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Obras de Diego Catalán

238.- 3. RELACIONES CON ITALIA

238.- 3. RELACIONES CON ITALIA

3. RELACIONES CON ITALIA. V. NUEVA SITUACIÓN DEL ESPAÑOL EN EL VIEJO MUNDO

      Lo que en un país de lengua gemela a la castellana, como Portugal, lleva a la moda del bilingüismo literario, en los otros países de lengua hermana lleva sólo a una moda de hispanismo. Con esto el español toma fuera de la Penínsu­la una posición muy diversa de la antigua. Las relaciones con el italiano se hacen ahora especialmente estrechas.

      El dominio que la casa de Aragón había establecido en Sicilia y Nápoles es consolidado por Fernando el Católico, cuando la contienda entre España y Francia sobre el suelo de Italia es resuelta por las victorias del Gran Capitán (1495-1504). A la vez, según dice el Bembo, con el segun­do Papa Borja, Alejandro VI (1492-1503), «Valencia se adue­ñó del collado Vaticano, y como España enviaba sus gentes a servir al pontífice en Roma, allí tanto hombres como mujeres no gustaban traer en la boca otras voces y otros acentos que los españoles» 14.

      En las demás cortes italianas la penetración del español era también sensible. En Mantua y Ferrara a fines del si­glo XV estaban divulgadísimas las poesías de los cancione­ros españoles, «coplas, canzoni, villancichi e romanzi», que Mario Equicola traducía en prosa sin mudar «alcune loro parole...trovando quelle già accettate per nostre» 15. La hija de Alejandro VI, Lucrecia Borja, siendo Duquesa de Ferra­ra (1502-1519), lleva allá damas, vestidos y danzas españo­las 16 y el Ariosto, un cortesano admirador de Lucrecia, nos ofrece en su Orlando, en sus comedias y en sus sátiras bas­tantes hispanismos ya incorporados al italiano faldiglia, faldiglino, mozzo daspuola 17, ginetto 'potro', gianneta 18, rimorchiare, marrano, el burlesco peccadiglio di Spagna 19, y también pro­bablemente por hispanismo la frase buon gusto 20. En Ferrara (1503) Pietro Bembo, el futuro cardenal, concibe por Lucrecia Borja la pasión que le inclina a la cortesía española, a los modales españoles, y que le hace ensayarse en componer versos españoles al estilo de los cancioneros fre­cuentados por Lucrecia; se siente cautivado por las agra­ciadas dulzuras («le vezzose dolcezze») de los versos del Cancionero de Stúñiga que Lucrecia le repite, pero piensa que 'no tiene cabida en la grave sencillez de la toscana lengua, y si en ésta se las transporta, no parecen verdaderas y na­tivas, sino fingidas y extranjeras' 21. Así, frente a los extre­mos conceptistas en que la poesía medieval española abun­daba, se sitúa el gusto renacentista italiano que exige mayor simplicidad, favoreciendo el principio selectivo que empie­za a regir la nueva edad del idioma español. Era natural que el estilo italiano predominase, y una veintena de años más tarde la literatura española se italianizará por comple­to; pero a su vez, en otro orden de la vida, el Bembo no­tará que la lengua italiana de la cortesía se había españo­lizado en gran medida: «la cortigiana lingua... s'era cotanto inispagnolita»22.

      La vida de corte, aun sin contar con el sin igual atractivo de una Lucrecia Borja, aun fuera del simple trato social, se hispanizaba por efecto de las ideas políticas renacentistas. El definidor de ellas, Maquiavelo, que tanto exalta el principio y el poder del príncipe en toda la vida pública, tiene a tres españoles entre los grandes modelos de príncipes que para la prosperidad del estado saben mirar más cómo se vive que cómo se debería vivir: Alejandro VI, César Borja y Fernando el Católico. A la vez que el príncipe concentra en sí todo el poder del estado, absorbe en su séquito a la aristocracia medieval, y los hombres de corte vienen a tomar la impor­tancia social de los antiguos nobles que antes, esparcidos en sus palacios provincianos, competían con la corte regia. Así, la palabra medieval cortesano se impregna ahora de nuevo sentido, significando el hombre de superiores dotes que para acompañar, auxiliar y aconsejar al príncipe ha de merecer el favor de éste y 'ganarse la universal gracia de señores, caba­lleros y damas de la corte', según dice Baltasar Castiglione en sus famosos diálogos sobre 77 Cortegiano (1518). Castiglione estima a los españoles como los primeros en ese delicado arte, «maestri della cortegiania»23, y así dos principales cua­lidades del cortesano las designa mediante sendos hispanis­mos: el cortesano ha de ser esforzado en armas, sforzato (sen­tido de la voz que no arraigó en Italia) 24, y ha de tener desenvoltura en su porte, disinvoltura 25; por primera vez esta palabra española causa atractiva impresión en el extranjero (un siglo después lo hará en Francia) en su significado de ele­gantes maneras, donde combina cierto descuido de familia­ridad con el gran cuidado de la cortesía26.

      Tal estimación de las maneras españolas no era una sin­gularidad de Castiglione. Los españoles eran solicitados en las cortes italianas, sobre todo en las de los prelados de Roma, tanto que spagnuolo y cortigiano venían a ser sinóni­mos 27. Podemos fijarnos en algunas formas del trato social. El Ariosto 28 atribuye a «la vile adulazione spagnuola» el abu­sivo uso de Signor como tratamiento, llamando signora has­ta a las cortesanas. Ruscelli, Bernardo Tasso, Annibal Caro, hacia 1540, achacan a la «elegante elocuzione» del español cortesano, primeramente en Nápoles, el prodigar vostra signoría (tratamiento, por cierto, no corriente en España, sino adoptado por los españoles en Italia), y el hablar con uno en tercera persona como si se aludiese a un ausente, lo que trae extrañas confusiones en el discurso 29. También proviene de la cortesía española la fórmula bacio le mani, correspondiente al besar las manos que usaban mucho los cortesanos de Espa­ña, fórmula que con el gesto real del beso era rito peculiar durante la Edad Media para confirmar ciertas relaciones del vasallo con su señor, y que ahora se convierte en mera salu­tación, copiada también en Francia y en la corte austríaca de los Habsburgos. En Italia el uso comienza, como solía suce­der, en Nápoles, según indican los versos burlescos del friulano Mauro (muerto en 1536):

Non era in uso quel baciar di mani,
quel sospirar sí forte alla spagnuola,
che or è si proprio de'napolitani;

y por toda Italia cundían estas «napolitanerie, cioè le spagnuole buone creanze e cortigianie» que decía Fascitelli ha­cia 1547 30.

