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Obras de Diego Catalán

285.- 5. EL «QUIJOTE». LLANEZA Y CLARIDAD

285.- 5. EL «QUIJOTE». LLANEZA Y CLARIDAD

5. EL «QUIJOTE». LLANEZA Y CLARIDAD. XI. PERÍODO DE CERVANTES Y LOPE DE VEGA, (1585-1617)

      Cervantes experimenta una reacción estimativa bastante análoga. Mientras en La Galatea había seguido la precepti­va renacentista de Italia y Francia, sin hallar la resonancia apetecida, en el Quijote atiende a gustos propios y del pue­blo español, con lo que obtiene éxito en el arte universal.

      Desde la publicación de La Galatea pasó Cervantes vein­te años durmiendo «en el silencio del olvido», antes de salir con un segundo libro, el Quijote (1605). Ha madurado su genio. Con sus cincuenta y ocho años a cuestas se presenta ahora ante «el antiguo legislador que llaman vulgo», con una obra muy distinta de La Galatea, sin apariencia ningu­na docta, «falta de toda erudición y doctrina, sin acotaciones en las márgenes y sin anotaciones en el fin del libro». La dirige lo mismo al simple que al discreto y grave, lo mismo al niño que al mozo o al anciano. La creación ar­tística, pues, no habrá de servir como experimento para separar en el público los selectos que la comprenden y el vulgo que no puede leerla, sino que el público total, con su desigualdad, servirá como piedra de toque donde ensa­yar el universal alcance de la obra de arte profundo.

      La segunda parte del Quijote se publica un decenio des­pués de la primera. Toda la gran novela es fruto de lenta meditación de la vida y del arte. Hay escritores cuya mo­cedad es más autónoma, se sustrae a los efectos de una educación poco guiadora por deficiente o por compleja y sólo con la edad se van plegando a las influencias ambien­tes. Otros, al revés, se van liberando con los años, y Cer­vantes es de estos. Escritor de senectud, replica Cervantes al que lo desprecia por viejo: «no se escribe con las canas, sino con el entendimiento, que suele mejorarse con los años». Y lo que él ha aprendido con la edad es una virtud dignificante que lo mismo ennoblece y saca de su bajeza las miserias de la propia vida que el sesgo de la novela picaresca (entonces al uso) o las bufonadas caballerescas del tipo Entremés de los Romances y Sacchetti, o la burda comi­cidad del rústico tan en boga; ha aprendido a poner en la forma más corriente del lenguaje una singular emoción artística, a expresarse en forma más sencilla, muchas veces de apariencia casi improvisada. No excluye, claro es, pasa­jes que, buscando una particular elegancia, adoptan un curso rítmico muy cuidado, una adjetivación copiosa, fre­cuentes parejas de sinónimos, verbo pospuesto, pero nun­ca estos recursos aparecen ya tan recargados como en La Galatea, ni prolongados con tanta monotonía, sino sólo para dar animada variedad al lenguaje. Por lo general en la prosa del Quijote, y lo mismo cabe decir de las Novelas ejem­plares, el trabajo de redacción literaria no parece operado sobre el papel, sino en la mente, durante la lenta gestación de la obra artística. La frase no aparece, lo que se dice, castigada; no ofrece el más leve rasguño del manoseo correctivo; su intacta frescura es su mayor belleza, la constante facilidad, la variedad oportuna que da a la expresión, evi­dencia de intimidad, transparencia y lucidez cristalinas. Pero no hace falta advertirlo: el que la corrección se haga sobre todo en la mente no quiere decir que no se haga también sobre el papel. Ríete de poeta que no borra, decía el ge­nio improvisador de Lope de Vega. Conservamos dos re­dacciones de las novelas ejemplares El Celoso Extremeño y el Rinconete, una manuscrita hacia 1602 y otra la impresa en 1613, cuya comparación nos deja ver un vigilante retoque de cada línea, atento siempre a simplificar, aclarar y vivifi­car lo escrito, a dotarlo de la difícil sencillez libre de cualquier ajamiento.

      Según el Prólogo a la primera parte del Quijote, los dos principios a que el escritor debe atenerse son: 1º «Aprove­charse de la imitación» lo más perfectamente que pudiere; lo cual, en cuanto al lenguaje, será no inventar fuera de lo ve­rosímil o usado 24 sino imitar el habla natural, imitación que no consiste en copiar los usos particulares diarios, sino en sa­car de ellos por selección tipos universales poéticos 25. 2º «Pro­curar que a la llana, con palabras significantes, honestas y bien colocadas, salga vuestra oración y período sonoro y fes­tivo, pintando en todo lo que alcançáredes y fuere posible vuestra intención, dando a entender los conceptos sin intricarlos y escurecerlos»26, esto es, máxima expresividad coloris­ta y armoniosa, con máxima claridad, opuesta a las tentati­vas de cualquier arte difícil que entonces comenzaban y que dominarán después en todo el XVII. La única limitación a la llaneza significante es lo honesto o noble del vocablo: no se ha de decir regoldar, «uno de los más torpes vocablos, aun­que es muy significativo» (Quijote, IIª, 43º).

