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Obras de Diego Catalán

221.- 7. EL SECECEO SEVILLANO

221.- 7. EL SECECEO SEVILLANO

7. EL SECECEO SEVILLANO. III. UN DIALECTO NUEVO. EXPANSIÓN DEL ANDALUZ. EL CECEO/SESEO

      El sececeo ofrece en Sevilla muestras particularmente abundantes desde muy temprano. Los treinta documentos escritos en Andalucía de 1235 a 1492 que publiqué en mis Documentos lingüísticos, I: Reino de Castilla (1919) son poco significativos por ser pocos y proceder varios de la Canci­llería real; en ellos sólo hay casos (pp. 477-478) de confu­sión en la z agrupada o implosiva: dieſ, dieſmo, repetidamen­te escritos en Sanlúcar o Niebla, 1419, con s alta, inconfundible con z y nunca empleada como sustituto grá­fico de ella. El hecho cobra valor al observar que esas vo­ces se repiten mucho en otras regiones de los Documentos siempre bajo su forma correcta, diez, diezmos, siendo real­mente llamativo que en el documento citado de 1419 aparezca la grafía dieſmos nueve veces (pp. 477-478), frente a las más de treinta veces que en documentos de otras co­marcas castellanas figura escrita la voz diezmos. Ocasional­mente, aun en cartas de los Reyes Católicos al concejo de la capital andaluza en 1492 se lee grandeſa, quatroſientos, así como lizenſia; el escribiente podía ser sevillano, pues la corte llevaba varios años de residir frecuentemente en Se­villa con motivo de la guerra de Granada 36. Las confusio­nes gráficas entre s y z son mucho más frecuentes en los escritos descuidados. Pero es preciso seleccionar las fuen­tes en que apoyar las observaciones, ya que entre los do­cumentos editados modernamente abundan los que no son fiables desde un punto de vista paleográfico en cuanto a la lectura de la z 37. Lapesa, en 1957 38, ha llamado la aten­ción sobre las grafías z por s, que son las más seguras, y ha aducido de 1487 un libro de cuentas de Pedro de Tole­do, limosnero de la Reina Católica y canónigo de Sevilla, que «ofrece muchos Roblez, inglez, ſijoz, Andrez, Blaz, como contrapartida de viscayno, Sanches, Gomes, durasnos, Beatris». A los ejemplos, siempre menos seguros (por la similitud gráfica de ciertos tipos de s y z), de s en lugar de z añade: Gausýn, alguasyl, gosarnos, Plasentines de 1488-1492 39.

      Puedo ofrecer algunos otros testimonios tempranos 40 que considero fiables. En ciertas noticias sucesivas donde los notarios de Sevilla iban consignando sucesos ocurridos en la ciudad, se halla resiamente, granasón 1471, quartisaron, honse 'onze' 1480; faser, poso 5 enero 1484; alguasyl 1496; en una relación de bienes escrita en 1503, prezilla 'presilla'; en un documento sobre obra de albañilería también en 1503: fasién­dole (otra vez faziendo)41. De otra parte, en contratos hechos por albañiles pintores y escultores vecinos de la metrópoli hispalense no es raro hallar pedaso 1496, quitaſiones, quitasión 1503; «barro cosido» 1505 42; faser, renunsyamos 1509; tresientos, fiso varias veces 1510 43; hasiéndoles, artezones 2 veces (junto a artesones), artezón, rasymos, barnís, aseyte 4 veces 1518 44. Aquí encajan las abundantes cacografías de documentos sevillanos, desde 1500 en adelante, que reúne Amado Alonso tomándo­las de la «Colección de documentos inéditos para la historia de Hispano-América», edición paleográfica del Instituto Hispano-Cubano de Historia de América 45.

      Respecto a la confusión entre ç- y s- y -ç- y -ss-, Lapesa ha señalado el testimonio más viejo: En el códice del Can­cionero de Baena, reunido antes de 1445 (posiblemente autógrafo del propio Alfonso de Baena, nacido en las proximidades de Marchena) se hallan escritos: çatán 'Satán', çedal 'sedal', escaçeza, çenado 'senado' y bruçelas 46.

      Visto este ejemplo tan sobresaliente, cobran mayor valor las grafías çeçeantes que hacia 1475 contiene la Gaya del sevillano Pero Guillén de Segovia, çemencera, çenzilla, çenzillo, diçensiones, en que la presencia de otra ç, z o s puede ayudar a la confusión.

      Lapesa aduce además los casos de «sirios de libra», que el Cabildo de Sevilla manda llevar en las procesiones celebrativas de la toma de Granada (1492) y de çufriendo en un documento de 1495 acreditado por el escribano de Sevilla Johan de Murga 47.