      Según el Mauro mismo, en Nápoles se aprendía la buona creanza, y este vocablo sonaba entonces muy español cuando el Cecchi en una de sus comedias nos habla de inflamadas declaraciones con tantas «amorose creanze» que no las diría mejor un «spagnuolo muy lindo e profumato» (aquí vemos que como los portugueses eran tipo de sentimentalidad derretida para los españoles, así éstos lo eran en Italia); lindo y lindeza, que aparecen igualmente en Aretino, 1534, con la frase española mozzo muy lindo; y lindura es usado por Galileo en el sentido general de 'esmero, cuidado'. Entre estos hispanismos referentes al porte y modales cabe destacar dos de índole general: complimento 'frase de cortesía', voz irradiada también desde el Sur; y sussiego, que empezó significando la cualidad suprema del carácter español, «quella gravità riposata, peculiar dei spagnoli», admirada por Castiglione sin darle aún nombre his­pano 31, pero que al mediar el siglo XVI ya parece notada bajo su vocablo propio, a veces con adjetivación, «il sussie­go spagnuolo», referido lo mismo al virrey de Nápoles que a cualquiera español del montón. Al vocabulario de la caballerosidad y el honor pertenecen: aggravio en el sentido de 'ofensa', affronto en la misma acepción de 'injuria', puntiglio d 'onore (más tarde aparece también puntiglioso), etc.32

      De la vida señoril entran entonces también aio 'precep­tor', y creato en el sentido de 'servidor, familiar' 33.

      A la propagación de vocablos españoles contribuían las traducciones de obras de la literatura cortesana que anda­ban en manos de todos. El milanés Hortensio Lando, do­liéndose en 1550 de cómo cundían por Italia los sueños enfermizos de Amadís, Esplandián, Palmerín, Primaleón, Florisel, escribe «non niego però che non habbino molta dolcezza nella lingua. Oh come fareste voi il meglio se invece di libri spagnuoli compraste tanti libri greci!»34 Se tradu­cían otras varias novelas, La cárcel del amor, La Celestina; li­bros eruditos: la Silva de Pedro Mejía, el Marco Aurelio y otras obras de Guevara, con muchas otras más, y sobre todo importa recordar la literatura de los descubrimientos.

      Porque otro de los principales impulsos de penetración con que el español cuenta desde los comienzos de su nueva edad es el de su experiencia marítima y colonizadora. Los españoles, antiguos «maestros del mar» 35 se hacen juntamente con los portugueses los más grandes exploradores que conoce la historia sobre todos los mares y tierras del universo. Los libros de sus navegaciones y descubrimientos circulan por todas partes: se traducen enseguida la Conquista del Perú de Francisco de Jerez (Venecia, 1535), la de Cieza de León (Roma, 1555), la Historia de Fernández de Oviedo, y otras se incorporan en la Navigazioni e viaggi de Ramusio (desde 1520 a 1557); el Arte de navegar del sevillano Pedro de Medina, traducido en Venecia (1554), puesto también en francés, en alemán y otras lenguas, sirve de manual indis­pensable a todo marino; después aparecen en italiano la Vita dell 'Almiraglio por Fernando Colón, la Historia natural y mo­ral de las Indias del P. Acosta y otros libros así.

      En Ramusio aparecen muchas palabras por primera vez: las voces incagliare, flotta, piloto (y en Ariosto), trinchetto, sar­gasso, uracano, mestizio, mulazzo, mazzamurro, quadriglia, amaca, tabacco, liquidambar, coco, mahiz (luego maíz), iucca, etc.; en otros autores, caracca 'carraca, nave grande', sossoprare, sossopra 'zozobra', sarpare o salpare, cannibale, contrattazione 'comercio', y el español difunde otras voces como calma 36, bordo' 37. El astrolabio, generalizado por los españoles para la navegación de altura, tiene su nomenclatura en italiano, lo mismo que en otras lenguas, sacada de las obras alfonsíes 38: almucantarat, alidada, àzimut, madre, rete, aranea.

      En diversos órdenes de la vida aparecen ahora otros muchos hispanismos; entre los que han arraigado se hallan arrabattarsi 'apresurarse' (ya en Maquiavelo), rondare y ron­da 39, buscare, assentare 'anotar', accudire, imbarazzo, regalar y regalo, vigliacco, zagaglia 'azagaya', pavana, gorra (en el Tansillo), zimarra 'zamarra', cagliare 'callar', maniglia (en el Aretino), approvecciare, etc.

      La abundancia del aluvión está de acuerdo con el dicho de Valdés: «Ya en Italia, assí entre damas como entre cavalleros, se tiene por gentileza y galanía saber hablar caste­llano». Por entonces Milán se hacía provincia española (1535), y se españoliza como Nápoles hasta el punto de venir a ser una y otra en cuanto a la lengua dos ciudades medio españolas; cualquier caballero milanés o napolitano que hubiese estado cuatro días en España, dice Panigarola, llena su boca de españolerías queriendo hacernos creer que ha olvidado el habla materna 40.

