN

CAPÍTULO I. HISPANIA PROVINCIA ROMANA

* 17.- 1. CARTAGO Y ROMA. LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA Y SU EXPANSIÓN DESDE EL ESTE AL OESTE

18.- 2. LA ROMANIZACIÓN

19.- 3. ESPAÑA Y LA PROVINCIALIZACIÓN DEL IMPERIO

20.- 4. PREDOMINIO DEL ORIENTE. EL CRISTIANISMO

CAPÍTULO II. EL NUEVO LATÍN

21.- 1. ¿LATÍN VULGAR?

22.- 2. EL LATÍN NUEVO

23.- 3. INFLUJO DEL CRISTIANISMO

24.- 4. NEOLOGISMOS DEL VOCABULARIO DOCTO

25.- 5. NEOLOGISMOS DE ESTILÍSTICA COLEC­TIVA

26.- 6. ACEPCIONES NUEVAS

27.- 7. FRASEOLOGÍA

28.- 8. MÓVILES DEL NEOLOGISMO GRAMA­TICAL

29.- 9. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SINTAXIS DEL NOMBRE

30.- 10. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SIN­TAXIS DEL VERBO

31.- 11. PREPOSICIONES Y ADVERBIOS

32.- 12. COLOCACIÓN DE LAS PALABRAS

*   33.- 13. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA VOCÁLICO

34.- 14. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA CONSO­NÁNTICO

*   35.- 15. OTRAS SIMPLIFICACIONES FONÉTICAS

*   36.- 16. LARGA LUCHA ENTRE INNOVACIÓN Y PURISMO

*   37.- 17. LAS INSCRIPCIONES

B. EL LATÍN DE HISPANIA

CAPÍTULO III. ESPAÑA EN LA ROMANIA

*   38.- 1. LA ROMANIA

*   39.- 2. CAUSAS DEL DIALECTALISMO RO­MÁNICO

*   40.- 3. ROMANIA OCCIDENTAL, ROMANIA MERIDIONAL

*   41.- 4. TRES ZONAS DE COLONIZACIÓN DE ESPAÑA

*   42.- 5. ESPAÑA Y LA ITALIA MERIDIONAL

*   43.- 6. ARCAÍSMO PURISTA DEL LATÍN DE ESPAÑA

*   44.- 7. RELACIONES ENTRE EL LATÍN HISPA­NO Y EL DE LA ROMANIA MERIDIONAL: VOCABULARIO Y FORMACIÓN DE PALABRAS

45.- 8. FONÉTICA DIALECTAL EN EL LATÍN DEL SUR DE ITALIA Y DE LA HISPANIA CITERIOR

*   46.- 9. UNIDAD Y DIVERSIDAD EN EL LA­TÍN DE HISPANIA

*   47.- 10. TOPONIMIA CRISTIANA

PARTE TERCERA: HACIA LA NACIONALIZACIÓN LINGÜÍSTICA DE HISPANIA
A. DESMEMBRACIÓN DE LA ROMANIA. ÉPOCAS VISIGÓTICA Y ARÁBIGA

CAPÍTULO I. EL REINO TOLOSANO Y EL TOLEDANO

*   48.- 1. DISOLUCIÓN Y RUINA DEL IMPERIO DE OCCIDENTE. CRISIS DE ROMANIDAD

*   49.- 2. NACIONALIZACIÓN DEL REINO VISI­GODO

*   50.- 3. REINO VISIGODO TOLEDANO

*   51.- 4. ONOMÁSTICA GERMÁNICA

*   52.- 5. CAUSAS DE LA FRAGMENTACIÓN ROMÁNICA

*   53.- 6. LA LENGUA COMÚN QUE NO SE ESCRIBE

*   54.- 7. CENTROS DIRECTIVOS DE LA HISPANIA VISIGÓTICA

*   55.- 8. LENGUA CORTESANA VISIGODA

*   56.- 9. EL MAPA LINGÜÍSTICO DEL REINO GODO

*   57.- 10. ORÓSPEDA, CANTABRIA Y VASCONIA

*   58.- 11. NACIONALIZACIÓN LITERARIA. SAN ISIDORO

*   59.- 12. LA ESCUELA ISIDORIANA

CAPÍTULO II.  AL-ANDALUS. EL ÁRABE Y LA ALJAMÍA

*   60.- 1. LA ARABIZACIÓN DE HISPANIA

*   61.- 2. LOS MOZÁRABES EN SU ÉPOCA HE­ROICA

*   62.- 3. MUSULMANES DE HABLA ROMANCE

*   63.- 4. LA ALJAMÍA O LENGUA ROMANCE HABLADA EN AL-ANDALUS

*   64.- 5. TOPONIMIA ÁRABE

*   65.- 6. TOPONIMIA MOZÁRABE

*   66.- 7. TOPONIMIA LATINA EN BOCA ÁRABE

CAPÍTULO III. LOS PUEBLOS INDOCTOS DEL NORTE

*   67.- 1. UNA NUEVA BASE PARA LA NUE­VA ROMANIDAD HISPANA

*   68.- 2. GRANDES TRASIEGOS DE POBLACIÓN

*   69.- 3. TOLEDANISMO OVETENSE. EL DIALEC­TO ASTURIANO Y LEONÉS

*   70.- 4. ONOMÁSTICA NUEVA

*   71.- 5. EL PATRONÍMICO EN -Z

CAPÍTULO IV. EL IMPERIO LEONÉS Y SU FRONTERA VÁRDULO-VASCONA

*   72.- 1. ORÍGENES DEL REINO DE NAVARRA Y DEL «IMPERIO» LEONÉS

*   73.- 2. FORMACIÓN DEL GRAN CONDADO DE CASTILLA

*   74.- 3. LA RIOJA

*   75.- 4. REPOBLACIÓN AL SUR DEL DUERO

*   76.- 5. PREPONDERANTE INFLUJO ÁRABE Y MOZÁRABE

B. PRIMEROS BALBUCEOS DEL IDIOMA960-1065—
GLOSAS Y CANTARES ÉPICOS

CAPITULO V.  LA LENGUA ESCRITA

*   77.- 1. LATÍN DOCTO Y LATÍN ARROMANZADO

*   78.- 2. LAS GLOSAS EMILIANENSES

*   79.- 3. LAS GLOSAS SILENSES

*   80.- 4. DIFICULTAD DE LA ESCRITURA

*   81.- 5. LOS DIPTONGOS

*   82.- 6. LA Ñ Y LA LL

*   83.- 7. REPRESENTACIÓN GRÁFICA DE OTROS SONIDOS ROMÁNICOS

*   84.- 8. GRAFÍAS PARA SONIDOS ESPECIAL­MENTE CASTELLANOS

*   85.- 9. RESUMEN ORTOGRÁFICO

CAPÍTULO VI.  EL HABLA ROMANCE

*   86.- 1. FALTA DE FIJACIÓN DEL SISTEMA VOCÁLICO

*   87.- 2. SONORIZACIÓN DE LA CONSONANTE SORDA

*   88.- 3. VACILACIÓN EN LA PÉRDIDA DE LA VOCAL INTERTÓNICA

*   89.- 4. FECHA RELATIVA DE LA SONORIZA­CIÓN Y DE LA SÍNCOPA VOCÁLICA

*   90.- 5. UNA ÉPOCA DE MÚLTIPLES SINCRE­TISMOS

*   91.- 6. CONTIENDA ENTRE LLANOS Y CULTOS

*   92.- 7. ARCAIZANTES Y NEOLOGISTAS

*   93.- 8. AFECTACIÓN ULTRACORRECTA

CAPITULO VII. EL CASTELLANO ENTRE LOS DEMÁS DIALECTOS ROMANCES HISPÁNICOS

*   94.- 1. CARÁCTER DIFERENCIAL DE CASTILLA

*   95.- 2. RASGOS PRIMITIVOS DEL CASTELLANO FRENTE AL LEONÉS, AL ARAGONÉS Y A LA ALJAMÍA

*   96.- 3. CASTILLA SE ADELANTA A LOS OTROS DIALECTOS AFINES

*   97.- 4. EL CASTELLANO CON EL LEONÉS Y EL GALLEGO-PORTUGUÉS

98.- 5. EL CASTELLANO CON EL ARAGONÉS Y EL CATALÁN

CAPÍTULO VIII. LA LITERATURA DEL MILENIO

*   99.- 1. CLÉRIGOS Y JUGLARES

*   100.- 2. CANCIONES ANDALUSÍES. EL LEN­GUAJE DE ESTOS CANTARCILLOS ROMÁNICOS

*   101.- 3. ESTADO LATENTE DE UNA POESÍA ÉPICA

*   102.- 4. ¿HUBO UNA ÉPICA MOZÁRABE?

*   103.- 5. CANTARES DE GESTA BREVES EN CASTILLA

*   104.- 6. EL ASONANTE EN LA POESÍA JUGLA­RESCA

C. LA LENGUA Y LA LITERATURA CASTELLANA
SE ABREN PASO EN UNA ESPAÑA NUEVA

CAPITULO IX. EL INFLUJO FRANCO Y LA EMANCIPACIÓN DEL ROMANCE

*   105.- 1. LA DINASTÍA NAVARRA. CASTILLA HECHA REINO

*   106.- 2. ALFONSO VI; RUPTURA CON LA TRA­DICIÓN MOZÁRABE

*   107.- 3. RECONQUISTA DE TOLEDO. DECA­DENCIA MOZÁRABE

*   108.- 4. LA EXTREMADURA AL SUR DEL DUERO. DESAPARICIÓN DE LOS DIALECTOS ROMANCES PRIMITIVOS

*   109.- 5. EL CID Y LOS ALMORÁVIDES

*   110.- 6. LA CUÑA CASTELLANA

*   111.- 7. ARROLLADOR AVANCE DE LA APÓCOPE

*   112.- 8. FIJACIÓN DEL RITMO ACENTUAL DE LA PALABRA

*   113.- 9. EL CATALÁN

*   114.- 10. EL PORTUGUÉS

CAPITULO X. ESPLENDOR DE LA LITERATURA DIALECTAL (1140-1180)

*   115.- 1. RESURGIMIENTO DE TOLEDO. LA HERENCIA CULTURAL ÁRABE

*   116.- 2. LA POESÍA BILINGÜE CONTINÚA TRIUNFANDO EN AL-ANDALUS

*   117.- 3. LA TOLEDO ROMÁNICA FRONTERIZA; SU MEZCLA DIALECTAL

Diseño gráfico:
 
La Garduña Ilustrada

Imagen: letra minúscula f, siglo XII. British Museum

117.- 3. LA TOLEDO ROMÁNICA FRONTERIZA; SU MEZCLA DIALECTAL

117.- 3. LA TOLEDO ROMÁNICA FRONTERIZA; SU MEZCLA DIALECTAL

 

3. LA TOLEDO ROMÁNICA FRONTERIZA; SU MEZCLA DIALECTAL. X. ESPLENDOR DE LA LITERATURA DIALECTAL (1140-1180)

      Durante el reinado del Emperador, Alfonso VII, florecía ya en Toledo la poesía en lengua vulgar, mezclada a prin­cipales actos de la vida; por eso nos da repetida noticia de ella la Chronica Adephonsi Imperatoris: En las calles de Toledo, durante las fiestas de las victorias militares, se oyen los cantos de los soldados y los de los vecinos cristianos, sarra­cenos y judíos que, en romance, en árabe y en hebreo, entonan acompañados de instrumentos músicos 40. La em­peratriz Berenguela con sus damas, que cantan al son de cítaras, salterios y panderos, apareciendo en la torre del alcázar, deslumbra entre aquella pompa lírica a los almo­rávides sitiadores, a quienes envía un mensaje y obtiene de ellos la paz (1139) 41. Las viudas toledanas cantan en el cementerio de la Catedral endechas sobre la desastrada muerte del alcaide de la ciudad Munio Alfonso (1143), el heroico exaltador de todos los sentimientos nacionales, exaltador trágico del honor familiar, que él venga despiadadamente en su hija 42.

      No sabemos cómo eran sus textos, ni los metros utiliza­dos. También ignoramos la variedad dialectal, dentro de las varias tradiciones lingüísticas que por entonces convivían en la ciudad, en que se cantaba. De nada de esto nos infor­ma, desde luego, el cronista imperial. Sólo es notable que su autor, aunque escriba en latín, considere como «lingua nostra» no la latina en que se expresa, sino la romanzada, con sus particulares arabismos: «et quotidie exibant de castris magnae turbae militum, quod nostra lingua dicimus al­garas» 43; «ad quadam civitatem opulentissimam quam antiqui dicebant Tucci, nostra lingua Xerez» 44; «sed fortissimae turres, quae lingua nostra alcazares vocantur» 45; «et miserunt insidias, quas nostra lingua dicit celatas, in quodam loco abscondito» 46.

      Sociológicamente, como ya había ocurrido en otras ciu­dades fronterizas 47, los mozárabes de Toledo (y de otras ciudades del reino toledano 48) conservaron cierta cohesión nacional, continuando en el uso oficial de la lengua y la escritura árabe para documentos notariales e inscripciones, continuaron también rigiéndose por su legislación visigóti­ca del Fuero Juzgo, practicando su rito visigótico (a pesar de la introducción del rito romano) y manteniendo el uso de moneda cristiana de tipo árabe aún en el siglo XIII 49. Ade­más, en el siglo XII recibieron refuerzo con la inmigración de otros mozárabes: en 1150, muchos miles de mozárabes andaluces, que habían formado en Marruecos una milicia al servicio de los almorávides, al derrumbarse el imperio de éstos, regresaron, con su obispo y su clero, a la Penín­sula y se establecieron en Toledo 50.

      Respecto al habla de los mozárabes toledanos en los si­glos XII y XIII tenemos alguna documentación. Aunque nos resulte escasa para definir sus características, sabemos que, incluso gente notable, como don Pedro Apolechén y su notario 51, empleaban en sus escritos la ll (y no la j del castellano) en «con suas mulleres e con sos fillos», pero es­cribían ch en barvecho (no it); repugnaban el diptongo ue, aunque admitían el ie: «dola ad atal foro», «a est foro», «a foro de Toledo», «foras end a los que vinieren», «de diestro», «ke lo lieven al lugar», «sos nietos»; conservaban o añadían la i en varias terminaciones: «e non cambien la morancia, e si cambiaren la morancia...». Otros mozárabes distinguidos de Toledo usan la -u final: «sobrinu de don Tome» (1157), «Muniu Micael» (1173)52; formas no castellanas en el artí­culo: «de les meas kasas», «les maiolos» (1146) en que un plural les se aplica indistintamente a masculino y femeni­no 53; casos de r agrupada por l: «Pedro Arbarez» 54; cons­trucciones como «Dominico filio Guniz» (sin preposición)55. En muchos de estos rasgos los mozárabes toledanos coin­cidían con el habla leonesa, frente a la castellana.

      Junto a los mozárabes (y los musulmanes y judíos, que en el reino toledano permanecieron o que concurrieron a él) se establecieron, desde la conquista, como pobladores diferenciados, los «castellanos» (nombre bajo el cual se in­cluían ya indistintamente tanto a los procedentes del reino de León como a los procedentes del reino de Castilla y a los de las Extremaduras) y los «francos». Con el paso del tiempo, la legislación mozárabe del Fuero Juzgo, rechazada al principio por los pobladores castellanos, se fue generali­zando en el curso de los siglos XII y XIII para todos. En cuanto al lenguaje ocurrió lo contrario, la lengua vulgar fue unificándose sobre una base castellana 56.

      En los documentos toledanos en romance de los siglos XII y XIII (que al no estar escritos en árabe pertenecerán por lo común a otros grupos de población que el mozárabe) domi­nan las formas completamente castellanas. No obstante, se dejan ver en ellos algunos «toledanismos», sea por influjo de la tradición mozárabe, sea por influjo de la población leonesa establecida en Toledo. Junto al común -mbr-, se documentan semnadura, nomne 57; es frecuente la i en las terminaciones: demandancia (1210), «su fincancia (’morada’) dellos en aquel lugar» (1236), marcio (1228), setembrio (1246)58; también se hallan cambios de l agrupada en r: preyto, arcalde junto a alcalde (1246) 59; casos de cerrazón de o en u: riu, curazon, «de ssu una» (’de so uno’) en documento de 1215 60; comde, comdesa, bizcomde (1239, 1242, 1256), limderos (1258). También asoman rasgos que recuerdan a los dialectos orientales, ara­goneses: la d conservada en «ad ela» 61 (que vimos utilizada por el mozárabe don Pedro Apolechén), la -i- antiática: «Mont Reial» (1207), maiestro (1223), maiestre (1186) 62. Quizá otros rasgos que pueden reputarse de aragonesizantes sean propios de un escribano aragonés: allenar ’enajenar’ (usado junto a mulier, muger, ovejas), la expresión «devant dita» y la preposi­ción ad aparecen en un documento de 1212 que a la vez uti­liza grafías aragonesas en faillaren, enpeinnar, engainno 63.

      La influencia mozárabe es visible en un rasgo de estilo procedente de un uso general en árabe: los incisos de ben­dición tras los nombres de persona y de ciudades («las al­deas de Toledo, que Deus salvet», 1206; «en termino de Toledo, que Deus defenda», 1207; «arzobispo de Toledo e primat de las Españas, que Dios mantenga», 1221, 1236)64.

      Muy curiosos son, bajo el aspecto dialectal, algunos fue­ros de la región. En el de Valfermoso de las Monjas (pueblo cercano a Brihuega), dado en 1189 por don Juan Pascasio y doña Flambla (vecinos de la villa de Ledanca), se escribe no sólo ovella, parello, sino también oitavas, dreitero, dreiteras 65. En el Fuero de Madrid de 1202 66 se halla proueio, eiar, eia (del verbo ’echar’), dereio, sospeia, «prado de Toia», «arroio de Tocha» (por ’Atocha’) y a su lado conechos y coneios, acoianlo, taiar, trebeiar, moion, etc., confundiendo las grafías de las africadas sorda (procedente de -CT- en castellano) y sono­ra (procedente de -Ll̯̯̯-, -CL- en castellano)67; pero las pro­nunciaciones a la castellana, que esas grafías revelan, con­viven con las no castellanas, pues, junto a eiar (’echar’), se escribe getar, iectar (< jectare), junto a dereio, directo, y, junto a pecha, pecta (’pecha, pago’) y siempre cutello (’cuchi­llo’), seis veces, también en contraste con coneios, conechos 68.

