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Obras de Diego Catalán

214.- 4. CASTILLA LA NUEVA. TOLEDO Y LA CORTE COMO NORMAS UNIFORMADORAS

214.- 4. CASTILLA LA NUEVA. TOLEDO Y LA CORTE COMO NORMAS UNIFORMADORAS

4. CASTILLA LA NUEVA. TOLEDO Y LA CORTE COMO NORMAS UNIFORMADORAS. II. LOS DIALECTOS VIEJOS COMPLETAN SU NACIONALIZACIÓN

      Nos falta hablar de los dos más importantes centros vi­tales de la monarquía, Toledo y Sevilla, que desde siglos antes habían arrebatado a Burgos la preponderancia 25.

      En la edad clásica las cosas siguen por el mismo cami­no. La Castilla Vieja queda muy inferior en su floración li­teraria al reino toledano o a Andalucía, y además carece de un centro de cultura urbana comparable a Toledo, Ma­drid o Sevilla.

      Ese reino toledano, que aún para el canciller Ayala era cosa extraña a Castilla, ya se llama Castilla la Nueva. Tole­do, el centro docente y científico de la época visigoda, la corte escolástica de Alfonso el emperador y de Alfonso el Sabio, es en el siglo XV llamada «ciudad imperial» por el papel directivo que en la vida política ejercía sobre las demás ciudades, a causa del despierto afán con que los problemas y conmociones del reino eran sentidos por las muchas familias nobles y poderosas que en ella habitaban 26. La fama del agudo pensar y del discreto decir que tenían sus caballeros y damas hacía que allí la Reina Católica se creyese achicada: «Nunca me hallo necia, sino cuando es­toy en Toledo» 27. Los principales escritores de la primera mitad del siglo XVI son de esta Nueva Castilla: Fernando de Rojas, Fernández de Oviedo, los Valdés, Alejo de Venegas, el beato Juan de Ávila, Garcilaso.

      En consecuencia, Toledo pretendía poseer el mejor len­guaje de España; en el claustro de su catedral se paseaban los caballeros y las damas que podían servir como modelo del bien hablar.

      Pero tales pretensiones no eran acatadas por todos. Pare­cían infundadas e insolentes al doctor Villalobos, excelente escritor del lenguaje de la corte del rey Católico, del Empe­rador y de los grandes entre quienes siempre anduvo. Él, leonés, nacido en tierra de Zamora, declaraba en 1515 que quería escribir «por el más claro lenguaje castellano; y no será el de Toledo», añade, «aunque allí presumen que su habla es el dechado de Castilla, y tienen mucha ocasión de pensallo assí, por la gran nobleza de cavalleros y damas que allí viven; mas deven considerar que en todas las naciones del mundo la habla del arte es la mejor de todas, y en Cas­tilla los curiales no dizen hazién por hazían, ni comién por comían y assí en todos los verbos que son desta conjugación, ni dizen albaçeha ni almutacén ni atayforico ni otras palabras moriscas con que los toledanos ensuzian y ofuscan la polideza y claridad de la lengua castellana. Esta digresión he he­cho aquí, aunque es fuera de propósito, porque las damas de Toledo no nos tengan de aquí adelante por çafios» 28. Villa­lobos tenía razón. Los mozárabes de Toledo, aunque tan orgullosos de su independencia cristiana en medio de la cultura árabe, habían introducido excesivos arabismos 29 en el idioma de la ciudad imperial, y ésta conservaba dialecta­lismos semejantes al aragonés 30 y se mostraba demasiado tradicionalista al conservar aquellos imperfectos (comié en vez de comía) que, casi inusitados ya en el siglo XVI, se deslizan aún en obras como el Tractado de Orthographia de Alejo de Venegas, (Toledo, 1531), y en los autos representados en la catedral toledana a mediados del siglo XVI 31.