      La fraternidad que el autor de la Cuestión de Amor enca­rece, respecto a la Nápoles de 1512, entre los caballeros es­pañoles e italianos, en armas, fiestas y amores, viene a ser situación un tanto general que hace al idioma español del siglo XVI recibir a su vez la más copiosa invasión de italianismos a través del habla conversacional sobre el suelo de Italia; pero el influjo no ocurría solamente allí sino direc­tamente en la literatura, dado que el italiano era la lengua románica más cultivada y perfecta, cuyos escritores servían de modelo a toda Europa. Basta recordar el nombre de Garcilaso. Y aún más: aunque el Gran Capitán decía «España las armas y Italia la pluma»41, también la lengua de la mi­licia que pudiera parecer más dueña de sí, más inmune al contagio, no lo fue. Las dos guerras de Nápoles (1495-1503) las de la Liga Santa (1511) y las varias guerras con Francia (1521-1559), parte de las cuales se desarrollan en Italia, re­nuevan totalmente el lenguaje militar poniéndolo en su es­tado moderno. Bernáldez, el cura de los Palacios (h. 1513), hablando de las tropas del Gran Capitán en Nápoles, men­ciona «los hombres de a pie a que llaman allá infantes», des­pués la infantería y la retaguardia 42. La voz «coronel» (it. Colonnello 'el que manda una columna') hace su aparición bajo una forma castellanizada colunel, en las cartas del mismo Gran Capitán 43. Las Crónicas a éste consagradas, tratando del famoso ingeniero roncalés, el conde Pedro Navarro, «in­ventor de obras maravillosas», usan mina, contramina, «minar la ciudadela», «una que llaman cibdadela», casamata y otros italianismos más 44, algunos propagados enseguida al habla común, como el verbo contraminar, usado metafóricamente en el Lazarillo y en el Guzmán de Alfarache 45. Ahora aparece soldado como sustantivo 46, y Torres Naharro en su comedia Soldadesca (en la Propaladia, Nápoles, 1517) explica el ori­gen de la voz bisoño, tan extendida ya entonces 47. La italia­nización de la lengua militar se denuncia en la Carta satíri­ca de don Diego Hurtado de Mendoza contra cierta Crónica de Pedro de Salazar sobre la campaña de Carlos en el Elba (1547) 48; censurando al cronista los «vocablos italianos inusitados y remotos», le increpa: «¿para qué queréis decir ostaría, si os entenderán mejor por mesón? ¿para qué estrada si es más claro camino? ¿para qué fosso, si se puede decir cava..., emboscada y no celada, corredores no adalides, esguazo y no vado, centinelas y no velas y escuchas?». Otro testimo­nio coetáneo dan los Diálogos de la vida del soldado por Núñez de Alba (1552), donde a cada paso se explican vocablos nuevos: «asediar... es lo que antiguamente se dezía cercar», «assalto es acometimiento», escolta, aloxar (alojar en Torres Naharro, de alloggiare), «superchería, vocablo entre soldados muy usado, es lo mismo que acá dezimos demasía» (varios que atacan a uno), salvaguardia, «a lo que acá dezimos cam­po llaman allá campaña»; y así muchos más 49. La lengua militar de tal modo italianizada no sólo perpetuó la mayo­ría de estos neologismos, sino que varios los extendió a la lengua común, y esto aún respecto de alguno que no se perpetuó; Fray Luis de Granada en su Escala Espiritual (1562) escribe «camine por la estrada de la santa humildad».

      Añádase la acción de los escritores que viajaban por Ita­lia. Torres Naharro en el proemio de su Propaladla justifica el uso de «algunos vocablos italianos... que no son para menoscabar nuestra lengua castellana, antes la hazen más copiosa», teoría del enriquecimiento que luego repetirán Lope de Vega y tantos otros. Hasta un exquisito purista como Juan de Valdés (1535) desea que se propaguen va­rios italianismos: facilitar, aspirar en vez del usual entonces «tener ojo a una cosa», entretener, manejar y manejo, ingeniar, cómodo e incómodo, pedante, assassinar (el sustantivo era anti­guo en el idioma)50, novela y novelar 51, deseñar y deseño y algún otro. Todos se han difundido, así como otros muchos lanzados entonces a título de crudos extranjerismos: Fernán­dez de Oviedo en sus Quincuagenas (1546-55) nos da unos de estos casos: «algunos jatanciosos charlatanes, que así los llaman en Italia a esos tales parleros»52.

Diego Catalán: Historia de la Lengua Española de Ramón Menéndez Pidal (2005)

 NOTAS

14  Bembo, Della volgar lingua, citado por B. Croce, La lingua spagnuola in Italia, 1895, p. 9. Alejandro VI solía hablar español, y con su hijo César Borja lo hablaba hasta en actos públicos (E. Buceta, Homenaje a Menéndez Pidal, I,  1925, p. 96). Buceta trata «La tendencia a identificar el español con el latín»: ante el Papa, en 1498, el embajador de los Reyes Católicos, Garcilaso de la Vega (el padre del poeta), dialogando con los embajadores de Fran­cia, Toscana y Portugal, hace por escrito el elogio de la lengua española en un discurso que resulta latino y español a la vez; primer ensayo, luego muy repetido, de esas composiciones en latín macarrónico y en español enrevesado.

15  B. Croce, La Spagna,  1917, pp. 159-160.

16  Croce, La Spagna,  1917, p. 80.

17  Croce, La Spagna,  1917, p. 156.

18  Véase Parte IVª, cap. IX, § 9.

19  Véanse estas voces en el Dizionario de Tommaseo-Bellini. Para peccadiglio, v. Croce, La Spagna,  1917, p. 211. Annibal Caro en 1538 recoge el chiste de aquel español que después de confesar­se «ritornò al confessore a dire che s'era dimenticato d'uno peccadiglio, e questo era di non credere in Dio». El sentido no burlesco de peccadiglio es el de 'falta ligera', como el del francés peccadille que con huellas de italianismo (peccatile) aparece por primera vez en el Heptameron de Margarita de Valois.

20  Orlando, XXXV, 26ª, Bernardo Trevisano en la introducción a Muratori, Rifless. sopra il buon gusto, Venecia, 1736, p. 79, tiene esa expresión por hispanismo; apunta otras denominaciones y añade: «ma gli spagnuoli, più d'ogni altro nella metafora perspicaci, l'espressero con questo laconismo facondo: buon gusto» (cit. Forner, Apología,  1786, p.  186).

21  Véase P. Rajna, «I versi spagnuoli di mano di Pietro Bembo e di Lucrezia Borgia», Homenaje a Menéndez Pidal, II, 1925, p. 310. En el guardarropa de Lucrecia aparecen dos libros: «di canzoni spagnuoli» y «de copple a la spagnola» (Croce, La Spagna, p. 80). También Paulo Jovio en su Crónica del Gran Capitán («NBAE», X, p. 547b) estima que «la simplicidad de la lengua latina no allega al argucia del hablar español» y que muchos graciosos dichos de «los despiertos ingenios de esta aguda nación... no son agrada­bles a los oídos de los latinos».

22  Bembo, Prose della volgar lingua, 1525, I, p. 30. Los diálo­gos de las Prose se suponen tenidos en 1502. En los papeles de príncipes y personajes italianos de este tiempo (Ercole Gonzaga, Marquesa del Vasto, etc.) abundan los españolismos; damas y damiselas se escriben entre sí mezclando palabras españolas; Andrea Doria escribe a veces en español sus cartas a españoles y a italianos (véanse las abundantes noticias que da A. Farinelli en su Italia e Spagna, II, 1927, pp. 137 ss., y en sus Divagazioni erudite, 1925, pp. 286 ss.).