      Puedo añadir otros ejemplos tempranos: en 1496, en el documento sevillano, arriba citado, donde se escribe alguasyl, figura Medina Çidonia. En la relación de bienes es­crita en 1503 (donde aparece prezilla) se acumulan calaboso, asadón, sestos 'cestos', sercadura, «calsas de lienzo», cinco palabras en que s está por ç (al lado de otras voces correc­tamente escritas: taça, baçín, açotar). De la misma fecha es el documento sobre obra de albañilería ya citado (donde se escribe fasiéndole y faziendo indistintamente) en el cual figura sepilladura (alternando con çepillada) y sincho 48. Lapesa aduce de 1506 las grafías sinbolio, symborio por 'cim­borrio' y seró por 'cerró' 49. Más tardía (1519) es una con­trata del albañil Cristóbal García, que constituye un excelente ejemplo de cacografía seseante tanto de s por ç  como por z 50: sanjas 2 veces, sanjar, ensima 8 veces, sepa 'cepa', simientos, travasón, «que aljorose toda la madera», «aljorose la madera» (otros albañiles escriben «que aljoroce la madera»), junto a ronpedisa, plaso.

      Aunque ya de 1522 es, desde luego, magnífico ejemplo de indistinción el «Discurso de la Comunidad de Sevilla, an. 1520, que escrivió un clérigo apasionado de la casa de Niebla», aducido por Amado Alonso 51: Ésija, comensó, sinco, «çiento y sincuenta», ensima, serrojos, serraduras, parese, mosos, regradesía, senar, serezo, monsón, sercar, serca, Serbantes, alcansólos, señidas, debosión; y por otra parte: proviçión, cortapiça, «amaçar pan», çierpe. Todo esto escrito veinte o veinti­cinco años antes de la fecha en que Arias Montano consi­deraría que aún los sevillanos «pronunciaban enteramente lo mismo que los de Toledo» la ç y s. Si el clérigo apasio­nado de la casa de Niebla no atinaba a escribir correcta­mente la ç y la s, no es de extrañar que los contratos de albañiles sevillanos continúen confundiendo: feneser, resibido, junto a fenecimiento 1526 52, etc. Aun en las imprentas sevillanas a mediados del XVI se deslizaban diesmo, has, ensalsa y casos semejantes 53. Bastan estos ejemplos para po­der afirmar que desde fines del siglo XV la confusión de s y ç, como la de s y z era bastante general en Sevilla.

      A pesar de ser ya tan general el fenómeno del sececeo en el reino de Sevilla en el primer tercio del XVI, cuando en 1535 Juan de Valdės y sus interlocutores italianos comen­taban la pronunciación seseante de «algunos españoles» sin precisar si se trata de individuos sueltos o pertenecientes a una región particular, para nada se acuerdan del fenóme­no contrario, el ceceo-zezeo de ss y s.  Describen el seseo [quizá recordando a los muchos valencianos bilingües que pulula­ban por Roma] como «vicio particular de las lenguas de los tales, que no les sirven para aquella asperilla pronunciación de la z y ponen en su lugar la s, y por 'hazer' dizen haser y por 'razón', rasón y por 'rezio', resio, etc.» 54. Por enton­ces, la confusión de s con ç, z se hace notar por los escri­tores casi tan sólo como característica de los gitanos, quie­nes evidentemente la tomaban del habla popular sevillana aunque después la esparcían entre los gitanos de España entera 55. Gil Vicente en su Auto da Lusitania de 1532, hace venir a la diosa Venus de Egipto, con habla zezeosa: «Antez de estaz ricaz bodaz / que venimuz celebrar...»56. El poeta quiere sin duda representar lo que Joaõ de Barros en 1540 llama «o cecear cigano de Sevilha» 57, cómoda ca­racterización de los ribereños del Nilo, empleada también hacia 1550 por el Auto de la huida de Egipto en el códice de la catedral de Toledo, donde todos los egipcios o gitanos (Aegyptanus) hablan así a la sagrada familia:

Yd, zeñorez, al mezón,
que yo no tengo apozento...
en cabo deze cantón
oz darán albergaçión,
zeñor, a vuestro contento 58.

Estas muestras no distinguen en el ceceo fricativa sorda y sonora según hacía el fraile de la Comedia Tesorina. Pero sí las distingue la gitana que aparece en la Farsa Ardamisa de Diego de Negueruela, también a mediados del siglo XVI: çeñor, çaber, conçuélame, gozeys, ezpantoza, caza 'casa', éztaz 'éstas' 59.

      Pero no era solo notorio a españoles y portugueses «o ce­cear cigano de Sevilha»; ni era el çeçeo-zezeo práctica exclusi­va de gitanos e ineducados menestrales; también se usaba algo entre las clases educadas sevillanas en los primeros de­cenios del XVI. Bernal Díaz del Castillo, hablando en 1568 del capitán Luis Marín, a quien él conoció y trató desde 1519 a 1526 en Méjico, uno de los mejores capitanes de aquella conquista, cuenta que era «de buena conversación» (¡no ha­bía de ser andaluz!) y «ceceaba un poco como sevillano» 60. Es éste el primer testimonio que conozco del ceceo tomado como pronunciación no ya caracterizadora de un individuo o gru­po social, sino de los sevillanos en general; las numerosas cacografías sevillanas que hemos citado justifican sobrada­mente que Bernal Díaz considere como característico del habla de Sevilla el ceceo que oía hacia 1520 al capitán Marín. Pero además en el testimonio de Bernal Díaz hay que consi­derar la parte que atañe al capitán: ese Luis Marín era natu­ral de Sanlúcar (hoy provincia de Cádiz) en el reino de Se­villa, y pasó a Méjico, según nos dice el propio Bernal Díaz, de unos 30 años; había pues, nacido hacia 1490, y por tan­to su ceceo nos indica que allá por el año 1500 entre los ni­ños de las clases acomodadas de Sanlúcar era ya muy tolera­do el que confundiesen s con ç  z.