      Villalobos, a nombre del reino de León, aunque ya éste se llamaba Castilla, desecha con razón el criterio toledano, proclamando la norma de la curialidad o de la corte, y la del arte o la literatura. Una docena de años después, se agitaba en Italia la cuestión del idioma en modo semejan­te. Pero mientras Villalobos, zamorano que ya se creía cas­tellano, combatía el toledanismo respetando el castellanis­mo, allá se combatía la florentinidad a la vez que la toscanidad misma. Frente a Maquiavelo y al Bembo (1525), que afirmaban la florentinidad esencial del idioma, se al­zan el lombardo Baltasar Castiglione (1528) y el veneciano Gian Giorgio Trissino (1529) 32, desechando la norma toscana para proponer la «italiana común», la lengua de to­das las nobles ciudades de Italia donde concurren los hom­bres sabios e ingeniosos que tratan cosas grandes de gobierno, de artes, de armas y de negocios, teoría inspira­da en «el vulgar ilustre o curial» de Dante 33. En España no se hará cosa parecida, impugnando el castellanismo, sino en el periodo siguiente, y de modo débil; la unidad de la gran monarquía tenía una indisputable base castellana. Mas, por otra parte, esa unidad no logró que la lengua común eclipsara por completo a todos los otros dialectos peninsulares, como logró en Italia un alto sentido nacional sin el apoyo de ninguna unidad política. En España la uniformación lingüística tenía que contar sobre todo con el lengua­je curial de la corte regia, el más inclinado a salvar peculiaridades locales, el más fuerte para imponerse a ellas. Nos consta la repulsión con que se miraban y motejaban res­pectivamente los curiales que viajaban con los reyes y los ciudadanos de Sevilla o de Valladolid donde la corte se hos­pedaba 34; nos consta la impotente repulsión con que un burgalés, encastillado en la arcaica pureza del lenguaje cas­tellano viejo, miraba el habla al uso de la corte: Pedro Fer­nández de Villegas, en 1515, decía, lamentando que se hallase anticuada la conjunción ca «pues»: «Ya no se usa, porque estos nuestros modernos galanes cortesanos estra­gan la lengua castellana. Mejor y más conforme al latín fablan en las montañas, y aun los labradores, que no ellos. Cada día fallan nuevas maneras de fablar muy improprias y enemigas del romance que es lengua romana, y muy la­tina la nuestra»35.

      Pero esas novedades cortesanas que tanto deploraba Fer­nández de Villegas se imponían cada vez con mayor fuer­za, dado el mayor prestigio que ganaba la corte en días de Carlos V

      Juan de Valdés en 1535 vuelve a defender como indis­cutible la supremacía lingüística de Toledo, cuando en su Diálogo de la lengua fija las normas del bien hablar, pero cree preciso tomar nuevo camino, dejando entender que Tole­do y la corte son una misma cosa. Para autorizar se lo frente a gelo, Valdės invoca el uso de las «personas discretas, na­cidas y criadas en el reino de Toledo o en la corte»36. For­mas arcaizantes como truxo, cobdo, dubda, son apoyadas por él «porque assí lo pronuncio desde que nací»37, lo cual basta, porque sus propios títulos son el ser «hombre criado en el reino de Toledo y en la corte de Spaña» 38. La auto­ridad de la gente de corte se invoca otras veces para apoyar el uso de un determinado vocablo frente a otro (prefiere triste a lóbrego, asentar a posar) 39. En fin, cuando discute el escribir h, y no como hacen los escribanos de la Cancille­ría de Valladolid que ponen f por parecer latinos, no quie­re seguir a esos letrados que actúan en Castilla la Vieja, sino que invoca la autoridad lingüística de un toledano insigne: «quisiera satisfazer a Garcilaso de la Vega con otros dos cavalleros de la corte del emperador que yo conozco» 40.

      Ese intento de identificar la corte del Emperador con Toledo era una pretensión de la ciudad imperial más bien que una realidad, porque la corte no tenía una residencia fija; Toledo era sólo residencia de muchos distinguidos cortesanos. Conociendo esto, las pretensiones toledanas alegaban un fundamento más firme, el vago recuerdo de una disposición de las cortes de 1253, arriba mencionada. El madrileño Gonzalo Fernández de Oviedo en sus Quincuagenas (h. 1550) dice, defendiendo la supremacía lingüís­tica de Toledo sobre Salamanca: «e está tan averiguado esto que, como las leyes reales de la patria están escriptas en romance, es ley del reino e real que si alguna dubda oviere en las leyes e fueros de Castilla quanto a la lengua, quel intérprete sea de Toledo, porque allí es donde se habla mejor nuestra lengua o romance» 41. Verdad es que todo esto era muy inseguro, y el mismo Oviedo decide contra la ley que acaba de citar, pues continúa diciendo «E don­de mejor que en Toledo se habla es en la casa real de los reyes nuestros señores, así porque allí acuden todos los principales e bien criados señores e gente noble, como porque allí es la escuela e toque de la buena criança»; y un poco antes, Oviedo declara indispensable para la edu­cación del letrado «la escuela cortesana, donde las perso­nas reales residen e todos los grandes e mejores de los reynos acuden».