23  Il Cortegiano, II, 21.

24  Il Cortegiano, I, 17, con la nota de Cian en su edic. de 1910. Otros italianos hispanizantes del siglo XVI usan sforzo en el sen­tido español de 'valor, bravura', en vez del sentido restricto 'em­pleo enérgico de la fuerza'.

25  Il Cortegiano, I, 26.

26  En 1505, el Galateo, en su invectiva antiespañola De educatione, conocía el hispanismo: «has virtutes non possum latine, dicam hispanice, desenvolturas appellant». El Vocabulario della Crusca de 1612 no admite aún la palabra; el de 1731, que ya registra disinvoltura y disinvolto, no admite aún el verbo disinvolgere, verbo después generalizado, pero no en el sentido español que dio origen al participio y al abstracto; véase arriba (Esp. Ant. c. 68). El Tesoro trilingüe de Hierosme Victor (1644), junto a desemboltura, desembuelto, no da aún los vocablos italianos de igual familia.

27  B. Croce, La Spagna, 1917, p.  177.

28  Sátira, I, 76.

29  B. Croce, La lingua spagnuola in Italia, 1895, pp. 46-52. Para el tratamiento en tercera persona él y para señoría, véase cap. VIII, § 5 y notas.

30  El Aretino habla de una «riverenza alla spagnuola annapolitanata» (véase B. Croce, La Spagna, 1917, p. 179). A. Farinelli, en Croce, La lingua spagnuola, p. 86, y en Giornale storico della Letterat. Ital., LXXI, 1918, p. 288. En el fol. 122 de su traduc­ción de la Divina Comedia, 1515, D. Pedro Fernández de Villegas dice, maldiciendo de los cortesanos: «Fasta aquí besavan las ma­nos, diziendo a todos besôs las manos, agora ya besan los pies; a más avrán de venir; y también de segunda persona fazen tercera».. Para Francia, je baise la main, K. Vossler, Frankreichs Kultur und Sprache, 1929, p. 196.

31  Il Cortegiano, II, 37; Boscán traduce «aquella gravedad sosegada natural de España» (ed. en «Libros de antaño», 1873, p. 198). E. Zaccaria, L'elemento iberico nella lingua italiana 1927, Appendice; Bracciolini, Lo scherno degli dei (1618), dice del español: «Senza denari e pane ancor potrai / trovarlo sí, senza sussiego mai».

32  Para todas las palabras citadas, véase especialmente el libro de E. Zaccaria, L'elemento iberico, 1927. También G. Bertoni, en Zeit. f. rom. Philol., XXXII, p. 632, sobre E. Zaccaria, Contributo alio studio degli iberismi in Italia,  1905.

33  Creato ocurre ya en 1498, y lo usa después Castiglione (Il Cortegiano, I, 34) con accertare en el sentido del español 'acertar', primor y otros hispanismos hoy anticuados en italiano. Castiglione califica también como extranjerismo attillare; ¿estará influido semánticamente por el esp. atildar? Me parece lo contrario, que el verbo español fue influido por el italiano, y más tarde.

34  En 1553, Doni decía: «Di che vi dilettate voi? Di romanzi, di traduzioni spagnuole, delle cose del Boccaccio... e altre piacevoli cose» (Croce, La Spagna, p.  171).

35  Véase Parte IVa, cap. IX, § 9.

36  Véase Parte IVa, cap. VI, § 6.

37  Una acción accidental o secundaria del español se ejerce también para reanimar el verbo antiguo italiano chérere. El Tasso, Discorsi dell'arte poética (h. 1570), juzga «chero naturale agli spagnuoli, straniero a noi»; y Lope de Vega califica de hispanis­mo el uso de ese verbo en el Ariosto: «sopra me quest'impresa tutta chero» (Orlando furioso, XXV, 77), a continuación de La her­mosura de Angélica (edic. Barcelona,  1604, fol. 247r).

38  Véase Parte IVa, cap. III, § 4.

39  J. Oliver Asín, Origen árabe de rebato, arrobda y sus homónimos, 1928, pp. 82, 86 y 91.

40  B. Croce, La Spagna,  1917, pp.  151-153.

41  Melchor de Santa Cruz, Floresta española, Bruselas, 1598, fol. 28v.

42  «BAE», LXX, pp. 668a, 752ab, 761b.

43  Carta autógrafa de 1501 («NBAE», X, 1908, pp. XXlto. Gon­zalo Ayora, en 1503, quiere que el Rey le nombre «cabo de colunela de su peonaje» («BAE», XIII, p. 70 a).

44  «NBAE», X, pp. 175a, 188a, 314a, 378a. La Crónica del Gran Capitán, impresa en Zaragoza (1554) y la manuscrita, posterior a la impresa, parecen escritas a mediados del siglo XVI.

45  Véase Lazarillo, p. 94 (ed. «Clásicos Castellanos», XXV).

46  Como adjetivo se usaba en la Edad Media: «cavalleros sol­dados de concejo» (Alfonso X, Espéculo, III, 5º, 5ª), «manzebos soldados... vasayllos que non son soldados» (Fuero de Navarra, Vo, 2º, 5º).

47  Jornada 2: «los llamáis bisoños... Porque si quieren pedir / de comer a una persona / no saben sino dezir: / daca el bisoño, madona» (comp. el it.: «ho mangiato il mió bisogno; dategli il suo bisogno»). Covarrubias coincide: «no sabiendo la lengua... aprendieron... visoño pan, visoño carne». Varchi (muerto en 1565) interpreta burlonamente bisogni por 'bisognosi di tutte le cose' (en el Dicc.  de Tommaseo/Bellini, I, p. 982 b).

48  Crónica desconocida, dedicada a la Duquesa de Alba a raíz de la campaña; además Mendoza alude a la reciente muerte del cardenal Bembo (1547). Paz y Mélia, Sales españolas, I, 1890, p. 65, publica la Carta, padeciendo una equivocación al afirmar (p. XXI) que se editó en Nápoles, 1548; su error procede de mala inteligencia de lo que dice A. de Castro en la «BAE», XXXVI, p. IX abajo. Véase Catálogo de la Bibl. de Salva, núm. 4052. Mendoza censura la palabra corredor, voz que ocurre en las co­plas de Jorge Manrique, y que no equivale a adalid. Estrada era a su vez un arcaísmo; se usa en toponimia del Norte de España.