      La importancia adquirida por la Extremadura castellana y por la Transierra no sólo se manifiesta en la Crónica del Emperador. Obra fronteriza es también 69 el poema de Mio Cid,  hacia 1140, primera obra literaria de gran aliento nacional, famosa ya para el poeta áulico del Emperador en 1147/48 («Rodericus mio Cidi saepe vocatus, de quo cantatur...» 70). Después, hacia 1170, se escribe en la Catedral de Toledo el Auto de los Magos 71; y por entonces también, en el barrio de la Catedral, en la «calle de francos», habitaba sin duda el anónimo poeta francés que escribió el poema de las mocedades de Carlo Magno, el Mainet, destinado a gran celebridad en toda Europa 72.

      Las dos únicas obras de esta época en español que cono­cemos, ambas no castellanas, postulan una elaboración de escuela en la época anterior, de la cual nada conservamos. El poema de Mio Cid supone, por la sabia disposición de su plan y por su ejecución, una larga tradición juglaresca formativa de un estilo épico bien desarrollado 73. Igualmente el Auto de los Magos, en que un clérigo toledano santifica los juegos de escarnio juglarescos, no parece un primer ensayo de drama litúrgico en romance; el autor, parafraseando la sencilla pauta de los modelos latinos, ejercita el diálogo en un lenguaje de nuevo dramatismo, especialmente para apo­yar la fe de los tres reyes sobre fundamentos de raciocinio y de ciencia, mérito realzado por Arturo Graf 74 como singu­lar novedad, importante no sólo para la historia del diálo­go teatral español, sino «per tutta, in generale, la storia della dramatica cristiana primitiva».

Diego Catalán: Historia de la Lengua Española de Ramón Menéndez Pidal (2005)

NOTAS

40  Véase atrás, cap. IX, § 3.

41  Historia o Chronica Adefonsi Imperatoris, ed. Sánchez Belda, 1950, pp. 116-117.

42  Hist. (Chron.) Adefonsi Imper., ed. Sánchez Belda, 1950, pp.  144-145.

43  Chron. Adefonsi Imper., ed. en Esp. Sagr., XXI, 1766, p. 334.

44  Chron. Adefonsi Imper., ed. en Esp. Sagr., XXI, 1766, pp. 334-335.

45  Chron. Adefonsi Imper., ed. en Esp. Sagr., XXI, 1766, pp. 358-359, y la explicación «excelsam turrem, quae nostra lingua dicitur alcazar», «in turribus excelsis Cordubae, quas nostra lingua dicit alcazar» se repite de forma reiterada (Esp. Sagr., pp. 377, 393).

46  Esp. Sagr., XXI, 1766, p. 362.

47  Todavía en los siglos XIII y XIV, en Salamanca (cuya última repoblación fue bajo Alfonso VI) se mantenían distintos los va­rios «linages» que en ella habitaban. El Fuero de Salamanca, en su manuscrito del siglo XIII, los enumera repetidas veces: «serra­nos, castellanos, mozárabes, portugaleses, francos, toreses», y el manuscrito del siglo XIV añade los «bragancianos» (o de Braganza), ed. en Fueros Leoneses por A. Castro y F. de Onís, 1916, pp. 1834, 19910, 1747. Véase Menéndez Pidal, Orígenes del esp., § 923 y nota.

48  Guadalajara, Zorita, Madrid, Talavera, Maqueda, Santa Olalla, Alhamín.

49  Menéndez Pidal, Orígenes del esp., § 914.

50  Chron. Adefonsi Imper., § 101 (Esp. Sagr., XXI, p. 399). Poco después, en 1156, la población mozárabe de Zorita fue reforza­da por un considerable número de mozárabes venidos de Calatayud, de Zaragoza y de otras partes de Aragón (Simonet, Hist, de los mozár., pp. 754 y 826; Menéndez Pidal, Docum. ling. Castilla, p. 34837).

51  Menéndez Pidal, Docum. ling. Castilla, 261°.

52  Menéndez Pidal, Docum. ling. Castilla, p. 35028 y 17.

53  Menéndez Pidal, Docum. ling. Castilla, 259°4 y 5; Orígenes del

esp., § 65.

54  Menéndez Pidal, Docum.  ling.  Castilla, p. 35015.

55  Menéndez Pidal, Docum.  ling.  Castilla, p. 35010.

56  Menéndez Pidal, Docum.  ling.  Castilla, pp. 348-349.

57  En mis Documentos lingüísticos los casos de -mbr- en la región toledana son el 58 %, los casos con -mn- el 29 % y los casos con -mr- el 13% (Orígenes del esp., § 581).

58  Menéndez Pidal, Docum. ling. Castilla, 268°42, 278°33, 276°30, 322°.

59  Menéndez Pidal, Docum. ling. Castilla, 322°.

60  Menéndez Pidal, Docum. ling. Castilla, 273°.

61  Más de 11 veces limderos en documento de 1258; comde en 1239; «yo comdessa don Elo ... de mio fijo el comde don Ponz ... la comdessa», en 1242; comde, bizcomde, en 1256 (Documentos ling. Castilla, 285°, 279°6, 251°5, 25> 29, 284°43, 46).

62  En mis Documentos lingüísticos, hallo ad en Toledo en 119111,

121021, 30,42. Véase Orígenes del esp., §§ 781, 914.

63  Menéndez Pidal, Orígenes del esp., cfr. los §§ 914, 502 y 512. Se trata del doc. 270° de Documentos ling. Castilla.

64  Aunque expresiones análogas («que Dios guarde», «que san­ta gloria haya») se usaron hasta tiempos modernos, cuando se nombraba oficialmente a un rey o en estilo elevado a un difun­to, incisos como los que son frecuentes en las escrituras toleda­nas no son corrientes en los de otras regiones, castellanas o leonesas, y sí en otros documentos medievales de origen mozárabe (Menéndez Pidal, Orígenes del esp., § 914).

65  Ed. J. Catalina García, Disc, ante la Acad. de la Hist., 1894, p.  122 (Menéndez Pidal, Orígenes del esp., §§ 914, 514).

66  Cfr. R. Lapesa, nota preliminar a la ed. del Fuero de Madrid del Archivo de la Villa de Madrid, 1932.

67  Menéndez Pidal, Orígenes del esp., § 81; en el Fuero (ed. 1932), pp. 72a, 68b, 46, 39, etc.

68  Cfr. Menéndez Pidal, Orígenes del esp., § 514.

69  Dado que, en los itinerarios de los personajes del Mio Cid, únicamente se describen con gran pormenor toponímico y con innecesaria alusión a detalles sólo conocibles por los habitantes locales dos comarcas vecinas entre sí (la de San Esteban de Gormaz y la de Medinaceli) situadas en la frontera entre la Extremadura soriana y el arzobispado de Toledo, a jornada y media una de otra (Menéndez Pidal, Cantar de Mio Cid, 1908-1911, pp. 68-73; Poema de Mio Cid,  1913, pp. 27-31).

70  Poema de Almería, ed. Sánchez Belda, Chron. Adefonsi Imperatoris, 1950, § vv. 220-224. Sobre la necesidad de conside­rar este pasaje como alusivo a la gesta de Mio Cid, véase Menéndez Pidal, Cantar de Mio Cid, I (1908), § 83.

71  Véase Menéndez Pidal, en Rev. Arch., Bibl. y Mus., 3a épo­ca, II, 1900, pp. 453 y ss.

72  Véase Menéndez Pidal, Hist. y epop., 1934, pp. 272-284.

73  Véase atrás, cap. VIII, § 6.

74  Graf, Studi Drammatici,  1878, p. 276.

CAPÍTULOS ANTERIORES:

PARTE PRIMERA: DE IBERIA A HISPANIA
A. EL SOLAR Y SUS PRIMITIVOS POBLADORES

CAPÍTULO I. LA VOZ LEJANA DE LOS PUEBLOS SIN NOMBRE.

1.- 1.  LOS PRIMITIVOS POBLADORES Y SUS LENGUAS

2.- 2. INDICIOS DE UNA CIERTA UNIDAD LINGÜÍSTICA MEDITERRÁNEA

3.- 3. PUEBLOS HISPÁNICOS SIN NOMBRE; PIRENAICOS Y CAMÍTICOS

CAPÍTULO II. PUEBLOS PRERROMANOS, PREINDOEUROPEOS E INDOEUROPEOS

4.- 1. FUERZA EXPANSIVA DE LOS PUEBLOS DE CULTURA IBÉRICA

5.- 2. NAVEGACIÓN DE FENICIOS Y DE GRIEGOS EN ESPAÑA

6.- 3. LOS ÍBEROS Y LA IBERIZACIÓN DE ESPAÑA, PROVENZA Y AQUITANIA

7.- 4. FRATERNIDAD ÍBERO-LÍBICA

*   8.- 5. LOS LÍGURES O AMBRONES

*   9.- 6. LOS ILIRIOS

*   10.- 7. LOS CELTAS

*   11.- 8. «NOS CELTIS GENITOS ET EX IBERIS» (MARCIAL)

12.- 9. PERSISTENCIA DE LAS LENGUAS IN­DÍGENAS EN LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA

B. LAS HUELLAS DE LAS LENGUAS PRERROMANAS EN LA LENGUA ROMANCE

CAPÍTULO III. RESTOS DE LAS LENGUAS PRIMITIVAS EN EL ESPAÑOL

13.- 1. VOCABLOS DE LAS LENGUAS PRERRO­MANAS

14.- 2. SUFIJOS PRERROMANOS EN EL ESPAÑOL

15.- 3. LAS LENGUAS DE SUBSTRATO EN LA FONÉTICA ESPAÑOLA

16.- 4. RESUMEN DE LOS INFLUJOS DEL SUBSTRATO

PARTE SEGUNDA: LA HISPANIA  LATINA
A. LA COLONIZACIÓN ROMANA Y LA ROMANIZACIÓN

CAPÍTULO I. HISPANIA PROVINCIA ROMANA

* 17.- 1. CARTAGO Y ROMA. LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA Y SU EXPANSIÓN DESDE EL ESTE AL OESTE

18.- 2. LA ROMANIZACIÓN

19.- 3. ESPAÑA Y LA PROVINCIALIZACIÓN DEL IMPERIO

20.- 4. PREDOMINIO DEL ORIENTE. EL CRISTIANISMO

CAPÍTULO II. EL NUEVO LATÍN

21.- 1. ¿LATÍN VULGAR?

22.- 2. EL LATÍN NUEVO

23.- 3. INFLUJO DEL CRISTIANISMO

24.- 4. NEOLOGISMOS DEL VOCABULARIO DOCTO

25.- 5. NEOLOGISMOS DE ESTILÍSTICA COLEC­TIVA

26.- 6. ACEPCIONES NUEVAS

27.- 7. FRASEOLOGÍA

28.- 8. MÓVILES DEL NEOLOGISMO GRAMA­TICAL

29.- 9. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SINTAXIS DEL NOMBRE

30.- 10. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SIN­TAXIS DEL VERBO

31.- 11. PREPOSICIONES Y ADVERBIOS

32.- 12. COLOCACIÓN DE LAS PALABRAS

*   33.- 13. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA VOCÁLICO

34.- 14. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA CONSO­NÁNTICO

*   35.- 15. OTRAS SIMPLIFICACIONES FONÉTICAS

*   36.- 16. LARGA LUCHA ENTRE INNOVACIÓN Y PURISMO

*   37.- 17. LAS INSCRIPCIONES

B. EL LATÍN DE HISPANIA

CAPÍTULO III. ESPAÑA EN LA ROMANIA

*   38.- 1. LA ROMANIA

*   39.- 2. CAUSAS DEL DIALECTALISMO RO­MÁNICO

*   40.- 3. ROMANIA OCCIDENTAL, ROMANIA MERIDIONAL

*   41.- 4. TRES ZONAS DE COLONIZACIÓN DE ESPAÑA

*   42.- 5. ESPAÑA Y LA ITALIA MERIDIONAL

*   43.- 6. ARCAÍSMO PURISTA DEL LATÍN DE ESPAÑA

*   44.- 7. RELACIONES ENTRE EL LATÍN HISPA­NO Y EL DE LA ROMANIA MERIDIONAL: VOCABULARIO Y FORMACIÓN DE PALABRAS

45.- 8. FONÉTICA DIALECTAL EN EL LATÍN DEL SUR DE ITALIA Y DE LA HISPANIA CITERIOR

*   46.- 9. UNIDAD Y DIVERSIDAD EN EL LA­TÍN DE HISPANIA

*   47.- 10. TOPONIMIA CRISTIANA

PARTE TERCERA: HACIA LA NACIONALIZACIÓN LINGÜÍSTICA DE HISPANIA
A. DESMEMBRACIÓN DE LA ROMANIA. ÉPOCAS VISIGÓTICA Y ARÁBIGA

CAPÍTULO I. EL REINO TOLOSANO Y EL TOLEDANO

*   48.- 1. DISOLUCIÓN Y RUINA DEL IMPERIO DE OCCIDENTE. CRISIS DE ROMANIDAD

*   49.- 2. NACIONALIZACIÓN DEL REINO VISI­GODO

*   50.- 3. REINO VISIGODO TOLEDANO

*   51.- 4. ONOMÁSTICA GERMÁNICA

*   52.- 5. CAUSAS DE LA FRAGMENTACIÓN ROMÁNICA

*   53.- 6. LA LENGUA COMÚN QUE NO SE ESCRIBE

*   54.- 7. CENTROS DIRECTIVOS DE LA HISPANIA VISIGÓTICA

*   55.- 8. LENGUA CORTESANA VISIGODA

*   56.- 9. EL MAPA LINGÜÍSTICO DEL REINO GODO

*   57.- 10. ORÓSPEDA, CANTABRIA Y VASCONIA

*   58.- 11. NACIONALIZACIÓN LITERARIA. SAN ISIDORO

*   59.- 12. LA ESCUELA ISIDORIANA

CAPÍTULO II.  AL-ANDALUS. EL ÁRABE Y LA ALJAMÍA

*   60.- 1. LA ARABIZACIÓN DE HISPANIA

*   61.- 2. LOS MOZÁRABES EN SU ÉPOCA HE­ROICA

*   62.- 3. MUSULMANES DE HABLA ROMANCE

*   63.- 4. LA ALJAMÍA O LENGUA ROMANCE HABLADA EN AL-ANDALUS

*   64.- 5. TOPONIMIA ÁRABE

*   65.- 6. TOPONIMIA MOZÁRABE

*   66.- 7. TOPONIMIA LATINA EN BOCA ÁRABE

CAPÍTULO III. LOS PUEBLOS INDOCTOS DEL NORTE

*   67.- 1. UNA NUEVA BASE PARA LA NUE­VA ROMANIDAD HISPANA

*   68.- 2. GRANDES TRASIEGOS DE POBLACIÓN

*   69.- 3. TOLEDANISMO OVETENSE. EL DIALEC­TO ASTURIANO Y LEONÉS

*   70.- 4. ONOMÁSTICA NUEVA

*   71.- 5. EL PATRONÍMICO EN -Z

CAPÍTULO IV. EL IMPERIO LEONÉS Y SU FRONTERA VÁRDULO-VASCONA

*   72.- 1. ORÍGENES DEL REINO DE NAVARRA Y DEL «IMPERIO» LEONÉS

*   73.- 2. FORMACIÓN DEL GRAN CONDADO DE CASTILLA

*   74.- 3. LA RIOJA

*   75.- 4. REPOBLACIÓN AL SUR DEL DUERO

*   76.- 5. PREPONDERANTE INFLUJO ÁRABE Y MOZÁRABE

B. PRIMEROS BALBUCEOS DEL IDIOMA960-1065—
GLOSAS Y CANTARES ÉPICOS

CAPITULO V.  LA LENGUA ESCRITA

*   77.- 1. LATÍN DOCTO Y LATÍN ARROMANZADO

*   78.- 2. LAS GLOSAS EMILIANENSES

*   79.- 3. LAS GLOSAS SILENSES

*   80.- 4. DIFICULTAD DE LA ESCRITURA

*   81.- 5. LOS DIPTONGOS

*   82.- 6. LA Ñ Y LA LL

*   83.- 7. REPRESENTACIÓN GRÁFICA DE OTROS SONIDOS ROMÁNICOS

*   84.- 8. GRAFÍAS PARA SONIDOS ESPECIAL­MENTE CASTELLANOS

*   85.- 9. RESUMEN ORTOGRÁFICO

CAPÍTULO VI.  EL HABLA ROMANCE

*   86.- 1. FALTA DE FIJACIÓN DEL SISTEMA VOCÁLICO

*   87.- 2. SONORIZACIÓN DE LA CONSONANTE SORDA

*   88.- 3. VACILACIÓN EN LA PÉRDIDA DE LA VOCAL INTERTÓNICA

*   89.- 4. FECHA RELATIVA DE LA SONORIZA­CIÓN Y DE LA SÍNCOPA VOCÁLICA

*   90.- 5. UNA ÉPOCA DE MÚLTIPLES SINCRE­TISMOS

*   91.- 6. CONTIENDA ENTRE LLANOS Y CULTOS

*   92.- 7. ARCAIZANTES Y NEOLOGISTAS

*   93.- 8. AFECTACIÓN ULTRACORRECTA

CAPITULO VII. EL CASTELLANO ENTRE LOS DEMÁS DIALECTOS ROMANCES HISPÁNICOS

*   94.- 1. CARÁCTER DIFERENCIAL DE CASTILLA

*   95.- 2. RASGOS PRIMITIVOS DEL CASTELLANO FRENTE AL LEONÉS, AL ARAGONÉS Y A LA ALJAMÍA

*   96.- 3. CASTILLA SE ADELANTA A LOS OTROS DIALECTOS AFINES

*   97.- 4. EL CASTELLANO CON EL LEONÉS Y EL GALLEGO-PORTUGUÉS

98.- 5. EL CASTELLANO CON EL ARAGONÉS Y EL CATALÁN

CAPÍTULO VIII. LA LITERATURA DEL MILENIO

*   99.- 1. CLÉRIGOS Y JUGLARES

*   100.- 2. CANCIONES ANDALUSÍES. EL LEN­GUAJE DE ESTOS CANTARCILLOS ROMÁNICOS

*   101.- 3. ESTADO LATENTE DE UNA POESÍA ÉPICA

*   102.- 4. ¿HUBO UNA ÉPICA MOZÁRABE?