      Hemos recordado que la corte real no era sedentaria. La vida ambulante de los reyes medievales es continuada to­davía por Carlos V en España (lo mismo que por Francis­co I en Francia), y así el lenguaje cortesano no podía te­ñirse de un color local preciso, lo cual favorecía su actuación uniformadora.

      Y en este sentido, la corte regia ahora se distingue bas­tante de la medieval y toma más importancia como elemen­to directivo del idioma, en cuanto tiende a absorber en sí las múltiples cortes señoriales dispersas por el reino. Los nobles se constituyen en meros senadores y ornato de la corte del Emperador; prefieren emplear sus rentas en el lujo de sus personas y de sus fiestas en el séquito del mo­narca, a mantener lanzas o caballeros asalariados para su corte particular y para la guerra 42. Además, los nobles pier­den mucho de su importancia en la corte como consejeros del rey; el hombre universitario, el doctor, el legista ocupa principales puestos en los consejos reales, lo cual se dejaba sentir desde que a fines de 1486 los Reyes Católicos se detienen en Salamanca, sede mayor de los estudios, a fin de escoger letrados para la chancillería y los asesoramientos del gobierno.

      Téngase además en cuenta que la corte, desde siempre, atraía a los hombres de letras. Era por todos conceptos el gran centro cultural, más fuerte que cualquier centro local, aunque ese fuese Toledo.

Diego Catalán: Historia de la Lengua Española de Ramón Menéndez Pidal (2005)

NOTAS

25  Véase Parte IIIª, cap. X, § 1 y Parte IVª, cap. VI, § 2.

26  Comp. Alonso de Palencia, Crón. de Enrique IV, trad. De A. Paz y Mélia, III,  1905, pp. 344 y 395.

27  Melchor de Santa Cruz, Floresta española,  1574, IXª, 6º.

28  Al comienzo del Diálogo sobre las fiebres interpoladas, en los Problemas de Villalobos; sigo la ed. de Zaragoza,  1544.

29  Covarrubias señala otros varios, como alguáquida, ’pajuela’ (s. v. «alcrevite», comp. Dicc. Autor.), anacala, cigarral, hervatum.

30  Véase adelante cap. VIII, § 4.

31  Venegas alguna vez escribe «tendrién razón de espantarse» (fol. 38). El códice de Autos viejos toledanos menudea rimas como consintié : fee, haciédes : mercedes, etc.; véase Cantar de Mio Cid, I, 1908, p. 274, nota 1. Otro toledanismo de estos autos es mercé, virtú, verdá, sin -d final.

32  V. Rossi (Storia della letteratura italiana, II, 1921) y G. Bertoni (E. I., XIX, p. 927b).

33  Parte IVa, cap. III, §  12.

34  Véase M. Goyri, «Dos notas para el Quijote», RFE, II, 1915, p. 34.

35  Fernández de Villegas (La traducción del Dante, Burgos, 1515, canto VIIIº, 18ª) usa constantemente la f: farina, fallar, etc. Fernández de Villegas nació en Burgos (1453), según él nos dice en el canto I°, 6ª. Villegas está unos 30 kms. al Noroeste de Burgos, 7 kms. al Sur de Villadiego. Véase adelante, cap. VIII, § 9.

36  Diálogo de la lengua, ed.  1928, p. 74.

37  Diálogo de la lengua, 1928, pp. 52, 66, etc. Verdad es que en la p. 55 añade «y los más primos en el escrivir hazen lo mesmo».

38  Diálogo de la lengua, 1928, p. 33.

39  Diálogo de la lengua,  1928, pp. 112,  115, etc.

40  Diálogo de la lengua, 1928, p. 72.

41  Las Quinquagenas de la nobleza de España, ed. de 1880, pp. 510 y 511. Para las citas de Alcocer y Pisa, v. arriba Parte IVa, cap. VI, § 2, n. 8.

42  Diálogo de la lengua, 1928, pp. 134-144. También Guevara, Relox de Príncipes, IIIº, 29º (Sevilla, 1531, fol. 175b): «lo que se platicava entre los antiguos es que la casa de hulano mantenía dozientas lanças y la de hulano trezientas, y lo que se platica agora entre los modernos es: tal casa es de seys cuentos y tal de diez».

CAPÍTULOS ANTERIORES:

PARTE PRIMERA: DE IBERIA A HISPANIA
A. EL SOLAR Y SUS PRIMITIVOS POBLADORES

CAPÍTULO I. LA VOZ LEJANA DE LOS PUEBLOS SIN NOMBRE.