49 Publicado en «Libros de antaño», XIII, 1890; véanse pp. 216, 62, 77, 9, 8, 116, 57.

50  Véase Parte IV, cap. IV, § 1 y n. 16.

51  Véase Parte IVa, cap. IX, § 9.

52  Quincuagenas, ed.  1880, p.  188.

CAPÍTULOS ANTERIORES:

PARTE PRIMERA: DE IBERIA A HISPANIA
A. EL SOLAR Y SUS PRIMITIVOS POBLADORES

CAPÍTULO I. LA VOZ LEJANA DE LOS PUEBLOS SIN NOMBRE.

1.- 1.  LOS PRIMITIVOS POBLADORES Y SUS LENGUAS

2.- 2. INDICIOS DE UNA CIERTA UNIDAD LINGÜÍSTICA MEDITERRÁNEA

3.- 3. PUEBLOS HISPÁNICOS SIN NOMBRE; PIRENAICOS Y CAMÍTICOS

CAPÍTULO II. PUEBLOS PRERROMANOS, PREINDOEUROPEOS E INDOEUROPEOS

4.- 1. FUERZA EXPANSIVA DE LOS PUEBLOS DE CULTURA IBÉRICA

5.- 2. NAVEGACIÓN DE FENICIOS Y DE GRIEGOS EN ESPAÑA

6.- 3. LOS ÍBEROS Y LA IBERIZACIÓN DE ESPAÑA, PROVENZA Y AQUITANIA

7.- 4. FRATERNIDAD ÍBERO-LÍBICA

*   8.- 5. LOS LÍGURES O AMBRONES

*   9.- 6. LOS ILIRIOS

*   10.- 7. LOS CELTAS

*   11.- 8. «NOS CELTIS GENITOS ET EX IBERIS» (MARCIAL)

12.- 9. PERSISTENCIA DE LAS LENGUAS IN­DÍGENAS EN LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA

B. LAS HUELLAS DE LAS LENGUAS PRERROMANAS EN LA LENGUA ROMANCE

CAPÍTULO III. RESTOS DE LAS LENGUAS PRIMITIVAS EN EL ESPAÑOL

13.- 1. VOCABLOS DE LAS LENGUAS PRERRO­MANAS

14.- 2. SUFIJOS PRERROMANOS EN EL ESPAÑOL

15.- 3. LAS LENGUAS DE SUBSTRATO EN LA FONÉTICA ESPAÑOLA

16.- 4. RESUMEN DE LOS INFLUJOS DEL SUBSTRATO

PARTE SEGUNDA: LA HISPANIA  LATINA
A. LA COLONIZACIÓN ROMANA Y LA ROMANIZACIÓN

CAPÍTULO I. HISPANIA PROVINCIA ROMANA

* 17.- 1. CARTAGO Y ROMA. LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA Y SU EXPANSIÓN DESDE EL ESTE AL OESTE

18.- 2. LA ROMANIZACIÓN

19.- 3. ESPAÑA Y LA PROVINCIALIZACIÓN DEL IMPERIO

20.- 4. PREDOMINIO DEL ORIENTE. EL CRISTIANISMO

CAPÍTULO II. EL NUEVO LATÍN

21.- 1. ¿LATÍN VULGAR?

22.- 2. EL LATÍN NUEVO

23.- 3. INFLUJO DEL CRISTIANISMO

24.- 4. NEOLOGISMOS DEL VOCABULARIO DOCTO

25.- 5. NEOLOGISMOS DE ESTILÍSTICA COLEC­TIVA

26.- 6. ACEPCIONES NUEVAS

27.- 7. FRASEOLOGÍA

28.- 8. MÓVILES DEL NEOLOGISMO GRAMA­TICAL

29.- 9. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SINTAXIS DEL NOMBRE

30.- 10. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SIN­TAXIS DEL VERBO

31.- 11. PREPOSICIONES Y ADVERBIOS

32.- 12. COLOCACIÓN DE LAS PALABRAS

*   33.- 13. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA VOCÁLICO

34.- 14. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA CONSO­NÁNTICO

*   35.- 15. OTRAS SIMPLIFICACIONES FONÉTICAS

*   36.- 16. LARGA LUCHA ENTRE INNOVACIÓN Y PURISMO

*   37.- 17. LAS INSCRIPCIONES

B. EL LATÍN DE HISPANIA

CAPÍTULO III. ESPAÑA EN LA ROMANIA

*   38.- 1. LA ROMANIA

*   39.- 2. CAUSAS DEL DIALECTALISMO RO­MÁNICO

*   40.- 3. ROMANIA OCCIDENTAL, ROMANIA MERIDIONAL

*   41.- 4. TRES ZONAS DE COLONIZACIÓN DE ESPAÑA

*   42.- 5. ESPAÑA Y LA ITALIA MERIDIONAL

*   43.- 6. ARCAÍSMO PURISTA DEL LATÍN DE ESPAÑA

*   44.- 7. RELACIONES ENTRE EL LATÍN HISPA­NO Y EL DE LA ROMANIA MERIDIONAL: VOCABULARIO Y FORMACIÓN DE PALABRAS

45.- 8. FONÉTICA DIALECTAL EN EL LATÍN DEL SUR DE ITALIA Y DE LA HISPANIA CITERIOR

*   46.- 9. UNIDAD Y DIVERSIDAD EN EL LA­TÍN DE HISPANIA

*   47.- 10. TOPONIMIA CRISTIANA

PARTE TERCERA: HACIA LA NACIONALIZACIÓN LINGÜÍSTICA DE HISPANIA
A. DESMEMBRACIÓN DE LA ROMANIA. ÉPOCAS VISIGÓTICA Y ARÁBIGA