Diego Catalán: Historia de la Lengua Española de Ramón Menéndez Pidal (2005)

NOTAS

36  C. López Martínez, Arquitectos, escultores y pintores vecinos de Sevilla, 1928, p. 92.

37  A. Alonso, «Historia del ceceo y del seseo esp.», Thesaurus, BICC, VII, 1951, pp. 140-143, ha reunido ejemplos no sólo del s. XV pero aún del s. XIV, basados en documentos editados por A. D. Savage que no parecen (en su transcripción de las sibilantes) dignos de fe. También deben desecharse, según sospecha con razón el propio Amado Alonso, los editados por el Archivo Hispalense.

38  R. Lapesa, «Sobre el ceceo y el seseo andaluz», en D. Catalán, ed., Estructuralismo e Historia. Homenaje Martinet I, 1957, p. 72.

39  Acerca del porqué de esa menor seguridad, v. la nota 40; los ejemplos en Lapesa, «Sobre el ceceo y el seseo andaluz», 1957, p. 73.

40  Omito muchos casos de s por z, en textos del siglo XV edi­tados modernamente procedentes de colecciones de documentos reunidos con propósito histórico y no filológico, dado que el transcriptor moderno puede haber leído como s una z antigua muy semejante en su trazado a la s (cfr. lo que digo en Romania, XXX, 1901, pp. 436-438). Los ejemplos impresos en el siglo XVI están exentos de sospecha.

41  Estos tres escritos se hallan en el Archivo de Protocolos de Se­villa. El de 1484 en el Oficio XV, 1480-89, fol. 8v.; los dos de 1503 en el Oficio IV, Legajo 2º, el último, en el f. 288. Don Antonio Muro Orejón, persona muy familiarizada con la paleografía sevilla­na, me comunica de sus investigaciones históricas estos documen­tos y otros del mismo Archivo, que omito por menos interesantes.

42  C. López Martínez, Arquitectos, escultores y pintores vecinos de Sevilla, 1928, pp. 92, 108, 139 y 144, Biſente, p. 174. año 1560.

43  Documentos para la historia del arte en Andalucía, publ. por la Universidad de Sevilla, I, 1927, pp. 36 y 20.

44  Documentos para la historia del arte en Andalucía, VI, 1933, pp. 22, 87,  15-16.

45  A. Alonso, «Historia del ceceo y del seseo esp.», Thesaurus. BICC, VII, 1951, pp.  146-148.

46  R. Lapesa,  «Sobre el ceceo y el seseo and.», en Homenaje Martinet, I,  1957, p. 72.

47  R. Lapesa, en Homenaje Martinet, I,  1957, pp. 73 y 22 res­pectivamente.

48  Ver arriba, n. 41.

49  R. Lapesa, en Homenaje Martinet, I,  1957, p. 73.

50  Documentos para la historia del arte en Andalucía, VI, 1933, pp. 15-16.

51  A. Alonso, en Thesaurus. BICC, VII, 1951, pp. 143-145 y nn. 36 y 37.

52  Documentos para la historia del arte en Andalucía, I, pp. 16-17.

53  Los tres ejemplos se hallan en la traducción del Enquiridion de Erasmo por el Arcediano del Alcor, en la edición de Amberes, 1555, que es sin duda trasunto de la ed. de Sevilla 1550 (Dámaso Alonso, Enquiridion,  1932, p. 531).

54  Diálogo de la lengua, ed. de 1928, p. 89.

55  Recuérdese la Gitanilla de Cervantes, criada en Castilla pero ceceosa por artificio, no por naturaleza, según texto que copiamos en otro lugar.

56  Obras, 1834, III, p. 285. Aunque esta edición moderniza la ortografía, parece que la edición vieja no emplea distinción de z y ç (como no la emplean los Autos viejos de Toledo). La misma indistinción en la Farça das Ciganas de 1521, en el mismo tomo III, p. 193, donde la sorda queda s: señur graciuzo, sumuz hidalgaz, sabreiz, desiertaz, personaz. Indistinción en la letrilla gitana de Góngora, de 1609: perzona, zuelta, zoberana, ezte, etc. (Obras, 1921, I, p. 317).

57  Elogiando las dos lenguas portuguesa y castellana: «certo é que a limpa castelhana, muito melhor é que o vasconso de Biscaia e o cecear cigano de Sevilha, as quaes nom se podem escrever». (J. de Barros, Diálogo em louvor da nossa linguagem, 1450, RIEV, XV, 1924, p. 189).