1.- 1.  LOS PRIMITIVOS POBLADORES Y SUS LENGUAS

2.- 2. INDICIOS DE UNA CIERTA UNIDAD LINGÜÍSTICA MEDITERRÁNEA

3.- 3. PUEBLOS HISPÁNICOS SIN NOMBRE; PIRENAICOS Y CAMÍTICOS

CAPÍTULO II. PUEBLOS PRERROMANOS, PREINDOEUROPEOS E INDOEUROPEOS

4.- 1. FUERZA EXPANSIVA DE LOS PUEBLOS DE CULTURA IBÉRICA

5.- 2. NAVEGACIÓN DE FENICIOS Y DE GRIEGOS EN ESPAÑA

6.- 3. LOS ÍBEROS Y LA IBERIZACIÓN DE ESPAÑA, PROVENZA Y AQUITANIA

7.- 4. FRATERNIDAD ÍBERO-LÍBICA

*   8.- 5. LOS LÍGURES O AMBRONES

*   9.- 6. LOS ILIRIOS

*   10.- 7. LOS CELTAS

*   11.- 8. «NOS CELTIS GENITOS ET EX IBERIS» (MARCIAL)

12.- 9. PERSISTENCIA DE LAS LENGUAS IN­DÍGENAS EN LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA

B. LAS HUELLAS DE LAS LENGUAS PRERROMANAS EN LA LENGUA ROMANCE

CAPÍTULO III. RESTOS DE LAS LENGUAS PRIMITIVAS EN EL ESPAÑOL

13.- 1. VOCABLOS DE LAS LENGUAS PRERRO­MANAS

14.- 2. SUFIJOS PRERROMANOS EN EL ESPAÑOL

15.- 3. LAS LENGUAS DE SUBSTRATO EN LA FONÉTICA ESPAÑOLA

16.- 4. RESUMEN DE LOS INFLUJOS DEL SUBSTRATO

PARTE SEGUNDA: LA HISPANIA  LATINA
A. LA COLONIZACIÓN ROMANA Y LA ROMANIZACIÓN

CAPÍTULO I. HISPANIA PROVINCIA ROMANA

* 17.- 1. CARTAGO Y ROMA. LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA Y SU EXPANSIÓN DESDE EL ESTE AL OESTE

18.- 2. LA ROMANIZACIÓN

19.- 3. ESPAÑA Y LA PROVINCIALIZACIÓN DEL IMPERIO

20.- 4. PREDOMINIO DEL ORIENTE. EL CRISTIANISMO

CAPÍTULO II. EL NUEVO LATÍN

21.- 1. ¿LATÍN VULGAR?

22.- 2. EL LATÍN NUEVO

23.- 3. INFLUJO DEL CRISTIANISMO

24.- 4. NEOLOGISMOS DEL VOCABULARIO DOCTO

25.- 5. NEOLOGISMOS DE ESTILÍSTICA COLEC­TIVA

26.- 6. ACEPCIONES NUEVAS

27.- 7. FRASEOLOGÍA

28.- 8. MÓVILES DEL NEOLOGISMO GRAMA­TICAL

29.- 9. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SINTAXIS DEL NOMBRE

30.- 10. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SIN­TAXIS DEL VERBO

31.- 11. PREPOSICIONES Y ADVERBIOS

32.- 12. COLOCACIÓN DE LAS PALABRAS

*   33.- 13. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA VOCÁLICO

34.- 14. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA CONSO­NÁNTICO

*   35.- 15. OTRAS SIMPLIFICACIONES FONÉTICAS

*   36.- 16. LARGA LUCHA ENTRE INNOVACIÓN Y PURISMO

*   37.- 17. LAS INSCRIPCIONES

B. EL LATÍN DE HISPANIA

CAPÍTULO III. ESPAÑA EN LA ROMANIA

*   38.- 1. LA ROMANIA

*   39.- 2. CAUSAS DEL DIALECTALISMO RO­MÁNICO

*   40.- 3. ROMANIA OCCIDENTAL, ROMANIA MERIDIONAL

*   41.- 4. TRES ZONAS DE COLONIZACIÓN DE ESPAÑA

*   42.- 5. ESPAÑA Y LA ITALIA MERIDIONAL

*   43.- 6. ARCAÍSMO PURISTA DEL LATÍN DE ESPAÑA

*   44.- 7. RELACIONES ENTRE EL LATÍN HISPA­NO Y EL DE LA ROMANIA MERIDIONAL: VOCABULARIO Y FORMACIÓN DE PALABRAS

45.- 8. FONÉTICA DIALECTAL EN EL LATÍN DEL SUR DE ITALIA Y DE LA HISPANIA CITERIOR

*   46.- 9. UNIDAD Y DIVERSIDAD EN EL LA­TÍN DE HISPANIA

*   47.- 10. TOPONIMIA CRISTIANA

PARTE TERCERA: HACIA LA NACIONALIZACIÓN LINGÜÍSTICA DE HISPANIA
A. DESMEMBRACIÓN DE LA ROMANIA. ÉPOCAS VISIGÓTICA Y ARÁBIGA