CAPÍTULO I. EL REINO TOLOSANO Y EL TOLEDANO

*   48.- 1. DISOLUCIÓN Y RUINA DEL IMPERIO DE OCCIDENTE. CRISIS DE ROMANIDAD

*   49.- 2. NACIONALIZACIÓN DEL REINO VISI­GODO

*   50.- 3. REINO VISIGODO TOLEDANO

*   51.- 4. ONOMÁSTICA GERMÁNICA

*   52.- 5. CAUSAS DE LA FRAGMENTACIÓN ROMÁNICA

*   53.- 6. LA LENGUA COMÚN QUE NO SE ESCRIBE

*   54.- 7. CENTROS DIRECTIVOS DE LA HISPANIA VISIGÓTICA

*   55.- 8. LENGUA CORTESANA VISIGODA

*   56.- 9. EL MAPA LINGÜÍSTICO DEL REINO GODO

*   57.- 10. ORÓSPEDA, CANTABRIA Y VASCONIA

*   58.- 11. NACIONALIZACIÓN LITERARIA. SAN ISIDORO

*   59.- 12. LA ESCUELA ISIDORIANA

CAPÍTULO II.  AL-ANDALUS. EL ÁRABE Y LA ALJAMÍA

*   60.- 1. LA ARABIZACIÓN DE HISPANIA

*   61.- 2. LOS MOZÁRABES EN SU ÉPOCA HE­ROICA

*   62.- 3. MUSULMANES DE HABLA ROMANCE

*   63.- 4. LA ALJAMÍA O LENGUA ROMANCE HABLADA EN AL-ANDALUS

*   64.- 5. TOPONIMIA ÁRABE

*   65.- 6. TOPONIMIA MOZÁRABE

*   66.- 7. TOPONIMIA LATINA EN BOCA ÁRABE

CAPÍTULO III. LOS PUEBLOS INDOCTOS DEL NORTE

*   67.- 1. UNA NUEVA BASE PARA LA NUE­VA ROMANIDAD HISPANA

*   68.- 2. GRANDES TRASIEGOS DE POBLACIÓN

*   69.- 3. TOLEDANISMO OVETENSE. EL DIALEC­TO ASTURIANO Y LEONÉS

*   70.- 4. ONOMÁSTICA NUEVA

*   71.- 5. EL PATRONÍMICO EN -Z

CAPÍTULO IV. EL IMPERIO LEONÉS Y SU FRONTERA VÁRDULO-VASCONA

*   72.- 1. ORÍGENES DEL REINO DE NAVARRA Y DEL «IMPERIO» LEONÉS

*   73.- 2. FORMACIÓN DEL GRAN CONDADO DE CASTILLA

*   74.- 3. LA RIOJA

*   75.- 4. REPOBLACIÓN AL SUR DEL DUERO

*   76.- 5. PREPONDERANTE INFLUJO ÁRABE Y MOZÁRABE

B. PRIMEROS BALBUCEOS DEL IDIOMA (960-1065)
GLOSAS Y CANTARES ÉPICOS

CAPITULO V.  LA LENGUA ESCRITA

*   77.- 1. LATÍN DOCTO Y LATÍN ARROMANZADO

*   78.- 2. LAS GLOSAS EMILIANENSES

*   79.- 3. LAS GLOSAS SILENSES

*   80.- 4. DIFICULTAD DE LA ESCRITURA

*   81.- 5. LOS DIPTONGOS

*   82.- 6. LA Ñ Y LA LL

*   83.- 7. REPRESENTACIÓN GRÁFICA DE OTROS SONIDOS ROMÁNICOS

*   84.- 8. GRAFÍAS PARA SONIDOS ESPECIAL­MENTE CASTELLANOS

*   85.- 9. RESUMEN ORTOGRÁFICO

CAPÍTULO VI.  EL HABLA ROMANCE

*   86.- 1. FALTA DE FIJACIÓN DEL SISTEMA VOCÁLICO

*   87.- 2. SONORIZACIÓN DE LA CONSONANTE SORDA

*   88.- 3. VACILACIÓN EN LA PÉRDIDA DE LA VOCAL INTERTÓNICA

*   89.- 4. FECHA RELATIVA DE LA SONORIZA­CIÓN Y DE LA SÍNCOPA VOCÁLICA

*   90.- 5. UNA ÉPOCA DE MÚLTIPLES SINCRE­TISMOS

*   91.- 6. CONTIENDA ENTRE LLANOS Y CULTOS

*   92.- 7. ARCAIZANTES Y NEOLOGISTAS

*   93.- 8. AFECTACIÓN ULTRACORRECTA

CAPITULO VII. EL CASTELLANO ENTRE LOS DEMÁS DIALECTOS ROMANCES HISPÁNICOS

*   94.- 1. CARÁCTER DIFERENCIAL DE CASTILLA

*   95.- 2. RASGOS PRIMITIVOS DEL CASTELLANO FRENTE AL LEONÉS, AL ARAGONÉS Y A LA ALJAMÍA

*   96.- 3. CASTILLA SE ADELANTA A LOS OTROS DIALECTOS AFINES

*   97.- 4. EL CASTELLANO CON EL LEONÉS Y EL GALLEGO-PORTUGUÉS

98.- 5. EL CASTELLANO CON EL ARAGONÉS Y EL CATALÁN

CAPÍTULO VIII. LA LITERATURA DEL MILENIO

*   99.- 1. CLÉRIGOS Y JUGLARES

*   100.- 2. CANCIONES ANDALUSÍES. EL LEN­GUAJE DE ESTOS CANTARCILLOS ROMÁNICOS

*   101.- 3. ESTADO LATENTE DE UNA POESÍA ÉPICA

*   102.- 4. ¿HUBO UNA ÉPICA MOZÁRABE?

*   103.- 5. CANTARES DE GESTA BREVES EN CASTILLA

*   104.- 6. EL ASONANTE EN LA POESÍA JUGLA­RESCA

C. LA LENGUA Y LA LITERATURA CASTELLANA
SE ABREN PASO EN UNA ESPAÑA NUEVA

CAPITULO IX. EL INFLUJO FRANCO Y LA EMANCIPACIÓN DEL ROMANCE

*   105.- 1. LA DINASTÍA NAVARRA. CASTILLA HECHA REINO

*   106.- 2. ALFONSO VI; RUPTURA CON LA TRA­DICIÓN MOZÁRABE

*   107.- 3. RECONQUISTA DE TOLEDO. DECA­DENCIA MOZÁRABE

*   108.- 4. LA EXTREMADURA AL SUR DEL DUERO. DESAPARICIÓN DE LOS DIALECTOS ROMANCES PRIMITIVOS

*   109.- 5. EL CID Y LOS ALMORÁVIDES

*   110.- 6. LA CUÑA CASTELLANA

*   111.- 7. ARROLLADOR AVANCE DE LA APÓCOPE

*   112.- 8. FIJACIÓN DEL RITMO ACENTUAL DE LA PALABRA

*   113.- 9. EL CATALÁN

*   114.- 10. EL PORTUGUÉS

CAPITULO X. ESPLENDOR DE LA LITERATURA DIALECTAL (1140-1180)

*   115.- 1. RESURGIMIENTO DE TOLEDO. LA HERENCIA CULTURAL ÁRABE

*   116.- 2. LA POESÍA BILINGÜE CONTINÚA TRIUNFANDO EN AL-ANDALUS

*   117.- 3. LA TOLEDO ROMÁNICA FRONTERIZA; SU MEZCLA DIALECTAL

*   118.- 4. EL POEMA DE «MIO CID»