      La llaneza esencial no excluye el atildamiento. Justamen­te Cervantes pone empeño en el habla de los pastores y al­deanos, alejándola de la zafiedad propia de las Églogas y Farsas teatrales desde Juan del Encina, como para advertir a los lectores que nunca persigue un realismo crudo, y que no consiente el abandono ni aun en las ocasiones más pro­picias a él. Hasta emplea a menudo para el habla de la gen­te inculta aquel precitado tipo de lengua más esmerada y armoniosa. Recuérdese el relato del cabrero Pedro (Iª, 12º) que, aunque entremezcla voquibles para tomar color de rus­ticidad, procede siempre con discreta compostura, sin que nos disuene en él la presencia de alguna gala hiperbática, aun de las más refinadas y afectas al culteranismo («con es­tas que dava, al parecer, justas excusas»), sin que desentone alguna vez el verbo al final de la cláusula, porque él de suyo se cae allí, como decía Valdés cuando tal latinismo está opor­tunamente empleado 27. En tales ornatos reside precisamente gran parte del encanto con que aparece idealizado el tipo de Sancho, cuando tantas veces «habla de oposición y a lo cortesano, mostrándose elegante y memorioso»28. Nunca hallamos, en los tipos rústicos del Quijote, lo que siempre se quiere hallar, un lenguaje popular expuesto con realismo arrancado del terruño; al contrario, a menudo saboreamos esos graciosos vuelos alicortados, como cuando Maese Pedro tiene que dar un tirón hacia abajo al chico declarador del retablo de Melisenda: «llaneza muchacho, no te encumbres, que toda afectación es mala» (IIª, 26º).

      El tipo más corriente de prosa en el Quijote es el senci­llamente llano, regido por el propósito de escribir como hablar. Por ello ciertos críticos puristas se dan el gusto de ser osados, dictaminando que Cervantes es un escritor in­correcto, sin echar de ver el trabajo de corrección que hay en aquella difícil facilidad, aunque tal trabajo ciertamente no se preocupe de lo que es correcto según la gramática doctrinal. Pero al repasar las enmiendas o reparos hechos al texto cervantino por Clemencín (1833) o por Hartzenbusch (1863) choca el que, ante una obra como la que editaban, escritores eminentes, aun descontando que vivían en tiempo poco favorable para ello, no llegasen al menor atisbo de que la expresión irreflexiva e irracional tiene su sintaxis tan propia y tan legítima como la expresión lógi­ca. Los reparos de estas ediciones, careciendo de todo va­lor crítico, sirven nada más para señalarnos casos curiosos de la inagotable variedad constructiva que reviste la lengua de Cervantes 29, sólo comparable a la variedad inventiva de la novela cuyo tipo protagonista se reitera en cada aventu­ra incesantemente siempre con inagotable novedad en su desenvolvimiento.

      Lo que esos editores del Quijote llaman incorrecciones o negligencias, no son peculiares de Cervantes, sino comunes a muchos autores de los siglos de oro. Por ejemplo, el no rehuir la repetición de una palabra, llegándose hasta casos como la frase habitual «preguntar que qué quería»30 o los cuatro que en el verso 239 del Arte Nuevo de Lope: «que no hay más que saber que en lo que para»; o el pleonasmo exclamativo, tan del gusto de la época; «¡qué simple que eres!» (Quijote, Iª, 31º) «¡qué diferente que estás de lo que estos días!» (Lope, La Dorotea, Vª, 10ª); es el lenguaje hablado, el comúnmente hablado, en el que no se hacen notar esas repeticiones.

      Al lenguaje hablado pertenecen otros muchos rasgos de la lengua de Cervantes. Los refuerzos por repetición como luego luego, vivo vivo, al cabo al cabo, provenientes del latín, se usaban por todos en la lengua escrita, aun en poesía, y sólo el español moderno llega a querer desterrarlos 31. Más interés tienen algunas gradaciones en desorden, como las que se dan también en otro lenguaje extremamente anima­do, en el del Arcipreste de Hita, el Cervantes medieval 32; en el Quijote: «las espadas altas y desnudas, en guisa de des­cargar dos furibundos fendientes» (Iª, 9º); «prometió de hazer todo quanto yo le impuse y notifiqué y quise» (Iª, 31º). Pocas veces deja escapar casos así, como en tributo a la espontaneidad del hablar. Él, por el contrario, es de suyo escritor que gusta discurrir sobre el justo sentido del voca­blo: la valentía puesta entre los extremos de cobardía y te­meridad; el liberal entre pródigo y avaro; la discreción entre lo riguroso y lo blando; y ni Sancho queda libre de estos aquilatamientos33. A la energía y dinámica coloquiales pertene­cen también frecuentes polisinonimias («se trueque, cambie, vuelva y mude», IIª, 17º; «no el falso, no el ficticio, no el apócrifo, sino el verdadero, el legal y el fiel», IIª, 61º) 34, así como las tradicionales parejas que en ciertos pasajes del Quijote menudean, recuperando su vasta función expresiva, tan favorecida en el siglo XVI, y que fray Luis de León había empezado a mermar. Cervantes no las usa por hábito como otros, sino que en su tan variado estilo, suelen aparecer para matizar momentos de particular interés o emoción 35.

      Lo que a una historia de los estilos colectivos interesa es notar que la fuerza expresiva de la lengua de Cervantes suele nutrirse de las más hondas raíces tradicionales, hasta en aquellos recursos que más propios parecen del humo­rismo ocasional, como el superlativo de los sustantivos «dueñíssima, escuderíssimo», IIª, 38º, ya usual, no en burla sino solemnemente, en los orígenes mismos del idioma 36. Raíz tradicional tienen también algunos giros, que los comenta­ristas creen novedad, en que asoma el artificioso ingenio del conceptismo incipiente.

Diego Catalán: Historia de la Lengua Española de Ramón Menéndez Pidal (2005)

NOTAS

24  Los libros de caballerías con sus extravagancias «huyen de la verisimilitud y de la imitación, en quien consiste la perfección de lo que se escrive» (Quijote, Io, 47°). El Pinciano en su Philosophía antigua poética, 1596, lo había dicho: «la imitación es la verosimilitud» (véase Menéndez Pelayo, Ideas Estéticas, III, 1896, p. 331).