CAPÍTULO I. EL REINO TOLOSANO Y EL TOLEDANO

*   48.- 1. DISOLUCIÓN Y RUINA DEL IMPERIO DE OCCIDENTE. CRISIS DE ROMANIDAD

*   49.- 2. NACIONALIZACIÓN DEL REINO VISI­GODO

*   50.- 3. REINO VISIGODO TOLEDANO

*   51.- 4. ONOMÁSTICA GERMÁNICA

*   52.- 5. CAUSAS DE LA FRAGMENTACIÓN ROMÁNICA

*   53.- 6. LA LENGUA COMÚN QUE NO SE ESCRIBE

*   54.- 7. CENTROS DIRECTIVOS DE LA HISPANIA VISIGÓTICA

*   55.- 8. LENGUA CORTESANA VISIGODA

*   56.- 9. EL MAPA LINGÜÍSTICO DEL REINO GODO

*   57.- 10. ORÓSPEDA, CANTABRIA Y VASCONIA

*   58.- 11. NACIONALIZACIÓN LITERARIA. SAN ISIDORO

*   59.- 12. LA ESCUELA ISIDORIANA

CAPÍTULO II.  AL-ANDALUS. EL ÁRABE Y LA ALJAMÍA

*   60.- 1. LA ARABIZACIÓN DE HISPANIA

*   61.- 2. LOS MOZÁRABES EN SU ÉPOCA HE­ROICA

*   62.- 3. MUSULMANES DE HABLA ROMANCE

*   63.- 4. LA ALJAMÍA O LENGUA ROMANCE HABLADA EN AL-ANDALUS

*   64.- 5. TOPONIMIA ÁRABE

*   65.- 6. TOPONIMIA MOZÁRABE

*   66.- 7. TOPONIMIA LATINA EN BOCA ÁRABE

CAPÍTULO III. LOS PUEBLOS INDOCTOS DEL NORTE

*   67.- 1. UNA NUEVA BASE PARA LA NUE­VA ROMANIDAD HISPANA

*   68.- 2. GRANDES TRASIEGOS DE POBLACIÓN

*   69.- 3. TOLEDANISMO OVETENSE. EL DIALEC­TO ASTURIANO Y LEONÉS

*   70.- 4. ONOMÁSTICA NUEVA

*   71.- 5. EL PATRONÍMICO EN -Z

CAPÍTULO IV. EL IMPERIO LEONÉS Y SU FRONTERA VÁRDULO-VASCONA

*   72.- 1. ORÍGENES DEL REINO DE NAVARRA Y DEL «IMPERIO» LEONÉS

*   73.- 2. FORMACIÓN DEL GRAN CONDADO DE CASTILLA

*   74.- 3. LA RIOJA

*   75.- 4. REPOBLACIÓN AL SUR DEL DUERO

*   76.- 5. PREPONDERANTE INFLUJO ÁRABE Y MOZÁRABE

B. PRIMEROS BALBUCEOS DEL IDIOMA (960-1065)
GLOSAS Y CANTARES ÉPICOS

CAPITULO V.  LA LENGUA ESCRITA

*   77.- 1. LATÍN DOCTO Y LATÍN ARROMANZADO

*   78.- 2. LAS GLOSAS EMILIANENSES

*   79.- 3. LAS GLOSAS SILENSES

*   80.- 4. DIFICULTAD DE LA ESCRITURA

*   81.- 5. LOS DIPTONGOS

*   82.- 6. LA Ñ Y LA LL

*   83.- 7. REPRESENTACIÓN GRÁFICA DE OTROS SONIDOS ROMÁNICOS

*   84.- 8. GRAFÍAS PARA SONIDOS ESPECIAL­MENTE CASTELLANOS

*   85.- 9. RESUMEN ORTOGRÁFICO

CAPÍTULO VI.  EL HABLA ROMANCE

*   86.- 1. FALTA DE FIJACIÓN DEL SISTEMA VOCÁLICO

*   87.- 2. SONORIZACIÓN DE LA CONSONANTE SORDA

*   88.- 3. VACILACIÓN EN LA PÉRDIDA DE LA VOCAL INTERTÓNICA

*   89.- 4. FECHA RELATIVA DE LA SONORIZA­CIÓN Y DE LA SÍNCOPA VOCÁLICA

*   90.- 5. UNA ÉPOCA DE MÚLTIPLES SINCRE­TISMOS

*   91.- 6. CONTIENDA ENTRE LLANOS Y CULTOS