58  Colección de Autos, 1901, pp. 381 ss.

59  Farsa llamada Ardamisa, ed. Rouanet,  1900, pp.  19-24.

60  Verdadera historia de la conquista de la Nueva España, cap. 206º. Bernal Díaz, que escribe cuando ya el capitán Marín hacía mu­cho que había muerto «en lo de Mechoacán», cuenta en el cap. 53º la llegada del capitán a Nueva España en 1519 y habla úl­timas veces de él en los caps. 189º y 193º (BAE, XXVI, pp. 307b; 466, 270b, 257b). A. Alonso, en Thesaurus. BICC, VII, 1951, pp. 117-118, piensa que el testimonio de Bernal Díaz «no vale como dato de que los sevillanos eran conocidos por su ceceo en 1519», pues la asociación de su ceceo con el sevillano «pudo y tuvo que ocurrírsele a Bernal Díaz al escribirlo» en 1568. Contra tal ma­nera de ver objeta razonablemente D. Catalán, «El ceceo-zezeo al comenzar la expansión atlántica de Castilla», Boletim de Fil., XVI, 1956-57, pp. 317-318. Por mi parte, frente a la opinión de A. Alonso, mantengo [1961] mi interpretación de hace veinte años.

CAPÍTULOS ANTERIORES:

PARTE PRIMERA: DE IBERIA A HISPANIA
A. EL SOLAR Y SUS PRIMITIVOS POBLADORES

CAPÍTULO I. LA VOZ LEJANA DE LOS PUEBLOS SIN NOMBRE.

1.- 1.  LOS PRIMITIVOS POBLADORES Y SUS LENGUAS

2.- 2. INDICIOS DE UNA CIERTA UNIDAD LINGÜÍSTICA MEDITERRÁNEA

3.- 3. PUEBLOS HISPÁNICOS SIN NOMBRE; PIRENAICOS Y CAMÍTICOS

CAPÍTULO II. PUEBLOS PRERROMANOS, PREINDOEUROPEOS E INDOEUROPEOS

4.- 1. FUERZA EXPANSIVA DE LOS PUEBLOS DE CULTURA IBÉRICA

5.- 2. NAVEGACIÓN DE FENICIOS Y DE GRIEGOS EN ESPAÑA

6.- 3. LOS ÍBEROS Y LA IBERIZACIÓN DE ESPAÑA, PROVENZA Y AQUITANIA

7.- 4. FRATERNIDAD ÍBERO-LÍBICA

*   8.- 5. LOS LÍGURES O AMBRONES

*   9.- 6. LOS ILIRIOS

*   10.- 7. LOS CELTAS

*   11.- 8. «NOS CELTIS GENITOS ET EX IBERIS» (MARCIAL)

12.- 9. PERSISTENCIA DE LAS LENGUAS IN­DÍGENAS EN LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA

B. LAS HUELLAS DE LAS LENGUAS PRERROMANAS EN LA LENGUA ROMANCE

CAPÍTULO III. RESTOS DE LAS LENGUAS PRIMITIVAS EN EL ESPAÑOL

13.- 1. VOCABLOS DE LAS LENGUAS PRERRO­MANAS

14.- 2. SUFIJOS PRERROMANOS EN EL ESPAÑOL

15.- 3. LAS LENGUAS DE SUBSTRATO EN LA FONÉTICA ESPAÑOLA

16.- 4. RESUMEN DE LOS INFLUJOS DEL SUBSTRATO

PARTE SEGUNDA: LA HISPANIA  LATINA
A. LA COLONIZACIÓN ROMANA Y LA ROMANIZACIÓN

CAPÍTULO I. HISPANIA PROVINCIA ROMANA

* 17.- 1. CARTAGO Y ROMA. LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA Y SU EXPANSIÓN DESDE EL ESTE AL OESTE

18.- 2. LA ROMANIZACIÓN

19.- 3. ESPAÑA Y LA PROVINCIALIZACIÓN DEL IMPERIO

20.- 4. PREDOMINIO DEL ORIENTE. EL CRISTIANISMO

CAPÍTULO II. EL NUEVO LATÍN

21.- 1. ¿LATÍN VULGAR?