25  V. arriba, cap. VI, § 5.

26  Comp. en Quijote, IIo, 19°: el Licenciado que estudió en Salamanca se pica de «dezir su razón con palabras claras, llanas y significantes».

27  Diálogo de la lengua, ed. Montesinos, p. 154.

28  Quijote, IIª, 12º. Hablar de oposición es frase calcada sobre la corriente leer de oposición o leer la lición de oposición, que era explicar el opositor a una cátedra o grado académico una lec­ción como prueba de suficiencia (Rodríguez Marín, Quijote, IV, 1928, p. 247, y Rinconete, 1905, p. 447).

29  Los principales reparos de Clemencín son discutidos, al tra­tar de los anacolutos de Cervantes, por L. Weigert, Untersuchungen zur spanischen Syntax auf Grund der Werke des Cervantes, 1907, pp. 189 ss.

30  Quijote, Iª, 13°; como en el Persiles, Iª, 4o: «preguntó que qué le avia sucedido que con tal compañía volvía». Rodríguez Marín (Quijote, I, 1927, p. 368) cita del Buscón, Iª, 5o, un «que qué quería», precedido de otros dos que; en III, p. 129, advierte en el Quijote, Iª, 36°: «Estando en esto, el ventero que estaba a la puerta de la venta dijo: Esta que viene es...», con otras repeticio­nes, y piensa «¡A saber dónde y en qué circunstancias escribiría Cervantes estas páginas de su obra!». Pues las escribiría en cir­cunstancias normales y dentro de su propósito del bien escribir. Rodríguez Marín justifica a Cervantes en el primer caso porque Clemencín le inculpa, y, por el contrario, le acusa en el segundo caso, cuando Clemencín nada censura; competencia entre comen­taristas.

31  Rodríguez Marín, Quijote, ed. 1927, I, p. 113, y IV p. 125, con un ejemplo de luego luego en Boscán. También en el Arcipreste de Hita, Buen Amor, v. 1531, luego luego, y en el Can­cionero de Baena, ed. 1851, pp. 1616 y 5006, trovas de Villasandino y de Juan Alfonso de Baena. No son ejemplos escasos y aisla­dos, como cree Meyer Lübke, Gram., III, G 133. En latín semper semper (Séneca), bene bene, etc.

32  Véase atrás, Parte IVa, cap. V, § 6.

33  Quijote, IIª 17º; en IIª, 4º; Sancho sitúa igualmente la valentía entre lo cobarde y lo temerario. Véanse ejemplos de curio­sas enumeraciones doctrinales en Castro, El pensamiento de Cervantes, pp. 62 ss.

34  Véanse ejemplos en J. Cejador, La lengua de Cervantes, I, 1905, pp. 521 ss.; H. Hatzfeld (Don Quijote ais Wortkunstwerk, 1927, pp.  186 ss.) estudia varios modos de esta reiteración dinámica.

35  Sólo al comienzo del capítulo Iª, 9º  vemos manca y estro­peada, devorador y consumidor, real y verdaderamente, luz y espejo, tra­bajo y exercicio, trabajo y diligencia, el caso y la fortuna, pasatiempo y gusto. Cuando Maese Pedro encumbra fingidamente el lenguaje de su dolor: «mis cofres y sacos, me veo desolado y abatido, pobre y mendigo», II, 26.

36  En el siglo x, dominissimus, comitissima; véase Menéndez Pidal, Orígenes del esp., 1926, p. 334. Para ejemplos humorísticos del si­glo XVII, véase Rodríguez Marín, Quijote, 1927, V, p. 272.

CAPÍTULOS ANTERIORES:

PARTE PRIMERA: DE IBERIA A HISPANIA
A. EL SOLAR Y SUS PRIMITIVOS POBLADORES

CAPÍTULO I. LA VOZ LEJANA DE LOS PUEBLOS SIN NOMBRE.

1.- 1.  LOS PRIMITIVOS POBLADORES Y SUS LENGUAS

2.- 2. INDICIOS DE UNA CIERTA UNIDAD LINGÜÍSTICA MEDITERRÁNEA

3.- 3. PUEBLOS HISPÁNICOS SIN NOMBRE; PIRENAICOS Y CAMÍTICOS

CAPÍTULO II. PUEBLOS PRERROMANOS, PREINDOEUROPEOS E INDOEUROPEOS

4.- 1. FUERZA EXPANSIVA DE LOS PUEBLOS DE CULTURA IBÉRICA

5.- 2. NAVEGACIÓN DE FENICIOS Y DE GRIEGOS EN ESPAÑA

6.- 3. LOS ÍBEROS Y LA IBERIZACIÓN DE ESPAÑA, PROVENZA Y AQUITANIA

7.- 4. FRATERNIDAD ÍBERO-LÍBICA

*   8.- 5. LOS LÍGURES O AMBRONES

*   9.- 6. LOS ILIRIOS

*   10.- 7. LOS CELTAS

*   11.- 8. «NOS CELTIS GENITOS ET EX IBERIS» (MARCIAL)

12.- 9. PERSISTENCIA DE LAS LENGUAS IN­DÍGENAS EN LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA

B. LAS HUELLAS DE LAS LENGUAS PRERROMANAS EN LA LENGUA ROMANCE

CAPÍTULO III. RESTOS DE LAS LENGUAS PRIMITIVAS EN EL ESPAÑOL

13.- 1. VOCABLOS DE LAS LENGUAS PRERRO­MANAS

14.- 2. SUFIJOS PRERROMANOS EN EL ESPAÑOL

15.- 3. LAS LENGUAS DE SUBSTRATO EN LA FONÉTICA ESPAÑOLA

16.- 4. RESUMEN DE LOS INFLUJOS DEL SUBSTRATO

PARTE SEGUNDA: LA HISPANIA  LATINA
A. LA COLONIZACIÓN ROMANA Y LA ROMANIZACIÓN

CAPÍTULO I. HISPANIA PROVINCIA ROMANA

* 17.- 1. CARTAGO Y ROMA. LA PROVINCIA ROMANA DE HISPANIA Y SU EXPANSIÓN DESDE EL ESTE AL OESTE

18.- 2. LA ROMANIZACIÓN

19.- 3. ESPAÑA Y LA PROVINCIALIZACIÓN DEL IMPERIO

20.- 4. PREDOMINIO DEL ORIENTE. EL CRISTIANISMO

CAPÍTULO II. EL NUEVO LATÍN

21.- 1. ¿LATÍN VULGAR?