*   119.- 5. EL LENGUAJE VERSIFICADO. EL MONORRIMO Y EL PAREADO ANISOSÍLABO

*   120.- 6. LA VERSIFICACIÓN: EL ASONANTE Y LA LLAMADA -E PARAGÓGICA

*   121.- 7. PRIMITIVISMO DEL LENGUAJE LITE­RARIO

*   122.- 8. CARÁCTER DIALECTAL DE LA LITERA­TURA

*   123.- 9. PRIMER ELOGIO DE LA LENGUA CAS­TELLANA. LA LITERATURA DE CASTILLA

CAPÍTULO XI. SINCRETISMO EN LA LENGUA LITERARIA DE LA ESPAÑA DE LOS CINCO REINOS (1180-1230)

*   124.- 1. PREPONDERANCIA CASTELLANA

*   125.- 2. INFLUJO DE LA LITERATURA GALLEGA

*   126.- 3. CONTINÚA EL INFLUJO PROVENZAL

*   127.- 4. SANTO DOMINGO DE GUZMÁN Y LA LLANEZA DE EXPRESIÓN

*   128.- 5. «SIESTA DE ABRIL»

*   129.- 6. CONVIVENCIA Y MIXTURA DE DIA­LECTOS

*   130.- 7. CASTELLANIZACIÓN DE LA LENGUA LITERARIA

*   131.- 8. DIALECTALISMO CANCILLERESCO Y NOTARIAL

PARTE CUARTA:  EL ESPAÑOL ANTIGUO
A. RENOVACIÓN ERUDITA DEL IDIOMA (1230-1293)

CAPÍTULO I. NUEVAS CONDICIONES DE VIDA

*   132.- 1. UNA NUEVA EDAD

*   133.- 2. EXPANSIÓN DE LOS DIALECTOS DEL NORTE

*   134.- 3. MODO DE LA PROPAGACIÓN LIN­GÜÍSTICA POR RECONQUISTA

*   135.- 4. «YA HAY PIRINEOS»

CAPITULO II. LOS PRIMEROS  POEMAS DE CLERECÍA

*   136.- 1. DIALECTALISMO ATENUADO

*   137.- 2. CLERECÍA Y JUGLARÍA. EL LATINISMO

*   138.- 3. VERSO «A SÍLABAS CONTADAS»

*   139.- 4. LENGUAJE VECINAL DE BERCEO

CAPITULO III. ALFONSO X EL SABIO Y LA ESCUELA DIDÁCTICA (1252-1295)

*   140.- 1. FEDERICO II Y ALFONSO X

*   141.- 2. CREACIÓN DE LA PROSA LITERARIA

*    142.- 3. TRABAJO DIRECTIVO DEL REY SABIO

*   143.- 4. EL ARABISMO

*   144.- 5. LA ESCOLÁSTICA Y LA ANTIGÜEDAD

*   145.- 6. TENDENCIA ETIMOLÓGICA

*   146.- 7. NEOLOGISMO LATINISTA

*   147.- 8. NEOLOGISMO ROMÁNICO

*   148.- 9. IDEA ESTILÍSTICA DE ALFONSO EL SABIO

149.- 10. CUESTIÓN DEL IDIOMA: «CASTELLA­NO DERECHO»

150.- 11. CASTELLANO, LEONÉS, ARAGONÉS

151.- 12. ESPAÑOL, LENGUAJE DE ESPAÑA

152.- 13. LA ORTOGRAFÍA ALFONSÍ

*   153.- 14. EL CASTELLANO EN LA NUEVA POE­SÍA DE CLERECÍA

*   154.- 15. PREPONDERANCIA DEL CASTELLANO

CAPÍTULO IV. LA LENGUA COMÚN. RELACIONES EXTRANJERAS

*   155.- 1. INTERCAMBIOS DE VOCABULARIO ENTRE FRANCIA Y ESPAÑA

*   156.- 2. LA APÓCOPE POTESTATIVA DE -E; GEOGRAFÍA Y CRONOLOGÍA

*   157.- 3. LA APÓCOPE EN LOS TEXTOS LITERA­RIOS

B. LOS DOS PRINCIPALES ESTILISTAS DE LA EDAD MEDIA.
APOGEO DE LA ESCUELA DIDÁCTICA (1205-1370)

CAPITULO V. LA LENGUA LITERARIA

*   158.- 1. SANCHO IV SE APARTA DE LOS GUSTOS DE ALFONSO X

*   159.- 2. LA ESCUELA ALFONSÍ. CULMINACIÓN DE LA LITERATURA

*   160.- 3. PROPÓSITO ESTILÍSTICO DE DON JUAN MANUEL

*   161.- 4. LENGUA RACIONAL Y LÓGICA

*   162.- 5. INTENTO FALLIDO DE OSCURIDAD

*   163.- 6. EL ARCIPRESTE DE HITA. «RAZONES ENCUBIERTAS»

*   164.- 7. LO IRRACIONAL

*   165.- 8. VOCABULARIO Y FRASEOLOGÍA

*      166.- 9. EL VERSO Y LAS «SERRANILLAS»

CAPITULO VI. ESTADO DE LA LENGUA COMÚN

*   167.- 1. RELATIVA ESTABILIDAD

*   168.- 2. LA LENGUA COMÚN. TOLEDO Y SEVILLA

*   169.- 3. APÓCOPE POTESTATIVA DE LA -E

*   170.- 4. LOS DIALECTOS LATERALES Y EL DIA­LECTO CENTRAL

*   171.- 5. TENDENCIAS CASTICISTAS

*   172.- 6. RELACIONES EXTERNAS

C. ARTIFICIOSIDAD RENACENTISTA.
PRERRENACIMIENTO RETÓRICO

CAPÍTULO VII.  PERÍODO DE TRANSICIÓN, 1370-1400

*   173.- 1. INFLUJO GALAICO-LEONÉS. ROMAN­CES Y ARTE MAYOR

*   174.- 2. ENSAYOS HUMANÍSTICOS EN ARAGO­NÉS. FERNÁNDEZ DE HEREDIA

*   175.- 3. DON PEDRO LÓPEZ DE AYALA

CAPITULO VIII. ALEGORÍA, OSCURIDAD. RETÓRICA ELOCUENCIA (1400-1450)

*   176.- 1. PRIMERA APARICIÓN DE UNA ES­CUELA SEVILLANA. DECIRES ALEGÓRICOS Y OSCUROS (1395-1415)