*   92.- 7. ARCAIZANTES Y NEOLOGISTAS

*   93.- 8. AFECTACIÓN ULTRACORRECTA

CAPITULO VII. EL CASTELLANO ENTRE LOS DEMÁS DIALECTOS ROMANCES HISPÁNICOS

*   94.- 1. CARÁCTER DIFERENCIAL DE CASTILLA

*   95.- 2. RASGOS PRIMITIVOS DEL CASTELLANO FRENTE AL LEONÉS, AL ARAGONÉS Y A LA ALJAMÍA

*   96.- 3. CASTILLA SE ADELANTA A LOS OTROS DIALECTOS AFINES

*   97.- 4. EL CASTELLANO CON EL LEONÉS Y EL GALLEGO-PORTUGUÉS

98.- 5. EL CASTELLANO CON EL ARAGONÉS Y EL CATALÁN

CAPÍTULO VIII. LA LITERATURA DEL MILENIO

*   99.- 1. CLÉRIGOS Y JUGLARES

*   100.- 2. CANCIONES ANDALUSÍES. EL LEN­GUAJE DE ESTOS CANTARCILLOS ROMÁNICOS

*   101.- 3. ESTADO LATENTE DE UNA POESÍA ÉPICA

*   102.- 4. ¿HUBO UNA ÉPICA MOZÁRABE?

*   103.- 5. CANTARES DE GESTA BREVES EN CASTILLA

*   104.- 6. EL ASONANTE EN LA POESÍA JUGLA­RESCA

C. LA LENGUA Y LA LITERATURA CASTELLANA
SE ABREN PASO EN UNA ESPAÑA NUEVA

CAPITULO IX. EL INFLUJO FRANCO Y LA EMANCIPACIÓN DEL ROMANCE

*   105.- 1. LA DINASTÍA NAVARRA. CASTILLA HECHA REINO

*   106.- 2. ALFONSO VI; RUPTURA CON LA TRA­DICIÓN MOZÁRABE

*   107.- 3. RECONQUISTA DE TOLEDO. DECA­DENCIA MOZÁRABE

*   108.- 4. LA EXTREMADURA AL SUR DEL DUERO. DESAPARICIÓN DE LOS DIALECTOS ROMANCES PRIMITIVOS

*   109.- 5. EL CID Y LOS ALMORÁVIDES

*   110.- 6. LA CUÑA CASTELLANA

*   111.- 7. ARROLLADOR AVANCE DE LA APÓCOPE

*   112.- 8. FIJACIÓN DEL RITMO ACENTUAL DE LA PALABRA

*   113.- 9. EL CATALÁN

*   114.- 10. EL PORTUGUÉS

CAPITULO X. ESPLENDOR DE LA LITERATURA DIALECTAL (1140-1180)

*   115.- 1. RESURGIMIENTO DE TOLEDO. LA HERENCIA CULTURAL ÁRABE

*   116.- 2. LA POESÍA BILINGÜE CONTINÚA TRIUNFANDO EN AL-ANDALUS

*   117.- 3. LA TOLEDO ROMÁNICA FRONTERIZA; SU MEZCLA DIALECTAL

*   118.- 4. EL POEMA DE «MIO CID»

*   119.- 5. EL LENGUAJE VERSIFICADO. EL MONORRIMO Y EL PAREADO ANISOSÍLABO

*   120.- 6. LA VERSIFICACIÓN: EL ASONANTE Y LA LLAMADA -E PARAGÓGICA

*   121.- 7. PRIMITIVISMO DEL LENGUAJE LITE­RARIO

*   122.- 8. CARÁCTER DIALECTAL DE LA LITERA­TURA

*   123.- 9. PRIMER ELOGIO DE LA LENGUA CAS­TELLANA. LA LITERATURA DE CASTILLA

CAPÍTULO XI. SINCRETISMO EN LA LENGUA LITERARIA DE LA ESPAÑA DE LOS CINCO REINOS (1180-1230)

*   124.- 1. PREPONDERANCIA CASTELLANA

*   125.- 2. INFLUJO DE LA LITERATURA GALLEGA

*   126.- 3. CONTINÚA EL INFLUJO PROVENZAL

*   127.- 4. SANTO DOMINGO DE GUZMÁN Y LA LLANEZA DE EXPRESIÓN

*   128.- 5. «SIESTA DE ABRIL»