22.- 2. EL LATÍN NUEVO

23.- 3. INFLUJO DEL CRISTIANISMO

24.- 4. NEOLOGISMOS DEL VOCABULARIO DOCTO

25.- 5. NEOLOGISMOS DE ESTILÍSTICA COLEC­TIVA

26.- 6. ACEPCIONES NUEVAS

27.- 7. FRASEOLOGÍA

28.- 8. MÓVILES DEL NEOLOGISMO GRAMA­TICAL

29.- 9. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SINTAXIS DEL NOMBRE

30.- 10. CAMBIOS EN LA FLEXIÓN Y SIN­TAXIS DEL VERBO

31.- 11. PREPOSICIONES Y ADVERBIOS

32.- 12. COLOCACIÓN DE LAS PALABRAS

*   33.- 13. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA VOCÁLICO

34.- 14. EVOLUCIÓN DEL SISTEMA CONSO­NÁNTICO

*   35.- 15. OTRAS SIMPLIFICACIONES FONÉTICAS

*   36.- 16. LARGA LUCHA ENTRE INNOVACIÓN Y PURISMO

*   37.- 17. LAS INSCRIPCIONES

B. EL LATÍN DE HISPANIA

CAPÍTULO III. ESPAÑA EN LA ROMANIA

*   38.- 1. LA ROMANIA

*   39.- 2. CAUSAS DEL DIALECTALISMO RO­MÁNICO

*   40.- 3. ROMANIA OCCIDENTAL, ROMANIA MERIDIONAL

*   41.- 4. TRES ZONAS DE COLONIZACIÓN DE ESPAÑA

*   42.- 5. ESPAÑA Y LA ITALIA MERIDIONAL

*   43.- 6. ARCAÍSMO PURISTA DEL LATÍN DE ESPAÑA

*   44.- 7. RELACIONES ENTRE EL LATÍN HISPA­NO Y EL DE LA ROMANIA MERIDIONAL: VOCABULARIO Y FORMACIÓN DE PALABRAS

45.- 8. FONÉTICA DIALECTAL EN EL LATÍN DEL SUR DE ITALIA Y DE LA HISPANIA CITERIOR

*   46.- 9. UNIDAD Y DIVERSIDAD EN EL LA­TÍN DE HISPANIA

*   47.- 10. TOPONIMIA CRISTIANA

PARTE TERCERA: HACIA LA NACIONALIZACIÓN LINGÜÍSTICA DE HISPANIA
A. DESMEMBRACIÓN DE LA ROMANIA. ÉPOCAS VISIGÓTICA Y ARÁBIGA