*   177.- 2. LA PROSA. DON ENRIQUE DE VILLENA (1417-28)

*   178.- 3. LA POESÍA. SANTULARIA Y MENA (1429-1456)

*   179.- 4. NUEVAS ORIENTACIONES

*   180.- 5. LO LIBRESCO

*   181.- 6. DENOMINACIONES METAFÓRICAS

*   182.- 7. LOS NEOLOGISMOS «LECTOR» Y «POETA»

*   183.- 8. LA RETÓRICA Y EL DESPRECIO DE LA LENGUA COMÚN

*   184.- 9. LATINISMO POR RAZONES ESTÉTICAS

*   185.- 10. SINTAXIS ARTIFICIOSA. HIPÉRBATON

*   186.- 11. LA POESÍA COMO CIENCIA

*   187.- 12. NUEVA VIDA CORTESANA. OSTEN­TACIÓN Y LUJO

*   188.- 13. GUSTO POR LO INUSITADO. LO IRREVERENTE, LO OBSCENO

*   189.- 14. RETÓRICA Y NATURALIDAD. FER­NÁN PÉREZ DE GUZMÁN

*   190.- 15. DECADENCIA DE LA ARTIFICIOSIDAD Y TRANSICIÓN (1458-1475). JUAN DE LUCENA

*   191.- 16. GÓMEZ MANRIQUE. VUELTA A LA NATURALIDAD

CAPÍTULO IX. ESTADO DE LA LENGUA COMÚN (1370-1470) Y RELACIONES EXTERIORES DEL CASTELLANO

*   192.- 1. RACHAS DE ARTIFICIOSIDAD

*   193.- 2. FONÉTICA DEL LATINISMO LÉXICO

*   194.- 3. SIMILICADENCIAS Y RIMAS EN LA LENGUA CONVERSACIONAL

*   195.- 4. NEOLOGISMOS MORFOLÓGICOS

*   196.- 5. EXTINCIÓN DE LA APÓCOPE POTES­TATIVA DE -E

*   197.- 6. ARAGÓN Y CATALUÑA. CORTE DE ALFONSO V

*   198.- 7. LAS CANARIAS Y PORTUGAL

*   199.- 8. EL ÁRABE Y EL ROMANCE

*   200.- 9. ITALIA

*   201.- 10. FRANCIA

PARTE QUINTA. EL ESPAÑOL ÁUREO
A. RENACIMIENTO HUMANÍSTICO (1474-1554)

CAPITULO I. DEL RETORICISMO AL HUMANISMO: LOS REYES CATÓLICOS (1474-1516)

*   202.- 1. SIGNIFICACIÓN DEL NUEVO REINADO

*   203.- 2. JORGE MANRIQUE

*   204.- 3. LA CELESTINA

*   205.- 4. CONCEPTISMO POÉTICO DEL CANCIO­NERO GENERAL

*   206.- 5. LA REINA ISABEL Y EL HUMANISMO

*   207.- 6. NEBRIJA

*   208.- 7. LA LENGUA, LA UNIDAD NACIONAL, EL IMPERIO

*   209.- 8. FRUTOS TARDÍOS MEDIEVALES

*   210.- 9. LOS ROMANCES

CAPITULO II. LOS DIALECTOS VIEJOS COMPLETAN SU NACIONALIZACIÓN

*   211.- 1. OJEADA GENERAL

*   212.- 2. LA UNIDAD POLÍTICA Y EL REINO DE ARAGÓN

*   213.- 3. EL REINO DE LEÓN

*   214.- 4. CASTILLA LA NUEVA. TOLEDO Y LA CORTE COMO NORMAS UNIFORMADORAS

CAPÍTULO III. UN DIALECTO NUEVO. EXPANSIÓN DEL ANDALUZ. EL CECEO/SESEO

*   215.- 1. PROSPERIDAD DE ANDALUCÍA

*   216.- 2. ANDALUCÍA Y TOLEDO EN CONTIENDA

*   217.- 3. EXPLICACIÓN HISTÓRICA DE LA CON­FUSIÓN DE LAS SIBILANTES ALVEOLARES Y DENTALES

*   218.- 4. DIGRESIÓN SOBRE LOS VERBOS «CE­CEAR» Y «SESEAR»

*   219.- 5. PRIMERAS NOTICIAS DEL «CECEO»

*   220.- 6. EL «CECEO» EN EL USO CORTESANO

*   221.- 7. EL SECECEO SEVILLANO

*   222.- 8. EL «SECECEO» EN CÓRDOBA

*   223.- 9. LA NORMA TOLEDANA AÚN VIGEN­TE PESE A LA GRAN DIFUSIÓN DEL «CE­CEO» EN ANDALUCÍA

*   224.- 10. LA RECONQUISTA DE GRANADA Y LA EXPANSIÓN DEL «SECECEO»

*   225.- 11. NUEVA REPOBLACIÓN DEL REINO DE GRANADA

*   226.- 12. RESUMEN SOBRE ORÍGENES DEL DIALECTO GRANADINO

CAPITULO IV. EL NUEVO MUNDO. GRAN EXPANSIÓN TERRITORIAL DEL IDIOMA

*   227.- 1. LA POBLACIÓN ESPAÑOLA DE AMÉ­RICA

*   228.- 2. PROPORCIÓN RELATIVA DE CASTELLA­NOS, ANDALUCES Y EXTREMEÑOS

*   229.- 3. GRAN EMIGRACIÓN ANDALUZA Y SEVILLANA

*   230.- 4. NUEVO MUNDO, NUEVO LENGUAJE

*   231.- 5. INFLUJO DE LAS LENGUAS ANTI­LLANAS

*   232.- 6. PRÉSTAMOS DEL AZTECA

*   233.- 7. INFLUENCIA DEL QUICHUA

*   234.- 8. PRÉSTAMOS GUARANÍES, ARAUCANOS Y DE OTRAS LENGUAS

*   235.- 9. ELEMENTOS IMPORTADOS DEL MUN­DO VIEJO

CAPÍTULO V. NUEVA SITUACIÓN DEL ESPAÑOL EN EL VIEJO MUNDO

*   236.- 1. EXPULSIÓN DE LOS JUDÍOS

*   237.- 2. PORTUGAL: LA MODA CASTELLANISTA

Diseño gráfico:
 
La Garduña Ilustrada

Imagen: letra 10ª del alfabeto fenicio,  yod . Diseño basado en Luca/ Wikipedia.

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