*   103.- 5. CANTARES DE GESTA BREVES EN CASTILLA

*   104.- 6. EL ASONANTE EN LA POESÍA JUGLA­RESCA

C. LA LENGUA Y LA LITERATURA CASTELLANA
SE ABREN PASO EN UNA ESPAÑA NUEVA

CAPITULO IX. EL INFLUJO FRANCO Y LA EMANCIPACIÓN DEL ROMANCE

*   105.- 1. LA DINASTÍA NAVARRA. CASTILLA HECHA REINO

*   106.- 2. ALFONSO VI; RUPTURA CON LA TRA­DICIÓN MOZÁRABE

*   107.- 3. RECONQUISTA DE TOLEDO. DECA­DENCIA MOZÁRABE

*   108.- 4. LA EXTREMADURA AL SUR DEL DUERO. DESAPARICIÓN DE LOS DIALECTOS ROMANCES PRIMITIVOS

*   109.- 5. EL CID Y LOS ALMORÁVIDES

*   110.- 6. LA CUÑA CASTELLANA

*   111.- 7. ARROLLADOR AVANCE DE LA APÓCOPE

*   112.- 8. FIJACIÓN DEL RITMO ACENTUAL DE LA PALABRA

*   113.- 9. EL CATALÁN

*   114.- 10. EL PORTUGUÉS

CAPITULO X. ESPLENDOR DE LA LITERATURA DIALECTAL (1140-1180)

*   115.- 1. RESURGIMIENTO DE TOLEDO. LA HERENCIA CULTURAL ÁRABE

*   116.- 2. LA POESÍA BILINGÜE CONTINÚA TRIUNFANDO EN AL-ANDALUS

Diseño gráfico:
 
La Garduña Ilustrada

Imagen: letra minúscula g, siglo XII. British Museum

116.- 2. LA POESÍA BILINGÜE CONTINÚA TRIUNFANDO EN AL-ANDALUS

116.- 2. LA POESÍA BILINGÜE CONTINÚA TRIUNFANDO EN AL-ANDALUS

 

2. LA POESÍA BILINGÜE CONTINÚA TRIUNFANDO EN AL-ANDALUS. X. ESPLENDOR DE LA LITERATURA DIALECTAL (1140-1180)

       Si en la Toledo de los arzobispos primados de España la convivencia con moros y judíos reportaba a los cristianos dominadores extraordinarios frutos para la renovación de los conocimientos científicos, en al-Andalus, el tradicional bilingüismo, aunque sin duda decaído en la conversación cotidiana, seguía siendo cultivado por musulmanes y judíos en la poesía andalusí. A esta época corresponden la mayor parte de las muwaššahas con jardya romance llegadas a no­sotros, tanto de poetas que escribían en árabe como de poe­tas que escribían en hebreo. Gracias a estos cultivadores de fines del s. XI y del s. XII conocemos en su esplendor las canciones de habib, de ’amigo’ 18:

Vaise mio coradyón de mib;
¡ya 19 Rab!, ¿si se me tornarad?
¡Tan mal mio doler li-l-habib!, 
enfermo yed, ¿cuánd sanarad? 20.

    ’Vase de mí mi corazón ¡oh Señor! ¿acaso tor­nará? ¡Cuan extremo es mi dolor por el amado que está enfermo! ¿Cuándo sanará?’

¿Qué farayo ou qué serad de mibi?
¡habibi,
non te tuelgas de mibi!21

    ¿Qué haré o qué será de mi?, ¡amado, no te apartes de mí!’

Garid vos, ay yermaniellas,
¡com’ contener a mieu mali!,
sin el habib non vivreyu
advolaréi demandari 22.

    ’Decid vosotras, ay hermanillas, ¡cómo voy a contener mi mal! sin el amigo no podré vivir, volaré a buscarle’.

¿Qué faréi, mámma?
mio al-habib est’ ad yana 23.

    ¿Qué haré, madre?, mi amigo está a la puerta’.

Al-sabah bono, garme ¿d’on vienis?,
ya l’i sé qui otri amas,
a mibi non quieris 24.

    ’Oh aurora buena, dime ¿de dónde vienes? ya sé que amas a otra a mí no me quieres’,

etcétera, que nos permiten observar algunas características arraigadas en ella, como la de considerar confidentes en el amor de una doncella a sus hermanas (en una jardya) y, en especial, a la madre (en doce jardyas), y que nos obli­gan a admitir una continuidad pluriseculár de este tema del amor virginal tutelado por la madre en un ambiente fami­liar, ya que será rasgo común a las «cantigas de amigo» gallego-portuguesas, que florecen en los siglos XIII y XIV, y a la copla popular moderna española 25. Otras palabras y expresiones, además del arabismo habibi, con el significado ambiguo de ’amigo, amante’, nos salen en estas canciones al paso, como el término afectuoso «mio coradyon», ’mi corazón, alma mía’, para designar al amigo 26, o la expresión «filyuelo alyeno» ’hijito ajeno’, asimismo para nombrar al ’amigo’, tanto en el caso en que se le rechaza como cuan­do la amada no quiere renunciar a su amor 27, o el térmi­no de cariño «faz de maṭrana» ’faz de matrana o madrana, cara de aurora’28. Vemos claramente en ello cuan elabora­do y especializado se hallaba el lenguaje de la lírica tradi­cional en el Andalus.

      Aunque en las jardyas en romance llegadas a nuestro conocimiento surgen ocasionalmente otros temas, el apego de la poesía arábigo-andaluza y hebraico-andaluza a unos modelos muy inalterados durante siglos fue, evidentemen­te, causa de una estrecha selección temática en las canciones utilizadas. La lírica tradicional que nos permiten cono­cer no es sino una pequeña parte de la que existió 29.

      Gracias a la producción de zéjeles del gran poeta cordo­bés Ben Cuzmán 1080?-1160) 30, que gustaba de usar en ellos el habla popular, callejera, en que el árabe hispano se hallaba coloreado por palabras y expresiones de origen románico 31, tenemos testimonio de otro tema o sub-género de la lírica amorosa: «la albada» o canción en que dos amantes lamentan la hora de separación al llegar la albo­rada o aurora. En uno de sus zéjeles, el 82°, hace parodia de ese tema e introduce un verso entero en lengua roman­ce: «Alba, alba es de luz en *nueva die» 32, remedo eviden­te del estribillo de una albada tradicional, en la cual, con extraordinario arcaísmo, se mantiene como femenina la voz romance derivada de dies 33.

      La lengua romance empleada en las cancioncillas finales de las muwaššahas a finales del siglo XI y en el siglo XII, e, incluso, por algún tardío cultivador del género en el siglo XIII, sigue siendo, tanto entre los poetas en árabe como entre los poetas en hebreo, muy similar a la de los tiem­pos en que nació el género.

      En el transcurso de más de doscientos cincuenta años la lengua de estas canciones parece estacionaria en su gran arcaísmo. Esto se deberá en parte a hábitos inmutables de escuela poética, y en parte al hecho de vivir la aljamía su­peditada a otra lengua preeminente, la árabe 34. Podríamos llegar a creer que las jardyas se transmitían por tradición literaria, desconectadas de una tradición oral mélica rela­cionada con el uso hablado de la aljamía, ya que las mu­waššahas hebraicas, imitadas de las árabes, casi todas de entre 1190 y 1140, coinciden con la época de mayor flore­cimiento de la poesía hebrea medieval en manos de los judíos españoles, en unos tiempos de gran decaimiento de las comunidades cristianas mozárabes en la España musul­mana 35. Pero la existencia de variantes más propias de la transmisión oral que de la imitación literaria en las jardyas de utilización plural 36 y, sobre todo, la continuidad del empleo de romanismos por Ben Cuzmán, en sus zéjeles 37, y por los botánicos árabes, al identificar las plantas que des­criben 38, muestran que el uso de la aljamía y su interpenetración con el árabe y el hebreo coloquiales sobrevivía después del fin de los reinos de taifas andalusíes 39.

Diego Catalán: Historia de la Lengua Española de Ramón Menéndez Pidal (2005)

NOTAS

18  Los textos que siguen se basan principalmente en las lectu­ras de las ediciones de Stern, en Al-Andalus, XIII, 1948, 300-346 y en Les chansons mozarabes, 1953, cuya numeración de las muwaššahas conservamos.

19  El vocativo árabe lleva la interjección árabe ya ’oh’, que se incorporó en el Norte cristiano al romance español, usándose mucho en el poema de Mio Cid y demás textos medievales.

20  Muwaššaha, n° 9, de Jehudá Ha-Leví (nacido hacia 1075, no se sabe bien si en Tudela o en Toledo). Vivió en las ciudades de los reinos de Taifas de Granada, Córdoba y Sevilla; pero tras la conquista almorávide de al-Andalus prefirió refugiarse en la Toledo reconquistada por Alfonso VI. Volvió, sin embargo, a Córdoba y en 1140 emprendió viaje a Egipto y Jerusalén.

21  Muwaššaha, n° 16, de Todros Abulafia (1247-1306), quien figura en las cortes de Alfonso X y Sancho IV

22  Muwaššaha, n° 4, de Jehudá Ha-Leví.

23  Muwaššaha, n° 14, de Yosef ben Saddiq, muerto en 1149.

24  Muwaššaha, n° 17, de Todros Abulafia.

25  Menéndez Pidal, «Cantos román, andalusíes», 1951, pp. 241-246, «La primitiva lírica»,  1961, pp. 312-313.

26  En las versiones de Yehudá Ha-Leví y de Todros Abulafia nos 9 y 9b. Es rasgo común con la poesía amorosa medieval y post-medieval.

27  Roncaglia, en Cultura Neolat., XI, 1951, p. 233, llamó la atención acerca del empleo por Isaías y por Oseas de la expre­sión filius alienus. Pero en la Biblia se aplica siempre a un enemigo, al parecer engendrado en prevaricación por el mismo pueblo de Israel; en cambio, en las jardyas se aplica al amigo en circunstancias anímicas variables: si en la n° 7, en una muwaššaha árabe, se emplea en un contexto de rechazo «como si filyuel’ alyeno no más [adue]rmeš a mio šeno», en la 41, en una muwaššaha de Mosé ben Ezra (h. 1060-h. 1140) y en otras de Ibn Baquí de Córdoba (muerto en 1145) y de al-Jazar de Zaragoza (primera mitad del siglo XII), la amada desea retenerlo: «Qued amei filyuelo alyeno ed él a mibe; quiéred lo de mib ti[r]are so al-raquibe» (’su guardián’). Véase Menéndez Pidal, «La pri­mitiva lírica», 1961, p. 313 (y 302-303).

28  Abu-l- Abbas al- Ama, el Ciego de Tudela (muerto en 1126) e Ibn Harún al-Asbaḥi al-Liridí (mediados s. XII) reproducen una jardya (con grandes variantes) en que la enamorada dice a su madre que verá a Fulano (el nombre varía) «la fache de maṭrana» al rayar la mañana («a rayyo de manyana»). La grafía con a podía emplearse para transcribir lo mismo una sorda que una sono­ra (oo, mare); matrana ’madrugada’ sobrevive en judeoespa­ñol. Véase Menéndez Pidal, «La primitiva lírica», 1961, pp. 302, 316.

29  Menéndez Pidal, «La primitiva lírica», 1961, pp. 305-308.

30  A. R. Nykl, El Cancionero de Aben Guzmán,  1933.

31  Véase atrás, cap. II, § 3, nota 31. Además de las referencias a yenair ’enero’, mayo, la verbena, que en esa nota comentamos, usa frases como «toto ben kireyo nuwafiq» (’bien del todo creo que esta­mos de acuerdo’), zéjel 5°; «yo no çetarei ... catibu (’yo no echaré ... cautivo’), zéjel 102°; «mahsella do sol» (’mejilla de sol’, ’cara de sol’), zéjel 49°; «tornato do morte» (’tornado de muerte’, ’resucitado’) y «do nohte» (’de noche’), zéjel 20°; «anda bastit» (’anda abastecido, bien provisto o bien considerado’), zéjel 94°; así como palabras sueltas: atrabiššan (’travesano’), rotondo, bono, carnaça, merqatal (’plaza del mercado’), tu, penado, gastado, etc. (Menéndez Pidal, «Poes. árabe y poes. europea», Bull. Hisp., XL, 1938, pp. 346-347).

32  La lección del Cancionero «una die» parece que debe corre­girse, en «nueva die».

33  Menéndez Pidal, «Cantos rom. andalusíes», Bol. Acad. Esp., XXXI, 1951, pp. 197-198. Las albadas provenzales (a diferencia de las albadas francesas) tienen siempre en su estribillo la palabra alba ’la aurora’, y esa palabra aparece repetida hasta tres veces en la albada atribuida, sin fundamento, a Raimbaut de Vaqueiras: «¡l’alba, l’alba oc l’alba!»; medio siglo antes de que se escribiesen las primeras albadas provenzales hoy conservadas (a fines del siglo XII) ya se cantaban en Córdoba repitiendo también «¡Alba, alba!».

34  Menéndez Pidal, «Cantos rom. andalusíes», 1951, p. 210.

35  Sobre el «tercer período: siglo XII» de la historia de los mozárabes, caracterizado por «la emigración y gran mengua de los mozárabes, por efecto del advenimiento de dos dinastías afri­canas, la de los almorávides, sobre todo a partir del año 1099, y la de los almohades, desde 1146», véase Menéndez Pidal, Oríge­nes del esp., § 89.

36  Menéndez Pidal, «La primitiva lírica», 1961, pp. 298-303.

37  Aquí atrás y en cap. II, § 3, nota 31.

38  El anónimo sevillano que escribe en los últimos años del siglo XI y primeros del XII da, junto a los nombres árabes, las correspondencias en la aljamía de al-Andalus, registrando voces como nabello   o nabiello, dyobolla de porco (’cebolla de puerco’), yerba putda («que en árabe quiere decir pútrida, hedionda»), yerba de foco (esto es, «de fuego»), cocomir d’ašno (’cohombro de asno’), mentrašto (’mastranzo’), espina alba (nombre que registra como de Córdoba), bontronca (’betónica’), y cambrón (que sitúa en Zarago­za), mansanilla (en Toledo y Zaragoza), mauro bišco (en la Fronte­ra Superior, la aragonesa), malbella («cuyo significado en árabe es malva pequeña»), gritadeira (la planta que en la aljamía no fron­teriza se llama tracontiya ’dragontea’) «y se la llama gritadeira porque, cuando la corteza de su tallo se abre para dar salida a los brotes, produce un sonido agudo que se oye perfectamente», camellín («porque es pasto para los camellos»), voces estas últi­mas también de la Frontera (véase Asín, Glosario, 1943). Análogamente, Aben Buclárix, desde Zaragoza poco antes de su pérdida en 1118 por los musulmanes, menciona muchas voces de uso general en la aljamía, otras propias de la aljamía de Za­ragoza y alguna de la aljamía de Valencia (como táparaš ’alcaparras’). Incluso en el siglo XIII, el malagueño Aben Albeitar (muerto en 1248) aún sigue la tradición de citar voces en latinia (véase Simonet, Glosario, pp. IX y CVI para Aben Buclárix; VIII-IX, notas y XXV, para Aben Albeitar).

39 «En este tercer período de gran decadencia [de las comuni­dades mozárabes], el romance mozárabe [esto es, la aljamía, que no sólo ellos empleaban] conserva todavía considerable valor social y aun literario. Los botánicos que escriben entre los siglos XI y XII siguen, lo mismo que en el X, juzgando necesario dar el nombre mozárabe de las plantas que describen, prueba de que el bilingüismo continuaba muy vigoroso en todo el Ándalus» (Menéndez Pidal, Orígenes del esp., § 893).

CAPÍTULOS ANTERIORES:

PARTE PRIMERA: DE IBERIA A HISPANIA
A. EL SOLAR Y SUS PRIMITIVOS POBLADORES

CAPÍTULO I. LA VOZ LEJANA DE LOS PUEBLOS SIN NOMBRE.

1.- 1.  LOS PRIMITIVOS POBLADORES Y SUS LENGUAS

2.- 2. INDICIOS DE UNA CIERTA UNIDAD LINGÜÍSTICA MEDITERRÁNEA

3.- 3. PUEBLOS HISPÁNICOS SIN NOMBRE; PIRENAICOS Y CAMÍTICOS

CAPÍTULO II. PUEBLOS PRERROMANOS, PREINDOEUROPEOS E INDOEUROPEOS

4.- 1. FUERZA EXPANSIVA DE LOS PUEBLOS DE CULTURA IBÉRICA

5.- 2. NAVEGACIÓN DE FENICIOS Y DE GRIEGOS EN ESPAÑA

6.- 3. LOS ÍBEROS Y LA IBERIZACIÓN DE ESPAÑA, PROVENZA Y AQUITANIA

7.- 4. FRATERNIDAD ÍBERO-LÍBICA

*   8.- 5. LOS LÍGURES O AMBRONES

*   9.- 6. LOS ILIRIOS

*   10.- 7. LOS CELTAS

*   11.- 8. «NOS CELTIS GENITOS ET EX IBERIS» (MARCIAL)

12.- 9. PERSISTENCIA DE LAS LENGUAS IN­DÍGENAS EN LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA

B. LAS HUELLAS DE LAS LENGUAS PRERROMANAS EN LA LENGUA ROMANCE

CAPÍTULO III. RESTOS DE LAS LENGUAS PRIMITIVAS EN EL ESPAÑOL

13.- 1. VOCABLOS DE LAS LENGUAS PRERRO­MANAS

14.- 2. SUFIJOS PRERROMANOS EN EL ESPAÑOL

15.- 3. LAS LENGUAS DE SUBSTRATO EN LA FONÉTICA ESPAÑOLA

16.- 4. RESUMEN DE LOS INFLUJOS DEL SUBSTRATO

PARTE SEGUNDA: LA HISPANIA  LATINA
A. LA COLONIZACIÓN ROMANA Y LA ROMANIZACIÓN

CAPÍTULO I. HISPANIA PROVINCIA ROMANA

* 17.- 1. CARTAGO Y ROMA. LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA Y SU EXPANSIÓN DESDE EL ESTE AL OESTE

18.- 2. LA ROMANIZACIÓN

19.- 3. ESPAÑA Y LA PROVINCIALIZACIÓN DEL IMPERIO

20.- 4. PREDOMINIO DEL ORIENTE. EL CRISTIANISMO

CAPÍTULO II. EL NUEVO LATÍN

21.- 1. ¿LATÍN VULGAR?