22.- 2. EL LATÍN NUEVO

23.- 3. INFLUJO DEL CRISTIANISMO

24.- 4. NEOLOGISMOS DEL VOCABULARIO DOCTO

25.- 5. NEOLOGISMOS DE ESTILÍSTICA COLEC­TIVA

26.- 6. ACEPCIONES NUEVAS

27.- 7. FRASEOLOGÍA

28.- 8. MÓVILES DEL NEOLOGISMO GRAMA­TICAL

29.- 9. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SINTAXIS DEL NOMBRE

30.- 10. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SIN­TAXIS DEL VERBO

31.- 11. PREPOSICIONES Y ADVERBIOS

32.- 12. COLOCACIÓN DE LAS PALABRAS

*   33.- 13. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA VOCÁLICO

34.- 14. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA CONSO­NÁNTICO

*   35.- 15. OTRAS SIMPLIFICACIONES FONÉTICAS

*   36.- 16. LARGA LUCHA ENTRE INNOVACIÓN Y PURISMO

*   37.- 17. LAS INSCRIPCIONES

B. EL LATÍN DE HISPANIA

CAPÍTULO III. ESPAÑA EN LA ROMANIA

*   38.- 1. LA ROMANIA

*   39.- 2. CAUSAS DEL DIALECTALISMO RO­MÁNICO

*   40.- 3. ROMANIA OCCIDENTAL, ROMANIA MERIDIONAL

*   41.- 4. TRES ZONAS DE COLONIZACIÓN DE ESPAÑA

*   42.- 5. ESPAÑA Y LA ITALIA MERIDIONAL

*   43.- 6. ARCAÍSMO PURISTA DEL LATÍN DE ESPAÑA

*   44.- 7. RELACIONES ENTRE EL LATÍN HISPA­NO Y EL DE LA ROMANIA MERIDIONAL: VOCABULARIO Y FORMACIÓN DE PALABRAS

45.- 8. FONÉTICA DIALECTAL EN EL LATÍN DEL SUR DE ITALIA Y DE LA HISPANIA CITERIOR

*   46.- 9. UNIDAD Y DIVERSIDAD EN EL LA­TÍN DE HISPANIA

*   47.- 10. TOPONIMIA CRISTIANA

PARTE TERCERA: HACIA LA NACIONALIZACIÓN LINGÜÍSTICA DE HISPANIA
A. DESMEMBRACIÓN DE LA ROMANIA. ÉPOCAS VISIGÓTICA Y ARÁBIGA