CAPÍTULO I. EL REINO TOLOSANO Y EL TOLEDANO

*   48.- 1. DISOLUCIÓN Y RUINA DEL IMPERIO DE OCCIDENTE. CRISIS DE ROMANIDAD

*   49.- 2. NACIONALIZACIÓN DEL REINO VISI­GODO

*   50.- 3. REINO VISIGODO TOLEDANO

*   51.- 4. ONOMÁSTICA GERMÁNICA

*   52.- 5. CAUSAS DE LA FRAGMENTACIÓN ROMÁNICA

*   53.- 6. LA LENGUA COMÚN QUE NO SE ESCRIBE

*   54.- 7. CENTROS DIRECTIVOS DE LA HISPANIA VISIGÓTICA

*   55.- 8. LENGUA CORTESANA VISIGODA

*   56.- 9. EL MAPA LINGÜÍSTICO DEL REINO GODO

*   57.- 10. ORÓSPEDA, CANTABRIA Y VASCONIA

*   58.- 11. NACIONALIZACIÓN LITERARIA. SAN ISIDORO

*   59.- 12. LA ESCUELA ISIDORIANA

CAPÍTULO II.  AL-ANDALUS. EL ÁRABE Y LA ALJAMÍA

*   60.- 1. LA ARABIZACIÓN DE HISPANIA

*   61.- 2. LOS MOZÁRABES EN SU ÉPOCA HE­ROICA

*   62.- 3. MUSULMANES DE HABLA ROMANCE

*   63.- 4. LA ALJAMÍA O LENGUA ROMANCE HABLADA EN AL-ANDALUS

*   64.- 5. TOPONIMIA ÁRABE

*   65.- 6. TOPONIMIA MOZÁRABE

*   66.- 7. TOPONIMIA LATINA EN BOCA ÁRABE

CAPÍTULO III. LOS PUEBLOS INDOCTOS DEL NORTE

*   67.- 1. UNA NUEVA BASE PARA LA NUE­VA ROMANIDAD HISPANA

*   68.- 2. GRANDES TRASIEGOS DE POBLACIÓN

*   69.- 3. TOLEDANISMO OVETENSE. EL DIALEC­TO ASTURIANO Y LEONÉS

*   70.- 4. ONOMÁSTICA NUEVA

*   71.- 5. EL PATRONÍMICO EN -Z

CAPÍTULO IV. EL IMPERIO LEONÉS Y SU FRONTERA VÁRDULO-VASCONA

*   72.- 1. ORÍGENES DEL REINO DE NAVARRA Y DEL «IMPERIO» LEONÉS

*   73.- 2. FORMACIÓN DEL GRAN CONDADO DE CASTILLA

*   74.- 3. LA RIOJA

*   75.- 4. REPOBLACIÓN AL SUR DEL DUERO

*   76.- 5. PREPONDERANTE INFLUJO ÁRABE Y MOZÁRABE

B. PRIMEROS BALBUCEOS DEL IDIOMA (960-1065)
GLOSAS Y CANTARES ÉPICOS

CAPITULO V.  LA LENGUA ESCRITA

*   77.- 1. LATÍN DOCTO Y LATÍN ARROMANZADO

*   78.- 2. LAS GLOSAS EMILIANENSES

*   79.- 3. LAS GLOSAS SILENSES

*   80.- 4. DIFICULTAD DE LA ESCRITURA

*   81.- 5. LOS DIPTONGOS

*   82.- 6. LA Ñ Y LA LL

*   83.- 7. REPRESENTACIÓN GRÁFICA DE OTROS SONIDOS ROMÁNICOS

*   84.- 8. GRAFÍAS PARA SONIDOS ESPECIAL­MENTE CASTELLANOS

*   85.- 9. RESUMEN ORTOGRÁFICO

CAPÍTULO VI.  EL HABLA ROMANCE

*   86.- 1. FALTA DE FIJACIÓN DEL SISTEMA VOCÁLICO

*   87.- 2. SONORIZACIÓN DE LA CONSONANTE SORDA

*   88.- 3. VACILACIÓN EN LA PÉRDIDA DE LA VOCAL INTERTÓNICA

*   89.- 4. FECHA RELATIVA DE LA SONORIZA­CIÓN Y DE LA SÍNCOPA VOCÁLICA

*   90.- 5. UNA ÉPOCA DE MÚLTIPLES SINCRE­TISMOS

*   91.- 6. CONTIENDA ENTRE LLANOS Y CULTOS

*   92.- 7. ARCAIZANTES Y NEOLOGISTAS

*   93.- 8. AFECTACIÓN ULTRACORRECTA

CAPITULO VII. EL CASTELLANO ENTRE LOS DEMÁS DIALECTOS ROMANCES HISPÁNICOS

*   94.- 1. CARÁCTER DIFERENCIAL DE CASTILLA

*   95.- 2. RASGOS PRIMITIVOS DEL CASTELLANO FRENTE AL LEONÉS, AL ARAGONÉS Y A LA ALJAMÍA

*   96.- 3. CASTILLA SE ADELANTA A LOS OTROS DIALECTOS AFINES

*   97.- 4. EL CASTELLANO CON EL LEONÉS Y EL GALLEGO-PORTUGUÉS

98.- 5. EL CASTELLANO CON EL ARAGONÉS Y EL CATALÁN

CAPÍTULO VIII. LA LITERATURA DEL MILENIO

*   99.- 1. CLÉRIGOS Y JUGLARES

*   100.- 2. CANCIONES ANDALUSÍES. EL LEN­GUAJE DE ESTOS CANTARCILLOS ROMÁNICOS

*   101.- 3. ESTADO LATENTE DE UNA POESÍA ÉPICA

*   102.- 4. ¿HUBO UNA ÉPICA MOZÁRABE?

*   103.- 5. CANTARES DE GESTA BREVES EN CASTILLA

*   104.- 6. EL ASONANTE EN LA POESÍA JUGLA­RESCA

C. LA LENGUA Y LA LITERATURA CASTELLANA
SE ABREN PASO EN UNA ESPAÑA NUEVA

CAPITULO IX. EL INFLUJO FRANCO Y LA EMANCIPACIÓN DEL ROMANCE

*   105.- 1. LA DINASTÍA NAVARRA. CASTILLA HECHA REINO

*   106.- 2. ALFONSO VI; RUPTURA CON LA TRA­DICIÓN MOZÁRABE

*   107.- 3. RECONQUISTA DE TOLEDO. DECA­DENCIA MOZÁRABE

*   108.- 4. LA EXTREMADURA AL SUR DEL DUERO. DESAPARICIÓN DE LOS DIALECTOS ROMANCES PRIMITIVOS

*   109.- 5. EL CID Y LOS ALMORÁVIDES

*   110.- 6. LA CUÑA CASTELLANA

*   111.- 7. ARROLLADOR AVANCE DE LA APÓCOPE

*   112.- 8. FIJACIÓN DEL RITMO ACENTUAL DE LA PALABRA

*   113.- 9. EL CATALÁN

*   114.- 10. EL PORTUGUÉS

CAPITULO X. ESPLENDOR DE LA LITERATURA DIALECTAL (1140-1180)

*   115.- 1. RESURGIMIENTO DE TOLEDO. LA HERENCIA CULTURAL ÁRABE

*   116.- 2. LA POESÍA BILINGÜE CONTINÚA TRIUNFANDO EN AL-ANDALUS

*   117.- 3. LA TOLEDO ROMÁNICA FRONTERIZA; SU MEZCLA DIALECTAL

*   118.- 4. EL POEMA DE «MIO CID»

*   119.- 5. EL LENGUAJE VERSIFICADO. EL MONORRIMO Y EL PAREADO ANISOSÍLABO

*   120.- 6. LA VERSIFICACIÓN: EL ASONANTE Y LA LLAMADA -E PARAGÓGICA

*   121.- 7. PRIMITIVISMO DEL LENGUAJE LITE­RARIO

*   122.- 8. CARÁCTER DIALECTAL DE LA LITERA­TURA

*   123.- 9. PRIMER ELOGIO DE LA LENGUA CAS­TELLANA. LA LITERATURA DE CASTILLA

CAPÍTULO XI. SINCRETISMO EN LA LENGUA LITERARIA DE LA ESPAÑA DE LOS CINCO REINOS (1180-1230)