22.- 2. EL LATÍN NUEVO

23.- 3. INFLUJO DEL CRISTIANISMO

24.- 4. NEOLOGISMOS DEL VOCABULARIO DOCTO

25.- 5. NEOLOGISMOS DE ESTILÍSTICA COLEC­TIVA

26.- 6. ACEPCIONES NUEVAS

27.- 7. FRASEOLOGÍA

28.- 8. MÓVILES DEL NEOLOGISMO GRAMA­TICAL

29.- 9. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SINTAXIS DEL NOMBRE

30.- 10. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SIN­TAXIS DEL VERBO

31.- 11. PREPOSICIONES Y ADVERBIOS

32.- 12. COLOCACIÓN DE LAS PALABRAS

*   33.- 13. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA VOCÁLICO

34.- 14. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA CONSO­NÁNTICO

*   35.- 15. OTRAS SIMPLIFICACIONES FONÉTICAS

*   36.- 16. LARGA LUCHA ENTRE INNOVACIÓN Y PURISMO

*   37.- 17. LAS INSCRIPCIONES

B. EL LATÍN DE HISPANIA

CAPÍTULO III. ESPAÑA EN LA ROMANIA

*   38.- 1. LA ROMANIA

*   39.- 2. CAUSAS DEL DIALECTALISMO RO­MÁNICO

*   40.- 3. ROMANIA OCCIDENTAL, ROMANIA MERIDIONAL

*   41.- 4. TRES ZONAS DE COLONIZACIÓN DE ESPAÑA

*   42.- 5. ESPAÑA Y LA ITALIA MERIDIONAL

*   43.- 6. ARCAÍSMO PURISTA DEL LATÍN DE ESPAÑA

*   44.- 7. RELACIONES ENTRE EL LATÍN HISPA­NO Y EL DE LA ROMANIA MERIDIONAL: VOCABULARIO Y FORMACIÓN DE PALABRAS

45.- 8. FONÉTICA DIALECTAL EN EL LATÍN DEL SUR DE ITALIA Y DE LA HISPANIA CITERIOR

*   46.- 9. UNIDAD Y DIVERSIDAD EN EL LA­TÍN DE HISPANIA

*   47.- 10. TOPONIMIA CRISTIANA

PARTE TERCERA: HACIA LA NACIONALIZACIÓN LINGÜÍSTICA DE HISPANIA
A. DESMEMBRACIÓN DE LA ROMANIA. ÉPOCAS VISIGÓTICA Y ARÁBIGA

CAPÍTULO I. EL REINO TOLOSANO Y EL TOLEDANO

*   48.- 1. DISOLUCIÓN Y RUINA DEL IMPERIO DE OCCIDENTE. CRISIS DE ROMANIDAD

*   49.- 2. NACIONALIZACIÓN DEL REINO VISI­GODO

*   50.- 3. REINO VISIGODO TOLEDANO

*   51.- 4. ONOMÁSTICA GERMÁNICA

*   52.- 5. CAUSAS DE LA FRAGMENTACIÓN ROMÁNICA

*   53.- 6. LA LENGUA COMÚN QUE NO SE ESCRIBE

*   54.- 7. CENTROS DIRECTIVOS DE LA HISPANIA VISIGÓTICA

*   55.- 8. LENGUA CORTESANA VISIGODA

*   56.- 9. EL MAPA LINGÜÍSTICO DEL REINO GODO

*   57.- 10. ORÓSPEDA, CANTABRIA Y VASCONIA

*   58.- 11. NACIONALIZACIÓN LITERARIA. SAN ISIDORO

*   59.- 12. LA ESCUELA ISIDORIANA

CAPÍTULO II.  AL-ANDALUS. EL ÁRABE Y LA ALJAMÍA

*   60.- 1. LA ARABIZACIÓN DE HISPANIA

*   61.- 2. LOS MOZÁRABES EN SU ÉPOCA HE­ROICA

*   62.- 3. MUSULMANES DE HABLA ROMANCE

*   63.- 4. LA ALJAMÍA O LENGUA ROMANCE HABLADA EN AL-ANDALUS

*   64.- 5. TOPONIMIA ÁRABE

*   65.- 6. TOPONIMIA MOZÁRABE

*   66.- 7. TOPONIMIA LATINA EN BOCA ÁRABE

CAPÍTULO III. LOS PUEBLOS INDOCTOS DEL NORTE

*   67.- 1. UNA NUEVA BASE PARA LA NUE­VA ROMANIDAD HISPANA

*   68.- 2. GRANDES TRASIEGOS DE POBLACIÓN

*   69.- 3. TOLEDANISMO OVETENSE. EL DIALEC­TO ASTURIANO Y LEONÉS

*   70.- 4. ONOMÁSTICA NUEVA

*   71.- 5. EL PATRONÍMICO EN -Z

CAPÍTULO IV. EL IMPERIO LEONÉS Y SU FRONTERA VÁRDULO-VASCONA

*   72.- 1. ORÍGENES DEL REINO DE NAVARRA Y DEL «IMPERIO» LEONÉS

*   73.- 2. FORMACIÓN DEL GRAN CONDADO DE CASTILLA

*   74.- 3. LA RIOJA

*   75.- 4. REPOBLACIÓN AL SUR DEL DUERO

*   76.- 5. PREPONDERANTE INFLUJO ÁRABE Y MOZÁRABE

B. PRIMEROS BALBUCEOS DEL IDIOMA960-1065—
GLOSAS Y CANTARES ÉPICOS

CAPITULO V.  LA LENGUA ESCRITA

*   77.- 1. LATÍN DOCTO Y LATÍN ARROMANZADO

*   78.- 2. LAS GLOSAS EMILIANENSES

*   79.- 3. LAS GLOSAS SILENSES

*   80.- 4. DIFICULTAD DE LA ESCRITURA

*   81.- 5. LOS DIPTONGOS

*   82.- 6. LA Ñ Y LA LL

*   83.- 7. REPRESENTACIÓN GRÁFICA DE OTROS SONIDOS ROMÁNICOS

*   84.- 8. GRAFÍAS PARA SONIDOS ESPECIAL­MENTE CASTELLANOS

*   85.- 9. RESUMEN ORTOGRÁFICO

CAPÍTULO VI.  EL HABLA ROMANCE

*   86.- 1. FALTA DE FIJACIÓN DEL SISTEMA VOCÁLICO

*   87.- 2. SONORIZACIÓN DE LA CONSONANTE SORDA

*   88.- 3. VACILACIÓN EN LA PÉRDIDA DE LA VOCAL INTERTÓNICA

*   89.- 4. FECHA RELATIVA DE LA SONORIZA­CIÓN Y DE LA SÍNCOPA VOCÁLICA

*   90.- 5. UNA ÉPOCA DE MÚLTIPLES SINCRE­TISMOS

*   91.- 6. CONTIENDA ENTRE LLANOS Y CULTOS

*   92.- 7. ARCAIZANTES Y NEOLOGISTAS

*   93.- 8. AFECTACIÓN ULTRACORRECTA

CAPITULO VII. EL CASTELLANO ENTRE LOS DEMÁS DIALECTOS ROMANCES HISPÁNICOS

*   94.- 1. CARÁCTER DIFERENCIAL DE CASTILLA

*   95.- 2. RASGOS PRIMITIVOS DEL CASTELLANO FRENTE AL LEONÉS, AL ARAGONÉS Y A LA ALJAMÍA

*   96.- 3. CASTILLA SE ADELANTA A LOS OTROS DIALECTOS AFINES

*   97.- 4. EL CASTELLANO CON EL LEONÉS Y EL GALLEGO-PORTUGUÉS

98.- 5. EL CASTELLANO CON EL ARAGONÉS Y EL CATALÁN

CAPÍTULO VIII. LA LITERATURA DEL MILENIO

*   99.- 1. CLÉRIGOS Y JUGLARES

*   100.- 2. CANCIONES ANDALUSÍES. EL LEN­GUAJE DE ESTOS CANTARCILLOS ROMÁNICOS

*   101.- 3. ESTADO LATENTE DE UNA POESÍA ÉPICA

*   102.- 4. ¿HUBO UNA ÉPICA MOZÁRABE?

*   103.- 5. CANTARES DE GESTA BREVES EN CASTILLA

*   104.- 6. EL ASONANTE EN LA POESÍA JUGLA­RESCA

C. LA LENGUA Y LA LITERATURA CASTELLANA
SE ABREN PASO EN UNA ESPAÑA NUEVA

CAPITULO IX. EL INFLUJO FRANCO Y LA EMANCIPACIÓN DEL ROMANCE

*   105.- 1. LA DINASTÍA NAVARRA. CASTILLA HECHA REINO

*   106.- 2. ALFONSO VI; RUPTURA CON LA TRA­DICIÓN MOZÁRABE

*   107.- 3. RECONQUISTA DE TOLEDO. DECA­DENCIA MOZÁRABE

*   108.- 4. LA EXTREMADURA AL SUR DEL DUERO. DESAPARICIÓN DE LOS DIALECTOS ROMANCES PRIMITIVOS

*   109.- 5. EL CID Y LOS ALMORÁVIDES

*   110.- 6. LA CUÑA CASTELLANA

*   111.- 7. ARROLLADOR AVANCE DE LA APÓCOPE

*   112.- 8. FIJACIÓN DEL RITMO ACENTUAL DE LA PALABRA

*   113.- 9. EL CATALÁN

*   114.- 10. EL PORTUGUÉS

CAPITULO X. ESPLENDOR DE LA LITERATURA DIALECTAL (1140-1180)

*   115.- 1. RESURGIMIENTO DE TOLEDO. LA HERENCIA CULTURAL ÁRABE

Diseño gráfico:
 
La Garduña Ilustrada

Imagen: letra minúscula h, siglo XII. British Museum

115.- 1. RESURGIMIENTO DE TOLEDO. LA HERENCIA CULTURAL ÁRABE

115.- 1. RESURGIMIENTO DE TOLEDO. LA HERENCIA CULTURAL ÁRABE

 

1. RESURGIMIENTO DE TOLEDO. LA HERENCIA CULTURAL ÁRABE. X. ESPLENDOR DE LA LITERATURA DIALECTAL (1140-1180)

      En el siglo XII el imperio leonés llega a la cumbre de su grandeza y eficiencia. Alfonso VII recibe la corona impe­rial en la catedral de León, el año 1135; tiene por vasallos al rey de Navarra, al conde de Barcelona, rey consorte de Aragón, al conde de Tolosa y a muchos señores del Sur de Francia. Toledo viene a ser la corte imperial de este gran rey.

      Toledo, la sabia y fastuosa corte de al-Ma’mūn en el siglo XI, es aún a los cincuenta años de reconquistada más mozárabe que castellana. Precisamente su mozarabismo, que la hace heredera de la cultura árabe y judía, le sirve para hacerse un centro cultural de mayor importancia en toda la Cristiandad.

      Se distinguía Toledo por sus grandes bibliotecas de libros árabes. Sus antiguos reyes moros tenían tal pasión por los li­bros que hasta se les acusa de haber despojado violentamente a un bibliófilo famoso al-Arauxí; a Toledo habían ido a pa­rar restos preciosos de la biblioteca del califa cordobés al-Hakam II; se sabe también de otro opulento bibliófilo tole­dano Ibn al-Hanasí que traía de Oriente gran número de libros 1. He aquí por qué Toledo, depositario de los tesoros de la ciencia árabe, pudo comunicarla a los cristianos conquis­tadores. Toledo se distinguía además por ser la ciudad don­de entonces convivían tres densos grupos de población, cris­tianos, moros y judíos, y sabido es que los judíos eran muy necesarios mediadores entre los otros dos grupos siempre más distanciados entre sí, y cómo todo judío docto era culti­vador de las letras árabes.

     Comenzó en Toledo una escuela de estudios latino-árabes con mediación hebrea. Comenzó apoyada por el arzobispo Raimundo (1126-1152), pues aunque él no cultivó los estu­dios árabes, los apoyó por la fuerza natural de las circunstan­cias, como los apoyaron los obispos sucesores, de modo que Toledo ocupó, durante mucho más de un siglo, puesto preeminente entre las catedrales europeas en esta época en que las escuelas episcopales desplegaban principal actividad.

      Es común modernamente el negar que existiese esta deno­minada «Escuela de Traductores de Toledo». Pero la negación se basa en un equívoco. Si por escuela se entiende un conjun­to orgánico de maestros, escolares, aulas y bedeles, no exis­tió escuela de traductores, ni nadie pensó que pudiera exis­tir, pero sí hubo escuela toledana en el sentido de un conjunto de estudiosos que se continúan en un mismo lugar, en unas mismas bibliotecas, con unos mismos procedimien­tos, trabajando en un mismo campo, el de la ciencia árabe.

      Ahora bien, ¿qué traían de nuevo los textos árabes acumu­lados en Toledo que no podía encontrarse en los textos lati­nos? Traían en primer lugar el conocimiento de los autores griegos. Siempre la ciencia de Roma dependió de la de Grecia; pero cuando sobre las ruinas del imperio romano de Oc­cidente surgen los reinos germánicos, sobreviene la gran de­cadencia, caracterizada por un completo aislamiento intelec­tual respecto al imperio del Oriente bizantino. Todo el saber del Occidente se redujo a compendios enciclopédicos que van apareciendo con distinto carácter; primero en el siglo V, en el África Romana, que iba a ser ocupada por los vándalos, escribe Marciano Capella; después, en el siglo VI, en la Ita­lia de los Ostrogodos, Boecio; más tarde, siglo VII, en la Es­paña de los Visigodos, san Isidoro; luego, comienzos del si­glo VIII, en la Britania de los Anglo-Sajones, Beda el Venerable. Éstos eran los únicos maestros y guías en los si­guientes siglos de la Edad Media, cuya producción intelectual ofrece caracteres de gran limitación y deficiencia, dado que venía rota durante muchos siglos toda conexión con los ade­lantos intelectuales logrados en el campo del helenismo. Cuando en los libros árabes de Toledo los cristianos pudie­ron enterarse de las obras de Ptolomeo, de Aristóteles, de Euclides y demás, vieron ensancharse desmesuradamente su campo de conocimiento. Pero además recibían las obras de estos autores griegos comentadas, explanadas y enriquecidas por los autores árabes, fruto del gran florecimiento de la cul­tura musulmana sobre todo en el período abbasí, y fruto del contacto del orbe islámico con el orbe indostánico, en el cual las ciencias y las letras alcanzaban desarrollos muy descono­cidos en las tierras del antiguo imperio romano. En Toledo, pues, en su riqueza de libros árabes, en la convivencia de hombres sabios en la lengua árabe y en la hebrea, descubrían los cristianos todo un nuevo mundo intelectual, que cambia­ba por completo los rumbos de la ciencia latina.

      El fundador y primer impulsor de esta escuela toledana fue el canónigo de la catedral de Toledo, titulado arcediano de Toledo o arcediano de Cuéllar en la iglesia de Segovia, Do­mingo Gonzalbo, llamado simplemente Gundisalvo 2, cuya producción podemos colocar entre 1130 y 1170 (debió de morir hacia 1180)3. Gracias a él se expresaron por primera vez en latín y se difundieron por el Occidente lo mismo el aristotelismo neoplatónico del turco al-Farabi y del persa Ibn Sina (Avicena en latín) que el sufismo o misticismo del otro persa al-Gazzali (Algazel), despreciador de los filósofos, hu­millador de la razón humana. También tradujo Gundisalvo ciencia especial arábigo-hispana, la obra del judío de Mala­ga Ibn Gebirol (en latín Avencebrol, Avicebron), 1020-1060, conocida sólo por la traducción de Gundisalvo (el original árabe se ha perdido) titulada «Fuente de la Vida», Fons Vitae, obra que rehace el emanantismo de Plotino, muy famosa y co­mentada en las cátedras escolásticas. Además de ser traduc­tor de estas obras, Gundisalvo tiene pensamiento propio, de­sarrollado en estudios originales (De processiones mundi, De anima, De divisiones philosophiae...) que influyen en los grandes autores del siglo siguiente, Alberto Magno y San Buenaven­tura, entre ellos. Así, con esta larga y fecunda actividad, Gun­disalvo inaugura la nueva edad del pensamiento medieval re­novándolo al contacto de la ciencia árabe.

      En este primer período hispánico de la escuela de Toledo, con Gundisalvo colabora en la traducción de Fons Vitae, y en otras, el judío Juan Ibn Dawud o Avendehut; ambos juntos dedican al arzobispo Raimundo la traducción del tratado De anima de Avicena 4, y su traducción es muestra del sistema generalmente seguido en la Edad Media por los traductores del árabe: el judío arabizado vertía oralmente en su lengua vulgar española el texto árabe y Gundisalvo transcribía en latín lo que oía en romance español.

      Este Johannes Hispanus o Hispanensis se ha confundido con otro Juan de Sevilla, Johannes Hispalensis 5, de quien se conocen traducciones latinas de obras árabes astronómicas y astrológicas, traductor también del Liber Algoarismi, la aritmé­tica que, por encargo del califa de Bagdad al-Ma’mūn (813-833), escribió el gran matemático y astrónomo persa al-Juwarizmi, para divulgar entre los árabes los números indios y el sistema de numeración decimal usado en la India 6, au­tor que dio su nombre a los mismos números, en español antiguo alguarismo, moderno guarismo, portugués algarismo, nombre también del cálculo matemático, en latín medieval del siglo XIII algorismos, algoritmus 7, italiano algoritmo. ¿Fue España en esto intermediaria? Es lo más probable.

      Que el sistema de numeración indio, sustituyendo el em­barazoso sistema de numeración greco-romano, irradió a Europa desde España, se ve en el nombre del signo cero. Este signo desconocido de griegos y romanos, gran invento de la India, fue llamado en árabe çifr, ’nulo, nada’, traduciendo el nombre indio sunya, ’vacío’, y este çifr se latinizó de dos mo­dos: una latinización fue cifra, cifrum, que significó primero nihilum ’nada’, y en el siglo XVII significó cualquier número en general; sólo el portugués, tan arcaizante, conserva aún para cifra el sentido de ’cero’. La otra latinización de çifr es zefiro, zepiro, zevero, y ya en un manuscrito de 1491, zero 8. La pérdida de la f no se explica sino en el país de nuestra escuela de traductores, quienes salpicaban su latín de modismos his­panos, según nos dirá más adelante una experiencia de Rogerio Bacon.

      En este primer período de actividad traductora de la cien­cia árabe se cree que acudió a Toledo el filósofo inglés Abe­lardo de Bath (entre 1126-1129?)9. Años después, Pedro el Venerable, abad de Cluny, en 1142, encargó traducir el Co­rán al judío Maestre Pedro de Toledo, al eslavo Hernán de Carintia «el Dálmata» y al inglés Roberto de Chester. Para conocer las obras astronómicas de Ptolomeo 10 concurrió en Toledo Gerardo de Cremona (1114-1187) 11; y Daniel de Morley, hallando en París ignorancia presuntuosa, se encami­nó a Toledo para oír allí a los más famosos científicos del mundo y allí conoció a Gerardo de Cremona 12.