CAPÍTULO I. EL REINO TOLOSANO Y EL TOLEDANO

*   48.- 1. DISOLUCIÓN Y RUINA DEL IMPERIO DE OCCIDENTE. CRISIS DE ROMANIDAD

*   49.- 2. NACIONALIZACIÓN DEL REINO VISI­GODO

*   50.- 3. REINO VISIGODO TOLEDANO

*   51.- 4. ONOMÁSTICA GERMÁNICA

*   52.- 5. CAUSAS DE LA FRAGMENTACIÓN ROMÁNICA

*   53.- 6. LA LENGUA COMÚN QUE NO SE ESCRIBE

*   54.- 7. CENTROS DIRECTIVOS DE LA HISPANIA VISIGÓTICA

*   55.- 8. LENGUA CORTESANA VISIGODA

*   56.- 9. EL MAPA LINGÜÍSTICO DEL REINO GODO

*   57.- 10. ORÓSPEDA, CANTABRIA Y VASCONIA

*   58.- 11. NACIONALIZACIÓN LITERARIA. SAN ISIDORO

*   59.- 12. LA ESCUELA ISIDORIANA

CAPÍTULO II.  AL-ANDALUS. EL ÁRABE Y LA ALJAMÍA

*   60.- 1. LA ARABIZACIÓN DE HISPANIA

*   61.- 2. LOS MOZÁRABES EN SU ÉPOCA HE­ROICA

*   62.- 3. MUSULMANES DE HABLA ROMANCE

*   63.- 4. LA ALJAMÍA O LENGUA ROMANCE HABLADA EN AL-ANDALUS

*   64.- 5. TOPONIMIA ÁRABE

*   65.- 6. TOPONIMIA MOZÁRABE

*   66.- 7. TOPONIMIA LATINA EN BOCA ÁRABE

CAPÍTULO III. LOS PUEBLOS INDOCTOS DEL NORTE

*   67.- 1. UNA NUEVA BASE PARA LA NUE­VA ROMANIDAD HISPANA

*   68.- 2. GRANDES TRASIEGOS DE POBLACIÓN

*   69.- 3. TOLEDANISMO OVETENSE. EL DIALEC­TO ASTURIANO Y LEONÉS

*   70.- 4. ONOMÁSTICA NUEVA

*   71.- 5. EL PATRONÍMICO EN -Z

CAPÍTULO IV. EL IMPERIO LEONÉS Y SU FRONTERA VÁRDULO-VASCONA

*   72.- 1. ORÍGENES DEL REINO DE NAVARRA Y DEL «IMPERIO» LEONÉS

*   73.- 2. FORMACIÓN DEL GRAN CONDADO DE CASTILLA

*   74.- 3. LA RIOJA

*   75.- 4. REPOBLACIÓN AL SUR DEL DUERO

*   76.- 5. PREPONDERANTE INFLUJO ÁRABE Y MOZÁRABE

B. PRIMEROS BALBUCEOS DEL IDIOMA (960-1065)
GLOSAS Y CANTARES ÉPICOS

CAPITULO V.  LA LENGUA ESCRITA

*   77.- 1. LATÍN DOCTO Y LATÍN ARROMANZADO

*   78.- 2. LAS GLOSAS EMILIANENSES

*   79.- 3. LAS GLOSAS SILENSES

*   80.- 4. DIFICULTAD DE LA ESCRITURA

*   81.- 5. LOS DIPTONGOS

*   82.- 6. LA Ñ Y LA LL

*   83.- 7. REPRESENTACIÓN GRÁFICA DE OTROS SONIDOS ROMÁNICOS

*   84.- 8. GRAFÍAS PARA SONIDOS ESPECIAL­MENTE CASTELLANOS

*   85.- 9. RESUMEN ORTOGRÁFICO

CAPÍTULO VI.  EL HABLA ROMANCE

*   86.- 1. FALTA DE FIJACIÓN DEL SISTEMA VOCÁLICO

*   87.- 2. SONORIZACIÓN DE LA CONSONANTE SORDA

*   88.- 3. VACILACIÓN EN LA PÉRDIDA DE LA VOCAL INTERTÓNICA

*   89.- 4. FECHA RELATIVA DE LA SONORIZA­CIÓN Y DE LA SÍNCOPA VOCÁLICA

*   90.- 5. UNA ÉPOCA DE MÚLTIPLES SINCRE­TISMOS

*   91.- 6. CONTIENDA ENTRE LLANOS Y CULTOS

*   92.- 7. ARCAIZANTES Y NEOLOGISTAS

*   93.- 8. AFECTACIÓN ULTRACORRECTA

CAPITULO VII. EL CASTELLANO ENTRE LOS DEMÁS DIALECTOS ROMANCES HISPÁNICOS

*   94.- 1. CARÁCTER DIFERENCIAL DE CASTILLA

*   95.- 2. RASGOS PRIMITIVOS DEL CASTELLANO FRENTE AL LEONÉS, AL ARAGONÉS Y A LA ALJAMÍA

*   96.- 3. CASTILLA SE ADELANTA A LOS OTROS DIALECTOS AFINES

*   97.- 4. EL CASTELLANO CON EL LEONÉS Y EL GALLEGO-PORTUGUÉS

98.- 5. EL CASTELLANO CON EL ARAGONÉS Y EL CATALÁN

CAPÍTULO VIII. LA LITERATURA DEL MILENIO

*   99.- 1. CLÉRIGOS Y JUGLARES

*   100.- 2. CANCIONES ANDALUSÍES. EL LEN­GUAJE DE ESTOS CANTARCILLOS ROMÁNICOS

*   101.- 3. ESTADO LATENTE DE UNA POESÍA ÉPICA

*   102.- 4. ¿HUBO UNA ÉPICA MOZÁRABE?

*   103.- 5. CANTARES DE GESTA BREVES EN CASTILLA

*   104.- 6. EL ASONANTE EN LA POESÍA JUGLA­RESCA

C. LA LENGUA Y LA LITERATURA CASTELLANA
SE ABREN PASO EN UNA ESPAÑA NUEVA

CAPITULO IX. EL INFLUJO FRANCO Y LA EMANCIPACIÓN DEL ROMANCE

*   105.- 1. LA DINASTÍA NAVARRA. CASTILLA HECHA REINO

*   106.- 2. ALFONSO VI; RUPTURA CON LA TRA­DICIÓN MOZÁRABE

*   107.- 3. RECONQUISTA DE TOLEDO. DECA­DENCIA MOZÁRABE

*   108.- 4. LA EXTREMADURA AL SUR DEL DUERO. DESAPARICIÓN DE LOS DIALECTOS ROMANCES PRIMITIVOS

*   109.- 5. EL CID Y LOS ALMORÁVIDES

*   110.- 6. LA CUÑA CASTELLANA

*   111.- 7. ARROLLADOR AVANCE DE LA APÓCOPE

*   112.- 8. FIJACIÓN DEL RITMO ACENTUAL DE LA PALABRA

*   113.- 9. EL CATALÁN

*   114.- 10. EL PORTUGUÉS

CAPITULO X. ESPLENDOR DE LA LITERATURA DIALECTAL (1140-1180)

*   115.- 1. RESURGIMIENTO DE TOLEDO. LA HERENCIA CULTURAL ÁRABE

*   116.- 2. LA POESÍA BILINGÜE CONTINÚA TRIUNFANDO EN AL-ANDALUS

*   117.- 3. LA TOLEDO ROMÁNICA FRONTERIZA; SU MEZCLA DIALECTAL

*   118.- 4. EL POEMA DE «MIO CID»

*   119.- 5. EL LENGUAJE VERSIFICADO. EL MONORRIMO Y EL PAREADO ANISOSÍLABO

*   120.- 6. LA VERSIFICACIÓN: EL ASONANTE Y LA LLAMADA -E PARAGÓGICA

*   121.- 7. PRIMITIVISMO DEL LENGUAJE LITE­RARIO

*   122.- 8. CARÁCTER DIALECTAL DE LA LITERA­TURA

*   123.- 9. PRIMER ELOGIO DE LA LENGUA CAS­TELLANA. LA LITERATURA DE CASTILLA

CAPÍTULO XI. SINCRETISMO EN LA LENGUA LITERARIA DE LA ESPAÑA DE LOS CINCO REINOS (1180-1230)