*   129.- 6. CONVIVENCIA Y MIXTURA DE DIA­LECTOS

*   130.- 7. CASTELLANIZACIÓN DE LA LENGUA LITERARIA

*   131.- 8. DIALECTALISMO CANCILLERESCO Y NOTARIAL

PARTE CUARTA:  EL ESPAÑOL ANTIGUO
A. RENOVACIÓN ERUDITA DEL IDIOMA (1230-1293)

CAPÍTULO I. NUEVAS CONDICIONES DE VIDA

*   132.- 1. UNA NUEVA EDAD

*   133.- 2. EXPANSIÓN DE LOS DIALECTOS DEL NORTE

*   134.- 3. MODO DE LA PROPAGACIÓN LIN­GÜÍSTICA POR RECONQUISTA

*   135.- 4. «YA HAY PIRINEOS»

CAPITULO II. LOS PRIMEROS  POEMAS DE CLERECÍA

*   136.- 1. DIALECTALISMO ATENUADO

*   137.- 2. CLERECÍA Y JUGLARÍA. EL LATINISMO

*   138.- 3. VERSO «A SÍLABAS CONTADAS»

*   139.- 4. LENGUAJE VECINAL DE BERCEO

CAPITULO III. ALFONSO X EL SABIO Y LA ESCUELA DIDÁCTICA (1252-1295)

*   140.- 1. FEDERICO II Y ALFONSO X

*   141.- 2. CREACIÓN DE LA PROSA LITERARIA

*    142.- 3. TRABAJO DIRECTIVO DEL REY SABIO

*   143.- 4. EL ARABISMO

*   144.- 5. LA ESCOLÁSTICA Y LA ANTIGÜEDAD

*   145.- 6. TENDENCIA ETIMOLÓGICA

*   146.- 7. NEOLOGISMO LATINISTA

*   147.- 8. NEOLOGISMO ROMÁNICO

*   148.- 9. IDEA ESTILÍSTICA DE ALFONSO EL SABIO

149.- 10. CUESTIÓN DEL IDIOMA: «CASTELLA­NO DERECHO»

150.- 11. CASTELLANO, LEONÉS, ARAGONÉS

151.- 12. ESPAÑOL, LENGUAJE DE ESPAÑA

152.- 13. LA ORTOGRAFÍA ALFONSÍ

*   153.- 14. EL CASTELLANO EN LA NUEVA POE­SÍA DE CLERECÍA

*   154.- 15. PREPONDERANCIA DEL CASTELLANO

CAPÍTULO IV. LA LENGUA COMÚN. RELACIONES EXTRANJERAS

*   155.- 1. INTERCAMBIOS DE VOCABULARIO ENTRE FRANCIA Y ESPAÑA

*   156.- 2. LA APÓCOPE POTESTATIVA DE -E; GEOGRAFÍA Y CRONOLOGÍA

*   157.- 3. LA APÓCOPE EN LOS TEXTOS LITERA­RIOS

B. LOS DOS PRINCIPALES ESTILISTAS DE LA EDAD MEDIA.
APOGEO DE LA ESCUELA DIDÁCTICA (1205-1370)

CAPITULO V. LA LENGUA LITERARIA

*   158.- 1. SANCHO IV SE APARTA DE LOS GUSTOS DE ALFONSO X

*   159.- 2. LA ESCUELA ALFONSÍ. CULMINACIÓN DE LA LITERATURA

*   160.- 3. PROPÓSITO ESTILÍSTICO DE DON JUAN MANUEL

*   161.- 4. LENGUA RACIONAL Y LÓGICA

*   162.- 5. INTENTO FALLIDO DE OSCURIDAD

*   163.- 6. EL ARCIPRESTE DE HITA. «RAZONES ENCUBIERTAS»

*   164.- 7. LO IRRACIONAL

*   165.- 8. VOCABULARIO Y FRASEOLOGÍA

*      166.- 9. EL VERSO Y LAS «SERRANILLAS»