      La curiosidad intelectual por el mundo árabe no se limi­taba entonces al contenido de los libros, también la vemos derivar hacia su factura material: Pedro el Venerable describe libros de judíos españoles escritos en una sustancia hecha con raeduras de trapo, ex rasuris pannorum, a diferencia de los entonces comunes escritos sobre pieles (pergamino) o los más antiguos sobre fibras de plantas palúdicas orientales (papi­ro) 13. Los cristianos en España hacía mucho que también participaban del gran invento de la China, recibido por Bag­dad desde fines del siglo VIII: el primer libro en papel con­servado en Occidente es un misal español del siglo XI, que el catálogo hecho en el siglo XIII, en el monasterio de Silos, donde ese libro fue a parar, describe notando la singularidad de sus folios: «misal toledano en pergamino de trapo» 14. Como más delante veremos 15, desde España se generalizaría el nombre que triunfó en Europa para designar al nuevo ma­terial escriptible, en que el vocablo greco-latino papyrus adquiere una pronunciación apocopada (paper, papel, papier).

      Los libros salidos de los escritorios arzobispales toledanos podían así asombrar con sus novedades a la Europa latina: nutridos de ciencia árabe, escritos en papel y numerados sus folios en guarismos y cifras que implicaban un sistema de cálculo mucho mejor que el usual.

      Por entonces el gran filósofo inglés Juan de Salisbury, en su Metalogicus (1159), reconoce la singularidad de los cono­cimientos que España representaba en la Europa del s. XII; lamentándose del abandono en que veía estar las matemáti­cas, la geometría y la lógica, hacía una excepción:

    [...] salvo en tierra de España y en el confín de África, donde por causa de la astronomía se prac­tica sobre todo la geometría, lo mismo que en Egipto 16.

      Mientras la escuela episcopal toledana, en su primera fase, traducía a los científicos musulmanes orientales, se operaba un gran florecimiento en la producción propia de la España islámica. La filosofía árabe, agotada en Oriente con el misticismo de Algazel (al-Gazzali), levanta su última llamarada en el Ándalus, con la actividad de media doce­na de hombres eminentes durante los dos últimos tercios del siglo XII. Estos autores piensan en decidido contraste con Algazel cuya obra acababa de traducir Gundisalvo, pues lejos de despreciar la razón, se afirman en un fuerte racio­nalismo aristotélico; sus obras filosóficas, astronómicas, matemáticas y médicas se mantuvieron útiles en las escue­las durante varios siglos.

      Recordemos enumerativamente los hombres de ese selec­to grupo: Ibn Baŷah, latinizado su nombre Avenpace (naci­do en Zaragoza hacia 1090), Ibn Zur, en latín Avenzoar (na­cido y muerto en Sevilla, hacia 1092-1162); Ibn Tufail (nacido en Guadix hacia 1105); Ibn Rušd, en latín Averroes (nacido en Córdoba, 1126); al-Betruyi, latinizado Alpetragius (nombre que recibió por haber nacido en los Pedroches); el judío Moseh ben Maymon, en latín Maimonides (nacido en Córdoba en 1135). La obra de estos autores no se di­fundió a través del Oriente musulmán, sino gracias a las traducciones latinas, que la Europa abierta a la ciencia ará­bigo-española iría realizando.

      A finales del siglo XII y en el siglo XIII durante el segun­do período de la escuela toledana son los científicos euro­peos venidos a Toledo quienes destacan en la labor traduc­tora. Pero el sello del origen toledano de sus obras se percibe a las veces en que en sus traducciones latinas se mezcla algún hispanismo debido al método de traducción con colaboradores locales, al que arriba he hecho alusión, como ocurre con el nombre de la planta belenum (usa­do en el tratado pseudo-aristotélico Liber vegetalium de Alfredo de Sareshel) que Rogerio Bacon creía voz árabe, hasta que unos estudiantes españoles le explicaron al maestro que no era sino la palabra española beleño 17.

Diego Catalán: Historia de la Lengua Española de Ramón Menéndez Pidal (2005)

NOTAS

1 Ribera, Disertaciones y opúsculos, I, p. 212.

2 O mal leídos los trazos de la última sílaba: Gundisalino, en manuscritos de sus obras y en V. de Beauvais.

3  M. Alonso en «Notas sobre Domingo Gundisalvo y Juan Hispano», en Al-Andalus, VIII, 1943, p. 155 y sig.; en las pp. 159-160 explica el título de arcediano.

4  En el citado artículo de Al-Andalus, VIII, pp. 165-166 y 169.

5  Véase el citado artículo de Al-Andalus, VIII, pp. 162-168. Para la oscura confusión de Juan Hispano y Juan Hispalense, Ch. Homer Haskins, Studies in the History of Mediaeval Science, Cambridge, 1927 p. 18 y el índice alfabético.

6  Libro que se dice también traducido en Toledo por A. de Bath y por otros.

7  En Du Cange, y en Haskins, Studies..., p. 291.

8  Enciclopedia Italiana, XXXV, p. 929a.

9  J. M. Millas, Las traducciones orientales en los manuscritos de la Catedral de Toledo, 1942, pp. 9, 31 y 247-250. Se cree que Abelardo estuvo en España, entre 1126-1129?, porque tradujo una edición española de al-Juwarizmi, las tablas astronómicas de este autor refundidas por un madrileño, Maslamah al-Maŷriti, muerto en 1007-1008 (C. H. Haskins, Studies in the Hist, of Med. Science, 1927, pp. 32 y 34). Con Abelardo hay que poner en relación la estan­cia en la Inglaterra de Enrique I del judío aragonés Pedro Alfonso, famoso traductor de las Disciplina clericalis, que cultivó allí la astronomía hacia 1115 (Haskins, Studies..., 1926, pp. 115-119).

10  La de este autor que los griegos habían designado abreviadamente con el adjetivo μεγιστη ’la mayor’ y que los ára­bes, al traducirla (a comienzos del siglo IX), habían seguido lla­mándola «al-magisti», Gerardo la tradujo conservando en su latín este nombre Almegesti.

11  Gerardo, en su larga estancia entre los eruditos de Toledo, tradujo, con ayuda de un intérprete español, más de setenta tra­tados de astronomía-astrología, aritmética, medicina y demás (Haskins, Studies...,  1927, pp. 14 y sig., 104-108, 162).

12  Haskins, Studies..., pp.  126-127.

13  A. Blume, «Les premières fabriques de papier en Occident», en Comptes rendus de l’Académie des Inscriptions, 4 mars, 1932, p. 108.

14  M. Ferotin, Histoire de l’Abbaye de Silos, 1897, p. 275; en la p. 277, otro Vocabularium Goticum del siglo XI-XII, mezcla de per­gamino y de papel, como el misal.

15  Véase adelante, cap. IV, § 1 (pp. 544-545).

16  En Migne, Patrología, tomo CXCIX, p. 919.

17 Véase la curiosa nota de A. Thomas, «Roger Bacon et les étudiants espagnoles», en el Bulletin Hispanique, VI, pp. 20-21.

CAPÍTULOS ANTERIORES:

PARTE PRIMERA: DE IBERIA A HISPANIA
A. EL SOLAR Y SUS PRIMITIVOS POBLADORES

CAPÍTULO I. LA VOZ LEJANA DE LOS PUEBLOS SIN NOMBRE.

1.- 1.  LOS PRIMITIVOS POBLADORES Y SUS LENGUAS

2.- 2. INDICIOS DE UNA CIERTA UNIDAD LINGÜÍSTICA MEDITERRÁNEA

3.- 3. PUEBLOS HISPÁNICOS SIN NOMBRE; PIRENAICOS Y CAMÍTICOS

CAPÍTULO II. PUEBLOS PRERROMANOS, PREINDOEUROPEOS E INDOEUROPEOS

4.- 1. FUERZA EXPANSIVA DE LOS PUEBLOS DE CULTURA IBÉRICA

5.- 2. NAVEGACIÓN DE FENICIOS Y DE GRIEGOS EN ESPAÑA

6.- 3. LOS ÍBEROS Y LA IBERIZACIÓN DE ESPAÑA, PROVENZA Y AQUITANIA

7.- 4. FRATERNIDAD ÍBERO-LÍBICA

*   8.- 5. LOS LÍGURES O AMBRONES

*   9.- 6. LOS ILIRIOS

*   10.- 7. LOS CELTAS

*   11.- 8. «NOS CELTIS GENITOS ET EX IBERIS» (MARCIAL)

12.- 9. PERSISTENCIA DE LAS LENGUAS IN­DÍGENAS EN LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA

B. LAS HUELLAS DE LAS LENGUAS PRERROMANAS EN LA LENGUA ROMANCE

CAPÍTULO III. RESTOS DE LAS LENGUAS PRIMITIVAS EN EL ESPAÑOL

13.- 1. VOCABLOS DE LAS LENGUAS PRERRO­MANAS

14.- 2. SUFIJOS PRERROMANOS EN EL ESPAÑOL

15.- 3. LAS LENGUAS DE SUBSTRATO EN LA FONÉTICA ESPAÑOLA

16.- 4. RESUMEN DE LOS INFLUJOS DEL SUBSTRATO

PARTE SEGUNDA: LA HISPANIA  LATINA
A. LA COLONIZACIÓN ROMANA Y LA ROMANIZACIÓN

CAPÍTULO I. HISPANIA PROVINCIA ROMANA

* 17.- 1. CARTAGO Y ROMA. LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA Y SU EXPANSIÓN DESDE EL ESTE AL OESTE

18.- 2. LA ROMANIZACIÓN

19.- 3. ESPAÑA Y LA PROVINCIALIZACIÓN DEL IMPERIO

20.- 4. PREDOMINIO DEL ORIENTE. EL CRISTIANISMO

CAPÍTULO II. EL NUEVO LATÍN

21.- 1. ¿LATÍN VULGAR?

22.- 2. EL LATÍN NUEVO

23.- 3. INFLUJO DEL CRISTIANISMO

24.- 4. NEOLOGISMOS DEL VOCABULARIO DOCTO

25.- 5. NEOLOGISMOS DE ESTILÍSTICA COLEC­TIVA

26.- 6. ACEPCIONES NUEVAS

27.- 7. FRASEOLOGÍA

28.- 8. MÓVILES DEL NEOLOGISMO GRAMA­TICAL

29.- 9. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SINTAXIS DEL NOMBRE

30.- 10. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SIN­TAXIS DEL VERBO

31.- 11. PREPOSICIONES Y ADVERBIOS

32.- 12. COLOCACIÓN DE LAS PALABRAS

*   33.- 13. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA VOCÁLICO

34.- 14. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA CONSO­NÁNTICO

*   35.- 15. OTRAS SIMPLIFICACIONES FONÉTICAS

*   36.- 16. LARGA LUCHA ENTRE INNOVACIÓN Y PURISMO

*   37.- 17. LAS INSCRIPCIONES

B. EL LATÍN DE HISPANIA

CAPÍTULO III. ESPAÑA EN LA ROMANIA

*   38.- 1. LA ROMANIA

*   39.- 2. CAUSAS DEL DIALECTALISMO RO­MÁNICO

*   40.- 3. ROMANIA OCCIDENTAL, ROMANIA MERIDIONAL

*   41.- 4. TRES ZONAS DE COLONIZACIÓN DE ESPAÑA

*   42.- 5. ESPAÑA Y LA ITALIA MERIDIONAL

*   43.- 6. ARCAÍSMO PURISTA DEL LATÍN DE ESPAÑA

*   44.- 7. RELACIONES ENTRE EL LATÍN HISPA­NO Y EL DE LA ROMANIA MERIDIONAL: VOCABULARIO Y FORMACIÓN DE PALABRAS

45.- 8. FONÉTICA DIALECTAL EN EL LATÍN DEL SUR DE ITALIA Y DE LA HISPANIA CITERIOR

*   46.- 9. UNIDAD Y DIVERSIDAD EN EL LA­TÍN DE HISPANIA

*   47.- 10. TOPONIMIA CRISTIANA

PARTE TERCERA: HACIA LA NACIONALIZACIÓN LINGÜÍSTICA DE HISPANIA
A. DESMEMBRACIÓN DE LA ROMANIA. ÉPOCAS VISIGÓTICA Y ARÁBIGA

CAPÍTULO I. EL REINO TOLOSANO Y EL TOLEDANO

*   48.- 1. DISOLUCIÓN Y RUINA DEL IMPERIO DE OCCIDENTE. CRISIS DE ROMANIDAD

*   49.- 2. NACIONALIZACIÓN DEL REINO VISI­GODO

*   50.- 3. REINO VISIGODO TOLEDANO

*   51.- 4. ONOMÁSTICA GERMÁNICA

*   52.- 5. CAUSAS DE LA FRAGMENTACIÓN ROMÁNICA

*   53.- 6. LA LENGUA COMÚN QUE NO SE ESCRIBE

*   54.- 7. CENTROS DIRECTIVOS DE LA HISPANIA VISIGÓTICA

*   55.- 8. LENGUA CORTESANA VISIGODA

*   56.- 9. EL MAPA LINGÜÍSTICO DEL REINO GODO

*   57.- 10. ORÓSPEDA, CANTABRIA Y VASCONIA

*   58.- 11. NACIONALIZACIÓN LITERARIA. SAN ISIDORO

*   59.- 12. LA ESCUELA ISIDORIANA

CAPÍTULO II.  AL-ANDALUS. EL ÁRABE Y LA ALJAMÍA

*   60.- 1. LA ARABIZACIÓN DE HISPANIA

*   61.- 2. LOS MOZÁRABES EN SU ÉPOCA HE­ROICA

*   62.- 3. MUSULMANES DE HABLA ROMANCE

*   63.- 4. LA ALJAMÍA O LENGUA ROMANCE HABLADA EN AL-ANDALUS

*   64.- 5. TOPONIMIA ÁRABE

*   65.- 6. TOPONIMIA MOZÁRABE

*   66.- 7. TOPONIMIA LATINA EN BOCA ÁRABE

CAPÍTULO III. LOS PUEBLOS INDOCTOS DEL NORTE

*   67.- 1. UNA NUEVA BASE PARA LA NUE­VA ROMANIDAD HISPANA

*   68.- 2. GRANDES TRASIEGOS DE POBLACIÓN

*   69.- 3. TOLEDANISMO OVETENSE. EL DIALEC­TO ASTURIANO Y LEONÉS

*   70.- 4. ONOMÁSTICA NUEVA

*   71.- 5. EL PATRONÍMICO EN -Z

CAPÍTULO IV. EL IMPERIO LEONÉS Y SU FRONTERA VÁRDULO-VASCONA

*   72.- 1. ORÍGENES DEL REINO DE NAVARRA Y DEL «IMPERIO» LEONÉS

*   73.- 2. FORMACIÓN DEL GRAN CONDADO DE CASTILLA

*   74.- 3. LA RIOJA

*   75.- 4. REPOBLACIÓN AL SUR DEL DUERO

*   76.- 5. PREPONDERANTE INFLUJO ÁRABE Y MOZÁRABE

B. PRIMEROS BALBUCEOS DEL IDIOMA960-1065—
GLOSAS Y CANTARES ÉPICOS

CAPITULO V.  LA LENGUA ESCRITA

*   77.- 1. LATÍN DOCTO Y LATÍN ARROMANZADO

*   78.- 2. LAS GLOSAS EMILIANENSES

*   79.- 3. LAS GLOSAS SILENSES

*   80.- 4. DIFICULTAD DE LA ESCRITURA

*   81.- 5. LOS DIPTONGOS

*   82.- 6. LA Ñ Y LA LL

*   83.- 7. REPRESENTACIÓN GRÁFICA DE OTROS SONIDOS ROMÁNICOS

*   84.- 8. GRAFÍAS PARA SONIDOS ESPECIAL­MENTE CASTELLANOS

*   85.- 9. RESUMEN ORTOGRÁFICO

CAPÍTULO VI.  EL HABLA ROMANCE

*   86.- 1. FALTA DE FIJACIÓN DEL SISTEMA VOCÁLICO

*   87.- 2. SONORIZACIÓN DE LA CONSONANTE SORDA

*   88.- 3. VACILACIÓN EN LA PÉRDIDA DE LA VOCAL INTERTÓNICA

*   89.- 4. FECHA RELATIVA DE LA SONORIZA­CIÓN Y DE LA SÍNCOPA VOCÁLICA

*   90.- 5. UNA ÉPOCA DE MÚLTIPLES SINCRE­TISMOS

*   91.- 6. CONTIENDA ENTRE LLANOS Y CULTOS

*   92.- 7. ARCAIZANTES Y NEOLOGISTAS

*   93.- 8. AFECTACIÓN ULTRACORRECTA

CAPITULO VII. EL CASTELLANO ENTRE LOS DEMÁS DIALECTOS ROMANCES HISPÁNICOS

*   94.- 1. CARÁCTER DIFERENCIAL DE CASTILLA

*   95.- 2. RASGOS PRIMITIVOS DEL CASTELLANO FRENTE AL LEONÉS, AL ARAGONÉS Y A LA ALJAMÍA

*   96.- 3. CASTILLA SE ADELANTA A LOS OTROS DIALECTOS AFINES

*   97.- 4. EL CASTELLANO CON EL LEONÉS Y EL GALLEGO-PORTUGUÉS

98.- 5. EL CASTELLANO CON EL ARAGONÉS Y EL CATALÁN

CAPÍTULO VIII. LA LITERATURA DEL MILENIO

*   99.- 1. CLÉRIGOS Y JUGLARES

*   100.- 2. CANCIONES ANDALUSÍES. EL LEN­GUAJE DE ESTOS CANTARCILLOS ROMÁNICOS

*   101.- 3. ESTADO LATENTE DE UNA POESÍA ÉPICA

*   102.- 4. ¿HUBO UNA ÉPICA MOZÁRABE?

*   103.- 5. CANTARES DE GESTA BREVES EN CASTILLA

*   104.- 6. EL ASONANTE EN LA POESÍA JUGLA­RESCA

C. LA LENGUA Y LA LITERATURA CASTELLANA
SE ABREN PASO EN UNA ESPAÑA NUEVA

CAPITULO IX. EL INFLUJO FRANCO Y LA EMANCIPACIÓN DEL ROMANCE

*   105.- 1. LA DINASTÍA NAVARRA. CASTILLA HECHA REINO

*   106.- 2. ALFONSO VI; RUPTURA CON LA TRA­DICIÓN MOZÁRABE

*   107.- 3. RECONQUISTA DE TOLEDO. DECA­DENCIA MOZÁRABE

*   108.- 4. LA EXTREMADURA AL SUR DEL DUERO. DESAPARICIÓN DE LOS DIALECTOS ROMANCES PRIMITIVOS

*   109.- 5. EL CID Y LOS ALMORÁVIDES

*   110.- 6. LA CUÑA CASTELLANA

*   111.- 7. ARROLLADOR AVANCE DE LA APÓCOPE

*   112.- 8. FIJACIÓN DEL RITMO ACENTUAL DE LA PALABRA

*   113.- 9. EL CATALÁN

*   114.- 10. EL PORTUGUÉS

CAPITULO X. ESPLENDOR DE LA LITERATURA DIALECTAL (1140-1180)

Diseño gráfico:
 
La Garduña Ilustrada

Imagen: letra minúscula i, siglo XII. British Museum

114.- 10. EL PORTUGUÉS

114.- 10. EL PORTUGUÉS

 

10. EL PORTUGUÉS. IX. EL INFLUJO FRANCO Y LA EMANCIPACIÓN DEL ROMANCE

      En el extremo de la Península opuesto al catalán, el con­de de Portugal Alfonso Enríquez toma el título de rey (1139), declarándose independiente de León. Este nuevo centro político, constituido desde antes de esa escisión, se forma con una porción meridional de Galicia y con el No­roeste de la Lusitania; su lengua es un neo-gallego que se desgarra del solar galaico y vive en adelante aislado, fuera de las condiciones de bilingüismo del viejo gallego.