*   124.- 1. PREPONDERANCIA CASTELLANA

*   125.- 2. INFLUJO DE LA LITERATURA GALLEGA

*   126.- 3. CONTINÚA EL INFLUJO PROVENZAL

*   127.- 4. SANTO DOMINGO DE GUZMÁN Y LA LLANEZA DE EXPRESIÓN

*   128.- 5. «SIESTA DE ABRIL»

*   129.- 6. CONVIVENCIA Y MIXTURA DE DIA­LECTOS

*   130.- 7. CASTELLANIZACIÓN DE LA LENGUA LITERARIA

*   131.- 8. DIALECTALISMO CANCILLERESCO Y NOTARIAL

PARTE CUARTA:  EL ESPAÑOL ANTIGUO
A. RENOVACIÓN ERUDITA DEL IDIOMA (1230-1293)

CAPÍTULO I. NUEVAS CONDICIONES DE VIDA

*   132.- 1. UNA NUEVA EDAD

*   133.- 2. EXPANSIÓN DE LOS DIALECTOS DEL NORTE

*   134.- 3. MODO DE LA PROPAGACIÓN LIN­GÜÍSTICA POR RECONQUISTA

*   135.- 4. «YA HAY PIRINEOS»

CAPITULO II. LOS PRIMEROS  POEMAS DE CLERECÍA

*   136.- 1. DIALECTALISMO ATENUADO

*   137.- 2. CLERECÍA Y JUGLARÍA. EL LATINISMO

*   138.- 3. VERSO «A SÍLABAS CONTADAS»

*   139.- 4. LENGUAJE VECINAL DE BERCEO

CAPITULO III. ALFONSO X EL SABIO Y LA ESCUELA DIDÁCTICA (1252-1295)

*   140.- 1. FEDERICO II Y ALFONSO X

*   141.- 2. CREACIÓN DE LA PROSA LITERARIA

*    142.- 3. TRABAJO DIRECTIVO DEL REY SABIO

*   143.- 4. EL ARABISMO

*   144.- 5. LA ESCOLÁSTICA Y LA ANTIGÜEDAD

*   145.- 6. TENDENCIA ETIMOLÓGICA

*   146.- 7. NEOLOGISMO LATINISTA

*   147.- 8. NEOLOGISMO ROMÁNICO

*   148.- 9. IDEA ESTILÍSTICA DE ALFONSO EL SABIO

149.- 10. CUESTIÓN DEL IDIOMA: «CASTELLA­NO DERECHO»

150.- 11. CASTELLANO, LEONÉS, ARAGONÉS

151.- 12. ESPAÑOL, LENGUAJE DE ESPAÑA

152.- 13. LA ORTOGRAFÍA ALFONSÍ

*   153.- 14. EL CASTELLANO EN LA NUEVA POE­SÍA DE CLERECÍA

*   154.- 15. PREPONDERANCIA DEL CASTELLANO

CAPÍTULO IV. LA LENGUA COMÚN. RELACIONES EXTRANJERAS

*   155.- 1. INTERCAMBIOS DE VOCABULARIO ENTRE FRANCIA Y ESPAÑA

*   156.- 2. LA APÓCOPE POTESTATIVA DE -E; GEOGRAFÍA Y CRONOLOGÍA

*   157.- 3. LA APÓCOPE EN LOS TEXTOS LITERA­RIOS

B. LOS DOS PRINCIPALES ESTILISTAS DE LA EDAD MEDIA.
APOGEO DE LA ESCUELA DIDÁCTICA (1205-1370)

CAPITULO V. LA LENGUA LITERARIA

*   158.- 1. SANCHO IV SE APARTA DE LOS GUSTOS DE ALFONSO X

*   159.- 2. LA ESCUELA ALFONSÍ. CULMINACIÓN DE LA LITERATURA

*   160.- 3. PROPÓSITO ESTILÍSTICO DE DON JUAN MANUEL

*   161.- 4. LENGUA RACIONAL Y LÓGICA

*   162.- 5. INTENTO FALLIDO DE OSCURIDAD

*   163.- 6. EL ARCIPRESTE DE HITA. «RAZONES ENCUBIERTAS»

*   164.- 7. LO IRRACIONAL

*   165.- 8. VOCABULARIO Y FRASEOLOGÍA

*      166.- 9. EL VERSO Y LAS «SERRANILLAS»

CAPITULO VI. ESTADO DE LA LENGUA COMÚN

*   167.- 1. RELATIVA ESTABILIDAD

*   168.- 2. LA LENGUA COMÚN. TOLEDO Y SEVILLA

*   169.- 3. APÓCOPE POTESTATIVA DE LA -E

*   170.- 4. LOS DIALECTOS LATERALES Y EL DIA­LECTO CENTRAL

*   171.- 5. TENDENCIAS CASTICISTAS

*   172.- 6. RELACIONES EXTERNAS

C. ARTIFICIOSIDAD RENACENTISTA.
PRERRENACIMIENTO RETÓRICO

CAPÍTULO VII.  PERÍODO DE TRANSICIÓN, 1370-1400

*   173.- 1. INFLUJO GALAICO-LEONÉS. ROMAN­CES Y ARTE MAYOR

*   174.- 2. ENSAYOS HUMANÍSTICOS EN ARAGO­NÉS. FERNÁNDEZ DE HEREDIA

*   175.- 3. DON PEDRO LÓPEZ DE AYALA

CAPITULO VIII. ALEGORÍA, OSCURIDAD. RETÓRICA ELOCUENCIA (1400-1450)