*   124.- 1. PREPONDERANCIA CASTELLANA

*   125.- 2. INFLUJO DE LA LITERATURA GALLEGA

*   126.- 3. CONTINÚA EL INFLUJO PROVENZAL

*   127.- 4. SANTO DOMINGO DE GUZMÁN Y LA LLANEZA DE EXPRESIÓN

*   128.- 5. «SIESTA DE ABRIL»

*   129.- 6. CONVIVENCIA Y MIXTURA DE DIA­LECTOS

*   130.- 7. CASTELLANIZACIÓN DE LA LENGUA LITERARIA

*   131.- 8. DIALECTALISMO CANCILLERESCO Y NOTARIAL

PARTE CUARTA:  EL ESPAÑOL ANTIGUO
A. RENOVACIÓN ERUDITA DEL IDIOMA (1230-1293)

CAPÍTULO I. NUEVAS CONDICIONES DE VIDA

*   132.- 1. UNA NUEVA EDAD

*   133.- 2. EXPANSIÓN DE LOS DIALECTOS DEL NORTE

*   134.- 3. MODO DE LA PROPAGACIÓN LIN­GÜÍSTICA POR RECONQUISTA

*   135.- 4. «YA HAY PIRINEOS»

CAPITULO II. LOS PRIMEROS  POEMAS DE CLERECÍA

*   136.- 1. DIALECTALISMO ATENUADO

*   137.- 2. CLERECÍA Y JUGLARÍA. EL LATINISMO

*   138.- 3. VERSO «A SÍLABAS CONTADAS»

*   139.- 4. LENGUAJE VECINAL DE BERCEO

CAPITULO III. ALFONSO X EL SABIO Y LA ESCUELA DIDÁCTICA (1252-1295)

*   140.- 1. FEDERICO II Y ALFONSO X

*   141.- 2. CREACIÓN DE LA PROSA LITERARIA

*    142.- 3. TRABAJO DIRECTIVO DEL REY SABIO

*   143.- 4. EL ARABISMO

*   144.- 5. LA ESCOLÁSTICA Y LA ANTIGÜEDAD

*   145.- 6. TENDENCIA ETIMOLÓGICA

*   146.- 7. NEOLOGISMO LATINISTA

*   147.- 8. NEOLOGISMO ROMÁNICO

*   148.- 9. IDEA ESTILÍSTICA DE ALFONSO EL SABIO

149.- 10. CUESTIÓN DEL IDIOMA: «CASTELLA­NO DERECHO»

150.- 11. CASTELLANO, LEONÉS, ARAGONÉS

151.- 12. ESPAÑOL, LENGUAJE DE ESPAÑA

152.- 13. LA ORTOGRAFÍA ALFONSÍ

*   153.- 14. EL CASTELLANO EN LA NUEVA POE­SÍA DE CLERECÍA

*   154.- 15. PREPONDERANCIA DEL CASTELLANO

CAPÍTULO IV. LA LENGUA COMÚN. RELACIONES EXTRANJERAS

*   155.- 1. INTERCAMBIOS DE VOCABULARIO ENTRE FRANCIA Y ESPAÑA

*   156.- 2. LA APÓCOPE POTESTATIVA DE -E; GEOGRAFÍA Y CRONOLOGÍA

*   157.- 3. LA APÓCOPE EN LOS TEXTOS LITERA­RIOS

B. LOS DOS PRINCIPALES ESTILISTAS DE LA EDAD MEDIA.
APOGEO DE LA ESCUELA DIDÁCTICA (1205-1370)

CAPITULO V. LA LENGUA LITERARIA

*   158.- 1. SANCHO IV SE APARTA DE LOS GUSTOS DE ALFONSO X

*   159.- 2. LA ESCUELA ALFONSÍ. CULMINACIÓN DE LA LITERATURA

*   160.- 3. PROPÓSITO ESTILÍSTICO DE DON JUAN MANUEL

*   161.- 4. LENGUA RACIONAL Y LÓGICA

*   162.- 5. INTENTO FALLIDO DE OSCURIDAD

*   163.- 6. EL ARCIPRESTE DE HITA. «RAZONES ENCUBIERTAS»

*   164.- 7. LO IRRACIONAL

*   165.- 8. VOCABULARIO Y FRASEOLOGÍA

*      166.- 9. EL VERSO Y LAS «SERRANILLAS»

CAPITULO VI. ESTADO DE LA LENGUA COMÚN

*   167.- 1. RELATIVA ESTABILIDAD

*   168.- 2. LA LENGUA COMÚN. TOLEDO Y SEVILLA

*   169.- 3. APÓCOPE POTESTATIVA DE LA -E

*   170.- 4. LOS DIALECTOS LATERALES Y EL DIA­LECTO CENTRAL

*   171.- 5. TENDENCIAS CASTICISTAS

*   172.- 6. RELACIONES EXTERNAS

C. ARTIFICIOSIDAD RENACENTISTA.
PRERRENACIMIENTO RETÓRICO

CAPÍTULO VII.  PERÍODO DE TRANSICIÓN, 1370-1400

*   173.- 1. INFLUJO GALAICO-LEONÉS. ROMAN­CES Y ARTE MAYOR

*   174.- 2. ENSAYOS HUMANÍSTICOS EN ARAGO­NÉS. FERNÁNDEZ DE HEREDIA

*   175.- 3. DON PEDRO LÓPEZ DE AYALA

CAPITULO VIII. ALEGORÍA, OSCURIDAD. RETÓRICA ELOCUENCIA (1400-1450)