      No obstante, sus originarias relaciones durante épocas anteriores le han impuesto un sello común con el habla de la mitad occidental de la Península, de que hemos citado muestras en el terreno léxico 85 más antiguo. En formacio­nes de época posterior continúa la comunidad de léxico por efecto de la larga permanencia del condado de Portugal dentro del reino astur-leonés. Como voz representativa de este período leonés podemos aventurar altarium, forma que los autores cristianos usaron al lado de altare, pero que en León se aplicó, como derivada de altus, a la emi­nencia del tereno. A juzgar por la toponimia, la voz irra­dia desde León y se extiende a todo lo que en el siglo XI era reino leonés-castellano, usada entonces en abundantes formas concurrentes, autario, auteiro, outeiro, otero y muchas más 86; pero es desusada en la toponimia de Navarra, Ara­gón, Cataluña y Valencia, y lo que es bien chocante, en la mitad Sur de España 87, sólo Portugal, más apegado a este neologismo, lo propagó al Sur con la reconquista 88.

      El rasgo más distintivo del gallego-portugués frente al leo­nés-castellano es, sin duda, la pérdida de las dos consonan­tes intevocálicas -N- y -L-: lua, boa, moeda; ceo, voar, saude. La pérdida de la -N- es también rasgo distintivo del gascón, ya documentado en el siglo XI 89, y ocurre también en el vasco; nada más natural que pensar en efectos del substrato prerro­mano, por más que se arredren ante esta idea los lingüistas que no conciben el estado latente de un fenómeno 90. También, aunque rasgo puramente negativo, ha de recordarse que el gallego-portugués se aparta igualmente de las demás lenguas peninsulares por no participar de la palatalización de -LL- y -NN-91: castelo, cavallo (ll = l); pano, anno (nn = n).

      En este período de orígenes la diferencia entre el galle­go y el portugués era mínima. En la escritura de los textos medievales apenas hay otra saliente que la persona Él de los perfectos fuertes, ouve, dise, etc. en portugués, mientras es ouvo, diso, etc. en gallego, terminado en -o como en cas­tellano. La nasalización de las vocales, semejante a la del francés, debió de ser siempre mayor en el portugués debi­da, probablemente, a más densidad del substrato céltico 92. Más tarde la dirección de uno y otro dialecto fueron muy diversas 93, distinguiéndose el gallego por su convivencia con el leonés-castellano, aunque el portugués continuó siempre muy relacionado con estos dialectos del centro, de los cua­les, y a través de los cuales recibió siempre la mayor parte de sus influjos exteriores.

      Los límites del gallego-portugués con el asturiano-leonés en los territorios que estos dialectos ocupaban hasta el si­glo X aparecen dispersos cada uno en su dirección en zonas más dilatadas hacia el Sur que los límites del catalán y el aragonés; ello es efecto de la mayor extensión antigua de la reconquista en el Occidente de la Península.

Diego Catalán: Historia de la Lengua Española de Ramón Menéndez Pidal (2005)

NOTAS

85  Véase atrás, Parte IIa, cap. Ill, §§ 6, 7, 9.

86  Menéndez Pidal, Orígenes del esp., p. 543.

87  Menéndez Pidal, Orígenes del esp., p. 429, n. 3.

88  En el Sur de España, la voz toponímica es cerro, que en Oríge­nes del esp., p. 430, supongo de propagación tardía; pero Cerralbo en Salamanca y en Toledo, anterior a la difusión del germanismo «blan­co», abogan por una tradición mozárabe. Los pueblos de la Tarraco­nense, Aragón y Cataluña, así como el Languedoc usan como topónimo poyo, pueyo, puig, puy < podium, voz que en León y Asturias conserva su sentido clásico de ’banco, asiento’ y no tiene sino escasísimas aplicaciones toponímicas en el Occidente peninsular.

89  Bourciez, Éléments, § 271d.

90 Rechaza la idea del substrato Meyer-Lübke en Rev. Inter. Est. Vascos, XV, 1924, p. 223, aunque considera las semejanzas que ofrece la pérdida de la n en vasco y en portugués.

91  Véase atrás, Parte IIa, cap. III, § 8.

92  Bourciez, Éléments, §§ 333 y 266c.

93  Se manifiesta, sobre todo, en la época moderna el notable os­curecimiento de las vocales átonas portuguesas (Bourciez, Éléments, § 34). El gallego, por su simbiosis con el castellano, llevó, en cam­bio, su vocalismo a condiciones similares a las de esta lengua, per­diendo la distinción de  ̢e : ẹ  y de ̢o : ọ̡ y su consonantismo partici­pó de la gran evolución ensordecedora de las sibilantes que se dio en castellano, asturiano, aragonés y valenciano. El vocabulario gallego sufrió muchos influjos del castellano, muchos más que el portugués, aunque éste recibió bastantes.

CAPÍTULOS ANTERIORES:

PARTE PRIMERA: DE IBERIA A HISPANIA
A. EL SOLAR Y SUS PRIMITIVOS POBLADORES

CAPÍTULO I. LA VOZ LEJANA DE LOS PUEBLOS SIN NOMBRE.

1.- 1.  LOS PRIMITIVOS POBLADORES Y SUS LENGUAS

2.- 2. INDICIOS DE UNA CIERTA UNIDAD LINGÜÍSTICA MEDITERRÁNEA

3.- 3. PUEBLOS HISPÁNICOS SIN NOMBRE; PIRENAICOS Y CAMÍTICOS

CAPÍTULO II. PUEBLOS PRERROMANOS, PREINDOEUROPEOS E INDOEUROPEOS

4.- 1. FUERZA EXPANSIVA DE LOS PUEBLOS DE CULTURA IBÉRICA

5.- 2. NAVEGACIÓN DE FENICIOS Y DE GRIEGOS EN ESPAÑA

6.- 3. LOS ÍBEROS Y LA IBERIZACIÓN DE ESPAÑA, PROVENZA Y AQUITANIA

7.- 4. FRATERNIDAD ÍBERO-LÍBICA

*   8.- 5. LOS LÍGURES O AMBRONES

*   9.- 6. LOS ILIRIOS

*   10.- 7. LOS CELTAS

*   11.- 8. «NOS CELTIS GENITOS ET EX IBERIS» (MARCIAL)

12.- 9. PERSISTENCIA DE LAS LENGUAS IN­DÍGENAS EN LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA

B. LAS HUELLAS DE LAS LENGUAS PRERROMANAS EN LA LENGUA ROMANCE

CAPÍTULO III. RESTOS DE LAS LENGUAS PRIMITIVAS EN EL ESPAÑOL

13.- 1. VOCABLOS DE LAS LENGUAS PRERRO­MANAS

14.- 2. SUFIJOS PRERROMANOS EN EL ESPAÑOL

15.- 3. LAS LENGUAS DE SUBSTRATO EN LA FONÉTICA ESPAÑOLA

16.- 4. RESUMEN DE LOS INFLUJOS DEL SUBSTRATO

PARTE SEGUNDA: LA HISPANIA  LATINA
A. LA COLONIZACIÓN ROMANA Y LA ROMANIZACIÓN

CAPÍTULO I. HISPANIA PROVINCIA ROMANA

* 17.- 1. CARTAGO Y ROMA. LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA Y SU EXPANSIÓN DESDE EL ESTE AL OESTE

18.- 2. LA ROMANIZACIÓN

19.- 3. ESPAÑA Y LA PROVINCIALIZACIÓN DEL IMPERIO

20.- 4. PREDOMINIO DEL ORIENTE. EL CRISTIANISMO

CAPÍTULO II. EL NUEVO LATÍN

21.- 1. ¿LATÍN VULGAR?

22.- 2. EL LATÍN NUEVO

23.- 3. INFLUJO DEL CRISTIANISMO

24.- 4. NEOLOGISMOS DEL VOCABULARIO DOCTO

25.- 5. NEOLOGISMOS DE ESTILÍSTICA COLEC­TIVA

26.- 6. ACEPCIONES NUEVAS

27.- 7. FRASEOLOGÍA

28.- 8. MÓVILES DEL NEOLOGISMO GRAMA­TICAL

29.- 9. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SINTAXIS DEL NOMBRE

30.- 10. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SIN­TAXIS DEL VERBO

31.- 11. PREPOSICIONES Y ADVERBIOS

32.- 12. COLOCACIÓN DE LAS PALABRAS

*   33.- 13. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA VOCÁLICO

34.- 14. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA CONSO­NÁNTICO

*   35.- 15. OTRAS SIMPLIFICACIONES FONÉTICAS

*   36.- 16. LARGA LUCHA ENTRE INNOVACIÓN Y PURISMO

*   37.- 17. LAS INSCRIPCIONES

B. EL LATÍN DE HISPANIA

CAPÍTULO III. ESPAÑA EN LA ROMANIA

*   38.- 1. LA ROMANIA

*   39.- 2. CAUSAS DEL DIALECTALISMO RO­MÁNICO

*   40.- 3. ROMANIA OCCIDENTAL, ROMANIA MERIDIONAL

*   41.- 4. TRES ZONAS DE COLONIZACIÓN DE ESPAÑA

*   42.- 5. ESPAÑA Y LA ITALIA MERIDIONAL

*   43.- 6. ARCAÍSMO PURISTA DEL LATÍN DE ESPAÑA

*   44.- 7. RELACIONES ENTRE EL LATÍN HISPA­NO Y EL DE LA ROMANIA MERIDIONAL: VOCABULARIO Y FORMACIÓN DE PALABRAS

45.- 8. FONÉTICA DIALECTAL EN EL LATÍN DEL SUR DE ITALIA Y DE LA HISPANIA CITERIOR

*   46.- 9. UNIDAD Y DIVERSIDAD EN EL LA­TÍN DE HISPANIA

*   47.- 10. TOPONIMIA CRISTIANA

PARTE TERCERA: HACIA LA NACIONALIZACIÓN LINGÜÍSTICA DE HISPANIA
A. DESMEMBRACIÓN DE LA ROMANIA. ÉPOCAS VISIGÓTICA Y ARÁBIGA

CAPÍTULO I. EL REINO TOLOSANO Y EL TOLEDANO

*   48.- 1. DISOLUCIÓN Y RUINA DEL IMPERIO DE OCCIDENTE. CRISIS DE ROMANIDAD

*   49.- 2. NACIONALIZACIÓN DEL REINO VISI­GODO

*   50.- 3. REINO VISIGODO TOLEDANO

*   51.- 4. ONOMÁSTICA GERMÁNICA

*   52.- 5. CAUSAS DE LA FRAGMENTACIÓN ROMÁNICA

*   53.- 6. LA LENGUA COMÚN QUE NO SE ESCRIBE

*   54.- 7. CENTROS DIRECTIVOS DE LA HISPANIA VISIGÓTICA

*   55.- 8. LENGUA CORTESANA VISIGODA

*   56.- 9. EL MAPA LINGÜÍSTICO DEL REINO GODO

*   57.- 10. ORÓSPEDA, CANTABRIA Y VASCONIA

*   58.- 11. NACIONALIZACIÓN LITERARIA. SAN ISIDORO

*   59.- 12. LA ESCUELA ISIDORIANA

CAPÍTULO II.  AL-ANDALUS. EL ÁRABE Y LA ALJAMÍA

*   60.- 1. LA ARABIZACIÓN DE HISPANIA

*   61.- 2. LOS MOZÁRABES EN SU ÉPOCA HE­ROICA

*   62.- 3. MUSULMANES DE HABLA ROMANCE

*   63.- 4. LA ALJAMÍA O LENGUA ROMANCE HABLADA EN AL-ANDALUS

*   64.- 5. TOPONIMIA ÁRABE

*   65.- 6. TOPONIMIA MOZÁRABE

*   66.- 7. TOPONIMIA LATINA EN BOCA ÁRABE

CAPÍTULO III. LOS PUEBLOS INDOCTOS DEL NORTE

*   67.- 1. UNA NUEVA BASE PARA LA NUE­VA ROMANIDAD HISPANA

*   68.- 2. GRANDES TRASIEGOS DE POBLACIÓN

*   69.- 3. TOLEDANISMO OVETENSE. EL DIALEC­TO ASTURIANO Y LEONÉS

*   70.- 4. ONOMÁSTICA NUEVA

*   71.- 5. EL PATRONÍMICO EN -Z

CAPÍTULO IV. EL IMPERIO LEONÉS Y SU FRONTERA VÁRDULO-VASCONA

*   72.- 1. ORÍGENES DEL REINO DE NAVARRA Y DEL «IMPERIO» LEONÉS

*   73.- 2. FORMACIÓN DEL GRAN CONDADO DE CASTILLA

*   74.- 3. LA RIOJA

*   75.- 4. REPOBLACIÓN AL SUR DEL DUERO

*   76.- 5. PREPONDERANTE INFLUJO ÁRABE Y MOZÁRABE

B. PRIMEROS BALBUCEOS DEL IDIOMA960-1065—
GLOSAS Y CANTARES ÉPICOS

CAPITULO V.  LA LENGUA ESCRITA

*   77.- 1. LATÍN DOCTO Y LATÍN ARROMANZADO

*   78.- 2. LAS GLOSAS EMILIANENSES

*   79.- 3. LAS GLOSAS SILENSES

*   80.- 4. DIFICULTAD DE LA ESCRITURA

*   81.- 5. LOS DIPTONGOS

*   82.- 6. LA Ñ Y LA LL

*   83.- 7. REPRESENTACIÓN GRÁFICA DE OTROS SONIDOS ROMÁNICOS

*   84.- 8. GRAFÍAS PARA SONIDOS ESPECIAL­MENTE CASTELLANOS

*   85.- 9. RESUMEN ORTOGRÁFICO

CAPÍTULO VI.  EL HABLA ROMANCE

*   86.- 1. FALTA DE FIJACIÓN DEL SISTEMA VOCÁLICO

*   87.- 2. SONORIZACIÓN DE LA CONSONANTE SORDA

*   88.- 3. VACILACIÓN EN LA PÉRDIDA DE LA VOCAL INTERTÓNICA

*   89.- 4. FECHA RELATIVA DE LA SONORIZA­CIÓN Y DE LA SÍNCOPA VOCÁLICA

*   90.- 5. UNA ÉPOCA DE MÚLTIPLES SINCRE­TISMOS

*   91.- 6. CONTIENDA ENTRE LLANOS Y CULTOS

*   92.- 7. ARCAIZANTES Y NEOLOGISTAS

*   93.- 8. AFECTACIÓN ULTRACORRECTA

CAPITULO VII. EL CASTELLANO ENTRE LOS DEMÁS DIALECTOS ROMANCES HISPÁNICOS

*   94.- 1. CARÁCTER DIFERENCIAL DE CASTILLA

*   95.- 2. RASGOS PRIMITIVOS DEL CASTELLANO FRENTE AL LEONÉS, AL ARAGONÉS Y A LA ALJAMÍA

*   96.- 3. CASTILLA SE ADELANTA A LOS OTROS DIALECTOS AFINES

*   97.- 4. EL CASTELLANO CON EL LEONÉS Y EL GALLEGO-PORTUGUÉS

98.- 5. EL CASTELLANO CON EL ARAGONÉS Y EL CATALÁN

CAPÍTULO VIII. LA LITERATURA DEL MILENIO

*   99.- 1. CLÉRIGOS Y JUGLARES

*   100.- 2. CANCIONES ANDALUSÍES. EL LEN­GUAJE DE ESTOS CANTARCILLOS ROMÁNICOS

*   101.- 3. ESTADO LATENTE DE UNA POESÍA ÉPICA

*   102.- 4. ¿HUBO UNA ÉPICA MOZÁRABE?

*   103.- 5. CANTARES DE GESTA BREVES EN CASTILLA

*   104.- 6. EL ASONANTE EN LA POESÍA JUGLA­RESCA

C. LA LENGUA Y LA LITERATURA CASTELLANA
SE ABREN PASO EN UNA ESPAÑA NUEVA

CAPITULO IX. EL INFLUJO FRANCO Y LA EMANCIPACIÓN DEL ROMANCE

*   105.- 1. LA DINASTÍA NAVARRA. CASTILLA HECHA REINO

*   106.- 2. ALFONSO VI; RUPTURA CON LA TRA­DICIÓN MOZÁRABE

*   107.- 3. RECONQUISTA DE TOLEDO. DECA­DENCIA MOZÁRABE

*   108.- 4. LA EXTREMADURA AL SUR DEL DUERO. DESAPARICIÓN DE LOS DIALECTOS ROMANCES PRIMITIVOS

*   109.- 5. EL CID Y LOS ALMORÁVIDES

*   110.- 6. LA CUÑA CASTELLANA

*   111.- 7. ARROLLADOR AVANCE DE LA APÓCOPE

*   112.- 8. FIJACIÓN DEL RITMO ACENTUAL DE LA PALABRA

*   113.- 9. EL CATALÁN

Diseño gráfico:
 
La Garduña Ilustrada

Imagen: letra minúscula j (versión) siglo XII. British Museum

113.- 9. EL CATALÁN

113.- 9. EL CATALÁN

9. EL CATALÁN. IX. EL INFLUJO FRANCO Y LA EMANCIPACIÓN DEL ROMANCE

      Al final de esta época que reseñamos se engrandecen Barcelona y Portugal, solares de los dos dialectos ibéricos extremos.

      Barcelona, hecha independiente del reino de Francia en el siglo X, constituye un gran condado reuniendo en la perso­na de Ramón Berenguer III (1096-1131) varios condados menores, como había hecho Castilla antes. Ahora aparece el nombre de Cataluña, hallándose por primer vez catalanenses en un poema pisano de 1112, nombre que, junto con el de Navarra y Castilla, aparecidos enel siglo XI 66, completa la nomenclatura moderna de los territorios lingüísticos.