*   176.- 1. PRIMERA APARICIÓN DE UNA ES­CUELA SEVILLANA. DECIRES ALEGÓRICOS Y OSCUROS (1395-1415)

*   177.- 2. LA PROSA. DON ENRIQUE DE VILLENA (1417-28)

*   178.- 3. LA POESÍA. SANTULARIA Y MENA (1429-1456)

*   179.- 4. NUEVAS ORIENTACIONES

*   180.- 5. LO LIBRESCO

*   181.- 6. DENOMINACIONES METAFÓRICAS

*   182.- 7. LOS NEOLOGISMOS «LECTOR» Y «POETA»

*   183.- 8. LA RETÓRICA Y EL DESPRECIO DE LA LENGUA COMÚN

*   184.- 9. LATINISMO POR RAZONES ESTÉTICAS

*   185.- 10. SINTAXIS ARTIFICIOSA. HIPÉRBATON

*   186.- 11. LA POESÍA COMO CIENCIA

*   187.- 12. NUEVA VIDA CORTESANA. OSTEN­TACIÓN Y LUJO

*   188.- 13. GUSTO POR LO INUSITADO. LO IRREVERENTE, LO OBSCENO

*   189.- 14. RETÓRICA Y NATURALIDAD. FER­NÁN PÉREZ DE GUZMÁN

*   190.- 15. DECADENCIA DE LA ARTIFICIOSIDAD Y TRANSICIÓN (1458-1475). JUAN DE LUCENA

*   191.- 16. GÓMEZ MANRIQUE. VUELTA A LA NATURALIDAD

CAPÍTULO IX. ESTADO DE LA LENGUA COMÚN (1370-1470) Y RELACIONES EXTERIORES DEL CASTELLANO

*   192.- 1. RACHAS DE ARTIFICIOSIDAD

*   193.- 2. FONÉTICA DEL LATINISMO LÉXICO

*   194.- 3. SIMILICADENCIAS Y RIMAS EN LA LENGUA CONVERSACIONAL

*   195.- 4. NEOLOGISMOS MORFOLÓGICOS

*   196.- 5. EXTINCIÓN DE LA APÓCOPE POTES­TATIVA DE -E

*   197.- 6. ARAGÓN Y CATALUÑA. CORTE DE ALFONSO V

*   198.- 7. LAS CANARIAS Y PORTUGAL

*   199.- 8. EL ÁRABE Y EL ROMANCE

*   200.- 9. ITALIA

*   201.- 10. FRANCIA

PARTE QUINTA. EL ESPAÑOL ÁUREO
A. RENACIMIENTO HUMANÍSTICO (1474-1554)

CAPITULO I. DEL RETORICISMO AL HUMANISMO: LOS REYES CATÓLICOS (1474-1516)

*   202.- 1. SIGNIFICACIÓN DEL NUEVO REINADO

*   203.- 2. JORGE MANRIQUE

*   204.- 3. LA CELESTINA

*   205.- 4. CONCEPTISMO POÉTICO DEL CANCIO­NERO GENERAL

*   206.- 5. LA REINA ISABEL Y EL HUMANISMO

*   207.- 6. NEBRIJA

*   208.- 7. LA LENGUA, LA UNIDAD NACIONAL, EL IMPERIO

*   209.- 8. FRUTOS TARDÍOS MEDIEVALES

*   210.- 9. LOS ROMANCES

CAPITULO II. LOS DIALECTOS VIEJOS COMPLETAN SU NACIONALIZACIÓN

*   211.- 1. OJEADA GENERAL

*   212.- 2. LA UNIDAD POLÍTICA Y EL REINO DE ARAGÓN

*   213.- 3. EL REINO DE LEÓN

*   214.- 4. CASTILLA LA NUEVA. TOLEDO Y LA CORTE COMO NORMAS UNIFORMADORAS

CAPÍTULO III. UN DIALECTO NUEVO. EXPANSIÓN DEL ANDALUZ. EL CECEO/SESEO

*   215.- 1. PROSPERIDAD DE ANDALUCÍA

*   216.- 2. ANDALUCÍA Y TOLEDO EN CONTIENDA

*   217.- 3. EXPLICACIÓN HISTÓRICA DE LA CON­FUSIÓN DE LAS SIBILANTES ALVEOLARES Y DENTALES

*   218.- 4. DIGRESIÓN SOBRE LOS VERBOS «CE­CEAR» Y «SESEAR»

*   219.- 5. PRIMERAS NOTICIAS DEL «CECEO»

*   220.- 6. EL «CECEO» EN EL USO CORTESANO

Diseño gráfico:
 
La Garduña Ilustrada

Imagen: alfabeto griego: letra mayúscula Ε, Épsilon (έψιλόν)

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