*   176.- 1. PRIMERA APARICIÓN DE UNA ES­CUELA SEVILLANA. DECIRES ALEGÓRICOS Y OSCUROS (1395-1415)

*   177.- 2. LA PROSA. DON ENRIQUE DE VILLENA (1417-28)

*   178.- 3. LA POESÍA. SANTULARIA Y MENA (1429-1456)

*   179.- 4. NUEVAS ORIENTACIONES

*   180.- 5. LO LIBRESCO

*   181.- 6. DENOMINACIONES METAFÓRICAS

*   182.- 7. LOS NEOLOGISMOS «LECTOR» Y «POETA»

*   183.- 8. LA RETÓRICA Y EL DESPRECIO DE LA LENGUA COMÚN

*   184.- 9. LATINISMO POR RAZONES ESTÉTICAS

*   185.- 10. SINTAXIS ARTIFICIOSA. HIPÉRBATON

*   186.- 11. LA POESÍA COMO CIENCIA

*   187.- 12. NUEVA VIDA CORTESANA. OSTEN­TACIÓN Y LUJO

*   188.- 13. GUSTO POR LO INUSITADO. LO IRREVERENTE, LO OBSCENO

*   189.- 14. RETÓRICA Y NATURALIDAD. FER­NÁN PÉREZ DE GUZMÁN

*   190.- 15. DECADENCIA DE LA ARTIFICIOSIDAD Y TRANSICIÓN (1458-1475). JUAN DE LUCENA

*   191.- 16. GÓMEZ MANRIQUE. VUELTA A LA NATURALIDAD

CAPÍTULO IX. ESTADO DE LA LENGUA COMÚN (1370-1470) Y RELACIONES EXTERIORES DEL CASTELLANO

*   192.- 1. RACHAS DE ARTIFICIOSIDAD

*   193.- 2. FONÉTICA DEL LATINISMO LÉXICO

*   194.- 3. SIMILICADENCIAS Y RIMAS EN LA LENGUA CONVERSACIONAL

*   195.- 4. NEOLOGISMOS MORFOLÓGICOS

*   196.- 5. EXTINCIÓN DE LA APÓCOPE POTES­TATIVA DE -E

*   197.- 6. ARAGÓN Y CATALUÑA. CORTE DE ALFONSO V

*   198.- 7. LAS CANARIAS Y PORTUGAL

*   199.- 8. EL ÁRABE Y EL ROMANCE

*   200.- 9. ITALIA

*   201.- 10. FRANCIA

PARTE QUINTA. EL ESPAÑOL ÁUREO
A. RENACIMIENTO HUMANÍSTICO (1474-1554)

CAPITULO I. DEL RETORICISMO AL HUMANISMO: LOS REYES CATÓLICOS (1474-1516)

*   202.- 1. SIGNIFICACIÓN DEL NUEVO REINADO

*   203.- 2. JORGE MANRIQUE

*   204.- 3. LA CELESTINA

*   205.- 4. CONCEPTISMO POÉTICO DEL CANCIO­NERO GENERAL

*   206.- 5. LA REINA ISABEL Y EL HUMANISMO

*   207.- 6. NEBRIJA

*   208.- 7. LA LENGUA, LA UNIDAD NACIONAL, EL IMPERIO

*   209.- 8. FRUTOS TARDÍOS MEDIEVALES

*   210.- 9. LOS ROMANCES

CAPITULO II. LOS DIALECTOS VIEJOS COMPLETAN SU NACIONALIZACIÓN

*   211.- 1. OJEADA GENERAL

*   212.- 2. LA UNIDAD POLÍTICA Y EL REINO DE ARAGÓN

*   213.- 3. EL REINO DE LEÓN

*   214.- 4. CASTILLA LA NUEVA. TOLEDO Y LA CORTE COMO NORMAS UNIFORMADORAS

CAPÍTULO III. UN DIALECTO NUEVO. EXPANSIÓN DEL ANDALUZ. EL CECEO/SESEO

*   215.- 1. PROSPERIDAD DE ANDALUCÍA

*   216.- 2. ANDALUCÍA Y TOLEDO EN CONTIENDA

*   217.- 3. EXPLICACIÓN HISTÓRICA DE LA CON­FUSIÓN DE LAS SIBILANTES ALVEOLARES Y DENTALES

*   218.- 4. DIGRESIÓN SOBRE LOS VERBOS «CE­CEAR» Y «SESEAR»

*   219.- 5. PRIMERAS NOTICIAS DEL «CECEO»

*   220.- 6. EL «CECEO» EN EL USO CORTESANO

*   221.- 7. EL SECECEO SEVILLANO

*   222.- 8. EL «SECECEO» EN CÓRDOBA

*   223.- 9. LA NORMA TOLEDANA AÚN VIGEN­TE PESE A LA GRAN DIFUSIÓN DEL «CE­CEO» EN ANDALUCÍA

*   224.- 10. LA RECONQUISTA DE GRANADA Y LA EXPANSIÓN DEL «SECECEO»