CAPITULO VI. ESTADO DE LA LENGUA COMÚN

*   167.- 1. RELATIVA ESTABILIDAD

*   168.- 2. LA LENGUA COMÚN. TOLEDO Y SEVILLA

*   169.- 3. APÓCOPE POTESTATIVA DE LA -E

*   170.- 4. LOS DIALECTOS LATERALES Y EL DIA­LECTO CENTRAL

*   171.- 5. TENDENCIAS CASTICISTAS

*   172.- 6. RELACIONES EXTERNAS

C. ARTIFICIOSIDAD RENACENTISTA.
PRERRENACIMIENTO RETÓRICO

CAPÍTULO VII.  PERÍODO DE TRANSICIÓN, 1370-1400

*   173.- 1. INFLUJO GALAICO-LEONÉS. ROMAN­CES Y ARTE MAYOR

*   174.- 2. ENSAYOS HUMANÍSTICOS EN ARAGO­NÉS. FERNÁNDEZ DE HEREDIA

*   175.- 3. DON PEDRO LÓPEZ DE AYALA

CAPITULO VIII. ALEGORÍA, OSCURIDAD. RETÓRICA ELOCUENCIA (1400-1450)

*   176.- 1. PRIMERA APARICIÓN DE UNA ES­CUELA SEVILLANA. DECIRES ALEGÓRICOS Y OSCUROS (1395-1415)

*   177.- 2. LA PROSA. DON ENRIQUE DE VILLENA (1417-28)

*   178.- 3. LA POESÍA. SANTULARIA Y MENA (1429-1456)

*   179.- 4. NUEVAS ORIENTACIONES

*   180.- 5. LO LIBRESCO

*   181.- 6. DENOMINACIONES METAFÓRICAS

*   182.- 7. LOS NEOLOGISMOS «LECTOR» Y «POETA»

*   183.- 8. LA RETÓRICA Y EL DESPRECIO DE LA LENGUA COMÚN

*   184.- 9. LATINISMO POR RAZONES ESTÉTICAS

*   185.- 10. SINTAXIS ARTIFICIOSA. HIPÉRBATON

*   186.- 11. LA POESÍA COMO CIENCIA

*   187.- 12. NUEVA VIDA CORTESANA. OSTEN­TACIÓN Y LUJO

*   188.- 13. GUSTO POR LO INUSITADO. LO IRREVERENTE, LO OBSCENO

*   189.- 14. RETÓRICA Y NATURALIDAD. FER­NÁN PÉREZ DE GUZMÁN

*   190.- 15. DECADENCIA DE LA ARTIFICIOSIDAD Y TRANSICIÓN (1458-1475). JUAN DE LUCENA

*   191.- 16. GÓMEZ MANRIQUE. VUELTA A LA NATURALIDAD

CAPÍTULO IX. ESTADO DE LA LENGUA COMÚN (1370-1470) Y RELACIONES EXTERIORES DEL CASTELLANO

*   192.- 1. RACHAS DE ARTIFICIOSIDAD

*   193.- 2. FONÉTICA DEL LATINISMO LÉXICO

*   194.- 3. SIMILICADENCIAS Y RIMAS EN LA LENGUA CONVERSACIONAL

*   195.- 4. NEOLOGISMOS MORFOLÓGICOS

*   196.- 5. EXTINCIÓN DE LA APÓCOPE POTES­TATIVA DE -E

*   197.- 6. ARAGÓN Y CATALUÑA. CORTE DE ALFONSO V

*   198.- 7. LAS CANARIAS Y PORTUGAL

*   199.- 8. EL ÁRABE Y EL ROMANCE

*   200.- 9. ITALIA

*   201.- 10. FRANCIA

PARTE QUINTA. EL ESPAÑOL ÁUREO
A. RENACIMIENTO HUMANÍSTICO (1474-1554)

CAPITULO I. DEL RETORICISMO AL HUMANISMO: LOS REYES CATÓLICOS (1474-1516)

*   202.- 1. SIGNIFICACIÓN DEL NUEVO REINADO

*   203.- 2. JORGE MANRIQUE

*   204.- 3. LA CELESTINA

*   205.- 4. CONCEPTISMO POÉTICO DEL CANCIO­NERO GENERAL

*   206.- 5. LA REINA ISABEL Y EL HUMANISMO

*   207.- 6. NEBRIJA

*   208.- 7. LA LENGUA, LA UNIDAD NACIONAL, EL IMPERIO

*   209.- 8. FRUTOS TARDÍOS MEDIEVALES

*   210.- 9. LOS ROMANCES

CAPITULO II. LOS DIALECTOS VIEJOS COMPLETAN SU NACIONALIZACIÓN

*   211.- 1. OJEADA GENERAL

*   212.- 2. LA UNIDAD POLÍTICA Y EL REINO DE ARAGÓN

*   213.- 3. EL REINO DE LEÓN

Diseño gráfico:
 
La Garduña Ilustrada

Imagen: alfabeto griego: letra mayúscula    Μ, Mi (μι)

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