      A raíz de la formación del gran condado, ocurre su unión con el reino de Aragón en la persona del conde Ramón Berenguer IV, en 1137. Aunque la nueva dinastía se funda con varón catalán y hembra aragonesa, los catalanes la lla­maron «el casal d’Aragó», y desde el comienzo, el reino asumió la representación política del conjunto, estableciéndose el fundamental bilingüismo que caracteriza la biolo­gía del catalán.

      Este dialecto hispánico, por razones histórico-geográficas que arrancan de la época romana 67 y se continúan en la visigoda, y de la reconquista, tiene estrechas relaciones por una parte con los dialectos de la Galia gótica o languedocianos y por otra con los dialectos de la Tarraconense o aragoneses; no de otro modo que en la Italia continental se cruzan influjos de la Galia y de la Italia peninsular. La tan debatida cuestión sobre clasificar el catalán como dia­lecto ibero-románico o como galo-románico carece de sen­tido científico 68.

      Entre la masa de fenómenos que el catalán ofrece pecu­liares de España toda o de su parte oriental y extraños a los dialectos languedocianos recordemos las formaciones léxicas nuevas que apuntamos arriba 69, o la simple conser­vación de términos clásicos olvidados en el resto de la Romania 70, después, rasgos fonéticos que atribuimos a desarrollo visigótico-toledano, tales como l- palatalizada y -as, -an > -es, -en comunes ambos con el asturiano y en parte con el aragonés 71. En segundo término vienen otros ras­gos de España comunes con la Romania meridional o con la oriental, extraños también a la Galia: -ll- y -nn- palatalizadas 72; sufijo -icco 73; incoativos en -escere en vez de -iscere 74; -nd- > nn 75; monoptongación de au y ai 76; muchos fenómenos de vocabulario 77. Menos importante, por ser simplemente negativo, es el faltar en catalán como en el resto de España la ü céltica, propia de todos los dia­lectos de Francia, incluso el gascón.

      Entre los muchos rasgos que asocian el catalán a los dia­lectos languedocianos señalaremos la pérdida de -s en la persona Nosotros del verbo -amus, -imus: cantam, partim; perfectos de tipo gw como aguí; pérdida de la preposición cum substituida por apud > ab, amb; multitud de voca­blos comunes.

      En fin, entre los rasgos peculiares del catalán, los que le separan tanto del aragonés como del languedociano, cabe destacar la aspiración, vocalización o pérdida de varias consonantes continuas: de la s o z protónica, resina > rehina, ratione > rahó; de la ç o z final, dicit > diu, palatiu > palau, amatis > amau; lo mismo que de la -d final, pede > peu, sede > seu; y la pérdida de la -n y -r finales, pane > pa, satione > sahó, calore > calo(r) 78.

      La frontera catalano-languedociana es artificial, de lími­tes coincidentes 79, yendo juntos en un haz todos los que hemos apuntado, por ejemplo el de la ü y la u, el de au conservado o monoptongado, el de la d perdida al Norte y vocalizada al Sur (pe y peu < pede), el de la -d- hecha z al Norte y perdida al Sur (suzà y suà < sudare), etc. En cambio, la frontera catalano-aragonesa es natural, de lími­tes dispersos, yendo separados el límite de la Ŏ diptonga­da, el límite de la L- palatalizada; el de -AS hecho -es; el del ensordecimiento de las fricativas, etc.80. Esta diferen­te disposición de los límites es sintomática de cómo en uno y otro caso se produjo la diferenciación de las hablas locales. Se ha querido explicar el catalán como una len­gua nacida en el Rosellón, parte de la Septimania visigó­tica, e importada a la Península por los reconquistadores de la Galia gótica; W. Meyer-Lübke 81 creyó que el catalán era un dialecto provenzal transportado a España por los reconquistadores venidos del otro lado del Pirineo. Pero ya H. Morf observó 82, para rechazar tal manera de ver, que el catalán del Rosellón difiere del conjunto lingüístico del Mediodía de Francia en tantos rasgos de fonética, de mor­fología y de vocabulario que no puede menos de recono­cerse que el catalán es en el Rosellón un cuerpo extraño en medio de los dialectos del Sur de Francia, con los cua­les no se interpenetra. La disposición en haz de los diver­sos límites lingüísticos es típica de la expansión de una lengua ya constituida que penetra en un territorio ajeno; por ello Morf llega a la conclusión de que el catalán del Rosellón es un dialecto importado de España, lo cual se explica por el secular dominio de los condes catalanes y de los reyes de Aragón en aquella comarca. En su frontera al Sur de los Pirineos, el catalán se articula con los dia­lectos aragoneses y se interpenetra con ellos: el catalán fronterizo, de Ribagorza, se funde suavemente con el alto-aragonés, de la propia Ribagorza y de Sobrarbe; su pro­gresiva diferenciación se dio in situ, desde los primeros tiempos en que se fraguan los romances hispánicos, hasta tiempos en que esos romances se expanden hacia el Sur, y aún después. Sólo en los territorios al Sur de las estri­baciones del Pirineo 83, desde Tamarite y Balaguer, recon­quistados en 1145 y 1106 respectivamente, los límites del catalán y del aragonés van juntos en un haz, efecto de la desaparición de una lengua mozárabe suplantada, lenta­mente pero en su totalidad, después de la reconquista por lenguas de Aragón y de Cataluña 84.

Diego Catalán: Historia de la Lengua Española de Ramón Menéndez Pidal (2005)

NOTAS

66  Véase atrás, cap. IV, §§ 1 y 2.

67  Véase atrás, Parte IIa, cap. III, § 4.

68  Tal cuestión sólo sirvió a la política local. A ella fue arras­trado lastimosamente W. Meyer-Lübke (Das Katalanische, 1925). Sobre lo arbitrario del método seguido en ese libro, véanse A. Alonso (RFE, XIII, 1926, pp. 1-38 y 225-261) y P. Fouché («À propos du livre de W. Meyer-Lübke, ’Das Katalanische’», Rev. Hisp., LXXVII, 1929, pp. 88-120, especialmente las pp. 100-101). A Griera («Afro-romanich o ibero-romanich?», Butll. Dial. Cat., X, 1922, pp. 34-53; «Castellà-Català-Provençal», Zeit. f. rom. Phil, XLV, 1925, pp. 198-254; y Rev. Ling. Rom., V, 1929, pp. 193 ss.) se funda en el frecuente confusionismo de los datos que aduce.

69  Véase Parte IIa, cap. Ill, § 9.

70  Parte IIa, cap. Ill, § 6.

71  Parte IIIa, cap. I, §§ 8-9.

72  Parte IIa, cap. Ill, § 8.

73  Parte Ia, cap. III, § 2 (p. 69).

74  Parte IIa, cap. Ill, § 7.

75  Parte IIa, cap. III, § 8.

76  Parte IIIa, cap. VII, § 5.

77  Parte IIa, cap. III, § 7. Entre otros rasgos podría añadirse el uso de qui relativo con antecedente expreso, en lucha con que, vacilación articulada en la Península y desarticulada en el Languedoc, según A. Par, «Qui y que en la Península Ibérica», RFE, XVIII, 1931, p. 233.

78  Para la pérdida de la r (aunque escrita), en estado latente, documentada en el siglo VIII por autores árabes en el nombre de Balagué y en el adjetivo derivado Balaguíon, no Balageríon, véase F. Codera, Discursos leídos ante la R. Academia Española, 1910, p. 30 (cítalo J. F. Pastor, RFE, XIV, 1927, p. 194); en Valencia y Alicante no se pierde la r.

79  Véase atrás, cap. III, § 2.

80  Menéndez Pidal, «A. Griera i Gaja, La frontera catalano-ara­gonesa. Estudi geografico-lingüistic», RFE, III, 1916, p. 78.

81  W. Meyer-Lübke, Gramm. des Langues Romaines, I, 1890, p. 14.

82  H. Morf, «Mundartenforschung und Geschichte auf romanischen Gebiet», Bull, de dialect, rom., I, 1909, pp. 2-4.

83  Menéndez Pidal, «Articulación lingüística de España», s.v. «España», en la Enciclopedia Espasa, vol. XXI, Barcelona, 1923, pp. 415-437 (sin indicar la extensión de la colaboración, salvo en tirada aparte); reed. en el volumen Anejo España, 1925 (3a ed., por Espasa-Calpe,  1935).

84  R. Menéndez Pidal, «A. Griera La frontera», RFE, III, 1916, pp. 77-79 y 83-86; y «Dos problemas iniciales», en Encicl. Ling. Hisp., I, 1960, pp. LV-LVII.

CAPÍTULOS ANTERIORES:

PARTE PRIMERA: DE IBERIA A HISPANIA
A. EL SOLAR Y SUS PRIMITIVOS POBLADORES

CAPÍTULO I. LA VOZ LEJANA DE LOS PUEBLOS SIN NOMBRE.

1.- 1.  LOS PRIMITIVOS POBLADORES Y SUS LENGUAS

2.- 2. INDICIOS DE UNA CIERTA UNIDAD LINGÜÍSTICA MEDITERRÁNEA

3.- 3. PUEBLOS HISPÁNICOS SIN NOMBRE; PIRENAICOS Y CAMÍTICOS

CAPÍTULO II. PUEBLOS PRERROMANOS, PREINDOEUROPEOS E INDOEUROPEOS

4.- 1. FUERZA EXPANSIVA DE LOS PUEBLOS DE CULTURA IBÉRICA

5.- 2. NAVEGACIÓN DE FENICIOS Y DE GRIEGOS EN ESPAÑA

6.- 3. LOS ÍBEROS Y LA IBERIZACIÓN DE ESPAÑA, PROVENZA Y AQUITANIA

7.- 4. FRATERNIDAD ÍBERO-LÍBICA

*   8.- 5. LOS LÍGURES O AMBRONES

*   9.- 6. LOS ILIRIOS

*   10.- 7. LOS CELTAS

*   11.- 8. «NOS CELTIS GENITOS ET EX IBERIS» (MARCIAL)

12.- 9. PERSISTENCIA DE LAS LENGUAS IN­DÍGENAS EN LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA

B. LAS HUELLAS DE LAS LENGUAS PRERROMANAS EN LA LENGUA ROMANCE

CAPÍTULO III. RESTOS DE LAS LENGUAS PRIMITIVAS EN EL ESPAÑOL

13.- 1. VOCABLOS DE LAS LENGUAS PRERRO­MANAS

14.- 2. SUFIJOS PRERROMANOS EN EL ESPAÑOL

15.- 3. LAS LENGUAS DE SUBSTRATO EN LA FONÉTICA ESPAÑOLA

16.- 4. RESUMEN DE LOS INFLUJOS DEL SUBSTRATO

PARTE SEGUNDA: LA HISPANIA  LATINA
A. LA COLONIZACIÓN ROMANA Y LA ROMANIZACIÓN

CAPÍTULO I. HISPANIA PROVINCIA ROMANA

* 17.- 1. CARTAGO Y ROMA. LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA Y SU EXPANSIÓN DESDE EL ESTE AL OESTE

18.- 2. LA ROMANIZACIÓN

19.- 3. ESPAÑA Y LA PROVINCIALIZACIÓN DEL IMPERIO

20.- 4. PREDOMINIO DEL ORIENTE. EL CRISTIANISMO

CAPÍTULO II. EL NUEVO LATÍN

21.- 1. ¿LATÍN VULGAR?

22.- 2. EL LATÍN NUEVO

23.- 3. INFLUJO DEL CRISTIANISMO

24.- 4. NEOLOGISMOS DEL VOCABULARIO DOCTO

25.- 5. NEOLOGISMOS DE ESTILÍSTICA COLEC­TIVA

26.- 6. ACEPCIONES NUEVAS

27.- 7. FRASEOLOGÍA

28.- 8. MÓVILES DEL NEOLOGISMO GRAMA­TICAL

29.- 9. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SINTAXIS DEL NOMBRE

30.- 10. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SIN­TAXIS DEL VERBO

31.- 11. PREPOSICIONES Y ADVERBIOS

32.- 12. COLOCACIÓN DE LAS PALABRAS

*   33.- 13. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA VOCÁLICO

34.- 14. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA CONSO­NÁNTICO

*   35.- 15. OTRAS SIMPLIFICACIONES FONÉTICAS

*   36.- 16. LARGA LUCHA ENTRE INNOVACIÓN Y PURISMO

*   37.- 17. LAS INSCRIPCIONES

B. EL LATÍN DE HISPANIA

CAPÍTULO III. ESPAÑA EN LA ROMANIA

*   38.- 1. LA ROMANIA

*   39.- 2. CAUSAS DEL DIALECTALISMO RO­MÁNICO

*   40.- 3. ROMANIA OCCIDENTAL, ROMANIA MERIDIONAL

*   41.- 4. TRES ZONAS DE COLONIZACIÓN DE ESPAÑA

*   42.- 5. ESPAÑA Y LA ITALIA MERIDIONAL

*   43.- 6. ARCAÍSMO PURISTA DEL LATÍN DE ESPAÑA

*   44.- 7. RELACIONES ENTRE EL LATÍN HISPA­NO Y EL DE LA ROMANIA MERIDIONAL: VOCABULARIO Y FORMACIÓN DE PALABRAS

45.- 8. FONÉTICA DIALECTAL EN EL LATÍN DEL SUR DE ITALIA Y DE LA HISPANIA CITERIOR

*   46.- 9. UNIDAD Y DIVERSIDAD EN EL LA­TÍN DE HISPANIA

*   47.- 10. TOPONIMIA CRISTIANA

PARTE TERCERA: HACIA LA NACIONALIZACIÓN LINGÜÍSTICA DE HISPANIA
A. DESMEMBRACIÓN DE LA ROMANIA. ÉPOCAS VISIGÓTICA Y ARÁBIGA

CAPÍTULO I. EL REINO TOLOSANO Y EL TOLEDANO

*   48.- 1. DISOLUCIÓN Y RUINA DEL IMPERIO DE OCCIDENTE. CRISIS DE ROMANIDAD

*   49.- 2. NACIONALIZACIÓN DEL REINO VISI­GODO

*   50.- 3. REINO VISIGODO TOLEDANO

*   51.- 4. ONOMÁSTICA GERMÁNICA

*   52.- 5. CAUSAS DE LA FRAGMENTACIÓN ROMÁNICA

*   53.- 6. LA LENGUA COMÚN QUE NO SE ESCRIBE

*   54.- 7. CENTROS DIRECTIVOS DE LA HISPANIA VISIGÓTICA

*   55.- 8. LENGUA CORTESANA VISIGODA

*   56.- 9. EL MAPA LINGÜÍSTICO DEL REINO GODO

*   57.- 10. ORÓSPEDA, CANTABRIA Y VASCONIA

*   58.- 11. NACIONALIZACIÓN LITERARIA. SAN ISIDORO

*   59.- 12. LA ESCUELA ISIDORIANA

CAPÍTULO II.  AL-ANDALUS. EL ÁRABE Y LA ALJAMÍA

*   60.- 1. LA ARABIZACIÓN DE HISPANIA

*   61.- 2. LOS MOZÁRABES EN SU ÉPOCA HE­ROICA

*   62.- 3. MUSULMANES DE HABLA ROMANCE

*   63.- 4. LA ALJAMÍA O LENGUA ROMANCE HABLADA EN AL-ANDALUS

*   64.- 5. TOPONIMIA ÁRABE

*   65.- 6. TOPONIMIA MOZÁRABE

*   66.- 7. TOPONIMIA LATINA EN BOCA ÁRABE

CAPÍTULO III. LOS PUEBLOS INDOCTOS DEL NORTE

*   67.- 1. UNA NUEVA BASE PARA LA NUE­VA ROMANIDAD HISPANA

*   68.- 2. GRANDES TRASIEGOS DE POBLACIÓN

*   69.- 3. TOLEDANISMO OVETENSE. EL DIALEC­TO ASTURIANO Y LEONÉS

*   70.- 4. ONOMÁSTICA NUEVA

*   71.- 5. EL PATRONÍMICO EN -Z

CAPÍTULO IV. EL IMPERIO LEONÉS Y SU FRONTERA VÁRDULO-VASCONA

*   72.- 1. ORÍGENES DEL REINO DE NAVARRA Y DEL «IMPERIO» LEONÉS

*   73.- 2. FORMACIÓN DEL GRAN CONDADO DE CASTILLA

*   74.- 3. LA RIOJA

*   75.- 4. REPOBLACIÓN AL SUR DEL DUERO

*   76.- 5. PREPONDERANTE INFLUJO ÁRABE Y MOZÁRABE

B. PRIMEROS BALBUCEOS DEL IDIOMA960-1065—
GLOSAS Y CANTARES ÉPICOS

CAPITULO V.  LA LENGUA ESCRITA

*   77.- 1. LATÍN DOCTO Y LATÍN ARROMANZADO

*   78.- 2. LAS GLOSAS EMILIANENSES

*   79.- 3. LAS GLOSAS SILENSES

*   80.- 4. DIFICULTAD DE LA ESCRITURA

*   81.- 5. LOS DIPTONGOS

*   82.- 6. LA Ñ Y LA LL

*   83.- 7. REPRESENTACIÓN GRÁFICA DE OTROS SONIDOS ROMÁNICOS

*   84.- 8. GRAFÍAS PARA SONIDOS ESPECIAL­MENTE CASTELLANOS

*   85.- 9. RESUMEN ORTOGRÁFICO

CAPÍTULO VI.  EL HABLA ROMANCE

*   86.- 1. FALTA DE FIJACIÓN DEL SISTEMA VOCÁLICO

*   87.- 2. SONORIZACIÓN DE LA CONSONANTE SORDA

*   88.- 3. VACILACIÓN EN LA PÉRDIDA DE LA VOCAL INTERTÓNICA

*   89.- 4. FECHA RELATIVA DE LA SONORIZA­CIÓN Y DE LA SÍNCOPA VOCÁLICA

*   90.- 5. UNA ÉPOCA DE MÚLTIPLES SINCRE­TISMOS

*   91.- 6. CONTIENDA ENTRE LLANOS Y CULTOS

*   92.- 7. ARCAIZANTES Y NEOLOGISTAS

*   93.- 8. AFECTACIÓN ULTRACORRECTA

CAPITULO VII. EL CASTELLANO ENTRE LOS DEMÁS DIALECTOS ROMANCES HISPÁNICOS

*   94.- 1. CARÁCTER DIFERENCIAL DE CASTILLA

*   95.- 2. RASGOS PRIMITIVOS DEL CASTELLANO FRENTE AL LEONÉS, AL ARAGONÉS Y A LA ALJAMÍA

*   96.- 3. CASTILLA SE ADELANTA A LOS OTROS DIALECTOS AFINES

*   97.- 4. EL CASTELLANO CON EL LEONÉS Y EL GALLEGO-PORTUGUÉS

98.- 5. EL CASTELLANO CON EL ARAGONÉS Y EL CATALÁN

CAPÍTULO VIII. LA LITERATURA DEL MILENIO

*   99.- 1. CLÉRIGOS Y JUGLARES

*   100.- 2. CANCIONES ANDALUSÍES. EL LEN­GUAJE DE ESTOS CANTARCILLOS ROMÁNICOS

*   101.- 3. ESTADO LATENTE DE UNA POESÍA ÉPICA

*   102.- 4. ¿HUBO UNA ÉPICA MOZÁRABE?