*   225.- 11. NUEVA REPOBLACIÓN DEL REINO DE GRANADA

*   226.- 12. RESUMEN SOBRE ORÍGENES DEL DIALECTO GRANADINO

CAPITULO IV. EL NUEVO MUNDO. GRAN EXPANSIÓN TERRITORIAL DEL IDIOMA

*   227.- 1. LA POBLACIÓN ESPAÑOLA DE AMÉ­RICA

*   228.- 2. PROPORCIÓN RELATIVA DE CASTELLA­NOS, ANDALUCES Y EXTREMEÑOS

*   229.- 3. GRAN EMIGRACIÓN ANDALUZA Y SEVILLANA

*   230.- 4. NUEVO MUNDO, NUEVO LENGUAJE

*   231.- 5. INFLUJO DE LAS LENGUAS ANTI­LLANAS

*   232.- 6. PRÉSTAMOS DEL AZTECA

*   233.- 7. INFLUENCIA DEL QUICHUA

*   234.- 8. PRÉSTAMOS GUARANÍES, ARAUCANOS Y DE OTRAS LENGUAS

*   235.- 9. ELEMENTOS IMPORTADOS DEL MUN­DO VIEJO

CAPÍTULO V. NUEVA SITUACIÓN DEL ESPAÑOL EN EL VIEJO MUNDO

*   236.- 1. EXPULSIÓN DE LOS JUDÍOS

*   237.- 2. PORTUGAL: LA MODA CASTELLANISTA

*   238.- 3. RELACIONES CON ITALIA

*   239.- 4. EL ESPAÑOL Y EL FRANCÉS

*   240.- 5. CARLOS V Y EL ESPAÑOL

CAPÍTULO VI. GUEVARA Y GARCILASO. TRIUNFO DEL ITALIANISMO (1525-1554)

*   241.- 1. TENTATIVAS VARIAS EN LA PROSA

*   242.- 2. GUEVARA

*   243.- 3. LAS PAREJAS DE SINÓNIMOS

*   244.- 4. BOSCÁN, PROPUGNADOR DE ITALIANISMO Y DE NATURALIDAD

*   245.- 5. GARCILASO Y LA TEORÍA DE LA IMI­TACIÓN

CAPITULO VII. DOCTRINA HUMANÍSTICA SOBRE LA LENGUA VULGAR

*   246.- 1. CRECIENTE ESTIMA DE LAS LENGUAS VULGARES

*   247.- 2. JUAN DE VALDÉS. SELECCIÓN ANTES QUE INVENCIÓN

*   248.- 3. VILLALÓN, MEJÍA Y VENEGAS

*   249.- 4. AMBROSIO DE MORALES

CAPITULO VIII. GRAN RENOVACIÓN EN LA LENGUA COMÚN (1480-1550)

*   250.- 1. NUEVA ONOMÁSTICA PERSONAL

*   251.- 2. EL VOCABULARIO

*   252.- 3. LA FRASEOLOGÍA

*   253.- 4. SINTAXIS

*   254.- 5. VUESSA MERCED Y USTED; VOS Y VOSOTROS

*   255.- 6. MORFOLOGÍA

*   256.- 7. SE FIJA EL VOCALISMO MODERNO DEL IDIOMA

*   257.- 8. CASTILLA LA VIEJA EVOLUCIONA EN EL CONSONANTISMO

*   258.- 9. SUERTE DE LA F Y DE LA H

*   259.- 10. NUEVA PRONUNCIACIÓN DE OTRAS CONSONANTES EN CASTILLA LA VIEJA

*   260.- 11. PRONUNCIACIÓN CASTELLANO-VIEJA DE LA J Y LA X

*   261.- 12. LA Z Y LA S ENSORDECIDAS EN CASTILLA LA VIEJA

*   262.- 13. LA B Y LA V

B. CULMINACIÓN DE LA ÉPOCA CLÁSICA (1554-1617)

CAPITULO IX.  PERÍODO DE LOS GRANDES ESCRITORES MÍSTICOS (1554-1585)

*   263.- 1. «EL LAZARILLO»

*   264.- 2. LA CORTE EN MADRID. NUEVAS ORIENTACIONES

*   265.- 3. FRAY LUIS DE GRANADA

*   266.- 4. SANTA TERESA. UN ESTILO DE ES­PONTANEIDAD

*   267.- 5. FRAY LUIS DE LEÓN. SENCILLEZ Y SELECCIÓN ESMERADA

*   268.- 6. SAN JUAN DE LA CRUZ

*   269.- 7. LA ESCUELA SEVILLANA. UN MAYOR ESFUERZO DE ARTE

*   270.- 8. HERRERA Y EL NEOLOGISMO

*   271.- 9. DIFICULTAD CONCEPTUAL, NO OSCU­RIDAD DE PALABRA

*   272.- 10. OTRO ENSAYO DE ARTIFICIOSIDAD. FRAY JUAN DE PINEDA

CAPITULO X. ASPIRACIÓN A UNA NORMA LINGÜÍSTICA NACIONAL

273.- 1. ÚLTIMOS ECOS DE LA OPINIÓN COR­TESANA Y TOLEDANA

*   274.- 2. LENTO DECAIMIENTO DEL TOLEDANISMO

*   275.- 3. OPOSICIÓN LEVANTINA Y ARAGONE­SA AL EXCLUSIVISMO CASTELLANO

*   276.- 4. ANDALUCÍA SE AFIRMA FRENTE A CASTILLA LA VIEJA

*   277.- 5. ESPAÑOL Y CASTELLANO

*   278.- 6. MOMENTO DE MAYOR ENTUSIASMO NACIONAL, 1580-1600

*   279.- 7. LA LENGUA VULGAR EN LA ENSE­ÑANZA DE LAS CIENCIAS

*   280.- 8. TRABAJOS DOCTRINALES SOBRE EL IDIOMA

CAPÍTULO XI. PERÍODO DE CERVANTES Y LOPE DE VEGA, (1585-1617)

*   281.- 1. «LA GALATEA» DE CERVANTES

*   282.- 2. EL ESTILO DE NATURALIDAD CONTI­NÚA DOMINANTE

*   283.- 3. LOS ROMANCES VIEJOS

*   284.- 4. EL ROMANCERO NUEVO. COMIENZOS DE LOPE. TEORÍA DEL NATURAL

Diseño gráfico:
 
La Garduña Ilustrada

Imagen: letra ќkje o tje minúscula del alfabeto cirílico no eslavo. Representa el sonido /tɕ/ /c/  . 

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