*   103.- 5. CANTARES DE GESTA BREVES EN CASTILLA

*   104.- 6. EL ASONANTE EN LA POESÍA JUGLA­RESCA

C. LA LENGUA Y LA LITERATURA CASTELLANA
SE ABREN PASO EN UNA ESPAÑA NUEVA

CAPITULO IX. EL INFLUJO FRANCO Y LA EMANCIPACIÓN DEL ROMANCE

*   105.- 1. LA DINASTÍA NAVARRA. CASTILLA HECHA REINO

*   106.- 2. ALFONSO VI; RUPTURA CON LA TRA­DICIÓN MOZÁRABE

*   107.- 3. RECONQUISTA DE TOLEDO. DECA­DENCIA MOZÁRABE

*   108.- 4. LA EXTREMADURA AL SUR DEL DUERO. DESAPARICIÓN DE LOS DIALECTOS ROMANCES PRIMITIVOS

*   109.- 5. EL CID Y LOS ALMORÁVIDES

*   110.- 6. LA CUÑA CASTELLANA

*   111.- 7. ARROLLADOR AVANCE DE LA APÓCOPE

*   112.- 8. FIJACIÓN DEL RITMO ACENTUAL DE LA PALABRA

Diseño gráfico:
 
La Garduña Ilustrada

Imagen: letra minúscula k, siglo XII. British Museum

112.- 8. FIJACIÓN DEL RITMO ACENTUAL DE LA PALABRA

112.- 8. FIJACIÓN DEL RITMO ACENTUAL DE LA PALABRA

8. FIJACIÓN DEL RITMO ACENTUAL DE LA PALABRA. IX. EL INFLUJO FRANCO Y LA EMANCIPACIÓN DEL ROMANCE

      La indecisión en la síncopa de la vocal intertónica, tan constante todavía en los siglos X y XI, continúa algo en el XII, pero cesa en el XIII con el desarollo de la literatura ro­mánica. La lengua va tomando su posición definitiva res­pecto al equilibrio silábico en torno al acento (no aún res­pecto a la vocal final). Respecto a la protónica, en multitud de casos se contraría la evolución fonética tradicional para mantener la identidad radical entre el derivado y el sim­ple de una familia léxica. Desde antiguo, como vimos en época anterior, molinaria era mulnera, 1129 (Eslonza)61, y esta forma se usaba en el XII significando 'presa de molino', pero en esta síncopa desaparecía la identidad con el simple molino porque desaparecía la vocal acentuada y ca­racterística de la usual, por ello se propendía a decir moli­nera, forma derivada que prevaleció. Lo relativo a Zamora se llamaba zambrano, «carrera zambrana» 1099 62, derivado usado por la Estoria de España, çambrano. Pero desaparecía la identidad con Zamora y de ahí que se prefiriera zamorano. Cornado sólo sobrevivió como sustantivo designando una moneda; el participio tenía que conservar la o del corono coronas y del sustantivo corona. Desde las Glosas Silenses se venía diciendo collitura, luego se dijo cogedura para conser­var la e característica del verbo coger.

      Respecto a las proparoxítonas, que tan directamente con­tribuyen a caracterizar el ritmo acentual del idioma, se coloca en esto, como en tantos otros rasgos, entre el fran­cés y el italiano. El italiano y el rumano conservan el rit­mo dactilico * ̆̆ ̆ , el francés sigue rigurosamente el trocaico - ̆̆  y el español sigue, en general, el trocaico, pero admitien­do también, en muchas partes, el dactilico. El español va con el francés en todos los casos de evolución tradicional popular: pectĭne > peine, fr. peigne, ital. pèttine; semĭta > senda, sente, sèmita; fraxĭnu > fresno, frêne, fràssino, etc. Pero la situación intermedia del español entre la Romania del Norte y la del Sur se muestra: 1° En conservar en las vocales tradicionales la a postónica que el francés pierde: raphănu > rábano, fr. rave, ital. fano; espárrago, asper­ge, spàrago; cáñamo, chanvre, cànapa; cuévano, coffre, còfano; y así pájaro, cántaro, piélago, cáscara, lámpara, bálago, cárca­va, pámpano, sábana, etc. 2° Por conservar la vocal postóni­ca en otras muchas voces, a pesar de haber ellas en época anterior evolucionado tradicionalmente en su vocal acentua­da o en sus consonantes: lágrima, clérigo, tósigo, arábigo, ábre­go, tórtola < tŭrtŭre viespera (luego víspera), águila, trébe­de (junto a la forma sincopada trepde, 984, Sahagún, luego treude), lóbrego < lubricus 63; o habiendo además alterado el timbre de la vocal postónica desde palatal a velar: niéspola, junto a niéspero níspero < nĕspĭlus, víbora < vipĕra. Todos éstos son relictos de los innumerables sin­cretismos de la época de orígenes. 3° Por admitir en todas las épocas del idioma una multitud de cultismos integra­les, cada día más numerosos, que, en lucha con las formas sincopadas, a menudo han acabado por prevalecer: discípulo, espíritu, pálido, lógica, música, público, áncora (pop. ancla), fí­sico (ant. semiculto fésigo), fábrica (fragua < *frabica), báculo (ant. blago), basílica (ant. baselga), límite (linde), trípode (trébe­de treude), ánima (anme 1056 64, alma), décimo (diezmo), famé­lico (jamelgo), pólipo (pulpo), ínsula (isla), rápido (poet. ant. raudo), lápida (lauda), pórtico (galic. porche, puértego 65).

Diego Catalán: Historia de la Lengua Española de Ramón Menéndez Pidal (2005)

NOTAS

61  Menéndez Pidal, Orígenes del esp., p. 317 (1950, p. 311).

62  Menéndez Pidal, Orígenes del esp., p. 317 (1950, p. 311).

63   Según W. Meyer-Lübke, a pesar del significado.

64  Menéndez Pidal, Orígenes del esp., p. 317 (1950, p. 311).

65  Doc. arag. 1405 (Bol. Acad. Esp., IV, 1917, p. 208).

CAPÍTULOS ANTERIORES:

PARTE PRIMERA: DE IBERIA A HISPANIA
A. EL SOLAR Y SUS PRIMITIVOS POBLADORES

CAPÍTULO I. LA VOZ LEJANA DE LOS PUEBLOS SIN NOMBRE.

1.- 1.  LOS PRIMITIVOS POBLADORES Y SUS LENGUAS

2.- 2. INDICIOS DE UNA CIERTA UNIDAD LINGÜÍSTICA MEDITERRÁNEA

3.- 3. PUEBLOS HISPÁNICOS SIN NOMBRE; PIRENAICOS Y CAMÍTICOS

CAPÍTULO II. PUEBLOS PRERROMANOS, PREINDOEUROPEOS E INDOEUROPEOS

4.- 1. FUERZA EXPANSIVA DE LOS PUEBLOS DE CULTURA IBÉRICA

5.- 2. NAVEGACIÓN DE FENICIOS Y DE GRIEGOS EN ESPAÑA

6.- 3. LOS ÍBEROS Y LA IBERIZACIÓN DE ESPAÑA, PROVENZA Y AQUITANIA

7.- 4. FRATERNIDAD ÍBERO-LÍBICA

*   8.- 5. LOS LÍGURES O AMBRONES

*   9.- 6. LOS ILIRIOS

*   10.- 7. LOS CELTAS

*   11.- 8. «NOS CELTIS GENITOS ET EX IBERIS» (MARCIAL)

12.- 9. PERSISTENCIA DE LAS LENGUAS IN­DÍGENAS EN LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA

B. LAS HUELLAS DE LAS LENGUAS PRERROMANAS EN LA LENGUA ROMANCE

CAPÍTULO III. RESTOS DE LAS LENGUAS PRIMITIVAS EN EL ESPAÑOL

13.- 1. VOCABLOS DE LAS LENGUAS PRERRO­MANAS

14.- 2. SUFIJOS PRERROMANOS EN EL ESPAÑOL

15.- 3. LAS LENGUAS DE SUBSTRATO EN LA FONÉTICA ESPAÑOLA

16.- 4. RESUMEN DE LOS INFLUJOS DEL SUBSTRATO

PARTE SEGUNDA: LA HISPANIA  LATINA
A. LA COLONIZACIÓN ROMANA Y LA ROMANIZACIÓN

CAPÍTULO I. HISPANIA PROVINCIA ROMANA

* 17.- 1. CARTAGO Y ROMA. LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA Y SU EXPANSIÓN DESDE EL ESTE AL OESTE

18.- 2. LA ROMANIZACIÓN

19.- 3. ESPAÑA Y LA PROVINCIALIZACIÓN DEL IMPERIO

20.- 4. PREDOMINIO DEL ORIENTE. EL CRISTIANISMO

CAPÍTULO II. EL NUEVO LATÍN

21.- 1. ¿LATÍN VULGAR?

22.- 2. EL LATÍN NUEVO

23.- 3. INFLUJO DEL CRISTIANISMO

24.- 4. NEOLOGISMOS DEL VOCABULARIO DOCTO

25.- 5. NEOLOGISMOS DE ESTILÍSTICA COLEC­TIVA

26.- 6. ACEPCIONES NUEVAS

27.- 7. FRASEOLOGÍA

28.- 8. MÓVILES DEL NEOLOGISMO GRAMA­TICAL

29.- 9. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SINTAXIS DEL NOMBRE

30.- 10. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SIN­TAXIS DEL VERBO

31.- 11. PREPOSICIONES Y ADVERBIOS

32.- 12. COLOCACIÓN DE LAS PALABRAS

*   33.- 13. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA VOCÁLICO

34.- 14. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA CONSO­NÁNTICO

*   35.- 15. OTRAS SIMPLIFICACIONES FONÉTICAS

*   36.- 16. LARGA LUCHA ENTRE INNOVACIÓN Y PURISMO

*   37.- 17. LAS INSCRIPCIONES

B. EL LATÍN DE HISPANIA

CAPÍTULO III. ESPAÑA EN LA ROMANIA

*   38.- 1. LA ROMANIA

*   39.- 2. CAUSAS DEL DIALECTALISMO RO­MÁNICO

*   40.- 3. ROMANIA OCCIDENTAL, ROMANIA MERIDIONAL

*   41.- 4. TRES ZONAS DE COLONIZACIÓN DE ESPAÑA

*   42.- 5. ESPAÑA Y LA ITALIA MERIDIONAL

*   43.- 6. ARCAÍSMO PURISTA DEL LATÍN DE ESPAÑA

*   44.- 7. RELACIONES ENTRE EL LATÍN HISPA­NO Y EL DE LA ROMANIA MERIDIONAL: VOCABULARIO Y FORMACIÓN DE PALABRAS

45.- 8. FONÉTICA DIALECTAL EN EL LATÍN DEL SUR DE ITALIA Y DE LA HISPANIA CITERIOR

*   46.- 9. UNIDAD Y DIVERSIDAD EN EL LA­TÍN DE HISPANIA

*   47.- 10. TOPONIMIA CRISTIANA

PARTE TERCERA: HACIA LA NACIONALIZACIÓN LINGÜÍSTICA DE HISPANIA
A. DESMEMBRACIÓN DE LA ROMANIA. ÉPOCAS VISIGÓTICA Y ARÁBIGA

CAPÍTULO I. EL REINO TOLOSANO Y EL TOLEDANO

*   48.- 1. DISOLUCIÓN Y RUINA DEL IMPERIO DE OCCIDENTE. CRISIS DE ROMANIDAD

*   49.- 2. NACIONALIZACIÓN DEL REINO VISI­GODO

*   50.- 3. REINO VISIGODO TOLEDANO

*   51.- 4. ONOMÁSTICA GERMÁNICA

*   52.- 5. CAUSAS DE LA FRAGMENTACIÓN ROMÁNICA

*   53.- 6. LA LENGUA COMÚN QUE NO SE ESCRIBE

*   54.- 7. CENTROS DIRECTIVOS DE LA HISPANIA VISIGÓTICA

*   55.- 8. LENGUA CORTESANA VISIGODA

*   56.- 9. EL MAPA LINGÜÍSTICO DEL REINO GODO

*   57.- 10. ORÓSPEDA, CANTABRIA Y VASCONIA

*   58.- 11. NACIONALIZACIÓN LITERARIA. SAN ISIDORO

*   59.- 12. LA ESCUELA ISIDORIANA

CAPÍTULO II.  AL-ANDALUS. EL ÁRABE Y LA ALJAMÍA

*   60.- 1. LA ARABIZACIÓN DE HISPANIA

*   61.- 2. LOS MOZÁRABES EN SU ÉPOCA HE­ROICA

*   62.- 3. MUSULMANES DE HABLA ROMANCE

*   63.- 4. LA ALJAMÍA O LENGUA ROMANCE HABLADA EN AL-ANDALUS

*   64.- 5. TOPONIMIA ÁRABE

*   65.- 6. TOPONIMIA MOZÁRABE

*   66.- 7. TOPONIMIA LATINA EN BOCA ÁRABE

CAPÍTULO III. LOS PUEBLOS INDOCTOS DEL NORTE

*   67.- 1. UNA NUEVA BASE PARA LA NUE­VA ROMANIDAD HISPANA

*   68.- 2. GRANDES TRASIEGOS DE POBLACIÓN

*   69.- 3. TOLEDANISMO OVETENSE. EL DIALEC­TO ASTURIANO Y LEONÉS

*   70.- 4. ONOMÁSTICA NUEVA

*   71.- 5. EL PATRONÍMICO EN -Z

CAPÍTULO IV. EL IMPERIO LEONÉS Y SU FRONTERA VÁRDULO-VASCONA

*   72.- 1. ORÍGENES DEL REINO DE NAVARRA Y DEL «IMPERIO» LEONÉS

*   73.- 2. FORMACIÓN DEL GRAN CONDADO DE CASTILLA

*   74.- 3. LA RIOJA

*   75.- 4. REPOBLACIÓN AL SUR DEL DUERO

*   76.- 5. PREPONDERANTE INFLUJO ÁRABE Y MOZÁRABE

B. PRIMEROS BALBUCEOS DEL IDIOMA960-1065—
GLOSAS Y CANTARES ÉPICOS

CAPITULO V.  LA LENGUA ESCRITA

*   77.- 1. LATÍN DOCTO Y LATÍN ARROMANZADO

*   78.- 2. LAS GLOSAS EMILIANENSES

*   79.- 3. LAS GLOSAS SILENSES

*   80.- 4. DIFICULTAD DE LA ESCRITURA

*   81.- 5. LOS DIPTONGOS

*   82.- 6. LA Ñ Y LA LL

*   83.- 7. REPRESENTACIÓN GRÁFICA DE OTROS SONIDOS ROMÁNICOS

*   84.- 8. GRAFÍAS PARA SONIDOS ESPECIAL­MENTE CASTELLANOS

*   85.- 9. RESUMEN ORTOGRÁFICO

CAPÍTULO VI.  EL HABLA ROMANCE

*   86.- 1. FALTA DE FIJACIÓN DEL SISTEMA VOCÁLICO

*   87.- 2. SONORIZACIÓN DE LA CONSONANTE SORDA

*   88.- 3. VACILACIÓN EN LA PÉRDIDA DE LA VOCAL INTERTÓNICA

*   89.- 4. FECHA RELATIVA DE LA SONORIZA­CIÓN Y DE LA SÍNCOPA VOCÁLICA

*   90.- 5. UNA ÉPOCA DE MÚLTIPLES SINCRE­TISMOS

*   91.- 6. CONTIENDA ENTRE LLANOS Y CULTOS

*   92.- 7. ARCAIZANTES Y NEOLOGISTAS

*   93.- 8. AFECTACIÓN ULTRACORRECTA

CAPITULO VII. EL CASTELLANO ENTRE LOS DEMÁS DIALECTOS ROMANCES HISPÁNICOS

*   94.- 1. CARÁCTER DIFERENCIAL DE CASTILLA

*   95.- 2. RASGOS PRIMITIVOS DEL CASTELLANO FRENTE AL LEONÉS, AL ARAGONÉS Y A LA ALJAMÍA

*   96.- 3. CASTILLA SE ADELANTA A LOS OTROS DIALECTOS AFINES

*   97.- 4. EL CASTELLANO CON EL LEONÉS Y EL GALLEGO-PORTUGUÉS

98.- 5. EL CASTELLANO CON EL ARAGONÉS Y EL CATALÁN

CAPÍTULO VIII. LA LITERATURA DEL MILENIO

*   99.- 1. CLÉRIGOS Y JUGLARES

*   100.- 2. CANCIONES ANDALUSÍES. EL LEN­GUAJE DE ESTOS CANTARCILLOS ROMÁNICOS

*   101.- 3. ESTADO LATENTE DE UNA POESÍA ÉPICA

*   102.- 4. ¿HUBO UNA ÉPICA MOZÁRABE?

*   103.- 5. CANTARES DE GESTA BREVES EN CASTILLA

*   104.- 6. EL ASONANTE EN LA POESÍA JUGLA­RESCA

C. LA LENGUA Y LA LITERATURA CASTELLANA
SE ABREN PASO EN UNA ESPAÑA NUEVA

CAPITULO IX. EL INFLUJO FRANCO Y LA EMANCIPACIÓN DEL ROMANCE

*   105.- 1. LA DINASTÍA NAVARRA. CASTILLA HECHA REINO

*   106.- 2. ALFONSO VI; RUPTURA CON LA TRA­DICIÓN MOZÁRABE

*   107.- 3. RECONQUISTA DE TOLEDO. DECA­DENCIA MOZÁRABE

*   108.- 4. LA EXTREMADURA AL SUR DEL DUERO. DESAPARICIÓN DE LOS DIALECTOS ROMANCES PRIMITIVOS

*   109.- 5. EL CID Y LOS ALMORÁVIDES

*   110.- 6. LA CUÑA CASTELLANA

*   111.- 7. ARROLLADOR AVANCE DE LA APÓCOPE

Diseño gráfico:
 
La Garduña Ilustrada

Imagen: letra minúscula l, siglo XII. British Museum